BIBLIOTECA UNIVERSAL : (Basado en DRIVESKY). ..............-Nuevo....-RENOVADO-CON FINES HUMANISTICOS Y DIDACTICOS Y PROHIBIDO SU USO COMERCIAL,ESTE MATERIAL ES OFRECIDO,RECOPILADO DE LOS PRINCIPALES GRUPOS YAHOO,CARPETAS ESNIPS Y BIBLIOTECAS VIRTUALES PRINCIPALES DE INTERNET,LA IDEA ES PROMOVER LA LECTURA,SOBRETODO INTEGRAL Y PLURAL,YA QUE TODOS TENEMOS UN GENERO PREFERIDO EN PROFUNDIDAD,PERO CARECEMOS DEL RESTO Y HAY TANTO,TAN BELLO Y TAN BUENO POR LEER,Y TAN POCO TIEMPO...Por Fabio Ramirez

GENEROS DISPONIBLES :
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ENLACES : LITERATURA , SU HISTORIA Y GENEROS :
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* En Cada Genero,Hallaras su Historia,Caracteristicas y Obras Principales dentro de nuestro modesto proyecto que pretende dar una idea sintetica y global de la literatura para apreciar la variedad y valor de sus generos.

 

 


 

 

 

 

 


LITERATURA , SU HISTORIA Y GENEROS :

Los Géneros Literarios

Los géneros literarios son los distintos grupos o categorías en que podemos clasificar las obras literarias atendiendo a su contenido. La retórica clásica los ha clasificados en tres grupos importantes: Lírico, Épico y Dramático

GENERO LIRICO: Expresa sentimientos y pensamientos, en este predomina la subjetividad del escritor. Suele escribirse en versos pero también existen en prosa.

GENERO EPICO: Relata sucesos reales o imaginarios que le han ocurrido al poeta o a otra persona. Es de carácter sumamente objetivo. Su forma de expresión fue siempre el verso.

GENERO DRAMATICO: Es el tipo de genero que se usa en el teatro, en el que por medio del dialogo y algunos personajes, el autor plantea conflictos diversos. Puede estar escrito en verso o en prosa. Su finalidad esencial es la representación ante el publico.

  • Subgéneros Literarios

    La gran mayoría de las obras responden a uno de estos tres grandes géneros, pero hay que tomar en cuenta que las obras literarias se realizan en diferentes épocas y, a veces, no se circunscriben a uno de estos tres grandes géneros. Por ello, existen el genero teórico, que no es mas que un subgénero literario.

    Subgéneros Líricos

    Oda: Composición lírica en verso, de cierta extensión y de tema noble y elevado.
    Elegia: Composición lírica.
    Égloga: Composición poética del genero bucólico.
    Sátira: Composición lírica en verso o en prosa, que censura vicios individuales o colectivos.
    La canción: poema en verso de tema amoroso, pero puede exaltar otras cosas.

    Subgéneros Épicos

    En este genero podremos encontrar subgéneros en verso y en prosa. en verso tenemos:

    La epopeya: Narra una acción memorable y de gran importancia para la humanidad o para un pueblo.
    Poema épico: Relata hazañas heroicas con el propósito de glorificar a la patria.
    El romance: Tanda de versos octosílabos con rima asonante en los pares, que describe acciones guerreras y caballerescas.

    Entre los subgéneros narrativos en prosa encontramos:
    El cuento: Popular y anónimo, o literario. Es un relato breve de una pericia inventada, sucedida a uno o a varios personajes, con argumento muy sencillo; a veces con una finalidad moral y se llama apólogo.
    La novela: Es un relato largo, aunque de extensión variable, con un argumento mucho mas d desarrollado que el del cuento. Y, a diferencia de lo que sucede con el cuento, al lector le importa no solo lo que ocurre a los personajes, sino también lo que piensan y sienten, como evolucionan espiritualmente y como influye en ellos la sociedad donde viven.

    Subgéneros Dramáticos:

    La tragedia: Es la representación de terribles conflictos entre personajes superiores y muy vehementes, los cuales son víctimas de grandes pasiones que no pueden dominar; suele acabar con la muerte del protagonista.
    La comedia: Es la representación, a través de un conflicto, del aspecto alegre y divertido de la vida humana, y cuyo desenlace tiene que ser feliz.
    El drama: Es la representación de problemas graves, con intervención, a veces, de elementos cómicos, y su final suele ser sombrío.
    Opera: Composición dramática, en la que los personajes cantan íntegramente sus papeles, en lugar de recitarlos. Es el poema dramático compuesto por música.
    Zarzuela: Obra literario-musical, genuinamente española, en la que se combinan escenas habladas y cantadas. Suele reflejar vivos cuadros de costumbres, preocupaciones populares, sátiras políticas.

    Existen otros géneros literarios como lo son la oratoria y la didáctica. La oratoria pretende disuadir a un auditorio la didáctica tiene la finalidad de enseñar. Algunos subgéneros didácticos son:

    La fábula: Relato en prosa o en verso de una anécdota de la cual puede extraerse una consecuencia moral o moraleja; sus personajes suelen ser animales.
    La epístola: también posible en verso o en prosa, expone algún problema de carácter general, desde un punto de vista censorio o de sátira.
    El ensayo: Es el subgénero didáctico mas importante en la actualidad; escrito siempre en prosa, consiste en la exposición aguda y original de un tema científico, filosófico, artístico, político, literario, religioso, etc.. con carácter general, es decir, sin que el lector precise conocimientos especiales para comprenderlo.
    La critica: Somete a juicio de valor, razonado, las obras o las acciones realizadas por otras personas; si se juzgan obras o actos propios, el escrito se denomina autocrítica.

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    Literatura moderna europea (siglos XV-XVIII)

    Literatura renacentista

    Artículo principal: Literatura renacentista
    La renovación general en el conocimiento que comenzó en Europa tras el descubrimiento del mundo nuevo en 1492 trajo consigo una nueva concepción de la ciencia y la investigación y formas distintas de hacer arte.

    Surgió por entonces una forma literaria que luego desembocaría en la novela, que cobró renombre en los siglos posteriores. Una de las más conocidas de esta primera época es la Utopia de Tomás Moro.

    Las obras dramáticas de entretenimiento (opuestas al propósito moralizante) volvieron al escenario. William Shakespeare es el dramaturgo más notable, pero hubo muchos más, como Christopher Marlowe, Molière, y Ben Jonson.

    Del siglo XVI al XVIII los ejecutantes de la Commedia dell'arte improvisaban en las calles de Italia y de Francia, pero algunas de las obras fueron escritas. Tanto las obras improvisadas como las escritas con base en un esquema tuvieron influencia sobre la literatura de la época, particularmente sobre el trabajo de Molière. Shakespeare y Roberto Armin, que retomaron los bufones y jugadores para crear nuevas comedias. Todos los papeles, incluso los femeninos, eran representados por hombres, eso cambiaría primero en Francia y luego en Inglaterra también, hacia fines del siglo XVII.

    La primera parte del poema épico isabelino La reina de las hadas de Edmund Spenser fue publicada en 1590, y completo en 1597. Esta obra marcó una transición en la cual la "novedad" entra en la narrativa, en el sentido de vuelcos argumentales. Las formas de teatro conocidas en el tiempo de Spencer se incorporan en el poema de forma no tradicional y le dan vuelta a la propaganda política al servicio de la reina Elizabeth I.

    Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes ha sido llamado "la primera novela" (o la primera de las novelas europeas modernas). Fue publicada en dos partes, la primera en 1605 y la segunda en 1615. Puede ser vista como una parodia de las novelas caballerescas, en la cual la diversión proviene de una nueva forma de tratar las leyendas heroicas populares.


    Literatura barroca

    A diferencia del Renacimiento, el Barroco se caracteriza por la idea del desengaño y por el pesimismo. Las temáticas frecuentes en esta literatura son la vida como lucha, sueño o mentira y la fugacidad de los hechos humanos, plasmadas en un estilo suntuoso y recargado. La literatura barroca hace uso desmedido de la adjetivación, el hipérbaton, la elipsis, la metáfora, la perífrasis, la antítesis y las alusiones mitológicas.

    La literatura barroca tuvo diferentes maneras de manifestarse, el Eufuismo de los poetas ingleses, el Preciosismo en Francia, el Marinismo en Italia y Conceptismo y Culteranismo en España.

    Entre los escritores barrocos están, en español Luis de Góngora, Francisco de Quevedo y Villegas, Sor Juana, Bernardo de Balbuena; en catalán Francesc Fontanella, Francesc Vicenç Garcia, Josep Romaguera; en portugués António Vieira, Gregório de Matos, Francisco Rodrigues Lobo; en inglés los poetas metafísicos (John Donne, George Herbert, Andrew Marvell, Henry Vaughan y en alemán Andreas Gryphius.


    Literatura ilustrada o neoclásica

    Puede darse como periodo de la literatura "ilustrada" los años que van de 1689, en que se publica el Ensayo sobre el entendimiento humano de John Locke y 1785, en que se publican Las desventuras del joven Werther de Goethe. En ese lapso nace en Francia una gran esfuerzo intelectual: L'Encyclopédie.

    Además, se publicaron por entonces Emilio de Rousseau; Cándido de Voltaire; Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift; Cartas Persas de Montesquieu; y Cartas marruecas de José Cadalso.

    Las obras literarias fueron de diversos tipos: colectivas, civiles y morales, didácticas, etc., pero en general tuvieron los siguientes rasgos:

    predominaron de la razón ante la emoción y la imaginación
    el laicismo
    la promoción de la tolerancia, la igualdad y la libertad
    el cuestionamiento del poder político.

    Literatura contemporánea (siglos XIX-XX)

    La literatura contemporánea abarca la literatura romántica, el postromanticismo, el realismo, el naturalismo, el modernismo, el postmodernismo y las vanguardias. Por la extensión del tema este artículo ha sido dividido. El periodo histórico siguiente se abordará en Historia de la literatura moderna.


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    LA LITERATURA MODERNA :



    Literatura romántica

    El romanticismo fue un movimiento de tipo cultural y político, que surgió en Europa. Los románticos consideraban la libertad como causa suprema, tanto en el arte como en la política y la vida personal. En contraposición al Neoclasicismo, el Romanticismo se caracterizó por el rechazo de la razón como principio, anteponiendo el sentimiento y la fantasía en el arte.

    Entre los rasgos de la literatura romántica se encuentran:

    el predominio del "yo" (subjetivismo)
    la evasión de la realidad (recupera temas medievales, místicos, leyendas y el exotismo oriental)
    nacionalismo (interés en el arte popular y las costumbres locales)
    oposición al nacionalismo (mezcla de prosa y verso, gusto por lo sobrenatural y lo macabro)
    Entre los escritores románticos (aunque con distintas vertientes dentro del movimiento) se encuentran Walter Scott y Lord Byron en Inglaterra; Chateaubriand y Victor Hugo en Francia; el Duque de Rivas, José Zorrilla y José de Espronceda en España; Ignacio Manuel Altamirano y Guillermo Prieto en México y José Hernández en Argentina.

    Véase también: Literatura del Romanticismo en Alemania, Literatura del Romanticismo en Francia, Literatura del Romanticismo en Inglaterra, y Literatura española del Romanticismo

    Literatura del Postromanticismo

    Durante este periodo florecieron corrientes literarias como el Parnasianismo, el Simbolismo y el Decadentismo.

    Entre los autores del Parnasianismo defendía una doctrina inspirada en el ideal clásico "el arte por el arte". Destacan los fundadores del movimiento: Théophile Gautier (1811-1872) y Leconte de Lisle (1818-1894).

    El Simbolismo tuvo un "manifiesto literario" publicado en 1886 por Jean Moréas en el que se define como "Enemigo de la enseñanza, la declamación, la falsa sensibilidad, la descripción objetiva". Los precursores literarios fueron el norteamericano Edgar Allan Poe, los franceses Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud y Paul Verlaine (llamados también "poetas malditos"). Autores simbolistas fueron Stéphane Mallarmé (1842-1898), Auguste Villiers de l'Isle-Adam (1838-1889), Prosper Mérimée (1803-1870), Gérard de Nerval (1808-1855), Maurice Maeterlinck (1862-1949, creó el teatro simbolista), Stuart Merrill (1863-1915), Albert Mockel (1866-1945), Jean Moréas (1856-1910), Henri de Régnier (1864-1936), Adolphe Retté (1863-1930), Emile Verhaeren (1855-1916), Fiódor Sologub entre otros.

    El Decadentismo tuvo influencia de Baudelarie y Rimbaud, pero Verlaine, quien lo resumió en un verso: "yo soy el imperio al fin de la decadencia", fue quien estuvo a la cabeza del movimiento, especialmente después de la publicación de Los poetas malditos (1884). Otro de sus principales exponentes fue Joris-Karl Huysmans, quien publicaría un libro después llamado La Bibblia del decadentismo, A contrapelo.


    Literatura realista y naturalista

    A mediados del siglo XIX hubo un cambio en los gustos literarios hacia el rechazo de los "excesos del romanticismo". Se consideraron de mal gusto el sentimentalismo, la anarquía formal y los temas fantásticos, pero se conservó el costumbrismo romántico, que fue llevado a sus últimas consecuencias. El realismo se puede dividir en:

    Francés
    Inglés
    Hispanoamericano
    Las características propias de la literatura realista son la documentación y las descripciones puntuales y minuciosas. Anticlericalismo radical; Se dieron dos tendencias:

    La novela social (la Comedia humana de Honoré de Balzac; Charles Dickens, Benito Pérez Galdós)
    La novela psicológica, que trata los temperamentos y motivaciones de los personajes (Madame Bovary de Gustave Flaubert; Los hermanos Karamázov y Crimen y Castigo de Fiodor Dostoievski).
    El naturalismo surgió como consecuencia de la evolución del realismo, en aras de reflejar aún más objetivamente el mundo exterior. Tuvo influencia del positivismo, del materialismo y del determinismo. Los elementos característicos de la narrativa naturalista son la sátira, la denuncia social, el feísmo, el tremendismo, el anticlericalismo radical, las temáticas de enfermedad, suciedad, locura, pobreza, vicios y prostitución. Su mentalizador y mayor exponente fue Émile Zola.


    Modernismo

    En Europa se pueden citar a Franz Kafka, James Joyce o Bertolt Brecht. En España: Generación del 98, Azorín, Pío Baroja Valle Inclán, Benavente, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez. Reino Unido: David Jones, Hugh MacDiarmid, Mina Loy, y Basil Bunting.

    En América: América hispánica: Rubén Darío, Manuel Gutiérrez Nájera, Enrique González Martínez. Norteamérica: Ezra Pound, Marianne Moore, William Carlos Williams, H.D., y Louis Zukofsky.

    El sinsentido y el absurdo: Edward Lear, Lewis Carroll, Alfred Jarry, Antonin Artaud, Virgilio Piñera, Eugène Ionesco, Samuel Beckett, Jean Genet, Tom Stoppard, Arthur Adamov, Harold Pinter y Slawomir Mrozek.


    Posmodernismo

    El posmodernismo nace como una pauta al modernismo con el fin de dar a entender los intereses de las personas de dicho perido


    Vanguardias

    Ambiente de posguerra. Futurismo, dadaísmo, surrealismo España: Ultraísmo y creacionismo. Jorge Guillén, Pedro Salinas, Federico García Lorca, Rafael Alberti. América: El estridentismo; Los Contemporáneos, Novela regionalista, El boom latinoamericano. Pablo Neruda, Juan Rulfo, Jorge Luis Borges, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Octavio Paz.



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    LITERATURA ESPAÑOLA :


    La Edad Media:

    a) la poesía épica: Cantar de Mío Cid.

    b) Mester de Clerecía: Gonzalo de Berceo

    c) Juan Ruíz, Arcipreste de Hita.

    d) Mester de Juglaría: los romances.

    El Renacimiento:

    a) Lazarillo de Tormes

    b) La Celestina

    Siglos de Oro:

    a) Novela: el Quijote

    b) Teatro: Lope de Vega

    c) Poesía: Góngora y Quevedo

    Literatura neoclásica: Didáctica

    El Romanticismo

    El realismo

    La generación del 98

    Las Vanguardias

    la Generación del 27.

    Literatura de la posguerra.

    La literatura desde 1975


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    LITERATURA ESPAÑOLA,HISTORIA :

    La Literatura española es aquella desarrollada en España o por españoles en idioma español o sus dialectos; según algunos, también la literatura hispanolatina clásica y tardía, la literatura judeoespañola y la literatura arábigoespañola, escritas respectivamente en latín, hebreo y árabe. Abarca desde las primeras expresiones poéticas conservadas en lengua vernácula, las jarchas, hasta los primeros años del siglo XX, mucho más de mil años de historia. Es una rama de la literatura románica y ha dado lugar a otra importante rama, la literatura hispanoamericana.

    Historia de la literatura española

    La literatura española en la Edad Media Artículo principal: Literatura española en la Edad Media

    Sólo a partir de la Edad Media y en un sentido exclusivamente geográfico es posible hablar de literatura española. Hasta este periodo, se supone la coexistencia de una poesía popular en lengua romance, tanto lírica como épica, junto a unos usos escriturales cultos cuya lengua de expresión y transmisión era el latín.


    Primeras manifestaciones Hasta la década de 1950 fue habitual considerar que el comienzo de la literatura española se daba con una obra épica: el Cantar de Mio Cid (siglo XII). La historiografía literaria, sin embargo, no tuvo en cuenta datos proporcionados por crónicas anteriores a la definitiva fijación textual de dicho cantar de gesta. Estos datos se refieren a la tradición oral tanto en su versión lírica más antigua como a los romances, ambas formas de expresión que formaban parte del patrimonio popular. En el año 1948, Samuel Miklos Stern, un investigador israelí, descubrió en antiguos manuscritos conservados en El Cairo, unas estrofas líricas en lengua romance aljamiada, denominadas jarchas. Este hecho obligó a los historiadores dela literatura a reestructurar su concepción del sistema literario medieval.


    Página 72 del Códice Emilianense 60. Se aprecia la glosa al margen.Glosas Emilianenses (siglo X): El primer texto escrito en formas románicas españolas. En realidad no tiene carácter literario. Es una oración de un manuscrito de San Millán de la Cogolla.
    El texto dice así:

    "Cono ayutorio de nuestro dueño dueño Christo, dueño Salvatore, qual dueño yet ena honore a qual dueño tienet ela mandatione cono Patre, cono Spiritu Sancto, enos siéculos de los siéculos. Fácanos Deus onmipotes tal serbicio fere que denante ela sua face gaudiosos seyamus".


    Traducción al castellano actual:

    "Con la ayuda de nuestro Señor Don Cristo, Don Salvador señor que está en el honor y señor que tiene el mando con el Padre, con el Espíritu Santo, en los siglos de los siglos. Háganos Dios omnipotente hacer tal servicio que delante de su faz gozosos seamos".


    Las jarchas (siglo XI): Breves composiciones líricas de carácter amoroso, escritas en árabe vulgar, o en la lengua romance de los cristianos que vivían en al-Ándalus (mozárabes).
    Ejemplo de jarcha:

    Vayse meu corachón de mib.
    ya Rab, ¿si me tornarád?
    ¡Tan mal meu doler li-l-habib!
    Enfermo yed, ¿cuánd sanarád?
    (traducción)

    Mi corazón se me va de mí.
    Oh Dios, ¿acaso se me tornará?
    ¡Tan fuerte mi dolor por el amado!
    Enfermo está, ¿cuándo sanará?
    Cabe destacar a Isidoro de Sevilla,Obispo, teólogo, cronista, compilador y santo español en la época visigoda.

    Siglo XII En el siglo XII empieza a desarrollarse la literatura en lenguas románicas en toda Europa. La iglesia ha empezado a darse cuenta de que el pueblo ya no entiende los sermones en latín y autoriza a que estos se pronuncien en lengua vulgar, aunque el resto de la liturgia siga pronunciándose en latín; igualmente se pretende renovar en parte la liturgia admitiendo ciertas formas parateatrales derivadas del tropo, como el Officium pastorum o el Quem quaeritis?. Eso tuvo importantes consecuencias para la literatura vernácula, que hasta entonces era de transmisión oral: parte de la tradición narrativa -cuentos, facecias, apólogos, fábulas, adagios- de fin moral se transvasa a la literatura "popular", así como algo de los colores retóricos y del vocabulario culto de los clérigos. En torno a tres centros, uno religioso (monasterios y escuelas catedralicias) y dos profanos (las Cortes reales y nobiliarias y los estudios generales predecesores de las universidades por un lado y, por el otro, el mundo popular de los actores itinerantes, las canciones tradicionales y los juglares) se empiezan a componer algunas obras literarias en lengua vulgar. Así se articulan tres mesteres o escuelas literarias principales: el Mester de Clerecía, el Mester de Cortesia y el Mester de Juglaría en diversas variedades lingüísticas: galaico-portugués, asturleonés, castellano, aragonés y catalán. De una primitiva literatura en euskera nada ha subsistido hasta hoy, ya que sus primeros obras datan del siglo XV.

    Cronológicamente el primero en surgir es el Mester de Juglaría, formado por cantares de gesta que imitan las chansons francesas al principio y luego reaccionan con una temática nacional bien diferenciada agrupándose en varios ciclos, de los cuales los más imporantes son los relativos al Cid, a los Siete infantes de Lara y el relativo a Bernardo del Carpio. Frente a la épica francesa, la épica española posee unos rasgos diferenciales muy acusados:

    Mayor realismo, frente a los elementos sobrenaturales y fantásticos que aparecen en la épica francesa.
    Mayor vitalidad: los argumentos e historias medievales de la épica española pervivirán luego en el teatro clásico del Siglo de Oro y en el Romancero viejo y nuevo hasta la actualidad en forma oral o incluso escrita.
    Utiliza una rima más fácil y libre, la asonante, frente a la épica francesa, escrita en rima consonante.
    El verso de la épica española es anisosilábico (irregular, de distinta medida, con predominio del alejandrino o de 14 sílabas con pausa versal o cesura casi siempre tras la séptima sílaba), mientras que el de la épica francesa es regular, isosilábico.
    En este mester podríamos agrupar también la literatura oral tradicional de las jarchas en lengua mozárabe, de las cantigas de amigo en gallego portugués y la literatura trovadoresca que, en lengua provenzal, empiezan a escribir algunos trovadores catalanes. En cuanto a lírica castellana en este siglo apenas nada se ha conservado, salvo algunos restos de villancicos.

    Según Ramón Menéndez Pidal el Cantar de Mio Çid fue compuesto alrededor del año 1145, cuarenta y seis años después de la muerte del Cid; Antonio Ubieto Arteta, sin embargo, ha corregido esa hipótesis inicial y ha fechado la composición de la obra alrededor del añó 1207. Se ignora el autor, aunque debía poseer algunos conocimientos jurídicos y quizá se hallaba relacionado con el culto sepulcral establecido en torno al sepulcro del Cid en el monasterio de San Pedro de Cardeña; Menéndez Pidal piensa, a causa de la distribución de los topónimos que se encuentran en el Cantar, que pudieron ser dos autores relacionados con San Esteban de Gormaz y Medinaceli; el manuscrito fue copiado por un tal Per Abbat, Pedro Abad.

    Mester de Juglaría

    Cantar de Mío Cid, de autor desconocido, aunque el manuscrito está firmado por Per Abbat (Pedro Abad)
    Auto de los Reyes Magos

    Siglo XIII Mester de Clerecía: Surge por oposición al Mester de Juglaría. Su máximo representante es Gonzalo de Berceo.

    Lírica galaico-portugues Presenta tres tipos de cantigas: de amigo, de amor y de escarnio o maldecir.

    Raimundo Lulio; en castellano, como Raimundus o Raymundus Lullus por autores extranjeros y como Raymond Lully por los anglosajones. Fue un laico próximo a los franciscanos (pudo haber pertenecido a la Orden Tercera de los frailes Menores), filósofo, poeta, místico, teólogo y misionero mallorquín del siglo XIII. Fue declarado beato. Alfonso X el Sabio; Rey de Castilla León y promotor de la lengua castellana, excelente poeta en galaico-portugués y fundador de la Escuela de Traductores de Toledo


    Siglo XIV don Juan Manuel

    Juan Ruiz, Arcipreste de Hita
    Romancero viejo
    Lírica culta castellana

    Siglo XV

    La CelestinaDurante el siglo XV se da el llamado Prerrenacimiento. La producción literaria aumentó exponencialmente. Los poetas más destacados de este siglo son Juan de Mena, Íñigo López de Mendoza (marqués de Santillana) y Jorge Manrique, quien con su obra Coplas a la muerte de su padre reflejó perfectamente la aceptación cristiana de la muerte.

    La Celestina: La literatura española de la Edad Media concluye con esta obra de Fernando de Rojas.

    Trovadores

    El Pergamino Vindel (Pierpont Morgan Library, New York, Vindel MS M979)Un trovador es un poeta cantor de la Edad Media junto con los juglares. Los trovadores normalmente cantaban en occitano, en concreto en la variante lingüística de Tolosa, que era el centro más importante de la cultura trovadoresca, en la peninsula era muy popular que cantasen con galaico-portugués o en catalano-provenzal.

    Alfonso II de Aragón
    Guillem de Cabestany
    Jaime II de Aragón
    Martín Codax
    Pedro III de Aragón
    Trovadores de igual importáncia:

    Guilhem de Berguedà
    Cerverí de Gerona
    Xohán de Cangas
    Mendinho
    Bernal de Bonaval
    Airas Nunes

    El Renacimiento

    El Barroco y el Siglo de Oro
    Miguel de CervantesArtículo principal: Literatura española del Barroco
    Miguel de Cervantes
    Mateo Alemán
    Francisco de Quevedo
    Luis de Góngora
    Baltasar Gracián
    Lope de Vega
    Tirso de Molina
    Pedro Calderón de la Barca

    La Ilustración Artículo principal: Literatura española de la Ilustración
    Durante el reinado de Carlos III, etapa del despotismo ilustrado, la influencia francesa quedó reflejada en la literatura española en el siglo XVIII. Los autores más representativos son Gaspar Melchor de Jovellanos, Leandro Fernández de Moratín, Ramón de la Cruz, José Cadalso y Benito Jerónimo Feijoo.

    Este periodo puede dividirse en varias etapas:

    Posbarroquismo: heredara de la tradición barroca pero agotada en su sentido y forma. También es denominado rococó.
    Neoclasicismo: vuelta al mundo clásico y latino.
    Prerromanticismo: rechazan la normativa neoclásica y ensalzan los sentimientos sobre la razón.

    Prosa


    Poesía El ambiente general del siglo no favorece una creación poética emotiva y original. Entre los géneros poéticos cultivados destacan:

    La anacreóntica y los idilios de carácter pastoril. Es una poesía de carácter artificioso que canta los placeres del amor, del vino, de la fiesta o de la danza. Se caracteriza por el uso de diminutivos y la aparición de la mitología. Este tipo de poesías son típicas de la primera etapa, el postbarroco.
    La sátira, la epístola , la oda y la elegía. Tratan temas cívicos, como la amistad o la convivencia, y las conquistas humanas.
    La fábula responde a la preocupación didáctica. Son cuentos populares en verso, que ofrecen una moraleja final y cuyos protagonistas son animales. Destacan Tomás de Iriarte y Félix María Samaniego.
    En la segunda mitad del siglo se impone la poesía neoclásica. Los intelectuales en la época también escriben poesía y se agrupan en escuelas poéticas: salmantina (José Cadalso, Gaspar Melchor de Jovellanos y Juan Meléndez Valdés y madrileña (Nicolás Fernández de Moratín y Leandro Fernández de Moratín).


    Teatro

    El siglo XIX: Romanticismo y Realismo La Literatura española en el siglo XIX puede dividirse en varias etapas:

    Hasta 1830. En este periodo las tendencias estilísticas del siglo XVIII aún prevalecen, aunque comienzan a surgir algunos escritores prerrománticos, como Rousseau o Goethe.
    1830-1850. Apogeo de la literatura romántica.
    1850-1870. Comienza el movimiento del Realismo.
    1870-1898. Máximo esplendor del Realismo, llevado a su extremo por el Naturalismo.
    En 1898, con el desastre del 98, comienza el siglo XX respecto al ámbito literario.


    El Romanticismo

    Viajero frente al mar de niebla de Caspar David Friedrich (Kunsthalle, Hamburgo)

    Cansados del escrupuloso rigor de los escritores ilustrados, surge, en la década de 1830 y bajo la influencia de los escritores prerrománticos europeos, como Goethe o Rousseau, el Romanticismo en España. Los autores románticos se rebelan contra todo lo establecido por el Neoclasicismo, son atraídos por lo misterioso y tratan de evadirse del mundo que los rodea, disgustados por la sociedad burguesa y apática en la que los tocó vivir.

