El Altar a San Vicente en la plaza del Carmen

San Vicente Ferrer es el patrón de la ciudad y antiguo reino de Valencia. Pero la devoción del mismo se halla extendida por la mayor parte de los lugares que recorrió a lo largo de su peregrinación. Su elevación a los altares a mediados del siglo XV, infundió gran vitalidad a la rememoración de sus hechos y fama.

Panel cerámico representando a San Vicente Ferrer.

La encuesta realizada por Roma en distintos lugares de Europa para desarrollar el proceso de canonización, hizo flocrecer innumerables referencias, convertidas después en tradiciones, que junto a los documentos históricos sobre las eventualidades de su biografía, conservados en los archivos locales, sembraron los reinos medievales de una profunda devoción. Numerosas capillas, ermitas y altares recuerdan por todos los rincones de Occidente anécdotas apócrifas o históricas con fiestas populares, debido en gran parte al reguero de milagros y de objetos vinculados a su persona, avalados con reliquias, que dejó tras de sí en su viaje de apostolado y predicación.

En Valencia, el periodo festivo del ciclo pascual, no acaba propiamente hablando el Martes de Pascua, sino que se prolonga hasta el lunes siguiente, festividad de san Vicente Ferrer.

Desde finales del siglo XVIII, la capital del Túria tiene por costumbre que los niños representen els miracles, dramatizaciones escénicas de la vida y hechos milagrosos de San Vicente. Son el resultado de la evolución de los primitivos altares que se erigían en las calles de la ciudad de Valencia desde la segunda mitad del siglo XV y en los que, mediante versos fijados en las paredes, se narraba algún hecho portentoso de la biografía del santo.

 

El artístico altar de San Vicente Ferre de la Asociación del Carmen

En el Barrio del Carmen, las fiestas vicentinas las llevan a cabo anualmente la Asociación del Altar del Carmen. Su altar, policromado retablo barroco y tablado a los pies para representar el Miracle del año, sobresale actualmente en Valencia por su categoría en todos los aspectos, como bien demuestra la replegà de premios que distintas entidades valencianas, especialmente Lo Rat Penat, proponen desde hace tiempo.

Los milagros más antiguos representados en el altar del Barrio, de que se tiene constancia, fueron "El sort de Montblanch" en 1913, "El incredul" en 1915, "Lo chénit del mal" en 1916 y "Lo fill del cristià" en 1917.

Esta Asociación, después de muchos años de existencia, desapareció en el año 1936 y el primero de marzo del 1946, después de varios cambios de impresiones y después de 15 años de silencio e inactividad, se constituyó sobre un nuevo reglamento y nuevas normas, acordando celebrar las fiestas en el mes de abril como se hacía tradicionalmente, a pesar de faltar poco tiempo, no tener socios y una existencia en caja de 25 pesetas debido a un donativo, consiguiendo hacer las fiestas modestas pero muy solemnes.

Clavariesas en procesión

 

Desde entonces, llegan de nuevo cada año al Barrio del Carmen las fiestas vicentinas, con sus bizcochos para los asociados, la cantada de albaes, la procesión por toda la Barriada, los fuegos artificiales, el festival valenciano y, sobre todo, la representación del Miracle.

   

 

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