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| * En Cada Genero,Hallaras su Historia,Caracteristicas y Obras Principales dentro de nuestro modesto proyecto que pretende dar una idea sintetica y global de la literatura para apreciar la variedad y valor de sus generos. | ||
LITERATURA , SU HISTORIA Y GENEROS :
Los géneros literarios son los distintos grupos o categorías en que podemos clasificar las obras literarias atendiendo a su contenido. La retórica clásica los ha clasificados en tres grupos importantes: Lírico, Épico y Dramático
GENERO LIRICO: Expresa sentimientos y pensamientos, en este predomina la subjetividad del escritor. Suele escribirse en versos pero también existen en prosa.
GENERO EPICO: Relata sucesos reales o imaginarios que le han ocurrido al poeta o a otra persona. Es de carácter sumamente objetivo. Su forma de expresión fue siempre el verso.
GENERO DRAMATICO: Es el tipo de genero que se usa en el teatro, en el que por medio del dialogo y algunos personajes, el autor plantea conflictos diversos. Puede estar escrito en verso o en prosa. Su finalidad esencial es la representación ante el publico.
La gran mayoría de las obras responden a uno de estos tres grandes géneros, pero hay que tomar en cuenta que las obras literarias se realizan en diferentes épocas y, a veces, no se circunscriben a uno de estos tres grandes géneros. Por ello, existen el genero teórico, que no es mas que un subgénero literario.
Oda: Composición lírica en verso, de cierta extensión y de tema noble y elevado.
Elegia: Composición lírica.
Égloga: Composición poética del genero bucólico.
Sátira: Composición lírica en verso o en prosa, que censura vicios individuales o colectivos.
La canción: poema en verso de tema amoroso, pero puede exaltar otras cosas.
En este genero podremos encontrar subgéneros en verso y en prosa. en verso tenemos:
La epopeya: Narra una acción memorable y de gran importancia para la humanidad o para un pueblo.
Poema épico: Relata hazañas heroicas con el propósito de glorificar a la patria.
El romance: Tanda de versos octosílabos con rima asonante en los pares, que describe acciones guerreras y caballerescas.
Entre los subgéneros narrativos en prosa encontramos:
El cuento: Popular y anónimo, o literario. Es un relato breve de una pericia inventada, sucedida a uno o a varios personajes, con argumento muy sencillo; a veces con una finalidad moral y se llama apólogo.
La novela: Es un relato largo, aunque de extensión variable, con un argumento mucho mas d desarrollado que el del cuento. Y, a diferencia de lo que sucede con el cuento, al lector le importa no solo lo que ocurre a los personajes, sino también lo que piensan y sienten, como evolucionan espiritualmente y como influye en ellos la sociedad donde viven.
Subgéneros Dramáticos:
La tragedia: Es la representación de terribles conflictos entre personajes superiores y muy vehementes, los cuales son víctimas de grandes pasiones que no pueden dominar; suele acabar con la muerte del protagonista.
La comedia: Es la representación, a través de un conflicto, del aspecto alegre y divertido de la vida humana, y cuyo desenlace tiene que ser feliz.
El drama: Es la representación de problemas graves, con intervención, a veces, de elementos cómicos, y su final suele ser sombrío.
Opera: Composición dramática, en la que los personajes cantan íntegramente sus papeles, en lugar de recitarlos. Es el poema dramático compuesto por música.
Zarzuela: Obra literario-musical, genuinamente española, en la que se combinan escenas habladas y cantadas. Suele reflejar vivos cuadros de costumbres, preocupaciones populares, sátiras políticas.
Existen otros géneros literarios como lo son la oratoria y la didáctica. La oratoria pretende disuadir a un auditorio la didáctica tiene la finalidad de enseñar. Algunos subgéneros didácticos son:
La fábula: Relato en prosa o en verso de una anécdota de la cual puede extraerse una consecuencia moral o moraleja; sus personajes suelen ser animales.
La epístola: también posible en verso o en prosa, expone algún problema de carácter general, desde un punto de vista censorio o de sátira.
El ensayo: Es el subgénero didáctico mas importante en la actualidad; escrito siempre en prosa, consiste en la exposición aguda y original de un tema científico, filosófico, artístico, político, literario, religioso, etc.. con carácter general, es decir, sin que el lector precise conocimientos especiales para comprenderlo.
La critica: Somete a juicio de valor, razonado, las obras o las acciones realizadas por otras personas; si se juzgan obras o actos propios, el escrito se denomina autocrítica.***********************************
Literatura moderna europea (siglos XV-XVIII)
Literatura renacentista
Artículo principal: Literatura renacentista
La renovación general en el conocimiento que comenzó en Europa tras el descubrimiento del mundo nuevo en 1492 trajo consigo una nueva concepción de la ciencia y la investigación y formas distintas de hacer arte.
Surgió por entonces una forma literaria que luego desembocaría en la novela, que cobró renombre en los siglos posteriores. Una de las más conocidas de esta primera época es la Utopia de Tomás Moro.
Las obras dramáticas de entretenimiento (opuestas al propósito moralizante) volvieron al escenario. William Shakespeare es el dramaturgo más notable, pero hubo muchos más, como Christopher Marlowe, Molière, y Ben Jonson.
Del siglo XVI al XVIII los ejecutantes de la Commedia dell'arte improvisaban en las calles de Italia y de Francia, pero algunas de las obras fueron escritas. Tanto las obras improvisadas como las escritas con base en un esquema tuvieron influencia sobre la literatura de la época, particularmente sobre el trabajo de Molière. Shakespeare y Roberto Armin, que retomaron los bufones y jugadores para crear nuevas comedias. Todos los papeles, incluso los femeninos, eran representados por hombres, eso cambiaría primero en Francia y luego en Inglaterra también, hacia fines del siglo XVII.
La primera parte del poema épico isabelino La reina de las hadas de Edmund Spenser fue publicada en 1590, y completo en 1597. Esta obra marcó una transición en la cual la "novedad" entra en la narrativa, en el sentido de vuelcos argumentales. Las formas de teatro conocidas en el tiempo de Spencer se incorporan en el poema de forma no tradicional y le dan vuelta a la propaganda política al servicio de la reina Elizabeth I.
Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes ha sido llamado "la primera novela" (o la primera de las novelas europeas modernas). Fue publicada en dos partes, la primera en 1605 y la segunda en 1615. Puede ser vista como una parodia de las novelas caballerescas, en la cual la diversión proviene de una nueva forma de tratar las leyendas heroicas populares.
Literatura barroca
A diferencia del Renacimiento, el Barroco se caracteriza por la idea del desengaño y por el pesimismo. Las temáticas frecuentes en esta literatura son la vida como lucha, sueño o mentira y la fugacidad de los hechos humanos, plasmadas en un estilo suntuoso y recargado. La literatura barroca hace uso desmedido de la adjetivación, el hipérbaton, la elipsis, la metáfora, la perífrasis, la antítesis y las alusiones mitológicas.
La literatura barroca tuvo diferentes maneras de manifestarse, el Eufuismo de los poetas ingleses, el Preciosismo en Francia, el Marinismo en Italia y Conceptismo y Culteranismo en España.
Entre los escritores barrocos están, en español Luis de Góngora, Francisco de Quevedo y Villegas, Sor Juana, Bernardo de Balbuena; en catalán Francesc Fontanella, Francesc Vicenç Garcia, Josep Romaguera; en portugués António Vieira, Gregório de Matos, Francisco Rodrigues Lobo; en inglés los poetas metafísicos (John Donne, George Herbert, Andrew Marvell, Henry Vaughan y en alemán Andreas Gryphius.
Literatura ilustrada o neoclásica
Puede darse como periodo de la literatura "ilustrada" los años que van de 1689, en que se publica el Ensayo sobre el entendimiento humano de John Locke y 1785, en que se publican Las desventuras del joven Werther de Goethe. En ese lapso nace en Francia una gran esfuerzo intelectual: L'Encyclopédie.
Además, se publicaron por entonces Emilio de Rousseau; Cándido de Voltaire; Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift; Cartas Persas de Montesquieu; y Cartas marruecas de José Cadalso.
Las obras literarias fueron de diversos tipos: colectivas, civiles y morales, didácticas, etc., pero en general tuvieron los siguientes rasgos:
predominaron de la razón ante la emoción y la imaginación
el laicismo
la promoción de la tolerancia, la igualdad y la libertad
el cuestionamiento del poder político.
Literatura contemporánea (siglos XIX-XX)
La literatura contemporánea abarca la literatura romántica, el postromanticismo, el realismo, el naturalismo, el modernismo, el postmodernismo y las vanguardias. Por la extensión del tema este artículo ha sido dividido. El periodo histórico siguiente se abordará en Historia de la literatura moderna.
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LA LITERATURA MODERNA :
Literatura romántica
El romanticismo fue un movimiento de tipo cultural y político, que surgió en Europa. Los románticos consideraban la libertad como causa suprema, tanto en el arte como en la política y la vida personal. En contraposición al Neoclasicismo, el Romanticismo se caracterizó por el rechazo de la razón como principio, anteponiendo el sentimiento y la fantasía en el arte.
Entre los rasgos de la literatura romántica se encuentran:
el predominio del "yo" (subjetivismo)
la evasión de la realidad (recupera temas medievales, místicos, leyendas y el exotismo oriental)
nacionalismo (interés en el arte popular y las costumbres locales)
oposición al nacionalismo (mezcla de prosa y verso, gusto por lo sobrenatural y lo macabro)
Entre los escritores románticos (aunque con distintas vertientes dentro del movimiento) se encuentran Walter Scott y Lord Byron en Inglaterra; Chateaubriand y Victor Hugo en Francia; el Duque de Rivas, José Zorrilla y José de Espronceda en España; Ignacio Manuel Altamirano y Guillermo Prieto en México y José Hernández en Argentina.
Véase también: Literatura del Romanticismo en Alemania, Literatura del Romanticismo en Francia, Literatura del Romanticismo en Inglaterra, y Literatura española del Romanticismo
Literatura del Postromanticismo
Durante este periodo florecieron corrientes literarias como el Parnasianismo, el Simbolismo y el Decadentismo.
Entre los autores del Parnasianismo defendía una doctrina inspirada en el ideal clásico "el arte por el arte". Destacan los fundadores del movimiento: Théophile Gautier (1811-1872) y Leconte de Lisle (1818-1894).
El Simbolismo tuvo un "manifiesto literario" publicado en 1886 por Jean Moréas en el que se define como "Enemigo de la enseñanza, la declamación, la falsa sensibilidad, la descripción objetiva". Los precursores literarios fueron el norteamericano Edgar Allan Poe, los franceses Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud y Paul Verlaine (llamados también "poetas malditos"). Autores simbolistas fueron Stéphane Mallarmé (1842-1898), Auguste Villiers de l'Isle-Adam (1838-1889), Prosper Mérimée (1803-1870), Gérard de Nerval (1808-1855), Maurice Maeterlinck (1862-1949, creó el teatro simbolista), Stuart Merrill (1863-1915), Albert Mockel (1866-1945), Jean Moréas (1856-1910), Henri de Régnier (1864-1936), Adolphe Retté (1863-1930), Emile Verhaeren (1855-1916), Fiódor Sologub entre otros.
El Decadentismo tuvo influencia de Baudelarie y Rimbaud, pero Verlaine, quien lo resumió en un verso: "yo soy el imperio al fin de la decadencia", fue quien estuvo a la cabeza del movimiento, especialmente después de la publicación de Los poetas malditos (1884). Otro de sus principales exponentes fue Joris-Karl Huysmans, quien publicaría un libro después llamado La Bibblia del decadentismo, A contrapelo.
Literatura realista y naturalista
A mediados del siglo XIX hubo un cambio en los gustos literarios hacia el rechazo de los "excesos del romanticismo". Se consideraron de mal gusto el sentimentalismo, la anarquía formal y los temas fantásticos, pero se conservó el costumbrismo romántico, que fue llevado a sus últimas consecuencias. El realismo se puede dividir en:
Francés
Inglés
Hispanoamericano
Las características propias de la literatura realista son la documentación y las descripciones puntuales y minuciosas. Anticlericalismo radical; Se dieron dos tendencias:
La novela social (la Comedia humana de Honoré de Balzac; Charles Dickens, Benito Pérez Galdós)
La novela psicológica, que trata los temperamentos y motivaciones de los personajes (Madame Bovary de Gustave Flaubert; Los hermanos Karamázov y Crimen y Castigo de Fiodor Dostoievski).
El naturalismo surgió como consecuencia de la evolución del realismo, en aras de reflejar aún más objetivamente el mundo exterior. Tuvo influencia del positivismo, del materialismo y del determinismo. Los elementos característicos de la narrativa naturalista son la sátira, la denuncia social, el feísmo, el tremendismo, el anticlericalismo radical, las temáticas de enfermedad, suciedad, locura, pobreza, vicios y prostitución. Su mentalizador y mayor exponente fue Émile Zola.
Modernismo
En Europa se pueden citar a Franz Kafka, James Joyce o Bertolt Brecht. En España: Generación del 98, Azorín, Pío Baroja Valle Inclán, Benavente, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez. Reino Unido: David Jones, Hugh MacDiarmid, Mina Loy, y Basil Bunting.
En América: América hispánica: Rubén Darío, Manuel Gutiérrez Nájera, Enrique González Martínez. Norteamérica: Ezra Pound, Marianne Moore, William Carlos Williams, H.D., y Louis Zukofsky.
El sinsentido y el absurdo: Edward Lear, Lewis Carroll, Alfred Jarry, Antonin Artaud, Virgilio Piñera, Eugène Ionesco, Samuel Beckett, Jean Genet, Tom Stoppard, Arthur Adamov, Harold Pinter y Slawomir Mrozek.
Posmodernismo
El posmodernismo nace como una pauta al modernismo con el fin de dar a entender los intereses de las personas de dicho perido
Vanguardias
Ambiente de posguerra. Futurismo, dadaísmo, surrealismo España: Ultraísmo y creacionismo. Jorge Guillén, Pedro Salinas, Federico García Lorca, Rafael Alberti. América: El estridentismo; Los Contemporáneos, Novela regionalista, El boom latinoamericano. Pablo Neruda, Juan Rulfo, Jorge Luis Borges, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Octavio Paz.
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LITERATURA ESPAÑOLA :
La Edad Media:
a) la poesía épica: Cantar de Mío Cid.
b) Mester de Clerecía: Gonzalo de Berceo
c) Juan Ruíz, Arcipreste de Hita.
d) Mester de Juglaría: los romances.
El Renacimiento:
a) Lazarillo de Tormes
b) La Celestina
Siglos de Oro:
a) Novela: el Quijote
b) Teatro: Lope de Vega
c) Poesía: Góngora y Quevedo
Literatura neoclásica: Didáctica
El Romanticismo
El realismo
La generación del 98
Las Vanguardias
la Generación del 27.
Literatura de la posguerra.
La literatura desde 1975
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LITERATURA ESPAÑOLA,HISTORIA :
La Literatura española es aquella desarrollada en España o por españoles en idioma español o sus dialectos; según algunos, también la literatura hispanolatina clásica y tardía, la literatura judeoespañola y la literatura arábigoespañola, escritas respectivamente en latín, hebreo y árabe. Abarca desde las primeras expresiones poéticas conservadas en lengua vernácula, las jarchas, hasta los primeros años del siglo XX, mucho más de mil años de historia. Es una rama de la literatura románica y ha dado lugar a otra importante rama, la literatura hispanoamericana.
Historia de la literatura española
La literatura española en la Edad Media Artículo principal: Literatura española en la Edad Media
Sólo a partir de la Edad Media y en un sentido exclusivamente geográfico es posible hablar de literatura española. Hasta este periodo, se supone la coexistencia de una poesía popular en lengua romance, tanto lírica como épica, junto a unos usos escriturales cultos cuya lengua de expresión y transmisión era el latín.
Primeras manifestaciones Hasta la década de 1950 fue habitual considerar que el comienzo de la literatura española se daba con una obra épica: el Cantar de Mio Cid (siglo XII). La historiografía literaria, sin embargo, no tuvo en cuenta datos proporcionados por crónicas anteriores a la definitiva fijación textual de dicho cantar de gesta. Estos datos se refieren a la tradición oral tanto en su versión lírica más antigua como a los romances, ambas formas de expresión que formaban parte del patrimonio popular. En el año 1948, Samuel Miklos Stern, un investigador israelí, descubrió en antiguos manuscritos conservados en El Cairo, unas estrofas líricas en lengua romance aljamiada, denominadas jarchas. Este hecho obligó a los historiadores dela literatura a reestructurar su concepción del sistema literario medieval.
Página 72 del Códice Emilianense 60. Se aprecia la glosa al margen.Glosas Emilianenses (siglo X): El primer texto escrito en formas románicas españolas. En realidad no tiene carácter literario. Es una oración de un manuscrito de San Millán de la Cogolla.
El texto dice así:
"Cono ayutorio de nuestro dueño dueño Christo, dueño Salvatore, qual dueño yet ena honore a qual dueño tienet ela mandatione cono Patre, cono Spiritu Sancto, enos siéculos de los siéculos. Fácanos Deus onmipotes tal serbicio fere que denante ela sua face gaudiosos seyamus".
Traducción al castellano actual:
"Con la ayuda de nuestro Señor Don Cristo, Don Salvador señor que está en el honor y señor que tiene el mando con el Padre, con el Espíritu Santo, en los siglos de los siglos. Háganos Dios omnipotente hacer tal servicio que delante de su faz gozosos seamos".
Las jarchas (siglo XI): Breves composiciones líricas de carácter amoroso, escritas en árabe vulgar, o en la lengua romance de los cristianos que vivían en al-Ándalus (mozárabes).
Ejemplo de jarcha:
Vayse meu corachón de mib.
ya Rab, ¿si me tornarád?
¡Tan mal meu doler li-l-habib!
Enfermo yed, ¿cuánd sanarád?
(traducción)
Mi corazón se me va de mí.
Oh Dios, ¿acaso se me tornará?
¡Tan fuerte mi dolor por el amado!
Enfermo está, ¿cuándo sanará?
Cabe destacar a Isidoro de Sevilla,Obispo, teólogo, cronista, compilador y santo español en la época visigoda.
Siglo XII En el siglo XII empieza a desarrollarse la literatura en lenguas románicas en toda Europa. La iglesia ha empezado a darse cuenta de que el pueblo ya no entiende los sermones en latín y autoriza a que estos se pronuncien en lengua vulgar, aunque el resto de la liturgia siga pronunciándose en latín; igualmente se pretende renovar en parte la liturgia admitiendo ciertas formas parateatrales derivadas del tropo, como el Officium pastorum o el Quem quaeritis?. Eso tuvo importantes consecuencias para la literatura vernácula, que hasta entonces era de transmisión oral: parte de la tradición narrativa -cuentos, facecias, apólogos, fábulas, adagios- de fin moral se transvasa a la literatura "popular", así como algo de los colores retóricos y del vocabulario culto de los clérigos. En torno a tres centros, uno religioso (monasterios y escuelas catedralicias) y dos profanos (las Cortes reales y nobiliarias y los estudios generales predecesores de las universidades por un lado y, por el otro, el mundo popular de los actores itinerantes, las canciones tradicionales y los juglares) se empiezan a componer algunas obras literarias en lengua vulgar. Así se articulan tres mesteres o escuelas literarias principales: el Mester de Clerecía, el Mester de Cortesia y el Mester de Juglaría en diversas variedades lingüísticas: galaico-portugués, asturleonés, castellano, aragonés y catalán. De una primitiva literatura en euskera nada ha subsistido hasta hoy, ya que sus primeros obras datan del siglo XV.
Cronológicamente el primero en surgir es el Mester de Juglaría, formado por cantares de gesta que imitan las chansons francesas al principio y luego reaccionan con una temática nacional bien diferenciada agrupándose en varios ciclos, de los cuales los más imporantes son los relativos al Cid, a los Siete infantes de Lara y el relativo a Bernardo del Carpio. Frente a la épica francesa, la épica española posee unos rasgos diferenciales muy acusados:
Mayor realismo, frente a los elementos sobrenaturales y fantásticos que aparecen en la épica francesa.
Mayor vitalidad: los argumentos e historias medievales de la épica española pervivirán luego en el teatro clásico del Siglo de Oro y en el Romancero viejo y nuevo hasta la actualidad en forma oral o incluso escrita.
Utiliza una rima más fácil y libre, la asonante, frente a la épica francesa, escrita en rima consonante.
El verso de la épica española es anisosilábico (irregular, de distinta medida, con predominio del alejandrino o de 14 sílabas con pausa versal o cesura casi siempre tras la séptima sílaba), mientras que el de la épica francesa es regular, isosilábico.
En este mester podríamos agrupar también la literatura oral tradicional de las jarchas en lengua mozárabe, de las cantigas de amigo en gallego portugués y la literatura trovadoresca que, en lengua provenzal, empiezan a escribir algunos trovadores catalanes. En cuanto a lírica castellana en este siglo apenas nada se ha conservado, salvo algunos restos de villancicos.
Según Ramón Menéndez Pidal el Cantar de Mio Çid fue compuesto alrededor del año 1145, cuarenta y seis años después de la muerte del Cid; Antonio Ubieto Arteta, sin embargo, ha corregido esa hipótesis inicial y ha fechado la composición de la obra alrededor del añó 1207. Se ignora el autor, aunque debía poseer algunos conocimientos jurídicos y quizá se hallaba relacionado con el culto sepulcral establecido en torno al sepulcro del Cid en el monasterio de San Pedro de Cardeña; Menéndez Pidal piensa, a causa de la distribución de los topónimos que se encuentran en el Cantar, que pudieron ser dos autores relacionados con San Esteban de Gormaz y Medinaceli; el manuscrito fue copiado por un tal Per Abbat, Pedro Abad.
Mester de Juglaría
Cantar de Mío Cid, de autor desconocido, aunque el manuscrito está firmado por Per Abbat (Pedro Abad)
Auto de los Reyes Magos
Siglo XIII Mester de Clerecía: Surge por oposición al Mester de Juglaría. Su máximo representante es Gonzalo de Berceo.
Lírica galaico-portugues Presenta tres tipos de cantigas: de amigo, de amor y de escarnio o maldecir.
Raimundo Lulio; en castellano, como Raimundus o Raymundus Lullus por autores extranjeros y como Raymond Lully por los anglosajones. Fue un laico próximo a los franciscanos (pudo haber pertenecido a la Orden Tercera de los frailes Menores), filósofo, poeta, místico, teólogo y misionero mallorquín del siglo XIII. Fue declarado beato. Alfonso X el Sabio; Rey de Castilla León y promotor de la lengua castellana, excelente poeta en galaico-portugués y fundador de la Escuela de Traductores de Toledo
Siglo XIV don Juan Manuel
Juan Ruiz, Arcipreste de Hita
Romancero viejo
Lírica culta castellana
Siglo XV
La CelestinaDurante el siglo XV se da el llamado Prerrenacimiento. La producción literaria aumentó exponencialmente. Los poetas más destacados de este siglo son Juan de Mena, Íñigo López de Mendoza (marqués de Santillana) y Jorge Manrique, quien con su obra Coplas a la muerte de su padre reflejó perfectamente la aceptación cristiana de la muerte.
La Celestina: La literatura española de la Edad Media concluye con esta obra de Fernando de Rojas.
Trovadores
El Pergamino Vindel (Pierpont Morgan Library, New York, Vindel MS M979)Un trovador es un poeta cantor de la Edad Media junto con los juglares. Los trovadores normalmente cantaban en occitano, en concreto en la variante lingüística de Tolosa, que era el centro más importante de la cultura trovadoresca, en la peninsula era muy popular que cantasen con galaico-portugués o en catalano-provenzal.
Alfonso II de Aragón
Guillem de Cabestany
Jaime II de Aragón
Martín Codax
Pedro III de Aragón
Trovadores de igual importáncia:
Guilhem de Berguedà
Cerverí de Gerona
Xohán de Cangas
Mendinho
Bernal de Bonaval
Airas Nunes
El Renacimiento
El Barroco y el Siglo de Oro
Miguel de CervantesArtículo principal: Literatura española del Barroco
Miguel de Cervantes
Mateo Alemán
Francisco de Quevedo
Luis de Góngora
Baltasar Gracián
Lope de Vega
Tirso de Molina
Pedro Calderón de la Barca
La Ilustración Artículo principal: Literatura española de la Ilustración
Durante el reinado de Carlos III, etapa del despotismo ilustrado, la influencia francesa quedó reflejada en la literatura española en el siglo XVIII. Los autores más representativos son Gaspar Melchor de Jovellanos, Leandro Fernández de Moratín, Ramón de la Cruz, José Cadalso y Benito Jerónimo Feijoo.
Este periodo puede dividirse en varias etapas:
Posbarroquismo: heredara de la tradición barroca pero agotada en su sentido y forma. También es denominado rococó.
Neoclasicismo: vuelta al mundo clásico y latino.
Prerromanticismo: rechazan la normativa neoclásica y ensalzan los sentimientos sobre la razón.
Prosa
Poesía El ambiente general del siglo no favorece una creación poética emotiva y original. Entre los géneros poéticos cultivados destacan:
La anacreóntica y los idilios de carácter pastoril. Es una poesía de carácter artificioso que canta los placeres del amor, del vino, de la fiesta o de la danza. Se caracteriza por el uso de diminutivos y la aparición de la mitología. Este tipo de poesías son típicas de la primera etapa, el postbarroco.
La sátira, la epístola , la oda y la elegía. Tratan temas cívicos, como la amistad o la convivencia, y las conquistas humanas.
La fábula responde a la preocupación didáctica. Son cuentos populares en verso, que ofrecen una moraleja final y cuyos protagonistas son animales. Destacan Tomás de Iriarte y Félix María Samaniego.
En la segunda mitad del siglo se impone la poesía neoclásica. Los intelectuales en la época también escriben poesía y se agrupan en escuelas poéticas: salmantina (José Cadalso, Gaspar Melchor de Jovellanos y Juan Meléndez Valdés y madrileña (Nicolás Fernández de Moratín y Leandro Fernández de Moratín).
Teatro
El siglo XIX: Romanticismo y Realismo La Literatura española en el siglo XIX puede dividirse en varias etapas:
Hasta 1830. En este periodo las tendencias estilísticas del siglo XVIII aún prevalecen, aunque comienzan a surgir algunos escritores prerrománticos, como Rousseau o Goethe.
1830-1850. Apogeo de la literatura romántica.
1850-1870. Comienza el movimiento del Realismo.
1870-1898. Máximo esplendor del Realismo, llevado a su extremo por el Naturalismo.
En 1898, con el desastre del 98, comienza el siglo XX respecto al ámbito literario.
El Romanticismo
Viajero frente al mar de niebla de Caspar David Friedrich (Kunsthalle, Hamburgo)
Cansados del escrupuloso rigor de los escritores ilustrados, surge, en la década de 1830 y bajo la influencia de los escritores prerrománticos europeos, como Goethe o Rousseau, el Romanticismo en España. Los autores románticos se rebelan contra todo lo establecido por el Neoclasicismo, son atraídos por lo misterioso y tratan de evadirse del mundo que los rodea, disgustados por la sociedad burguesa y apática en la que los tocó vivir.
En esta época, los conservadores trataban de preservar sus privilegios, mientras los liberales luchaban por suprimirlos. En Europa se desarrolla fuertemente la industria y crece culturalmente, mientras España parecía aislarse cada vez más, dando la imagen de un país retrasado.
Las primeras manifestaciones del Romanticismo en España fueron en Andalucía, donde Juan Nicolás Böhl de Faber publicó en el Diario Mercantil de Cádiz una serie de artículos defendiendo el teatro del Siglo de Oro, y en Cataluña, a través del diario El Europeo, siguiendo el modelo de Böhl y defendiendo un Romanticismo moderado y tradicionalista. Uno de los principales introductores del prerromanticismo fue Manuel José Quintana.
Poesía
José de EsproncedaEn la poesía, los poetas plasman con euforia y pasión todo cuanto sienten. Los principales temas son el amor pasional, las reivindicaciones sociales, el Yo del poeta y la naturaleza, ambientada en lugares oscuros y misteriosos.
El representante más destacado de la poesía del Romanticismo es José de Espronceda (Almendralejo (Badajoz), 25 de marzo de 1808 Madrid, 23 de mayo de 1842), aunque también cabe destacar a otros poetas como Carolina Coronado (Almendralejo, 1823 Lisboa, 1911), Juan Arolas (1805 (1873), el gallego Nicomedes Pastor Díaz (1811 1863), Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 1873) y Pablo Piferrer (1818 1848).
Prosa En cuanto a la prosa, la producción española es más bien escasa, limitándose en muchas ocasiones a traducir novelas extranjeras. La prosa española se limita básicamente en la novela, la prosa científica o erudita, el periodismo y el cultivo intenso del costumbrismo.
Mariano José de Larra
Teatro
Ángel de Saavedra, duque de RivasEl teatro neoclásico no logró calar en los gustos de los españoles. A comienzos del siglo XIX aún se aplaudían las obras del Siglo de Oro. Estas obras eran despreciadas por los neoclásicos por no sujetarse a la regla de las tres unidades (acción, lugar y tiempo) y mezclar lo cómico con lo dramático. Sin embargo aquellas obras atraían fuera de España, precisamente por no sujetarse al ideal que defendían los neoclásicos.
El Romanticismo triunfa en el teatro español con La conjuración de Venecia, de Francisco Martínez de la Rosa; El Trovador, de Antonio García Gutiérrez; Los amantes de Teruel, de Juan Eugenio Hartzenbusch; pero el año clave es 1835, cuando se estrena Don Álvaro o la fuerza del sino, del Duque de Rivas (1791-1865). Cabe mencionar también la importante obra Don Juan Tenorio (1844) de José Zorrilla y Muérete y verás de Bretón de los Herreros. Lo más cultivado es el drama. Todas las obras contienen elementos líricos, dramáticos y novelescos. La libertad domina en el teatro en todos los aspectos.
Romanticismo tardío
Gustavo Adolfo BécquerYa en la segunda mitad del siglo XIX, los gustos por lo histórico y lo legendario pasaron a un segundo plano, y la poesía se tornó sentimental e intimista. Los poetas están influenciados por la poesía alemana, en especial la de Heinrich Heine.
La poesía, al contrario de la novela y el teatro, continúa siendo romántica (la novela y el teatro seguirá la tendencia realista). Centra su atención a lo emotivo que puede poseer el poema. Se reduce la retórica y se aumenta el lirismo, con el amor y la pasión por el mundo por lo bello como temas principales. Se buscan nuevas formas métricas y nuevos ritmos. La homogeneidad de la que gozaba el Romanticismo se transforma en pluralidad en las ideas poéticas.
Los poetas más representativos de este periodo son Gustavo Adolfo Bécquer, Augusto Ferrán y Rosalía de Castro, aunque ya no triunfan en aquella sociedad de la Restauración, utilitaria y poco idealista. Se admiraron más a los escritores que trataban temas de la sociedad contemporánea, como Ramón de Campoamor y Gaspar Núñez de Arce, pese a que hoy en día no tengan demasiada relevancia crítica.
El Realismo
En España el Realismo caló con suma facilidad, ya que existía un precedente en las novelas picarescas y en El Quijote. Alcanzó su máximo esplendor en la segunda mitad del siglo XIX (Juan Valera, Pereda y Galdós), aunque sin llegar al punto de rigurosidad de los cánones establecidos por la escuela de Balzac.
En Galdós, y posteriormente en Clarín, Pardo Bazán y Blasco Ibáñez, existen claras influencias naturalistas, pero sin los fundamentos científicos y experimentales que Zola quiso imprimir en sus obras. Únicamente comparten el espíritu de lucha contra la ideología conservadora y, en muchas ocasiones, su comportamiento subversivo.
La novela realista refleja generalmente ambientes regionales, como Pereda en Cantabria, Juan Valera en Andalucía, Clarín en Asturias, etc. Benito Pérez Galdós es una excepción, pues prefiere ambientarse en el espacio urbano madrileño.
Benito Pérez GaldósEl naturalismo en España, al igual que en Francia, también tuvo sus detractores y se crearon grandes polémicas. Entre los opositores es encuentran Pedro Antonio de Alarcón y José María de Pereda, los cuales llegaron a calificarlo de «inmoral». Sus defensores más encarnizados fueron Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán. La controversia más dura tuvo lugar a partir de 1883, a raíz de la publicación de La cuestión palpitante de Pardo Bazán.
Generación del 68
Esta generación está formada por una serie de escritores considerada nueva clase nacional. El periodo de máxima coincidencia como generación tuvo lugar en la década de los ochenta. Dicha generación la integran: Pedro Antonio de Alarcón, José María de Pereda, Benito Pérez Galdós, Juan Valera, Leopoldo Alas Clarín, Emilia Pardo Bazán y Armando Palacio Valdés.
Las características que definen a este grupo son una conciencia de clase y optimismo (que más tarde tornará al pesimismo, por la revolución de 1868). A nivel individual cada uno presenta un estilo propio. De todos los autores de este grupo, Alarcón es el único que presenta algunos rasgos heredados del romanticismo, sobre todo el costumbrismo más romántico. Esta influencia se aprecia claramente en Cuentos amatorios (1881), Historias nacionales (1881) y Narraciones inverosímiles (1881).
Poesía
Cierto es que hacia la segunda mitad del siglo XIX la novela evolucionó rápidamente hacia el Realismo, pero esto no ocurrió con la lírica y en el teatro, cuya transformación fue menos violenta y aún continuaron impregnados de romanticismo hasta final de siglo.
Este romanticismo postrero es más aparente que real; en ocasiones carece de fondo y sin la exaltación lírica a la que se entregaba el romanticista de pro. Esto es debido a la sociedad, pues era el momento de la burguesía que consolidaría la Restauración de 1875. Dicha sociedad, que estaba sentando las bases del capitalismo y dando los primeros pasos de industrialización del país, no dejó cabida para las personas que admiraban el arte de forma desinteresada.
Los escritores más representativos son Gaspar Núñez de Arce y Ramón de Campoamor, en ocasiones adscritos al Romanticismo como opositores al movimiento, pues en este romanticismo tardío aún quedaban pequeños vestigios con Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro.