    En esta época, los conservadores trataban de preservar sus privilegios, mientras los liberales luchaban por suprimirlos. En Europa se desarrolla fuertemente la industria y crece culturalmente, mientras España parecía aislarse cada vez más, dando la imagen de un país retrasado.

    Las primeras manifestaciones del Romanticismo en España fueron en Andalucía, donde Juan Nicolás Böhl de Faber publicó en el Diario Mercantil de Cádiz una serie de artículos defendiendo el teatro del Siglo de Oro, y en Cataluña, a través del diario El Europeo, siguiendo el modelo de Böhl y defendiendo un Romanticismo moderado y tradicionalista. Uno de los principales introductores del prerromanticismo fue Manuel José Quintana.


    Poesía

    José de EsproncedaEn la poesía, los poetas plasman con euforia y pasión todo cuanto sienten. Los principales temas son el amor pasional, las reivindicaciones sociales, el Yo del poeta y la naturaleza, ambientada en lugares oscuros y misteriosos.

    El representante más destacado de la poesía del Romanticismo es José de Espronceda (Almendralejo (Badajoz), 25 de marzo de 1808 – † Madrid, 23 de mayo de 1842), aunque también cabe destacar a otros poetas como Carolina Coronado (Almendralejo, 1823 † Lisboa, 1911), Juan Arolas (1805 † (1873), el gallego Nicomedes Pastor Díaz (1811 † 1863), Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 † 1873) y Pablo Piferrer (1818 † 1848).


    Prosa En cuanto a la prosa, la producción española es más bien escasa, limitándose en muchas ocasiones a traducir novelas extranjeras. La prosa española se limita básicamente en la novela, la prosa científica o erudita, el periodismo y el cultivo intenso del costumbrismo.

    Mariano José de Larra

    Teatro

    Ángel de Saavedra, duque de RivasEl teatro neoclásico no logró calar en los gustos de los españoles. A comienzos del siglo XIX aún se aplaudían las obras del Siglo de Oro. Estas obras eran despreciadas por los neoclásicos por no sujetarse a la regla de las tres unidades (acción, lugar y tiempo) y mezclar lo cómico con lo dramático. Sin embargo aquellas obras atraían fuera de España, precisamente por no sujetarse al ideal que defendían los neoclásicos.

    El Romanticismo triunfa en el teatro español con La conjuración de Venecia, de Francisco Martínez de la Rosa; El Trovador, de Antonio García Gutiérrez; Los amantes de Teruel, de Juan Eugenio Hartzenbusch; pero el año clave es 1835, cuando se estrena Don Álvaro o la fuerza del sino, del Duque de Rivas (1791-1865). Cabe mencionar también la importante obra Don Juan Tenorio (1844) de José Zorrilla y Muérete y verás de Bretón de los Herreros. Lo más cultivado es el drama. Todas las obras contienen elementos líricos, dramáticos y novelescos. La libertad domina en el teatro en todos los aspectos.


    Romanticismo tardío

    Gustavo Adolfo BécquerYa en la segunda mitad del siglo XIX, los gustos por lo histórico y lo legendario pasaron a un segundo plano, y la poesía se tornó sentimental e intimista. Los poetas están influenciados por la poesía alemana, en especial la de Heinrich Heine.

    La poesía, al contrario de la novela y el teatro, continúa siendo romántica (la novela y el teatro seguirá la tendencia realista). Centra su atención a lo emotivo que puede poseer el poema. Se reduce la retórica y se aumenta el lirismo, con el amor y la pasión por el mundo por lo bello como temas principales. Se buscan nuevas formas métricas y nuevos ritmos. La homogeneidad de la que gozaba el Romanticismo se transforma en pluralidad en las ideas poéticas.

    Los poetas más representativos de este periodo son Gustavo Adolfo Bécquer, Augusto Ferrán y Rosalía de Castro, aunque ya no triunfan en aquella sociedad de la Restauración, utilitaria y poco idealista. Se admiraron más a los escritores que trataban temas de la sociedad contemporánea, como Ramón de Campoamor y Gaspar Núñez de Arce, pese a que hoy en día no tengan demasiada relevancia crítica.


    El Realismo

    En España el Realismo caló con suma facilidad, ya que existía un precedente en las novelas picarescas y en El Quijote. Alcanzó su máximo esplendor en la segunda mitad del siglo XIX (Juan Valera, Pereda y Galdós), aunque sin llegar al punto de rigurosidad de los cánones establecidos por la escuela de Balzac.

    En Galdós, y posteriormente en Clarín, Pardo Bazán y Blasco Ibáñez, existen claras influencias naturalistas, pero sin los fundamentos científicos y experimentales que Zola quiso imprimir en sus obras. Únicamente comparten el espíritu de lucha contra la ideología conservadora y, en muchas ocasiones, su comportamiento subversivo.
    La novela realista refleja generalmente ambientes regionales, como Pereda en Cantabria, Juan Valera en Andalucía, Clarín en Asturias, etc. Benito Pérez Galdós es una excepción, pues prefiere ambientarse en el espacio urbano madrileño.

    Benito Pérez GaldósEl naturalismo en España, al igual que en Francia, también tuvo sus detractores y se crearon grandes polémicas. Entre los opositores es encuentran Pedro Antonio de Alarcón y José María de Pereda, los cuales llegaron a calificarlo de «inmoral». Sus defensores más encarnizados fueron Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán. La controversia más dura tuvo lugar a partir de 1883, a raíz de la publicación de La cuestión palpitante de Pardo Bazán.

    Generación del 68


    Esta generación está formada por una serie de escritores considerada nueva clase nacional. El periodo de máxima coincidencia como generación tuvo lugar en la década de los ochenta. Dicha generación la integran: Pedro Antonio de Alarcón, José María de Pereda, Benito Pérez Galdós, Juan Valera, Leopoldo Alas Clarín, Emilia Pardo Bazán y Armando Palacio Valdés.

    Las características que definen a este grupo son una conciencia de clase y optimismo (que más tarde tornará al pesimismo, por la revolución de 1868). A nivel individual cada uno presenta un estilo propio. De todos los autores de este grupo, Alarcón es el único que presenta algunos rasgos heredados del romanticismo, sobre todo el costumbrismo más romántico. Esta influencia se aprecia claramente en Cuentos amatorios (1881), Historias nacionales (1881) y Narraciones inverosímiles (1881).


    Poesía

    Cierto es que hacia la segunda mitad del siglo XIX la novela evolucionó rápidamente hacia el Realismo, pero esto no ocurrió con la lírica y en el teatro, cuya transformación fue menos violenta y aún continuaron impregnados de romanticismo hasta final de siglo.

    Este romanticismo postrero es más aparente que real; en ocasiones carece de fondo y sin la exaltación lírica a la que se entregaba el romanticista de pro. Esto es debido a la sociedad, pues era el momento de la burguesía que consolidaría la Restauración de 1875. Dicha sociedad, que estaba sentando las bases del capitalismo y dando los primeros pasos de industrialización del país, no dejó cabida para las personas que admiraban el arte de forma desinteresada.

    Los escritores más representativos son Gaspar Núñez de Arce y Ramón de Campoamor, en ocasiones adscritos al Romanticismo como opositores al movimiento, pues en este romanticismo tardío aún quedaban pequeños vestigios con Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro.


    Teatro

    El teatro realista español describe un arco desde las posturas más conservadoras y acríticas a las más progresistas y ácidas: desde la alta comedia de Adelardo López de Ayala y Ventura de la Vega, al teatro éticamente inquieto de Benito Pérez Galdós y la acerada crítica de Enrique Gaspar (1842-1902), dramaturgo de minorías. Junto a estos autores, se reanudó el interés por el costumbrismo que reflejó el público burgués más conservador a través de géneros como la zarzuela o género chico, el sainete o el teatro por horas. Se trataba de un teatro fundamentalmente de evasión, que procuraba no plantear problemas de conciencia al burgués. Junto a ello, se intentaba revitalizar los anticuados valores conservadores de la honra con las iniciativas para hacer revivir el drama histórico romántico por parte de Manuel Tamayo y Baus o por parte del neorromanticismo del matemático José Echegaray.


    Modernismo Artículo principal: Literatura española del Modernismo
    Modernismo

    Generación del 98 y el siglo XX Generación del 98
    Novecentismo
    Generación del 27
    Literatura española anterior a la guerra civil
    Literatura española posterior a la guerra civil

    Clásicos españoles Siglo VI

    Isidoro de Sevilla
    Siglo X

    Glosas Emilianenses y Glosas Silences - Anónimas
    Siglo XI

    Varios autores anónimos - jarchas
    Siglo XII

    Anónimo (Per Abbat) - Cantar de Mío Cid
    Anónimo - Auto de los Reyes Magos
    Siglo XIII

    Alfonso X el Sabio - Siete partidas
    Raimundo Lulio - Ars Magna
    Gonzalo de Berceo - Milagros de Nuestra Señora
    Martín Codax - Pergamino Vindel
    Anónimo - Misterio de Elche
    Siglo XIV

    Varios autores - Romancero viejo
    don Juan Manuel - El conde Lucanor
    Juan Ruiz - Libro de buen amor
    Francisco de Vitoria - Del Homicidio
    Ausiàs March - epístola y poemas trovadorescos.
    Siglo XV

    Juan del Encina - O Reyes Magos benditos
    Fernando de Rojas - La Celestina
    Jorge Manrique - Coplas por la muerte de su padre
    Bernal Díaz del Castillo - Historia verdadera de la conquista de la Nueva España
    Bernardino de Sahagún - Historia general de las cosas de la Nueva España
    Bartolomé de las Casas - Historia de las Indias
    Joan Lluís Vives - Opuscula varia
    Antonio de Nebrija - Grammatica
    Joanot Martorell - Tirant lo Blanch
    Garci Rodríguez de Montalvo - Amadís de Gaula
    Siglo XVI

    Francisco de Quevedo - El Buscón
    Luis de Góngora - Fábula de Polifemo y Galatea.
    Garcilaso de la Vega - égloga y otros poemas amorosos.
    Inca Garcilaso de la Vega - Comentarios reales
    Anónimo - Lazarillo de Tormes
    Luis de Molina - Liberi arbitrii cum gratiae donus, divina praescientia, providentia, praedestinatione et reprobatione Concordia
    Santa Teresa de Jesús - Camino de perfección
    San Juan de la Cruz - Manuscrito de Sanlúcar
    San Ignacio de Loyola - Ejercicios Espirituales
    Francisco Javier - el pequeño catecismo y el gran catecismo.
    Francisco Suárez - Defensio fidei contra Anglicanae sectae errores
    Gómez Pereira - Antoniana Margarita
    Siglo XVII

    Miguel de Cervantes - El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha
    Baltasar Gracián - El Criticón
    Lope de Vega - Fuenteovejuna
    Pedro Calderón de la Barca - La vida es sueño
    Tirso de Molina - El burlador de Sevilla y convidado de piedra
    Mateo Alemán - Guzman de Alfarache
    Juan Caramuel - Theologia Regularis
    Siglo XVIII

    Gaspar Melchor de Jovellanos - El delincuente honrado
    José Cadalso - Cartas marruecas
    Tomás de Iriarte - Fábulas
    Félix María Samaniego - Fábulas morales
    Siglo XIX

    José de Espronceda - El estudiante de Salamanca
    José Zorrilla - Don Juan Tenorio
    Mariano José de Larra - Artículos
    Gustavo Adolfo Bécquer - Rimas y Leyendas
    Rosalía de Castro - En las orillas del Sar
    Francisco Ferrer Guardia - tratados
    Leopoldo Alas - La Regenta
    Benito Pérez Galdós - Fortunata y Jacinta
    Vicente Blasco Ibáñez - La barraca
    Miguel de Unamuno - Niebla
    Antonio Machado - Soledades
    Pío Baroja - El árbol de la ciencia
    Valle-Inclán - Luces de Bohemia
    José Ortega y Gasset - Meditaciones del Quijote
    Pedro Salinas - El contemplado
    Antonio Cánovas del Castillo - Recopilaciones históricas
    Jorge Guillén - A la altura de las circunstancias
    Menéndez Pidal - Cantar del Mío Cid: texto, gramática y vocabulario
    Jorge Santayana - El último puritano.
    Enrique Gaspar y Rimbau - El anacronópete.
    Siglo XX

    Manuel Azaña - La velada en Benicarló
    Miguel Hernández - El rayo que no cesa
    María Zambrano - horizontes del liberalismo
    Federico García Lorca - Bodas de sangre
    Rafael Alberti - Buenos Aires en tinta china
    Luis Cernuda - Égloga y otras narraciones poéticas.
    Ramón J. Sender - Réquiem por un campesino español.
    Luis Martín-Santos - Tiempo de silencio.
    Antonio Buero Vallejo - Historia de una escalera.
    Javier Marías - Corazón tan blanco.
    Manuel Vázquez Montalbán - Serie Carvalho
    Fernando Arrabal - La Bicicleta del condenado.
    Chantal Maillard - matar a Platón.
    Ignacio Ramonet - Cien horas con Fidel
    Max Aub - no son cuentos.
    Fernando Savater - El jardín de las dudas
    Mercè Rodoreda - La plaça del diamant
    Miguel Delibes - Cinco horas con Mario
    Francisco Ayala - El fondo del vaso
    Arturo Pérez-Reverte - Las aventuras del capitán Alatriste


  • FANTASIA,SAGAS :

    La fantasía heroica o fantasía épica es un subgénero de la literatura fantástica (y por extensión, de la cinematografía fantástica, manga y comic fantásticos, etc.) que se caracteriza por la presencia de seres mitológicos o inventados (dragones, elfos, etc.), ambientación ficticia de carácter medievalista o indefinido (en cualquier caso, sobre la base de sociedades tecnológicamente atrasadas) y un fuerte componente mágico y épico.

    Una característica común a la mayoría de las obras de fantasía épica contemporánea es que los personajes llevan una vida sin convencional hasta que imprevisiblemente sucede una anomalía que cambia sus vidas totalmente (un objeto, un viaje a un sitio desconocido, una profecía). Esta característica puede estar presente en la fantasía en general, y tiene su origen en la literatura islandesa y escandinava, donde los protagonistas son casi siempre precoces (niños o adolescentes) diferentes a los demás (en fuerza, inteligencia, etc)[1] , que para probar sus poderes emprenden largos viajes donde encuentran aventuras y desventuras y se dan con objetos mágicos y guerras.

    Actualmente se habla de literatura fantástica para referirse la fantasía épica, pero esta denominación es errónea, ya que existen obras (escritas y visuales) que aun siendo fantásticas difícilmente se considerarían épicas con todo derecho. Ejemplos de este error serían Harry Potter, Artemis Fowl o La Materia Oscura, así como ciertos relatos de Julio Cortázar o Jorge Luis Borges.


    Origen e historia

    Este tipo de literatura cumple la premisa de que tanto quien lo escribe como quien lo lee sabe que los sucesos narrados son ficción. De este modo, aunque encontramos literatura aparentemente de este tipo en obras como el poema de Gilgamesh o La Odisea, no se consideran fantasía épica sino épica, ya que los elementos mitológicos/mágicos (Anu o Istar en el primero, Zeus en el segundo, etc) eran en sus respectivas épocas parte de sendas religiones.

    Esta premisa se cumple por primera vez (siendo demostrable) en el siglo XIII en París, Francia, cuando un autor francés publica una versión de las leyendas artúricas inglesas. De aquí nace la tradición de los Libros de caballerías, de los cuales varios contienen los elementos necesarios para formar parte del género que se trata[2] . Un desarrollo posterior, influenciado por la literatura nórdica y germánica (las sagas, en las que abundan países reales e inventados y conquistas) y la mitología árabe (que introduce durante la Edad Media los dragones, los demonios y otros monstruos en la tradición europea), terminan conformando a finales del siglo XIX lo que podemos llamar sin género de duda fantasía épica. Además de los relatos del francés lord Dunsany, destaca El bosque del fin del mundo de William Morris, publicado en 1894. En este libro encontramos las características que duran hasta hoy: las criaturas fantásticas, las aventuras, el punto de misterio, los nombres peyorativos (como el del protagonista, apellidado El Dorado) y sobre todo el ambiente indefinido basado en la Edad Media, producto de las ideas romanticistas que se anteponían a la época industrial. Es a través de estas ideas de añoranza del pasado como el ambiente medievalista va triunfando en esta literatura. Por otra parte, a través de la obra de Morris se advierten las influencias que dieron lugar al surgimiento del género; ya sólo los títulos de sus primeras obras nos revelan su conocimiento de las leyendas artúricas (Guinevere), de las sagas islandesas y escandinavas (Sigurd), la épica de la Antigüedad (Jasón) y su conocimiento y utopía por la historia medieval. El mismo caso se da, por ejemplo, en los relatos de George McDonald, de la misma época.

    Acabándose el siglo XIX la fantasía épica conoció a uno de sus grandes autores, H. Rider Haggard. Aunque más conocido por su clásico Las minas del rey Salomón, Haggard exploró el género épico fantástico y la literatura fantástica en general en muchas ocasiones. Cabe señalar su novela Eric Ojos Brillantes, publicada por primera vez en 1889 y poseedora de la mayor parte de los elementos del género. Esta novela reconstruye las aventuras de un vikingo, pero a la manera de las sagas, es decir, con gigantes, reyes y geografías ficticios, mucha épica y un ambiente idealizado y no muy definido. Con todo esto se convierte no sólo en una de las primeras novelas de fantasía épica sino en uno de sus hitos.

    Las fantasía épica del siglo XX es fruto de la remasterización de obras de principios de siglo como Conan el cimmerio, La espada rota, El Señor de los Anillos o La Historia Interminable, cuya estela aún es visible hoy en día. Algunas de las más antiguas, como Conan, nacen ligadas al fenómeno de las revistas pulp, entre las dos guerras mundiales. Los valores de estas obras (el gran héroe y el gran villano, la magia todopoderosa, las grandes batallas) empiezan a superarse en la década de los '90. Aquí estos estereotipos se rompen, y se empieza a deshacer la marcada dualidad Bien-Mal. También aparece un mayor componente de intriga o desarrollo social en algunas obras, que desplaza el contenido épico (que no obstante, termina apareciendo siempre).

    Actualmente existen dos corrientes. Ciertas obras tratan ambientarse en un mundo pseudomedieval o en todo caso verídico, con explicaciones detalladas de índole histórico o social que expliquen (incluso científicamente) cada uno de los lugares y situaciones, mientras que otras huyen de esta relativa realidad para crear mundos sostenidos por la imaginación y la magia, con situaciones del todo surrealistas y una preocupación posmoderna de la realidad. Prácticamente todas las obras actuales siguen el influjo de Tolkien, Howard y los otros clásicos de principios del XX. Son comunes las comparaciones con estos autores y especialmente tras el éxito cinematográfico de El Señor de los Anillos. Para los propios autores supone un halago.

    Me gustaría que siguieran comparando Canción de Hielo y Fuego con Tolkien cuando haya terminado la serie[3]
    Es precisamente a causa de estas nuevas lecturas de las obras clásicas del género, del mayor uso de conocimientos históricos y de la aparición en el mercado de autores no anglosajones, como Andrej Sapkowski, como el género se está renovando.


    Influencias

    En resumen, las principales influencias que han configurado y tiene el género en la actualidad, son:

    Literatura épica de la Antigüedad.
    Sagas islandesas, noruegas, suecas y germanas.
    Mitología árabe medieval.
    Leyendas artúricas.
    Cuentos fantásticos y góticos del siglo XIX.

    Características

    Ambientación

    Margaret Weis durante la Convención de Comics Lucca (Italia), en Octubre 2005.Está aceptado que la época sobre la que se escriben los relatos de fantasía épica o fantasía heroica es la Edad Media. Esto no es así. Cualquier época de la Historia o cualquiera creada sobre la sola imaginación sirve de ambientación, siempre que muestre un mundo tecnológicamente atrasado o del todo fantástico.

    Haggard, en su obra Eric Ojos Dorados, imaginó el mundo ficticio recreado por las Sagas, de las cuales una parte narra hechos sucedidos en los siglos anteriores a Jesucristo, y parte en la Alta Edad Media. Robert Holdstock, en la saga El Códice de Merlín, imagina a través de los ojos de Jasón y Merlín la antigua Grecia y tiempos aun anteriores, mientras que el argumento en sí transcurre durante el apogeo celta, en la Edad Antigua. Howard, por su parte, se remonta a la Edad Oscura, mientras que otros libros se remontan al auge mesopotámico.

    Esto no quiere decir que todas las ambientaciones estén basadas en épocas tan antiguas. Ciertos libros de Reinos Olvidados toman como referencia el Imperio Español, así como la Saga de Chalion de Bujold, esto es, la Edad Moderna. Incluso, Margaret Weis y Trazy Hickman imaginaron en la tetralogía La Espada de Joram un mundo en el que conviven las tecnologías futuristas con las prácticas mágicas.

    A veces la ambientación histórica hace que la novela pierda en fantasía y se convierta en otra cosa, sin que esto sea una regla. Casos destacables de una buena ambientación histórica en novelas de pura fantasía es la Saga de Geralt de Rivia de Andrej Sapkowsky o Las nieblas de Avalón de Marion Zimmer Bradley.


    Personajes

    Es habitual que los protagonistas de estas novelas, estén pensados para adultos o para niños, sean adolescentes o jóvenes, incluso niños pequeños. Como se mencionó más arriba este rasgo es propio de las sagas escandinavas e islandesas, que asimiliron a sus héroes con la precocidad física e intelectual. Esta característica está presente en la inmensa mayoría de la literatura del género, desde clásicos como La Historia Interminable o Un mago de Terramar.

    Las excepciones son escasas, aunque notables. Destaca el cuidado de los personajes maduros en obras como Mundodisco o Canción de Hielo y Fuego.

    Un buen ejemplo de la subsistencia del estereotipo nórdico lo tenemos en El bosque del fin del mundo, de 1892:

    Sólo contaba veinticinco inviernos; de piel clara, cabello rubio, era alto y fuerte; más sabio de lo que suelen ser los jóvenes a esa edad; valiente y amable (...). En cualquier pelea, resultaba un enemigo peligroso y un fiel compañero de batallas[4] .
    Véase la semejanza con la siguiente descripción, extraída de La saga de Egil el Manco y de Ásmund matador de Berserkir, del siglo XIII:

    Se llamaba Ásmund. Era de gran corpulencia. Practicaba todas las destrezas, y cuando alcanzó los doce inviernos de edad parecía que era superior a todos los que allí había.[5]
    Se ha dicho arriba que en la década de 1990 el estereotipo comienza a cambiar, pasando del gran héroe a otra cosa, incluso al antihéroe. Los nuevos protagonistas son más cercanos a la realidad, con sus más y sus menos. Esta figura la ilustra muy bien Ana María Matute en Olvidado rey gudú:

    Los hijos de Olar heredaron la extraordinaria fuerza física, los ojos grises, el áspero cabello rojinegro y la humillante cortedad de piernas de su padre (...). [Sikrosio] pronunciaba estrictamente las palabras precisas para hacerse entender, y no solía escuchar (...) a toda cháchara no relacionada con sus intereses (...). Amaba intensamente la vida -la suya, claro está- y procuraba sacarle todo el jugo y sustancia posibles.[6]
    Quizá una de las mayores riquezas que logra dar el género es el conjunto de profundos cambios que, gracias a las aventuras de los libros, modifican la psicología y la percepción de los personajes. Tanto buenos como malos, todo el elenco de personajes de los libros son consecuentes con las muchas fantasías que acontecen.


    Viajes

    Desde las epopeyas sumerias y griegas los viajes han constituido un elemento indispensable para dotar de épica a las historias. Se trata de viajes fatigosos y accidentados, a veces erráticos, que los personajes deben superar. Son propios de las obras de la Antigüedad, como La epopeya de Gilgamesh, La Odisea y La saga de los volsungos. Deudora de su legado, la fantasía contemporánea no suele prescindir de ellos. Es más, los libros tienden a comenzar con un viaje y a terminar cuando éste concluye; si se trata de una saga, cada libro puede corresponder a un viaje diferente. Es el caso de las Crónicas de Belgarath, Historias de Terramar, Doneval o El Ciclo de la Puerta de la Muerte. De nuevo existen excepciones. En libros como El Círculo Clandestino la trama transcurre en una sola ciudad, en otros, en un solo castillo. Los libros en que no existen grandes viajes pueden considerarse un aparte, que desarrollan más el componente de intriga que el de aventuras.


    Batallas

    Una segunda vía para desarrollar la épica son los combates, y para conocer su influencia hay que remontarse de nuevo a las obras de la épica y de ahí a las novelas de caballerías. Muchos autores han confiado y confían en la decisión de terminar sus historias con batallas espectaculares, que han ganado al género de sobrenombre de espada y brujería, ya que las luchas son tanto físicas como mágicas. Ejemplos de finales apoteósicos no faltan: El despertar de los héroes, de Robert Jordan, El nombre del Único, de Weis y Hickman, El retorno del rey, de Tolkien...

    Otros libros buscan la tranquilidad, las reflexiones y la moraleja, o simplemente la aventura y la diversión: La princesa prometida, los cuentos de El último deseo, etc. También existen historias largas en las que algunos de los libros sirven de enlace y se centran en descripciones o viajes, desplazando, anticipando o apartando los grandes combates: La Torre Blanca, La segunda generación, La forja.


    Criaturas fantásticas

    La fantasía a menudo se refugia en el seno de mundos habitados por seres fantásticos o mitológicos, como hadas, trasgos, elfos, etc. Buena parte de ellos los encontramos en la mitología germánica y escandinava, como el caso de los elfos. Otros no menos conocidos, como las arpías, provienen de los pueblos eslavos. Debemos a las leyendas asiáticas los dragones y a la mitología árabe los demonios. Todo este amasijo de criaturas y otras inventadas conviven en los libros del género. Sin embargo y, como en los anteriores apartados, esto no constituye ninguna regla total. Muchas obras prescinden mayoritaria o totalmente de criaturas fantásticas (como Leyendas de los Otori), mientras que en otras son la base de la propia historia (por ejemplo, la trilogía El éxodo de los gnomos de Terry Pratchett).

    De todas ellas, quizá las criaturas que aparecen con más asiduidad en el género sean los dragones, evidenciándose en los títulos de muchas obras: El último dragón, El Dragón Renacido[7] , Los dragones, Los dominios del dragón, Dance with dragons, El retorno de los dragones, Los dragones de Krynn, etc.


    Magia

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    Realismo

    Existe desde Tolkien una tendencia a convertir los mundos imaginarios en mundos reales. Es conocida la lengua élfica inventada por el escritor, además de sus muchos apéndices, notas y listas. Algo más que mantener una coherencia narrativa, es un trabajo adicional y en muchas ocasiones arduo, que actúa de trasfondo a la historia y la enriquece.

    En muchas historias se opta por exponer en un libro o en parte de un libro una serie de "documentación" histórica, geográfica o social, totalmente ficticia, como es el caso de La forja. Otras veces los libros vienen acompañados por cuantiosas notas y apéndices, como el citado caso de El Señor de los Anillos o El Ciclo de la Puerta de la Muerte[8] . También llegan a crearse libros y atlas específicos del mundo a tratar, que en ciertos casos se utilizan como complemento a los juegos de rol que acompañan a la historia. Ejemplos de este fenómeno son Dragolance[9] y La Rueda del Tiempo[10] .

    Por otra parte la coherencia que debe de tener una novela de fantasía épica en sí misma es tremenda, lo cual deviene en un tipo sutil de realismo, que ya advertía Borges del escritor decimonónico William Morris[11] .


    Extensión

    Dentro del campo editorial de los siglos XX y XXI cuesta encontrar libros independientes de sagas fantásticas. Existe una tendencia muy llamativa hacia la longitud, formándose sagas sobre el mismo tema. Este hecho recuerda a las aventuras de Amadís y otras muchas novelas de caballerías, en torno a finales del siglo XVI, cuyos escritores "reciclaban" a sus personajes y a sus mundos. Más antiguas son las sagas del Norte, que muestran los mismos tópicos, aunque sin que éstos tengan que ser continuaciones de otros. De nuevo hay grandes excepciones, como Maske: Taeria o El Ojo del Cazador.

    Sucede que en varias ocasiones una serie de libros no es única, sino que hay varias series y libros sueltos que giran en torno al mismo argumento o universo, en las que pueden colaborar varios autores. Este fenómeno lo encontramos en obras de principios del XX como Conan, en las revistas de pulp fiction, extendiéndose muy ampliamente entre mediadios de los '80 y mediados de los '90, cuando aparecen las grandes macrosagas del género: Dragonlance, Reinos Olvidados, Sol Oscuro, Mundodisco, Warhammer, etc; ligadas a los juegos de rol y a las nuevas posibilidades de jugabilidad de éstos.


    Subgéneros

    A su vez, la fantasía épica se divide en varios subgéneros:

    Fantasía heroica: Como en las viejas epopeyas, el protagonista es un héroe que debe hacer frente a las fuerzas del mal (monstruos, magos malignos...) y derrotarlas.
    Espada y brujería: El contenido de la obra está fuertamente ligado a la magia y a las batallas, sin que tengan apenas relevancia las sociedades o mundos mostrados y otros aspectos de la ambientación.
    Alta fantasía: Historias de cierta calidad literaria, donde la ambientación, la crítica velada al mundo actual y la profundidad psicológica de personajes y sociedades priman por encima del personaje individual (el héroe o el villano) y son, en realidad, el propio argumento. No están exentas, en ocasiones, de principios morales o filosóficos.
    Ciclo artúrico: Relatos que cuentan una versión de las leyendas artúricas incluyendo la magia y la épica, sin limitarse a una concepción totalmente realista tal y como nos pretenden mostrar las teorías actuales.

    Algunas obras

    Podemos incluir en este subgénero, las siguientes obras en orden cronológico:


    Formación del género (hasta 1940)

    Se agrupan en este apartado los relatos que dieron el salto definitivo a lo que hoy llamamos fantasía épica y fantasía heroica. Los siguientes escritores y novelas supieron fusionar las novelas de aventuras, la mitología, los cuentos de magia y la novela gótica, creando el género tal y como nos ha llegado, sin demasiadas variaciones, hasta nuestros días.

    Beroaldo de Verville: Le moyen de Parvenir (1781).
    George McDonald: Fantasías (1859).
    George McDonald: La princesa y los trasgos (serie) (1871).
    H. Rider Haggard: Eric Ojos Dorados (1889).
    William Morris: El bosque del fin del mundo (1894).
    William Morris: Las aguas de las islas encantadas (1897).
    Lord Dunsany: La espada de Welleran (1908).
    Eric Rucker Eddison: La Serpiente Uróboros (1922).
    Lord Dunsany: La hija del rey del país de los elfos (1924).
    Clark Ashton Smith: relatos sobre Hyperbórea, Zotique y Tierra Moribunda (1926-1935).
    Robert E. Howard: Kull de Atlantis (1929).
    Robert E. Howard: Conan (1932).
    J. R. R. Tolkien: El Silmarillion, El Hobbit (1937)

    Primeros clásicos (1940-1980)

    Entre la Segunda Guerra Mundial y los años 70 se escriben las primeras novelas que todo el mundo identifica con la fantasía épica. Son clásicos, bestsellers y su influencia ha sido muy amplia.

    C. S. Lewis: Heptalogía Las crónicas de Narnia (1939-1954).
    Paul Anderson: La espada rota (1954).
    J. R. R. Tolkien: El Señor de los Anillos (1954-1955).
    Michael Moorcock: Las crónicas de Elric de Melnibone, El campeón eterno (1961).
    Ursula K. LeGuin: Un mago de Terramar (1968).
    Stephen R. Donaldson: Las crónicas de Thomas Covenant, el Incrédulo (1977).
    Michael Ende: La Historia Interminable (1979).

    Segundos clásicos. Éxito de los juegos de rol (1980-1995)

    Con la revolución de los juegos de rol en la década de los '80, la filmación de películas pertenecientes al género y la lectura de los clásicos de principios-mediados de siglo llegan una serie de novelas, muchas veces franquicias, que siguen teniendo hoy un público amplio y cuyas primeras entregas, como es el caso de las Crónicas de la Dragonlance, se han convertido en clásicos, mal que les pese a algunos y guste a otros. Actualmente se escriben aún muchas obras que se podrían englobar aquí, aunque cada vez se investigan más otros derroteros. La mayoría de ellas pertenecen a grandes sagas o franquicias que nacieron en esta época, como Dragonlance o Reinos Olvidados.

    Loisel y Le Tendre: La búsqueda del Pájaro del Tiempo (1982), serie de historietas.
    Stephen King: La Torre Oscura (1982-2004), saga fantástica de 7 volúmenes en clave épica, apocalíptica y contrautópica.
    Terry Pratchett: El color de la magia (1983) (primero de la saga de Mundodisco).
    Margaret Weis y Tracy Hickman: Dragonlance (1984)...
    Willow (1988), dirigida por Ron Howard y producida por George Lucas.
    Margaret Weis y Tracy Hickman: La Rosa del profeta (1989)
    Margaret Weis y Tracy Hickman: El ciclo de la puerta de la muerte (1990)
    Robert Jordan: La Rueda del Tiempo (1990).
    R. A. Salvatore: El Elfo Oscuro (de 1993 en adelante)(Drizzt Do'Urden). División en trilogías.
    Terry Goodkind: La espada de la Verdad(saga) (1994-2006)

    Nueva Fantasía (desde 1996)

    Desde mediados de los '90 los autores de fantasía se han ido olvidando de los estereotipos literarios que venían imperando, tales como la clara diferencia bien-mal o el personaje principal o grupo de personajes siempre fuertes y vencedores.

    Andrzej Sapkowski: Saga de Geralt de Rivia (1993). Se incluye en "Nueva Fantasía" a pesar de aparecer en 1993.
    George R. R. Martin: Serie Canción de Hielo y Fuego: Juego de Tronos (1996), Choque de Reyes (1998), Tormenta de Espadas (2000), Festín de Cuervos (2005).
    Javier Negrete: La espada de fuego (2003),El espíritu del mago (2005)
    Laura Gallego García: Serie Memorias de Idhún: La Resistencia (2004), Tríada (2005), Panteón (2006).
    Lucía González Lavado: Pentalogia Hijos del Dragón:Hijos del dragón I. Revelación, Hijos del dragón II. Las Armas Sagradas, Hijos del dragón III. El Secreto del tigre, Hijos del dragón IV. Los Reinos del Fénix, Hijos del dragón V. La Oculta. (2006-2008), Trilogía Historias de Eilidh (2008), Novela fantástica juvenil Lo que Esconde el Espejo(2008).
    Martín David Pasternak: El Reloj del Capitán (2006)
    Tobías Grumm: La tierra del Dragón: Nicho de reyes (2005)
    Francisco Javier Illán Vivas: La cólera de Nébulos. Libro I: La Maldición (2004)


    CLASICOS :

    LITERATURA DE TODOS LOS TIEMPOS,ESPAÑOLA E INGLESA EN SUS DIVERSOS GENEROS :

    LITERATURA EUROPEA RENACENTISTA,BARROCA.ROMANTICA Y MODERNA

    CLASICOS UNIVERSALES DE LA LITERATURA :

    Literatura medieval (siglos V-XV)

    Libro medieval.Artículo principal: Literatura medieval

    Europa

    Después de la caída de Roma (en 476), muchos de los acercamientos y de los estilos literarios inventados por los griegos y romanos dejaron de usarse en Europa hasta el renacimiento florentino. La cultura y el arte medieval se centraron más en la religión, en parte porque los trabajos griegos no habían sido preservados. Hubo pocas innovaciones, las concernientes a literatura se agrupan tradicionalmente en Materia de Roma, Materia de Francia y Materia de Gran Bretaña.

    El Islam se difundió en Asia y África, preservando las obras griegas y basándose en ellas para nuevos desarrollos literarios. Aunque se había perdido mucho por el paso del tiempo y las catástrofes (como la de la biblioteca de Alejandría), numerosos trabajos griegos fueron preservados y copiados cuidadosamente por los escribas musulmanes.


    Literatura latina

    Artículo principal: Literatura latina
    Entre los textos europeos tempranos fueron frecuentes las hagiografías o las "vidas de los santos". La obra de Beda —Historia ecclesiastica gentis Anglorum— y otras continúan la tradición histórica basada en la fe comenzada por Eusebio de Cesarea alrededor del año 300.

    La dramaturgia cesó a excepción de los Misterios y de las representaciones de "La pasión" (Viacrucis), que se centraron en difundir y consolidar la creencia cristiana entre el pueblo. Alrededor del año 400, con la Psychomachia de Prudencio, comenzó la tradición de los cuentos alegóricos, tan socorrida en la literatura medieval.

    Godofredo de Monmouth escribió su Historia Regum Britanniæ (Historia de los reyes de Bretaña), que presentó como hechos reales de la historia de Gran Bretaña.[7] Entre ellas están las de Merlín el mago y el rey Arturo.

    El interés de los musulmanes por preservar los escritos filosóficos y científicos griegos llegaría a afectar la escritura en Europa; por ejemplo, la obra del célebre teólogo Tomás de Aquino tiene fuerte influencia aristotélica.


    Literatura vernácula

    La poesía y el cantar de gesta florecieron por los trovadores y juglares.

    La poesía épica continuó desarrollándose con la adición temática de las mitologías de Europa del norte; Beowulf y las sagas de los nórdicos, que presentan una visión de la guerra y la honra similar a la de Homero y Virgilio.

    En noviembre de 1095 el papa Urbano II dio comienzo a la Primera Cruzada en el Concilio de Clermont. Las cruzadas (campañas militares contra los musulmanes que tuvieron lugar entre los siglos XI y XIII) afectaron todos los aspectos de la vida en Europa y el Oriente Medio; la literatura también fue transformada por esas guerras entre dos culturas; por ejemplo, la imagen del caballero adquirió un significado renovado.

    Obras y autores importantes del periodo son: Petrarca, el Decamerón de Boccaccio; La Divina Comedia y los poemas de Dante Alighieri; los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer.

    Literatura moderna europea (siglos XV-XVIII)

    Literatura renacentista

    Artículo principal: Literatura renacentista
    La renovación general en el conocimiento que comenzó en Europa tras el descubrimiento del mundo nuevo en 1492 trajo consigo una nueva concepción de la ciencia y la investigación y formas distintas de hacer arte.

    Surgió por entonces una forma literaria que luego desembocaría en la novela, que cobró renombre en los siglos posteriores. Una de las más conocidas de esta primera época es la Utopia de Tomás Moro.

    Las obras dramáticas de entretenimiento (opuestas al propósito moralizante) volvieron al escenario. William Shakespeare es el dramaturgo más notable, pero hubo muchos más, como Christopher Marlowe, Molière, y Ben Jonson.

    Del siglo XVI al XVIII los ejecutantes de la Commedia dell'arte improvisaban en las calles de Italia y de Francia, pero algunas de las obras fueron escritas. Tanto las obras improvisadas como las escritas con base en un esquema tuvieron influencia sobre la literatura de la época, particularmente sobre el trabajo de Molière. Shakespeare y Roberto Armin, que retomaron los bufones y jugadores para crear nuevas comedias. Todos los papeles, incluso los femeninos, eran representados por hombres, eso cambiaría primero en Francia y luego en Inglaterra también, hacia fines del siglo XVII.

    La primera parte del poema épico isabelino La reina de las hadas de Edmund Spenser fue publicada en 1590, y completo en 1597. Esta obra marcó una transición en la cual la "novedad" entra en la narrativa, en el sentido de vuelcos argumentales. Las formas de teatro conocidas en el tiempo de Spencer se incorporan en el poema de forma no tradicional y le dan vuelta a la propaganda política al servicio de la reina Elizabeth I.

    Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes ha sido llamado "la primera novela" (o la primera de las novelas europeas modernas). Fue publicada en dos partes, la primera en 1605 y la segunda en 1615. Puede ser vista como una parodia de las novelas caballerescas, en la cual la diversión proviene de una nueva forma de tratar las leyendas heroicas populares.


    Literatura barroca

    Artículo principal: Literatura del Barroco
    A diferencia del Renacimiento, el Barroco se caracteriza por la idea del desengaño y por el pesimismo. Las temáticas frecuentes en esta literatura son la vida como lucha, sueño o mentira y la fugacidad de los hechos humanos, plasmadas en un estilo suntuoso y recargado. La literatura barroca hace uso desmedido de la adjetivación, el hipérbaton, la elipsis, la metáfora, la perífrasis, la antítesis y las alusiones mitológicas.

    La literatura barroca tuvo diferentes maneras de manifestarse, el Eufuismo de los poetas ingleses, el Preciosismo en Francia, el Marinismo en Italia y Conceptismo y Culteranismo en España.

    Entre los escritores barrocos están, en español Luis de Góngora, Francisco de Quevedo y Villegas, Sor Juana, Bernardo de Balbuena; en catalán Francesc Fontanella, Francesc Vicenç Garcia, Josep Romaguera; en portugués António Vieira, Gregório de Matos, Francisco Rodrigues Lobo; en inglés los poetas metafísicos (John Donne, George Herbert, Andrew Marvell, Henry Vaughan y en alemán Andreas Gryphius.


    Literatura ilustrada o neoclásica

    Puede darse como periodo de la literatura "ilustrada" los años que van de 1689, en que se publica el Ensayo sobre el entendimiento humano de John Locke y 1785, en que se publican Las desventuras del joven Werther de Goethe. En ese lapso nace en Francia una gran esfuerzo intelectual: L'Encyclopédie.

    Además, se publicaron por entonces Emilio de Rousseau; Cándido de Voltaire; Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift; Cartas Persas de Montesquieu; y Cartas marruecas de José Cadalso.

    Las obras literarias fueron de diversos tipos: colectivas, civiles y morales, didácticas, etc., pero en general tuvieron los siguientes rasgos:

    predominaron de la razón ante la emoción y la imaginación
    el laicismo
    la promoción de la tolerancia, la igualdad y la libertad
    el cuestionamiento del poder político.

    Literatura contemporánea (siglos XIX-XX)

    La literatura contemporánea abarca la literatura romántica, el postromanticismo, el realismo, el naturalismo, el modernismo, el postmodernismo y las vanguardias. Por la extensión del tema este artículo ha sido dividido. El periodo histórico siguiente se abordará en Historia de la literatura moderna.


    AVENTURAS :

    La novela de aventuras es un género literario enfatiza en su argumento los viajes, el misterio y el riesgo. El autor de una recopilación de 250 títulos, Salvador Vázquez De Parga, ayudará mucho al estudioso del popular género. Estos múltiples escenarios o subgéneros son sinónimos de las preferencias del lector, que, como señala Amando López Valero, el joven tiende a identificarse con el héroe, que así amplia la categoría conceptual de descubrir el misterio o la recreación del futuro y el riesgo calculado. El liderazgo del personaje principal y asimismo el suspenso por el control de la aventura. Otra característica recurrente es la acción presente hasta dominar los escenarios, básica para el desarrollo de la trama. En el cine de aventuras hay unas características que se encuentran en él y definen el género: la mentada acción, el liderazgo del héroe o la heroina, el sabor autobiográfico del lector, que se identifica con los hechos relatados y con los actores y la sencillez del género, con los recursos de la fotografía y del guión. Los hechos pueden ser o no ser basados en la vida real y muchas veces sí lo son.

    Representada en el Siglo de Oro español como novela bizantina y en francés, portugués e inglés. Títulos y autores nos recuerdan la historia emocionante de nuestra adolescencia: la Odisea, la Novela del oeste, el Oeste americano, El Coyote, Don Quijote, Amadís de Gaula, Las aventuras de Tom Sawyer, Robinson Crusoe, los Viajes de Gulliver, la Isla del tesoro, Corazón, El conde de Montecristo, Peter Pan, Julio Verne, Salgari, London, Fenelon, Marco Polo, Stevenson, Mansilla, la Novela picaresca. Como novela popular, el chico y la chica, la violencia: Howard, Robeson, Tarzán, Mallorquí, también, el cine de Ciencia ficción, etcétera, y el tema de la Antártida y de los Viajes por el Espacio ... y los libros de caballerías, Historiografía colonial, Autobiografías de soldados españoles, Naúfragios por ejemplo, de los Virreinatos en América, cine clásico americano en escenarios de África.

    NOVELAS Y RELATOS DE AVENTURAS MODERNOS Y POSMODERNOS :

    Novelas Clasicas de Aventuras

    Grandes novelas de aventuras, los clásicos de toda la vida. Relatos con la aventura del mar por excelencia. Julio Verne, Jack London, Joseph Conrad, Erneste Hemingway, Herman Melville, Robert Louis Stevenson. Pío Baroja. Frederick Marryat. Edgar Allan Poe, Daniel DeFoe, Robert Graves, Ignacio Aldecoa, Emilio Salgari.


    GRANDES AVENTURAS

    Novelas que se han escrito a lo largo de la historia y que algunas de ellas podemos considerar como clásicas. Han perdurado a lo largo del tiempo hi ha sido leídas por niños jóvenes y adultos de todo el mundo. A pesar de ser relatos aparentemente muy diferentes todos tienen algunos ingredientes básicos en común: la acción, el descubrimiento y la superlación personal de los personajes protagonistas a través de sus vivencias y la incertidumbre de lo que ocurrirá.

    - Protagonista: Puede ser un niño o una nniña o un joven que emprende un viaje hacia lo desconocido con el fin de hallar algún elemento de vital interés: un tesoro, el padre o la madre, una dama, una venganza o simplemente una ocupación en la vida.
    - Lugares: Donde transcurren estas novelaas también pueden ser diversos. Si bien tienen un elemento común: el exotismo con la intervención de otros personajes el protagonista ira superando adversidades dominando temores, afrontando situaciones desconocidas, en definitiva, irá madurando y dejando de ser el niño o la niña o la persona joven del principio. Cuando regresa después de largos años de aventuras el personaje protagonista a evolucionado y cambiado en su forma de ser.
    La aventura implica: peligro, viajar, misterio, acción en cuanto distintas situaciones de los personajes, experiencias nuevas, salir de la rutina diaria, la persona que aventura como se siente, emoción, miedo, ilusión, diversión, soledad, lejanía, curiosidad, libertad...

    Hay dos tipos:

    - Universal: es famosa en todos sitios. - Clásica: a pasado a la historia.

    Ex: El libro de la selva, Naufrago, Sherlock Jolmes, Quijote, Indiana Jones, Tarzan, Titánic...

    Algunas obras clásicas de este genero son:

    - Robinsón Crusoe, Daniel Defoe.
    - La isla del tesoro, Robert L.Stevensonss.
    - Los viajes de Gulliver, Jonathan Swift..
    - Kim, Rudyand Kipling.
    Todas estas novelas muy difundidas y aceptadas entre un numeroso publico de todas las edades y procedencias las podemos disfrutar también en sus versiones para cine, video, cómic, dibujos animados e incluso en diversas adaptaciones que han otros autores.

    COMPONENTES NARRATIVOS:

    Unos de los primeros elementos que hallamos en una novela es el narrador o la narradora. Llamamos así a quien nos cuenta la historia, cuando el narrador o la narradora es protagonista de la acción y nos cuenta los hechos desde su punto de vista se trata de un narrador o narradora en primera persona. Conocemos sus impresiones sus sentimientos acerca de la situación que le a tocado vivir.
    Puede ocurrir que esta narración en 1ª persona tome forma de diario incluyendo la fecha que nos sitúa en el tiempo concreto de la acción.
    Cuando el narrador o la narradora nos cuenta la acción sin participar directamente en ella como si hubiera actuado simplemente como espectador o espectadora de la misma hablamos de un narrador o una narradora hablamos en 3ª persona. El narrador o la narradora aparte de contar el desarrollo de la acción también presenta a los personajes y los describe por su aspecto físico y su forma de actuar o pensar. A través de la narración conocemos también los diálogos que mantienen los personajes entre ello. Cuando el texto reproduce de una manera literal las palabras que utilizan los personajes que intervienen en la historia decimos que se trata de un dialogo directo. En cambio cuando es el narrador o la narradora quien nos explica lo que han dicho los personajes sé esta utilizando él dialogo indirecto. Puede ocurrir que los personajes principales evolucionan en el transcurso de la novela que cambien de comportamiento incluso de forma de pensar así debemos tener en cuenta los hechos en los que participan los personajes pueden hacer que la descripción que se hace de ello al principio se modifique al final de la obra.


    TEXTOS FANTASTICOS

    El misterio a sido compañero de la humanidad desde sus orígenes los avances científicos han hecho posible que muchos de los temores y fenómenos a los que se atribuís un origen siniestro hayan encontrado explicación, sin embargo los mismos peligros y temores que horrorizaban a la gente también la atraían. De ahí que se hayan narrado y escrito tantas historias de misterio como medio entre otros de ahuyentar los malos espíritus. Así pues, las narraciones fantásticas han existido desde siempre en todas las culturas y en todos los pueblos.
    Por ejemplo en los cuentos infantiles aparecían hadas, príncipes encantados, brujas, etc. Lo fantástico aparece así en muchas de las historias que conocemos unido a lo imaginativo y maravilloso o a lo inexplicable y misterioso. Los relatos fantásticos son por tanto aquellos en que en un entorno verosímil ocurre algún hecho irreal y extraño que sorprende por su falta de explicación natural que produce intriga y misterio tanto en el personaje principal de la historia como en el lector o lectora y que provoca que ambos se sumerjan en una experiencia inolvidable.

    COMPLEMENTOS NARRATIVOS:

    Desde el punto de vista de la elaboración de una narración fantástica hay dos componentes fundamentales: la atmósfera o ambiente y el suspense. La atmósfera o ambiente es lo que se precise en el lugar en donde se sitúan los hechos narrados. Con la evolución del genero a lo largo de la historia, el lugar donde se ubica la acción a sufrido sucesivos cambios. Al principio abundaban los lugares tétricos, con poca luz e inseguros, con puertas que chirriaban, etc. Posteriormente se prefirieron los ambientes realistas pero que se iban distorsionando. El suspense es la tensión que se crea desde que se anuncia o se intuye que van a suceder unos hechos hasta que estos ocurren. De la habilidad del escritor o escritora dependerá de la tensión o suspense que se cree ante el inevitable descubrimiento de ese personaje fantástico por parte del personaje o de los personajes principales. En cambio si en la misma situación anterior de repente aparece un fantasma sin que ningún indicio anterior de la tara su existencia lo que se consigue entonces es sorpresa.

    Ej. :

    - El alquiler de un fantasma, Henry Jamess.
    - Sir Edmund Orme, Henry James.
    - Tercera persona, Henry James.
    - Otra vuelta de tuerca, Henry James.
    > - El fantasma de Canterville, Oscar Wildee.
    - El príncipe feliz, Oscar Wilde.
    - El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde..


    AVENTURAS JUVENILES

    Cuando hablamos de aventuras juveniles nos referimos a aquellas novelas escritas para jóvenes aunque posteriormente hayan podido convertirse en clásicos para todas las edades. Sus protagonistas son chicos y chicas que se ven inmersos en unas aventuras un tanto extraordinarias pero verosímiles. La acción de estos relatos se desarrolla en una época y un entorno geográfico reales. Con lo que la novela nos sirve también para conocer la costumbre y las formas de vidas de unas sociedades más o menos lejanas en el tiempo y en el espacio pero existentes al fin y al cabo. Así pues, podemos participar en juegos y actividades habituales de los personajes protagonistas en sus relaciones con sus compañeros y compañeras o con los miembros de su familia podemos conocer la cotidianidad que los envuelve y situarnos en lugares que aunque sean lejanos nos son familiares y nada desconocidos. Estas lecturas acostumbran a reflejar temas éticos y morales propios de cada sociedad en la que la acción se enmarca. Los personajes protagonistas actúan tomando sus propias decisiones ( personaje agente ) en función de su edad y manera de entender los riesgos, los conflictos y las prioridades de la vida. Normalmente son actuaciones en desacuerdo con las personas adultas y con la mantener relaciones distantes y a menudo enfrentadas.

    COMPONENTES NARRATIVOS:

    En este tipo de narraciones es frecuente encontrar descripciones de personas, objetos, lugares, ambientes, animales, etc., que pueden ser mas o menos abundantes y más o menos largas dependiendo de la intención con que se presentan. Estas descripciones pueden ser desde breves pinceladas para situar al lector o lectora a partir de una impresión general hasta párrafos enteros con cantidad de detalles. A menudo una descripción también sirve para saber la opinión del narrador o narradora acerca de lo que sé esta retratando. Las palabras que escoge nos pueden dar información sobre el objeto, la persona, o lugar que se describe.
    Es habitual encontrar fragmentos descriptivos mezclados con los diálogos y con la narración de la acción. Para llegar a nueva descripción hace falta observar lo que nos proponemos describir, reflexionar sobre lo que hemos observado y buscar un modo adecuado de expresarnos.

    Ej. :

    - La aventuras de Tom Sawyer (1876) Pseuddonimo: Mark Twain

    - Vida en el Mississipi (1883) Nombre: Saamuel Langhorne
    Clemens.
    - Las aventuras de Huckleberry Fim (1884))

    - Danza para dos, Jeam Ure.



    LITERATURA MARAVILLOSA

    La literatura maravillosa se diferencia de la literatura fantástica porque describe un mundo que no pretende ser representativo de nuestra realidad y trata de situaciones y personajes imaginarios. Las narraciones maravillosas se relacionan en los cuales se entremezclan la imagen del mundo misterioso de la edad media. La magia y la ciencia-ficción siempre con un héroe poderoso como protagonista.
    Dioses y diosas, magos y magas son los responsables de los acontecimientos maravillosos que se producen en los relatos estos suelen ser: hadas, encantadores, encantadoras, genios y otros seres irreales que conviven y se relacionan sin inquietar o perturbar en ningun momento al lector que acepta las reglas del juego. El final suele ser feliz y es la recompensa que reciben los héroes o heroínas en su lucha contra las diversas manifestaciones del mal.

    COMPONENTES NARRATIVOS:

    En todo relato maravilloso, encontramos dos elementos que determinan el tipo de texto que estamos leyendo: los personajes que intervienen y la acción que se desarrolla.
    Con respecto a los personajes que aparecen en un relato podemos establecer una división entre personajes principales y personajes secundarios según el papel que tengan en la historia y los datos que de ellos aparezcan. De los personajes principales se nos proporcionan muchos datos de modo que nos podemos formar una idea bastante aproximada de cómo son y de lo que piensan podemos hablar tanto de su aspecto físico como de su manera de ser. De los personajes secundarios en cambio tan solo conocemos algún aspecto parcial como su nombre o alguna acción concreta en la que participan. Para despertar la atención del lector además de presentar unos personajes muy peculiares debe narrarse una acción interesante.
    Por acción entendemos el conjunto de hechos que se nos describen y que dan sentido a la obra.


    NOVELAS :

    GENEROS Y TIPOS DE NOVELAS :

    La novela es el reino de la libertad de contenido y de forma. Es un género proteico que presenta a lo largo de la historia múltiples formas y puntos de vista.

    Para clasificar este género ha de tenerse en cuenta que existen diversos criterios para clasificar empleados por las distintas tipologías propuestas:

    Por el tono que mantiene la obra, se habla de:

    novela satírica
    novela humorística
    novela didáctica
    Por la forma:
    autobiográfica
    epistolar.
    dialogada
    ligera.

    Según el público al que llegue o el modo de distribución, se habla de:

    novela trivial
    Superventas o "best-seller"
    Novela por entregas o novela folletinesca.
    Atendiendo a su contenido, las novelas pueden ser:
    De aventuras.
    Bizantina.
    Caballeresca.
    Libros de caballerías.
    De ciencia ficción.
    Cortesana.

    Costumbrista o de costumbres: describe el ambiente en que se mueven y las formas de vida cotidiana de un grupo social concreto: costumbres, personajes típicos. Dentro de este tipo de novela, según el estilo, se dio lugar al realismo y al naturalismo. Es un género típico del siglo XIX, con autores como Balzac y Zola en Francia; Dickens; Gogol y Turgueniev en Rusia; y en España: Fernán Caballero, F. Trigo, Pardo Bazán, Pereda o Blasco Ibáñez.
    De espías y thrillers
    Fantástica
    Ficción criminal
    Gótica.
    Histórica.
    Morisca.
    Negra.
    Pastoril.
    Picaresca.
    Policial.
    Romántica.
    Sentimental.

    Social: disminuye en lo posible la descripción de vidas individuales, sustituyéndolas por una colectividad, pues no importa el ser humano en sí, sino como parte de un grupo o clase social. Su activud es crítica, con afán de denunciar situaciones, ambientes y modos de vida de un grupo. Fue cultivada en España en los años 1950: novela social española.
    De terror.
    Westerns

    Hay que añadir a esta lista otras tipologías que toman como criterio el estilo de la obra y entonces se habla de:

    Realista.
    Naturalista.
    Existencial
    O, si se consideran sus argumentos, puede hablarse de

    Psicológica.
    Novela de tesis. Es la que da más importancia a las intenciones del autor, generalmente ideológicas, que a la narración. Muy cultivada en el siglo XIX, especialmente por Fernán Caballero y el Padre Coloma.
    Novela testimonio.

    Desde finales del periodo victoriano hasta la actualidad, algunas de estas variedades se han convertido en auténticos subgéneros (ciencia ficción, novela rosa) muy populares, aunque a menudos ignorados por los críticos y los académicos; en tiempos recientes, las mejores novelas de ciertos subgéneros han empezado a ser reconocidas como literatura seria.