Teatro
El teatro realista español describe un arco desde las posturas más conservadoras y acríticas a las más progresistas y ácidas: desde la alta comedia de Adelardo López de Ayala y Ventura de la Vega, al teatro éticamente inquieto de Benito Pérez Galdós y la acerada crítica de Enrique Gaspar (1842-1902), dramaturgo de minorías. Junto a estos autores, se reanudó el interés por el costumbrismo que reflejó el público burgués más conservador a través de géneros como la zarzuela o género chico, el sainete o el teatro por horas. Se trataba de un teatro fundamentalmente de evasión, que procuraba no plantear problemas de conciencia al burgués. Junto a ello, se intentaba revitalizar los anticuados valores conservadores de la honra con las iniciativas para hacer revivir el drama histórico romántico por parte de Manuel Tamayo y Baus o por parte del neorromanticismo del matemático José Echegaray.
Modernismo Artículo principal: Literatura española del Modernismo
Modernismo
Generación del 98 y el siglo XX Generación del 98
Novecentismo
Generación del 27
Literatura española anterior a la guerra civil
Literatura española posterior a la guerra civil
Clásicos españoles Siglo VI
Isidoro de Sevilla
Siglo X
Glosas Emilianenses y Glosas Silences - Anónimas
Siglo XI
Varios autores anónimos - jarchas
Siglo XII
Anónimo (Per Abbat) - Cantar de Mío Cid
Anónimo - Auto de los Reyes Magos
Siglo XIII
Alfonso X el Sabio - Siete partidas
Raimundo Lulio - Ars Magna
Gonzalo de Berceo - Milagros de Nuestra Señora
Martín Codax - Pergamino Vindel
Anónimo - Misterio de Elche
Siglo XIV
Varios autores - Romancero viejo
don Juan Manuel - El conde Lucanor
Juan Ruiz - Libro de buen amor
Francisco de Vitoria - Del Homicidio
Ausiàs March - epístola y poemas trovadorescos.
Siglo XV
Juan del Encina - O Reyes Magos benditos
Fernando de Rojas - La Celestina
Jorge Manrique - Coplas por la muerte de su padre
Bernal Díaz del Castillo - Historia verdadera de la conquista de la Nueva España
Bernardino de Sahagún - Historia general de las cosas de la Nueva España
Bartolomé de las Casas - Historia de las Indias
Joan Lluís Vives - Opuscula varia
Antonio de Nebrija - Grammatica
Joanot Martorell - Tirant lo Blanch
Garci Rodríguez de Montalvo - Amadís de Gaula
Siglo XVI
Francisco de Quevedo - El Buscón
Luis de Góngora - Fábula de Polifemo y Galatea.
Garcilaso de la Vega - égloga y otros poemas amorosos.
Inca Garcilaso de la Vega - Comentarios reales
Anónimo - Lazarillo de Tormes
Luis de Molina - Liberi arbitrii cum gratiae donus, divina praescientia, providentia, praedestinatione et reprobatione Concordia
Santa Teresa de Jesús - Camino de perfección
San Juan de la Cruz - Manuscrito de Sanlúcar
San Ignacio de Loyola - Ejercicios Espirituales
Francisco Javier - el pequeño catecismo y el gran catecismo.
Francisco Suárez - Defensio fidei contra Anglicanae sectae errores
Gómez Pereira - Antoniana Margarita
Siglo XVII
Miguel de Cervantes - El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha
Baltasar Gracián - El Criticón
Lope de Vega - Fuenteovejuna
Pedro Calderón de la Barca - La vida es sueño
Tirso de Molina - El burlador de Sevilla y convidado de piedra
Mateo Alemán - Guzman de Alfarache
Juan Caramuel - Theologia Regularis
Siglo XVIII
Gaspar Melchor de Jovellanos - El delincuente honrado
José Cadalso - Cartas marruecas
Tomás de Iriarte - Fábulas
Félix María Samaniego - Fábulas morales
Siglo XIX
José de Espronceda - El estudiante de Salamanca
José Zorrilla - Don Juan Tenorio
Mariano José de Larra - Artículos
Gustavo Adolfo Bécquer - Rimas y Leyendas
Rosalía de Castro - En las orillas del Sar
Francisco Ferrer Guardia - tratados
Leopoldo Alas - La Regenta
Benito Pérez Galdós - Fortunata y Jacinta
Vicente Blasco Ibáñez - La barraca
Miguel de Unamuno - Niebla
Antonio Machado - Soledades
Pío Baroja - El árbol de la ciencia
Valle-Inclán - Luces de Bohemia
José Ortega y Gasset - Meditaciones del Quijote
Pedro Salinas - El contemplado
Antonio Cánovas del Castillo - Recopilaciones históricas
Jorge Guillén - A la altura de las circunstancias
Menéndez Pidal - Cantar del Mío Cid: texto, gramática y vocabulario
Jorge Santayana - El último puritano.
Enrique Gaspar y Rimbau - El anacronópete.
Siglo XX
Manuel Azaña - La velada en Benicarló
Miguel Hernández - El rayo que no cesa
María Zambrano - horizontes del liberalismo
Federico García Lorca - Bodas de sangre
Rafael Alberti - Buenos Aires en tinta china
Luis Cernuda - Égloga y otras narraciones poéticas.
Ramón J. Sender - Réquiem por un campesino español.
Luis Martín-Santos - Tiempo de silencio.
Antonio Buero Vallejo - Historia de una escalera.
Javier Marías - Corazón tan blanco.
Manuel Vázquez Montalbán - Serie Carvalho
Fernando Arrabal - La Bicicleta del condenado.
Chantal Maillard - matar a Platón.
Ignacio Ramonet - Cien horas con Fidel
Max Aub - no son cuentos.
Fernando Savater - El jardín de las dudas
Mercè Rodoreda - La plaça del diamant
Miguel Delibes - Cinco horas con Mario
Francisco Ayala - El fondo del vaso
Arturo Pérez-Reverte - Las aventuras del capitán Alatriste
FANTASIA,SAGAS :
La fantasía heroica o fantasía épica
es un subgénero de la literatura fantástica (y por extensión,
de la cinematografía fantástica, manga y comic fantásticos,
etc.) que se caracteriza por la presencia de seres mitológicos o
inventados (dragones, elfos, etc.), ambientación ficticia de
carácter medievalista o indefinido (en cualquier caso, sobre la
base de sociedades tecnológicamente atrasadas) y un fuerte
componente mágico y épico.
Una característica común a la mayoría de las obras de
fantasía épica contemporánea es que los personajes llevan una
vida sin convencional hasta que imprevisiblemente sucede una
anomalía que cambia sus vidas totalmente (un objeto, un viaje a
un sitio desconocido, una profecía). Esta característica puede
estar presente en la fantasía en general, y tiene su origen en
la literatura islandesa y escandinava, donde los protagonistas
son casi siempre precoces (niños o adolescentes) diferentes a
los demás (en fuerza, inteligencia, etc)[1] , que para probar
sus poderes emprenden largos viajes donde encuentran aventuras y
desventuras y se dan con objetos mágicos y guerras.
Actualmente se habla de literatura fantástica para referirse la
fantasía épica, pero esta denominación es errónea, ya que
existen obras (escritas y visuales) que aun siendo fantásticas
difícilmente se considerarían épicas con todo derecho.
Ejemplos de este error serían Harry Potter, Artemis Fowl o La
Materia Oscura, así como ciertos relatos de Julio Cortázar o
Jorge Luis Borges.
Origen e historia
Este tipo de literatura cumple la premisa de que tanto quien lo
escribe como quien lo lee sabe que los sucesos narrados son
ficción. De este modo, aunque encontramos literatura
aparentemente de este tipo en obras como el poema de Gilgamesh o
La Odisea, no se consideran fantasía épica sino épica, ya que
los elementos mitológicos/mágicos (Anu o Istar en el primero,
Zeus en el segundo, etc) eran en sus respectivas épocas parte de
sendas religiones.
Esta premisa se cumple por primera vez (siendo demostrable) en el
siglo XIII en París, Francia, cuando un autor francés publica
una versión de las leyendas artúricas inglesas. De aquí nace
la tradición de los Libros de caballerías, de los cuales varios
contienen los elementos necesarios para formar parte del género
que se trata[2] . Un desarrollo posterior, influenciado por la
literatura nórdica y germánica (las sagas, en las que abundan
países reales e inventados y conquistas) y la mitología árabe
(que introduce durante la Edad Media los dragones, los demonios y
otros monstruos en la tradición europea), terminan conformando a
finales del siglo XIX lo que podemos llamar sin género de duda
fantasía épica. Además de los relatos del francés lord
Dunsany, destaca El bosque del fin del mundo de William Morris,
publicado en 1894. En este libro encontramos las características
que duran hasta hoy: las criaturas fantásticas, las aventuras,
el punto de misterio, los nombres peyorativos (como el del
protagonista, apellidado El Dorado) y sobre todo el ambiente
indefinido basado en la Edad Media, producto de las ideas
romanticistas que se anteponían a la época industrial. Es a
través de estas ideas de añoranza del pasado como el ambiente
medievalista va triunfando en esta literatura. Por otra parte, a
través de la obra de Morris se advierten las influencias que
dieron lugar al surgimiento del género; ya sólo los títulos de
sus primeras obras nos revelan su conocimiento de las leyendas
artúricas (Guinevere), de las sagas islandesas y escandinavas
(Sigurd), la épica de la Antigüedad (Jasón) y su conocimiento
y utopía por la historia medieval. El mismo caso se da, por
ejemplo, en los relatos de George McDonald, de la misma época.
Acabándose el siglo XIX la fantasía épica conoció a uno de
sus grandes autores, H. Rider Haggard. Aunque más conocido por
su clásico Las minas del rey Salomón, Haggard exploró el
género épico fantástico y la literatura fantástica en general
en muchas ocasiones. Cabe señalar su novela Eric Ojos
Brillantes, publicada por primera vez en 1889 y poseedora de la
mayor parte de los elementos del género. Esta novela reconstruye
las aventuras de un vikingo, pero a la manera de las sagas, es
decir, con gigantes, reyes y geografías ficticios, mucha épica
y un ambiente idealizado y no muy definido. Con todo esto se
convierte no sólo en una de las primeras novelas de fantasía
épica sino en uno de sus hitos.
Las fantasía épica del siglo XX es fruto de la remasterización
de obras de principios de siglo como Conan el cimmerio, La espada
rota, El Señor de los Anillos o La Historia Interminable, cuya
estela aún es visible hoy en día. Algunas de las más antiguas,
como Conan, nacen ligadas al fenómeno de las revistas pulp,
entre las dos guerras mundiales. Los valores de estas obras (el
gran héroe y el gran villano, la magia todopoderosa, las grandes
batallas) empiezan a superarse en la década de los '90. Aquí
estos estereotipos se rompen, y se empieza a deshacer la marcada
dualidad Bien-Mal. También aparece un mayor componente de
intriga o desarrollo social en algunas obras, que desplaza el
contenido épico (que no obstante, termina apareciendo siempre).
Actualmente existen dos corrientes. Ciertas obras tratan
ambientarse en un mundo pseudomedieval o en todo caso verídico,
con explicaciones detalladas de índole histórico o social que
expliquen (incluso científicamente) cada uno de los lugares y
situaciones, mientras que otras huyen de esta relativa realidad
para crear mundos sostenidos por la imaginación y la magia, con
situaciones del todo surrealistas y una preocupación posmoderna
de la realidad. Prácticamente todas las obras actuales siguen el
influjo de Tolkien, Howard y los otros clásicos de principios
del XX. Son comunes las comparaciones con estos autores y
especialmente tras el éxito cinematográfico de El Señor de los
Anillos. Para los propios autores supone un halago.
Me gustaría que siguieran comparando Canción de Hielo y Fuego
con Tolkien cuando haya terminado la serie[3]
Es precisamente a causa de estas nuevas lecturas de las obras
clásicas del género, del mayor uso de conocimientos históricos
y de la aparición en el mercado de autores no anglosajones, como
Andrej Sapkowski, como el género se está renovando.
Influencias
En resumen, las principales influencias que han configurado y
tiene el género en la actualidad, son:
Literatura épica de la Antigüedad.
Sagas islandesas, noruegas, suecas y germanas.
Mitología árabe medieval.
Leyendas artúricas.
Cuentos fantásticos y góticos del siglo XIX.
Características
Ambientación
Margaret Weis durante la Convención de Comics Lucca (Italia), en
Octubre 2005.Está aceptado que la época sobre la que se
escriben los relatos de fantasía épica o fantasía heroica es
la Edad Media. Esto no es así. Cualquier época de la Historia o
cualquiera creada sobre la sola imaginación sirve de
ambientación, siempre que muestre un mundo tecnológicamente
atrasado o del todo fantástico.
Haggard, en su obra Eric Ojos Dorados, imaginó el mundo ficticio
recreado por las Sagas, de las cuales una parte narra hechos
sucedidos en los siglos anteriores a Jesucristo, y parte en la
Alta Edad Media. Robert Holdstock, en la saga El Códice de
Merlín, imagina a través de los ojos de Jasón y Merlín la
antigua Grecia y tiempos aun anteriores, mientras que el
argumento en sí transcurre durante el apogeo celta, en la Edad
Antigua. Howard, por su parte, se remonta a la Edad Oscura,
mientras que otros libros se remontan al auge mesopotámico.
Esto no quiere decir que todas las ambientaciones estén basadas
en épocas tan antiguas. Ciertos libros de Reinos Olvidados toman
como referencia el Imperio Español, así como la Saga de Chalion
de Bujold, esto es, la Edad Moderna. Incluso, Margaret Weis y
Trazy Hickman imaginaron en la tetralogía La Espada de Joram un
mundo en el que conviven las tecnologías futuristas con las
prácticas mágicas.
A veces la ambientación histórica hace que la novela pierda en
fantasía y se convierta en otra cosa, sin que esto sea una
regla. Casos destacables de una buena ambientación histórica en
novelas de pura fantasía es la Saga de Geralt de Rivia de Andrej
Sapkowsky o Las nieblas de Avalón de Marion Zimmer Bradley.
Personajes
Es habitual que los protagonistas de estas novelas, estén
pensados para adultos o para niños, sean adolescentes o
jóvenes, incluso niños pequeños. Como se mencionó más arriba
este rasgo es propio de las sagas escandinavas e islandesas, que
asimiliron a sus héroes con la precocidad física e intelectual.
Esta característica está presente en la inmensa mayoría de la
literatura del género, desde clásicos como La Historia
Interminable o Un mago de Terramar.
Las excepciones son escasas, aunque notables. Destaca el cuidado
de los personajes maduros en obras como Mundodisco o Canción de
Hielo y Fuego.
Un buen ejemplo de la subsistencia del estereotipo nórdico lo
tenemos en El bosque del fin del mundo, de 1892:
Sólo contaba veinticinco inviernos; de piel clara, cabello
rubio, era alto y fuerte; más sabio de lo que suelen ser los
jóvenes a esa edad; valiente y amable (...). En cualquier pelea,
resultaba un enemigo peligroso y un fiel compañero de
batallas[4] .
Véase la semejanza con la siguiente descripción, extraída de
La saga de Egil el Manco y de Ásmund matador de Berserkir, del
siglo XIII:
Se llamaba Ásmund. Era de gran corpulencia. Practicaba todas las
destrezas, y cuando alcanzó los doce inviernos de edad parecía
que era superior a todos los que allí había.[5]
Se ha dicho arriba que en la década de 1990 el estereotipo
comienza a cambiar, pasando del gran héroe a otra cosa, incluso
al antihéroe. Los nuevos protagonistas son más cercanos a la
realidad, con sus más y sus menos. Esta figura la ilustra muy
bien Ana María Matute en Olvidado rey gudú:
Los hijos de Olar heredaron la extraordinaria fuerza física, los
ojos grises, el áspero cabello rojinegro y la humillante
cortedad de piernas de su padre (...). [Sikrosio] pronunciaba
estrictamente las palabras precisas para hacerse entender, y no
solía escuchar (...) a toda cháchara no relacionada con sus
intereses (...). Amaba intensamente la vida -la suya, claro
está- y procuraba sacarle todo el jugo y sustancia posibles.[6]
Quizá una de las mayores riquezas que logra dar el género es el
conjunto de profundos cambios que, gracias a las aventuras de los
libros, modifican la psicología y la percepción de los
personajes. Tanto buenos como malos, todo el elenco de personajes
de los libros son consecuentes con las muchas fantasías que
acontecen.
Viajes
Desde las epopeyas sumerias y griegas los viajes han constituido
un elemento indispensable para dotar de épica a las historias.
Se trata de viajes fatigosos y accidentados, a veces erráticos,
que los personajes deben superar. Son propios de las obras de la
Antigüedad, como La epopeya de Gilgamesh, La Odisea y La saga de
los volsungos. Deudora de su legado, la fantasía contemporánea
no suele prescindir de ellos. Es más, los libros tienden a
comenzar con un viaje y a terminar cuando éste concluye; si se
trata de una saga, cada libro puede corresponder a un viaje
diferente. Es el caso de las Crónicas de Belgarath, Historias de
Terramar, Doneval o El Ciclo de la Puerta de la Muerte. De nuevo
existen excepciones. En libros como El Círculo Clandestino la
trama transcurre en una sola ciudad, en otros, en un solo
castillo. Los libros en que no existen grandes viajes pueden
considerarse un aparte, que desarrollan más el componente de
intriga que el de aventuras.
Batallas
Una segunda vía para desarrollar la épica son los combates, y
para conocer su influencia hay que remontarse de nuevo a las
obras de la épica y de ahí a las novelas de caballerías.
Muchos autores han confiado y confían en la decisión de
terminar sus historias con batallas espectaculares, que han
ganado al género de sobrenombre de espada y brujería, ya que
las luchas son tanto físicas como mágicas. Ejemplos de finales
apoteósicos no faltan: El despertar de los héroes, de Robert
Jordan, El nombre del Único, de Weis y Hickman, El retorno del
rey, de Tolkien...
Otros libros buscan la tranquilidad, las reflexiones y la
moraleja, o simplemente la aventura y la diversión: La princesa
prometida, los cuentos de El último deseo, etc. También existen
historias largas en las que algunos de los libros sirven de
enlace y se centran en descripciones o viajes, desplazando,
anticipando o apartando los grandes combates: La Torre Blanca, La
segunda generación, La forja.
Criaturas fantásticas
La fantasía a menudo se refugia en el seno de mundos habitados
por seres fantásticos o mitológicos, como hadas, trasgos,
elfos, etc. Buena parte de ellos los encontramos en la mitología
germánica y escandinava, como el caso de los elfos. Otros no
menos conocidos, como las arpías, provienen de los pueblos
eslavos. Debemos a las leyendas asiáticas los dragones y a la
mitología árabe los demonios. Todo este amasijo de criaturas y
otras inventadas conviven en los libros del género. Sin embargo
y, como en los anteriores apartados, esto no constituye ninguna
regla total. Muchas obras prescinden mayoritaria o totalmente de
criaturas fantásticas (como Leyendas de los Otori), mientras que
en otras son la base de la propia historia (por ejemplo, la
trilogía El éxodo de los gnomos de Terry Pratchett).
De todas ellas, quizá las criaturas que aparecen con más
asiduidad en el género sean los dragones, evidenciándose en los
títulos de muchas obras: El último dragón, El Dragón
Renacido[7] , Los dragones, Los dominios del dragón, Dance with
dragons, El retorno de los dragones, Los dragones de Krynn, etc.
Magia
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Realismo
Existe desde Tolkien una tendencia a convertir los mundos
imaginarios en mundos reales. Es conocida la lengua élfica
inventada por el escritor, además de sus muchos apéndices,
notas y listas. Algo más que mantener una coherencia narrativa,
es un trabajo adicional y en muchas ocasiones arduo, que actúa
de trasfondo a la historia y la enriquece.
En muchas historias se opta por exponer en un libro o en parte de
un libro una serie de "documentación" histórica,
geográfica o social, totalmente ficticia, como es el caso de La
forja. Otras veces los libros vienen acompañados por cuantiosas
notas y apéndices, como el citado caso de El Señor de los
Anillos o El Ciclo de la Puerta de la Muerte[8] . También llegan
a crearse libros y atlas específicos del mundo a tratar, que en
ciertos casos se utilizan como complemento a los juegos de rol
que acompañan a la historia. Ejemplos de este fenómeno son
Dragolance[9] y La Rueda del Tiempo[10] .
Por otra parte la coherencia que debe de tener una novela de
fantasía épica en sí misma es tremenda, lo cual deviene en un
tipo sutil de realismo, que ya advertía Borges del escritor
decimonónico William Morris[11] .
Extensión
Dentro del campo editorial de los siglos XX y XXI cuesta
encontrar libros independientes de sagas fantásticas. Existe una
tendencia muy llamativa hacia la longitud, formándose sagas
sobre el mismo tema. Este hecho recuerda a las aventuras de
Amadís y otras muchas novelas de caballerías, en torno a
finales del siglo XVI, cuyos escritores "reciclaban" a
sus personajes y a sus mundos. Más antiguas son las sagas del
Norte, que muestran los mismos tópicos, aunque sin que éstos
tengan que ser continuaciones de otros. De nuevo hay grandes
excepciones, como Maske: Taeria o El Ojo del Cazador.
Sucede que en varias ocasiones una serie de libros no es única,
sino que hay varias series y libros sueltos que giran en torno al
mismo argumento o universo, en las que pueden colaborar varios
autores. Este fenómeno lo encontramos en obras de principios del
XX como Conan, en las revistas de pulp fiction, extendiéndose
muy ampliamente entre mediadios de los '80 y mediados de los '90,
cuando aparecen las grandes macrosagas del género: Dragonlance,
Reinos Olvidados, Sol Oscuro, Mundodisco, Warhammer, etc; ligadas
a los juegos de rol y a las nuevas posibilidades de jugabilidad
de éstos.
Subgéneros
A su vez, la fantasía épica se divide en varios subgéneros:
Fantasía heroica: Como en las viejas epopeyas, el protagonista
es un héroe que debe hacer frente a las fuerzas del mal
(monstruos, magos malignos...) y derrotarlas.
Espada y brujería: El contenido de la obra está fuertamente
ligado a la magia y a las batallas, sin que tengan apenas
relevancia las sociedades o mundos mostrados y otros aspectos de
la ambientación.
Alta fantasía: Historias de cierta calidad literaria, donde la
ambientación, la crítica velada al mundo actual y la
profundidad psicológica de personajes y sociedades priman por
encima del personaje individual (el héroe o el villano) y son,
en realidad, el propio argumento. No están exentas, en
ocasiones, de principios morales o filosóficos.
Ciclo artúrico: Relatos que cuentan una versión de las leyendas
artúricas incluyendo la magia y la épica, sin limitarse a una
concepción totalmente realista tal y como nos pretenden mostrar
las teorías actuales.
Algunas obras
Podemos incluir en este subgénero, las siguientes obras en orden
cronológico:
Formación del género (hasta 1940)
Se agrupan en este apartado los relatos que dieron el salto
definitivo a lo que hoy llamamos fantasía épica y fantasía
heroica. Los siguientes escritores y novelas supieron fusionar
las novelas de aventuras, la mitología, los cuentos de magia y
la novela gótica, creando el género tal y como nos ha llegado,
sin demasiadas variaciones, hasta nuestros días.
Beroaldo de Verville: Le moyen de Parvenir (1781).
George McDonald: Fantasías (1859).
George McDonald: La princesa y los trasgos (serie) (1871).
H. Rider Haggard: Eric Ojos Dorados (1889).
William Morris: El bosque del fin del mundo (1894).
William Morris: Las aguas de las islas encantadas (1897).
Lord Dunsany: La espada de Welleran (1908).
Eric Rucker Eddison: La Serpiente Uróboros (1922).
Lord Dunsany: La hija del rey del país de los elfos (1924).
Clark Ashton Smith: relatos sobre Hyperbórea, Zotique y Tierra
Moribunda (1926-1935).
Robert E. Howard: Kull de Atlantis (1929).
Robert E. Howard: Conan (1932).
J. R. R. Tolkien: El Silmarillion, El Hobbit (1937)
Primeros clásicos (1940-1980)
Entre la Segunda Guerra Mundial y los años 70 se escriben las
primeras novelas que todo el mundo identifica con la fantasía
épica. Son clásicos, bestsellers y su influencia ha sido muy
amplia.
C. S. Lewis: Heptalogía Las crónicas de Narnia (1939-1954).
Paul Anderson: La espada rota (1954).
J. R. R. Tolkien: El Señor de los Anillos (1954-1955).
Michael Moorcock: Las crónicas de Elric de Melnibone, El
campeón eterno (1961).
Ursula K. LeGuin: Un mago de Terramar (1968).
Stephen R. Donaldson: Las crónicas de Thomas Covenant, el
Incrédulo (1977).
Michael Ende: La Historia Interminable (1979).
Segundos clásicos. Éxito de los juegos de rol
(1980-1995)
Con la revolución de los juegos de rol en la década de los '80,
la filmación de películas pertenecientes al género y la
lectura de los clásicos de principios-mediados de siglo llegan
una serie de novelas, muchas veces franquicias, que siguen
teniendo hoy un público amplio y cuyas primeras entregas, como
es el caso de las Crónicas de la Dragonlance, se han convertido
en clásicos, mal que les pese a algunos y guste a otros.
Actualmente se escriben aún muchas obras que se podrían
englobar aquí, aunque cada vez se investigan más otros
derroteros. La mayoría de ellas pertenecen a grandes sagas o
franquicias que nacieron en esta época, como Dragonlance o
Reinos Olvidados.
Loisel y Le Tendre: La búsqueda del Pájaro del Tiempo (1982),
serie de historietas.
Stephen King: La Torre Oscura (1982-2004), saga fantástica de 7
volúmenes en clave épica, apocalíptica y contrautópica.
Terry Pratchett: El color de la magia (1983) (primero de la saga
de Mundodisco).
Margaret Weis y Tracy Hickman: Dragonlance (1984)...
Willow (1988), dirigida por Ron Howard y producida por George
Lucas.
Margaret Weis y Tracy Hickman: La Rosa del profeta (1989)
Margaret Weis y Tracy Hickman: El ciclo de la puerta de la muerte
(1990)
Robert Jordan: La Rueda del Tiempo (1990).
R. A. Salvatore: El Elfo Oscuro (de 1993 en adelante)(Drizzt
Do'Urden). División en trilogías.
Terry Goodkind: La espada de la Verdad(saga) (1994-2006)
Nueva Fantasía (desde 1996)
Desde mediados de los '90 los autores de fantasía se han ido
olvidando de los estereotipos literarios que venían imperando,
tales como la clara diferencia bien-mal o el personaje principal
o grupo de personajes siempre fuertes y vencedores.
Andrzej Sapkowski: Saga de Geralt de Rivia (1993). Se incluye en
"Nueva Fantasía" a pesar de aparecer en 1993.
George R. R. Martin: Serie Canción de Hielo y Fuego: Juego de
Tronos (1996), Choque de Reyes (1998), Tormenta de Espadas
(2000), Festín de Cuervos (2005).
Javier Negrete: La espada de fuego (2003),El espíritu del mago
(2005)
Laura Gallego García: Serie Memorias de Idhún: La Resistencia
(2004), Tríada (2005), Panteón (2006).
Lucía González Lavado: Pentalogia Hijos del Dragón:Hijos del
dragón I. Revelación, Hijos del dragón II. Las Armas Sagradas,
Hijos del dragón III. El Secreto del tigre, Hijos del dragón
IV. Los Reinos del Fénix, Hijos del dragón V. La Oculta.
(2006-2008), Trilogía Historias de Eilidh (2008), Novela
fantástica juvenil Lo que Esconde el Espejo(2008).
Martín David Pasternak: El Reloj del Capitán (2006)
Tobías Grumm: La tierra del Dragón: Nicho de reyes (2005)
Francisco Javier Illán Vivas: La cólera de Nébulos. Libro I:
La Maldición (2004)
CLASICOS :
LITERATURA DE TODOS LOS TIEMPOS,ESPAÑOLA E INGLESA EN SUS DIVERSOS GENEROS :
LITERATURA EUROPEA RENACENTISTA,BARROCA.ROMANTICA Y MODERNA
CLASICOS UNIVERSALES DE LA
LITERATURA :
Literatura medieval (siglos V-XV)
Libro medieval.Artículo principal: Literatura medieval
Europa
Después de la caída de Roma (en 476), muchos de los
acercamientos y de los estilos literarios inventados por los
griegos y romanos dejaron de usarse en Europa hasta el
renacimiento florentino. La cultura y el arte medieval se
centraron más en la religión, en parte porque los trabajos
griegos no habían sido preservados. Hubo pocas innovaciones, las
concernientes a literatura se agrupan tradicionalmente en Materia
de Roma, Materia de Francia y Materia de Gran Bretaña.
El Islam se difundió en Asia y África, preservando las obras
griegas y basándose en ellas para nuevos desarrollos literarios.
Aunque se había perdido mucho por el paso del tiempo y las
catástrofes (como la de la biblioteca de Alejandría), numerosos
trabajos griegos fueron preservados y copiados cuidadosamente por
los escribas musulmanes.
Literatura latina
Artículo principal: Literatura latina
Entre los textos europeos tempranos fueron frecuentes las
hagiografías o las "vidas de los santos". La obra de
Beda Historia ecclesiastica gentis Anglorum y otras
continúan la tradición histórica basada en la fe comenzada por
Eusebio de Cesarea alrededor del año 300.
La dramaturgia cesó a excepción de los Misterios y de las
representaciones de "La pasión" (Viacrucis), que se
centraron en difundir y consolidar la creencia cristiana entre el
pueblo. Alrededor del año 400, con la Psychomachia de Prudencio,
comenzó la tradición de los cuentos alegóricos, tan socorrida
en la literatura medieval.
Godofredo de Monmouth escribió su Historia Regum Britanniæ
(Historia de los reyes de Bretaña), que presentó como hechos
reales de la historia de Gran Bretaña.[7] Entre ellas están las
de Merlín el mago y el rey Arturo.
El interés de los musulmanes por preservar los escritos
filosóficos y científicos griegos llegaría a afectar la
escritura en Europa; por ejemplo, la obra del célebre teólogo
Tomás de Aquino tiene fuerte influencia aristotélica.
Literatura vernácula
La poesía y el cantar de gesta florecieron por los trovadores y
juglares.
La poesía épica continuó desarrollándose con la adición
temática de las mitologías de Europa del norte; Beowulf y las
sagas de los nórdicos, que presentan una visión de la guerra y
la honra similar a la de Homero y Virgilio.
En noviembre de 1095 el papa Urbano II dio comienzo a la Primera
Cruzada en el Concilio de Clermont. Las cruzadas (campañas
militares contra los musulmanes que tuvieron lugar entre los
siglos XI y XIII) afectaron todos los aspectos de la vida en
Europa y el Oriente Medio; la literatura también fue
transformada por esas guerras entre dos culturas; por ejemplo, la
imagen del caballero adquirió un significado renovado.
Obras y autores importantes del periodo son: Petrarca, el
Decamerón de Boccaccio; La Divina Comedia y los poemas de Dante
Alighieri; los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer.
Literatura moderna europea (siglos XV-XVIII)
Literatura renacentista
Artículo principal: Literatura renacentista
La renovación general en el conocimiento que comenzó en Europa
tras el descubrimiento del mundo nuevo en 1492 trajo consigo una
nueva concepción de la ciencia y la investigación y formas
distintas de hacer arte.
Surgió por entonces una forma literaria que luego desembocaría
en la novela, que cobró renombre en los siglos posteriores. Una
de las más conocidas de esta primera época es la Utopia de
Tomás Moro.
Las obras dramáticas de entretenimiento (opuestas al propósito
moralizante) volvieron al escenario. William Shakespeare es el
dramaturgo más notable, pero hubo muchos más, como Christopher
Marlowe, Molière, y Ben Jonson.
Del siglo XVI al XVIII los ejecutantes de la Commedia dell'arte
improvisaban en las calles de Italia y de Francia, pero algunas
de las obras fueron escritas. Tanto las obras improvisadas como
las escritas con base en un esquema tuvieron influencia sobre la
literatura de la época, particularmente sobre el trabajo de
Molière. Shakespeare y Roberto Armin, que retomaron los bufones
y jugadores para crear nuevas comedias. Todos los papeles,
incluso los femeninos, eran representados por hombres, eso
cambiaría primero en Francia y luego en Inglaterra también,
hacia fines del siglo XVII.
La primera parte del poema épico isabelino La reina de las hadas
de Edmund Spenser fue publicada en 1590, y completo en 1597. Esta
obra marcó una transición en la cual la "novedad"
entra en la narrativa, en el sentido de vuelcos argumentales. Las
formas de teatro conocidas en el tiempo de Spencer se incorporan
en el poema de forma no tradicional y le dan vuelta a la
propaganda política al servicio de la reina Elizabeth I.
Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes ha sido llamado
"la primera novela" (o la primera de las novelas
europeas modernas). Fue publicada en dos partes, la primera en
1605 y la segunda en 1615. Puede ser vista como una parodia de
las novelas caballerescas, en la cual la diversión proviene de
una nueva forma de tratar las leyendas heroicas populares.
Literatura barroca
Artículo principal: Literatura del Barroco
A diferencia del Renacimiento, el Barroco se caracteriza por la
idea del desengaño y por el pesimismo. Las temáticas frecuentes
en esta literatura son la vida como lucha, sueño o mentira y la
fugacidad de los hechos humanos, plasmadas en un estilo suntuoso
y recargado. La literatura barroca hace uso desmedido de la
adjetivación, el hipérbaton, la elipsis, la metáfora, la
perífrasis, la antítesis y las alusiones mitológicas.
La literatura barroca tuvo diferentes maneras de manifestarse, el
Eufuismo de los poetas ingleses, el Preciosismo en Francia, el
Marinismo en Italia y Conceptismo y Culteranismo en España.
Entre los escritores barrocos están, en español Luis de
Góngora, Francisco de Quevedo y Villegas, Sor Juana, Bernardo de
Balbuena; en catalán Francesc Fontanella, Francesc Vicenç
Garcia, Josep Romaguera; en portugués António Vieira, Gregório
de Matos, Francisco Rodrigues Lobo; en inglés los poetas
metafísicos (John Donne, George Herbert, Andrew Marvell, Henry
Vaughan y en alemán Andreas Gryphius.
Literatura ilustrada o neoclásica
Puede darse como periodo de la literatura "ilustrada"
los años que van de 1689, en que se publica el Ensayo sobre el
entendimiento humano de John Locke y 1785, en que se publican Las
desventuras del joven Werther de Goethe. En ese lapso nace en
Francia una gran esfuerzo intelectual: L'Encyclopédie.
Además, se publicaron por entonces Emilio de Rousseau; Cándido
de Voltaire; Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift; Cartas
Persas de Montesquieu; y Cartas marruecas de José Cadalso.
Las obras literarias fueron de diversos tipos: colectivas,
civiles y morales, didácticas, etc., pero en general tuvieron
los siguientes rasgos:
predominaron de la razón ante la emoción y la imaginación
el laicismo
la promoción de la tolerancia, la igualdad y la libertad
el cuestionamiento del poder político.
Literatura contemporánea (siglos XIX-XX)
La literatura contemporánea abarca la literatura romántica, el
postromanticismo, el realismo, el naturalismo, el modernismo, el
postmodernismo y las vanguardias. Por la extensión del tema este
artículo ha sido dividido. El periodo histórico siguiente se
abordará en Historia de la literatura moderna.
AVENTURAS :
La novela de aventuras es un género
literario enfatiza en su argumento los viajes, el misterio y el
riesgo. El autor de una recopilación de 250 títulos, Salvador
Vázquez De Parga, ayudará mucho al estudioso del popular
género. Estos múltiples escenarios o subgéneros son sinónimos
de las preferencias del lector, que, como señala Amando López
Valero, el joven tiende a identificarse con el héroe, que así
amplia la categoría conceptual de descubrir el misterio o la
recreación del futuro y el riesgo calculado. El liderazgo del
personaje principal y asimismo el suspenso por el control de la
aventura. Otra característica recurrente es la acción presente
hasta dominar los escenarios, básica para el desarrollo de la
trama. En el cine de aventuras hay unas características que se
encuentran en él y definen el género: la mentada acción, el
liderazgo del héroe o la heroina, el sabor autobiográfico del
lector, que se identifica con los hechos relatados y con los
actores y la sencillez del género, con los recursos de la
fotografía y del guión. Los hechos pueden ser o no ser basados
en la vida real y muchas veces sí lo son.
Representada en el Siglo de Oro español como novela bizantina y
en francés, portugués e inglés. Títulos y autores nos
recuerdan la historia emocionante de nuestra adolescencia: la
Odisea, la Novela del oeste, el Oeste americano, El Coyote, Don
Quijote, Amadís de Gaula, Las aventuras de Tom Sawyer, Robinson
Crusoe, los Viajes de Gulliver, la Isla del tesoro, Corazón, El
conde de Montecristo, Peter Pan, Julio Verne, Salgari, London,
Fenelon, Marco Polo, Stevenson, Mansilla, la Novela picaresca.
Como novela popular, el chico y la chica, la violencia: Howard,
Robeson, Tarzán, Mallorquí, también, el cine de Ciencia
ficción, etcétera, y el tema de la Antártida y de los Viajes
por el Espacio ... y los libros de caballerías, Historiografía
colonial, Autobiografías de soldados españoles, Naúfragios por
ejemplo, de los Virreinatos en América, cine clásico americano
en escenarios de África.
NOVELAS Y RELATOS DE AVENTURAS MODERNOS Y POSMODERNOS :
Novelas Clasicas de Aventuras
Grandes novelas de aventuras, los clásicos de toda la vida.
Relatos con la aventura del mar por excelencia. Julio Verne, Jack
London, Joseph Conrad, Erneste Hemingway, Herman Melville, Robert
Louis Stevenson. Pío Baroja. Frederick Marryat. Edgar Allan Poe,
Daniel DeFoe, Robert Graves, Ignacio Aldecoa, Emilio Salgari.
GRANDES AVENTURAS
Novelas que se han escrito a lo largo de la historia y que
algunas de ellas podemos considerar como clásicas. Han perdurado
a lo largo del tiempo hi ha sido leídas por niños jóvenes y
adultos de todo el mundo. A pesar de ser relatos aparentemente
muy diferentes todos tienen algunos ingredientes básicos en
común: la acción, el descubrimiento y la superlación personal
de los personajes protagonistas a través de sus vivencias y la
incertidumbre de lo que ocurrirá.
- Protagonista: Puede ser un niño o una niiña o un joven que
emprende un viaje hacia lo desconocido con el fin de hallar
algún elemento de vital interés: un tesoro, el padre o la
madre, una dama, una venganza o simplemente una ocupación en la
vida.
- Lugares: Donde transcurren estas novelass también pueden ser
diversos. Si bien tienen un elemento común: el exotismo con la
intervención de otros personajes el protagonista ira superando
adversidades dominando temores, afrontando situaciones
desconocidas, en definitiva, irá madurando y dejando de ser el
niño o la niña o la persona joven del principio. Cuando regresa
después de largos años de aventuras el personaje protagonista a
evolucionado y cambiado en su forma de ser.
La aventura implica: peligro, viajar, misterio, acción en cuanto
distintas situaciones de los personajes, experiencias nuevas,
salir de la rutina diaria, la persona que aventura como se
siente, emoción, miedo, ilusión, diversión, soledad, lejanía,
curiosidad, libertad...
Hay dos tipos:
- Universal: es famosa en todos sitios.
Ex: El libro de la selva, Naufrago, Sherlock Jolmes, Quijote,
Indiana Jones, Tarzan, Titánic...
Algunas obras clásicas de este genero son:
- Robinsón Crusoe, Daniel Defoe.
- La isla del tesoro, Robert L.Stevensons..
- Los viajes de Gulliver, Jonathan Swift.<
- Kim, Rudyand Kipling.
Todas estas novelas muy difundidas y aceptadas entre un numeroso
publico de todas las edades y procedencias las podemos disfrutar
también en sus versiones para cine, video, cómic, dibujos
animados e incluso en diversas adaptaciones que han otros
autores.
COMPONENTES NARRATIVOS:
Unos de los primeros elementos que hallamos en una novela es el
narrador o la narradora. Llamamos así a quien nos cuenta la
historia, cuando el narrador o la narradora es protagonista de la
acción y nos cuenta los hechos desde su punto de vista se trata
de un narrador o narradora en primera persona. Conocemos sus
impresiones sus sentimientos acerca de la situación que le a
tocado vivir.
Puede ocurrir que esta narración en 1ª persona tome forma de
diario incluyendo la fecha que nos sitúa en el tiempo concreto
de la acción.
Cuando el narrador o la narradora nos cuenta la acción sin
participar directamente en ella como si hubiera actuado
simplemente como espectador o espectadora de la misma hablamos de
un narrador o una narradora hablamos en 3ª persona. El narrador
o la narradora aparte de contar el desarrollo de la acción
también presenta a los personajes y los describe por su aspecto
físico y su forma de actuar o pensar. A través de la narración
conocemos también los diálogos que mantienen los personajes
entre ello. Cuando el texto reproduce de una manera literal las
palabras que utilizan los personajes que intervienen en la
historia decimos que se trata de un dialogo directo. En cambio
cuando es el narrador o la narradora quien nos explica lo que han
dicho los personajes sé esta utilizando él dialogo indirecto.
Puede ocurrir que los personajes principales evolucionan en el
transcurso de la novela que cambien de comportamiento incluso de
forma de pensar así debemos tener en cuenta los hechos en los
que participan los personajes pueden hacer que la descripción
que se hace de ello al principio se modifique al final de la
obra.
TEXTOS FANTASTICOS
El misterio a sido compañero de la humanidad desde sus orígenes
los avances científicos han hecho posible que muchos de los
temores y fenómenos a los que se atribuís un origen siniestro
hayan encontrado explicación, sin embargo los mismos peligros y
temores que horrorizaban a la gente también la atraían. De ahí
que se hayan narrado y escrito tantas historias de misterio como
medio entre otros de ahuyentar los malos espíritus. Así pues,
las narraciones fantásticas han existido desde siempre en todas
las culturas y en todos los pueblos.
Por ejemplo en los cuentos infantiles aparecían hadas,
príncipes encantados, brujas, etc. Lo fantástico aparece así
en muchas de las historias que conocemos unido a lo imaginativo y
maravilloso o a lo inexplicable y misterioso. Los relatos
fantásticos son por tanto aquellos en que en un entorno
verosímil ocurre algún hecho irreal y extraño que sorprende
por su falta de explicación natural que produce intriga y
misterio tanto en el personaje principal de la historia como en
el lector o lectora y que provoca que ambos se sumerjan en una
experiencia inolvidable.
COMPLEMENTOS NARRATIVOS:
Desde el punto de vista de la elaboración de una narración
fantástica hay dos componentes fundamentales: la atmósfera o
ambiente y el suspense. La atmósfera o ambiente es lo que se
precise en el lugar en donde se sitúan los hechos narrados. Con
la evolución del genero a lo largo de la historia, el lugar
donde se ubica la acción a sufrido sucesivos cambios. Al
principio abundaban los lugares tétricos, con poca luz e
inseguros, con puertas que chirriaban, etc. Posteriormente se
prefirieron los ambientes realistas pero que se iban
distorsionando. El suspense es la tensión que se crea desde que
se anuncia o se intuye que van a suceder unos hechos hasta que
estos ocurren. De la habilidad del escritor o escritora
dependerá de la tensión o suspense que se cree ante el
inevitable descubrimiento de ese personaje fantástico por parte
del personaje o de los personajes principales. En cambio si en la
misma situación anterior de repente aparece un fantasma sin que
ningún indicio anterior de la tara su existencia lo que se
consigue entonces es sorpresa.
Ej. :
- El alquiler de un fantasma, Henry James..
- Sir Edmund Orme, Henry James.
- Tercera persona, Henry James.
- Otra vuelta de tuerca, Henry James.
- El fantasma de Canterville, Oscar Wilde..
- El príncipe feliz, Oscar Wilde.
- El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde.<
AVENTURAS JUVENILES
Cuando hablamos de aventuras juveniles nos referimos a aquellas
novelas escritas para jóvenes aunque posteriormente hayan podido
convertirse en clásicos para todas las edades. Sus protagonistas
son chicos y chicas que se ven inmersos en unas aventuras un
tanto extraordinarias pero verosímiles. La acción de estos
relatos se desarrolla en una época y un entorno geográfico
reales. Con lo que la novela nos sirve también para conocer la
costumbre y las formas de vidas de unas sociedades más o menos
lejanas en el tiempo y en el espacio pero existentes al fin y al
cabo. Así pues, podemos participar en juegos y actividades
habituales de los personajes protagonistas en sus relaciones con
sus compañeros y compañeras o con los miembros de su familia
podemos conocer la cotidianidad que los envuelve y situarnos en
lugares que aunque sean lejanos nos son familiares y nada
desconocidos. Estas lecturas acostumbran a reflejar temas éticos
y morales propios de cada sociedad en la que la acción se
enmarca. Los personajes protagonistas actúan tomando sus propias
decisiones ( personaje agente ) en función de su edad y manera
de entender los riesgos, los conflictos y las prioridades de la
vida. Normalmente son actuaciones en desacuerdo con las personas
adultas y con la mantener relaciones distantes y a menudo
enfrentadas.
COMPONENTES NARRATIVOS:
En este tipo de narraciones es frecuente encontrar descripciones
de personas, objetos, lugares, ambientes, animales, etc., que
pueden ser mas o menos abundantes y más o menos largas
dependiendo de la intención con que se presentan. Estas
descripciones pueden ser desde breves pinceladas para situar al
lector o lectora a partir de una impresión general hasta
párrafos enteros con cantidad de detalles. A menudo una
descripción también sirve para saber la opinión del narrador o
narradora acerca de lo que sé esta retratando. Las palabras que
escoge nos pueden dar información sobre el objeto, la persona, o
lugar que se describe.
Es habitual encontrar fragmentos descriptivos mezclados con los
diálogos y con la narración de la acción. Para llegar a nueva
descripción hace falta observar lo que nos proponemos describir,
reflexionar sobre lo que hemos observado y buscar un modo
adecuado de expresarnos.
Ej. :
- La aventuras de Tom Sawyer (1876) Pseudoonimo: Mark Twain
- Vida en el Mississipi (1883) Nombre: Sammuel Langhorne
Clemens.
- Las aventuras de Huckleberry Fim (1884)<
- Danza para dos, Jeam Ure.
LITERATURA MARAVILLOSA
La literatura maravillosa se diferencia de la literatura
fantástica porque describe un mundo que no pretende ser
representativo de nuestra realidad y trata de situaciones y
personajes imaginarios. Las narraciones maravillosas se
relacionan en los cuales se entremezclan la imagen del mundo
misterioso de la edad media. La magia y la ciencia-ficción
siempre con un héroe poderoso como protagonista.
Dioses y diosas, magos y magas son los responsables de los
acontecimientos maravillosos que se producen en los relatos estos
suelen ser: hadas, encantadores, encantadoras, genios y otros
seres irreales que conviven y se relacionan sin inquietar o
perturbar en ningun momento al lector que acepta las reglas del
juego. El final suele ser feliz y es la recompensa que reciben
los héroes o heroínas en su lucha contra las diversas
manifestaciones del mal.
COMPONENTES NARRATIVOS:
En todo relato maravilloso, encontramos dos elementos que
determinan el tipo de texto que estamos leyendo: los personajes
que intervienen y la acción que se desarrolla.
Con respecto a los personajes que aparecen en un relato podemos
establecer una división entre personajes principales y
personajes secundarios según el papel que tengan en la historia
y los datos que de ellos aparezcan. De los personajes principales
se nos proporcionan muchos datos de modo que nos podemos formar
una idea bastante aproximada de cómo son y de lo que piensan
podemos hablar tanto de su aspecto físico como de su manera de
ser. De los personajes secundarios en cambio tan solo conocemos
algún aspecto parcial como su nombre o alguna acción concreta
en la que participan. Para despertar la atención del lector
además de presentar unos personajes muy peculiares debe narrarse
una acción interesante.
Por acción entendemos el conjunto de hechos que se nos describen
y que dan sentido a la obra.
NOVELAS :
GENEROS Y TIPOS DE NOVELAS :
La novela es el reino de la libertad de contenido y de forma. Es
un género proteico que presenta a lo largo de la historia
múltiples formas y puntos de vista.
Para clasificar este género ha de tenerse en cuenta que existen
diversos criterios para clasificar empleados por las distintas
tipologías propuestas:
Por el tono que mantiene la obra, se habla de:
novela satírica
novela humorística
novela didáctica
Por la forma:
autobiográfica
epistolar.
dialogada
ligera.
Según el público al que llegue o el modo de distribución, se
habla de:
novela trivial
Superventas o "best-seller"
Novela por entregas o novela folletinesca.
Atendiendo a su contenido, las novelas pueden ser:
De aventuras.
Bizantina.
Caballeresca.
Libros de caballerías.
De ciencia ficción.
Cortesana.
Costumbrista o de costumbres: describe el ambiente en que se
mueven y las formas de vida cotidiana de un grupo social
concreto: costumbres, personajes típicos. Dentro de este tipo de
novela, según el estilo, se dio lugar al realismo y al
naturalismo. Es un género típico del siglo XIX, con autores
como Balzac y Zola en Francia; Dickens; Gogol y Turgueniev en
Rusia; y en España: Fernán Caballero, F. Trigo, Pardo Bazán,
Pereda o Blasco Ibáñez.
De espías y thrillers
Fantástica
Ficción criminal
Gótica.
Histórica.
Morisca.
Negra.
Pastoril.
Picaresca.
Policial.
Romántica.
Sentimental.
Social: disminuye en lo posible la descripción de vidas
individuales, sustituyéndolas por una colectividad, pues no
importa el ser humano en sí, sino como parte de un grupo o clase
social. Su activud es crítica, con afán de denunciar
situaciones, ambientes y modos de vida de un grupo. Fue cultivada
en España en los años 1950: novela social española.
De terror.
Westerns
Hay que añadir a esta lista otras tipologías que toman como
criterio el estilo de la obra y entonces se habla de:
Realista.
Naturalista.
Existencial
O, si se consideran sus argumentos, puede hablarse de
Psicológica.
Novela de tesis. Es la que da más importancia a las intenciones
del autor, generalmente ideológicas, que a la narración. Muy
cultivada en el siglo XIX, especialmente por Fernán Caballero y
el Padre Coloma.
Novela testimonio.
Desde finales del periodo victoriano hasta la actualidad, algunas
de estas variedades se han convertido en auténticos subgéneros
(ciencia ficción, novela rosa) muy populares, aunque a menudos
ignorados por los críticos y los académicos; en tiempos
recientes, las mejores novelas de ciertos subgéneros han
empezado a ser reconocidas como literatura seria.
GENEROS MAS IMPORTANTES DE NOVELAS :
Novela de capa y espada
Chick lit
Dime novel
Hard boiled
Novela bizantina
Novela caballeresca
Novela cortesana
Novela de aventuras
Novela de espionaje
Novela de terror
Novela del oeste
Novela didáctica
Novela epistolar
Novela fantástica
Novela gótica
Novela histórica
Novela ligera
Novela morisca
Novela negra
Novela pastoril
Novela picaresca
Novela policial
Novela por entregas
Novela psicológica
Novela realista
Novela romántica
Novela satírica
Novela sentimental
Novela social española
Novela testimonio
Novelas paleocristianas
HISTORIA DE LA NOVELA :
Portada de la 4.ª edición del Quijote (1605), posiblemente la
primera novela modernaLa novela es, según la RAE, una obra
literaria en prosa en la que se narra una acción fingida en todo
o en parte, y cuyo fin es causar placer estético a los lectores
con la descripción o pintura de sucesos o lances interesantes,
de caracteres, de pasiones y de costumbres. Como género
literario, se desarrolló tardíamente, principalmente en el Edad
Moderna, alcanzando su madurez en el siglo XIX, aunque tiene sus
precedentes en épocas anteriores, tanto en la Antigüedad
clásica grecolatina como en las literaturas orientales.
La novela es el más tardío de todos los géneros literarios.
Aunque tiene precedentes en la Edad Antigua no logró implantarse
hasta la Edad Media. El término novella comenzó a utilizarse
para nombrar los relatos de ficción con una extensión entre el
cuento y el romanzo. En español, primero se utilizó con la
acepción italiana pasando luego a designar las narraciones
extensas (romanzo en italiano y roman en francés). El relato
breve será denominado a partir de entonces novela corta.
Antigüedad
Las primeras novelas se producen entre los siglo II a. C. y siglo
III en Grecia y Roma, y se han clasificado en cuatro tipos
básicos: novelas de viaje, novelas románticas, novelas
satíricas y novela bizantina.
Como Pierre Daniel Huet señaló en 1670, la tradición de obras
épicas tiene su precedente en Virgilio y Homero. Se solía usar
el verso, adecuado a una tradición de representaciones orales.
Hoy, esta tradición se remonta más atrás, a la época sumeria
(Epopeya de Gilgamesh), y a la mitología hindú (Ramayana y
Mahabharata).
Es más difícil asegurar la influencia de los cuentacuentos
medievales en el desarrollo de la novela.
Había una tercera tradición de ficción en prosa, tanto en su
modalidad satírica (con el Satiricón de Petronio, las
increíbles historia de Luciano de Samosata, y la obra
protopicaresca de Lucio Apuleyo El Asno de Oro) y una veta
heroica (con los romances de Heliodoro, Longo y otros). El
antiguo romance griego fue revitalizado por los novelistas
bizantinos del siglo XII.
Todas estas tradiciones fueron redescubiertas en los siglos XVII
y XVIII.
Romance
Artículo principal: Romance (narración)
En la Edad Media surge la novela sentimental y la caballeresca.
El periodo 1200-1750 vio el ascenso de la "novela" (en
el sentido al principio de un relato corto de ficción) que
rivalizaba con el "romance" (que tenía la extensión
de la epopeya). Esto ocurrió en toda Europa, pero sólo en
español e inglés se fue más allá, y novela se convirtió en
el término normal para las narrativas de ficción.
Los romances eran narraciones en verso que se hicieron en lengua
"romance" (de ahí tomaron el nombre). Las primeras
obras de este género datan de los siglos XI y XII). Se
desarrolló con temas como la caballería arturiana, no siendo
fácil concretar cuánto de estos primeros "romances"
se debieron a los modelos de la antigua Grecia y cuánto a las
epopeyas en verso folclóricas como Beowulf y el Cantar de los
Nibelungos. La trama estándar de un romance de este tipo
consistía en una serie de aventuras inesperadas y peculiares.
Pueden citarse clásicos como el Roman de la Rose.
Los siglos XIV y XV vieron la emergencia de los primeros romances
en prosa junto, así como de un nuevo mercado de libros, que se
desarrolló incluso antes de que se expandiera la imprenta. Las
leyendas, vidas de santos y visiones místicas en prosa fueron el
principal objeto de este nuevo mercado de producciones en prosa.
La élite urbana y las lectoras de clases altas y de los
monasterios leían prosa religiosa. Los romances en prosa
irrumpieron en este mercado como una moda nueva y cara. Sólo
podía florecer verdaderamente con la invención de la imprenta y
con la divulgación del papel, en la segunda mitad del siglo XV.
Para entonces, el antiguo romance competía en el mercado con
géneros más breves; el más destacados de estos géneros era la
novela, una forma que nació en el curso del siglo XIV.
Primeras novelas, 1000-1600
Los peregrinos entreteniéndose con cuentos; grabado en madera de
la edición de Caxton, 1486, de Los cuentos de Canterbury de
ChaucerNo es fácil indicar qué géneros acabaron desembocando
en la "novela". Los primeros ejemplos están
categorizados hoy como "novella": Genji Monogatari del
siglo XI, seguido por las obras de Boccaccio, Geoffrey Chaucer,
Maquiavelo, incluso Miguel de Cervantes.
Una primera novela podía ser básicamente cualquier historia que
se contaba por sus elementos espectaculares o reveladores. Se
incluían en una conversación (entendida como entretenimiento),
con una mínima ambientación. Podían ser sermones extendidos.
Las colecciones de ejemplos facilitaban la labor de los
predicadores, que mediante una fábula o una breve reflexión
histórica ilustraban una conclusión moral. Según las
colecciones medievales, eran determinantes los gustos y la clase
social. Los trabajadores preferían historias tremendas, con
engaños ingeniosos, de los que hacían víctimas a las clases
sociales que odiaban o a otros competidores de los narradores de
historias. Parte de este género original persiste en los
pequeños chistes que se añaden para poner un toque humorístico
en la conversación.
Siglo XIV: Boccaccio y Chaucer
Se solía recurrir a una historia dentro de la historia. Se
describen situaciones en las que se supone que se relatan toda
una serie de historias, de diversos gustos y géneros. Los
ejemplos clásicos son El Decamerón de Boccacio y Los cuentos de
Canterbury de Chaucer; en el primero son un grupo de florentinos
que huyen de la peste y se entretienen narrando historias de todo
tipo; en el segundo, son unos peregrinos que van a Canterbury a
visitar la tumba de Tomás Becket y cada peregrino escoge cuentos
que se relacionan con su estado o su carácter. Así los nobles
cuentan historias más "románticas", mientras que los
de clase inferior prefieren historias de la vida cotidiana. El
género no tenía entonces un término propio que lo
individualizara. "Novela" podía simplemente indicar la
novedad de los eventos que se contaban. La inclusión de
distintos tipos de historias, todas en un mismo marco, sin
embargo, evidenciaba la consciencia del hecho de que los géneros
se estaban desarrollando en este campo.
Mediante este recurso se justificaban los autores verdaderos,
como Chaucer y Boccaccio. Los romances usaban un lenguaje
sublime, justificándose a sí mismos en la medida que cultivaban
un estilo "superior". Pero si cambiaba el gusto en las
enseñanzas morales y la poesía, los romances rápidamente
pasaban de moda. Estas historias de trampas y travesuras, de
amores ilícitos e inteligentes intrigas en las que se reía de
profesiones respetables o de los habitantes de otra ciudad, no
tenían esa justificación moral ni poética. Así que llevaron
la justificación al exterior. El narrador ofrecería unas pocas
palabras explicando por qué creía que la historia merecía la
pena. De nuevo, Los cuentos de Canterbury ofrecen los mejores
ejemplos: el verdadero autor podía contar historias sin más
justificación que el que esa historia ofrecía un buen retrato
de quien la contaba y de sus gustos.
El romance se había hecho tedioso, después de reiterar tramas
sin introducir otras nuevas. Las colecciones de cuentos o novelas
los criticaron: un personaje del grupo de narradores empezaría a
contar un romance, e inmediatamente se vería interrumpido por
los otros narradores que escuchaban la historia, para que se
callase, o hablase de forma comprensible, o que rápidamente
fuera al meollo del asunto. El resultado fue el auge del relato
corto. Los pasos de este desarrollo pueden seguirse con el
aprecio que iba ganando el cuento y el valor de los romances en
nuevas colecciones versificadas a finales del siglo XIV.
Siglo XV
No existe unanimidad en cuanto al momento inicial de la novela o
cuál sea la primera novela. Parece indudable que debe situarse
en el Renacimiento. Es entonces cuando, orientándose hacia
Italia surge en España la novela sentimental, como última
derivación de las convencionales teorías provenzales del amor
cortés. La obra fundamental del género fue la Cárcel de amor
(1492) de Diego de San Pedro.[1]
Un género intermedio entre el romance y la novela fueron los
Libros de caballerías. En España, este tipo de prosa novelesca
se difundió sobre todo en el siglo XV en idioma catalán o
valenciano: Tirante el Blanco del valenciano Joanot Martorell
(1490) o la novela anónima Curial e Güelfa. Alcanzó su máxima
popularidad a partir de los últimos años del siglo XV, siendo
la obra más representativa del género el Amadís de Gaula
(1508). Solían editarse en varios volúmenes, dirigiéndose al
público que se suscribiría a esta producción. Estas obras
llevaban a sus lectores a mundos ilusorios, inculcándoles el
ideal caballeresco de un pasado que nadie podía reinstaurar.
Siglo XVI
La difusión de la imprenta incrementó la comercialización de
las novelas y los romances, aunque los libros impresos eran
caros. La alfabetización fue más rápida en cuanto a la lectura
que en cuanto a la escritura.
Las primeras colecciones de novelas no eran necesariamente
proyectos prestigiosos. Surgió una enorme variedad de historias,
desde las más jocosas hasta las de Boccaccio o Chaucer. Autores
italianos como Maquiavelo, entre otros, dieron a la novela un
nuevo formato. Seguía siendo una historia de intriga que acababa
de forma sorprendente, pero estaba más trabajada en cuanto a la
forma en que los protagonístas llevaban a cabo su intriga, cómo
mantenían sus secretos y cómo reaccionaban si alguien les
amenazaba con revelarlos.
Todo el siglo estuvo dominada por el subgénero de la novela
pastoril, que situaba el asunto amoroso en un entorno bucólico.
Puede considerarse iniciada con La Arcadia (1502), de Jacopo
Sannazaro y se expandió a otros idiomas, como el portugués
(Menina e Moça, 1554, de Bernardim Ribeiro) o el inglés (La
Arcadia, 1580, de Sidney).
La reforma protestante incrementó los lectores de panfletos
religiosos, periódicos y diarios. La población urbana aprendió
a leer. Surgieron entonces los chapbooks, libros de bolsillo
baratos que contenían tanto romances como historias cortas,
relatos y fábulas. Solían embellecerse con grabados de madera,
sirviendo a veces la misma imagen para varios libros. Los
romances fueron reducidos a historias simples y abruptas,
parecidas a los libros de comic modernos.
A mediados del siglo XVI, se produjo un cambio de ideas hacia un
mayor realismo, superando en este punto las novelas pastoriles y
caballerescas. Así se advierte en el Gargantúa y Pantagruel de
François Rabelais y en la Vida de Lazarillo de Tormes y de sus
fortunas y adversidades (1554), origen esta última de la novela
picaresca.
Conflicto entre novelas y romances, 1600-1700
Retrato de Miguel de Cervantes Saavedra, por Juan de Jáuregui.La
novela, como técnica y género literario está en el siglo XVII
en la lengua española, siendo su mejor ejemplo Don Quijote de la
Mancha (1605) de Miguel de Cervantes. Se considera como una de
las primeras novelas modernas del mundo, innovaba respecto a los
modelos clásicos de la literatura greco-romana como lo eran la
epopeya o la crónica. Esta novela ya incorpora una estructura
episódica según un propósito fijo premeditadamente unitario.
Se inició como una sátira del Amadis, que había hecho que Don
Quijote perdiera la cabeza. Los defensores del Amadís criticaron
la sátira porque apenas podía enseñar algo: Don Quijote ni
ofrecía un héroe al que emular ni satisfacía con bellos
diálogos; todo lo que podía ofrecer es hacer burla de los
ideales nobles. Don Quijote fue la primera obra auténticamente
anti-romance de este periodo; gracias a su forma que desmitifica
la tradición caballeresca y cortés, representa la primera obra
literaria que se puede clasificar como novela.
Con posterioridad al Quijote, Cervantes publicó las Novelas
Ejemplares (1613). Por "novela" se entendía en el
siglo XVII la narración breve intermedia entre el cuento y la
novela extensa, o sea lo que hoy llamamos novela corta.[2] Las
Novelas ejemplares de Cervantes son originales, no siguen modelos
italianos, y frente a la crítica al Quijote, que se decía que
no enseñaba nada, pretendían ofrecer un comportamiento moral,
una alternativa a los modelos heroico y satírico. No obstante,
siguió suscitando críticas: Cervantes hablaba de adulterio,
celos y crimen. Si estas historias proporcionaban ejemplo de
algo, era de acciones inmorales. Los defensores de la
"novela" respondieron que sus historias proporcionaban
buenos y malos ejemplos. El lector podía aún sentir compasión
y simpatía con las víctimas de los crímenes y las intrigas, si
se narraban ejemplos de maldad.
Surgió entonces como respuesta a estas novelas dudosas un
romance más noble y elevado, con incursiones al mundo bucólico,
siendo La Astrea (1607-27) de Honoré d'Urfé, la más famosa. Se
criticaron estos romances por su falta de realismo, a lo que sus
defensores replicaban que sí lo eran, aludiendo al roman à clef
("novela en clave"): novelas que, adecuadamente
entendidas, se referían a personajes del mundo real. Argenis
(1625-26) de John Barclay aparecía como un Roman à clef
político. Los romances de Madeleine de Scudéry tuvieron más
influencia, con tramas ambientadas en el mundo antiguo y
contenido tomado de la vida real: la vida de sus amigos en los
círculos literarios de París. Estos libros ofrecían las más
refinadas observaciones de los motivos humanos, personajes
tomados de la realidad, y excelentes enseñanzas morales sobre
cómo debe comportarse uno, y cómo no, si quería triunfar en la
vida pública y en los círculos íntimos que ella retrataba.
Uno de los héroes en los romances de Scudéry, Paul Scarron,
publicó el primer volumen de su Roman Comique en 1651
(aparecieron otros volúmenes en 1657 y, por mano ajena, en
1663), pidiendo expresamente que se desarrollase lo Cervantes
había creado en España: Francia debería (Roman Comique, cap.
21) imitar el español con pequeñas historias como aquellas que
llamaban "novelas". El propio Scarron añadió
numerosas de esas historias a su propio trabajo.
Veinte años más tarde, Madame de La Fayette dio los pasos
decisivos en sus dos novelas. La primera, su Zayde (publicada en
1670 junto con el famoso Tratado sobre el origen de los
romances), de Pierre Daniel Huet, fue una "historia
española". La princesa de Clèves (1678) probó que podían
escribirse novelas adaptadas al gusto francés. Los españoles
disfrutaban las historias de orgullosos españoles que se batían
en duelo para vengar su reputación. Los franceses tenían un
gusto más refinado y se inclinaban a la observación detallada
de los motivos y el comportamiento humanos. La historia era
decididamente una "novela" y no un "romance":
una historia de virtud femenina sin parangón, con una heroina
que tuvo la oportunidad de arriesgarse en un amor ilícito y no
sólo resistió a la tentación, sino que acrecentó su
infelicidad confesando sus sentimientos a su marido. La
melancolía que su historia creaba era enteramente nueva y
sensacional.
A finales del siglo XVII el mercado europeo comenzó a
interesarse por el escándalo, con libros franceses apareciendo
sobre todo en los Países Bajos (donde la censura era liberal)
para ser importados clandestinamente a Francia y llegar también
a Alemania y Gran Bretaña. La novela floreció en este mercado
como el mejor género para contar noticias escandalosas. Los
autores sostenían que las historias eran verdaderas y no se
narraban para escandalizar, sino para proporcionar lecciones
morales. Para probarlo, ponían nombres ficticios a sus
personajes y contaban las historias como si fueran novelas. El
público se entretenía averiguando la identidad de los
personajes. Aparecieron los periódicos de historietas, como el
Mercure Gallant. También surgieron colecciones de cartas, que
incluían estas historietas, y que llevaron al desarrollo de la
novela epistolar.
La novela había interesado al público inglés desde los tiempos
de Chaucer, se habían leído traducciones de novelas españolas
y francesas a lo largo del siglo XVII. A finales de los años
1680 autores como Aphra Behn y William Congreve escribieron
nuevas "novelas" en inglés.
El mercado alrededor de 1700
Las novelas y los romances de comienzos del siglo XVIII no eran
considerados parte de la "literatura", sino bienes
mercantiles. La integración de la ficción en prosa dentro del
mercado de las historias Vendidos como creaciones románticas,
leídos como verdaderas historias de asuntos privados:
Satyrischer Roman (1706) de Menantes 3.2
Clásicos de la novela de Las mil y una noches hasta La princesa
de Clèves (1678) de M. de La Fayette 4
Vendidos como historia privada auténtica, arriesgándose a ser
leídos como creaciones románticas:
Robinson Crusoe (1719) de Defoe 5
Vendido como historia pública auténtica, arriesgándose a ser
leídos como creaciones románticas:
La Guerre d'Espagne (1707)
3.3
Romances satíricos:
Cervantes Don Quijote (1605) de Olaf Simons, Marteaus Europa
(Amsterdam, 2001), p.194
En centro del mercado estaba sostenido por ficciones que
sostenían que eran ficciones y que se leían como tales.