    GENEROS MAS IMPORTANTES DE NOVELAS :

    Novela de capa y espada
    Chick lit
    Dime novel
    Hard boiled
    Novela bizantina
    Novela caballeresca
    Novela cortesana
    Novela de aventuras
    Novela de espionaje
    Novela de terror
    Novela del oeste
    Novela didáctica
    Novela epistolar
    Novela fantástica
    Novela gótica
    Novela histórica
    Novela ligera
    Novela morisca
    Novela negra
    Novela pastoril
    Novela picaresca
    Novela policial
    Novela por entregas
    Novela psicológica
    Novela realista
    Novela romántica
    Novela satírica
    Novela sentimental
    Novela social española
    Novela testimonio
    Novelas paleocristianas


    HISTORIA DE LA NOVELA :

    Portada de la 4.ª edición del Quijote (1605), posiblemente la primera novela modernaLa novela es, según la RAE, una obra literaria en prosa en la que se narra una acción fingida en todo o en parte, y cuyo fin es causar placer estético a los lectores con la descripción o pintura de sucesos o lances interesantes, de caracteres, de pasiones y de costumbres. Como género literario, se desarrolló tardíamente, principalmente en el Edad Moderna, alcanzando su madurez en el siglo XIX, aunque tiene sus precedentes en épocas anteriores, tanto en la Antigüedad clásica grecolatina como en las literaturas orientales.

    La novela es el más tardío de todos los géneros literarios. Aunque tiene precedentes en la Edad Antigua no logró implantarse hasta la Edad Media. El término novella comenzó a utilizarse para nombrar los relatos de ficción con una extensión entre el cuento y el romanzo. En español, primero se utilizó con la acepción italiana pasando luego a designar las narraciones extensas (romanzo en italiano y roman en francés). El relato breve será denominado a partir de entonces novela corta.

    Antigüedad

    Las primeras novelas se producen entre los siglo II a. C. y siglo III en Grecia y Roma, y se han clasificado en cuatro tipos básicos: novelas de viaje, novelas románticas, novelas satíricas y novela bizantina.

    Como Pierre Daniel Huet señaló en 1670, la tradición de obras épicas tiene su precedente en Virgilio y Homero. Se solía usar el verso, adecuado a una tradición de representaciones orales. Hoy, esta tradición se remonta más atrás, a la época sumeria (Epopeya de Gilgamesh), y a la mitología hindú (Ramayana y Mahabharata).

    Es más difícil asegurar la influencia de los cuentacuentos medievales en el desarrollo de la novela.

    Había una tercera tradición de ficción en prosa, tanto en su modalidad satírica (con el Satiricón de Petronio, las increíbles historia de Luciano de Samosata, y la obra protopicaresca de Lucio Apuleyo El Asno de Oro) y una veta heroica (con los romances de Heliodoro, Longo y otros). El antiguo romance griego fue revitalizado por los novelistas bizantinos del siglo XII.

    Todas estas tradiciones fueron redescubiertas en los siglos XVII y XVIII.


    Romance

    Artículo principal: Romance (narración)
    En la Edad Media surge la novela sentimental y la caballeresca.

    El periodo 1200-1750 vio el ascenso de la "novela" (en el sentido al principio de un relato corto de ficción) que rivalizaba con el "romance" (que tenía la extensión de la epopeya). Esto ocurrió en toda Europa, pero sólo en español e inglés se fue más allá, y novela se convirtió en el término normal para las narrativas de ficción.

    Los romances eran narraciones en verso que se hicieron en lengua "romance" (de ahí tomaron el nombre). Las primeras obras de este género datan de los siglos XI y XII). Se desarrolló con temas como la caballería arturiana, no siendo fácil concretar cuánto de estos primeros "romances" se debieron a los modelos de la antigua Grecia y cuánto a las epopeyas en verso folclóricas como Beowulf y el Cantar de los Nibelungos. La trama estándar de un romance de este tipo consistía en una serie de aventuras inesperadas y peculiares. Pueden citarse clásicos como el Roman de la Rose.

    Los siglos XIV y XV vieron la emergencia de los primeros romances en prosa junto, así como de un nuevo mercado de libros, que se desarrolló incluso antes de que se expandiera la imprenta. Las leyendas, vidas de santos y visiones místicas en prosa fueron el principal objeto de este nuevo mercado de producciones en prosa. La élite urbana y las lectoras de clases altas y de los monasterios leían prosa religiosa. Los romances en prosa irrumpieron en este mercado como una moda nueva y cara. Sólo podía florecer verdaderamente con la invención de la imprenta y con la divulgación del papel, en la segunda mitad del siglo XV. Para entonces, el antiguo romance competía en el mercado con géneros más breves; el más destacados de estos géneros era la novela, una forma que nació en el curso del siglo XIV.


    Primeras novelas, 1000-1600

    Los peregrinos entreteniéndose con cuentos; grabado en madera de la edición de Caxton, 1486, de Los cuentos de Canterbury de ChaucerNo es fácil indicar qué géneros acabaron desembocando en la "novela". Los primeros ejemplos están categorizados hoy como "novella": Genji Monogatari del siglo XI, seguido por las obras de Boccaccio, Geoffrey Chaucer, Maquiavelo, incluso Miguel de Cervantes.

    Una primera novela podía ser básicamente cualquier historia que se contaba por sus elementos espectaculares o reveladores. Se incluían en una conversación (entendida como entretenimiento), con una mínima ambientación. Podían ser sermones extendidos. Las colecciones de ejemplos facilitaban la labor de los predicadores, que mediante una fábula o una breve reflexión histórica ilustraban una conclusión moral. Según las colecciones medievales, eran determinantes los gustos y la clase social. Los trabajadores preferían historias tremendas, con engaños ingeniosos, de los que hacían víctimas a las clases sociales que odiaban o a otros competidores de los narradores de historias. Parte de este género original persiste en los pequeños chistes que se añaden para poner un toque humorístico en la conversación.


    Siglo XIV: Boccaccio y Chaucer

    Se solía recurrir a una historia dentro de la historia. Se describen situaciones en las que se supone que se relatan toda una serie de historias, de diversos gustos y géneros. Los ejemplos clásicos son El Decamerón de Boccacio y Los cuentos de Canterbury de Chaucer; en el primero son un grupo de florentinos que huyen de la peste y se entretienen narrando historias de todo tipo; en el segundo, son unos peregrinos que van a Canterbury a visitar la tumba de Tomás Becket y cada peregrino escoge cuentos que se relacionan con su estado o su carácter. Así los nobles cuentan historias más "románticas", mientras que los de clase inferior prefieren historias de la vida cotidiana. El género no tenía entonces un término propio que lo individualizara. "Novela" podía simplemente indicar la novedad de los eventos que se contaban. La inclusión de distintos tipos de historias, todas en un mismo marco, sin embargo, evidenciaba la consciencia del hecho de que los géneros se estaban desarrollando en este campo.

    Mediante este recurso se justificaban los autores verdaderos, como Chaucer y Boccaccio. Los romances usaban un lenguaje sublime, justificándose a sí mismos en la medida que cultivaban un estilo "superior". Pero si cambiaba el gusto en las enseñanzas morales y la poesía, los romances rápidamente pasaban de moda. Estas historias de trampas y travesuras, de amores ilícitos e inteligentes intrigas en las que se reía de profesiones respetables o de los habitantes de otra ciudad, no tenían esa justificación moral ni poética. Así que llevaron la justificación al exterior. El narrador ofrecería unas pocas palabras explicando por qué creía que la historia merecía la pena. De nuevo, Los cuentos de Canterbury ofrecen los mejores ejemplos: el verdadero autor podía contar historias sin más justificación que el que esa historia ofrecía un buen retrato de quien la contaba y de sus gustos.

    El romance se había hecho tedioso, después de reiterar tramas sin introducir otras nuevas. Las colecciones de cuentos o novelas los criticaron: un personaje del grupo de narradores empezaría a contar un romance, e inmediatamente se vería interrumpido por los otros narradores que escuchaban la historia, para que se callase, o hablase de forma comprensible, o que rápidamente fuera al meollo del asunto. El resultado fue el auge del relato corto. Los pasos de este desarrollo pueden seguirse con el aprecio que iba ganando el cuento y el valor de los romances en nuevas colecciones versificadas a finales del siglo XIV.


    Siglo XV

    No existe unanimidad en cuanto al momento inicial de la novela o cuál sea la primera novela. Parece indudable que debe situarse en el Renacimiento. Es entonces cuando, orientándose hacia Italia surge en España la novela sentimental, como última derivación de las convencionales teorías provenzales del amor cortés. La obra fundamental del género fue la Cárcel de amor (1492) de Diego de San Pedro.[1]

    Un género intermedio entre el romance y la novela fueron los Libros de caballerías. En España, este tipo de prosa novelesca se difundió sobre todo en el siglo XV en idioma catalán o valenciano: Tirante el Blanco del valenciano Joanot Martorell (1490) o la novela anónima Curial e Güelfa. Alcanzó su máxima popularidad a partir de los últimos años del siglo XV, siendo la obra más representativa del género el Amadís de Gaula (1508). Solían editarse en varios volúmenes, dirigiéndose al público que se suscribiría a esta producción. Estas obras llevaban a sus lectores a mundos ilusorios, inculcándoles el ideal caballeresco de un pasado que nadie podía reinstaurar.


    Siglo XVI

    La difusión de la imprenta incrementó la comercialización de las novelas y los romances, aunque los libros impresos eran caros. La alfabetización fue más rápida en cuanto a la lectura que en cuanto a la escritura.

    Las primeras colecciones de novelas no eran necesariamente proyectos prestigiosos. Surgió una enorme variedad de historias, desde las más jocosas hasta las de Boccaccio o Chaucer. Autores italianos como Maquiavelo, entre otros, dieron a la novela un nuevo formato. Seguía siendo una historia de intriga que acababa de forma sorprendente, pero estaba más trabajada en cuanto a la forma en que los protagonístas llevaban a cabo su intriga, cómo mantenían sus secretos y cómo reaccionaban si alguien les amenazaba con revelarlos.

    Todo el siglo estuvo dominada por el subgénero de la novela pastoril, que situaba el asunto amoroso en un entorno bucólico. Puede considerarse iniciada con La Arcadia (1502), de Jacopo Sannazaro y se expandió a otros idiomas, como el portugués (Menina e Moça, 1554, de Bernardim Ribeiro) o el inglés (La Arcadia, 1580, de Sidney).

    La reforma protestante incrementó los lectores de panfletos religiosos, periódicos y diarios. La población urbana aprendió a leer. Surgieron entonces los chapbooks, libros de bolsillo baratos que contenían tanto romances como historias cortas, relatos y fábulas. Solían embellecerse con grabados de madera, sirviendo a veces la misma imagen para varios libros. Los romances fueron reducidos a historias simples y abruptas, parecidas a los libros de comic modernos.

    A mediados del siglo XVI, se produjo un cambio de ideas hacia un mayor realismo, superando en este punto las novelas pastoriles y caballerescas. Así se advierte en el Gargantúa y Pantagruel de François Rabelais y en la Vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (1554), origen esta última de la novela picaresca.


    Conflicto entre novelas y romances, 1600-1700

    Retrato de Miguel de Cervantes Saavedra, por Juan de Jáuregui.La novela, como técnica y género literario está en el siglo XVII en la lengua española, siendo su mejor ejemplo Don Quijote de la Mancha (1605) de Miguel de Cervantes. Se considera como una de las primeras novelas modernas del mundo, innovaba respecto a los modelos clásicos de la literatura greco-romana como lo eran la epopeya o la crónica. Esta novela ya incorpora una estructura episódica según un propósito fijo premeditadamente unitario. Se inició como una sátira del Amadis, que había hecho que Don Quijote perdiera la cabeza. Los defensores del Amadís criticaron la sátira porque apenas podía enseñar algo: Don Quijote ni ofrecía un héroe al que emular ni satisfacía con bellos diálogos; todo lo que podía ofrecer es hacer burla de los ideales nobles. Don Quijote fue la primera obra auténticamente anti-romance de este periodo; gracias a su forma que desmitifica la tradición caballeresca y cortés, representa la primera obra literaria que se puede clasificar como novela.

    Con posterioridad al Quijote, Cervantes publicó las Novelas Ejemplares (1613). Por "novela" se entendía en el siglo XVII la narración breve intermedia entre el cuento y la novela extensa, o sea lo que hoy llamamos novela corta.[2] Las Novelas ejemplares de Cervantes son originales, no siguen modelos italianos, y frente a la crítica al Quijote, que se decía que no enseñaba nada, pretendían ofrecer un comportamiento moral, una alternativa a los modelos heroico y satírico. No obstante, siguió suscitando críticas: Cervantes hablaba de adulterio, celos y crimen. Si estas historias proporcionaban ejemplo de algo, era de acciones inmorales. Los defensores de la "novela" respondieron que sus historias proporcionaban buenos y malos ejemplos. El lector podía aún sentir compasión y simpatía con las víctimas de los crímenes y las intrigas, si se narraban ejemplos de maldad.

    Surgió entonces como respuesta a estas novelas dudosas un romance más noble y elevado, con incursiones al mundo bucólico, siendo La Astrea (1607-27) de Honoré d'Urfé, la más famosa. Se criticaron estos romances por su falta de realismo, a lo que sus defensores replicaban que sí lo eran, aludiendo al roman à clef ("novela en clave"): novelas que, adecuadamente entendidas, se referían a personajes del mundo real. Argenis (1625-26) de John Barclay aparecía como un Roman à clef político. Los romances de Madeleine de Scudéry tuvieron más influencia, con tramas ambientadas en el mundo antiguo y contenido tomado de la vida real: la vida de sus amigos en los círculos literarios de París. Estos libros ofrecían las más refinadas observaciones de los motivos humanos, personajes tomados de la realidad, y excelentes enseñanzas morales sobre cómo debe comportarse uno, y cómo no, si quería triunfar en la vida pública y en los círculos íntimos que ella retrataba.

    Uno de los héroes en los romances de Scudéry, Paul Scarron, publicó el primer volumen de su Roman Comique en 1651 (aparecieron otros volúmenes en 1657 y, por mano ajena, en 1663), pidiendo expresamente que se desarrollase lo Cervantes había creado en España: Francia debería (Roman Comique, cap. 21) imitar el español con pequeñas historias como aquellas que llamaban "novelas". El propio Scarron añadió numerosas de esas historias a su propio trabajo.

    Veinte años más tarde, Madame de La Fayette dio los pasos decisivos en sus dos novelas. La primera, su Zayde (publicada en 1670 junto con el famoso Tratado sobre el origen de los romances), de Pierre Daniel Huet, fue una "historia española". La princesa de Clèves (1678) probó que podían escribirse novelas adaptadas al gusto francés. Los españoles disfrutaban las historias de orgullosos españoles que se batían en duelo para vengar su reputación. Los franceses tenían un gusto más refinado y se inclinaban a la observación detallada de los motivos y el comportamiento humanos. La historia era decididamente una "novela" y no un "romance": una historia de virtud femenina sin parangón, con una heroina que tuvo la oportunidad de arriesgarse en un amor ilícito y no sólo resistió a la tentación, sino que acrecentó su infelicidad confesando sus sentimientos a su marido. La melancolía que su historia creaba era enteramente nueva y sensacional.

    A finales del siglo XVII el mercado europeo comenzó a interesarse por el escándalo, con libros franceses apareciendo sobre todo en los Países Bajos (donde la censura era liberal) para ser importados clandestinamente a Francia y llegar también a Alemania y Gran Bretaña. La novela floreció en este mercado como el mejor género para contar noticias escandalosas. Los autores sostenían que las historias eran verdaderas y no se narraban para escandalizar, sino para proporcionar lecciones morales. Para probarlo, ponían nombres ficticios a sus personajes y contaban las historias como si fueran novelas. El público se entretenía averiguando la identidad de los personajes. Aparecieron los periódicos de historietas, como el Mercure Gallant. También surgieron colecciones de cartas, que incluían estas historietas, y que llevaron al desarrollo de la novela epistolar.

    La novela había interesado al público inglés desde los tiempos de Chaucer, se habían leído traducciones de novelas españolas y francesas a lo largo del siglo XVII. A finales de los años 1680 autores como Aphra Behn y William Congreve escribieron nuevas "novelas" en inglés.


    El mercado alrededor de 1700

    Las novelas y los romances de comienzos del siglo XVIII no eran considerados parte de la "literatura", sino bienes mercantiles. La integración de la ficción en prosa dentro del mercado de las historias Vendidos como creaciones románticas, leídos como verdaderas historias de asuntos privados:

    Satyrischer Roman (1706) de Menantes 3.2
    Clásicos de la novela de Las mil y una noches hasta La princesa de Clèves (1678) de M. de La Fayette 4
    Vendidos como historia privada auténtica, arriesgándose a ser leídos como creaciones románticas:

    Robinson Crusoe (1719) de Defoe 5
    Vendido como historia pública auténtica, arriesgándose a ser leídos como creaciones románticas:

    La Guerre d'Espagne (1707)
    3.3
    Romances satíricos:
    Cervantes Don Quijote (1605) de Olaf Simons, Marteaus Europa
    (Amsterdam, 2001), p.194

    En centro del mercado estaba sostenido por ficciones que sostenían que eran ficciones y que se leían como tales. Comprendían una gran producción de romances y, al final, una producción opuesta de romances satíricos. En el centro, la novela había crecido, con historias que no eran heroicas ni predominantemente satíricas, sino realistas, cortas y estimulantes con sus ejemplos de conductas humanas.

    Fuera del centro, el mercado tenía dos alas: a la izquierda, libros que pretendían ser romances, pero que amenazaban con ser todo menos ficticios. Delarivier Manley escribió el más famoso de ellos, su New Atalantis, llena de historias que la autora sostenía que había inventado. Los censores se veían impotentes: Manley vendía historias que desacreditaban a los whigs en el poder, pero que supuestamente ocurrían en una isla de fantasía llamada Atalantis, lo que les impedía demandar a la autora por difamación, salvo que acreditasen que eso era lo que ocurría en Inglaterra. En el mismo mercado aparecieron historias privadas, creando un género diferente de amor personal y batallas públicas sobre reputaciones perdidas.

    Al lado opuesto, había títulos que sostenían que eran estrictamente de no ficción, como el Robinson Crusoe de Daniel Defoe. La identificación del género: "Vendido como una verdadera historia privada, arriesgándose a ser leída como una invención romántica", abría el prefacio:

    SI alguna vez la historia de las aventuras de un hombre particular en el mundo, merecían que se hicieran públicas, y que se aceptasen al ser publicadas, el editor de este relato cree que será ésta.
    Las maravillas de la vida de este hombre exceden todo eso que (él cree) existe; rara vez la vida de un hombre ofrece mayor variedad.
    La historia se narra con modestia, con seriedad, y con una aplicación religiosa de los acontecimientos a los usos a los que los hombres sabios siempre los aplicarán (viz.) a la instrucción de otros por este ejemplo, y para justificar y honrar la sabiduría de la Providencia en toda la variedad de nuestras circunstancias, dejemos que ocurran como quieran.
    El editor cree que es una justa historia de hechos; no hay ninguna apariencia de ficción en ella: y sea como piensa, debido a que todas tales cosas se despachan [ediciones posteriores: disputan], que el mejoramiento de ello, así como al diversión, para la instrucción del lector, será lo mismo; y como piensa así, sin más cumplidos al mundo, les hace un gran servicio con esta publicación.[1]

    Historias de verosimilitud parecida caían en lo abiertamente político. Gatien Courtilz de Sandras (1644-1712) se convirtió en el autor más importante en este campo con Memorias de D´Artagnan, historia contada de nuevo más de un siglo después por Alejandro Dumas, padre. Se le atribuye La Guerre d'Espagne (1707), historia de un espía francés desilusionado, que analizaba la política francesa, y de sus propios asuntos amorososo. Hechos y ficción se mezclaban en todos estos títulos, hasta el punto de que ya no se podía decir lo que el autor había inventado y lo que simplemente eran secretos traicionados.


    El "romance nuevo", 1700-1800

    Portada de la versión inglesa del Telémaco de Fénelon (Londres: E. Curll, 1715). No califica su obra como "novela", como habían hecho Aphra Behn y William Congreve.
    Portada de Robinson Crusoe de Defoe (Londres: W. Taylor, 1719), tampoco califica su obra de "novela".A comienzos de del siglo XVIII la novela comenzó a zambullirse en el escándalo público y privado, por lo que había llegado el momento en el que una nueva reforma resultaba deseable. El viejo Amadis había trasportado a sus lectores a mundos idealizados, y las nuevas novelas, carecientes de diálogos nobles o actos de increíble heroísmo habían hecho mucho por refinar los gustos de la gente. Sin embargo, el crear historias de amor en las que unos críos engañan a sus padres había levantado nuevos riesgos, al convertir el cotilleo público y privado en materia publicable.

    Entre las voces que reclamaban un regreso a los anticuados romances se encontraba Jane Barker, cuyo "romance nuevo" Exilius (1715) se convirtió en el boceto de una nueva tradición. Según Jane Barker, el romance se venía desarrollando desde Geoffrey Chaucer hasta François Fénelon, el último de los cuales era un autor que se había hecho famoso en ese tiempo con su romance Telémaco (1699/1700).

    Los editores ingleses de Fénelon habían evitado el término "romance", prefiriendo publicarlo como "nueva épica en prosa" (de ahí los prefacios). Jane Barker, por el contrario insistió en publicar Exilius como un "Romance nuevo [...] siguiendo la forma de Telémacho", y no consiguió ganarse al mercado. En 1719 su editor, Edmund Curll, eliminó finalmente las viejas páginas del título ofreciendo Exilius como una colección de novelas.

    El gran éxito de la siguiente década, Robinson Crusoe de Daniel Defoe, apareció ese mismo año, y el editor, William Taylor, evitó esas trampas con una cubierta en la que afirmaba que no se trataba de una novela ni de un romance, sino de una historia, sin embargo el diseño de página recordaba demasiado al "romance nuevo" con el que Fénelon se había hecho famoso.

    Tal y como el término se entendía en la época, Robinson Crusoe es cualquier cosa menos una novela. No era una historia corta, ni se centraba en la intriga, ni se contaba en beneficio de un final bien cortado. Tampoco es Crusoe el antihéroe de un romance satírico, a pesar de hablar en primera persona del singular y haber tropezado con toda clase de miserias. Crusoe no invita realmente a la risa (aunque los lectores con gusto sabrán, por supuesto, entender como humor sus proclamas acerca de ser un hombre real) No es el autor real sino el fingido el que es serio, su vida le ha arrastrado contra su voluntad a las más románticas aventuras: ha caído en las garras de los piratas y sobrevivido durante años en una isla desierta. Lo que es más, lo ha sobrevivido con un heroísmo ejemplar, siendo un mero marinero de York. Si los lectores leyeron su obra como un romance no podría culparles, tan lleno está el texto de pura imaginación. Defoe y su editor sabían que todo lo que se decía resultaba totalmente increíble, y sin embargo clamaban que era cierto (o, que si no lo era, seguía mereciendo la pena leerlo como una buena alegoría). Este complicado juego es el que sitúa este trabajo en la cuarta columna en el diagrama de arriba.


    La reforma, 1700-1800

    Clásicos de la novela desde el siglo XVI en adelante: portada de Colección selecta de novelas (1720-22)El periodo 1700-1800 vio el auge de un "nuevo romance" como reacción a la producción de novelas potencialmente escandalosas. El movimiento se encontró en una compleja situación en el mercado inglés, donde el término "nuevo romance" podía raramente aventurarse, después de que la novela hubiera hecho tanto para transformar el gusto. El nuevo género adoptó también el nombre novela: esta nueva novela fue obra de nuevas proporciones épicas, con el efecto de que el inglés (y con el tiempo el español) precisaron una nueva palabra para la "novela" corta. En español se conoce al relato corto de ficción con el nombre de "cuento". En inglés, "romance" tendió a reservarse para una historia de amor, sea en la vida real o en la ficción.

    La publicación de Robinson Crusoe no condujo directamente a la reforma del mercado de mediados del dieciocho. Los libros de Crusoe se publicaron como historias dudosas, por lo que entraban en el juego escandaloso del mercado del XVIII. La novela estaba totalmente integrada el en círculo de las historias, incluso aparecían de nuevo publicadas en uno de los periódicos de Londres como una posible relación de hechos. Filósofos como Jean-Jacques Rousseau hicieron de Robinson Crusoe un clásico décadas más tarde, y no fue hasta una centuria más tarde que se viera como la primera "novela" inglesa, publicada, como afirma Ian Watt en 1957, como respuesta al mercado de los romances franceses.

    La reforma en el mercado de principios del dieciocho vino de la mano de la producción de clásicos: En 1720 gran cantidad de títulos de novela europea se reeditaron en Londres, desde Maquiavelo a Madame de La Fayette. Las "novelas" de Aphra Behn habían aparecido en conjunto en colecciones, y la autora del siglo XVII se había convertido en un clásico. Fénelon ya lo era desde hacía años, al igual que Heliodoro. Aparecieron las obras de Petronio y Longos, equipadas con prefacios que los situaban en la tradición de ficción en prosa que Huet había definido. La propia ficción en prosa, de acuerdo con los críticos, tenía su historia de subidas y bajadas: habiendo entrado en una crisis con el Amadis, encontró una salida en la novela. Sin embargo necesitaba ahora de atención constante, aunque, con todo, podía clamar ser una de las partes más elegantes de las belles letres, un nuevo sector dentro del mercado de la literatura que abarcaba los nuevos clásicos.

    Huet publicó en 1670 el Traitté de l'origine des romans, que circulaba por aquel entonces en distintas traducciones y ediciones. El tratado ganó una posición central entre los escritos sobre la prosa de ficción habiendo creado el primer corpus de textos para debatir y siendo el primer título que demostraba que estas ficciones mundanas se podían interpretar al igual que un teólogo interpreta las partes del evangelio en el debate teológico. La interpretación necesita, por supuesto, de un propósito, y Huet ofrecía cierto numero de preguntas que uno podía hacerse: ¿Qué nos dice una obra de ficción de una cultura extranjera o de un periodo lejano sobre aquellos que la construyeron?, ¿Qué necesidades culturales respondían estas historias?, ¿Existen premisas antropológicas fundamentales que nos hacen crear mundos imaginarios?, ¿Divertían y enseñaban estas ficciones?, ¿Constituían un sustituto al más recomendable conocimiento científico, como uno puede asumir de la lectura de los mitos de la antigüedad y del medioevo, o se sumaban a los encantos de la vida que se dan en una cultura particular, como puede interpretarse de las antiguas historias eróticas del Mediterráneo?.

    La interpretación y el análisis de los clásicos posicionaba a los lectores de ficción en una posició nueva y mejorada: constituía una gran diferencia si leías romances y te perdías en un mundo imaginario a leer esos mismo romances con un prefacio que te informaba de los griegos, romanos o árabes que habían producido títulos como la Aethopica o Las mil y una noches (que se publicó por primera vez en Europa entre 1704 a 1715, en francés, traducción en la que se basaron la edición inglesa y alemana).

    En el siglo XVIII nace en Francia la novela de análisis psicológico y de crítica.


    Novelas como literatura, 1740-1800

    Samuel Richardson, autor de Pamela (1741), novela publicada con intenciones claras: "Ahora publicada por primera vez para cultivar los principios de la virtud y la religión en las mentes de los jóvenes de ambos sexos, una narración que tiene el fundamento en la verdad y la naturaleza; y al mismo tiempo entretiene agradablemente..."El mercado de comienzos del siglo XVIII para la ficción clásica en prosa inspiró a autores vivos. Aphra Behn, escribiendo en un relativo anonimato, se convirtió en un autor celebrado póstumamente. Fénelon consiguió la misma fama en vida. Delarivier Manley, Jane Barker y Eliza Haywood siguieron sus famosos modelos franceses que se habían atrevido a reclamar la fama con sus nombres verdaderos: Madame d'Aulnoy y Anne Marguerite Petit du Noyer. La mayor parte de las novelas se habían publicado antes mediante pseusónimo; ahora se convertían en las producciones de autores famosos.

    El discurso necesario para apreciar semejante movimiento hacia la responsabilidad estaba aún infradesarrollado. Los periódicos que trataban de literatura se dentraban en el "aprendizaje", en la literatura en sentido de la palabra. Hasta entonces, la mayor parte de la discusión de novelas y romances habían tenido lugar dentro del propio campo. La crítica literaria, un discurso crítico y externo sobre la poesía y la ficción, se alzó únicamente en la segunda mitad del siglo XVIII. Abrió una interacción entre participantes separados en los que los novelistas escribirían para ser criticados y en los que el público observarçía la interacción entre la crítica y los autores. La nueva crítica de finales del siglo XVIII ofrecía una reforma al establecer un mercado de obras merecedoras de ser discutidas (mientras que el resto del mercado continuaría existiendo, pero perdería la mayor parte de su atractivo público). El resultado fue una división de mercado en un campo inferior de ficción popular y una producción literaria crítica. La última, obras privilegiadas — aquellas que rivalizarían con los antiguos poemas épicos en ser discutidos como arte, que jugaba con las tradiciones de la ficción en prosa (abrieron un discurso interno sobre la historia de la literatura), y que eran de un claro estatus ficcional - estos solos podían discutirse como obras creadas por un artista que quería que el público discutiera esto y no otra historia.

    Cambió el diseño de las portadas: las nuevas novelas no pretendieron vender ficciones al tiempo que amenazaban con revelar secretos reales. Ni aparecían como falsas "historias verdaderas". El nuevo título ya indicaría que la obra era de ficción, e indicaba cómo debía tratarlas el público. Pamela, de Samuel Richardson (1740) fue uno de los títulos que introdujo un nuevo formato de título, con su fórmula [...], o [...] ofreciendo un ejemplo: "Pamela, o la virtud recompensada - Ahora publicada por vez primera para cultivar los principios de la virtud y la relgión en las mentes de los jóvenes de ambos sexos, una narrativa que tiene el fundamento en la verdad y la naturaleza; y al mismo tiempo entretiene agradablemente". Así dice el título, y deja claro que es una obra creada por un artista que pretende lograr un efecto determinado, pero para ser discutido por el público crítico. Décadas más tarde, las novelas ya no necesitaron ser más que novelas: ficción. Las ediciones actuales de novelas simplemente dicen "ficción" en la portada. Se ha convertido en una etiqueta prestigiosa, y pide discusión y pensamiento.

    Desapareció del mercado el escándalo producido por DuNoyer o Delarivier Manley. No atraía a la crítica seria y se perdía si permanecía sin discutir. Necesitó al final su propio tipo de periodismo escandaloso, que se desarrolló hasta convertirse en la prensa amarilla. el mercado inferior de la ficción en prosa siguió enfocando la inmediata satisfacción de un público que disfrutaba su permanencia en el mundo ficticio. El mercado más sofisticado se hizo complejo, con obras que jugaban nuevos juegos.

    En este mercado alto, podía verse dos tradiciones que se desarrollaban: obras que jugaban con el arte de la ficción — Laurence Sterne y su Tristram Shandy entre ellas — el otro más cercano a las discusiones que prevalían y modos de su audiencia. El gran conflicto del siglo XIX, de si el artista debe escribir para satisfacer al público o para producir el arte por el arte, aún no había llegado.


    Sentimentalismo, psicología, y el nuevo individuo, 1750-1850

    La novela sentimental de la segunda mitad del siglo XVIII creó un nuevo protagonista, con una actitud diferente hacia lo público y lo privado. Mientras que la heroína de principios de siglo había sido audaz y estaba preparada para proteger su reputación en una guerra de prensa si era necesario, su descendiente inmediato era demasiado modesto y tímido para hacer lo propio. Las heroínas de comienzos de siglo tenían sus secretos, amaban las intrigas, e intentaban cualquier cosa que creyeran necesaria para conseguir lo que querían. Por el contrario, las de la segunda mitad de siglo desarrollaron un sentimiento de modestia. Sufrían si tenían que mantener secretos, y sentían la necesidad de confesarlos, por lo que buscaban a sus amistades más íntimas para poder abrir sus corazones y exponer sus deseos más ocultos.

    La audiencia del siglo XVIII veía a estos nuevos héroes y heroínas con asombro, pues se atrevían a confesarse con sus padres y amigos, una confianza que solo unas décadas antes les hubiera convertido en víctimas del mundo de ficción, intriga y escándalos de comienzos de siglo, y que, sin embargo, para éstos nuevos héroes se tornaba en un receptáculo de compasión. En vez de hacer de sus asuntos un entretenimiento público, los nuevos héroes desarrollaban un sentido de la intimidad que solo la novela podía plasmar.

    Nuevos géneros prosperaban con estos nuevos protagonistas que no querían mostrar sus trapos sucios en público; sus cartas y diarios se encontraban y publicaban solo después de sus muertes. Una oleada de sentimentalismo fue el primer resultado, presentando a héroes como el de Man of Feeling (1771) de Henry Mackenzie. Una segunda oleada trajo consigo héroes más radicales que no podían ya soñar con un entorno en que buscar comprensión. Las cuitas del joven Werther, de Johann Wolfgang von Goethe (1774), se situó a la encabezada del nuevo movimiento, y forjó tal sentimiento de compasión y comprensión que muchos estaban preparados a seguir a Werther en su suicidio.

    Los críticos percibían a éstos nuevos héroes como el mejor signo de que una nueva literatura que se prestaba al debate se estaba forjando. Las preguntas sobre el mundo y el hombre que los protagonistas tan desesparadamente se hacían permitía un nuevo tipo de debate literario-filosófico, el de la naturaleza de la mente humana que tan bien se observaba en estas novelas.

    Este desarrollo de la novela había tornado la defensa de una reforma moral tanto individual como social en un género. Con la llegada del Romanticismo alrededor de 1770, este desarrollo fue más allá: la novela se convirtió en el medio de una vanguardia en la que las emociones se encontraban ejemplificadas y personificadas. Los escritores alemanes dieron nombre al Bildungsroman, un tipo de novela que se centraba en el desarrollo del individuo, su educación, y su camino hacia la individualidad en la preparación de su vida social. Las nuevas ciencias, como la sociología y la psicología se elaboraron al tiempo que el "nuevo individuo" e influenciaron las discusiones sobre la novela en el siglo XIX.


    Siglo XIX

    A finales del siglo XVIII aparecen unas novelas cargadas de un sentimentalismo melancólico que abren el período romántico que se desarrolla plenamente en el siglo XIX con la aparición de la novela histórica, psicológica, poética y social. El género alcanza su perfección técnica con el realismo y el naturalismo. Es en esta época cuando la novela alcanza su madurez como género. Su forma y su estética ya no cambiaron más hasta el siglo XX: su división en capítulos, la utilización del pasado narrativo y de un narrador omnisciente.


    Novela gótica

    Al comienzo del siglo XVII la novela había sido un género realista luchando contra el romance con sus salvajes fantasías. La novela se había vuelto primero hacia el escándalo antes de sufrir una reforma en las últimas décadas del siglo XVIII. Con el tiempo, la ficción se convirtió en el campo más honorable de la literatura. Este desarrollo culminó en una ola de novelas de fantasía en el tránsito hacia el siglo XIX. Se acentuó la sensibilidad en estas novelas. Las mujeres, alteradas e inclinadas a imaginar mundos más allá de aquel en que vivían, se convirtieron en las heroínas de un nuevo mundo de "romances" y novelas góticas, creando historias que ocurrían en tiempos y lugares lejanos. La Italia del Renacimiento era uno de los entornos favoritos para ambientar novelas góticas.

    La novela gótica clásico fue Los misterios de Udolfo (1794). Como en otras novelas góticas, la noción de lo sublime es crucial. La teoría estética del siglo XVIII sostenía que lo sublime y lo bello se yuxtaponían. Lo sublime era sobrecogedor (awful, literalmente "awe-inspiring" inspiradora de sobrecogimiento) y aterradora mientras que lo bello era calmado y tranquilizador. Los personajes góticos y sus paisajes entraban casi por entero en lo sublime, siendo la heroína la gran excepción. La susceptibilidad de la "bella" heroína a los elementos sobrenaturales, que son elemento integral de estas novelas, al mismo tiempo celebra y "problematiza" lo que llegó a verse como hipersensibilidad.

    Al comienzo del siglo XIX, las alteradas emociones de sensibilidad, tal como se expresaban en lo sublime gótico, se habían agotado. Jane Austen con La abadía de Northanger (1803) parodió la novela gótica, reflejando su muerte. Más aún, aunque la sensibilidad no desapareció, fue menos valorada. Austen introdujo un estilo diferente de escritura, la "comedia de costumbres". Sus novelas a menudo son no sólo cómicas, sino también mordazmente críticas de la cultura restrictiva y rural de principios del siglo XIX. Su novela más conocida, Orgullo y prejuicio (1811), es la más feliz, y ha sido un anteproyecto de mucha ficción romántica posterior. Las novelas de Austen aún tienen un seguimiento amplio, a pesar de la distancia entre los dilemas de sus heroinas y los del lector actual.


    Romanticismo

    El gato Murr de E.T.A. Hoffmann, edición de 1855.Contrariamente a lo que se pudiera pensar, este género no fue cultivado por los románticos. Byron, Schiller, Lamartine o Leopardi prefirieron el drama o la poesía, pero aun así fueron los primeros en otorgar un lugar a la novela dentro de sus teorías estéticas.

    El primer romanticismo es el alemán, con el movimiento Sturm und Drang. La novela trata los mismos temas que la poesía: leyendas, relatos de fantasía. Puede citarse la obra de Adelbert von Chamisso Historia maravillosa de Pedro Schemil, el hombre que vendió su sombra al diablo. Se dedicaron sobre todo al bildungsroman o novela de formación: Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister de Goethe (1796), Enrique de Ofterdingen de Novalis (inacabada, 1801).

    La obra de Jean Paul y E.T.A. Hoffmann están dominadas por la imaginación, pero conservaron la estética heteróclita del siglo XVIII, de Laurence Sterne y de la novela gótica.

    En Francia los autores prerrománticos y románticos se consagraron más ampliamente a la novela. Se puede citar a Madame de Staël, Chateaubriand, Vigny ("Stello", "Servidumbre y grandeza militares", "Cinco de marzo"), Mérimée ("Crónica del reinado de Carlos IX ", "Carmen", "El Doble Despreciar"), Musset ("La Confesión de un hijo del siglo"), George Sand ("Lélia", "Indiana") e incluso Victor Hugo ("Nuestra Dama de París"). No obstante la inspiración novelesca de Victor Hugo, obtenida a un tiempo del realismo histórico y social y de la novela popular, está bastante alejada del espíritu romántico.

    El género de la novela histórica está representado en Italia por la obra maestra de Alessandro Manzoni: Los Novios (1840-1842).

    En Inglaterra, la novela romántica encuentra su máxima expresión con las hermanas Brontë y Walter Scott, cultivador de una novela histórica de carácter tradicional y conservador, ambientada en Escocia (Waverley, Rob Roy) o la Edad Media (Ivanhoe o Quintin Durward).

    Dentro de este mismo idioma, aparecen los primeros escritores de renombre en los Estados Unidos. Cultivó la novela Fenimore Cooper, siendo su obra más conocida El último mohicano.

    En Rusia, puede citarse la novela en verso de Pushkin, Eugenio Oneguin.


    Realismo y naturalismo

    La novela realista se caracteriza por la verosimilitud de las intrigas, a menudo inspiradas por hechos reales, así como por la riqueza de las descripciones y de la psicología de los personajes. Se retratan personajes de todas las capas sociales y a menudo a lo largo de generaciones sucesivas. Esta voluntad de construir un mundo novelístico a la vez coherente y completo vio su culminación con La Comedia humana de Honoré de Balzac. Este proyecto tuvo una influencia considerable en la historia de la novela. Además de Balzac, la escuela realista francesa cuenta igualmente con Flaubert y Maupassant. A finales del siglo XIX, el realismo evolucionó por un lado hacia el naturalismo objetivo de un Zola y por otro hacia la novela psicológica.

    La tradición satírica inglesa del siglo XVIII se perpetuó con autores como Charles Dickens, William Makepeace Thackeray o, en Francia, Octave Mirbeau, integrantes en ciertos aspectos de la novela realista, principalmente en la importancia de las descripciones y la ambición de presentar una "imagen global" de toda la sociedad.

    En Rusia, el estilo satírico queda ilustrado por Nikolái Gógol (Almas muertas, 1840), y por algunas novelas de Dostoievski (La ciudad de Stepanchikovo y sus habitantes, 1859). Este es el gran siglo de la literatura rusa, que dio numerosas obras maestras al género novelístico, especialmente en el estilo realista: Ana Karenina de Leon Tolstoy (1873-1877), Padres e hijos de Ivan Turgueniev (1862), Oblómov de Ivan Goncharov (1858). En fin, la obra novelística de Dostoievski, cuya importancia para la historia de la novela es fundamental, puede por ciertos aspectos ser relacionada con este movimiento.

    El realismo también se impone en el resto de Europa: George Eliot y Anthony Trollope en Inglaterra, Eça de Queiroz en Portugal. En Alemania y en Austria, el estilo Biedermeier impone una novela realista con rasgos moralistas (Adalbert Stifter).

    Al principio del siglo XX, escritores estadounidenses como John Steinbeck, Jack London o Ernest Hemingway perpetuarán el estilo naturalista.


    Separación de la alta y la baja producción

    El mercado de la novela en el siglo XIX estaba claramente separada entre la producción "alta" y "baja".

    La nueva producción superior puede verse en términos de tradiciones nacionales. La novela moderna reemplazó poco a poco a la poesía como medio de expresión privilegiado de la conciencia nacional de los pueblos que acceden a la modernidad. Pueden citarse como ejemplo:

    La letra escarlata de Nathaniel Hawthorne (Estados Unidos, 1850)
    Eugenio Oneguin novela en verso de Alexandre Pushkin (Rusia, 1823-1831)
    Soy un gato de Natsume Sôseki (Japón, 1905)
    Las memorias póstumas de Bras Cubas de Machado de Assis (Brasil, 1881)
    La nuerte y sus jóvenes hijas de Alexandre Papadiamantis (Grecia, 1903)
    La producción inferior se organizaba más bien en géneros por un esquema que se deriva del espectro de géneros de los siglos XVII y XVIII, aunque vio el nacimiento de dos nuevos géneros novelísticos populares: la novela policíaca con Wilkie Collins y Edgar Allan Poe y la novela de ciencia-ficción con Julio Verne y H. G. Wells.

    La posición de los autores logra su forma moderna con el establecimiento de esta pauta. El autor moderno puede dirigirse bien a un amplio mercado o escribir con un ojo puesto en la discusión crítica seria. Los límites entre ambos reinos se han desarrollado de manera diferente, según los países. Mientras esta división del mercado moderno llegó relativamente tarde al mundo inglés, Alemania y Francia tuvieron un interés más temprano y fuerte en crear literaturas nacionales - Francia debido a la Revolución francesa, Alemania durante su unificación de mediados del siglo XIX. Estos dos países experimentaron una división entre la alta literatura -objeto de discusión en las escuelas y los periódicos, y celebrada en la vida pública - y una producción inferior o baja - que no merecía ser mencionada en tales círculos - mientras que el vasto mercado comercial del mundo angloparlante aún se resistía a esta división artificial.

    La novela probó que era un medio para una comunicación tanto íntima (las novelas pueden leerse privadamente mientras que las obras de teatro son siempre un acontecimiento público) como públicamente (las novelas se publican y así se convierten en algo que afecta al público, si no a la nación, y sus intereses vitales), un medio de un punto de vista personal que puede abarcar el mundo. Nuevas formas de interacción entre los autores y el público reflejaban estos desarrollos: los autores hacían lecturas públicas, recibían premios prestigiosos, ofrecían entrevistas en los medios de comunicación y actuaban como la conciencia de su nación. Este concepto del novelista como una figura pública apareció a lo largo del siglo XIX.

    1. La novela como un producto literario, apoyado por el discurso crítico

    Literatura española Literatura francesa Literatura alemana Literatura inglesa …por idioma y nación



    Siglo XX

    La novela como universo

    Entre 1880-1940, la novela acostumbraba a rendir cuentas a la experiencia humana individual (novela psicológica) o colectiva (Novela vienesa y americana). Las obras se hacen más largas y buscan unir en una estructura única diversos elementos heterogéneos.


    La novela psicológica

    Hacia finales del siglo XIX, numerosas novelas buscaban desarrollar un análisis psicológico de sus personajes. Algunos ejemplos son las novelas tardías de Maupassant, Romain Rolland, Paul Bourget, Colette o D.H. Lawrence. La intriga, las descripciones de lugares y, en menor medida, el estudio social, pasaron a un segundo plano.

    Henry James introdujo un aspecto suplementario que se tornaría central en el estudio de la historia de la novela: el estilo se convierte en el mejor medio para reflejar el universo psicológico de los personajes. El deseo de aproximarse más a la vida interior de éstos hace que se desarrolle la técnica del monólogo interior, como ejemplifican El teniente Güstel, de Arthur Schnitzler (1901), Las olas de Virginia Woolf (1931), y el Ulises de James Joyce (1922).

    El desarrollo de la novela psicológica refleja así mismo el de la psicología experimental (como en las obras de William James, hermano de Henry, de la escuela vienesa), por ejemplo el psicoanálisis. El interés de la novela por los desarrollos teóricos de la psicología puede verse ilustrado en novelas como La Conciencia de Zeno de Italo Svevo (1923).


    El círculo de Viena

    A comienzos del siglo XX muchos novelistas buscaban recuperar el proyecto de Balzac de construir una novela polifónica que reflejara todos los aspectos de una época. Este será el caso de muchas de las novelas vienesas. Así, El hombre sin atributos de Robert Musil (publicado póstumamente en 1943) y Los Sonámbulos de Hermann Broch (1928-1931) presentan la ambición de querer representar, a través del destino de algunos de sus personajes, la evolución de los valores de la sociedad occidental. Estas dos novelas integran largos pasajes de reflexiones y comentarios filosóficos que esclarecen la dimensión alegórica de la obra. En la tercera parte de Los sonámbulos, Broch alarga el horizonte de la novela mediante la yuxtaposición de diferentes estilos: narrativa, reflexión, autobiografía...

    Podemos encontrar también esta ambición en otras novelas vienesas de la época, como las obras de: (Arthur Schnitzler, Heimito von Doderer, Joseph Roth) y con más frecuencia en otros autores en lengua alemana como Thomas Mann, Alfred Döblin o Elias Canetti, y también en otros autores como el francés Roger Martin du Gard en Les Thibault (1922-1929) o el americano John Dos Passos, en su trilogía U.S.A. (1930-1936).


    Proust y Joyce

    En busca del tiempo perdido, con correcciones del autorCon En busca del tiempo perdido de Marcel Proust y el Ulises de James Joyce, la concepción de la novela como un universo encuentra su fin. En cierta manera es también una continuación de la novela de análisis psicológico. Estas dos dos novelas tienen igualmente la particularidad de proponer una visión original del tiempo: el tiempo cíclico de la memoria en Proust, el tiempo de un solo día dilatado infinitamente de Joyce. En este sentido, estas novelas marcan una ruptura con la concepción tradicional del tiempo en la novela, que estaba inspirado en la historia. Ambas obras tiene en común el virtuosismo estilístico, más homogéneo en la obra de Proust y más ecléctico en el Ulises. También podemos aproximar la obra de Joyce con la de la autora inglesa Virginia Woolf y el americano William Faulkner.


    La era de la sospecha

    En los inicios del siglo XX nace la novela experimental. El naturalismo francés influyó en Italia (el verismo). En este momento la novela era un género conocido y respetado, al menos en sus expresiones más elevadas (los "clásicos"). El inicio del siglo XX vio el nacimiento del psicoanálisis, la lógica de Wittgenstein y Russell, la lingüística y la técnica narrativa intenta adecuarse a ello. Después de haber buscado refugio en la representación de clases bajas (verismo) o de clases altas, la novela no podía estar más basada sobre la relatividad, y eso modifica su estructura: la trama a menudo desaparece, no existe necesariamente una relación entre la representación espacial con el ambiente, la andadura cronológica se sustituye por una disolución del curso del tiempo y nace una nueva relación entre el tiempo y la trama. Cambia también la tipología de los personajes. Termina el mito del héroe que es sustituido por los nuevos antihéroes y cuyos rasgos principales son el sentimiento de frustración, la pérdida de su propia identidad, la falta de unidad psíquica, la sensación de no ser auténtico. Los protagonistas son los ineptos, los hombres sin ninguna cualidad, los enfermos físicos y psíquicos, de los cuales a menudo se pone en escena la inutilidad de la acción y de la palabra.


    La novela existencialista

    Portada de la primera edición de La metamorfosis de Franz Kafka.La entrada del modernismo y el humanismo en la filosofía occidental, así como la conmoción causada por dos guerras mundiales consecutivas provocaron un cambio radical en la novela. Las historias se tornaron más personales, más irreales o más formales. El escritor se encuentra con un dilema fundamental, escribir, por un lado, de manera objetiva, y por el otro transmitir una experiencia personal y subjetiva. Es por esto que la novela de principios del siglo XX se ve dominada po la angustia y la duda.

    La novela existencialista de la que se considera a Søren Kierkegaard como su precursor inmediato con novelas como Diario de un seductor, tiene fuertes influencias en la novela posterior. Desde éste punto de vista, solo la narración subjetiva puede informar de lo que es realmente la existencia. Especialmente en los años 30 podemos encontrar diversas novelas de corte existencialista. Estas novelas son narradas en primera persona, como si fuera un diario, y los temas que más aparecen son la angustia, la soledad , la búsqueda de un sentido para la existencia y la dificultad comunicativa. Estos autores son generalmente herederos del estilo de Dostoievski, y su obra más representativa es La náusea de Jean-Paul Sartre. Otros autores existencalistas notables son Albert Camus, cuyo estilo minimalista le sitúa en un contraste directo con Sartre, Knut Hamsun, Louis-Ferdinand Céline, Dino Buzzati, Cesare Pavese y la novela absurdista de Boris Vian. La novela japonesa de después de la guerra también comparte similitudes con el existencialismo, como puede apreciarse en autores como Mishima, Kawabata, Kobo Abe o Kenzaburo Oe.

    Otro de los aspectos novedosos de la literatura de comienzos de siglo es la novela corta caracterizada por una imaginación sombría y grotesca, como es el caso de las novelas de Franz Kafka, como El proceso o La metamorfosis, que también tendrán un gran impacto en los escritores posteriores. Otro de los movimientos que participan de este desbordamiento de la imaginación son los pertenecientes al Boom latinoamericano, como Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, Julio Cortázar o Carlos Fuentes.


    La novela y el totalitarismo

    La dimensión trágica de la historia del siglo XX se encuentra largamente reflejada en la literatura de la época. Las narraciones o testimonios de aquellos que combatieron en ambas guerras mundiales, los exiliados y los que escaparon de un campo de concentración trataron de abordar esa experiencia trágica y de grabarla en la memoria de la humanidad. Todo esto tuvo consecuencias en la forma de la novela, pues vemos aparecer gran cantidad de relatos de no-ficción que emplean la técnica y el formato de la novela, como pueden ser Si esto es un hombre (Primo Levi, 1947), La noche (Elie Wiesel, 1958) La especie humana (Robert Antelme, 1947) o Ser sin destino (Imre Kertész, 1975). Este tipo de novela influenciaría después a autores como Georges Perec o Marguerite Duras.

    Por otro lado, el recurso de emplear la novela como denuncia a los crímenes sovieticos también se emplea de forma sistemática en novelas tales como Un día en la vida de Ivan Denissovitch de Aleksandr Solzhenitsyn (1962), Una tumba para Borís Davídovich de Danilo Kis (1976), o La broma de Milan Kundera (1967). Estas novelas denuncian específicamente la pérdida de la esfera privada, el lugar que retrata por excelencia la novela, en los estados soviéticos. En un sentido más propagandístico también puede notarse la proliferación de la Novela de espionaje que se da en la época.

    También otro nuevo tipo de novela ve la luz en en el siglo XX, la distopía o antiutopía. En estas novelas la dimensión política es esencial, y describen un mundo dejado a la arbitrariedad de una dictadura. Este género tuvo un éxito espectacular en Europa central y en Rusia; entre las obras más notables se encuentran El proceso de Franz Kafka, 1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley, y Nosotros de Yevgeni Zamiatin. Estas novelas anticiparon en cierto modo las vertientes totalitarias del siglo XX.

    Los problemas para la novela del siglo XX son aún aquellos de la voz narradora, y del narrador que presenta el punto de vista dominante.


    POLICIAL Y SUSPENSO :

    La novela policial, también novela policíaca o novela detectivesca es una clase de textos o subgénero dentro de la novela, que es a su vez un subgénero de la épica o narrativa. Su principal móvil lo constituye la resolución de un enigma, que es generalmente de tipo criminal. Por tanto, se trata de una estructura novelística cerrada. Durante el transcurso de la historia se descubre al culpable y su forma de realizar el crimen. El protagonista, un policía o detective, resuelve el caso usando la razón (siglos XVIII - XIX), basándose en la indagación y observación, o usando la intuición , los sentimientos y la deducción (siglos XX - XXI).


    Características

    La novela policial que comenzó siendo un enigma que se proponía al lector, un desafío a su imaginación y su capacidad deductiva, con el paso de los años el género fue evolucionando hacia formas mucho más complejas que atañen a la descripción de la sociedad en general, sus partes más oscuras, y los tipos de personas que prosperan en esos ambientes.


    Policías de comienzos del siglo XXDurante el siglo XIX, el detective de estas novelas hizo triunfar la razón por sobre todo, además de demostrar la seguridad y tranquilidad de poseer el mundo. La figura del detective privado nace como una crítica a la policía institucional del estado, ya que se consideraba que había fracasado con sus responsabilidades.

    La novela policial se acerca a la naturaleza humana de una manera mucho más cruda que otros géneros, mostrando la parte amarga tanto de las personas como de las sociedades. El detective, que empezó siendo un personaje burgués, elegante y ocioso (policial inglés), fue evolucionando hacia el tipo duro que buceaba en la inmundicia de su tiempo (policial estadounidense o negro). Mientras al principio sólo se mostraban los hechos y las investigaciones del detective, luego se fue poniendo mayor énfasis en la vida y motivaciones del delincuente y las raíces socioculturales de la delincuencia.

    La novela negra evolucionó y se vulgarizó gracias a su éxito en colecciones populares hacia el subgénero del thriller, donde se mezcla de novela policíacas y la novela de aventuras. Hay tiras cómicas como ésta en todo el manga de Detective Conan diseñado por el renombrado de mangaka Gosho Aoyama

    (1829), con la Policía Metropolitana en Scotland Yard. En esos años también se prohibió la tortura para la confesión de los criminales y comenzó a buscarse indicios para que un sospechoso confesara su culpabilidad.


    Padres del género

    Edgar Allan PoePuede decirse que el creador de la novela policíaca es el estadounidense Edgar Allan Poe, en sus cuentos Los crímenes de la calle Morgue (1841), El misterio de Marie Rogêt (1842-1843), La carta robada (1844) y El escarabajo de oro (1843). Los tres primeros fueron protagonizadas por Auguste Dupin, el primer detective de ficción, que sirvió de modelo a uno de los personajes arquetípicos del género, el detective Sherlock Holmes de sir Arthur Conan Doyle, quien considera dos aspectos al resolver un crímen: se fundamenta en deducciones y se obliga a no adivinar nada. Finalmente llega a conclusiones razonadas, como una máquina lógica perfecta. Doyle, junto a Agatha Christie y otros autores, llevaron el género a su madurez formando la llamada escuela inglesa de novela policíaca, caracterizada por un desarrollo casi matemático de la trama, centrada en la resolución del enigma a través de pistas y piezas que deben encajarse, fórmula intelectualizada y psicológica en sus mejores momentos que es desenvuelta casi siempre en espacios interiores y en estratos sociales de clase alta. Entre los ingleses merece también citarse a Wilkie Collins quien, con La piedra lunar (The Moonstone, 1868) es cosiderado como uno de los precursores del género (T. S. Eliot).

    La escuela estadounidense de novela policíaca, por el contrario, formada principalmente por Dashiell Hammett, Raymond Chandler y Jim Thompson, criticó el escaso realismo de esas novelas y dejó en segundo lugar la importancia del enigma y lo subordinó a la suspensión, siempre con el fin de subrayar los aspectos sociales del crimen y la denuncia de una sociedad corrupta, contribuyendo a crear la llamada novela negra, de ambientación urbana y callejera y donde se devuelve el crimen a la calle y a los ambientes miserables donde más se suele cometer, de forma que se cuestionen los valores éticos y materialistas de la sociedad capitalista de consumo como responsable en última instancia del crimen.

    AUTORES PRINCIPALES :

    EDGAR ALLAN POE,CONAN DOYLE,WILKIE COLLINS,AGATHA CHRISTIE,ELLERY QUEEN,RAYMOND CHANDLER,DASHIELL HAMMET,PATRICIA CORNWELL


    TERROR :

    GENERO DE TERROR :

    LA PRINCIPAL DIVISION ES ENTRE CUENTO Y NOVELA DE TERROR :

    1-EL CUENTO DE TERROR :

    El cuento de terror (también conocido como cuento de horror o cuento de miedo, y en ciertos países de Sudamérica, cuento de suspenso), considerado en sentido estricto, es toda aquella composición literaria breve, generalmente de corte fantástico, cuyo principal objetivo parece ser provocar el escalofrío, la inquietud o el desasosiego en el lector, definición que no excluye en el autor otras pretensiones artísticas y literarias.