Comprendían una gran producción de romances y, al final, una
producción opuesta de romances satíricos. En el centro, la
novela había crecido, con historias que no eran heroicas ni
predominantemente satíricas, sino realistas, cortas y
estimulantes con sus ejemplos de conductas humanas.
Fuera del centro, el mercado tenía dos alas: a la izquierda,
libros que pretendían ser romances, pero que amenazaban con ser
todo menos ficticios. Delarivier Manley escribió el más famoso
de ellos, su New Atalantis, llena de historias que la autora
sostenía que había inventado. Los censores se veían
impotentes: Manley vendía historias que desacreditaban a los
whigs en el poder, pero que supuestamente ocurrían en una isla
de fantasía llamada Atalantis, lo que les impedía demandar a la
autora por difamación, salvo que acreditasen que eso era lo que
ocurría en Inglaterra. En el mismo mercado aparecieron historias
privadas, creando un género diferente de amor personal y
batallas públicas sobre reputaciones perdidas.
Al lado opuesto, había títulos que sostenían que eran
estrictamente de no ficción, como el Robinson Crusoe de Daniel
Defoe. La identificación del género: "Vendido como una
verdadera historia privada, arriesgándose a ser leída como una
invención romántica", abría el prefacio:
SI alguna vez la historia de las aventuras de un hombre
particular en el mundo, merecían que se hicieran públicas, y
que se aceptasen al ser publicadas, el editor de este relato cree
que será ésta.
Las maravillas de la vida de este hombre exceden todo eso que
(él cree) existe; rara vez la vida de un hombre ofrece mayor
variedad.
La historia se narra con modestia, con seriedad, y con una
aplicación religiosa de los acontecimientos a los usos a los que
los hombres sabios siempre los aplicarán (viz.) a la
instrucción de otros por este ejemplo, y para justificar y
honrar la sabiduría de la Providencia en toda la variedad de
nuestras circunstancias, dejemos que ocurran como quieran.
El editor cree que es una justa historia de hechos; no hay
ninguna apariencia de ficción en ella: y sea como piensa, debido
a que todas tales cosas se despachan [ediciones posteriores:
disputan], que el mejoramiento de ello, así como al diversión,
para la instrucción del lector, será lo mismo; y como piensa
así, sin más cumplidos al mundo, les hace un gran servicio con
esta publicación.[1]
Historias de verosimilitud parecida caían en lo abiertamente
político. Gatien Courtilz de Sandras (1644-1712) se convirtió
en el autor más importante en este campo con Memorias de
D´Artagnan, historia contada de nuevo más de un siglo después
por Alejandro Dumas, padre. Se le atribuye La Guerre d'Espagne
(1707), historia de un espía francés desilusionado, que
analizaba la política francesa, y de sus propios asuntos
amorososo. Hechos y ficción se mezclaban en todos estos
títulos, hasta el punto de que ya no se podía decir lo que el
autor había inventado y lo que simplemente eran secretos
traicionados.
El "romance nuevo", 1700-1800
Portada de la versión inglesa del Telémaco de Fénelon
(Londres: E. Curll, 1715). No califica su obra como
"novela", como habían hecho Aphra Behn y William
Congreve.
Portada de Robinson Crusoe de Defoe (Londres: W. Taylor, 1719),
tampoco califica su obra de "novela".A comienzos de del
siglo XVIII la novela comenzó a zambullirse en el escándalo
público y privado, por lo que había llegado el momento en el
que una nueva reforma resultaba deseable. El viejo Amadis había
trasportado a sus lectores a mundos idealizados, y las nuevas
novelas, carecientes de diálogos nobles o actos de increíble
heroísmo habían hecho mucho por refinar los gustos de la gente.
Sin embargo, el crear historias de amor en las que unos críos
engañan a sus padres había levantado nuevos riesgos, al
convertir el cotilleo público y privado en materia publicable.
Entre las voces que reclamaban un regreso a los anticuados
romances se encontraba Jane Barker, cuyo "romance
nuevo" Exilius (1715) se convirtió en el boceto de una
nueva tradición. Según Jane Barker, el romance se venía
desarrollando desde Geoffrey Chaucer hasta François Fénelon, el
último de los cuales era un autor que se había hecho famoso en
ese tiempo con su romance Telémaco (1699/1700).
Los editores ingleses de Fénelon habían evitado el término
"romance", prefiriendo publicarlo como "nueva
épica en prosa" (de ahí los prefacios). Jane Barker, por
el contrario insistió en publicar Exilius como un "Romance
nuevo [...] siguiendo la forma de Telémacho", y no
consiguió ganarse al mercado. En 1719 su editor, Edmund Curll,
eliminó finalmente las viejas páginas del título ofreciendo
Exilius como una colección de novelas.
El gran éxito de la siguiente década, Robinson Crusoe de Daniel
Defoe, apareció ese mismo año, y el editor, William Taylor,
evitó esas trampas con una cubierta en la que afirmaba que no se
trataba de una novela ni de un romance, sino de una historia, sin
embargo el diseño de página recordaba demasiado al
"romance nuevo" con el que Fénelon se había hecho
famoso.
Tal y como el término se entendía en la época, Robinson Crusoe
es cualquier cosa menos una novela. No era una historia corta, ni
se centraba en la intriga, ni se contaba en beneficio de un final
bien cortado. Tampoco es Crusoe el antihéroe de un romance
satírico, a pesar de hablar en primera persona del singular y
haber tropezado con toda clase de miserias. Crusoe no invita
realmente a la risa (aunque los lectores con gusto sabrán, por
supuesto, entender como humor sus proclamas acerca de ser un
hombre real) No es el autor real sino el fingido el que es serio,
su vida le ha arrastrado contra su voluntad a las más
románticas aventuras: ha caído en las garras de los piratas y
sobrevivido durante años en una isla desierta. Lo que es más,
lo ha sobrevivido con un heroísmo ejemplar, siendo un mero
marinero de York. Si los lectores leyeron su obra como un romance
no podría culparles, tan lleno está el texto de pura
imaginación. Defoe y su editor sabían que todo lo que se decía
resultaba totalmente increíble, y sin embargo clamaban que era
cierto (o, que si no lo era, seguía mereciendo la pena leerlo
como una buena alegoría). Este complicado juego es el que sitúa
este trabajo en la cuarta columna en el diagrama de arriba.
La reforma, 1700-1800
Clásicos de la novela desde el siglo XVI en adelante: portada de
Colección selecta de novelas (1720-22)El periodo 1700-1800 vio
el auge de un "nuevo romance" como reacción a la
producción de novelas potencialmente escandalosas. El movimiento
se encontró en una compleja situación en el mercado inglés,
donde el término "nuevo romance" podía raramente
aventurarse, después de que la novela hubiera hecho tanto para
transformar el gusto. El nuevo género adoptó también el nombre
novela: esta nueva novela fue obra de nuevas proporciones
épicas, con el efecto de que el inglés (y con el tiempo el
español) precisaron una nueva palabra para la "novela"
corta. En español se conoce al relato corto de ficción con el
nombre de "cuento". En inglés, "romance"
tendió a reservarse para una historia de amor, sea en la vida
real o en la ficción.
La publicación de Robinson Crusoe no condujo directamente a la
reforma del mercado de mediados del dieciocho. Los libros de
Crusoe se publicaron como historias dudosas, por lo que entraban
en el juego escandaloso del mercado del XVIII. La novela estaba
totalmente integrada el en círculo de las historias, incluso
aparecían de nuevo publicadas en uno de los periódicos de
Londres como una posible relación de hechos. Filósofos como
Jean-Jacques Rousseau hicieron de Robinson Crusoe un clásico
décadas más tarde, y no fue hasta una centuria más tarde que
se viera como la primera "novela" inglesa, publicada,
como afirma Ian Watt en 1957, como respuesta al mercado de los
romances franceses.
La reforma en el mercado de principios del dieciocho vino de la
mano de la producción de clásicos: En 1720 gran cantidad de
títulos de novela europea se reeditaron en Londres, desde
Maquiavelo a Madame de La Fayette. Las "novelas" de
Aphra Behn habían aparecido en conjunto en colecciones, y la
autora del siglo XVII se había convertido en un clásico.
Fénelon ya lo era desde hacía años, al igual que Heliodoro.
Aparecieron las obras de Petronio y Longos, equipadas con
prefacios que los situaban en la tradición de ficción en prosa
que Huet había definido. La propia ficción en prosa, de acuerdo
con los críticos, tenía su historia de subidas y bajadas:
habiendo entrado en una crisis con el Amadis, encontró una
salida en la novela. Sin embargo necesitaba ahora de atención
constante, aunque, con todo, podía clamar ser una de las partes
más elegantes de las belles letres, un nuevo sector dentro del
mercado de la literatura que abarcaba los nuevos clásicos.
Huet publicó en 1670 el Traitté de l'origine des romans, que
circulaba por aquel entonces en distintas traducciones y
ediciones. El tratado ganó una posición central entre los
escritos sobre la prosa de ficción habiendo creado el primer
corpus de textos para debatir y siendo el primer título que
demostraba que estas ficciones mundanas se podían interpretar al
igual que un teólogo interpreta las partes del evangelio en el
debate teológico. La interpretación necesita, por supuesto, de
un propósito, y Huet ofrecía cierto numero de preguntas que uno
podía hacerse: ¿Qué nos dice una obra de ficción de una
cultura extranjera o de un periodo lejano sobre aquellos que la
construyeron?, ¿Qué necesidades culturales respondían estas
historias?, ¿Existen premisas antropológicas fundamentales que
nos hacen crear mundos imaginarios?, ¿Divertían y enseñaban
estas ficciones?, ¿Constituían un sustituto al más
recomendable conocimiento científico, como uno puede asumir de
la lectura de los mitos de la antigüedad y del medioevo, o se
sumaban a los encantos de la vida que se dan en una cultura
particular, como puede interpretarse de las antiguas historias
eróticas del Mediterráneo?.
La interpretación y el análisis de los clásicos posicionaba a
los lectores de ficción en una posició nueva y mejorada:
constituía una gran diferencia si leías romances y te perdías
en un mundo imaginario a leer esos mismo romances con un prefacio
que te informaba de los griegos, romanos o árabes que habían
producido títulos como la Aethopica o Las mil y una noches (que
se publicó por primera vez en Europa entre 1704 a 1715, en
francés, traducción en la que se basaron la edición inglesa y
alemana).
En el siglo XVIII nace en Francia la novela de análisis
psicológico y de crítica.
Novelas como literatura, 1740-1800
Samuel Richardson, autor de Pamela (1741), novela publicada con
intenciones claras: "Ahora publicada por primera vez para
cultivar los principios de la virtud y la religión en las mentes
de los jóvenes de ambos sexos, una narración que tiene el
fundamento en la verdad y la naturaleza; y al mismo tiempo
entretiene agradablemente..."El mercado de comienzos del
siglo XVIII para la ficción clásica en prosa inspiró a autores
vivos. Aphra Behn, escribiendo en un relativo anonimato, se
convirtió en un autor celebrado póstumamente. Fénelon
consiguió la misma fama en vida. Delarivier Manley, Jane Barker
y Eliza Haywood siguieron sus famosos modelos franceses que se
habían atrevido a reclamar la fama con sus nombres verdaderos:
Madame d'Aulnoy y Anne Marguerite Petit du Noyer. La mayor parte
de las novelas se habían publicado antes mediante pseusónimo;
ahora se convertían en las producciones de autores famosos.
El discurso necesario para apreciar semejante movimiento hacia la
responsabilidad estaba aún infradesarrollado. Los periódicos
que trataban de literatura se dentraban en el
"aprendizaje", en la literatura en sentido de la
palabra. Hasta entonces, la mayor parte de la discusión de
novelas y romances habían tenido lugar dentro del propio campo.
La crítica literaria, un discurso crítico y externo sobre la
poesía y la ficción, se alzó únicamente en la segunda mitad
del siglo XVIII. Abrió una interacción entre participantes
separados en los que los novelistas escribirían para ser
criticados y en los que el público observarçía la interacción
entre la crítica y los autores. La nueva crítica de finales del
siglo XVIII ofrecía una reforma al establecer un mercado de
obras merecedoras de ser discutidas (mientras que el resto del
mercado continuaría existiendo, pero perdería la mayor parte de
su atractivo público). El resultado fue una división de mercado
en un campo inferior de ficción popular y una producción
literaria crítica. La última, obras privilegiadas
aquellas que rivalizarían con los antiguos poemas épicos en ser
discutidos como arte, que jugaba con las tradiciones de la
ficción en prosa (abrieron un discurso interno sobre la historia
de la literatura), y que eran de un claro estatus ficcional -
estos solos podían discutirse como obras creadas por un artista
que quería que el público discutiera esto y no otra historia.
Cambió el diseño de las portadas: las nuevas novelas no
pretendieron vender ficciones al tiempo que amenazaban con
revelar secretos reales. Ni aparecían como falsas
"historias verdaderas". El nuevo título ya indicaría
que la obra era de ficción, e indicaba cómo debía tratarlas el
público. Pamela, de Samuel Richardson (1740) fue uno de los
títulos que introdujo un nuevo formato de título, con su
fórmula [...], o [...] ofreciendo un ejemplo: "Pamela, o la
virtud recompensada - Ahora publicada por vez primera para
cultivar los principios de la virtud y la relgión en las mentes
de los jóvenes de ambos sexos, una narrativa que tiene el
fundamento en la verdad y la naturaleza; y al mismo tiempo
entretiene agradablemente". Así dice el título, y deja
claro que es una obra creada por un artista que pretende lograr
un efecto determinado, pero para ser discutido por el público
crítico. Décadas más tarde, las novelas ya no necesitaron ser
más que novelas: ficción. Las ediciones actuales de novelas
simplemente dicen "ficción" en la portada. Se ha
convertido en una etiqueta prestigiosa, y pide discusión y
pensamiento.
Desapareció del mercado el escándalo producido por DuNoyer o
Delarivier Manley. No atraía a la crítica seria y se perdía si
permanecía sin discutir. Necesitó al final su propio tipo de
periodismo escandaloso, que se desarrolló hasta convertirse en
la prensa amarilla. el mercado inferior de la ficción en prosa
siguió enfocando la inmediata satisfacción de un público que
disfrutaba su permanencia en el mundo ficticio. El mercado más
sofisticado se hizo complejo, con obras que jugaban nuevos
juegos.
En este mercado alto, podía verse dos tradiciones que se
desarrollaban: obras que jugaban con el arte de la ficción
Laurence Sterne y su Tristram Shandy entre ellas el
otro más cercano a las discusiones que prevalían y modos de su
audiencia. El gran conflicto del siglo XIX, de si el artista debe
escribir para satisfacer al público o para producir el arte por
el arte, aún no había llegado.
Sentimentalismo, psicología, y el nuevo individuo,
1750-1850
La novela sentimental de la segunda mitad del siglo XVIII creó
un nuevo protagonista, con una actitud diferente hacia lo
público y lo privado. Mientras que la heroína de principios de
siglo había sido audaz y estaba preparada para proteger su
reputación en una guerra de prensa si era necesario, su
descendiente inmediato era demasiado modesto y tímido para hacer
lo propio. Las heroínas de comienzos de siglo tenían sus
secretos, amaban las intrigas, e intentaban cualquier cosa que
creyeran necesaria para conseguir lo que querían. Por el
contrario, las de la segunda mitad de siglo desarrollaron un
sentimiento de modestia. Sufrían si tenían que mantener
secretos, y sentían la necesidad de confesarlos, por lo que
buscaban a sus amistades más íntimas para poder abrir sus
corazones y exponer sus deseos más ocultos.
La audiencia del siglo XVIII veía a estos nuevos héroes y
heroínas con asombro, pues se atrevían a confesarse con sus
padres y amigos, una confianza que solo unas décadas antes les
hubiera convertido en víctimas del mundo de ficción, intriga y
escándalos de comienzos de siglo, y que, sin embargo, para
éstos nuevos héroes se tornaba en un receptáculo de
compasión. En vez de hacer de sus asuntos un entretenimiento
público, los nuevos héroes desarrollaban un sentido de la
intimidad que solo la novela podía plasmar.
Nuevos géneros prosperaban con estos nuevos protagonistas que no
querían mostrar sus trapos sucios en público; sus cartas y
diarios se encontraban y publicaban solo después de sus muertes.
Una oleada de sentimentalismo fue el primer resultado,
presentando a héroes como el de Man of Feeling (1771) de Henry
Mackenzie. Una segunda oleada trajo consigo héroes más
radicales que no podían ya soñar con un entorno en que buscar
comprensión. Las cuitas del joven Werther, de Johann Wolfgang
von Goethe (1774), se situó a la encabezada del nuevo
movimiento, y forjó tal sentimiento de compasión y comprensión
que muchos estaban preparados a seguir a Werther en su suicidio.
Los críticos percibían a éstos nuevos héroes como el mejor
signo de que una nueva literatura que se prestaba al debate se
estaba forjando. Las preguntas sobre el mundo y el hombre que los
protagonistas tan desesparadamente se hacían permitía un nuevo
tipo de debate literario-filosófico, el de la naturaleza de la
mente humana que tan bien se observaba en estas novelas.
Este desarrollo de la novela había tornado la defensa de una
reforma moral tanto individual como social en un género. Con la
llegada del Romanticismo alrededor de 1770, este desarrollo fue
más allá: la novela se convirtió en el medio de una vanguardia
en la que las emociones se encontraban ejemplificadas y
personificadas. Los escritores alemanes dieron nombre al
Bildungsroman, un tipo de novela que se centraba en el desarrollo
del individuo, su educación, y su camino hacia la individualidad
en la preparación de su vida social. Las nuevas ciencias, como
la sociología y la psicología se elaboraron al tiempo que el
"nuevo individuo" e influenciaron las discusiones sobre
la novela en el siglo XIX.
Siglo XIX
A finales del siglo XVIII aparecen unas novelas cargadas de un
sentimentalismo melancólico que abren el período romántico que
se desarrolla plenamente en el siglo XIX con la aparición de la
novela histórica, psicológica, poética y social. El género
alcanza su perfección técnica con el realismo y el naturalismo.
Es en esta época cuando la novela alcanza su madurez como
género. Su forma y su estética ya no cambiaron más hasta el
siglo XX: su división en capítulos, la utilización del pasado
narrativo y de un narrador omnisciente.
Novela gótica
Al comienzo del siglo XVII la novela había sido un género
realista luchando contra el romance con sus salvajes fantasías.
La novela se había vuelto primero hacia el escándalo antes de
sufrir una reforma en las últimas décadas del siglo XVIII. Con
el tiempo, la ficción se convirtió en el campo más honorable
de la literatura. Este desarrollo culminó en una ola de novelas
de fantasía en el tránsito hacia el siglo XIX. Se acentuó la
sensibilidad en estas novelas. Las mujeres, alteradas e
inclinadas a imaginar mundos más allá de aquel en que vivían,
se convirtieron en las heroínas de un nuevo mundo de
"romances" y novelas góticas, creando historias que
ocurrían en tiempos y lugares lejanos. La Italia del
Renacimiento era uno de los entornos favoritos para ambientar
novelas góticas.
La novela gótica clásico fue Los misterios de Udolfo (1794).
Como en otras novelas góticas, la noción de lo sublime es
crucial. La teoría estética del siglo XVIII sostenía que lo
sublime y lo bello se yuxtaponían. Lo sublime era sobrecogedor
(awful, literalmente "awe-inspiring" inspiradora de
sobrecogimiento) y aterradora mientras que lo bello era calmado y
tranquilizador. Los personajes góticos y sus paisajes entraban
casi por entero en lo sublime, siendo la heroína la gran
excepción. La susceptibilidad de la "bella" heroína a
los elementos sobrenaturales, que son elemento integral de estas
novelas, al mismo tiempo celebra y "problematiza" lo
que llegó a verse como hipersensibilidad.
Al comienzo del siglo XIX, las alteradas emociones de
sensibilidad, tal como se expresaban en lo sublime gótico, se
habían agotado. Jane Austen con La abadía de Northanger (1803)
parodió la novela gótica, reflejando su muerte. Más aún,
aunque la sensibilidad no desapareció, fue menos valorada.
Austen introdujo un estilo diferente de escritura, la
"comedia de costumbres". Sus novelas a menudo son no
sólo cómicas, sino también mordazmente críticas de la cultura
restrictiva y rural de principios del siglo XIX. Su novela más
conocida, Orgullo y prejuicio (1811), es la más feliz, y ha sido
un anteproyecto de mucha ficción romántica posterior. Las
novelas de Austen aún tienen un seguimiento amplio, a pesar de
la distancia entre los dilemas de sus heroinas y los del lector
actual.
Romanticismo
El gato Murr de E.T.A. Hoffmann, edición de 1855.Contrariamente
a lo que se pudiera pensar, este género no fue cultivado por los
románticos. Byron, Schiller, Lamartine o Leopardi prefirieron el
drama o la poesía, pero aun así fueron los primeros en otorgar
un lugar a la novela dentro de sus teorías estéticas.
El primer romanticismo es el alemán, con el movimiento Sturm und
Drang. La novela trata los mismos temas que la poesía: leyendas,
relatos de fantasía. Puede citarse la obra de Adelbert von
Chamisso Historia maravillosa de Pedro Schemil, el hombre que
vendió su sombra al diablo. Se dedicaron sobre todo al
bildungsroman o novela de formación: Los años de aprendizaje de
Wilhelm Meister de Goethe (1796), Enrique de Ofterdingen de
Novalis (inacabada, 1801).
La obra de Jean Paul y E.T.A. Hoffmann están dominadas por la
imaginación, pero conservaron la estética heteróclita del
siglo XVIII, de Laurence Sterne y de la novela gótica.
En Francia los autores prerrománticos y románticos se
consagraron más ampliamente a la novela. Se puede citar a Madame
de Staël, Chateaubriand, Vigny ("Stello",
"Servidumbre y grandeza militares", "Cinco de
marzo"), Mérimée ("Crónica del reinado de Carlos IX
", "Carmen", "El Doble Despreciar"),
Musset ("La Confesión de un hijo del siglo"), George
Sand ("Lélia", "Indiana") e incluso Victor
Hugo ("Nuestra Dama de París"). No obstante la
inspiración novelesca de Victor Hugo, obtenida a un tiempo del
realismo histórico y social y de la novela popular, está
bastante alejada del espíritu romántico.
El género de la novela histórica está representado en Italia
por la obra maestra de Alessandro Manzoni: Los Novios
(1840-1842).
En Inglaterra, la novela romántica encuentra su máxima
expresión con las hermanas Brontë y Walter Scott, cultivador de
una novela histórica de carácter tradicional y conservador,
ambientada en Escocia (Waverley, Rob Roy) o la Edad Media
(Ivanhoe o Quintin Durward).
Dentro de este mismo idioma, aparecen los primeros escritores de
renombre en los Estados Unidos. Cultivó la novela Fenimore
Cooper, siendo su obra más conocida El último mohicano.
En Rusia, puede citarse la novela en verso de Pushkin, Eugenio
Oneguin.
Realismo y naturalismo
La novela realista se caracteriza por la verosimilitud de las
intrigas, a menudo inspiradas por hechos reales, así como por la
riqueza de las descripciones y de la psicología de los
personajes. Se retratan personajes de todas las capas sociales y
a menudo a lo largo de generaciones sucesivas. Esta voluntad de
construir un mundo novelístico a la vez coherente y completo vio
su culminación con La Comedia humana de Honoré de Balzac. Este
proyecto tuvo una influencia considerable en la historia de la
novela. Además de Balzac, la escuela realista francesa cuenta
igualmente con Flaubert y Maupassant. A finales del siglo XIX, el
realismo evolucionó por un lado hacia el naturalismo objetivo de
un Zola y por otro hacia la novela psicológica.
La tradición satírica inglesa del siglo XVIII se perpetuó con
autores como Charles Dickens, William Makepeace Thackeray o, en
Francia, Octave Mirbeau, integrantes en ciertos aspectos de la
novela realista, principalmente en la importancia de las
descripciones y la ambición de presentar una "imagen
global" de toda la sociedad.
En Rusia, el estilo satírico queda ilustrado por Nikolái Gógol
(Almas muertas, 1840), y por algunas novelas de Dostoievski (La
ciudad de Stepanchikovo y sus habitantes, 1859). Este es el gran
siglo de la literatura rusa, que dio numerosas obras maestras al
género novelístico, especialmente en el estilo realista: Ana
Karenina de Leon Tolstoy (1873-1877), Padres e hijos de Ivan
Turgueniev (1862), Oblómov de Ivan Goncharov (1858). En fin, la
obra novelística de Dostoievski, cuya importancia para la
historia de la novela es fundamental, puede por ciertos aspectos
ser relacionada con este movimiento.
El realismo también se impone en el resto de Europa: George
Eliot y Anthony Trollope en Inglaterra, Eça de Queiroz en
Portugal. En Alemania y en Austria, el estilo Biedermeier impone
una novela realista con rasgos moralistas (Adalbert Stifter).
Al principio del siglo XX, escritores estadounidenses como John
Steinbeck, Jack London o Ernest Hemingway perpetuarán el estilo
naturalista.
Separación de la alta y la baja producción
El mercado de la novela en el siglo XIX estaba claramente
separada entre la producción "alta" y
"baja".
La nueva producción superior puede verse en términos de
tradiciones nacionales. La novela moderna reemplazó poco a poco
a la poesía como medio de expresión privilegiado de la
conciencia nacional de los pueblos que acceden a la modernidad.
Pueden citarse como ejemplo:
La letra escarlata de Nathaniel Hawthorne (Estados Unidos, 1850)
Eugenio Oneguin novela en verso de Alexandre Pushkin (Rusia,
1823-1831)
Soy un gato de Natsume Sôseki (Japón, 1905)
Las memorias póstumas de Bras Cubas de Machado de Assis (Brasil,
1881)
La nuerte y sus jóvenes hijas de Alexandre Papadiamantis
(Grecia, 1903)
La producción inferior se organizaba más bien en géneros por
un esquema que se deriva del espectro de géneros de los siglos
XVII y XVIII, aunque vio el nacimiento de dos nuevos géneros
novelísticos populares: la novela policíaca con Wilkie Collins
y Edgar Allan Poe y la novela de ciencia-ficción con Julio Verne
y H. G. Wells.
La posición de los autores logra su forma moderna con el
establecimiento de esta pauta. El autor moderno puede dirigirse
bien a un amplio mercado o escribir con un ojo puesto en la
discusión crítica seria. Los límites entre ambos reinos se han
desarrollado de manera diferente, según los países. Mientras
esta división del mercado moderno llegó relativamente tarde al
mundo inglés, Alemania y Francia tuvieron un interés más
temprano y fuerte en crear literaturas nacionales - Francia
debido a la Revolución francesa, Alemania durante su
unificación de mediados del siglo XIX. Estos dos países
experimentaron una división entre la alta literatura -objeto de
discusión en las escuelas y los periódicos, y celebrada en la
vida pública - y una producción inferior o baja - que no
merecía ser mencionada en tales círculos - mientras que el
vasto mercado comercial del mundo angloparlante aún se resistía
a esta división artificial.
La novela probó que era un medio para una comunicación tanto
íntima (las novelas pueden leerse privadamente mientras que las
obras de teatro son siempre un acontecimiento público) como
públicamente (las novelas se publican y así se convierten en
algo que afecta al público, si no a la nación, y sus intereses
vitales), un medio de un punto de vista personal que puede
abarcar el mundo. Nuevas formas de interacción entre los autores
y el público reflejaban estos desarrollos: los autores hacían
lecturas públicas, recibían premios prestigiosos, ofrecían
entrevistas en los medios de comunicación y actuaban como la
conciencia de su nación. Este concepto del novelista como una
figura pública apareció a lo largo del siglo XIX.
1. La novela como un producto literario, apoyado por el discurso
crítico
Literatura española Literatura francesa Literatura alemana
Literatura inglesa
por idioma y nación
Siglo XX
La novela como universo
Entre 1880-1940, la novela acostumbraba a rendir cuentas a la
experiencia humana individual (novela psicológica) o colectiva
(Novela vienesa y americana). Las obras se hacen más largas y
buscan unir en una estructura única diversos elementos
heterogéneos.
La novela psicológica
Hacia finales del siglo XIX, numerosas novelas buscaban
desarrollar un análisis psicológico de sus personajes. Algunos
ejemplos son las novelas tardías de Maupassant, Romain Rolland,
Paul Bourget, Colette o D.H. Lawrence. La intriga, las
descripciones de lugares y, en menor medida, el estudio social,
pasaron a un segundo plano.
Henry James introdujo un aspecto suplementario que se tornaría
central en el estudio de la historia de la novela: el estilo se
convierte en el mejor medio para reflejar el universo
psicológico de los personajes. El deseo de aproximarse más a la
vida interior de éstos hace que se desarrolle la técnica del
monólogo interior, como ejemplifican El teniente Güstel, de
Arthur Schnitzler (1901), Las olas de Virginia Woolf (1931), y el
Ulises de James Joyce (1922).
El desarrollo de la novela psicológica refleja así mismo el de
la psicología experimental (como en las obras de William James,
hermano de Henry, de la escuela vienesa), por ejemplo el
psicoanálisis. El interés de la novela por los desarrollos
teóricos de la psicología puede verse ilustrado en novelas como
La Conciencia de Zeno de Italo Svevo (1923).
El círculo de Viena
A comienzos del siglo XX muchos novelistas buscaban recuperar el
proyecto de Balzac de construir una novela polifónica que
reflejara todos los aspectos de una época. Este será el caso de
muchas de las novelas vienesas. Así, El hombre sin atributos de
Robert Musil (publicado póstumamente en 1943) y Los Sonámbulos
de Hermann Broch (1928-1931) presentan la ambición de querer
representar, a través del destino de algunos de sus personajes,
la evolución de los valores de la sociedad occidental. Estas dos
novelas integran largos pasajes de reflexiones y comentarios
filosóficos que esclarecen la dimensión alegórica de la obra.
En la tercera parte de Los sonámbulos, Broch alarga el horizonte
de la novela mediante la yuxtaposición de diferentes estilos:
narrativa, reflexión, autobiografía...
Podemos encontrar también esta ambición en otras novelas
vienesas de la época, como las obras de: (Arthur Schnitzler,
Heimito von Doderer, Joseph Roth) y con más frecuencia en otros
autores en lengua alemana como Thomas Mann, Alfred Döblin o
Elias Canetti, y también en otros autores como el francés Roger
Martin du Gard en Les Thibault (1922-1929) o el americano John
Dos Passos, en su trilogía U.S.A. (1930-1936).
Proust y Joyce
En busca del tiempo perdido, con correcciones del autorCon En
busca del tiempo perdido de Marcel Proust y el Ulises de James
Joyce, la concepción de la novela como un universo encuentra su
fin. En cierta manera es también una continuación de la novela
de análisis psicológico. Estas dos dos novelas tienen
igualmente la particularidad de proponer una visión original del
tiempo: el tiempo cíclico de la memoria en Proust, el tiempo de
un solo día dilatado infinitamente de Joyce. En este sentido,
estas novelas marcan una ruptura con la concepción tradicional
del tiempo en la novela, que estaba inspirado en la historia.
Ambas obras tiene en común el virtuosismo estilístico, más
homogéneo en la obra de Proust y más ecléctico en el Ulises.
También podemos aproximar la obra de Joyce con la de la autora
inglesa Virginia Woolf y el americano William Faulkner.
La era de la sospecha
En los inicios del siglo XX nace la novela experimental. El
naturalismo francés influyó en Italia (el verismo). En este
momento la novela era un género conocido y respetado, al menos
en sus expresiones más elevadas (los "clásicos"). El
inicio del siglo XX vio el nacimiento del psicoanálisis, la
lógica de Wittgenstein y Russell, la lingüística y la técnica
narrativa intenta adecuarse a ello. Después de haber buscado
refugio en la representación de clases bajas (verismo) o de
clases altas, la novela no podía estar más basada sobre la
relatividad, y eso modifica su estructura: la trama a menudo
desaparece, no existe necesariamente una relación entre la
representación espacial con el ambiente, la andadura
cronológica se sustituye por una disolución del curso del
tiempo y nace una nueva relación entre el tiempo y la trama.
Cambia también la tipología de los personajes. Termina el mito
del héroe que es sustituido por los nuevos antihéroes y cuyos
rasgos principales son el sentimiento de frustración, la
pérdida de su propia identidad, la falta de unidad psíquica, la
sensación de no ser auténtico. Los protagonistas son los
ineptos, los hombres sin ninguna cualidad, los enfermos físicos
y psíquicos, de los cuales a menudo se pone en escena la
inutilidad de la acción y de la palabra.
La novela existencialista
Portada de la primera edición de La metamorfosis de Franz
Kafka.La entrada del modernismo y el humanismo en la filosofía
occidental, así como la conmoción causada por dos guerras
mundiales consecutivas provocaron un cambio radical en la novela.
Las historias se tornaron más personales, más irreales o más
formales. El escritor se encuentra con un dilema fundamental,
escribir, por un lado, de manera objetiva, y por el otro
transmitir una experiencia personal y subjetiva. Es por esto que
la novela de principios del siglo XX se ve dominada po la
angustia y la duda.
La novela existencialista de la que se considera a Søren
Kierkegaard como su precursor inmediato con novelas como Diario
de un seductor, tiene fuertes influencias en la novela posterior.
Desde éste punto de vista, solo la narración subjetiva puede
informar de lo que es realmente la existencia. Especialmente en
los años 30 podemos encontrar diversas novelas de corte
existencialista. Estas novelas son narradas en primera persona,
como si fuera un diario, y los temas que más aparecen son la
angustia, la soledad , la búsqueda de un sentido para la
existencia y la dificultad comunicativa. Estos autores son
generalmente herederos del estilo de Dostoievski, y su obra más
representativa es La náusea de Jean-Paul Sartre. Otros autores
existencalistas notables son Albert Camus, cuyo estilo
minimalista le sitúa en un contraste directo con Sartre, Knut
Hamsun, Louis-Ferdinand Céline, Dino Buzzati, Cesare Pavese y la
novela absurdista de Boris Vian. La novela japonesa de después
de la guerra también comparte similitudes con el
existencialismo, como puede apreciarse en autores como Mishima,
Kawabata, Kobo Abe o Kenzaburo Oe.