    Contexto

    Un cuento de terror sería, por tanto, un relato literario y no oral, ya que, si bien existe una amplia y antiquísima tradición de cuentos con dichos contenidos, probablemente por tratarse de relatos transmitidos de boca en boca, nunca han recibido otra denominación que la de “cuentos” o “leyendas” a secas. Ni siquiera cuentos infantiles, aunque de índole terrorífica (e inscritos en la tradición oral en su día), como La Cenicienta, de Charles Perrault, o Caperucita roja y Blancanieves, de los Hermanos Grimm, reciben la denominación de “cuentos de terror”, que parece haber sido acuñada expresamente para las obras mayores del género aparecidas entre los siglos XIX y XX.


    Blancanieves en su ataúd, Theodor Hosemann, 1867. ¿Cuento de hadas o de miedo?

    El cuento tradicional

    La definición más amplia confunde, sin embargo, en muchos casos el cuento de terror (más bien el 'cuento de miedo') con el “cuento” tradicional. Se conocen cuentos de miedo desde siempre, desde la más remota antigüedad. «El cuento de horror es tan antiguo como el pensamiento y el habla humanos» (H. P. Lovecraft). Este tipo de historias o leyendas se alimenta primordialmente de los diversos miedos "naturales" del hombre: la muerte, las enfermedades y epidemias, crímenes y desgracias de todo tipo, catástrofes naturales... Relatado por los viejos del lugar al amor del fuego en noches propicias, el cuento de miedo es elemento típico del folklore de los pueblos, y ha sido una de las primeras formas culturales de la humanidad, tan antigua, sin duda, como la épica, la magia y la religión, de las cuales igualmente se nutría. Pensemos en los dioses y demonios, los buenos y malos espíritus, los monstruos, leviatanes, magos y adivinos que, a través de los mitos, leyendas, epopeyas y epopeyas mitológicas, han asustado al hombre a lo largo de toda la Antigüedad, en culturas tan dispares como las de la India, Japón, Mesopotamia, América del Sur, Grecia, pueblos nórdicos y celtas...

    El antropólogo escocés James George Frazer recoge a lo largo de su obra capital, La rama dorada, cientos de cuentos y leyendas, con especial atención a los tabúes de todo tipo, procedentes de todas las partes del mundo y de todas las épocas. Uno de los mitos más antiguos en este sentido es el que Fraser llama alma externada, vinculado con la muerte y la resurrección.

    Fábulas de esta clase están difundidas extensamente en el mundo, y del número y la variedad de incidentes y detalles de que está revestida la idea principal podemos deducir que la idea de un alma externada es una de las que han tenido más fuerte arraigo en la mentalidad de los hombres en una etapa histórica primitiva. Los cuentos populares son un fidedigno reflejo del mundo tal como apareció ante la mente primitiva y podemos estar seguros de que una idea que se encuentre corrientemente en ellos, por absurda que nos parezca, debió ser alguna vez artículo de fe corriente. Esta convicción, en lo que se refiere al supuesto poder de separar el alma del cuerpo por un tiempo más o menos largo, se corrobora ampliamente por una comparación de los cuentos populares en cuestión con las creencias y prácticas actuales de los salvajes.

    La rama dorada, de J. G. Frazer

    En el cuento de miedo popular se entrecomilla de alguna manera al Mal, buscando atemorizar con él a las buenas gentes, a fin de exorcizarlo, o quizá sólo por advertir de sus peligros. Así, el cuento de miedo llega en muchos aspectos a confundirse en la forma y en el fondo con las citadas expresiones originales del espíritu colectivo (¿no supone la propia Biblia un buen muestrario de relatos terroríficos?), cosa que no es de extrañar, dados los resortes anímicos tan sutiles que suelen remover en el lector o en la audiencia sus espinosos contenidos.


    Un trol escandinavo. (Theodor Kittelsen, 1911)En la Edad Media las crónicas y anales oficiales y oficiosos aparecen salpicados de todo tipo de datos, supersticiones y consejas que versan sobre ogros, aparecidos, brujas, duendes, vampiros, hombres lobo y otros seres y animales malditos. En todos los países se ha asustado siempre a los niños con los demonios indígenas respectivos, y más en concreto en los de habla hispana, con las distintas variantes de el El Coco, el Hombre del saco, el Chupacabras y el Sacamantecas. La antigua tradición de la alquimia, las ciencias ocultas y las sectas prohibidas, inspiró igualmente multitud de fábulas y narraciones orales y escritas, largas y cortas, unas tirando a lo didáctico y benévolo y otras directamente a lo terrible; historias genuinas y deformadas en infinitas versiones, y dirigidas a un público en el que no se diferenciaban las edades.

    Tanto si se elevaban por los aires sobre escobas como sobre machos cabríos, el volar podía ser peligroso para las brujas..., ya que el tañido de la campana de una iglesia podía derribar su aéreo vehículo. Una bruja llamada Lucrezia fue quemada después de confesar que, cuando regresaba del sabbat, su demonio la arrojó sin contemplaciones al oír el toque del Angelus

    Historia de la brujería, de Frank Donovan

    Volviendo al terreno literario (y ciñéndonos en todo momento a la literatura occidental), difícilmente se entiende el hecho de que, pese a tratarse de una modalidad con tan venerables precedentes y que ha contado entre sus cultivadores con algunos de los mejores escritores, tanto en Occidente como en el Oriente, de todas las épocas, hoy en día se trate al objeto de este artículo con una cierta distancia, sin duda despectiva, como vulgar literatura “de género”, fenómeno debido tal vez a las connotaciones negativas adquiridas por el contacto, en los últimos años, con cierto tipo de cine y otras manifestaciones audiovisuales de baja calidad y peor gusto (el subgénero conocido como gore, de origen anglosajón).


    Caracterización y tipos

    Los auténticos cuentos macabros cuentan con algo más que un misterioso asesino, unos huesos ensangrentados o unos espectros agitando sus cadenas según la vieja regla. Pues debe respirarse en ellos una determinada atmósfera de expectación e inexplicable temor ante lo ignoto y el más allá; han de estar presentes unas fuerzas desconocidas (...) la maligna y específica suspensión o la derrota de las leyes desde siempre vigentes de la Naturaleza, que representan nuestra única salvaguardia contra los asaltos del caos y los demonios del espacio insondable.

    El horror sobrenatural en la literatura, de H. P. Lovecraft
    En Lovecraft parece haberse inspirado para su definición el médico y estudioso español Rafael Llopis, responsable de algunas de las, hoy por hoy, más importantes antologías aparecidas en lengua castellana (Los Mitos de Cthulhu, Antología de cuentos de terror...):

    "Lo que caracteriza al verdadero cuento de miedo es la aparición de un elemento sobrenatural e inexplicable, totalmente irreductible al universo conocido, que rompe los esquemas conceptuales vigentes e insinúa la existencia de leyes y dimensiones que no podemos ni intentar comprender, so pena de sufrir graves cortocircuitos cerebrales."
    He aquí una referencia clara al cuento de terror literario, aunque parece más bien restringirse al modelo y espíritu del propio Lovecraft. Pero lo que habría que destacar sin duda es el elemento "sobrenatural", hoy también conocido como "paranormal".

    Llopis, por otra parte, hace oscilar el género de la novela larga al relato breve, de lo irreal al realismo, del realismo al onirismo, del cuento al informe técnico, del informe técnico a la ciencia-ficción, de ésta al misticismo, etc., en sucesivas oleadas.

    El escritor y especialista británico L. P. Hartley describía una de sus variedades, el cuento de fantasmas, como "la forma más exigente del arte literario".

    Los compiladores Michael Cox y R. A. Gilbert ("Historias de fantasmas de la literatura inglesa", Edhasa), acerca de esta misma variedad, sostienen que

    "los protagonistas fantasmales deben actuar con intencionalidad; sus acciones, o las consecuencias de las mismas, deben constituir el tema central del relato, en lugar de las acciones de los vivos. Y, lo más importante, todo fantasma, sea humano, animal o cadáver reanimado, debe estar indiscutiblemente muerto."
    El antologista norteamericano David G. Hartwell (responsable, entre otras contribuciones, de la antología The dark descent, traducido como “El gran libro del terror” por Ed. Martínez Roca), afirma que al final de un cuento de terror, el lector se queda con una nueva percepción de la naturaleza de la realidad, y divide la literatura de terror en tres corrientes: 1. La alegoría moral (relatos sobrenaturales). 2. La metáfora psicológica (psicopatologías varias), y 3. Lo fantástico (la moderna mezcla de ambas).

    El escritor y estudioso del cuento Enrique Anderson Imbert (Teoría y técnica del cuento), se queja de las clasificaciones habituales: «Algunas clasificaciones son demasiado abstractas. Roger Caillois ha propuesto que se prepare una tabla teórica y de ahí se deduzcan y prevean los temas actuales y posibles, de la misma manera que de la tabla de propiedades químicas de Mendeliev se pudieron predecir elementos hasta entonces desconocidos. Otras clasificaciones son demasiado concretas. Enumeran todas las variantes temáticas que les vienen a las mientes. Si en la tabla general se habla de "seres inexistentes", en la enumeración concreta se habla de dioses, ángeles, hadas, duendes, gigantes, monstruos, brujas, fantasmas, vampiros, licántropos, esqueletos, larvas y así ad nauseam (...) por prolijas que sean las listas de temas siempre quedan cuentos que no se dejan clasificar. Los del subgénero de la ciencia-ficción son los que más se resisten.»

    Anteriormente, los escritores y compiladores argentinos Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares, a juzgar por el principio de selección que pareció animarlos a la hora de reunir los materiales de su célebre Antología de la literatura fantástica (1965), solaparon en gran medida el relato fantástico con el de terror, lo que no ayuda precisamente como guía a aquellos con vocación clasificadora. Borges y compañía afirmaban en el prólogo de la obra citada que no hay un tipo de cuento fantástico, sino muchos. Lo mismo puede aplicarse al cuento de terror. Tan absurdo parece ya dividirlo en cuentos de vampiros, de fantasmas, de muertos vivientes, etc., como atender a criterios puramente técnicos o estructurales para su estudio. El grado de sofisticación literaria en este campo concreto (como en cualquier otra manifestación artística, a la vuelta del siglo XX, lo que en música se conoce por “mestizaje”) ha llegado a tal punto que difícilmente resultará verosímil —meramente productivo— otro criterio de selección que el meramente histórico.


    Técnica

    Dejando aparte las fuentes tradicionales, nutridas de la cultura y la historia de los pueblos, el cuento de terror literario trata de vérselas y hacerse eco de esos espantos mucho más personales que nos persiguen y agobian a través de las pesadillas. Un cuento de terror no supone, en realidad, más que un intento de recrear con fines catárticos (si bien no falta quien afirme que sádicos) tales mundos oníricos, con todo lo de estrambótico y siniestro que contienen, aunque acatando siempre unas determinadas reglas. Sólo hay una salvedad: al final, llegada la necesidad, no le asiste a uno el recurso de despertarse.

    Como producto artístico, el cuento de miedo se ve constreñido, pues, por una normativa procedimental característica. Tres son los elementos o exigencias fundamentales que debe cumplir. En primer lugar, ha de verificarse un cuidado muy especial en el diseño del clima, la "atmósfera" que rodea los siniestros acontecimientos de marras, aspecto este en el cual los grandes autores se evidencian a menudo como auténticos virtuosos. «La atmósfera es siempre el elemento más importante, por cuanto el criterio final de la autenticidad no reside en urdir la trama, sino en la creación de una impresión determinada.» (Lovecraft, op. cit.)

    El cuentista suele asimismo trabajar con gran detalle el desarrollo narrativo, la gradación de efectos, es decir, la estructura secuencial de la historia, de manera que contribuya en todo lo posible a la suspensión de la credulidad del lector, a la verosimilitud (tan apreciada o más que la propia originalidad por Poe); lo que se pretende suscitar en el lector es el miedo, y está de sobra demostrado que a tal efecto prima una mecánica lenta y gradual.

    En el cuento propiamente dicho —donde no hay espacio para desarrollar caracteres o para una gran profusión y variedad incidental—, la mera construcción se require mucho más imperiosamente que en la novela. En esta última, una trama defectuosa puede escapar a la observación, cosa que jamás ocurrirá en un cuento. Empero, la mayoría de nuestros cuentistas desdeña la distinción. Parecen empezar sus relatos sin saber cómo van a terminar; y, por lo general, sus finales —como otros tantos gobiernos de Trínculo—, parecen haber olvidado sus comienzos.

    de Marginalia, por Edgar A. Poe

    Todo cuento de terror, finalmente, como se ha dicho, resulta en un pequeño tratado sobre el Mal en alguno de sus infinitos rostros y formas, por lo que, en principio, conviene obviar toda otra consideración, moralista o sensible, a la hora de abordar su ejecución o su lectura.


    Antecedentes

    Los antecedentes inmediatos del formato breve, como tal, hay que buscarlos, no obstante, en el largo, más en concreto en la llamada 'novela gótica' (véase literatura de terror gótico), que floreció en la segunda mitad del siglo XVIII y primera del XIX, en tierra de nadie entre racionalismo y romanticismo. Los grandes novelistas góticos, inspirados principalmente en el romanticismo alemán y en autores como Daniel Defoe, S. T. Coleridge, el Marqués de Sade, y sin duda en los demonios de Goethe y los fantasmas de Shakespeare, entendieron por sobrenatural un tétrico submundo poblado de nobles atrabiliarios, espectros aulladores y monjas ensangrentadas, pululando preferentemente por lóbregas catacumbas de castillos medievales marcados por alguna oscura maldición, convenientemente subrayada a cada paso por rayos, truenos y centellas de tormenta.

    El inglés Horace Walpole fue el padre de la exitosa serie (El castillo de Otranto, 1764). Años más tarde, tuvo como destacados continuadores a William Beckford (Vathek, 1786), la escritora Ann Radcliffe (Los misterios de Udolfo, 1794), a Matthew G. Lewis (El monje, 1796) y Charles Maturin (Melmoth el errabundo, 1820), sin olvidar a la que fue precursora de la ciencia-ficción Mary Shelley (Frankenstein o el Moderno Prometeo, de 1817). También cabría mencionar aquí la novela Manuscrito encontrado en Zaragoza (1805), del polaco Jan Potocki.

    La parte baja del castillo estaba recorrida por varios claustros intrincados, y no resultaba fácil para alguien tan ansioso dar con la puerta que se abría a la caverna. Un terrible silencio reinaba en aquellas regiones subterráneas, salvo, de vez en cuando, algunas corrientes de aire que golpeaban las puertas que ella había franqueado, y cuyos goznes, al rechinar, proyectaban su eco por aquel largo laberinto de oscuridad. Cada murmullo le producía un nuevo terror, pero aún temía más escuchar la voz airada de Manfredo urgiendo a sus criados a perseguirla.

    El castillo de Otranto, de Horace Walpole

    Primeras muestras

    Entre los primeros cuentistas propiamente dichos, es preciso nombrar al alemán E.T.A. Hoffmann (1776-1822), a quien Lovecraft llegó a tachar de ligero y extravagante, pero cuyo talento pionero anticipó muchos de los temas y formas que dominarían en años posteriores, incluyendo la ciencia-ficción, a través de títulos como El magnetizador, El hombre de arena o Los autómatas.

    El francés Charles Nodier (1780-1844), bibliotecario de enorme prestigio en su tiempo, además de filósofo, científico y alborotador político, a raíz de su devoción por Hoffmann, dejó a la posteridad un nutrido ramillete de obritas repletas de brujas, vampiros y espectros varios, a medias entresacados de la tradición popular y de su propia cosecha. En ellas se aúna la sencillez de diseño y el delicioso sonsonete del viejo cuento de aparecidos: El vampiro Arnold-Paul, El espectro de Olivier, Las aventuras de Thibaud de la Jacquière, El tesoro del diablo.

    Los huéspedes infernales comenzaron entonces a mover las mesas, a aullar, a mirar por las ventanas, adoptando formas de osos, lobos, gatos, y de hombres terribles, en cuyas manos se veían vasos llenos de vino, pescados y carne cocida y asada.

    Historia de una aparición de demonios y espectros en 1609, de Charles Nodier

    Gustavo Adolfo Bécquer, autor de las LeyendasEscritores netamente románticos como Théophile Gautier (La muerta enamorada), Prosper Mérimée (La venus de Ille), Walter Scott (La habitación tapizada), Víctor Hugo (Hans de Islandia), Washington Irving (La leyenda de Sleepy Hollow) y el Barón de la Motte-Fouqué (Ondina, novela corta), se sintieron pronto atraídos por la nueva corriente, contribuyendo de una u otra forma y con desigual fortuna a la misma, si bien ninguno de ellos cultivó con asiduidad el cuento de terror propiamente dicho.

    Algo posterior, en España, el romántico tardío Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) fue muy aclamado por sus Leyendas las cuales contienen algunos cuentos de miedo de extraordinario mérito (El monte de las Ánimas, El miserere, Maese Pérez el organista...).

    ...refirió cosas horribles. Entre otras, asegura que vio a los esqueletos de los antiguos templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la oración con un estrépito horrible, y, caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer hermosa, pálida y desmelenada, que con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.

    El Monte de las Ánimas, de Gustavo A. Bécquer

    Los grandes clásicos

    El norteamericano Edgar Allan Poe (1809-1849) y el irlandés Joseph Sheridan Le Fanu (1818-1873) son comúnmente considerados los dos autores que abrieron camino en el género. De Le Fanu se dice que es el fundador del relato de fantasmas ("ghost story") moderno en Gran Bretaña (El fantasma de la Señora Crowl, Té verde, El vigilante, Dickon el diablo...), modalidad que tanta repercusión tendría luego en la época victoriana. Pero lo que lo asemeja a Poe es el novedoso tratamiento que da al fenómeno maléfico. La fácil explicación racional, y mucho más, el desenlace moralista positivo (la mano de la Providencia Divina surgiendo de un modo u otro al final para poner las cosas, al monstruo, al bueno y al malo, en su sitio) serán desterrados definitivamente por estos autores. Ambos, además, inaugurarán el llamado "terror psicológico", más atento a la "atmósfera" de la historia y a medir los efectos emocionales que al mero susto.


    Imagen de Edgar Allan Poe.Con Poe, el cuento de terror alcanzará sus más altas cimas, tan pronto, hacia los años 30 del siglo XIX, periodo que vio nacer el cuento como género autónomo, al decir de Cortázar (introducción a Ensayos y críticas de E. A. Poe). El norteamericano es maestro absoluto del género porque, en primer lugar, siguiendo al propio Cortázar, lo es de la técnica del relato breve en sí. Por un lado su instinto narrativo y por otro su gran bagaje poético, le indujeron a incorporar a un ámbito que él determinó muy exigente y especializado, elementos sin embargo muy dispares, ya fuesen procedentes de las artes plásticas, o de la música, de la misma poesía, y hasta los efectos distorsionantes de los alucinógenos. Decidió a la vez que era preciso despojar al relato de todo elemento narrativo accesorio, alejándolo de la prolijidad novelística. Sobraba todo aquello que no contribuyera al efecto puntual deseado; así, de entrada, en sus cuentos no tienen cabida las citadas consideraciones sociales, morales, religiosas («Comprendió que la eficacia de un cuento depende de su intensidad como acaecimiento puro, es decir, que todo comentario al acaecimiento en sí (...) debe ser radicalmente suprimido»: Cortázar, op. cit. pág. 34). En sus poderosas fantasmagorías no se trasluce otra cosa que una imaginación y una inteligencia portentosas rígidamente al servicio de un designio artístico. Poe no se fundamentó en una tradición específica. Ante las acusaciones que se le hacían de imitar a los alemanes, afirmó: «Ese terror no viene de Alemania, sino del alma» (prólogo de Cuentos de lo grotesco y arabesco, lo que ha sido corroborado por Cortázar y gran parte de la crítica). Ningún otro autor, anterior o posterior, ha sabido evocar como él una atmósfera malsana y de pesadilla, hilvanar las escenas con tan infernal habilidad, culminar las historias con tan sonora consistencia; retratar "los efectos de la condenación", según Van Wyck Brooks, citado por Cortázar.

    De Poe afirmó Lovecraft: «Realizó lo que nadie había realizado o podía haber realizado, y a él debemos el relato de horror moderno en su estado final y perfecto.» (Títulos: El gato negro, La caída de la Casa Usher, El barril de amontillado, El corazón delator.)

    Durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso, cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo, crucé solo, a caballo, una región singularmente lugubre del país; y, al fin, al acercarse las sombras de la noche, me encontré a la vista de la melancólica Casa Usher. No sé cómo fue, pero a la primera mirada que eché al edificio invadió mi espíritu un sentimiento de insoportable tristeza.

    La caída de la Casa Usher, de Edgar A. Poe

    Al igual que Herman Melville, el propio Poe alabó a su contemporáneo y compatriota Nathaniel Hawthorne (1804-1864) como hombre de genio (reseña de Twice-Told Tales, de Hawthorne). Este autor, aunque gran estilista, se hallaba muy lastrado por el rígido puritanismo en que se formó (un pariente suyo fue juez en los procesos contra la brujería celebrados en Salem), y no supo o no quiso transmitir a sus historias ni la fuerza ni el desgarro artístico que admiran en aquél. (Títulos: Wakefield, El velo negro del predicador, El experimento del Dr. Heidegger.)

    En Francia, los alsacianos Erckmann y Chatrian, nacidos en 1822 y 1826, respectivamente, cultivaron un estilo campechano muy eficaz, con grandes influencias alemanas (Hugo el lobo, El burgomaestre embotellado).


    Guy de MaupassantPero es al también francés Guy de Maupassant (1850-1893), discípulo de Flaubert y admirador de Poe, a quien debe la literatura europea de terror algunas de sus mejores piezas. Sus hondas convicciones naturalistas generaron, probablemente, los acusados tintes emocionales presentes en sus mejores cuentos. Sus temas fueron el pánico, la soledad, la locura, la perdición. (Títulos: El Horla, ¿Quién sabe?, La cabellera, ¿Loco?)

    El terror recuperó con el periodista norteamericano Ambrose Bierce (1842-1914?) toda la garra y la intensidad que había desarrollado Poe en sus orígenes. En sus arrebatadoras fantasías, muchas de ellas ambientadas en la Guerra de Secesión americana, el terror pánico acecha siempre en las cercanías, y en el momento de desatarse parece decidido a devorar vivos literalmente a los personajes. (Títulos: La cosa maldita, La muerte de Halpin Frayser, Un habitante de Carcosa, La ventana tapiada...).

    Observé con estupor que nada me resultaba familiar. A mi alrededor se extendía una inmensa llanura desierta, barrida por el viento, cubierta de yerbas altas y marchitas que se agitaban y silbaban bajo la brisa de otoño, mensajera de Dios sabe qué misterios e inquietudes. A largos intervalos, veía unas rocas que emergían del suelo con formas extrañas y fúnebres colores.

    Un habitante de Carcosa, de Ambrose Bierce

    Pleno desarrollo

    A partir de la segunda mitad del siglo XIX, el terror encontró un grupo de dignísimos cultivadores entre los grandes novelistas de la época: Charles Dickens (La casa encantada), Robert Louis Stevenson (Markheim), Rudyard Kipling (El rickshaw fantasma), Arthur Conan Doyle (El parásito), H. G. Wells (El difunto míster Elvesham), Henry James (Los amigos de los amigos), Bram Stoker (El entierro de las ratas)...

    Lo que había oído cuando Chartie gritó —me refiero al otro grito, aún más trágico— ¿era el grito de desesperación de la desdichada mujer al recibir el golpe, o el sollozo articulado (fue como una ráfaga de una gran tormenta) del espíritu exorcizado y apaciguado? Posiblemente esto último, porque aquélla fue, misericordiosamente, la última de las apariciones de Sir Edmund Orme.

    Sir Edmund Orme, de Henry James

    Hector Hugh Munro, "Saki"El cuento de fantasmas en sí viviría su apogeo en la época victoriana y en los comienzos del siglo XX, alcanzando niveles nunca vistos de calidad y sofisticación. La lista de representantes ingleses es interminable: Saki (El narrador de fábulas), Margaret Oliphant (La puerta abierta, novela corta), Vernon Lee (Una voz perversa), E. F. Benson (El cuarto de la torre), Richard Middleton (En el camino de Brighton), L. P. Hartley (Tres o cuatro a cenar), H. Russell Wakefield (El triunfo de la muerte), Edith Wharton (La campanilla de la doncella) , M. P. Shiel (La mansión de los ruidos), Hugh Walpole (El fantasmita)...

    De este periodo es preciso destacar a cuatro autores: M. R. James (1862-1936), Arthur Machen (1863-1947), Algernon Blackwood (1869-1951) y Walter de la Mare (1873-1956), con quienes culmina el cuento de fantasmas victoriano.

    M. R. James, erudito y profesor universitario, fue gran amante de la obra de Le Fanu, a quien consideraba el más grande escritor de lo sobrenatural. Sus espectros, criaturas siempre extrañas e inesperadas que unas veces escapan de profundos escondrijos excavados en cementerios y catedrales y otras se confunden con la luz diurna y los objetos más familiares, prefiguran muchos de los horrores "cotidianos" que las generaciones posteriores pondrían de moda. (Títulos: El sitial del coro, Silba y acudiré, El álbum del canónigo Alberico.)

    El galés Arthur Machen fue el autor que enterró definitivamente los exhaustos horrores góticos. Encontró su principal fuente de inspiración en las antiguas leyendas romanas y celtas de su tierra. Al intentar una especie de neopaganismo, anticipó la teogonía macabra desarrollada por su seguidor más notable, H. P. Lovecraft. (Títulos: La pirámide ardiente, El pueblo blanco, Los tres impostores.)

    Algernon Blackwood es un gran cultivador del terror fantasmagórico, pero en ocasiones aporta al género un elemento desconocido hasta el momento, como es el horror enmarcado en majestuosos parajes de naturaleza virgen, adornado de connotaciones paganas (en esto se equiparará a Machen). (Títulos: El Wendigo, Los sauces, La casa vacía, Culto secreto.)

    Por lo que Simpson puede recordar, fue un movimiento violento, como de algo que se arrastraba en el interior de la tienda, lo que le despertó y le hizo darse cuenta de que su compañero estaba sentado, muy tieso, junto a él. Estaba temblando. Debían de haber pasado varias horas, porque el pálido resplandor del alba recortaba su silueta contra la tela de la tienda.

    El Wendigo, de Algernon Blackwood

    Walter de la Mare, también poeta y antologista de prestigio, fue uno de los mejores estilistas del género, maestro del terror psicológico y urdidor de extrañas y exquisitas tramas protagonizadas por los sueños, la ansiedad y una callada desesperación. (Títulos: La tía de Seaton, La orgía: un idilio, Todos los santos, La trompeta.)


    Lovecraft y compañía

    H. P. Lovecraft (1890-1937), norteamericano de Providence, es reconocido por la crítica, junto a Poe, como el máximo exponente del cuento de terror. Su aportación más importante fue el llamado "cuento materialista de terror". Mezclando el espanto con la ciencia-ficción, se trata de una narración de horror cósmico que propone una nueva mitología plena de escalofriantes dioses y monstruosidades arquetípicos; se ha dicho que se trata de la última mitología que ha conocido Occidente: los Mitos de Cthulhu. Devoto de Poe, sus otras fuentes conocidas son el fantástico y enigmático mundo de los sueños, la historia y el paisaje de Nueva Inglaterra, su tierra, y un selecto grupo de autores de su predilección: William Hope Hodgson (Una voz en la noche), Lord Dunsany (El pobre Bill), Arthur Machen, Algernon Blackwood, et alii. (Títulos: El horror de Dunwich, La sombra sobre Innsmouth, En la noche de los tiempos, El clérigo malvado...).

    Robert Suydam había logrado su objetivo y su victoria en un esfuerzo final que le desgarró los tendones, provocando el desmoronamiento de su cuerpo nauseabundo. El impulso había sido tremendo, pero su fuerza resistió hasta el final; y mientras caía convertido en una pústula fangosa de corrupción, el pedestal se tambaleó, se volcó y finalmente se precipitó desde su base de ónice a las espesas aguas, despidiendo un último destello de oro tallado al hundirse pesadamente en los negros abismos del Tártaro inferior.

    El horror de Red Hook, de H. P. Lovecraft

    Pese a sus hábitos e idiosincrasia saturninos, Lovecraft conoció en vida una nutrida camarilla de imitadores y seguidores que formaron con él el llamado Círculo de Lovecraft. Entre estos se encuentran algunos de los más sólidos cuentistas de esa generación: Robert Bloch (El vampiro estelar), Fritz Leiber (El expreso de Belsen), Frank Belknap Long (Los visitantes de otoño), Clark Ashton Smith (Estirpe de la cripta), August Derleth (El sello de R'lyeh), Robert E. Howard (La piedra negra)...

    Otros grandes cuentistas norteamericanos de la época: R. W. Chambers (El signo amarillo), F. Marion Crawford (La litera de arriba) y el prolífico escritor de Weird Tales Seabury Quinn (El último hombre).


    Stephen King

    Los últimos años

    A partir de los años 70 del siglo XX, el terror literario registra una acusada tendencia a la novela larga en detrimento del cuento. Entre los más conocidos autores contemporáneos, en su mayoría norteamericanos, hay que mencionar a Robert Aickman (Las espadas), T. E. D. Klein (Los hijos del reino), Dan Simmons (El río Estigia fluye corriente arriba), Ramsey Campbell (La camada), Peter Straub (La esposa del general), Dean Koontz (Terra Phobia), Theodore Sturgeon (Segmento brillante), los clásicos Richard Matheson (A través de los canales) y Ray Bradbury (Y la roca gritó), el joven (en los 80) y rompedor Clive Barker (Terror) y el omnipresente e irregular Stephen King (La niebla). Casi todos estos autores han cultivado con acierto la ciencia-ficción, especialmente Bradbury y Matheson.

    El motivo era evidente, pero al principio la mente de Randy se negó a aceptarlo... Era demasiado imposible, demasiado demencialmente grotesco. Mientras miraba, algo tiraba del pie de Deke en el espacio entre dos de las tablas que formaban la superficie de la balsa acuática. Entonces vio el brillo opaco de la cosa negra, más allá del talón y los dedos del pie derecho sutilmente deformado de Deke; un brillo opaco en el que se movían giratorios y malévolos colores.

    La balsa, de Stephen King
    Aquí puede mencionarse además a dos importantes escritoras de dicha nacionalidad: la ya fallecida Shirley Jackson (El hermoso desconocido) y Joyce Carol Oates (El rey del bingo).


    En castellano

    La influencia de la literatura fantástica anglosajona se observa muy señaladamente en la obra de los argentinos Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, a partir de las primeras décadas del siglo XX. Aunque el subgénero de cuento gótico o de terror no fue el más desarrollado por estos autores y por sus continuadores (Silvina Ocampo, Juan Rodolfo Wilcock...), sí lo es el cuento fantástico, que normalmente trata de recrear un proceso de extrañamiento operado en la vida cotidiana, mostrándose un punto de vista de la realidad poco corriente, con visos de terror a partir de esta situación.

    Por tal motivo, en la obra de Borges y Bioy se rinde culto a los por ellos considerados maestros de la narrativa breve: Edgar Allan Poe, R. L. Stevenson, G. K. Chesterton, Lord Dunsany, Nathaniel Hawthorne, Henry James, lo que se advierte en las colecciones que editaron en los años 50, en Buenos Aires, que incluyen a éstos y otros muchos autores ingleses y estadounidenses de terror, del género policial y de misterio.


    El argentino Julio CortázarDe habla hispana, cabe mentar como auténticos especialistas en el cuento de miedo, a dos continuadores de Edgar Allan Poe en castellano, el uruguayo Horacio Quiroga (1878-1937: El síncope blanco) y el argentino Julio Cortázar (1914-1984): Casa tomada, Todos los fuegos el fuego, La noche boca arriba... El mexicano Carlos Fuentes ha cultivado igualmente el género (Aura, Cumpleaños, Inquieta compañía).

    Oyó gritar, un grito ronco que rebotaba en las paredes. Otro grito, acabando en un quejido. Era él que gritaba en las tinieblas, gritaba porque estaba vivo, todo su cuerpo se defendía con el grito de lo que iba a venir, del final inevitable. Pensó en sus compañeros que llenarían otras mazmorras, y en los que ascendían ya los peldaños del sacrificio.

    La noche boca arriba, de Julio Cortázar
    En España, aparte del ya mencionado Bécquer, a lo largo de los siglos XIX y XX, escribieron cuentos de miedo, entre otros, autores destacados como Agustín Pérez Zaragoza (colección Galería fúnebre de espectros y sombras ensangrentadas), Emilia Pardo Bazán (La resucitada), Pedro Antonio de Alarcón (La mujer alta), Wenceslao Fernández Flórez (El claro en el bosque) y Noel Clarasó (Más allá de la muerte). Y más modernamente: Emilio Carrere (La casa de la cruz), Juan Perucho (colección Aparicions i fantasmes), Alfonso Sastre (colección Las noches lúgubres), Leopoldo María Panero (El lugar del hijo), José María Merino (Los libros vacíos), Javier Marías (No más amores), Luis Mateo Díez (Los males menores), Cristina Fernández Cubas (El ángulo del horror), Pilar Pedraza (Anfiteatro), José María Latorre (La noche de Cagliostro), Javier Casis (Doble Nelson), Gregorio Morales (El devorador de sombras), etc.


    Hitos del género :

    Tomando como referencia los títulos que se acaban de citar, podría aventurarse una lista selecta de cuentos de terror, en orden a la especial atención que han recibido tradicionalmente por parte de antologistas y críticos:

    El gato negro, La caída de la casa Usher, El barril de amontillado, El corazón delator, de Poe. El horror de Dunwich, La sombra sobre Innsmouth, de Lovecraft. El Horla, de Maupassant. Un terror sagrado, La ventana tapiada, de Ambrose Bierce. El rincón alegre, de Henry James. *El enemigo, de Chejov. Té verde, de Sheridan Le Fanu. El armario, de Thomas Mann. La pata de mono, de W. W. Jacobs. Silba y acudiré, de M. R. James. El guardavías, de Dickens. Las ratas del cementerio, de Henry Kuttner. *Una rosa para Emily, de Faulkner. *Luvina, de Juan Rulfo. *El médico rural, de Kafka. *Las hermanas, de Joyce. El fumador de pipa, de Martin Armstrong. El burlado, de Jack London. Vinum Sabbati ( o El polvo blanco), El gran dios Pan, de Arthur Machen. Janet, cuello torcido, de Stevenson. El Wendigo, de Algernon Blackwood. La casa del juez, de Bram Stoker. Casa tomada, de Julio Cortázar. La balsa, de Stephen King.

    (*Antologados como cuentos de misterio y terror por Agustí Bartra en la citada colección.)

    La lista puede ampliarse indefinidamente:

    Ligeia, Berenice, El retrato oval, La verdad sobre el caso del señor Valdemar de Poe. El ser en el umbral, El que susurra en la oscuridad, La sombra fuera del tiempo, La llamada de Cthulhu, Las ratas en las paredes, El Sabueso, de Lovecraft. La noche, de Maupassant. La cosa maldita, Un habitante de Carcosa, de Ambrose Bierce. La renta espectral, Sir Edmund Orme, de Henry James. Schalken el pintor, El fantasma de la señora Crowl, de Sheridan Le Fanu. El conde Magnus, El maleficio de las runas, Panorama desde la colina, Mr. Humphreys y su herencia, El diario de Mr. Poynter, Los sitiales de la catedral de Barchester, El grabado, de M. R. James. El pueblo blanco, El sello negro, La pirámide resplandeciente, N, de Arthur Machen. Olalla, El ladrón de cadáveres, de Stevenson. Los sauces, Antiguas brujerías, Descenso a Egipto, de Algernon Blackwood. La habitación de la torre, de E. F. Benson. El hijo, El espectro, El almohadón de plumas, La gallina degollada, de Horacio Quiroga. Circe, Cartas de mamá, La noche boca arriba, Las babas del diablo, de Julio Cortázar. Crouch End, Soy la puerta, A veces vuelven, de Stephen King. La novia, de M. P. Shiel. Aura, de Carlos Fuentes. La trama celeste, En memoria de Paulina, de Adolfo Bioy Casares. La puerta en el muro, de H. G. Wells. ¿Qué es esto?, de Fitz James O'Brien. La nave abandonada, La nave de piedra, de William Hope Hodgson. El vampiro, de John William Polidori, El osito de felpa del profesor, de Theodore Sturgeon. Los veraneantes, de Shirley Jackson. El joven Goodman Brown, La hija de Rappaccini, de Nathaniel Hawthorne. John Barrington Cowles, de Arthur Conan Doyle. La marca de la bestia, La extraña cabalgada de Morrowbie Jukes, de Rudyard Kipling. El beso, de Gustavo Adolfo Bécquer. La araña, de H. H. Ewers. Porque la sangre es vida de F. Marion Crawford. Vera, de Villiers de L´Isle-Adam. La familia del vurdalak, de Alekséi Nikoláyevich Tolstói. Mira, papá, tío James, ¿Se puede poner Rebeca?, de Javier Casis Arín. Hijo del alma, de Emilia Pardo Bazán. El jardín del Montarto, Era una presencia muerta, de Noel Clarasó. El grano de la granada, de Edith Wharton. El olor, de P. McGrath. Ovando, de J. Kincaid. Mirad allí arriba, de H. Russell Wakefield. El patio, La tercera expedición, Los hombres de la Tierra, de Ray Bradbury. Lord Mountdrago, de William Somerset Maugham. Bethmoora, La oficina de cambio de males, de Lord Dunsany. La tía de Seaton, De profundis, de Walter de la Mare. Los perros de Tíndalos, de Frank Belknap Long. La reina muerta, de R. Coover. El papel amarillo, de Charlotte P. Gilman. El valle de lo perdido, de Robert E. Howard. El escultor de gárgolas, El final de la historia, de Clark Ashton Smith. Voces quedas en Passenham, de T. H. White. Los cicerones, de Robert Aickman. Fullcircle, de John Buchan. Et in sempiternum pereant, de Charles Williams. El monje negro, de Antón Chéjov...

    ******************************************************************************

    2-NOVELA DE TERROR :

    La novela de terror, es un subgénero dentro de la novela, que es a su vez un subgénero de la épica o narrativa. Su principal característica y rasgo distintivo es el cultivo del miedo y sus emociones asociadas como principal objetivo literario. La novela de terror es uno de los formatos habituales en los que se presenta hoy en día la nueva literatura de terror gótico.


    Características generales

    La novela de terror, representada muy a menudo por la clásica narrativa de horror sobrenatural de corte anglosajón, incluye elementos propios de la narrativa de ciencia ficción o la novela fantástica, de las que toma figuras sobrenaturales, como las propias del mundo de lo paranormal o la mitología (el vampiro, el hombre lobo, el monstruo y el ser mitológico maligno, el fantasma, el demonio, el zombie, la bruja...). En las obras más modernas se amplían los registros: los extraterrestres, la amenaza nuclear, la manipulación genética, e incluso los riesgos de la contaminación ambiental. De hecho, es frecuente que la fantasía, la ciencia ficción y el terror sean tratadas en conjunto, dentro de lo que se considera ficción especulativa, literatura de género.

    En general, el público se siente atraído hacia este tipo de literatura por los característicos estímulos emocionales, insólitos, intensos y raros que insufla a la rutina diaria. En el plano fisiológico este tipo de obras proporciona un aceleramiento cardíaco y respiratorio que por lo general termina en un desahogo final.

    Históricamente, el resorte del miedo en la novela de terror se dispara a partir de la irrupción de un elemento maligno sobrenatural en la rutina diaria de uno o varios personajes ordinarios, si bien en la actualidad las últimas tendencias del género han ido imponiendo poco a poco esquemas eclécticos mucho menos conservadores.


    Títulos

    Siglos XVIII y XIX

    Horace Walpole: El castillo de Otranto (1764)
    Ann Radcliffe: Los misterios de Udolfo (1794)
    Matthew G. Lewis: El Monje (1796)
    Jan Potocki: Manuscrito encontrado en Zaragoza (1805)
    Mary Shelley: Frankenstein o el Moderno Prometeo (1817)
    Charles Maturin: Melmoth el errabundo (1820)
    Edgar Allan Poe: La narración de Arthur Gordon Pym (1838)
    Bram Stoker: Drácula (1897)
    H. G. Wells: La guerra de los mundos (1898)
    Oscar Wilde: El retrato de Dorian Gray (1890)

    Siglo XX

    William Hope Hodgson: La casa en el confín de la tierra (1908)
    Richard Matheson: Soy leyenda (1954)
    Robert Bloch: Psicosis (1960)
    William Peter Blatty: El exorcista (1971)
    Anne Rice: Entrevista con el vampiro (1976)
    Stephen King: El resplandor (1977)
    Ramsey Campbell: El parásito (1980)
    Dean Koontz: Fantasmas (1983)
    Clive Barker: El libro de las maldiciones (1985)

    Novela corta o nouvelle

    La novela corta, a caballo entre el cuento largo y la novela (según el dictado de Julio Cortázar), se cataloga comúnmente entre las 50-75 y 125-150 páginas. Se trata de una modalidad muy recurrida, debido a sus características, por los grandes maestros del terror:

    Horace Walpole: la ya mencionada, El castillo de Otranto.
    Friedrich de la Motte Fouqué: Ondina (1811)
    Sheridan Le Fanu: Carmilla (1872)
    Margaret Oliphant: La puerta abierta (1882)
    R. L. Stevenson: El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1886)
    Henry James: Otra vuelta de tuerca (1898)
    Algernon Blackwood: El hombre al que amaban los árboles (1912) y Los sauces (1932)
    Arthur Machen: El terror (1917)
    H. P. Lovecraft: El caso de Charles Dexter Ward (1927) y En las montañas de la locura (1931)

    AUTORES MAS DESTACADOS :

    EDGAN ALLAN POE,LORD DUNSANY,ROBERT STEVENSON,CHARLES DICKENS,BRAM STOCKER,MARY SHELLEY,H.P.LOVECRAFT Y SU SEQUITO,ANN RICE,STEPHEN KING Y CARLOS CIDONCHA.


    CIENCIA FICCION :


    La ciencia ficción (también fue conocida en su origen como literatura de anticipación) es la denominación popular con que se conoce a uno de los géneros derivados de la literatura de ficción (junto con la literatura fantástica y la narrativa de terror). Nacida como subgénero literario distinguido en la década de 1920 (aunque hay obras reconocibles muy anteriores) y exportada posteriormente a otros medios, el más notable de ellos el cinematográfico, gozó de un gran auge en la segunda mitad del siglo XX debido al interés popular acerca del futuro que despertó el espectacular avance tanto científico como tecnológico alcanzado durante esos años.

    Entre los estudiosos del género no se ha podido llegar a un consenso amplio sobre una definición formal, siendo éste un tema de gran controversia. En general se considera ciencia ficción a los cuentos o historias que versan sobre el impacto que producen los avances científicos, tecnológicos, sociales o culturales, presentes o futuros, sobre la sociedad o los individuos.

    Una definición posible del género es la propuesta por los escritores Eduardo Gallego y Guillem Sánchez en su artículo ¿Qué es la ciencia-ficción?

    La ciencia ficción es un género de narraciones imaginarias que no pueden darse en el mundo que conocemos, debido a una transformación del escenario narrativo, basado en una alteración de coordenadas científicas, espaciales, temporales, sociales o descriptivas, pero de tal modo que lo relatado es aceptable como especulación racional.

    Eduardo Gallego y Guillem Sánchez, ¿Qué es la ciencia-ficción?

    En definitiva, la ciencia ficción se puede definir como un género dentro del cual los hechos narrados suponen una ruptura de la realidad conocida, al igual que en la fantasía y el terror, pero con la diferencia de que para estos hechos subyace una explicación implícita o explícita de carácter racional. Es decir, que se narran una serie de hechos que no se dan en la realidad, pero se explican de tal manera que dan la apariencia de que podrían darse o haberse dado, sea esto realmente posible o no.

    Su nombre deriva de una traducción demasiado literal del término en inglés, ya que la traducción apropiada siguiendo las reglas del castellano sería "ficción de/sobre la ciencia" o "ficción científica". Si bien muchos expertos opinan que debería utilizarse éste último, la costumbre está demasiado extendida y sólo muy pocos lo utilizan, quedándose así como su nombre genérico. En cualquier caso, en inglés también muchas veces se escribe con un guión de unión, como "science-fiction", cuya abreviatura mundialmente conocida es "sci-fi", y en este caso podría traducirse de igual modo al español simplemente como "ciencia-ficción".

    Características frecuentes

    Habitualmente, las historias mezclan varios géneros, teniendo historias de terror, suspenso, aventuras, románticas y seudohistóricas.


    Temas

    Futuros o alternativas temporales (diacronías), centrándose habitualmente en el desarrollo científico o social .
    Posibles inventos o descubrimientos científicos y técnicos.
    Contacto con extraterrestres (inteligentes o no) y sus consecuencias.
    Diferenciación del ser humano a partir de la comparación con robots, extraterrestres y otros seres superinteligentes.

    Elementos

    Exploración y colonización del espacio.
    Robots e inteligencias sintéticas.
    Vida extraterrestre.
    Viajes en el tiempo.
    Clonación y manipulación genética.
    Futuro apocalíptico o distópico.
    Futuro utópico y también sinóptico.
    Mundo controlado por ordenadores y tecnología en general.
    Una red que conecta a todo el mundo y personas (como Internet).
    Seres Humanos con anomalías físicas.

    Estilos

    Space opera
    Time opera
    Ciencia ficción dura
    Distopías
    Ucronías
    Cyberpunk
    Postcyberpunk
    Steampunk

    Ciencia ficción Hard y Soft

    Esta clasificación dicotómica, literalmente dura y blanda, se refiere a dos tendencias opuestas a la hora de elaborar los planteamientos científicos sobre los que se basa la obra.

    En el caso de la ciencia ficción hard los elementos científicos y técnicos están tratados con el máximo rigor, incluso cuando éstos entran dentro de la pura especulación, y la narración se subordina a este rigor. La película de ciencia ficción hard por excelencia es 2001: Una odisea del espacio. Gran parte de la ciencia ficción soviética se inscribe en esta línea.

    Miquel Barceló en su libro Ciencia-ficción, guía de lectura dice con referencia al hard:

    Cuando la ciencia ficción retoma los temas más estrictamente científicos y se basa principalmente en el mundo de la ciencia, se habla de ciencia ficción "dura", comúnmente de ciencia ficción hard, utilizando directamente la palabra original inglesa ya que casi nadie usa su traducción literal del castellano. Por lo general, la física, la química de la biología, con sus derivaciones el ámbito de la tecnología, las ciencias que soportan la mayor parte de especulación temática de la ciencia ficción hard.

    Miquel Barceló, Ciencia-ficción, guía de lectura, p. 55
    Respecto a la ciencia-ficción soft escribe:

    En contraposición a la base científico-tecnológica de la ciencia ficción más clásica, los años sesenta contemplaron [...] los intentos [...] por incorporar las ciencias sociales como la antropología, la historia, la sociología y la psicología al ámbito de la ciencia ficción. [...] Sus autores suelen caracterizarse por una escasa o nula formación científica y un interés casi exclusivo por lo meramente literario. Gracias a ello [...] ha incorporado una mayor calidad literaria a la ciencia ficcion y [...] ha provocado una evidente mejora del género.

    Miquel Barceló, Ciencia-ficción, guía de lectura, p. 59
    Obviamente la distinción entre ambas vertientes es difusa y podemos encontrarnos obras que comparten ambos enfoques. Pero, por lo general, los autores de ciencia ficción se pueden englobar en una categoría u otra.


    Historia de la ciencia-ficción

    La expresión fue acuñada en 1926 por Hugo Gernsback cuando la incorporó a la portada de una de las revistas de narrativa especulativa más conocidas de los años 1920 en Estados Unidos: Amazing Stories (ver más abajo). El uso más temprano del término parece datar de 1851 y es atribuido a William Wilson, pero se trata de un uso aislado y el término no se generalizó con su acepción actual, hasta que Gernsback lo utilizó de forma consistente (después de hacer un intento previo con el término scientifiction que no llegó a cuajar).

    Es muy posible que hoy se usara la palabra cientificción, pero Gernsback se vio obligado a vender su primera publicación, que tenia ese nombre, sin darse cuenta había vendido los derechos sobre el término y muy a pesar suyo se vio obligado a dejar de usarlo y utilizar en su lugar el término ciencia-ficción.

    Así pues, hasta el año 1926 la ciencia ficción no existía como tal. Hasta esa fecha las narraciones que hoy día no dudamos en calificar de ciencia ficción recibían diversos nombres: viajes fantásticos, relatos de mundos perdidos, utopías, novelas científicas.

    El canadiense John Clute denomina a esta época anterior a la eclosión del género proto ciencia ficción. Un nombre casi perfecto... para los que recuerden la excelente película de Donald Cammell de 1977, Engendro mecánico.


    Proto ciencia ficción y ciencia ficción primitiva (1818-1937)

    Para muchos la primera obra de ciencia ficción con contenidos similares a los del género, tal y como hoy se entiende, se remonta a 1818, año en que es publicado Frankenstein o El moderno Prometeo de Mary Shelley. Algunos ven elementos de ciencia ficción en leyendas y mitos muchos siglos antes. En la mitología griega, se cuenta que Dédalo, el padre de Ícaro y constructor del laberinto de Minos, construyó estatuas de madera que eran capaces de moverse solas (¿una primitiva referencia a los modernos robots?). También el viaje a la Luna fue objeto de iniciativas literarias antes de 1818; dos de las más conocidas son la de Cyrano de Bergerac, siglo XVII y la del Barón de Münchausen, siglo XVIII.


    Un dibujo de la obra de BergeracHabrá algunos que cuestionen la calificación de estas obras como ciencia ficción (ni siquiera como proto ciencia ficción). El propio John Clute excluye la obra de Bergerac. Pero cualquiera de estos clásicos cuentos heredan gran parte del espíritu del racionalismo cartesiano del siglo XVII que sentó las bases de la ciencia moderna. Otros Mundos de Cyrano de Bergerac es auténtica ciencia ficción. Está escrito en tono de comedia, y no es ciencia moderna, pero sí recurre a los términos científicos de la época.

    En cualquier caso, es difícil establecer límites: Clute, en su enciclopedia ilustrada, pone en duda la existencia del género en una etapa más temprana a los finales del siglo XVII, pero el precursor más citado es la obra de Tomás Moro, Utopía en 1516, primer relato que incorpora la descripción de una sociedad completamente imaginada y con ciertos toques que parecen acercarse a una serie de principios científicos.

    Sin embargo, como se comenta más arriba, casi todos los expertos reconocen que la obra que supuso un antes y un después en la concepción de la literatura de ficción científica fue la obra de Shelley.

    Los primeros años tras la aparición de Frankenstein dieron pocos frutos. Se puede destacar quizá otra de las obras de Shelley como El último hombre.

    En los años 30 del siglo XIX, el estadounidense Edgar Allan Poe anticipó igualmente la narrativa de ciencia ficción (o ficción científica), como lo prueban las siguientes obras: La incomparable aventura de un tal Hans Pfaal, El poder de las palabras, Revelación mesmérica, La verdad sobre el caso del señor Valdemar, Un descenso al Maelström, Von Kempelen y su descubrimiento, etc., relatos todos ellos incluidos en la antología La ciencia ficción de Edgar Allan Poe, Trad. y notas de Julio Gómez de la Serna (Ed. Ultramar, Barcelona, 1985). Dichos relatos reúnen algunos de los elementos primitivos de la ciencia-ficción, como el mesmerismo y los viajes en globo —muy en boga en aquella época— y la especulación cosmológica, también presente en su visionario ensayo Eureka, en el cual parecen describirse los agujeros negros y algo parecido al Big Crunch (op. cit. p. 11).

    Posteriormente, en la década de 1850 aparece el que probablemente pasa por ser uno de los autores más prolíficos del siglo XIX en el campo de las aventuras de corte científico: Julio Verne, quien en 1851 publica su primera obra con contenido de ficción científica: Cinco semanas en globo. La aparición de esta obra supone un hito, toda vez que a partir de su publicación este género empieza a transformar sus intenciones, y la ciencia subyacente pasa de ser un motivo de inquietud o de preocupación por lo desconocido a ser un soporte de historias de aventuras y descubrimientos.


    Ciencia ficción primitiva

    Europa

    La rama europea de la ciencia ficción comenzó propiamente a finales del siglo XIX con los romances científicos de Julio Verne (1828-1905), cuya ciencia se centraba más bien en invenciones, así como con las novelas de crítica social con orientación científica de H. G. Wells (1866-1946).

    Wells y Verne rivalizaron en la primitiva ciencia ficción. Los relatos y novelas cortas con temas fantásticos aparecieron en las publicaciones periódicas en los últimos años del siglo XIX, y muchos de ellos emplearon ideas científicas como una excusa para lanzarse a la imaginación. Aunque es más conocido por otros trabajos, Sir Arthur Conan Doyle también escribió ciencia ficción. El único libro en el que Charles Dickens se aventura en el territorio de la especulación científica y los extraños misterios de la naturaleza (en contraposición a los claramente sobrenaturales fantasmas de Navidad) fue en su novela Bleak House (1852) en la que Dickens hace que uno de sus personajes muera por «combustión humana espontánea». Dickens investigó casos registrados de tal efecto antes de escribir sobre la materia, para de esta forma ser capaz de contestar a los escépticos que se escandalizaran con su novela.

    El siguiente gran escritor británico de ciencia ficción tras H. G. Wells fue John Wyndham (1903-1969). Este autor gustaba de referirse a la ciencia ficción con el nombre de «fantasía lógica». Antes de la Segunda Guerra Mundial Wyndham escribió exclusivamente para las revistas pulp, pero tras la contienda se hizo famoso entre el público en general, más allá de la estrecha audiencia de los fans de la ciencia ficción. La fama le vino de la mano de sus novelas El día de los trífidos (1951), El kraken acecha (1953), Las crisálidas (1955) y Los cuclillos de Midwich (1957)

    Fuera del ámbito anglosajón hay que destacar la figura de Karel Capek, introductor del término robot en su obra teatral R.U.R. y creador del clásico de la ciencia ficción La guerra de la salamandras en 1937.


    Estados Unidos

    En los Estados Unidos de Norteamérica el género puede remontarnos a Mark Twain y su novela Un yankee en la corte del Rey Arturo, una novela que exploraba términos científicos aunque fueran enmarcados en una ficción caballeresca. Mediante el recurso a la «transmigración del alma» y la «transposición de épocas y cuerpos» el yankee de Twain es transportado hacia atrás en el tiempo y arrastra consigo todo el conocimiento de la tecnología del siglo XIX. Los resultados son catastróficos, ya que la caballeresca aristocracia del Rey Arturo se ve pervertida por el notable poder de destrucción que ofrecen máquinas como las ametralladoras, los explosivos y el alambre de espino. Escrita en 1889, Un yankee parece predecir sucesos que tendrían lugar 25 años después en 1914, cuando las viejas ideas caballerescas europeas en lo tocante al arte de la guerra acabarían hechas pedazos por las armas y las tácticas de la Primera Guerra Mundial.

    Otro autor que escribió algunas historias de este tipo es Jack London. El autor de las novelas de aventuras en el salvaje Yukon, Alaska, y el Klondike, también escribió historias sobre extraterrestres (The Red One), sobre el futuro (El talón de hierro) o sobre los conflictos del futuro (La invasión sin precedentes). También escribió una historia sobre la invisibilidad y otra sobre un arma de energía para la que no existía defensa alguna. Estas historias impactaron en el público americano y comenzaron a perfilar algunos de los temas clásicos de la ciencia ficción.

    Pero el autor americano que mejor simboliza el nacimiento en Estados Unidos de la ciencia ficción como género de masas es Edgar Rice Burroughs quien, poco antes de la Primera Guerra Mundial, publica Bajo las lunas de Marte (1912) en varios números de una revista especializada en aventuras. Burroughs siguió publicando en este medio durante el resto de su vida, tanto fantasía científica como historias de otros géneros (misterio, horror, fantasía y cómo no, su personaje más conocido: Tarzán); pero, las historias de John Carter (ciclo de Marte) y Carson Napier (ciclo de Venus), aparecidas en aquellas páginas, hoy día se consideran joyas de la ciencia ficción más temprana.

    No obstante, el desarrollo de la ciencia ficción americana como género literario específico hay que retrasarlo hasta 1926, año en el que Hugo Gernsback funda Amazing Stories, creándose la primera revista dedicada exclusivamente a las historias de ciencia ficción. Por otra parte, dado que como es bien conocido, fue él quien eligió el término scientifiction para describir a este género incipiente, el nombre de Gernsback y el vocablo al que dio origen han quedado unidos para la posteridad. Las historias que se publicaban en ésta y otras exitosas revistas pulp (Weird Tales, Black Mask...), no gozaban del aval de la crítica seria, que en su mayoría las consideraban sensacionalismo literario, sin embargo fue en estas revistas, que mezclaban a partes iguales la fantasía científica con el terror, donde empezaron a brillar algunos de los grandes nombres del género, como Howard Phillips Lovecraft, Fritz Leiber, Robert Bloch, Robert E. Howard, etc. Todo ello atrajo a muchos lectores a las historias de especulación científica propiamente dicha.