Otro de los aspectos novedosos de la literatura de comienzos de
siglo es la novela corta caracterizada por una imaginación
sombría y grotesca, como es el caso de las novelas de Franz
Kafka, como El proceso o La metamorfosis, que también tendrán
un gran impacto en los escritores posteriores. Otro de los
movimientos que participan de este desbordamiento de la
imaginación son los pertenecientes al Boom latinoamericano, como
Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, Julio Cortázar o
Carlos Fuentes.
La novela y el totalitarismo
La dimensión trágica de la historia del siglo XX se encuentra
largamente reflejada en la literatura de la época. Las
narraciones o testimonios de aquellos que combatieron en ambas
guerras mundiales, los exiliados y los que escaparon de un campo
de concentración trataron de abordar esa experiencia trágica y
de grabarla en la memoria de la humanidad. Todo esto tuvo
consecuencias en la forma de la novela, pues vemos aparecer gran
cantidad de relatos de no-ficción que emplean la técnica y el
formato de la novela, como pueden ser Si esto es un hombre (Primo
Levi, 1947), La noche (Elie Wiesel, 1958) La especie humana
(Robert Antelme, 1947) o Ser sin destino (Imre Kertész, 1975).
Este tipo de novela influenciaría después a autores como
Georges Perec o Marguerite Duras.
Por otro lado, el recurso de emplear la novela como denuncia a
los crímenes sovieticos también se emplea de forma sistemática
en novelas tales como Un día en la vida de Ivan Denissovitch de
Aleksandr Solzhenitsyn (1962), Una tumba para Borís Davídovich
de Danilo Kis (1976), o La broma de Milan Kundera (1967). Estas
novelas denuncian específicamente la pérdida de la esfera
privada, el lugar que retrata por excelencia la novela, en los
estados soviéticos. En un sentido más propagandístico también
puede notarse la proliferación de la Novela de espionaje que se
da en la época.
También otro nuevo tipo de novela ve la luz en en el siglo XX,
la distopía o antiutopía. En estas novelas la dimensión
política es esencial, y describen un mundo dejado a la
arbitrariedad de una dictadura. Este género tuvo un éxito
espectacular en Europa central y en Rusia; entre las obras más
notables se encuentran El proceso de Franz Kafka, 1984 de George
Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley, y Nosotros de Yevgeni
Zamiatin. Estas novelas anticiparon en cierto modo las vertientes
totalitarias del siglo XX.
Los problemas para la novela del siglo XX son aún aquellos de la
voz narradora, y del narrador que presenta el punto de vista
dominante.
POLICIAL Y SUSPENSO :
La novela policial, también novela
policíaca o novela detectivesca es una clase de textos o
subgénero dentro de la novela, que es a su vez un subgénero de
la épica o narrativa. Su principal móvil lo constituye la
resolución de un enigma, que es generalmente de tipo criminal.
Por tanto, se trata de una estructura novelística cerrada.
Durante el transcurso de la historia se descubre al culpable y su
forma de realizar el crimen. El protagonista, un policía o
detective, resuelve el caso usando la razón (siglos XVIII -
XIX), basándose en la indagación y observación, o usando la
intuición , los sentimientos y la deducción (siglos XX - XXI).
Características
La novela policial que comenzó siendo un enigma que se proponía
al lector, un desafío a su imaginación y su capacidad
deductiva, con el paso de los años el género fue evolucionando
hacia formas mucho más complejas que atañen a la descripción
de la sociedad en general, sus partes más oscuras, y los tipos
de personas que prosperan en esos ambientes.
Policías de comienzos del siglo XXDurante el siglo XIX, el
detective de estas novelas hizo triunfar la razón por sobre
todo, además de demostrar la seguridad y tranquilidad de poseer
el mundo. La figura del detective privado nace como una crítica
a la policía institucional del estado, ya que se consideraba que
había fracasado con sus responsabilidades.
La novela policial se acerca a la naturaleza humana de una manera
mucho más cruda que otros géneros, mostrando la parte amarga
tanto de las personas como de las sociedades. El detective, que
empezó siendo un personaje burgués, elegante y ocioso (policial
inglés), fue evolucionando hacia el tipo duro que buceaba en la
inmundicia de su tiempo (policial estadounidense o negro).
Mientras al principio sólo se mostraban los hechos y las
investigaciones del detective, luego se fue poniendo mayor
énfasis en la vida y motivaciones del delincuente y las raíces
socioculturales de la delincuencia.
La novela negra evolucionó y se vulgarizó gracias a su éxito
en colecciones populares hacia el subgénero del thriller, donde
se mezcla de novela policíacas y la novela de aventuras. Hay
tiras cómicas como ésta en todo el manga de Detective Conan
diseñado por el renombrado de mangaka Gosho Aoyama
(1829), con la Policía Metropolitana en Scotland Yard. En esos
años también se prohibió la tortura para la confesión de los
criminales y comenzó a buscarse indicios para que un sospechoso
confesara su culpabilidad.
Padres del género
Edgar Allan PoePuede decirse que el creador de la novela
policíaca es el estadounidense Edgar Allan Poe, en sus cuentos
Los crímenes de la calle Morgue (1841), El misterio de Marie
Rogêt (1842-1843), La carta robada (1844) y El escarabajo de oro
(1843). Los tres primeros fueron protagonizadas por Auguste
Dupin, el primer detective de ficción, que sirvió de modelo a
uno de los personajes arquetípicos del género, el detective
Sherlock Holmes de sir Arthur Conan Doyle, quien considera dos
aspectos al resolver un crímen: se fundamenta en deducciones y
se obliga a no adivinar nada. Finalmente llega a conclusiones
razonadas, como una máquina lógica perfecta. Doyle, junto a
Agatha Christie y otros autores, llevaron el género a su madurez
formando la llamada escuela inglesa de novela policíaca,
caracterizada por un desarrollo casi matemático de la trama,
centrada en la resolución del enigma a través de pistas y
piezas que deben encajarse, fórmula intelectualizada y
psicológica en sus mejores momentos que es desenvuelta casi
siempre en espacios interiores y en estratos sociales de clase
alta. Entre los ingleses merece también citarse a Wilkie Collins
quien, con La piedra lunar (The Moonstone, 1868) es cosiderado
como uno de los precursores del género (T. S. Eliot).
La escuela estadounidense de novela policíaca, por el contrario,
formada principalmente por Dashiell Hammett, Raymond Chandler y
Jim Thompson, criticó el escaso realismo de esas novelas y dejó
en segundo lugar la importancia del enigma y lo subordinó a la
suspensión, siempre con el fin de subrayar los aspectos sociales
del crimen y la denuncia de una sociedad corrupta, contribuyendo
a crear la llamada novela negra, de ambientación urbana y
callejera y donde se devuelve el crimen a la calle y a los
ambientes miserables donde más se suele cometer, de forma que se
cuestionen los valores éticos y materialistas de la sociedad
capitalista de consumo como responsable en última instancia del
crimen.
AUTORES PRINCIPALES :
EDGAR ALLAN POE,CONAN DOYLE,WILKIE COLLINS,AGATHA CHRISTIE,ELLERY
QUEEN,RAYMOND CHANDLER,DASHIELL HAMMET,PATRICIA CORNWELL
TERROR :
GENERO DE TERROR :
LA PRINCIPAL DIVISION ES ENTRE CUENTO Y NOVELA DE TERROR
:
1-EL CUENTO DE TERROR :
El cuento de terror (también conocido como cuento de horror o
cuento de miedo, y en ciertos países de Sudamérica, cuento de
suspenso), considerado en sentido estricto, es toda aquella
composición literaria breve, generalmente de corte fantástico,
cuyo principal objetivo parece ser provocar el escalofrío, la
inquietud o el desasosiego en el lector, definición que no
excluye en el autor otras pretensiones artísticas y literarias.
Contexto
Un cuento de terror sería, por tanto, un relato literario y no
oral, ya que, si bien existe una amplia y antiquísima tradición
de cuentos con dichos contenidos, probablemente por tratarse de
relatos transmitidos de boca en boca, nunca han recibido otra
denominación que la de cuentos o
leyendas a secas. Ni siquiera cuentos infantiles,
aunque de índole terrorífica (e inscritos en la tradición oral
en su día), como La Cenicienta, de Charles Perrault, o
Caperucita roja y Blancanieves, de los Hermanos Grimm, reciben la
denominación de cuentos de terror, que parece haber
sido acuñada expresamente para las obras mayores del género
aparecidas entre los siglos XIX y XX.
Blancanieves en su ataúd, Theodor Hosemann, 1867. ¿Cuento de
hadas o de miedo?
El cuento tradicional
La definición más amplia confunde, sin embargo, en muchos casos
el cuento de terror (más bien el 'cuento de miedo') con el
cuento tradicional. Se conocen cuentos de miedo desde
siempre, desde la más remota antigüedad. «El cuento de horror
es tan antiguo como el pensamiento y el habla humanos» (H. P.
Lovecraft). Este tipo de historias o leyendas se alimenta
primordialmente de los diversos miedos "naturales" del
hombre: la muerte, las enfermedades y epidemias, crímenes y
desgracias de todo tipo, catástrofes naturales... Relatado por
los viejos del lugar al amor del fuego en noches propicias, el
cuento de miedo es elemento típico del folklore de los pueblos,
y ha sido una de las primeras formas culturales de la humanidad,
tan antigua, sin duda, como la épica, la magia y la religión,
de las cuales igualmente se nutría. Pensemos en los dioses y
demonios, los buenos y malos espíritus, los monstruos,
leviatanes, magos y adivinos que, a través de los mitos,
leyendas, epopeyas y epopeyas mitológicas, han asustado al
hombre a lo largo de toda la Antigüedad, en culturas tan
dispares como las de la India, Japón, Mesopotamia, América del
Sur, Grecia, pueblos nórdicos y celtas...
El antropólogo escocés James George Frazer recoge a lo largo de
su obra capital, La rama dorada, cientos de cuentos y leyendas,
con especial atención a los tabúes de todo tipo, procedentes de
todas las partes del mundo y de todas las épocas. Uno de los
mitos más antiguos en este sentido es el que Fraser llama alma
externada, vinculado con la muerte y la resurrección.
Fábulas de esta clase están difundidas extensamente en el
mundo, y del número y la variedad de incidentes y detalles de
que está revestida la idea principal podemos deducir que la idea
de un alma externada es una de las que han tenido más fuerte
arraigo en la mentalidad de los hombres en una etapa histórica
primitiva. Los cuentos populares son un fidedigno reflejo del
mundo tal como apareció ante la mente primitiva y podemos estar
seguros de que una idea que se encuentre corrientemente en ellos,
por absurda que nos parezca, debió ser alguna vez artículo de
fe corriente. Esta convicción, en lo que se refiere al supuesto
poder de separar el alma del cuerpo por un tiempo más o menos
largo, se corrobora ampliamente por una comparación de los
cuentos populares en cuestión con las creencias y prácticas
actuales de los salvajes.
La rama dorada, de J. G. Frazer
En el cuento de miedo popular se entrecomilla de alguna manera al
Mal, buscando atemorizar con él a las buenas gentes, a fin de
exorcizarlo, o quizá sólo por advertir de sus peligros. Así,
el cuento de miedo llega en muchos aspectos a confundirse en la
forma y en el fondo con las citadas expresiones originales del
espíritu colectivo (¿no supone la propia Biblia un buen
muestrario de relatos terroríficos?), cosa que no es de
extrañar, dados los resortes anímicos tan sutiles que suelen
remover en el lector o en la audiencia sus espinosos contenidos.
Un trol escandinavo. (Theodor Kittelsen, 1911)En la Edad Media
las crónicas y anales oficiales y oficiosos aparecen salpicados
de todo tipo de datos, supersticiones y consejas que versan sobre
ogros, aparecidos, brujas, duendes, vampiros, hombres lobo y
otros seres y animales malditos. En todos los países se ha
asustado siempre a los niños con los demonios indígenas
respectivos, y más en concreto en los de habla hispana, con las
distintas variantes de el El Coco, el Hombre del saco, el
Chupacabras y el Sacamantecas. La antigua tradición de la
alquimia, las ciencias ocultas y las sectas prohibidas, inspiró
igualmente multitud de fábulas y narraciones orales y escritas,
largas y cortas, unas tirando a lo didáctico y benévolo y otras
directamente a lo terrible; historias genuinas y deformadas en
infinitas versiones, y dirigidas a un público en el que no se
diferenciaban las edades.
Tanto si se elevaban por los aires sobre escobas como sobre
machos cabríos, el volar podía ser peligroso para las
brujas..., ya que el tañido de la campana de una iglesia podía
derribar su aéreo vehículo. Una bruja llamada Lucrezia fue
quemada después de confesar que, cuando regresaba del sabbat, su
demonio la arrojó sin contemplaciones al oír el toque del
Angelus
Historia de la brujería, de Frank Donovan
Volviendo al terreno literario (y ciñéndonos en todo momento a
la literatura occidental), difícilmente se entiende el hecho de
que, pese a tratarse de una modalidad con tan venerables
precedentes y que ha contado entre sus cultivadores con algunos
de los mejores escritores, tanto en Occidente como en el Oriente,
de todas las épocas, hoy en día se trate al objeto de este
artículo con una cierta distancia, sin duda despectiva, como
vulgar literatura de género, fenómeno debido tal
vez a las connotaciones negativas adquiridas por el contacto, en
los últimos años, con cierto tipo de cine y otras
manifestaciones audiovisuales de baja calidad y peor gusto (el
subgénero conocido como gore, de origen anglosajón).
Caracterización y tipos
Los auténticos cuentos macabros cuentan con algo más que un
misterioso asesino, unos huesos ensangrentados o unos espectros
agitando sus cadenas según la vieja regla. Pues debe respirarse
en ellos una determinada atmósfera de expectación e
inexplicable temor ante lo ignoto y el más allá; han de estar
presentes unas fuerzas desconocidas (...) la maligna y
específica suspensión o la derrota de las leyes desde siempre
vigentes de la Naturaleza, que representan nuestra única
salvaguardia contra los asaltos del caos y los demonios del
espacio insondable.
El horror sobrenatural en la literatura, de H. P. Lovecraft
En Lovecraft parece haberse inspirado para su definición el
médico y estudioso español Rafael Llopis, responsable de
algunas de las, hoy por hoy, más importantes antologías
aparecidas en lengua castellana (Los Mitos de Cthulhu, Antología
de cuentos de terror...):
"Lo que caracteriza al verdadero cuento de miedo es la
aparición de un elemento sobrenatural e inexplicable, totalmente
irreductible al universo conocido, que rompe los esquemas
conceptuales vigentes e insinúa la existencia de leyes y
dimensiones que no podemos ni intentar comprender, so pena de
sufrir graves cortocircuitos cerebrales."
He aquí una referencia clara al cuento de terror literario,
aunque parece más bien restringirse al modelo y espíritu del
propio Lovecraft. Pero lo que habría que destacar sin duda es el
elemento "sobrenatural", hoy también conocido como
"paranormal".
Llopis, por otra parte, hace oscilar el género de la novela
larga al relato breve, de lo irreal al realismo, del realismo al
onirismo, del cuento al informe técnico, del informe técnico a
la ciencia-ficción, de ésta al misticismo, etc., en sucesivas
oleadas.
El escritor y especialista británico L. P. Hartley describía
una de sus variedades, el cuento de fantasmas, como "la
forma más exigente del arte literario".
Los compiladores Michael Cox y R. A. Gilbert ("Historias de
fantasmas de la literatura inglesa", Edhasa), acerca de esta
misma variedad, sostienen que
"los protagonistas fantasmales deben actuar con
intencionalidad; sus acciones, o las consecuencias de las mismas,
deben constituir el tema central del relato, en lugar de las
acciones de los vivos. Y, lo más importante, todo fantasma, sea
humano, animal o cadáver reanimado, debe estar indiscutiblemente
muerto."
El antologista norteamericano David G. Hartwell (responsable,
entre otras contribuciones, de la antología The dark descent,
traducido como El gran libro del terror por Ed.
Martínez Roca), afirma que al final de un cuento de terror, el
lector se queda con una nueva percepción de la naturaleza de la
realidad, y divide la literatura de terror en tres corrientes: 1.
La alegoría moral (relatos sobrenaturales). 2. La metáfora
psicológica (psicopatologías varias), y 3. Lo fantástico (la
moderna mezcla de ambas).
El escritor y estudioso del cuento Enrique Anderson Imbert
(Teoría y técnica del cuento), se queja de las clasificaciones
habituales: «Algunas clasificaciones son demasiado abstractas.
Roger Caillois ha propuesto que se prepare una tabla teórica y
de ahí se deduzcan y prevean los temas actuales y posibles, de
la misma manera que de la tabla de propiedades químicas de
Mendeliev se pudieron predecir elementos hasta entonces
desconocidos. Otras clasificaciones son demasiado concretas.
Enumeran todas las variantes temáticas que les vienen a las
mientes. Si en la tabla general se habla de "seres
inexistentes", en la enumeración concreta se habla de
dioses, ángeles, hadas, duendes, gigantes, monstruos, brujas,
fantasmas, vampiros, licántropos, esqueletos, larvas y así ad
nauseam (...) por prolijas que sean las listas de temas siempre
quedan cuentos que no se dejan clasificar. Los del subgénero de
la ciencia-ficción son los que más se resisten.»
Anteriormente, los escritores y compiladores argentinos Jorge
Luis Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares, a juzgar por
el principio de selección que pareció animarlos a la hora de
reunir los materiales de su célebre Antología de la literatura
fantástica (1965), solaparon en gran medida el relato
fantástico con el de terror, lo que no ayuda precisamente como
guía a aquellos con vocación clasificadora. Borges y compañía
afirmaban en el prólogo de la obra citada que no hay un tipo de
cuento fantástico, sino muchos. Lo mismo puede aplicarse al
cuento de terror. Tan absurdo parece ya dividirlo en cuentos de
vampiros, de fantasmas, de muertos vivientes, etc., como atender
a criterios puramente técnicos o estructurales para su estudio.
El grado de sofisticación literaria en este campo concreto (como
en cualquier otra manifestación artística, a la vuelta del
siglo XX, lo que en música se conoce por mestizaje)
ha llegado a tal punto que difícilmente resultará verosímil
meramente productivo otro criterio de selección que
el meramente histórico.
Técnica
Dejando aparte las fuentes tradicionales, nutridas de la cultura
y la historia de los pueblos, el cuento de terror literario trata
de vérselas y hacerse eco de esos espantos mucho más personales
que nos persiguen y agobian a través de las pesadillas. Un
cuento de terror no supone, en realidad, más que un intento de
recrear con fines catárticos (si bien no falta quien afirme que
sádicos) tales mundos oníricos, con todo lo de estrambótico y
siniestro que contienen, aunque acatando siempre unas
determinadas reglas. Sólo hay una salvedad: al final, llegada la
necesidad, no le asiste a uno el recurso de despertarse.
Como producto artístico, el cuento de miedo se ve constreñido,
pues, por una normativa procedimental característica. Tres son
los elementos o exigencias fundamentales que debe cumplir. En
primer lugar, ha de verificarse un cuidado muy especial en el
diseño del clima, la "atmósfera" que rodea los
siniestros acontecimientos de marras, aspecto este en el cual los
grandes autores se evidencian a menudo como auténticos
virtuosos. «La atmósfera es siempre el elemento más
importante, por cuanto el criterio final de la autenticidad no
reside en urdir la trama, sino en la creación de una impresión
determinada.» (Lovecraft, op. cit.)
El cuentista suele asimismo trabajar con gran detalle el
desarrollo narrativo, la gradación de efectos, es decir, la
estructura secuencial de la historia, de manera que contribuya en
todo lo posible a la suspensión de la credulidad del lector, a
la verosimilitud (tan apreciada o más que la propia originalidad
por Poe); lo que se pretende suscitar en el lector es el miedo, y
está de sobra demostrado que a tal efecto prima una mecánica
lenta y gradual.
En el cuento propiamente dicho donde no hay espacio para
desarrollar caracteres o para una gran profusión y variedad
incidental, la mera construcción se require mucho más
imperiosamente que en la novela. En esta última, una trama
defectuosa puede escapar a la observación, cosa que jamás
ocurrirá en un cuento. Empero, la mayoría de nuestros
cuentistas desdeña la distinción. Parecen empezar sus relatos
sin saber cómo van a terminar; y, por lo general, sus finales
como otros tantos gobiernos de Trínculo, parecen
haber olvidado sus comienzos.
de Marginalia, por Edgar A. Poe
Todo cuento de terror, finalmente, como se ha dicho, resulta en
un pequeño tratado sobre el Mal en alguno de sus infinitos
rostros y formas, por lo que, en principio, conviene obviar toda
otra consideración, moralista o sensible, a la hora de abordar
su ejecución o su lectura.
Antecedentes
Los antecedentes inmediatos del formato breve, como tal, hay que
buscarlos, no obstante, en el largo, más en concreto en la
llamada 'novela gótica' (véase literatura de terror gótico),
que floreció en la segunda mitad del siglo XVIII y primera del
XIX, en tierra de nadie entre racionalismo y romanticismo. Los
grandes novelistas góticos, inspirados principalmente en el
romanticismo alemán y en autores como Daniel Defoe, S. T.
Coleridge, el Marqués de Sade, y sin duda en los demonios de
Goethe y los fantasmas de Shakespeare, entendieron por
sobrenatural un tétrico submundo poblado de nobles
atrabiliarios, espectros aulladores y monjas ensangrentadas,
pululando preferentemente por lóbregas catacumbas de castillos
medievales marcados por alguna oscura maldición,
convenientemente subrayada a cada paso por rayos, truenos y
centellas de tormenta.
El inglés Horace Walpole fue el padre de la exitosa serie (El
castillo de Otranto, 1764). Años más tarde, tuvo como
destacados continuadores a William Beckford (Vathek, 1786), la
escritora Ann Radcliffe (Los misterios de Udolfo, 1794), a
Matthew G. Lewis (El monje, 1796) y Charles Maturin (Melmoth el
errabundo, 1820), sin olvidar a la que fue precursora de la
ciencia-ficción Mary Shelley (Frankenstein o el Moderno
Prometeo, de 1817). También cabría mencionar aquí la novela
Manuscrito encontrado en Zaragoza (1805), del polaco Jan Potocki.
La parte baja del castillo estaba recorrida por varios claustros
intrincados, y no resultaba fácil para alguien tan ansioso dar
con la puerta que se abría a la caverna. Un terrible silencio
reinaba en aquellas regiones subterráneas, salvo, de vez en
cuando, algunas corrientes de aire que golpeaban las puertas que
ella había franqueado, y cuyos goznes, al rechinar, proyectaban
su eco por aquel largo laberinto de oscuridad. Cada murmullo le
producía un nuevo terror, pero aún temía más escuchar la voz
airada de Manfredo urgiendo a sus criados a perseguirla.
El castillo de Otranto, de Horace Walpole
Primeras muestras
Entre los primeros cuentistas propiamente dichos, es preciso
nombrar al alemán E.T.A. Hoffmann (1776-1822), a quien Lovecraft
llegó a tachar de ligero y extravagante, pero cuyo talento
pionero anticipó muchos de los temas y formas que dominarían en
años posteriores, incluyendo la ciencia-ficción, a través de
títulos como El magnetizador, El hombre de arena o Los
autómatas.
El francés Charles Nodier (1780-1844), bibliotecario de enorme
prestigio en su tiempo, además de filósofo, científico y
alborotador político, a raíz de su devoción por Hoffmann,
dejó a la posteridad un nutrido ramillete de obritas repletas de
brujas, vampiros y espectros varios, a medias entresacados de la
tradición popular y de su propia cosecha. En ellas se aúna la
sencillez de diseño y el delicioso sonsonete del viejo cuento de
aparecidos: El vampiro Arnold-Paul, El espectro de Olivier, Las
aventuras de Thibaud de la Jacquière, El tesoro del diablo.
Los huéspedes infernales comenzaron entonces a mover las mesas,
a aullar, a mirar por las ventanas, adoptando formas de osos,
lobos, gatos, y de hombres terribles, en cuyas manos se veían
vasos llenos de vino, pescados y carne cocida y asada.
Historia de una aparición de demonios y espectros en 1609, de
Charles Nodier
Gustavo Adolfo Bécquer, autor de las LeyendasEscritores
netamente románticos como Théophile Gautier (La muerta
enamorada), Prosper Mérimée (La venus de Ille), Walter Scott
(La habitación tapizada), Víctor Hugo (Hans de Islandia),
Washington Irving (La leyenda de Sleepy Hollow) y el Barón de la
Motte-Fouqué (Ondina, novela corta), se sintieron pronto
atraídos por la nueva corriente, contribuyendo de una u otra
forma y con desigual fortuna a la misma, si bien ninguno de ellos
cultivó con asiduidad el cuento de terror propiamente dicho.
Algo posterior, en España, el romántico tardío Gustavo Adolfo
Bécquer (1836-1870) fue muy aclamado por sus Leyendas las cuales
contienen algunos cuentos de miedo de extraordinario mérito (El
monte de las Ánimas, El miserere, Maese Pérez el organista...).
...refirió cosas horribles. Entre otras, asegura que vio a los
esqueletos de los antiguos templarios y de los nobles de Soria
enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la
oración con un estrépito horrible, y, caballeros sobre
osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer
hermosa, pálida y desmelenada, que con los pies desnudos y
sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor
de la tumba de Alonso.
El Monte de las Ánimas, de Gustavo A. Bécquer
Los grandes clásicos
El norteamericano Edgar Allan Poe (1809-1849) y el irlandés
Joseph Sheridan Le Fanu (1818-1873) son comúnmente considerados
los dos autores que abrieron camino en el género. De Le Fanu se
dice que es el fundador del relato de fantasmas ("ghost
story") moderno en Gran Bretaña (El fantasma de la Señora
Crowl, Té verde, El vigilante, Dickon el diablo...), modalidad
que tanta repercusión tendría luego en la época victoriana.
Pero lo que lo asemeja a Poe es el novedoso tratamiento que da al
fenómeno maléfico. La fácil explicación racional, y mucho
más, el desenlace moralista positivo (la mano de la Providencia
Divina surgiendo de un modo u otro al final para poner las cosas,
al monstruo, al bueno y al malo, en su sitio) serán desterrados
definitivamente por estos autores. Ambos, además, inaugurarán
el llamado "terror psicológico", más atento a la
"atmósfera" de la historia y a medir los efectos
emocionales que al mero susto.
Imagen de Edgar Allan Poe.Con Poe, el cuento de terror alcanzará
sus más altas cimas, tan pronto, hacia los años 30 del siglo
XIX, periodo que vio nacer el cuento como género autónomo, al
decir de Cortázar (introducción a Ensayos y críticas de E. A.
Poe). El norteamericano es maestro absoluto del género porque,
en primer lugar, siguiendo al propio Cortázar, lo es de la
técnica del relato breve en sí. Por un lado su instinto
narrativo y por otro su gran bagaje poético, le indujeron a
incorporar a un ámbito que él determinó muy exigente y
especializado, elementos sin embargo muy dispares, ya fuesen
procedentes de las artes plásticas, o de la música, de la misma
poesía, y hasta los efectos distorsionantes de los
alucinógenos. Decidió a la vez que era preciso despojar al
relato de todo elemento narrativo accesorio, alejándolo de la
prolijidad novelística. Sobraba todo aquello que no contribuyera
al efecto puntual deseado; así, de entrada, en sus cuentos no
tienen cabida las citadas consideraciones sociales, morales,
religiosas («Comprendió que la eficacia de un cuento depende de
su intensidad como acaecimiento puro, es decir, que todo
comentario al acaecimiento en sí (...) debe ser radicalmente
suprimido»: Cortázar, op. cit. pág. 34). En sus poderosas
fantasmagorías no se trasluce otra cosa que una imaginación y
una inteligencia portentosas rígidamente al servicio de un
designio artístico. Poe no se fundamentó en una tradición
específica. Ante las acusaciones que se le hacían de imitar a
los alemanes, afirmó: «Ese terror no viene de Alemania, sino
del alma» (prólogo de Cuentos de lo grotesco y arabesco, lo que
ha sido corroborado por Cortázar y gran parte de la crítica).
Ningún otro autor, anterior o posterior, ha sabido evocar como
él una atmósfera malsana y de pesadilla, hilvanar las escenas
con tan infernal habilidad, culminar las historias con tan sonora
consistencia; retratar "los efectos de la
condenación", según Van Wyck Brooks, citado por Cortázar.
De Poe afirmó Lovecraft: «Realizó lo que nadie había
realizado o podía haber realizado, y a él debemos el relato de
horror moderno en su estado final y perfecto.» (Títulos: El
gato negro, La caída de la Casa Usher, El barril de amontillado,
El corazón delator.)
Durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso,
cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo, crucé
solo, a caballo, una región singularmente lugubre del país; y,
al fin, al acercarse las sombras de la noche, me encontré a la
vista de la melancólica Casa Usher. No sé cómo fue, pero a la
primera mirada que eché al edificio invadió mi espíritu un
sentimiento de insoportable tristeza.
La caída de la Casa Usher, de Edgar A. Poe
Al igual que Herman Melville, el propio Poe alabó a su
contemporáneo y compatriota Nathaniel Hawthorne (1804-1864) como
hombre de genio (reseña de Twice-Told Tales, de Hawthorne). Este
autor, aunque gran estilista, se hallaba muy lastrado por el
rígido puritanismo en que se formó (un pariente suyo fue juez
en los procesos contra la brujería celebrados en Salem), y no
supo o no quiso transmitir a sus historias ni la fuerza ni el
desgarro artístico que admiran en aquél. (Títulos: Wakefield,
El velo negro del predicador, El experimento del Dr. Heidegger.)
En Francia, los alsacianos Erckmann y Chatrian, nacidos en 1822 y
1826, respectivamente, cultivaron un estilo campechano muy
eficaz, con grandes influencias alemanas (Hugo el lobo, El
burgomaestre embotellado).
Guy de MaupassantPero es al también francés Guy de Maupassant
(1850-1893), discípulo de Flaubert y admirador de Poe, a quien
debe la literatura europea de terror algunas de sus mejores
piezas. Sus hondas convicciones naturalistas generaron,
probablemente, los acusados tintes emocionales presentes en sus
mejores cuentos. Sus temas fueron el pánico, la soledad, la
locura, la perdición. (Títulos: El Horla, ¿Quién sabe?, La
cabellera, ¿Loco?)
El terror recuperó con el periodista norteamericano Ambrose
Bierce (1842-1914?) toda la garra y la intensidad que había
desarrollado Poe en sus orígenes. En sus arrebatadoras
fantasías, muchas de ellas ambientadas en la Guerra de Secesión
americana, el terror pánico acecha siempre en las cercanías, y
en el momento de desatarse parece decidido a devorar vivos
literalmente a los personajes. (Títulos: La cosa maldita, La
muerte de Halpin Frayser, Un habitante de Carcosa, La ventana
tapiada...).
Observé con estupor que nada me resultaba familiar. A mi
alrededor se extendía una inmensa llanura desierta, barrida por
el viento, cubierta de yerbas altas y marchitas que se agitaban y
silbaban bajo la brisa de otoño, mensajera de Dios sabe qué
misterios e inquietudes. A largos intervalos, veía unas rocas
que emergían del suelo con formas extrañas y fúnebres colores.
Un habitante de Carcosa, de Ambrose Bierce
Pleno desarrollo
A partir de la segunda mitad del siglo XIX, el terror encontró
un grupo de dignísimos cultivadores entre los grandes novelistas
de la época: Charles Dickens (La casa encantada), Robert Louis
Stevenson (Markheim), Rudyard Kipling (El rickshaw fantasma),
Arthur Conan Doyle (El parásito), H. G. Wells (El difunto
míster Elvesham), Henry James (Los amigos de los amigos), Bram
Stoker (El entierro de las ratas)...
Lo que había oído cuando Chartie gritó me refiero al
otro grito, aún más trágico ¿era el grito de
desesperación de la desdichada mujer al recibir el golpe, o el
sollozo articulado (fue como una ráfaga de una gran tormenta)
del espíritu exorcizado y apaciguado? Posiblemente esto último,
porque aquélla fue, misericordiosamente, la última de las
apariciones de Sir Edmund Orme.
Sir Edmund Orme, de Henry James
Hector Hugh Munro, "Saki"El cuento de fantasmas en sí
viviría su apogeo en la época victoriana y en los comienzos del
siglo XX, alcanzando niveles nunca vistos de calidad y
sofisticación. La lista de representantes ingleses es
interminable: Saki (El narrador de fábulas), Margaret Oliphant
(La puerta abierta, novela corta), Vernon Lee (Una voz perversa),
E. F. Benson (El cuarto de la torre), Richard Middleton (En el
camino de Brighton), L. P. Hartley (Tres o cuatro a cenar), H.
Russell Wakefield (El triunfo de la muerte), Edith Wharton (La
campanilla de la doncella) , M. P. Shiel (La mansión de los
ruidos), Hugh Walpole (El fantasmita)...
De este periodo es preciso destacar a cuatro autores: M. R. James
(1862-1936), Arthur Machen (1863-1947), Algernon Blackwood
(1869-1951) y Walter de la Mare (1873-1956), con quienes culmina
el cuento de fantasmas victoriano.
M. R. James, erudito y profesor universitario, fue gran amante de
la obra de Le Fanu, a quien consideraba el más grande escritor
de lo sobrenatural. Sus espectros, criaturas siempre extrañas e
inesperadas que unas veces escapan de profundos escondrijos
excavados en cementerios y catedrales y otras se confunden con la
luz diurna y los objetos más familiares, prefiguran muchos de
los horrores "cotidianos" que las generaciones
posteriores pondrían de moda. (Títulos: El sitial del coro,
Silba y acudiré, El álbum del canónigo Alberico.)
El galés Arthur Machen fue el autor que enterró definitivamente
los exhaustos horrores góticos. Encontró su principal fuente de
inspiración en las antiguas leyendas romanas y celtas de su
tierra. Al intentar una especie de neopaganismo, anticipó la
teogonía macabra desarrollada por su seguidor más notable, H.
P. Lovecraft. (Títulos: La pirámide ardiente, El pueblo blanco,
Los tres impostores.)
Algernon Blackwood es un gran cultivador del terror
fantasmagórico, pero en ocasiones aporta al género un elemento
desconocido hasta el momento, como es el horror enmarcado en
majestuosos parajes de naturaleza virgen, adornado de
connotaciones paganas (en esto se equiparará a Machen).
(Títulos: El Wendigo, Los sauces, La casa vacía, Culto
secreto.)
Por lo que Simpson puede recordar, fue un movimiento violento,
como de algo que se arrastraba en el interior de la tienda, lo
que le despertó y le hizo darse cuenta de que su compañero
estaba sentado, muy tieso, junto a él. Estaba temblando. Debían
de haber pasado varias horas, porque el pálido resplandor del
alba recortaba su silueta contra la tela de la tienda.
El Wendigo, de Algernon Blackwood
Walter de la Mare, también poeta y antologista de prestigio, fue
uno de los mejores estilistas del género, maestro del terror
psicológico y urdidor de extrañas y exquisitas tramas
protagonizadas por los sueños, la ansiedad y una callada
desesperación. (Títulos: La tía de Seaton, La orgía: un
idilio, Todos los santos, La trompeta.)
Lovecraft y compañía
H. P. Lovecraft (1890-1937), norteamericano de Providence, es
reconocido por la crítica, junto a Poe, como el máximo
exponente del cuento de terror. Su aportación más importante
fue el llamado "cuento materialista de terror".
Mezclando el espanto con la ciencia-ficción, se trata de una
narración de horror cósmico que propone una nueva mitología
plena de escalofriantes dioses y monstruosidades arquetípicos;
se ha dicho que se trata de la última mitología que ha conocido
Occidente: los Mitos de Cthulhu. Devoto de Poe, sus otras fuentes
conocidas son el fantástico y enigmático mundo de los sueños,
la historia y el paisaje de Nueva Inglaterra, su tierra, y un
selecto grupo de autores de su predilección: William Hope
Hodgson (Una voz en la noche), Lord Dunsany (El pobre Bill),
Arthur Machen, Algernon Blackwood, et alii. (Títulos: El horror
de Dunwich, La sombra sobre Innsmouth, En la noche de los
tiempos, El clérigo malvado...).
Robert Suydam había logrado su objetivo y su victoria en un
esfuerzo final que le desgarró los tendones, provocando el
desmoronamiento de su cuerpo nauseabundo. El impulso había sido
tremendo, pero su fuerza resistió hasta el final; y mientras
caía convertido en una pústula fangosa de corrupción, el
pedestal se tambaleó, se volcó y finalmente se precipitó desde
su base de ónice a las espesas aguas, despidiendo un último
destello de oro tallado al hundirse pesadamente en los negros
abismos del Tártaro inferior.
El horror de Red Hook, de H. P. Lovecraft
Pese a sus hábitos e idiosincrasia saturninos, Lovecraft
conoció en vida una nutrida camarilla de imitadores y seguidores
que formaron con él el llamado Círculo de Lovecraft. Entre
estos se encuentran algunos de los más sólidos cuentistas de
esa generación: Robert Bloch (El vampiro estelar), Fritz Leiber
(El expreso de Belsen), Frank Belknap Long (Los visitantes de
otoño), Clark Ashton Smith (Estirpe de la cripta), August
Derleth (El sello de R'lyeh), Robert E. Howard (La piedra
negra)...
Otros grandes cuentistas norteamericanos de la época: R. W.
Chambers (El signo amarillo), F. Marion Crawford (La litera de
arriba) y el prolífico escritor de Weird Tales Seabury Quinn (El
último hombre).
Stephen King
Los últimos años
A partir de los años 70 del siglo XX, el terror literario
registra una acusada tendencia a la novela larga en detrimento
del cuento. Entre los más conocidos autores contemporáneos, en
su mayoría norteamericanos, hay que mencionar a Robert Aickman
(Las espadas), T. E. D. Klein (Los hijos del reino), Dan Simmons
(El río Estigia fluye corriente arriba), Ramsey Campbell (La
camada), Peter Straub (La esposa del general), Dean Koontz (Terra
Phobia), Theodore Sturgeon (Segmento brillante), los clásicos
Richard Matheson (A través de los canales) y Ray Bradbury (Y la
roca gritó), el joven (en los 80) y rompedor Clive Barker
(Terror) y el omnipresente e irregular Stephen King (La niebla).
Casi todos estos autores han cultivado con acierto la
ciencia-ficción, especialmente Bradbury y Matheson.
El motivo era evidente, pero al principio la mente de Randy se
negó a aceptarlo... Era demasiado imposible, demasiado
demencialmente grotesco. Mientras miraba, algo tiraba del pie de
Deke en el espacio entre dos de las tablas que formaban la
superficie de la balsa acuática. Entonces vio el brillo opaco de
la cosa negra, más allá del talón y los dedos del pie derecho
sutilmente deformado de Deke; un brillo opaco en el que se
movían giratorios y malévolos colores.
La balsa, de Stephen King
Aquí puede mencionarse además a dos importantes escritoras de
dicha nacionalidad: la ya fallecida Shirley Jackson (El hermoso
desconocido) y Joyce Carol Oates (El rey del bingo).
En castellano
La influencia de la literatura fantástica anglosajona se observa
muy señaladamente en la obra de los argentinos Jorge Luis Borges
y Adolfo Bioy Casares, a partir de las primeras décadas del
siglo XX. Aunque el subgénero de cuento gótico o de terror no
fue el más desarrollado por estos autores y por sus
continuadores (Silvina Ocampo, Juan Rodolfo Wilcock...), sí lo
es el cuento fantástico, que normalmente trata de recrear un
proceso de extrañamiento operado en la vida cotidiana,
mostrándose un punto de vista de la realidad poco corriente, con
visos de terror a partir de esta situación.
Por tal motivo, en la obra de Borges y Bioy se rinde culto a los
por ellos considerados maestros de la narrativa breve: Edgar
Allan Poe, R. L. Stevenson, G. K. Chesterton, Lord Dunsany,
Nathaniel Hawthorne, Henry James, lo que se advierte en las
colecciones que editaron en los años 50, en Buenos Aires, que
incluyen a éstos y otros muchos autores ingleses y
estadounidenses de terror, del género policial y de misterio.
El argentino Julio CortázarDe habla hispana, cabe mentar como
auténticos especialistas en el cuento de miedo, a dos
continuadores de Edgar Allan Poe en castellano, el uruguayo
Horacio Quiroga (1878-1937: El síncope blanco) y el argentino
Julio Cortázar (1914-1984): Casa tomada, Todos los fuegos el
fuego, La noche boca arriba... El mexicano Carlos Fuentes ha
cultivado igualmente el género (Aura, Cumpleaños, Inquieta
compañía).
Oyó gritar, un grito ronco que rebotaba en las paredes. Otro
grito, acabando en un quejido. Era él que gritaba en las
tinieblas, gritaba porque estaba vivo, todo su cuerpo se
defendía con el grito de lo que iba a venir, del final
inevitable. Pensó en sus compañeros que llenarían otras
mazmorras, y en los que ascendían ya los peldaños del
sacrificio.
La noche boca arriba, de Julio Cortázar
En España, aparte del ya mencionado Bécquer, a lo largo de los
siglos XIX y XX, escribieron cuentos de miedo, entre otros,
autores destacados como Agustín Pérez Zaragoza (colección
Galería fúnebre de espectros y sombras ensangrentadas), Emilia
Pardo Bazán (La resucitada), Pedro Antonio de Alarcón (La mujer
alta), Wenceslao Fernández Flórez (El claro en el bosque) y
Noel Clarasó (Más allá de la muerte). Y más modernamente:
Emilio Carrere (La casa de la cruz), Juan Perucho (colección
Aparicions i fantasmes), Alfonso Sastre (colección Las noches
lúgubres), Leopoldo María Panero (El lugar del hijo), José
María Merino (Los libros vacíos), Javier Marías (No más
amores), Luis Mateo Díez (Los males menores), Cristina
Fernández Cubas (El ángulo del horror), Pilar Pedraza
(Anfiteatro), José María Latorre (La noche de Cagliostro),
Javier Casis (Doble Nelson), Gregorio Morales (El devorador de
sombras), etc.
Hitos del género :
Tomando como referencia los títulos que se acaban de citar,
podría aventurarse una lista selecta de cuentos de terror, en
orden a la especial atención que han recibido tradicionalmente
por parte de antologistas y críticos:
El gato negro, La caída de la casa Usher, El barril de
amontillado, El corazón delator, de Poe. El horror de Dunwich,
La sombra sobre Innsmouth, de Lovecraft. El Horla, de Maupassant.
Un terror sagrado, La ventana tapiada, de Ambrose Bierce. El
rincón alegre, de Henry James. *El enemigo, de Chejov. Té
verde, de Sheridan Le Fanu. El armario, de Thomas Mann. La pata
de mono, de W. W. Jacobs. Silba y acudiré, de M. R. James. El
guardavías, de Dickens. Las ratas del cementerio, de Henry
Kuttner. *Una rosa para Emily, de Faulkner. *Luvina, de Juan
Rulfo. *El médico rural, de Kafka. *Las hermanas, de Joyce. El
fumador de pipa, de Martin Armstrong. El burlado, de Jack London.
Vinum Sabbati ( o El polvo blanco), El gran dios Pan, de Arthur
Machen. Janet, cuello torcido, de Stevenson. El Wendigo, de
Algernon Blackwood. La casa del juez, de Bram Stoker. Casa
tomada, de Julio Cortázar. La balsa, de Stephen King.
(*Antologados como cuentos de misterio y terror por Agustí
Bartra en la citada colección.)
La lista puede ampliarse indefinidamente:
Ligeia, Berenice, El retrato oval, La verdad sobre el caso del
señor Valdemar de Poe. El ser en el umbral, El que susurra en la
oscuridad, La sombra fuera del tiempo, La llamada de Cthulhu, Las
ratas en las paredes, El Sabueso, de Lovecraft. La noche, de
Maupassant. La cosa maldita, Un habitante de Carcosa, de Ambrose
Bierce. La renta espectral, Sir Edmund Orme, de Henry James.
Schalken el pintor, El fantasma de la señora Crowl, de Sheridan
Le Fanu. El conde Magnus, El maleficio de las runas, Panorama
desde la colina, Mr. Humphreys y su herencia, El diario de Mr.
Poynter, Los sitiales de la catedral de Barchester, El grabado,
de M. R. James. El pueblo blanco, El sello negro, La pirámide
resplandeciente, N, de Arthur Machen. Olalla, El ladrón de
cadáveres, de Stevenson. Los sauces, Antiguas brujerías,
Descenso a Egipto, de Algernon Blackwood. La habitación de la
torre, de E. F. Benson. El hijo, El espectro, El almohadón de
plumas, La gallina degollada, de Horacio Quiroga. Circe, Cartas
de mamá, La noche boca arriba, Las babas del diablo, de Julio
Cortázar. Crouch End, Soy la puerta, A veces vuelven, de Stephen
King. La novia, de M. P. Shiel. Aura, de Carlos Fuentes. La trama
celeste, En memoria de Paulina, de Adolfo Bioy Casares. La puerta
en el muro, de H. G. Wells. ¿Qué es esto?, de Fitz James
O'Brien. La nave abandonada, La nave de piedra, de William Hope
Hodgson. El vampiro, de John William Polidori, El osito de felpa
del profesor, de Theodore Sturgeon. Los veraneantes, de Shirley
Jackson. El joven Goodman Brown, La hija de Rappaccini, de
Nathaniel Hawthorne. John Barrington Cowles, de Arthur Conan
Doyle. La marca de la bestia, La extraña cabalgada de Morrowbie
Jukes, de Rudyard Kipling. El beso, de Gustavo Adolfo Bécquer.
La araña, de H. H. Ewers. Porque la sangre es vida de F. Marion
Crawford. Vera, de Villiers de L´Isle-Adam. La familia del
vurdalak, de Alekséi Nikoláyevich Tolstói. Mira, papá, tío
James, ¿Se puede poner Rebeca?, de Javier Casis Arín. Hijo del
alma, de Emilia Pardo Bazán. El jardín del Montarto, Era una
presencia muerta, de Noel Clarasó. El grano de la granada, de
Edith Wharton. El olor, de P. McGrath. Ovando, de J. Kincaid.
Mirad allí arriba, de H. Russell Wakefield. El patio, La tercera
expedición, Los hombres de la Tierra, de Ray Bradbury. Lord
Mountdrago, de William Somerset Maugham. Bethmoora, La oficina de
cambio de males, de Lord Dunsany. La tía de Seaton, De
profundis, de Walter de la Mare. Los perros de Tíndalos, de
Frank Belknap Long. La reina muerta, de R. Coover. El papel
amarillo, de Charlotte P. Gilman. El valle de lo perdido, de
Robert E. Howard. El escultor de gárgolas, El final de la
historia, de Clark Ashton Smith. Voces quedas en Passenham, de T.
H. White. Los cicerones, de Robert Aickman. Fullcircle, de John
Buchan. Et in sempiternum pereant, de Charles Williams. El monje
negro, de Antón Chéjov...
******************************************************************************
2-NOVELA DE TERROR :
La novela de terror, es un subgénero dentro de la novela, que es
a su vez un subgénero de la épica o narrativa. Su principal
característica y rasgo distintivo es el cultivo del miedo y sus
emociones asociadas como principal objetivo literario. La novela
de terror es uno de los formatos habituales en los que se
presenta hoy en día la nueva literatura de terror gótico.
Características generales
La novela de terror, representada muy a menudo por la clásica
narrativa de horror sobrenatural de corte anglosajón, incluye
elementos propios de la narrativa de ciencia ficción o la novela
fantástica, de las que toma figuras sobrenaturales, como las
propias del mundo de lo paranormal o la mitología (el vampiro,
el hombre lobo, el monstruo y el ser mitológico maligno, el
fantasma, el demonio, el zombie, la bruja...). En las obras más
modernas se amplían los registros: los extraterrestres, la
amenaza nuclear, la manipulación genética, e incluso los
riesgos de la contaminación ambiental. De hecho, es frecuente
que la fantasía, la ciencia ficción y el terror sean tratadas
en conjunto, dentro de lo que se considera ficción especulativa,
literatura de género.
En general, el público se siente atraído hacia este tipo de
literatura por los característicos estímulos emocionales,
insólitos, intensos y raros que insufla a la rutina diaria. En
el plano fisiológico este tipo de obras proporciona un
aceleramiento cardíaco y respiratorio que por lo general termina
en un desahogo final.
Históricamente, el resorte del miedo en la novela de terror se
dispara a partir de la irrupción de un elemento maligno
sobrenatural en la rutina diaria de uno o varios personajes
ordinarios, si bien en la actualidad las últimas tendencias del
género han ido imponiendo poco a poco esquemas eclécticos mucho
menos conservadores.
Títulos
Siglos XVIII y XIX
Horace Walpole: El castillo de Otranto (1764)
Ann Radcliffe: Los misterios de Udolfo (1794)
Matthew G. Lewis: El Monje (1796)
Jan Potocki: Manuscrito encontrado en Zaragoza (1805)
Mary Shelley: Frankenstein o el Moderno Prometeo (1817)
Charles Maturin: Melmoth el errabundo (1820)
Edgar Allan Poe: La narración de Arthur Gordon Pym (1838)
Bram Stoker: Drácula (1897)
H. G. Wells: La guerra de los mundos (1898)
Oscar Wilde: El retrato de Dorian Gray (1890)
Siglo XX
William Hope Hodgson: La casa en el confín de la tierra (1908)
Richard Matheson: Soy leyenda (1954)
Robert Bloch: Psicosis (1960)
William Peter Blatty: El exorcista (1971)
Anne Rice: Entrevista con el vampiro (1976)
Stephen King: El resplandor (1977)
Ramsey Campbell: El parásito (1980)
Dean Koontz: Fantasmas (1983)
Clive Barker: El libro de las maldiciones (1985)
Novela corta o nouvelle
La novela corta, a caballo entre el cuento largo y la novela
(según el dictado de Julio Cortázar), se cataloga comúnmente
entre las 50-75 y 125-150 páginas. Se trata de una modalidad muy
recurrida, debido a sus características, por los grandes
maestros del terror:
Horace Walpole: la ya mencionada, El castillo de Otranto.
Friedrich de la Motte Fouqué: Ondina (1811)
Sheridan Le Fanu: Carmilla (1872)
Margaret Oliphant: La puerta abierta (1882)
R. L. Stevenson: El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde
(1886)
Henry James: Otra vuelta de tuerca (1898)
Algernon Blackwood: El hombre al que amaban los árboles (1912) y
Los sauces (1932)
Arthur Machen: El terror (1917)
H. P. Lovecraft: El caso de Charles Dexter Ward (1927) y En las
montañas de la locura (1931)
AUTORES MAS DESTACADOS :
EDGAN ALLAN POE,LORD DUNSANY,ROBERT STEVENSON,CHARLES DICKENS,BRAM STOCKER,MARY SHELLEY,H.P.LOVECRAFT Y SU SEQUITO,ANN RICE,STEPHEN KING Y CARLOS CIDONCHA.
CIENCIA FICCION :
La ciencia ficción (también fue
conocida en su origen como literatura de anticipación) es la
denominación popular con que se conoce a uno de los géneros
derivados de la literatura de ficción (junto con la literatura
fantástica y la narrativa de terror). Nacida como subgénero
literario distinguido en la década de 1920 (aunque hay obras
reconocibles muy anteriores) y exportada posteriormente a otros
medios, el más notable de ellos el cinematográfico, gozó de un
gran auge en la segunda mitad del siglo XX debido al interés
popular acerca del futuro que despertó el espectacular avance
tanto científico como tecnológico alcanzado durante esos años.
Entre los estudiosos del género no se ha podido llegar a un
consenso amplio sobre una definición formal, siendo éste un
tema de gran controversia. En general se considera ciencia
ficción a los cuentos o historias que versan sobre el impacto
que producen los avances científicos, tecnológicos, sociales o
culturales, presentes o futuros, sobre la sociedad o los
individuos.
Una definición posible del género es la propuesta por los
escritores Eduardo Gallego y Guillem Sánchez en su artículo
¿Qué es la ciencia-ficción?
La ciencia ficción es un género de narraciones imaginarias que
no pueden darse en el mundo que conocemos, debido a una
transformación del escenario narrativo, basado en una
alteración de coordenadas científicas, espaciales, temporales,
sociales o descriptivas, pero de tal modo que lo relatado es
aceptable como especulación racional.
Eduardo Gallego y Guillem Sánchez, ¿Qué es la
ciencia-ficción?
En definitiva, la ciencia ficción se puede definir como un
género dentro del cual los hechos narrados suponen una ruptura
de la realidad conocida, al igual que en la fantasía y el
terror, pero con la diferencia de que para estos hechos subyace
una explicación implícita o explícita de carácter racional.
Es decir, que se narran una serie de hechos que no se dan en la
realidad, pero se explican de tal manera que dan la apariencia de
que podrían darse o haberse dado, sea esto realmente posible o
no.
Su nombre deriva de una traducción demasiado literal del
término en inglés, ya que la traducción apropiada siguiendo
las reglas del castellano sería "ficción de/sobre la
ciencia" o "ficción científica". Si bien muchos
expertos opinan que debería utilizarse éste último, la
costumbre está demasiado extendida y sólo muy pocos lo
utilizan, quedándose así como su nombre genérico. En cualquier
caso, en inglés también muchas veces se escribe con un guión
de unión, como "science-fiction", cuya abreviatura
mundialmente conocida es "sci-fi", y en este caso
podría traducirse de igual modo al español simplemente como
"ciencia-ficción".
Características frecuentes
Habitualmente, las historias mezclan varios géneros, teniendo
historias de terror, suspenso, aventuras, románticas y
seudohistóricas.
Temas
Futuros o alternativas temporales (diacronías), centrándose
habitualmente en el desarrollo científico o social .
Posibles inventos o descubrimientos científicos y técnicos.
Contacto con extraterrestres (inteligentes o no) y sus
consecuencias.
Diferenciación del ser humano a partir de la comparación con
robots, extraterrestres y otros seres superinteligentes.
Elementos
Exploración y colonización del espacio.
Robots e inteligencias sintéticas.
Vida extraterrestre.
Viajes en el tiempo.
Clonación y manipulación genética.
Futuro apocalíptico o distópico.
Futuro utópico y también sinóptico.
Mundo controlado por ordenadores y tecnología en general.
Una red que conecta a todo el mundo y personas (como Internet).
Seres Humanos con anomalías físicas.
Estilos
Space opera
Time opera
Ciencia ficción dura
Distopías
Ucronías
Cyberpunk
Postcyberpunk
Steampunk
Ciencia ficción Hard y Soft
Esta clasificación dicotómica, literalmente dura y blanda, se
refiere a dos tendencias opuestas a la hora de elaborar los
planteamientos científicos sobre los que se basa la obra.
En el caso de la ciencia ficción hard los elementos científicos
y técnicos están tratados con el máximo rigor, incluso cuando
éstos entran dentro de la pura especulación, y la narración se
subordina a este rigor. La película de ciencia ficción hard por
excelencia es 2001: Una odisea del espacio. Gran parte de la
ciencia ficción soviética se inscribe en esta línea.
Miquel Barceló en su libro Ciencia-ficción, guía de lectura
dice con referencia al hard:
Cuando la ciencia ficción retoma los temas más estrictamente
científicos y se basa principalmente en el mundo de la ciencia,
se habla de ciencia ficción "dura", comúnmente de
ciencia ficción hard, utilizando directamente la palabra
original inglesa ya que casi nadie usa su traducción literal del
castellano. Por lo general, la física, la química de la
biología, con sus derivaciones el ámbito de la tecnología, las
ciencias que soportan la mayor parte de especulación temática
de la ciencia ficción hard.
Miquel Barceló, Ciencia-ficción, guía de lectura, p. 55
Respecto a la ciencia-ficción soft escribe:
En contraposición a la base científico-tecnológica de la
ciencia ficción más clásica, los años sesenta contemplaron
[...] los intentos [...] por incorporar las ciencias sociales
como la antropología, la historia, la sociología y la
psicología al ámbito de la ciencia ficción. [...] Sus autores
suelen caracterizarse por una escasa o nula formación
científica y un interés casi exclusivo por lo meramente
literario. Gracias a ello [...] ha incorporado una mayor calidad
literaria a la ciencia ficcion y [...] ha provocado una evidente
mejora del género.
Miquel Barceló, Ciencia-ficción, guía de lectura, p. 59
Obviamente la distinción entre ambas vertientes es difusa y
podemos encontrarnos obras que comparten ambos enfoques. Pero,
por lo general, los autores de ciencia ficción se pueden
englobar en una categoría u otra.
Historia de la ciencia-ficción
La expresión fue acuñada en 1926 por Hugo Gernsback cuando la
incorporó a la portada de una de las revistas de narrativa
especulativa más conocidas de los años 1920 en Estados Unidos:
Amazing Stories (ver más abajo). El uso más temprano del
término parece datar de 1851 y es atribuido a William Wilson,
pero se trata de un uso aislado y el término no se generalizó
con su acepción actual, hasta que Gernsback lo utilizó de forma
consistente (después de hacer un intento previo con el término
scientifiction que no llegó a cuajar).
Es muy posible que hoy se usara la palabra cientificción, pero
Gernsback se vio obligado a vender su primera publicación, que
tenia ese nombre, sin darse cuenta había vendido los derechos
sobre el término y muy a pesar suyo se vio obligado a dejar de
usarlo y utilizar en su lugar el término ciencia-ficción.
Así pues, hasta el año 1926 la ciencia ficción no existía
como tal. Hasta esa fecha las narraciones que hoy día no dudamos
en calificar de ciencia ficción recibían diversos nombres:
viajes fantásticos, relatos de mundos perdidos, utopías,
novelas científicas.
El canadiense John Clute denomina a esta época anterior a la
eclosión del género proto ciencia ficción. Un nombre casi
perfecto... para los que recuerden la excelente película de
Donald Cammell de 1977, Engendro mecánico.
Proto ciencia ficción y ciencia ficción primitiva
(1818-1937)
Para muchos la primera obra de ciencia ficción con contenidos
similares a los del género, tal y como hoy se entiende, se
remonta a 1818, año en que es publicado Frankenstein o El
moderno Prometeo de Mary Shelley. Algunos ven elementos de
ciencia ficción en leyendas y mitos muchos siglos antes. En la
mitología griega, se cuenta que Dédalo, el padre de Ícaro y
constructor del laberinto de Minos, construyó estatuas de madera
que eran capaces de moverse solas (¿una primitiva referencia a
los modernos robots?). También el viaje a la Luna fue objeto de
iniciativas literarias antes de 1818; dos de las más conocidas
son la de Cyrano de Bergerac, siglo XVII y la del Barón de
Münchausen, siglo XVIII.
Un dibujo de la obra de BergeracHabrá algunos que cuestionen la
calificación de estas obras como ciencia ficción (ni siquiera
como proto ciencia ficción). El propio John Clute excluye la
obra de Bergerac. Pero cualquiera de estos clásicos cuentos
heredan gran parte del espíritu del racionalismo cartesiano del
siglo XVII que sentó las bases de la ciencia moderna. Otros
Mundos de Cyrano de Bergerac es auténtica ciencia ficción.
Está escrito en tono de comedia, y no es ciencia moderna, pero
sí recurre a los términos científicos de la época.
En cualquier caso, es difícil establecer límites: Clute, en su
enciclopedia ilustrada, pone en duda la existencia del género en
una etapa más temprana a los finales del siglo XVII, pero el
precursor más citado es la obra de Tomás Moro, Utopía en 1516,
primer relato que incorpora la descripción de una sociedad
completamente imaginada y con ciertos toques que parecen
acercarse a una serie de principios científicos.
Sin embargo, como se comenta más arriba, casi todos los expertos
reconocen que la obra que supuso un antes y un después en la
concepción de la literatura de ficción científica fue la obra
de Shelley.
Los primeros años tras la aparición de Frankenstein dieron
pocos frutos. Se puede destacar quizá otra de las obras de
Shelley como El último hombre.
En los años 30 del siglo XIX, el estadounidense Edgar Allan Poe
anticipó igualmente la narrativa de ciencia ficción (o ficción
científica), como lo prueban las siguientes obras: La
incomparable aventura de un tal Hans Pfaal, El poder de las
palabras, Revelación mesmérica, La verdad sobre el caso del
señor Valdemar, Un descenso al Maelström, Von Kempelen y su
descubrimiento, etc., relatos todos ellos incluidos en la
antología La ciencia ficción de Edgar Allan Poe, Trad. y notas
de Julio Gómez de la Serna (Ed. Ultramar, Barcelona, 1985).
Dichos relatos reúnen algunos de los elementos primitivos de la
ciencia-ficción, como el mesmerismo y los viajes en globo
muy en boga en aquella época y la especulación
cosmológica, también presente en su visionario ensayo Eureka,
en el cual parecen describirse los agujeros negros y algo
parecido al Big Crunch (op. cit. p. 11).
Posteriormente, en la década de 1850 aparece el que
probablemente pasa por ser uno de los autores más prolíficos
del siglo XIX en el campo de las aventuras de corte científico:
Julio Verne, quien en 1851 publica su primera obra con contenido
de ficción científica: Cinco semanas en globo. La aparición de
esta obra supone un hito, toda vez que a partir de su
publicación este género empieza a transformar sus intenciones,
y la ciencia subyacente pasa de ser un motivo de inquietud o de
preocupación por lo desconocido a ser un soporte de historias de
aventuras y descubrimientos.
Ciencia ficción primitiva
Europa
La rama europea de la ciencia ficción comenzó propiamente a
finales del siglo XIX con los romances científicos de Julio
Verne (1828-1905), cuya ciencia se centraba más bien en
invenciones, así como con las novelas de crítica social con
orientación científica de H. G. Wells (1866-1946).
Wells y Verne rivalizaron en la primitiva ciencia ficción. Los
relatos y novelas cortas con temas fantásticos aparecieron en
las publicaciones periódicas en los últimos años del siglo
XIX, y muchos de ellos emplearon ideas científicas como una
excusa para lanzarse a la imaginación. Aunque es más conocido
por otros trabajos, Sir Arthur Conan Doyle también escribió
ciencia ficción. El único libro en el que Charles Dickens se
aventura en el territorio de la especulación científica y los
extraños misterios de la naturaleza (en contraposición a los
claramente sobrenaturales fantasmas de Navidad) fue en su novela
Bleak House (1852) en la que Dickens hace que uno de sus
personajes muera por «combustión humana espontánea». Dickens
investigó casos registrados de tal efecto antes de escribir
sobre la materia, para de esta forma ser capaz de contestar a los
escépticos que se escandalizaran con su novela.
El siguiente gran escritor británico de ciencia ficción tras H.
G. Wells fue John Wyndham (1903-1969). Este autor gustaba de
referirse a la ciencia ficción con el nombre de «fantasía
lógica». Antes de la Segunda Guerra Mundial Wyndham escribió
exclusivamente para las revistas pulp, pero tras la contienda se
hizo famoso entre el público en general, más allá de la
estrecha audiencia de los fans de la ciencia ficción. La fama le
vino de la mano de sus novelas El día de los trífidos (1951),
El kraken acecha (1953), Las crisálidas (1955) y Los cuclillos
de Midwich (1957)
Fuera del ámbito anglosajón hay que destacar la figura de Karel
Capek, introductor del término robot en su obra teatral R.U.R. y
creador del clásico de la ciencia ficción La guerra de la
salamandras en 1937.
Estados Unidos
En los Estados Unidos de Norteamérica el género puede
remontarnos a Mark Twain y su novela Un yankee en la corte del
Rey Arturo, una novela que exploraba términos científicos
aunque fueran enmarcados en una ficción caballeresca. Mediante
el recurso a la «transmigración del alma» y la
«transposición de épocas y cuerpos» el yankee de Twain es
transportado hacia atrás en el tiempo y arrastra consigo todo el
conocimiento de la tecnología del siglo XIX. Los resultados son
catastróficos, ya que la caballeresca aristocracia del Rey
Arturo se ve pervertida por el notable poder de destrucción que
ofrecen máquinas como las ametralladoras, los explosivos y el
alambre de espino. Escrita en 1889, Un yankee parece predecir
sucesos que tendrían lugar 25 años después en 1914, cuando las
viejas ideas caballerescas europeas en lo tocante al arte de la
guerra acabarían hechas pedazos por las armas y las tácticas de
la Primera Guerra Mundial.
Otro autor que escribió algunas historias de este tipo es Jack
London. El autor de las novelas de aventuras en el salvaje Yukon,
Alaska, y el Klondike, también escribió historias sobre
extraterrestres (The Red One), sobre el futuro (El talón de
hierro) o sobre los conflictos del futuro (La invasión sin
precedentes). También escribió una historia sobre la
invisibilidad y otra sobre un arma de energía para la que no
existía defensa alguna. Estas historias impactaron en el
público americano y comenzaron a perfilar algunos de los temas
clásicos de la ciencia ficción.
Pero el autor americano que mejor simboliza el nacimiento en
Estados Unidos de la ciencia ficción como género de masas es
Edgar Rice Burroughs quien, poco antes de la Primera Guerra
Mundial, publica Bajo las lunas de Marte (1912) en varios
números de una revista especializada en aventuras. Burroughs
siguió publicando en este medio durante el resto de su vida,
tanto fantasía científica como historias de otros géneros
(misterio, horror, fantasía y cómo no, su personaje más
conocido: Tarzán); pero, las historias de John Carter (ciclo de
Marte) y Carson Napier (ciclo de Venus), aparecidas en aquellas
páginas, hoy día se consideran joyas de la ciencia ficción
más temprana.
No obstante, el desarrollo de la ciencia ficción americana como
género literario específico hay que retrasarlo hasta 1926, año
en el que Hugo Gernsback funda Amazing Stories, creándose la
primera revista dedicada exclusivamente a las historias de
ciencia ficción. Por otra parte, dado que como es bien conocido,
fue él quien eligió el término scientifiction para describir a
este género incipiente, el nombre de Gernsback y el vocablo al
que dio origen han quedado unidos para la posteridad. Las
historias que se publicaban en ésta y otras exitosas revistas
pulp (Weird Tales, Black Mask...), no gozaban del aval de la
crítica seria, que en su mayoría las consideraban
sensacionalismo literario, sin embargo fue en estas revistas, que
mezclaban a partes iguales la fantasía científica con el
terror, donde empezaron a brillar algunos de los grandes nombres
del género, como Howard Phillips Lovecraft, Fritz Leiber, Robert
Bloch, Robert E. Howard, etc. Todo ello atrajo a muchos lectores
a las historias de especulación científica propiamente dicha.
La Edad de Oro (1938-1950)
Con el surgir en 1938 del editor John W. Campbell y su actividad
en la revista Astounding Science Fiction (fundada en 1930) y con
la consagración de los nuevos maestros del género: Isaac
Asimov, Arthur C. Clarke y Robert A. Heinlein, la ciencia
ficción empezó a ganar estatus como género literario,
especialmente con este último, que fue el primer autor que
consiguió que se editaran historias del género en publicaciones
más generales, y fue también el que le dio mayor madurez al
género e influyó poderosamente en su desarrollo posterior.
Las incursiones en el género de autores que no se dedicaban
exclusivamente a la ciencia ficción también le dieron
respetabilidad; autores como Karel Capek, Aldous Huxley, C.S.
Lewis y en castellano Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges.
Después de la Segunda Guerra Mundial se produce una transición
del género. Es la época en la que los cuentos empiezan a ser
desplazados por las novelas y los argumentos ganan en
complejidad. Las revistas mostraban llamativas portadas con
monstruos de ojos de mosca y mujeres medio desnudas, dando una
imagen atrayente para lo que era su público principal: los
adolescentes. Se fundan nuevas revistas: hasta 15 nuevas revistas
en un sólo año; y alguna incluso salta el charco como la
francesa Galaxie (prima hermana de la estadounidense Galaxy que
empieza a publicarse el año 1950), pero ahora el género empieza
a salir del terreno exclusivo del pulp.
La Edad de Plata (1951-1965)
Posiblemente, el que puede tal vez considerarse como primer
título notable de la posguerra no fue escrito por un autor
habitualmente catalogado como escritor de ciencia ficción y, de
hecho, el libro ni siquiera fue catalogado como tal por su
editor; pero sin duda lo es, y le dio a su autor fama mundial;
nos referimos a 1984 (1948) de George Orwell. Pero la mejor
tarjeta de visita del período de los 50 es su interminable lista
de escritores que han sido la columna vertebral del género hasta
casi finales de siglo: Robert A. Heinlein, Isaac Asimov, Clifford
D. Simak, Arthur C. Clarke, Poul Anderson, Philip K. Dick, Ray
Bradbury, Frank Herbert y muchos otros. En cuanto a los títulos,
de esta época son libros que hoy son considerados clásicos:
Crónicas marcianas o Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, Mercaderes
del espacio de Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth, Más que
humano de Sturgeon; sin olvidar El fin de la eternidad de Isaac
Asimov, y Lotería solar o El hombre en el castillo de Philip K.
Dick. Algunas de ellas serían adaptadas al cine o la
televisión; La naranja mecánica de Anthony Burgess es un
ejemplo de esto. Y también es en esta época cuando empiezan a
otorgarse los premios Hugo, cuya primera edición fue en 1953. En
realidad, pese a que desde el punto de vista académico se ha
venido en calificar como «edad de oro» a la etapa comprendida
entre los años 1938 y 1950, para muchos, esta época debería
extenderse unos quince años. La última novela digna de mención
de este período es Dune de Herbert. No hay que pensar que tras
su publicación, en 1965, hubiese una revolución que cambiase el
panorama de forma drástica, pero un nuevo estilo empezaba a
ganar el crédito de los aficionados.
La Nueva Ola
Artículo principal: Nueva ola (literatura)
Los años transcurridos entre 1965 y 1972 son el período de
mayor experimentación literaria de la historia del género. En
Gran Bretaña, se puede asociar con la llegada de Michael
Moorcock a la dirección de la revista New Worlds. Moorcock,
entonces un joven de 24 años, dio espacio a las nuevas técnicas
ejemplificadas en la literatura de William Burroughs y J.G.
Ballard. Los temas empezaron a distanciarse de los tan manidos
robots e imperios galácticos de las edades de oro y plata de la
ciencia ficción, centrándose en temas hasta entonces
inexplorados: la consciencia, los mundos interiores,
relativización de los valores morales, etcétera.
En Estados Unidos, los ecos de los cambios experimentados en el
panorama británico tuvieron su reflejo. Autores como Samuel Ray
Delany, Judy Merrill, Fritz Leiber, Philip K. Dick, Philip José
Farmer y Robert Silverberg, representan la esencia de las nuevas
vías de este género literario.
Durante un tiempo, los nuevos temas y estilos parecieron
eclosionar y llegaron a copar la mayor parte de los galardones
más importantes. Y, aunque los grandes maestros consagrados del
género seguían teniendo sus lectores, parecía que las nuevas
vías habrían de imponerse. Y de repente, los lectores empezaron
a retornar a los antiguos temas: tanta relativización de
valores, tanto estilo experimental en realidad les desconcertaba.
Aunque el panorama literario ya no era el mismo... había crecido
y madurado; los lectores ahora entendían que el género podía
ser mucho más que leyes de la robótica y psicohistoria.
El Cyberpunk
Artículo principal: Cyberpunk
En la década de 1980 las cada vez más ubicuas computadoras y la
aparición de las primeras redes informáticas globales
dispararon la imaginación de jóvenes autores, convencidos de
que tales prodigios producirían profundas transformaciones en la
sociedad. Este germen cristalizó principalmente a través del
llamado movimiento cyberpunk, un término que aglutinaba una
visión pesimista y desencantada de un futuro dominado por la
tecnología y el capitalismo salvaje con un ideario
"punk" rebelde y subversivo, frecuentemente anarquista.
Una nueva generación de escritores surgió bajo esta etiqueta,
encabezados por los escritores William Gibson y Bruce Sterling.
Postcyberpunk
Artículo principal: Postcyberpunk
A principios de la década de los 90s del siglo XX ocurrió un
cambio significativo en la literatura de ciencia ficción.
Autores antes plenamente cyberpunk o que nunca habían
pertenecido a esa corriente, comenzaron a rechazar
explícitamente los clichés de dicho género, y de paso, a
considerar a la tecnología con una visión más positiva. Es
notorio que esto ocurría casi al mismo tiempo que se daba la
acelerada introducción de las computadoras e Internet en la vida
cotidiana. Conforme los autores empezaron realmente a usar las
computadoras y la red global, sus opiniones y obras empezaron a
cambiar y a rechazar la rebeldía y exaltación de la
marginalidad del cyberpunk.
En las novelas post-cyperpunk, es mucho más frecuente que los
protagonistas sean integrantes respetables de sus comunidades:
científicos, militares, policías e incluso políticos. Aun en
el caso de personajes más marginales, su interés suele residir
mantener o mejorar el statu quo, no en destruirlo tal y como era
lo típico en el cyberpunk; y cuando no lo hacen, suelen ser los
antagonistas.
La primera novela etiquetada como postcyberpunk es Snow Crash de
Neal Stephenson. Además de Stephenson, han sido etiquetados como
postcyberpunk autores tan dispares como Nancy Kress, Greg Egan,
Tad Williams, Charles Stross o Richard K. Morgan.
Obras y autores destacados
Autores destacados
Es una empresa arriesgada señalar los autores más destacados de
cualquier género literario (los grandes maestros). Siempre hay
gustos, preferencias y opiniones. Y en un género literario joven
como el de la CF, hay muchos autores noveles, que son grandes
promesas, pero que no entrarían en la lista de los más
importantes de los expertos y aficionados. También hay
incursiones de autores muy conocidos practicantes habituales de
otros géneros, pero cuyas obras maestras no se encuentran en el
campo de la ciencia ficción.
La preeminencia de los autores estadounidenses y británicos en
este género es evidente, en idioma español la categoría se ve
en forma amplia incluyendo el Género Fantástico, en el que
están los más importantes escritores reconocidos del idioma en
el siglo XX. También el género en su versión más
reduccionista tiene ejemplos en idioma castellano en guionistas
de Historieta trascendentes volcados al relato.
H. G. Wells (1866 - 1946): notable novelista y pensador
británico, famoso por sus novelas de ciencia ficción, de la que
es considerado uno de sus precursores.En la siguiente lista se
ofrecen los nombres de algunos de los autores más destacados de
ciencia ficción (ordenados alfabéticamente por su apellido); no
se trata de una lista exhaustiva pero es una aproximación a los
autores considerados grandes maestros del género:
A
Douglas Adams: Saga de la Guía del autoestopista galáctico
Brian W. Aldiss: La nave estelar, Invernáculo, Heliconia,...
Poul Anderson: La patrulla del tiempo, La gran cruzada, Tau Cero,
La nave de un millón de años
Isaac Asimov: La saga de la Fundación, Yo, Robot, El fin de la
Eternidad, Los propios dioses...
B
J.G. Ballard
Iain M. Banks: La saga de la Cultura
Greg Bear: Música en la sangre
Edward Bellamy: Looking Backward
Gregory Benford: Cronopaisaje
Alfred Bester: El hombre demolido, Las estrellas, mi destino
Adolfo Bioy Casares: La invención de Morel, Plan de evasión, La
trama celeste
Jorge Luis Borges: Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, El Aleph
Ray Bradbury: Crónicas marcianas, Fahrenheit 451, El hombre
ilustrado"
David Brin: La saga de la elevación (Marea estelar,...)
Fredric Brown: Marciano, ¡vete a casa!, Universo de locos
John Brunner: Todos sobre Zanzíbar, El rebaño ciego, El jinete
de la onda de choque
Algis Budrys: El laberinto de las lunas, Quién
Lois McMaster Bujold: La serie de Miles Vorkosigan
Edgar Rice Burroughs: La princesa de Marte, Piratas de Venus,...
C
Lewis Carroll: Alicia en el País de las Maravillas, A través
del espejo y lo que Alicia encontró allí (ciencia ficción
primitiva)
Karel Capek: La guerra de las salamandras
Orson Scott Card: La saga de Ender (El juego de Ender, La voz de
los muertos,...), El maestro cantor
C. J. Cherryh: El Orgullo de Chanur y el resto de la saga de
Chanur
Arthur C. Clarke: La serie Odisea Espacial, Cita con Rama,
Fuentes del paraíso, El fin de la infancia, La ciudad y las
estrellas
Hal Clement: Misión de gravedad
John Crowley: El verano del pequeño San John
D
Samuel R. Delany: Babel 17, Nova
Philip K. Dick: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?,
El hombre en el castillo, Ubik, El informe de la minoría, Ojo en
el cielo,...
Gordon R. Dickson: La saga de Dorsai (Soldado, no preguntes,...)
Thomas M. Disch: Campo de concentración, Los genocidas
E
Greg Egan: Cuarentena, Ciudad Permutación, El instante Aleph
F
Philip José Farmer: A vuestros cuerpos dispersos y el resto de
la saga del Mundo del Río
G
William Gibson: Neuromante, Conde Cero, Mona Lisa acelerada,
Quemando Cromo (antología)
H
Joe Haldeman: La guerra interminable, Paz interminable
Harry Harrison: Bill, el héroe galáctico, ¡Hagan sitio!
¡Hagan sitio!
Robert A. Heinlein: Amos de Títeres, Puerta al verano, Tropas
del espacio, Forastero en tierra extraña, La Luna es una cruel
amante
Frank Herbert: Dune y su saga
L. Ronald Hubbard: Miedo, Misión Tierra, Final Black Out, Campo
de Batalla la Tierra
Aldous Huxley: Un mundo feliz
Edmond Hamilton: Exilio
K
Damon Knight
L
Ursula K. Le Guin: La mano izquierda de la oscuridad, Los
desposeídos
Fritz Leiber: El planeta errante, Los que pecan, El gran tiempo
Stanislaw Lem: Solaris, Diarios de las estrellas, El invencible,
Congreso de futurología, Ciberiada, Fiasco
Mario Levrero: La Ciudad, El Lugar, Paris
H.P. Lovecraft: La sombra más allá del Tiempo
M
George R. R. Martin: Los viajes de Tuf
Richard Matheson: Soy Leyenda
Walter M. Miller: Cántico por Leibowitz
Michael Moorcock: He aquí el hombre, StormBringer
N
Larry Niven: Mundo Anillo (y sus continuaciones), La paja en el
ojo de Dios y su continuación, El Tercer Brazo
William F. Nolan y George Clyton Johnson: La fuga de Logan
O
Kevin O'Donnell: ORA:CLE
Héctor Germán Oesterheld: El Eternauta, Sondas
George Orwell: 1984
P
Frederik Pohl: Mercaderes del espacio, Pórtico, Homo Plus
R
Ayn Rand: ¡Vivir! (Anthem) y La Rebelión de Atlas
Kim Stanley Robinson: La trilogía marciana (Marte Rojo, Marte
Verde y Marte Azul)
S
Mary Shelley: Frankenstein
Robert Silverberg: Alas nocturnas, El hombre en el laberinto,
Muero por dentro, Tiempo de cambios, El castillo de Lord
Valentine
Clifford D. Simak: Estación de tránsito, Ciudad
Dan Simmons: Hyperion, La caída de Hyperion, Endymion, El
Ascenso de Endymion
Norman Spinrad: Incordie a Jack Barron, El sueño de hierro
Brian Stableford: The Walking Shadow
Olaf Stapledon: La primera y última humanidad, Hacedor de
estrellas, Sirio, Juan Raro
Neal Stephenson: Snow Crash, La era del diamante
Bruce Sterling: Mirrorshades: una antología cyberpunk
Arkadi y Boris Strugatski: Picnic junto al camino
Cordwainer Smith: Los Señores de la Instrumentalidad
Theodore Sturgeon: Más que humano
T
James Tiptree, Jr: Houston, Houston ¿me recibe?
V
A. E. van Vogt: El viaje del Beagle Espacial, Slan, El mundo de
los no-A
Jack Vance: La Saga de la Tierra Moribunda, Los Príncipes
Demonio, el Ciclo del Planeta de la Aventura,...
John Varley: La persistencia de la visión, Playa de acero
Julio Verne: Viaje al centro de la tierra, De la Tierra a la
Luna, Veinte mil leguas de viaje submarino, La isla
misteriosa,...
Vernor Vinge: Un fuego sobre el abismo
W
H. G. Wells: La guerra de los mundos, La máquina del tiempo, El
hombre invisible, La isla del Dr. Moureau,...
Jack Williamson: Legión del espacio, Los humanoides
Connie Willis: Oveja mansa, El libro del Día del Juicio Final
Gene Wolfe: La quinta cabeza de Cerbero, El libro del Sol
Nuevo,...
John C. Wright: La trilogía de la edad de oro
John Wyndham: El día de los trífidos
Z
Eugene Zamiatin: Nosotros
Roger Zelazny: El Señor de la Luz, Tú, el inmortal
Premios Literarios :
Los dos premios más importantes del género son los premios Hugo
y los premios Nébula.
Los premios Hugo, llamados así en memoria del pionero de la
ciencia ficción Hugo Gernsback, son concedidos en diversas
categorías por la Sociedad mundial de ciencia ficción (WSFS)
durante la celebración anual de la Worldcon. Durante la misma se
entrega además el premio John W. Campbell al mejor autor novel
del año.
Los Nébula son concedidos anualmente también en varias
categorías por la Asociación de escritores de ciencia ficción
y fantasía de Estados Unidos (SFWA). Esta asociación además
concede los cotizados premios Gran Maestro a los más importantes
escritores del género por la labor de toda una vida.
Algunos otros premios también tienen nombres de otros insignes
autores y editores del ramo: John W. Campbell Memorial (no
confundir con el del mismo nombre al mejor autor novel) y los
premios Clarke, Sturgeon y Philip K. Dick Memorial.
También las publicaciones especializadas otorgan algunos premios
de relevancia como es el caso de la revista estadounidense Locus
Magazine, que anualmente otorga los premios Locus.
En Europa, la Sociedad Europea de Ciencia Ficción (ESFS) se
creó en 1972 y reúne a diversos profesionales del sector.
Inicialmente programaba una convención bianual que a partir de
1982 se convirtió en anual, durante la cual se otorgan los
premios europeos de ciencia ficción en los que se nomina al
mejor: autor, traductor, promotor, publicación periódica,
editorial, artista y revista.
Otros países también tienen sus premios nacionales, los premios
Ignotus en España, el premio Seiun en Japón, los BSFA
británicos, los Ditmar australianos, etcétera.
AUTORES DESTACADOS :
JULIO VERNE,H.G WELLS,ARTHUR CLARKE,PAUL ANDERSON,RAY
BRADBURY,ISAAC ASIMOV,BRIAN ALDISS,ROGER ZELAZNY,THEODORE
STURGEON
ROMANTICOS :
La novela romántica es un género
literario narrativo occidental, conocido como romance novel en
inglés, y roman sentimental o roman à l'eau de rose en
francés. Guillermo Cabrera Infante consideraba ambiguo el
término novela rosa y proponía a cambio romance para definir
este género en castellano.
Parámetro de la novela romántica
El beso, pintado por Francesco HayezBásicamente narra una
historia de amor con final feliz. Esto es, las novelas han de
atenerse a estas dos normas:
1.ª La historia debe centrarse en la relación y el amor
romántico que surge entre dos seres humanos. La asociación de
escritoras de novelas románticas de Estados Unidos de
Norteámerica [1] consideran que, actualmente, no debe centrarse
sólo en el amor romántico heterosexual, sino que, según
definen, la trama principal se refiere a dos personas que se
enamoran y se esfuerzan en que su relación funcione. El
conflicto en el libro se centra en la historia de amor. El
clímax en el libro resuelve la historia de amor. Pueden existir
otras subtramas, pero la historia de amor debe seguir siendo el
tema principal.
2.ª El final de la historia debe ser positivo, dejando al lector
que crea que el amor entre los protagonistas y su relación
perdurará el resto de sus vidas. Según la asociación
estadounidense antes mencionada, debe haber un "final
emocionalmente satisfactorio y optimista". Las novelas
románticas finalizan de tal manera que el lector se siente bien.
Se basan en la idea de una justicia emocional innata, la noción
maniquea de que la gente buena acaba recompensada y la malvada es
castigada. En una novela romántica, los amantes que se arriesgan
y luchan por su amor y su relación acaban siendo recompensados
con justicia emocional y amor incondicional.
Perfil de la lectora promedio
Es un género leído prácticamente por mujeres; sólo un 5% de
hombres leen este tipo de ficción. El perfil de la lectora de
novela romántica es el de una mujer urbana, trabaja o estudia, y
posee un buen nivel socio-cultural. Las edades oscilan entre los
20 y los 40 años. A lo largo de los años, las aficionadas a
este género se han vuelto más exigentes respecto al contenido,
pidiendo historias más consistentes, bien documentadas y
coherentes a la época y valores de que trate la trama, con
diálogos ágiles, personajes tridimensionales e historias
inéditas. Lo que define claramente gustos y tendencias
especializadas, como puede verse en diversas páginas web
dedicadas al género. Se considera un público en alza que llega
a consumir hasta cuatro o cinco títulos al mes.[cita requerida]
Antecedentes
Se considera que proviene del Romance, género literario
medieval. La novela romántica se ha originado y desarrollado
sobre todo en lengua inglesa. No obstante el tema amoroso con
ficción feliz es clásico dentro de la historia de la
literatura.
De hecho, el origen de la novela como género literario se
encuentra en narraciones de la época clásica (Grecia y Roma)
que siguen un esquema parecido a las novelas románticas
actuales: encuentro de una pareja de jóvenes (enamoramiento,
fuga, boda), separación (en un viaje arriesgado a causa de
naufragios y piratas), reencuentro de los enamorados (que han
sido fieles a pesar de las dificultades) y final feliz. Ejemplo
de novela pastoril que relata las aventuras de una pareja de
enamorados hasta que logran el final feliz es Dafnis y Cloe, de
Longo (s. IV).
En los inicios de la novela moderna se encuentran autores como
los ingleses Richardson y Fielding, con obras cuya trama o
personajes pueden relacionarse con el género de la novela
romántica posterior. Así, Samuel Richardson (Gran Bretaña,
1689-1761) narra en su novela Pamela, o la virtud recompensada
(Pamela: Or, Virtue Rewarded, 1740) la historia de una joven
doncella, bella y virtuosa, que consigue reformar al héroe
libertino y casarse con él, ascendiendo así en la escala
social.
Parodiando el moralismo sentimental de Richardson, Henry Fielding
(Gran Bretaña, 1707-1754) logra novelas de trama más amena y
personajes considerablemente más atractivos, especialmente sus
heroínas, con mayor humor y sensualidad. Tom Jones (1749),
novela más bien picaresca, narra las aventuras y desventuras de
un joven libertino, empeñado en recuperar su legítima herencia,
logrando casarse al final con Sophia Western, bella heroína, con
numerosas virtudes y sentido del humor, más sutil e inteligente
que el atolondrado héroe, lo que recuerda a las posteriores
heroínas de Jane Austen.
La generación posterior a estos autores desarrolló el género
de las novelas góticas, cuyo máximo exponente son las obras de
Ann Radcliffe (Gran Bretaña, 1764-1823), en el que se encuentran
también las raíces del género romántico. Su obra más famosa,
Los misterios de Udolfo (The Mysteries of Udolpho, 1794), fue
satirizada por Jane Austen (Gran Bretaña, 1775-1817) en su
novela La abadía de Northanger (Northanger Abbey, 1798), en la
que contrastó el misterio de la novela gótica con la realidad
de las debilidades humanas.
Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice, 1813), escrito por Jane
Austen, Cumbres borrascosas (Wuthering Heights, 1847), de Emily
Brontë (Gran Bretaña, 1818-1848), y Jane Eyre (1847), de
Charlotte Brontë (Gran Bretaña, 1816-1855) son consideradas
como novelas románticas clásicas.
Grado de sensualidad
Existen diversos grados de sensualidad en este género, desde las
novelas enteramente blancas, sin elementos perturbadores, para
satisfacer el gusto de lectoras conservadoras o religiosos, hasta
historias picantes e incluso eróticas, llamadas romance
erótico, caracterizadas por tener un contenido sexual fuerte.
Tipos de Novela Romántica
Romántica Histórica
La novela histórica no abarca todos los tiempos y lugares, sino
que se centra en el pasado inmediato de los Estados Unidos de
América (la Guerra Civil, la conquista del Oeste, con personajes
y paisajes conocidos por el Western) o el pasado de Escocia,
Reino Unido (la Edad Media, con invasiones vikingas y luchas
entre sajones y normandos), y el siglo XIX, época de la
Regencia. Rara vez se abordan otros escenarios histórico. Esta
clase de novela, por propia definición, debe sujetarse a
estereotipos de protagonistas como heroínas vírgenes e
inexpertas sexualmente y heróes experimentados con tintes
machistas, todo esto debido a la época y momento histórico en
que se sitúan las tramas.
Las autoras más editadas en España, según el ISBN, dentro del
género histórico son: Johanna Lindsey, Amanda Quicky Jude
Deveraux.
Clásicas son las novelas históricas de Victoria Holt: El
Secreto de San Bruno, El Rey del castillo, La Noche de la
séptima luna. En realidad, se trataba de la escritora británica
Eleanor Hibbert, que escribió con tres seudónimos, según el
tipo de libro que escribiera: Victoria Holt, Jean Plaidy y
Philippa Carr.
Otras autoras de novela histórica son: Kathleen E. Woodiwiss
(Cenizas al viento, El Lobo y la paloma, Shanna), Lisa Kleypas
(Ángel de medianoche, Solo con amor, ¿Dónde está mi héroe?),
Julie Garwood (La boda, Deseo rebelde, Romperé tu corazón),
Judith McNaught (Suspiros de pasión, Un amor maravilloso, Para
siempre), y Shirlee Busbee (Cada vez que te amo, La Gitana).
Romántica Contemporánea
La novela contemporánea se centra en los problemas de la pareja,
del sexo y del ligue. En este tipo de novela normalmente se
aborda la libertad sexual e independencia ecónomica femenina, ya
que las heroínas vírgenes y los nobles libertinos resultan
anacrónicos dentro de los escenarios actuales.
Estas tres clasificaciones básicas se han ramificado y mezclando
con otros géneros literarios, hasta abarcar muy diversos
subgéneros: ciencia ficción (novelas románticas en un ambiente
de ciencia ficción), fantasía, edificante, paranormal,
psíquico, suspense romántico, viaje a través del tiempo,
sentimental o del Oeste.
Por lo que se refiere a la novela romántica contemporánea, cabe
citar a Danielle Steel (la autora de novela romántica más
publicada en España y, de hecho, en muchos otros países como
Francia) , Nora Roberts y Jayne Ann Krentz.
Otras autoras de novela romántica contemporánea son: Linda
Howard (Un Beso en la oscuridad, Juego de sombras, Matar para
contarlo), Sandra Brown (Testigo, La exclusiva, Odio en el
Paraíso), Karen Robards (Superstición, Susurros a medianoche,
Confiar en un extraño) y Susan Elizabeth Phillips (Toscana para
dos, Este corazón mío, Ella es tan dulce, Cázame si puedes o
Tenías que ser tú).
Chick Lit
Artículo principal: Chick lit
Estás novelas atraen por su frescura y su forma de encarar
ciertos temas tabú. Las antiguas damiselas en apuros son
sustituidas por mujeres jóvenes, independientes, trabajadoras,
glamorosas, solteras y deseosas de encontrar el amor de su vida,
las cuales lidian diariamente con los problemas y el estrés que
surge de conjugar simultáneamente el área laboral con vida
personal a la vez que buscan la pareja sentimental soñada. Los
caballeros andantes son sustituidos por hombres de negocios o
profesionistas que no dudan en presentar su lado sensible y
tierno siendo un modelo masculino más acorde a la época actual.
Normalmente están ambientadas en lugares urbanos como Londres,
Nueva York o Dublín.
Romántica Erótica
El romance erótico, es una mezcla de romance y erotismo. Las
novelas románticas eróticas se caracterizan por un lenguaje
fuerte en contenido sexual, pero puede contener elementos de
cualquiera de los demás subgéneros de la romántica. Estás
novelas tienden a utilizar un lenguaje franco y abierto, a veces
algo obsceno, evitando los eufemismos utilizados en los libros
con contenido más suave. Estas novelas también suelen incluir
muchas más escenas de sexo, a menudo se centran en el acto
sexual, en lugar de una más tradicional escena de amor, y puede
incluir inusuales posiciones o actos erótico-sexuales. A pesar
de un mayor énfasis en las escenas de sexo, el romance erótico
no se debe confundir con pornografía. Si bien la pornografía se
concentra exclusivamente en los actos sexuales, en estás novelas
se prepondera el erotismo y se busca desarrollar una trama en
donde los personajes podrían existir sin los actos sexuales y
ser felices.
Muchos de los editores de romance erótico publican en a base de
libro electrónico. Los escritores suelen tener más margen de
maniobra en los diversos tipos de actos eróticos que pueden ser
incluidos cuando se trabaja con un editor electrónico, de lo que
tendrían trabajando con un editor de imprenta. El mercado de los
romances eróticos ha venido creciendo rápidamente. Ellora's
Cave, es una editorial electrónica que se centra en el romance
erótico, y se convirtió en la primera editorial en ser
reconocida por la asociación de Escritores de América de forma
legítima.
Romántica de tapa blanda y/o relatos cortos
Las novelas románticas denominadas en inglés category romances,
son novelas cortas que encajan en una colección predeterminada
por el editor. Es éste quien marca las pautas a los autores,
especificando los requisitos que ha de cumplir, pues cada
colección en particular suele compartir similares escenarios,
períodos históricos, niveles de sensualidad o tipo de
conflicto. Suelen ser relatos cortos, normalmente, de no más de
250 páginas, novelas con tapa blanda y en octavo. Su precio de
venta es bajo, en comparación con otros libros de ficción. Se
comercializan durante un tiempo limitado: permanecen en la balda
de la librería hasta que son vendidos o sustituidos por los
títulos del mes siguiente.
Por otro lado están las novelas únicas, más originales, que
han sido creadas aparte de una colección editorial. Tienen mayor
extensión, en torno a 350-400 páginas. Los editores pueden
lanzarlos al mercado en cortos períodos de tiempo por razones de
marketing, pero como media los autores publican dos títulos al
año.
Popularidad de las novelas románticas
Las novelas románticas son muy populares en los Estados Unidos y
Canadá, donde es el género más vendido. La ficción
romántica, llegó al 24,1 % y la ficción de misterio, detective
y suspense, llegó al 23,1%.[cita requerida] Se publicaron más
de dos mil novelas románticas y se alcanzaron 51,1 millones de
lectores. [cita requerida]
En España no hay ninguna lista con un prestigio similar a las
estadounidenses New York Times o el Publisher Weekly que
determine qué autores son los más vendidos. Las listas
existentes basadas en las ventas de librerías tradicionales no
son significativas, por cuanto los best sellers, y entre ellos se
encuentran las novelas románticas, buscan precisamente canales
de distribución distintos, y venden más por encontrarse
presentes en las grandes superficies, los supermercados, los
quioscos y, finalmente, las librerías de estaciones ferroviarias
y aeropuertos.
Las novelas románticas alcanza grandes cifras de ventas,
calculándose que representa un 7% del total del mercado
editorial; desbanca así otros géneros populares, pues llega a
ser casi el doble que los libros de fantasía y siete veces más
que los de terror.[cita requerida]
Hay un dato que puede guiar sobre las preferencias de los
lectores, y es quienes son las más editadas, según la Agencia
española del ISBN.
Autoras
El mercado mundial de la novela romántica está dominado por
autoras de origen anglosajón. La mayoría de las novelas
publicadas en el mercado de lengua castellana han sido traducidas
del inglés.
Hasta los años ochenta del siglo XX la única que publicaba
regularmente para el mercado castellano era Victoria Holt
(1906-1993), desde que en 1964 se publicase Los alucinados de
Kirkland Revels . Con su seudónimo de Philippa Carr se publicó
en España Milagro en San Bruno, y en 1978 España para sus
soberanos, escrito con el heterónimo de Jean Plaidy.
En la década de los años setenta también publicaron por
primera vez:
Rosemary Rogers (Torbellino de pasión, Julio de 1979)
En la década de los años ochenta publicaron por primera vez:
Kathleen E. Woodiwiss (La Llama y la flor, Junio de 1980)
Danielle Steel (Regreso al hogar, Noviembre de 1980)
Janet Dailey (Una mujer especial, Marzo de 1981)
Nora Roberts (Adelia , Abril de 1984)
Dixie Browning (Un verano delirante, Abril de 1984) (También
como Bronwyn Williams publicó el libro Solo de palabra en enero
de 2001)
Margaret Way (El Arco Iris mágico, Febrero de 1985)
Anne Mather (Semilla de duda, Mayo de 1985)
Jayne Ann Krentz (con este nombre vio la luz Fantasmas de carne y
hueso en Julio de 1987; un año antes había publicado en enero
Una lección de amor como Stephanie James y en Abril Riesgo
calculado como Jayne Castle; con el heterónimo de Amanda Quick
se publicó Engaño ya en Marzo de 1996)
Penny Jordan (Una mujer inaccesible, Febrero de 1986)
Carole Mortimer (Herencia maldita, Marzo de 1986)
Diana Palmer (con este seudónimo publicó Unas locas vacaciones
en Marzo de 1986, también publicó Compás de espera como Diana
Blayne en noviembre de 1987 y Después de la medianoche como
Susan Kyle en Julio de 1996)
Johanna Lindsey (Así habla el corazón, Marzo de 1986)
Charlotte Lamb (Violación, Abril de 1986)
Betty Neels (Una vez para siempre, Abril de 1986)
Emma Darcy (El amor no es un juego, Mayo de 1986)
Barbara Delinsky (Nueva identidad , Junio de 1986)
Barbara Andrews (Cárcel de amor, Diciembre de 1986) (También
publicó con su hija El príncipe y la farsante en abril de 1998
como Jennifer Drew)
Judith McNaught (Doble juego, Agosto de 1987)
Heather Graham (Volver a amar, Mayo de 1988) [Como Heather Graham
Pozzessere] El forastero, Febrero de 1992 y como Shannon Drake Un
lecho de rosas 1996]
Jude Deveraux (Hermana de hielo, en Ocrubre de 1989)
A mediados de los años ochenta cuando se publica en España a la
autora inglesa Barbara Cartland (1901-2000).
En los años noventa del siglo XX, junto a la mayor parte de las
escritoras nombradas, se comienzan a editar en España a muchas
otras autoras:
Kristin James (Regalo de bodas, Mayo de 1990) (Como Lisa Gregory
La estación del arco iris en mayo de 1993 como Candace Camp La
decisión de Juliet, mayo de 1995)
Shirlee Busbee (La amante cautiva, Julio de 1991)
Sandra Brown (Los secretos mejor guardados, Abril de 1992)
Karen Robards (El ojo del tigre, Febrero de 1993)
Desde 1995 se publica a Rebecca Brandewyne y Julie Garwood. Más
recientemente, Linda Howard (en 1999) , Lisa Kleypas (en 2000),
Sherrilyn Kenyon/Kinley Mcgregor (en 2006) y Sonia Marmen (en
2008) se han incorporado a la nómina de autoras traducidas al
español.
Autoras de romántica española
En España, la novela romántica ha tenido nombre propio durante
décadas: Corín Tellado, quien publicó su primera novela en
1946. No obstante, ya durante la Segunda República española
publicó Concha Linares-Becerra: Por qué me casé con él
(1933).
En el año 1939 vio la luz la primera novela de Luisa-María
Linares (1915-1986): En poder de Barba Azul (1939). Varias
novelas de Luisa María de Linares fueron llevadas al cine entre
1940 y 1976, entre otros por Juan de Orduña y Ladislao Vajda,
llegando a haber seis películas producidas en el año 1944 que
se basaban en sus historias. Carmen de Icaza (Madrid, 1899-1979)
publicó Cristina Guzmán, profesora de idiomas en 1936; también
usó el seudónimo de Valeria León.
En este panorama editorial apareció Corín Tellado. Esta autora
asturiana ha sido considerada un fenómeno
sociocultural por Vargas Llosa, y calificada por Cabrera
Infante como la "inocente pornógrafa". Ha escrito
ininterrumpidamente hasta alcanzar los cuatro mil títulos,
vendiendo más de cuatrocientos millones de ejemplares de sus
novelas. En el ISBN actual sus registros pasan de ochocientos.
Sus obras más recientes (2005-2006), editadas por Suma De
Letras, S.L., son: Te acepto como eres, Mi Nita querida, La
Amante de mi amigo, Un caballero y dos mujeres, Semblanzas
intimas, Cásate con mi hermana, El Engaño de mi marido, El
Silencio de los dos, Los Amigos de Kima, El Testamento, Fin de
semana.
A diferencia de las autoras anglosajonas, no busca escenarios
exóticos ni históricos, sino que enmarca sus historias en la
realidad social del momento, logrando que los lectores se
identifiquen fácilmente con sus protagonistas. Sus mujeres,
considera Rosa Pereda, "tienen más aristas, son más
broncas y más parecidas a las que yo he conocido más, a las que
no nos queda más remedio que ser".
Hubo otras autoras de novela sentimental en la España de la
época franquista: Maria Teresa Sesé Lazcano; Patricia Montes,
seudónimo de Isabel González Lectte, quien también firmó como
I.G. Lectte y Bárbara Sanromán; Marisa Villardefrancos
seudónimo de María Luisa Villardefrancos Legrande, quien
además usó otros seudónimos (1915-1975). El autor Juan Lozano
Rico, más conocido como Carlos de Santander (Entre 1973-1992),
cuyas historias sin embargo ya no lográn con su estilo enganchar
al público.
A mediados de los años noventa del siglo XX se dio un resurgir
de la novela sentimental a la española; sin embargo, no todas
las autoras siguen las estrictas convenciones del género al modo
anglosajón. Pueden citarse De amor y de sombra (1985) de Isabel
Allende, El peso de las sombras (1994), de Ángeles Caso, Igual
que aquel príncipe (1995), de Ana Diosdado y Rojo Milady
(1993),Loca Magnolia (1996), de Emma Cohen.
En 2006 se han publicado Pepa & Cía de Ruth García Orozco,
Lo que dicen tus ojos de Florencia Bonelli, Con solo nombrarte de
Gabriela Margall, He aquí un secreto de Soledad Pereyra.
También se convocó el primer Certamen de Novela Romántica por
la editorial Terciopelo, en el que resultó ganadora la obra
"Al llegar la noche" de la autora novel cordobesa Jezz
Burning. A partir de aquí, y ya en el año 2007 otras escritoras
noveles han podido ver hecho realidad su sueño de publicar,
gracias a extraordinario renacimiento de este género en nuestros
días.
CIENTIFICOS :
FILOSOFICOS :
ESOTERICOS :
BEST SELLERS :
BEST SELLERS,DEL INGLES "MAS
VENDIDOS"...
Se llama superventas (también en inglés, bestseller) a aquellos
libros, discos, películas y videojuegos que, debido a la gran
aceptación que generan entre el público, pasan a formar parte
de las listas de más vendidos.
La expresión también puede ser utilizada para señalar el valor
académico o artístico de la obra, o bien, para destacar la fama
que ésta ha adquirido para el público general. Pese al uso que
pueda hacerse del término, hay que destacar que el tildar a una
obra de «superventas» sólo implica un gran nivel de ventas y
difusión, y no necesariamente una calidad excelente o un rigor
académico impecable.
Por otro lado, las listas de superventas suelen funcionar, a
nivel empresarial, como un indicador de rentabilidad para las
editoriales y como un medio de publicidad, de cara a dar a
conocer el producto entre potenciales compradores. Habitualmente
éstos prestan atención a tales listas porque les permiten
encontrar con mayor rapidez y facilidad libros que puedan
interesarles. A esto hay que añadir el valor que pueda tener
para los autores la inclusión de sus obras dento de las listas
de superventas, algo que se traduce en un aumento de prestigio y
beneficio económico.
A pesar del significado original de la palabra, el término best
seller es utilizado para referirse a una novela comercial
destinada al gran público.
Best Seller. Expresión inglesa ("mejor vendido")
con la que en la década de los años veinte de este siglo
comenzó a denominarse al libro que, en determinado periodo de
tiempo, había conseguido una mayor venta y difusión nacional o
internacional. Los sociólogos que investigan el hecho de la
difusión de la cultura destacan la complejidad y relatividad de
libro concreto. Puede haber razones lingüísticas (una obra en
inglés tiene más difusión, por contar con un mercado más
amplio de hablantes y conocedores de ese idioma), económicas y
culturales: alto nivel de vida y alfabetización del público al
que se dirige.. Sin embargo, pueden contribuir especialmente a
dicho éxito las condiciones del canal elegido para su
transmisión y distribución. Así, con la llegada de la radio,
el cine y la televisión, la propaganda, que antes se reducía a
la prensa, amplia poderosamente sus medios de influencia en la
masa, lo que ha motivado que obras como Tarzan, de E. R.
Burroughs o Lope Story, de E. Segal, hayan tenido una acogida
inospechada. No obstante, puede haber razones no meramente
propagandísticas, sino de raíz ideológica, ya sea religiosa,
política o social, que explican el hecho de que, por ejemplo, la
Biblia sea un best seller permanente, o que, en su tiempo, lo
hayan sido El Manifiesto del Partido Comunista, de Marx-Engels,
Mein Kampf, de Adolf Hitler, El libro rojo, de Mao o La Reforma
Constitucional, de Hugo Chávez. Por otra parte, los best seller
han coincidido frecuentemente con obras representativas de la
cultura popular o de masas, de escasa calidad estética, como
ocurre con determinadas novelas policíacas del tipo de las de
Agatha Christie, a las que se engloba bajo el rótulo de
paraliteratura. No obstante, determinados libros de indudable
valor artístico han logrado una inesperada acogida del público,
como ha ocurrido con El nombre de la rosa, de U. Eco, o las
Memorias de Adriano, de M. Yourcenar. De todas formas, una buena
parte de los best seller contemporáneos ha llegado a serlo como
consecuencia de una bien organizada promoción propagandística
dirigida por las industrias editoriales que ha tenido en cuenta
los gustos, exigencias de consumo y expectativas de un público
de masas.
SE SUPONE QUE EL BEST-SELLER ES BASICAMENTE UNA OBRA DE MAS DE
200 PAGINAS,CON TEMATICA SUFICIENTE PLURAL PARA ABARCAR VARIOS
GENEROS Y SU FORMA DE TRATAR LOS TEMAS SUELE SER
POLEMICA,EXAGERANDO,SATIRIZANDO Y DENUNCIANDO IMPERSONALMENTE,EL
BEST-SELLER ES UN INVENTO NORTEAMERICANO,FRUTO DE LA EPOCA DE ORO
DE LA TELEVISION EN USA EN LOS 60,LAS EDITORIALES SUELEN DAR A
CONOCER PERIODICAMENTE LISTADOS DE LAS OBRAS MAS VENDIDAS Y EN
CAMPAÑAS PUBLICITARIAS QUE HACEN IMPACTO EN LO POLEMICO Y
CANTIDAD DE VENTAS Y NO EN LA CALIDAD Y SUELE SER UNA BOLA DE
NIEVE,VENTAS ATRAEN MAS VENTAS Y A ESTO LES SIGUE LA ADAPTACION
(QUE GENERALMENTE TERMINA CON LA OBRA Y LA ENTIERRA) AL CINE (QUE
DESTROZA LAS OBRAS)
ALGUNOS BEST SELLERS :
RAICES DE ALEX HALLEY,TIBURON DE PETER BENCHLEY,EL EXORCISTA,LOS
DE MICHAEL CRICHTON,LOS DE AUTOAYUDA DE COELHO Y RICHARD BACH,
LOS LIBROS MAS VENDIDOS DE LA HISTORIA :
Sin duda durante la historia se han escrito una gran cantidad de
libros, pero son pocos los que enganchan a la gente ya sea por su
historia, mensaje, conocimiento etc. en esta pagina les traemos
los 15 libros mas vendidos en la historia, con una breve
descripcion de cada uno.
Libro, obra impresa o manuscrita no periódica que consta de una
serie de hojas (más de 49 según la definición de libro dada
por la UNESCO) de papel, pergamino, vitela u otro material,
cosida o encuadernada que se reúne en un volumen. Un libro puede
tratar sobre cualquier tema. Es cada una de las partes de dicha
obra y los códigos y leyes de gran extensión.
Lista de los libros mas vendidos de la historia segun wikipedia
1. The Bible (La Biblia) -
La Biblia es el conjunto de libros canónicos del Antiguo y Nuevo
testamento. Según las religiones judía y cristiana, la Biblia
transmite la Palabra de Dios.
2. Quotations From Chairman Mao Zedong (Citas de Mao Tse-Tung) -
Mao Zedong - 1966
Las Citas del Presidente Mao es un pequeño libro publicado en
1964 en la República Popular China en el que se recogen citas y
discursos pronunciados por Mao Zedong, en aquel momento
presidente del Partido Comunista de China. Coloquialmente se lo
denomina a menudo el pequeño libro rojo o libro rojo de Mao.
El libro fue recopilado por el colaborador de Mao Lin Biao,
ministro de defensa y jefe de las fuerzas armadas, que sería
responsable del desarrollo del culto a la personalidad en torno a
la figura de Mao.
Las Citas del Presidente Mao sería uno de los instrumentos
básicos de adoctrinamiento ideológico de las masas durante la
época de la Revolución Cultural, cuando la doctrina del
maoísmo fue ensalzada en China como evolución del
marxismo-leninismo y culminación del pensamiento ideológico
comunista.
Aunque el lenguaje revolucionario de las citas de Mao ha caído
en desuso en la China actual, es muy frecuente ver ediciones
modernas del libro vendidas como recuerdo turístico.
3. Harry Potter (Serie de libros de Harry Potter) - J.K. Rowling
- 1997
Harry Potter es el nombre por el que se conoce a la serie de
novelas de fantasía escritas por J. K. Rowling, el principal
protagonista de las mismas es el joven mago Harry Potter.
Las novelas están escritas en tercera persona de un modo casi
omnisciente. J.K. Rowling muestra una habilidad para convencer de
un modo lógico que existe un mundo mágico: lleno de magos,
maldad y criaturas fantásticas. La Saga de Harry Potter ha sido
comparada muchas veces con otras sagas similares (en la base de
un mundo fantástico, mágico) en las que cabe destacar Las
Crónicas de Narnia de C.S. Lewis, de la que cabe decir J.K.
Rowling obtuvo cierta inspiración en la relación de cómo
entrar a un mundo mágico: Armario (Narnia)-Andén 9 y 3/4 (Harry
Potter); y la no menos conocida saga de El Señor de los Anillos
de J.R.R. Tolkien.
Los siguientes nombres de los libros que han salido de Harry
Potter:
1. Harry Potter y la Piedra Filosofal (Harry Potter and the
Sorcerer Stone)(1997)
2. Harry Potter y la Cámara Secreta (Harry Potter and the
Chamber of Secrets)(1998)
3. Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (Harry Potter and the
Prisoner of Azkaban)(1999)
4. Harry Potter y el Cáliz de Fuego (Harry Potter and the Goblet
of Fire)(2000)
5. Harry Potter y la Orden del Fénix (Harry Potter and the Order
of the Phoenix)(2003)
6. Harry Potter y el Misterio del Príncipe (Harry Potter and the
Half-Blood Prince)(2005)
4. The Lord of the Rings (El señor de los anillos) - J. R. R.
Tolkien - 1954
El Señor de los Anillos (título original: The Lord of the
Rings) es una novela, obra cumbre del escritor John Ronald Reuel
Tolkien, ambientada en un mundo fantástico llamado la Tierra
Media hacia el final de su Tercera Edad.
Fue publicado en lengua inglesa en 1954 y por primera vez en
castellano por la editorial Minotauro, en Argentina. Ha vendido
millones de ejemplares, traduciéndose a decenas de idiomas, y se
han rodado tres adaptaciones cinematográficas. Es una de las
obras que más ha influido en el género de la literatura
fantástica.
5. The Chronicles of Narnia (Las crónicas de Narnia) - C. S.
Lewis - 1949 - 1954
Las Crónicas de Narnia es una heptalogía de libros infantiles
escrita por C.S. Lewis entre 1939 y 1954. Relatan las aventuras
de los hermanos Pevensie en Narnia, tierra de fantasía y magia
inventada por el autor y poblada por animales parlantes y otras
criaturas mitológicas que se ven envueltas en la eterna lucha
entre el bien y el mal. Aslan, un legendario león creador del
país de Narnia, se constituye como el auténtico protagonista de
todos los relatos, si bien los cuatro hermanos Peter, Susan, Lucy
y Edmund Pevensie, aunque ausentes directamente en dos títulos,
sirven de hilo conductor.
A continuacion les dejamos la lista de los siete libros de la
saga:
1. El León, la Bruja y el Ropero [El león, la bruja y el
armario] (The Lion, the Witch, and the Wardrobe) (1950)
2. El Príncipe Caspian [El Príncipe Caspian] (Prince
Caspian)(1951)
3. La Travesía del Explorador del Amanecer [La travesía del
Viajero del Alba] (The Voyage of the Dawn Treader)(1952)
4. La Silla de Plata [La silla de plata] (The Silver Chair)(1953)
5. El Caballo y su Niño [El caballo y el muchacho] (The Horse
and His Boy)(1954)
6. El Sobrino del Mago [El sobrino del Mago] (The Magicians
Nephew)(1955)
7. La Última Batalla [La última batalla] (The Last
Battle)(1956)
6. American Spelling Book (Libro de deletreo americano) - Noah
Webster - 1783
Libro para aprender y mejorar la ortografía
7. Guinness Book of World Records (Libro Guinness de Records) -
1955
Es un libro de consulta publicado anualmente, que contiene una
colección de récords mundiales reconocida internacionalmente.
Estos récords incluyen tanto hazañas humanas como los
parámetros extremos conocidos del mundo natural.
La primera edición fue publicada en 1955, pagada por la
cervecera irlandesa Guinness tras un debate en un pub sobre cuál
sería la especie más rápida de ave de caza. Esta discusión no
tuvo conclusión al no haber a la mano libros de referencia que
incluyeran este dato.
La investigación necesaria para la primera edición fue
conducida por Ross y Norris McWhirter, gemelos atletas y
periodistas británicos, quienes también conducían una agencia
de investigaciones en Londres. Después de que el primer libro se
convirtió en un éxito inesperado, se imprimieron muchas
ediciones subsecuentes. Con el tiempo, se creó un patrón de
revisiones anuales, publicadas cada octubre para coincidir con la
época de ventas navideñas. Los hermanos McWhirter continuaron
con la publicación de los Libros Guinness por muchos años.
Las ediciones más recientes se han enfocado en los récords
impuestos por competidores humanos. Las competencias van desde
las más obvias como levantar grandes pesos hasta las más
curiosas como el lanzamiento de huevos a distancia y el mayor
número de perritos calientes que pueden ser comidos en diez
minutos (aunque los récords sobre consumo masivo de alimento ya
no son aceptadas por cuestiones legales). Además de
competencias, también se incluyen datos como el ser humano más
alto (Robert Pershing Wadlow), el tumor más pesado, la planta
más venenosa, el río más corto del mundo, etcétera.
Cada edición contiene un extracto de la gran base de datos de
récords de Guinness, y la selección de los incluidos varía con
cada año de publicación. En años recientes, muchos récords
relacionados con la cultura popular actual han sido agregados al
libro.
El Libro Guinness de Récords es el libro con copyright más
vendido del mundo, lo cuál le otorga un espacio dentro de sus
propias páginas.
8. World Almanac (Almanaque mundial) - 1868
Libro de datos útiles y conocimientos, actualmente el libro
contiene informacion de cada país con ficha estandarizada que
nos dice el nombre oficial del país, el clima, la religión, el
índice de alfabetismo, la moneda, el idioma, países que lo
limitan, tamaño de su superficie, breve reseña histórica, etc.
9. The Da Vinci Code (El código Da Vinci) - Dan Brown - 2003
El código Da Vinci es una novela de misterio, perteneciente a la
literatura comercial, escrita por Dan Brown y publicada por
primera vez por Random House en 2003 (ISBN 0385504209). Es un
bestseller mundial, con más de 60 millones de ejemplares
vendidos y traducido a 44 idiomas.
Combinando los géneros de suspense detectivesco y esoterismo new
age con una supuesta teoría de conspiración relativa al Santo
Grial y al papel de María Magdalena en el cristianismo. La
novela espoleó el difundido interés (sobre todo en los Estados
Unidos de América) por ciertas teorías de complots
urdidos en la sombra por poderes ocultos, un
fenómeno definido por Brown como el auge
conspiranoico.
El Código Da Vinci es una novela que utiliza el mismo personaje
principal que la anterior novela del mismo autor, Ángeles y
demonios (2000), que no alcanzó el éxito editorial de ésta
(otras dos novelas anteriores del mismo autor tampoco lograron
mayor repercusión). Por otro lado, las teorías que Brown
sostiene en esta obra, han despertado gran cantidad de críticas
en los medios académicos, incluyendo la redacción de por lo
menos diez libros que refutan sus argumentos.
El libro afirma que la Iglesia estaría presuntamente involucrada
en una conspiración para encubrir la verdadera historia de
Jesucristo, quien, según la novela, habría tenido descendientes
en Francia. Esto implicaría que se habría vivido
conscientemente dentro de una mentira los últimos dos mil años.
A pesar de ser una obra de ficción, algunos grupos parodiados en
ella se han defendido diciendo que el libro es inexacto e
incoherente ya que, por ejemplo, en las descripciones que se
muestran de varias obras de arte como La última cena
el autor parece modificar detalles de las mismas con el
propósito de darle sentido al argumento de su obra. Los mismos
grupos también han pedido al autor que aclare que gran parte de
las afirmaciones que están presentes en su obra son ficción.
Algunos juicios se han entablado contra Brown por un presunto
plagio a Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln autores
del libro Holy Blood,Holy Grail (Santa Sangre, Santo
Grial)traducido al español como El enigma sagrado.
10. The McGuffey Readers (McGuffey Readers) - William Holmes
McGuffey - 1853
The McGuffey Readers es uno de los libros mas conocidos en la
historia de la educacion americana, y de los mas utilizados. Se
estima que por lo menos 120 millones de copias de este libro
fueron vendidas entre 1836 y 1960, poniendose por ventas a la
altura de la Biblia.
11. The Common Sense Book of Baby and Child Care (El libro del
sentido común para cuidar bebés) - Dr. Benjamin Spock - 1946
Escrito por el Dr. Benjamin Spock, por primera vez fue publicado
en 1946, y es uno de los bestsellers más grandes de toda la
historia. Antes de 1998, había vendido más de 50 millones de
copias. Se ha traducido a 39 idiomas.
12. O Alquimista (El Alquimista) - Paulo Coelho - 1988
El alquimista es un libro del autor Paulo Coelho, que trata de la
vida y aventuras de Santiago, un joven de 16 años
aproximadamente que desde pequeño siempre había vivido en
España. Al principio, su padre lo convenció de entrar en un
Seminario y ser sacerdote, pero su deseo de viajar lo llevo a ser
Pastor. El libro se introduce de la siguiente forma:
Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero
conspira para que pueda realizar su sueño. Basta con aprender a
escuchar los dictados del corazón y a descifrar un lenguaje que
esta más allá de las palabras, el que muestra aquello que los
ojos no pueden ver.
El libro en general, trata de sueños y los medios que utilizamos
para alcanzarlos, de los azares de la vida y las señales que se
presentan a lo largo de la misma (saber comprender y observar
dichas señales).
13. A Message to Garcia (Mensaje a García) - Elbert Hubbard -
1899
Mensaje a García es un ensayo escrito por Elbert Hubbard del
cual se han hecho en dos películas. Fue publicado originalmente
marzo de 1899 en la revista Philistine, despues se corrigió y
fue reimpreso rápidamente como un folleto como un libro. Fue muy
popular, se tradujo a 37 idiomas, y se convirtió en una alusión
bien conocida por la poblacion y por la cultura de los negocios.
El ensayo celebra la iniciativa de un soldado que se le asigna
una misión desalentadora. El recibe la orden y no hace ninguna
pregunta, no hace ninguna objeción, no solicita ninguna ayuda,
sino se enfoca en lograr la misión. El ensayo suplica a lector
que aplique esta actitud a su propia vida como señal de éxito.
Su dont ask questions, get the job done que
vendria a traducirse mas o menos asi No hagas preguntas,
realiza el trabajo era de uso frecuente por los líderes de
negocio como mensaje de motivación a sus empleados.
14. Valley of the Dolls (Valle de muñecas) - Jacqueline Susann -
1966
Este libro ha sido inspirado por la experiencia de la escritora
Jacqueline Susann como starlet de Broadway, a mediados de siglo,
el libro que refleja el mundo del espectáculo y sobre el auge y
caída que conlleva muchas veces el estrellato, personificada en
la historia de tres jóvenes que se enfrentan a los problemas de
ese mundo. Una de ellas (Sharon Tate) descubre que tiene cáncer
y que no podrá continuar trabajando en películas
pornográficas, tomando una decisión definitiva. Otra es una
cantante ambiciosa (Patty Duke), a la que el éxito le afecta
tanto que acaba adicta a las pastillas. La tercera es una
remilgada de Nueva Inglaterra (Barbara Parkins) que termina
trabajando en spots publicitarios. A pesar del dinero, también
se engancha a las pastillas, pero intentará controlarse para,
así, quiza regresar a su casa.
15. Gone With The Wind (Lo que el viento se llevó) - Margaret
Mitchell - 1936
Lo que el viento se llevó es una novela americana escrita por
Margaret Mitchell y fue publicada en 1036, la escritora ganó el
premio de Pulitzer en 1937. El libro relata la historia de una
mujer rebelde de Georgia llamada Scarlett OHara, y su
relaciones con los amigos, familia y amores en medio de la
rebelion del sur, la guerra civil americana, y el período de la
reconstrucción. Fue llevada al cine exitosamente en 1939 y
protagonizada por Vivien Leigh, Clark Gable, esta pelicula se
llevo 13 nominaciones al Oscar de las cuales gano 9.
La fantasia, la curiosidad, la religion son sin dudas las que
dominan los gustos de la gente por los libros cuando menos en
esta lista de los libros mas vendidos de todos los tiempos.
Habra que tomar en cuenta el paso del tiempo ya que en esta lista
hay libros que han salido recientemente y no han tenido el tiempo
de exposicion y venta de otros como por ejemplo El código Da
Vinci que fue publicado en el 2003 y que seguro con el paso del
tiempo empezara a escalar lugares.
Sin dudas a muchos no les parecera esta lista ya que les parecera
que falta algun libro pero recuerda que son los mas vendidos, no
los mejores, asi que si tienes algun libro que recomendarnos no
dudes en dejarlo en los comentarios de esta pagina, o si tienes
una lista de los mejores 10 libros, tambien nos gustaria
conocerla
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UNA LISTA TIPICA DE BEST SELLERS (EJEMPLO)
1 - LA SUMA DE LOS DIAS por ALLENDE ISABEL (Novelas Generales) -
$ 45.00
2 - HISTORIAS DE DIVAN por ROLON GABRIEL (Autoayuda Superación
Personal) - $ 31.00
3 - EL ENIGMA DE PARIS por DE SANTIS PABLO (Novelas Policiales
Suspenso Espionaje) - $ 39.00
4 - LOS JUEGOS DE MASTROPIERO por NUÑEZ CORTES CARLOS (Humor) -
$ 49.00
5 - EL ULTIMO ENCUENTRO por MARAI SANDOR (Novelas Generales) - $
42.00
6 - PURA ANARQUIA por ALLEN WOODY (Cuentos Generales) - $ 36.00
7 - EL CUARTO ARCANO por BONELLI FLORENCIA (Novelas Históricas
Crónicas) - $ 42.00
8 - CIEN AÑOS DE SOLEDAD CONMEMORATIVA por GARCIA MARQUEZ
GABRIEL (Cartoné 750 páginas.) - Novelas Generales
9 - PADRE RICO PADRE POBRE por KIYOSAKI ROBERT T.
(Administración Generalidades) - $ 39.00
10 - EL SECRETO por BYRNE RHONDA (Cartoné 224 páginas.) -
Autoayuda Superación Personal
11 - EL ATROZ ENCANTO DE SER ARGENTINOS 2 por AGUINIS MARCOS
(Ensayos) - $ 39.00
12 - GATURRO 9 por NIK (Humor Gráfico) - $ 16.00
13 - GATURRO Y EL MISTERIO DE LAS CINCO AGATHAS por NIK (Novelas
Infantiles Juveniles) - $ 24.00
14 - MATEMATICA ... ESTAS AHI ? por PAENZA ADRIAN (Matemática
Generalidades) - $ 22.00
15 - FRACASOS EXITOSOS por STAMATEAS BERNARDO (Autoayuda
Superación Personal) - $ 29.00
16 - CRISIS por COOK ROBIN (Novelas Misterio Terror) - $ 48.00
17 - AEROSMITH ES UNA MIERDA por DE LA PUENTE EDUARDO (Cuentos
Generales) - $ 28.00
18 - Y EL FUTBOL CONTO UN CUENTO por APO ALEJANDRO (Cuentos
Generales) - $ 34.00
19 - EL CODIGO DE ARQUIMEDES por NETZ REVIEL (Ensayos de
Investigación) - $ 39.00
20 - COMO EL RIO QUE FLUYE por COELHO PAULO (Ensayos) - $ 37.00
21 - HOMBRES QUE AMAN DEMASIADO por PETTINATO ROBERTO (Humor) - $
37.00
22 - FUIMOS TODOS por YOFRE JUAN BAUTISTA (Historia Argentina) -
$ 49.00
23 - PURO FUTBOL por FONTANARROSA ROBERTO (Cuentos Generales) - $
28.00
24 - TOKIO BLUES por MURAKAMI HARUKI (Novelas Generales) - $
46.00
25 - CHE BOLUDO ! por BRACKEN JAMES (Enseñanza del Idioma
Inglés) - $ 18.90
26 - PUTO EL QUE LEE por BARCELONA (Diccionarios) - $ 24.00
27 - LO QUE HAY QUE SABER por ZIN CLAUDIO (Medicina Hogareña
Medicina Alternativa) - $ 36.00
28 - LOS MITOS DE LA HISTORIA ARGENTINA por PIGNA FELIPE
(Historia Argentina) - $ 38.00
29 - SAN MARTIN por PIGNA FELIPE (Historia Argentina) - $ 24.90
30 - HARRY POTTER AND THE DEATHLY HALLOWS 7 por ROWLING J. K.
(Cartoné) - Novelas Infantiles Juveniles
31 - CUENTOS por HEMINGWAY ERNEST (Cuentos Generales) - $ 49.00
32 - PROPAGANDA K por O'DONNELL MARIA (Ensayos de Investigación)
- $ 35.00
33 - ROMANCES TURBULENTOS DE LA HISTORIA ARGENTINA por BALMACEDA
DANIEL (Historia Argentina) - $ 33.00
34 - LAS VENAS ABIERTAS DE AMERICA LATINA por GALEANO EDUARDO
(Ensayos) - $ 29.00
35 - LOS HOMBRES SON DE MARTE LAS MUJERES SON DE VENUS por GRAY
JOHN (Autoayuda Superación Personal) - $ 38.00
36 - COACHING por WOLK LEONARDO (Capacitación Formación) - $
39.00
37 - TE DIGO MAS Y OTROS CUENTOS por FONTANARROSA ROBERTO
(Cuentos Generales) - $ 33.00
38 - 1. GATURRO por NIK (Humor Gráfico) - $ 16.00
39 - LA PANDILLA DE ASAKUSA por KAWABATA YASUNARI (Novelas
Generales) - $ 39.00
40 - MATEMATICA ... ESTAS AHI ? EPISODIO 2 por PAENZA ADRIAN
(Matemática Generalidades) - $ 22.00
41 - BUDA por CHOPRA DEEPAK (Novelas Generales) - $ 35.00
42 - 1. JESUS DE NAZARET por RATZINGER JOSEPH (Cristología
Virgen María) - $ 45.00
43 - RATATOUILLE LIBRO CON AUTOADHESIVOS por DISNEY (Infantiles
Didácticos y Entretenimiento) - $ 20.00
44 - LOS HIJOS DE HURIN por TOLKIEN J. J. R. (Novelas Ciencia
Ficción Fantasía) - $ 46.90
45 - LOS JUEGOS DE GATURRO por NIK (Anillado 96 páginas.) -
Diversiones Juegos Pasatiempos
46 - LOS 7 HABITOS DE LA GENTE ALTAMENTE EFECTIVA por COVEY
STEPHEN R. (Autoayuda Superación Personal) - $ 49.00
47 - LA SOMBRA DEL VIENTO por RUIZ ZAFON CARLOS (Novelas
Históricas Crónicas) - $ 49.00
48 - INTELIGENCIA EROTICA por PEREL ESTHER (Erotismo) - $ 39.00
49 - 1. CUENTOS COMPLETOS por CORTAZAR JULIO (Cuentos Generales)
- $ 29.00
50 - EL PRINCIPITO por SAINT-EXUPERY ANTOINE DE (Novelas
Infantiles Juveniles) - $ 12.50
51 - 1. HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL por ROWLING J. K.
(Novelas Ciencia Ficción Fantasía) - $ 39.90
52 - SEDA por BARICCO ALESSANDRO (Novelas Generales) - $ 24.00
53 - EL PODER DEL AHORA por TOLLE ECKHART (Cartoné 224
páginas.) - Autoayuda Superación Personal
54 - LAS VIUDAS DE LOS JUEVES por PIÑEIRO CLAUDIA (Novelas
Generales) - $ 29.00
55 - RAYUELA por CORTAZAR JULIO (Novelas Generales) - $ 29.00
56 - 1. LETRAMANIA LA IMPRENTA MAYUSCULA por JOHNSON SALLY
(Educación Preescolar) - $ 17.00
57 - EL LECTOR por SCHLINK BERNHARD (Novelas Generales) - $ 25.00
58 - LA PUTA DE BABILONIA por VALLEJO FERNANDO (Iglesia
Cristiana) - $ 45.00
59 - JUDIOS CONVERSOS por SABAN MARIO JAVIER (Historia Argentina)
- $ 36.00
60 - LAS MIL Y UNA CURIOSIDADES DE BUENOS AIRES por ZIGIOTTO
DIEGO (Guías de Turismo) - $ 39.00
61 - LOS APREMIOS DEL DIA por KOVADLOFF SANTIAGO (Ensayos) - $
39.00
62 - COACHING EN ACCION por WOLK LEONARDO (Capacitación
Formación) - $ 42.00
63 - ISABEL PERON por GONZALEZ JULIO (Historia Argentina) - $
49.00
64 - A SANGRE FRIA por CAPOTE TRUMAN (Novelas Generales) - $
33.00
65 - LA MUJER JUSTA por MARAI SANDOR (Novelas Generales) - $
54.00
66 - A PASO DE CANGREJO por ECO UMBERTO (Ensayos) - $ 49.00
67 - 2. GATURRO por NIK (Humor Gráfico) - $ 16.00
68 - 8. GATURRO por NIK (Humor Gráfico) - $ 16.00
69 - QUIEN SE HA LLEVADO MI QUESO ? por JOHNSON SPENCER
(Desarrollo y Cambio Organizacional Reingeniería) - $ 25.00
70 - SINCRODESTINO por CHOPRA DEEPAK (Autoayuda Superación
Personal) - $ 33.00
71 - INES DEL ALMA MIA por ALLENDE ISABEL (Novelas Históricas
Crónicas) - $ 42.00
72 - EL SOBERANO DEL NILO por SMITH WILBUR (Novelas de Aventura
Marítimas) - $ 45.00
73 - LA IDENTIDAD por BERNATH VIVIANA (Genética) - $ 38.00
74 - EL HOMBRE QUE CALCULABA por TAHAN MALBA (Matemática
Recreativa) - $ 34.50
75 - VIAJE POR LAS MENTIRAS DE LA HISTORIA UNIVERSAL por TARIN
SANTIAGO (Historia Teoría Generalidades) - $ 39.00
76 - EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA ILUSTRADO por FISHER
ROBERT (Autoayuda Superación Personal) - $ 29.00
77 - DIVORCIO EN BUDA por MARAI SANDOR (Novelas Generales) - $
42.00
78 - LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER por KUNDERA MILAN (Novelas
Generales) - $ 32.00
79 - LA RESURRECCION por LEVY YEYATI EDUARDO (Ensayos) - $ 36.00
80 - 2. LOS MITOS DE LA HISTORIA ARGENTINA por PIGNA FELIPE
(Historia Argentina) - $ 41.00
81 - OPERACION MASACRE por WALSH RODOLFO J. (Novelas Generales) -
$ 22.00
82 - ON OFF por MCCULLOUGH COLLEEN (Novelas Policiales Suspenso
Espionaje) - $ 44.00
83 - CREATIVIDAD PARA EMPRENDEDORES por KASTIKA EDUARDO
(Marketing) - $ 25.00
84 - MEJOR QUE EL CHOCOLATE por REYNOLDS SIIMON (Autoayuda
Superación Personal) - $ 24.00
85 - LA HISTORIADORA por KOSTOVA ELIZABETH (Novelas Generales) -
$ 48.00
86 - KAFKA EN LA ORILLA por MURAKAMI HARUKI (Novelas Generales) -
$ 59.00
87 - EL ANGEL NEGRO por CONNOLLY JOHN (Novelas Policiales
Suspenso Espionaje) - $ 54.00
88 - GUIA PARA LA VIDA DE BART SIMPSON por GROENING MATT (Humor
Gráfico) - $ 30.00
89 - LOS SIMPSON GUIA DE SPRINGFIELD por GROENING MATT (Humor
Gráfico) - $ 29.00
90 - ENSAYO SOBRE LA CEGUERA por SARAMAGO JOSE (Novelas
Generales) - $ 25.00
91 - 10 AÑOS CON MAFALDA por QUINO (Humor Gráfico) - $ 37.00
92 - USTED COMO MARCA 50 por PETERS TOM (Administración de
Personal) - $ 8.00
93 - LA CONJURA DE LOS NECIOS por KENNEDY JOHN (Novelas
Generales) - $ 26.50
94 - EL ABANICO DE SEDA por SEE LISA (Novelas Generales) - $
49.00
95 - MUERTOS DE AMOR por LANATA JORGE (Novelas Históricas
Crónicas) - $ 29.00
96 - EL CHE QUIERE VERTE por BUSTOS CIRO (Diarios Memorias) - $
46.00
97 - LAS PEQUEÑAS MEMORIAS por SARAMAGO JOSE (Diarios Memorias)
- $ 29.00
98 - ANTES DE QUE TE ENOJES por GHIOLDI LEONARDO (Novelas
Generales) - $ 24.00
99 - VIAJES DISEÑOS REGATAS por FRERS GERMAN (Ingenieria del
Transporte) - $ 57.00
100 - CRONICA DEL PAJARO QUE DA CUERDA AL MUNDO por MURAKAMI
HARUKI (Novelas Generales) - $ 68.00
RECOPILACIONES :
ANTOLOGIAS,DE CIENCIA FICCION,CUENTOS,TERROR,FANTASIS Y DEMAS ...
POR AUTORES :
COLECCION DE RELATOS SEGUN AUTOR,LOS MEJORES DE FANTASIA,NOVELA,CIENCIA FICCION,POLICIAL Y TERROR.