    La Edad de Oro (1938-1950)

    Con el surgir en 1938 del editor John W. Campbell y su actividad en la revista Astounding Science Fiction (fundada en 1930) y con la consagración de los nuevos maestros del género: Isaac Asimov, Arthur C. Clarke y Robert A. Heinlein, la ciencia ficción empezó a ganar estatus como género literario, especialmente con este último, que fue el primer autor que consiguió que se editaran historias del género en publicaciones más generales, y fue también el que le dio mayor madurez al género e influyó poderosamente en su desarrollo posterior.

    Las incursiones en el género de autores que no se dedicaban exclusivamente a la ciencia ficción también le dieron respetabilidad; autores como Karel Capek, Aldous Huxley, C.S. Lewis y en castellano Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges.

    Después de la Segunda Guerra Mundial se produce una transición del género. Es la época en la que los cuentos empiezan a ser desplazados por las novelas y los argumentos ganan en complejidad. Las revistas mostraban llamativas portadas con monstruos de ojos de mosca y mujeres medio desnudas, dando una imagen atrayente para lo que era su público principal: los adolescentes. Se fundan nuevas revistas: hasta 15 nuevas revistas en un sólo año; y alguna incluso salta el charco como la francesa Galaxie (prima hermana de la estadounidense Galaxy que empieza a publicarse el año 1950), pero ahora el género empieza a salir del terreno exclusivo del pulp.


    La Edad de Plata (1951-1965)

    Posiblemente, el que puede tal vez considerarse como primer título notable de la posguerra no fue escrito por un autor habitualmente catalogado como escritor de ciencia ficción y, de hecho, el libro ni siquiera fue catalogado como tal por su editor; pero sin duda lo es, y le dio a su autor fama mundial; nos referimos a 1984 (1948) de George Orwell. Pero la mejor tarjeta de visita del período de los 50 es su interminable lista de escritores que han sido la columna vertebral del género hasta casi finales de siglo: Robert A. Heinlein, Isaac Asimov, Clifford D. Simak, Arthur C. Clarke, Poul Anderson, Philip K. Dick, Ray Bradbury, Frank Herbert y muchos otros. En cuanto a los títulos, de esta época son libros que hoy son considerados clásicos: Crónicas marcianas o Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, Mercaderes del espacio de Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth, Más que humano de Sturgeon; sin olvidar El fin de la eternidad de Isaac Asimov, y Lotería solar o El hombre en el castillo de Philip K. Dick. Algunas de ellas serían adaptadas al cine o la televisión; La naranja mecánica de Anthony Burgess es un ejemplo de esto. Y también es en esta época cuando empiezan a otorgarse los premios Hugo, cuya primera edición fue en 1953. En realidad, pese a que desde el punto de vista académico se ha venido en calificar como «edad de oro» a la etapa comprendida entre los años 1938 y 1950, para muchos, esta época debería extenderse unos quince años. La última novela digna de mención de este período es Dune de Herbert. No hay que pensar que tras su publicación, en 1965, hubiese una revolución que cambiase el panorama de forma drástica, pero un nuevo estilo empezaba a ganar el crédito de los aficionados.


    La Nueva Ola

    Artículo principal: Nueva ola (literatura)
    Los años transcurridos entre 1965 y 1972 son el período de mayor experimentación literaria de la historia del género. En Gran Bretaña, se puede asociar con la llegada de Michael Moorcock a la dirección de la revista New Worlds. Moorcock, entonces un joven de 24 años, dio espacio a las nuevas técnicas ejemplificadas en la literatura de William Burroughs y J.G. Ballard. Los temas empezaron a distanciarse de los tan manidos robots e imperios galácticos de las edades de oro y plata de la ciencia ficción, centrándose en temas hasta entonces inexplorados: la consciencia, los mundos interiores, relativización de los valores morales, etcétera.

    En Estados Unidos, los ecos de los cambios experimentados en el panorama británico tuvieron su reflejo. Autores como Samuel Ray Delany, Judy Merrill, Fritz Leiber, Philip K. Dick, Philip José Farmer y Robert Silverberg, representan la esencia de las nuevas vías de este género literario.

    Durante un tiempo, los nuevos temas y estilos parecieron eclosionar y llegaron a copar la mayor parte de los galardones más importantes. Y, aunque los grandes maestros consagrados del género seguían teniendo sus lectores, parecía que las nuevas vías habrían de imponerse. Y de repente, los lectores empezaron a retornar a los antiguos temas: tanta relativización de valores, tanto estilo experimental en realidad les desconcertaba. Aunque el panorama literario ya no era el mismo... había crecido y madurado; los lectores ahora entendían que el género podía ser mucho más que leyes de la robótica y psicohistoria.


    El Cyberpunk

    Artículo principal: Cyberpunk
    En la década de 1980 las cada vez más ubicuas computadoras y la aparición de las primeras redes informáticas globales dispararon la imaginación de jóvenes autores, convencidos de que tales prodigios producirían profundas transformaciones en la sociedad. Este germen cristalizó principalmente a través del llamado movimiento cyberpunk, un término que aglutinaba una visión pesimista y desencantada de un futuro dominado por la tecnología y el capitalismo salvaje con un ideario "punk" rebelde y subversivo, frecuentemente anarquista. Una nueva generación de escritores surgió bajo esta etiqueta, encabezados por los escritores William Gibson y Bruce Sterling.


    Postcyberpunk

    Artículo principal: Postcyberpunk
    A principios de la década de los 90s del siglo XX ocurrió un cambio significativo en la literatura de ciencia ficción. Autores antes plenamente cyberpunk o que nunca habían pertenecido a esa corriente, comenzaron a rechazar explícitamente los clichés de dicho género, y de paso, a considerar a la tecnología con una visión más positiva. Es notorio que esto ocurría casi al mismo tiempo que se daba la acelerada introducción de las computadoras e Internet en la vida cotidiana. Conforme los autores empezaron realmente a usar las computadoras y la red global, sus opiniones y obras empezaron a cambiar y a rechazar la rebeldía y exaltación de la marginalidad del cyberpunk.

    En las novelas post-cyperpunk, es mucho más frecuente que los protagonistas sean integrantes respetables de sus comunidades: científicos, militares, policías e incluso políticos. Aun en el caso de personajes más marginales, su interés suele residir mantener o mejorar el statu quo, no en destruirlo tal y como era lo típico en el cyberpunk; y cuando no lo hacen, suelen ser los antagonistas.

    La primera novela etiquetada como postcyberpunk es Snow Crash de Neal Stephenson. Además de Stephenson, han sido etiquetados como postcyberpunk autores tan dispares como Nancy Kress, Greg Egan, Tad Williams, Charles Stross o Richard K. Morgan.


    Obras y autores destacados

    Autores destacados


    Es una empresa arriesgada señalar los autores más destacados de cualquier género literario (los grandes maestros). Siempre hay gustos, preferencias y opiniones. Y en un género literario joven como el de la CF, hay muchos autores noveles, que son grandes promesas, pero que no entrarían en la lista de los más importantes de los expertos y aficionados. También hay incursiones de autores muy conocidos practicantes habituales de otros géneros, pero cuyas obras maestras no se encuentran en el campo de la ciencia ficción.

    La preeminencia de los autores estadounidenses y británicos en este género es evidente, en idioma español la categoría se ve en forma amplia incluyendo el Género Fantástico, en el que están los más importantes escritores reconocidos del idioma en el siglo XX. También el género en su versión más reduccionista tiene ejemplos en idioma castellano en guionistas de Historieta trascendentes volcados al relato.


    H. G. Wells (1866 - 1946): notable novelista y pensador británico, famoso por sus novelas de ciencia ficción, de la que es considerado uno de sus precursores.En la siguiente lista se ofrecen los nombres de algunos de los autores más destacados de ciencia ficción (ordenados alfabéticamente por su apellido); no se trata de una lista exhaustiva pero es una aproximación a los autores considerados grandes maestros del género:


    A

    Douglas Adams: Saga de la Guía del autoestopista galáctico
    Brian W. Aldiss: La nave estelar, Invernáculo, Heliconia,...
    Poul Anderson: La patrulla del tiempo, La gran cruzada, Tau Cero, La nave de un millón de años
    Isaac Asimov: La saga de la Fundación, Yo, Robot, El fin de la Eternidad, Los propios dioses...

    B

    J.G. Ballard
    Iain M. Banks: La saga de la Cultura
    Greg Bear: Música en la sangre
    Edward Bellamy: Looking Backward
    Gregory Benford: Cronopaisaje
    Alfred Bester: El hombre demolido, Las estrellas, mi destino
    Adolfo Bioy Casares: La invención de Morel, Plan de evasión, La trama celeste
    Jorge Luis Borges: Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, El Aleph
    Ray Bradbury: Crónicas marcianas, Fahrenheit 451, El hombre ilustrado"
    David Brin: La saga de la elevación (Marea estelar,...)
    Fredric Brown: Marciano, ¡vete a casa!, Universo de locos
    John Brunner: Todos sobre Zanzíbar, El rebaño ciego, El jinete de la onda de choque
    Algis Budrys: El laberinto de las lunas, Quién
    Lois McMaster Bujold: La serie de Miles Vorkosigan
    Edgar Rice Burroughs: La princesa de Marte, Piratas de Venus,...

    C

    Lewis Carroll: Alicia en el País de las Maravillas, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (ciencia ficción primitiva)
    Karel Capek: La guerra de las salamandras
    Orson Scott Card: La saga de Ender (El juego de Ender, La voz de los muertos,...), El maestro cantor
    C. J. Cherryh: El Orgullo de Chanur y el resto de la saga de Chanur
    Arthur C. Clarke: La serie Odisea Espacial, Cita con Rama, Fuentes del paraíso, El fin de la infancia, La ciudad y las estrellas
    Hal Clement: Misión de gravedad
    John Crowley: El verano del pequeño San John

    D

    Samuel R. Delany: Babel 17, Nova
    Philip K. Dick: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, El hombre en el castillo, Ubik, El informe de la minoría, Ojo en el cielo,...
    Gordon R. Dickson: La saga de Dorsai (Soldado, no preguntes,...)
    Thomas M. Disch: Campo de concentración, Los genocidas

    E

    Greg Egan: Cuarentena, Ciudad Permutación, El instante Aleph

    F

    Philip José Farmer: A vuestros cuerpos dispersos y el resto de la saga del Mundo del Río

    G

    William Gibson: Neuromante, Conde Cero, Mona Lisa acelerada, Quemando Cromo (antología)

    H

    Joe Haldeman: La guerra interminable, Paz interminable
    Harry Harrison: Bill, el héroe galáctico, ¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!
    Robert A. Heinlein: Amos de Títeres, Puerta al verano, Tropas del espacio, Forastero en tierra extraña, La Luna es una cruel amante
    Frank Herbert: Dune y su saga
    L. Ronald Hubbard: Miedo, Misión Tierra, Final Black Out, Campo de Batalla la Tierra
    Aldous Huxley: Un mundo feliz
    Edmond Hamilton: Exilio

    K

    Damon Knight

    L

    Ursula K. Le Guin: La mano izquierda de la oscuridad, Los desposeídos
    Fritz Leiber: El planeta errante, Los que pecan, El gran tiempo
    Stanislaw Lem: Solaris, Diarios de las estrellas, El invencible, Congreso de futurología, Ciberiada, Fiasco
    Mario Levrero: La Ciudad, El Lugar, Paris
    H.P. Lovecraft: La sombra más allá del Tiempo

    M

    George R. R. Martin: Los viajes de Tuf
    Richard Matheson: Soy Leyenda
    Walter M. Miller: Cántico por Leibowitz
    Michael Moorcock: He aquí el hombre, StormBringer

    N

    Larry Niven: Mundo Anillo (y sus continuaciones), La paja en el ojo de Dios y su continuación, El Tercer Brazo
    William F. Nolan y George Clyton Johnson: La fuga de Logan

    O

    Kevin O'Donnell: ORA:CLE
    Héctor Germán Oesterheld: El Eternauta, Sondas
    George Orwell: 1984

    P

    Frederik Pohl: Mercaderes del espacio, Pórtico, Homo Plus

    R

    Ayn Rand: ¡Vivir! (Anthem) y La Rebelión de Atlas
    Kim Stanley Robinson: La trilogía marciana (Marte Rojo, Marte Verde y Marte Azul)

    S

    Mary Shelley: Frankenstein
    Robert Silverberg: Alas nocturnas, El hombre en el laberinto, Muero por dentro, Tiempo de cambios, El castillo de Lord Valentine
    Clifford D. Simak: Estación de tránsito, Ciudad
    Dan Simmons: Hyperion, La caída de Hyperion, Endymion, El Ascenso de Endymion
    Norman Spinrad: Incordie a Jack Barron, El sueño de hierro
    Brian Stableford: The Walking Shadow
    Olaf Stapledon: La primera y última humanidad, Hacedor de estrellas, Sirio, Juan Raro
    Neal Stephenson: Snow Crash, La era del diamante
    Bruce Sterling: Mirrorshades: una antología cyberpunk
    Arkadi y Boris Strugatski: Picnic junto al camino
    Cordwainer Smith: Los Señores de la Instrumentalidad
    Theodore Sturgeon: Más que humano

    T

    James Tiptree, Jr: Houston, Houston ¿me recibe?

    V

    A. E. van Vogt: El viaje del Beagle Espacial, Slan, El mundo de los no-A
    Jack Vance: La Saga de la Tierra Moribunda, Los Príncipes Demonio, el Ciclo del Planeta de la Aventura,...
    John Varley: La persistencia de la visión, Playa de acero
    Julio Verne: Viaje al centro de la tierra, De la Tierra a la Luna, Veinte mil leguas de viaje submarino, La isla misteriosa,...
    Vernor Vinge: Un fuego sobre el abismo

    W

    H. G. Wells: La guerra de los mundos, La máquina del tiempo, El hombre invisible, La isla del Dr. Moureau,...
    Jack Williamson: Legión del espacio, Los humanoides
    Connie Willis: Oveja mansa, El libro del Día del Juicio Final
    Gene Wolfe: La quinta cabeza de Cerbero, El libro del Sol Nuevo,...
    John C. Wright: La trilogía de la edad de oro
    John Wyndham: El día de los trífidos

    Z

    Eugene Zamiatin: Nosotros
    Roger Zelazny: El Señor de la Luz, Tú, el inmortal


    Premios Literarios :

    Los dos premios más importantes del género son los premios Hugo y los premios Nébula.

    Los premios Hugo, llamados así en memoria del pionero de la ciencia ficción Hugo Gernsback, son concedidos en diversas categorías por la Sociedad mundial de ciencia ficción (WSFS) durante la celebración anual de la Worldcon. Durante la misma se entrega además el premio John W. Campbell al mejor autor novel del año.

    Los Nébula son concedidos anualmente también en varias categorías por la Asociación de escritores de ciencia ficción y fantasía de Estados Unidos (SFWA). Esta asociación además concede los cotizados premios Gran Maestro a los más importantes escritores del género por la labor de toda una vida.

    Algunos otros premios también tienen nombres de otros insignes autores y editores del ramo: John W. Campbell Memorial (no confundir con el del mismo nombre al mejor autor novel) y los premios Clarke, Sturgeon y Philip K. Dick Memorial.

    También las publicaciones especializadas otorgan algunos premios de relevancia como es el caso de la revista estadounidense Locus Magazine, que anualmente otorga los premios Locus.

    En Europa, la Sociedad Europea de Ciencia Ficción (ESFS) se creó en 1972 y reúne a diversos profesionales del sector. Inicialmente programaba una convención bianual que a partir de 1982 se convirtió en anual, durante la cual se otorgan los premios europeos de ciencia ficción en los que se nomina al mejor: autor, traductor, promotor, publicación periódica, editorial, artista y revista.

    Otros países también tienen sus premios nacionales, los premios Ignotus en España, el premio Seiun en Japón, los BSFA británicos, los Ditmar australianos, etcétera.

    AUTORES DESTACADOS :

    JULIO VERNE,H.G WELLS,ARTHUR CLARKE,PAUL ANDERSON,RAY BRADBURY,ISAAC ASIMOV,BRIAN ALDISS,ROGER ZELAZNY,THEODORE STURGEON


    ROMANTICOS :

    La novela romántica es un género literario narrativo occidental, conocido como romance novel en inglés, y roman sentimental o roman à l'eau de rose en francés. Guillermo Cabrera Infante consideraba ambiguo el término novela rosa y proponía a cambio romance para definir este género en castellano.

    Parámetro de la novela romántica

    El beso, pintado por Francesco HayezBásicamente narra una historia de amor con final feliz. Esto es, las novelas han de atenerse a estas dos normas:

    1.ª La historia debe centrarse en la relación y el amor romántico que surge entre dos seres humanos. La asociación de escritoras de novelas románticas de Estados Unidos de Norteámerica [1] consideran que, actualmente, no debe centrarse sólo en el amor romántico heterosexual, sino que, según definen, la trama principal se refiere a dos personas que se enamoran y se esfuerzan en que su relación funcione. El conflicto en el libro se centra en la historia de amor. El clímax en el libro resuelve la historia de amor. Pueden existir otras subtramas, pero la historia de amor debe seguir siendo el tema principal.

    2.ª El final de la historia debe ser positivo, dejando al lector que crea que el amor entre los protagonistas y su relación perdurará el resto de sus vidas. Según la asociación estadounidense antes mencionada, debe haber un "final emocionalmente satisfactorio y optimista". Las novelas románticas finalizan de tal manera que el lector se siente bien. Se basan en la idea de una justicia emocional innata, la noción maniquea de que la gente buena acaba recompensada y la malvada es castigada. En una novela romántica, los amantes que se arriesgan y luchan por su amor y su relación acaban siendo recompensados con justicia emocional y amor incondicional.


    Perfil de la lectora promedio

    Es un género leído prácticamente por mujeres; sólo un 5% de hombres leen este tipo de ficción. El perfil de la lectora de novela romántica es el de una mujer urbana, trabaja o estudia, y posee un buen nivel socio-cultural. Las edades oscilan entre los 20 y los 40 años. A lo largo de los años, las aficionadas a este género se han vuelto más exigentes respecto al contenido, pidiendo historias más consistentes, bien documentadas y coherentes a la época y valores de que trate la trama, con diálogos ágiles, personajes tridimensionales e historias inéditas. Lo que define claramente gustos y tendencias especializadas, como puede verse en diversas páginas web dedicadas al género. Se considera un público en alza que llega a consumir hasta cuatro o cinco títulos al mes.[cita requerida]


    Antecedentes

    Se considera que proviene del Romance, género literario medieval. La novela romántica se ha originado y desarrollado sobre todo en lengua inglesa. No obstante el tema amoroso con ficción feliz es clásico dentro de la historia de la literatura.

    De hecho, el origen de la novela como género literario se encuentra en narraciones de la época clásica (Grecia y Roma) que siguen un esquema parecido a las novelas románticas actuales: encuentro de una pareja de jóvenes (enamoramiento, fuga, boda), separación (en un viaje arriesgado a causa de naufragios y piratas), reencuentro de los enamorados (que han sido fieles a pesar de las dificultades) y final feliz. Ejemplo de novela pastoril que relata las aventuras de una pareja de enamorados hasta que logran el final feliz es Dafnis y Cloe, de Longo (s. IV).

    En los inicios de la novela moderna se encuentran autores como los ingleses Richardson y Fielding, con obras cuya trama o personajes pueden relacionarse con el género de la novela romántica posterior. Así, Samuel Richardson (Gran Bretaña, 1689-1761) narra en su novela Pamela, o la virtud recompensada (Pamela: Or, Virtue Rewarded, 1740) la historia de una joven doncella, bella y virtuosa, que consigue reformar al héroe libertino y casarse con él, ascendiendo así en la escala social.

    Parodiando el moralismo sentimental de Richardson, Henry Fielding (Gran Bretaña, 1707-1754) logra novelas de trama más amena y personajes considerablemente más atractivos, especialmente sus heroínas, con mayor humor y sensualidad. Tom Jones (1749), novela más bien picaresca, narra las aventuras y desventuras de un joven libertino, empeñado en recuperar su legítima herencia, logrando casarse al final con Sophia Western, bella heroína, con numerosas virtudes y sentido del humor, más sutil e inteligente que el atolondrado héroe, lo que recuerda a las posteriores heroínas de Jane Austen.

    La generación posterior a estos autores desarrolló el género de las novelas góticas, cuyo máximo exponente son las obras de Ann Radcliffe (Gran Bretaña, 1764-1823), en el que se encuentran también las raíces del género romántico. Su obra más famosa, Los misterios de Udolfo (The Mysteries of Udolpho, 1794), fue satirizada por Jane Austen (Gran Bretaña, 1775-1817) en su novela La abadía de Northanger (Northanger Abbey, 1798), en la que contrastó el misterio de la novela gótica con la realidad de las debilidades humanas.

    Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice, 1813), escrito por Jane Austen, Cumbres borrascosas (Wuthering Heights, 1847), de Emily Brontë (Gran Bretaña, 1818-1848), y Jane Eyre (1847), de Charlotte Brontë (Gran Bretaña, 1816-1855) son consideradas como novelas románticas clásicas.


    Grado de sensualidad

    Existen diversos grados de sensualidad en este género, desde las novelas enteramente blancas, sin elementos perturbadores, para satisfacer el gusto de lectoras conservadoras o religiosos, hasta historias picantes e incluso eróticas, llamadas romance erótico, caracterizadas por tener un contenido sexual fuerte.


    Tipos de Novela Romántica

    Romántica Histórica

    La novela histórica no abarca todos los tiempos y lugares, sino que se centra en el pasado inmediato de los Estados Unidos de América (la Guerra Civil, la conquista del Oeste, con personajes y paisajes conocidos por el Western) o el pasado de Escocia, Reino Unido (la Edad Media, con invasiones vikingas y luchas entre sajones y normandos), y el siglo XIX, época de la Regencia. Rara vez se abordan otros escenarios histórico. Esta clase de novela, por propia definición, debe sujetarse a estereotipos de protagonistas como heroínas vírgenes e inexpertas sexualmente y heróes experimentados con tintes machistas, todo esto debido a la época y momento histórico en que se sitúan las tramas.

    Las autoras más editadas en España, según el ISBN, dentro del género histórico son: Johanna Lindsey, Amanda Quicky Jude Deveraux.

    Clásicas son las novelas históricas de Victoria Holt: El Secreto de San Bruno, El Rey del castillo, La Noche de la séptima luna. En realidad, se trataba de la escritora británica Eleanor Hibbert, que escribió con tres seudónimos, según el tipo de libro que escribiera: Victoria Holt, Jean Plaidy y Philippa Carr.

    Otras autoras de novela histórica son: Kathleen E. Woodiwiss (Cenizas al viento, El Lobo y la paloma, Shanna), Lisa Kleypas (Ángel de medianoche, Solo con amor, ¿Dónde está mi héroe?), Julie Garwood (La boda, Deseo rebelde, Romperé tu corazón), Judith McNaught (Suspiros de pasión, Un amor maravilloso, Para siempre), y Shirlee Busbee (Cada vez que te amo, La Gitana).


    Romántica Contemporánea

    La novela contemporánea se centra en los problemas de la pareja, del sexo y del ligue. En este tipo de novela normalmente se aborda la libertad sexual e independencia ecónomica femenina, ya que las heroínas vírgenes y los nobles libertinos resultan anacrónicos dentro de los escenarios actuales.

    Estas tres clasificaciones básicas se han ramificado y mezclando con otros géneros literarios, hasta abarcar muy diversos subgéneros: ciencia ficción (novelas románticas en un ambiente de ciencia ficción), fantasía, edificante, paranormal, psíquico, suspense romántico, viaje a través del tiempo, sentimental o del Oeste.

    Por lo que se refiere a la novela romántica contemporánea, cabe citar a Danielle Steel (la autora de novela romántica más publicada en España y, de hecho, en muchos otros países como Francia) , Nora Roberts y Jayne Ann Krentz.

    Otras autoras de novela romántica contemporánea son: Linda Howard (Un Beso en la oscuridad, Juego de sombras, Matar para contarlo), Sandra Brown (Testigo, La exclusiva, Odio en el Paraíso), Karen Robards (Superstición, Susurros a medianoche, Confiar en un extraño) y Susan Elizabeth Phillips (Toscana para dos, Este corazón mío, Ella es tan dulce, Cázame si puedes o Tenías que ser tú).


    Chick Lit

    Artículo principal: Chick lit


    Estás novelas atraen por su frescura y su forma de encarar ciertos temas tabú. Las antiguas damiselas en apuros son sustituidas por mujeres jóvenes, independientes, trabajadoras, glamorosas, solteras y deseosas de encontrar el amor de su vida, las cuales lidian diariamente con los problemas y el estrés que surge de conjugar simultáneamente el área laboral con vida personal a la vez que buscan la pareja sentimental soñada. Los caballeros andantes son sustituidos por hombres de negocios o profesionistas que no dudan en presentar su lado sensible y tierno siendo un modelo masculino más acorde a la época actual. Normalmente están ambientadas en lugares urbanos como Londres, Nueva York o Dublín.


    Romántica Erótica

    El romance erótico, es una mezcla de romance y erotismo. Las novelas románticas eróticas se caracterizan por un lenguaje fuerte en contenido sexual, pero puede contener elementos de cualquiera de los demás subgéneros de la romántica. Estás novelas tienden a utilizar un lenguaje franco y abierto, a veces algo obsceno, evitando los eufemismos utilizados en los libros con contenido más suave. Estas novelas también suelen incluir muchas más escenas de sexo, a menudo se centran en el acto sexual, en lugar de una más tradicional escena de amor, y puede incluir inusuales posiciones o actos erótico-sexuales. A pesar de un mayor énfasis en las escenas de sexo, el romance erótico no se debe confundir con pornografía. Si bien la pornografía se concentra exclusivamente en los actos sexuales, en estás novelas se prepondera el erotismo y se busca desarrollar una trama en donde los personajes podrían existir sin los actos sexuales y ser felices.

    Muchos de los editores de romance erótico publican en a base de libro electrónico. Los escritores suelen tener más margen de maniobra en los diversos tipos de actos eróticos que pueden ser incluidos cuando se trabaja con un editor electrónico, de lo que tendrían trabajando con un editor de imprenta. El mercado de los romances eróticos ha venido creciendo rápidamente. Ellora's Cave, es una editorial electrónica que se centra en el romance erótico, y se convirtió en la primera editorial en ser reconocida por la asociación de Escritores de América de forma legítima.


    Romántica de tapa blanda y/o relatos cortos

    Las novelas románticas denominadas en inglés category romances, son novelas cortas que encajan en una colección predeterminada por el editor. Es éste quien marca las pautas a los autores, especificando los requisitos que ha de cumplir, pues cada colección en particular suele compartir similares escenarios, períodos históricos, niveles de sensualidad o tipo de conflicto. Suelen ser relatos cortos, normalmente, de no más de 250 páginas, novelas con tapa blanda y en octavo. Su precio de venta es bajo, en comparación con otros libros de ficción. Se comercializan durante un tiempo limitado: permanecen en la balda de la librería hasta que son vendidos o sustituidos por los títulos del mes siguiente.

    Por otro lado están las novelas únicas, más originales, que han sido creadas aparte de una colección editorial. Tienen mayor extensión, en torno a 350-400 páginas. Los editores pueden lanzarlos al mercado en cortos períodos de tiempo por razones de marketing, pero como media los autores publican dos títulos al año.


    Popularidad de las novelas románticas

    Las novelas románticas son muy populares en los Estados Unidos y Canadá, donde es el género más vendido. La ficción romántica, llegó al 24,1 % y la ficción de misterio, detective y suspense, llegó al 23,1%.[cita requerida] Se publicaron más de dos mil novelas románticas y se alcanzaron 51,1 millones de lectores. [cita requerida]

    En España no hay ninguna lista con un prestigio similar a las estadounidenses New York Times o el Publisher Weekly que determine qué autores son los más vendidos. Las listas existentes basadas en las ventas de librerías tradicionales no son significativas, por cuanto los best sellers, y entre ellos se encuentran las novelas románticas, buscan precisamente canales de distribución distintos, y venden más por encontrarse presentes en las grandes superficies, los supermercados, los quioscos y, finalmente, las librerías de estaciones ferroviarias y aeropuertos.

    Las novelas románticas alcanza grandes cifras de ventas, calculándose que representa un 7% del total del mercado editorial; desbanca así otros géneros populares, pues llega a ser casi el doble que los libros de fantasía y siete veces más que los de terror.[cita requerida]

    Hay un dato que puede guiar sobre las preferencias de los lectores, y es quienes son las más editadas, según la Agencia española del ISBN.

    Autoras

    El mercado mundial de la novela romántica está dominado por autoras de origen anglosajón. La mayoría de las novelas publicadas en el mercado de lengua castellana han sido traducidas del inglés.

    Hasta los años ochenta del siglo XX la única que publicaba regularmente para el mercado castellano era Victoria Holt (1906-1993), desde que en 1964 se publicase Los alucinados de Kirkland Revels . Con su seudónimo de Philippa Carr se publicó en España Milagro en San Bruno, y en 1978 España para sus soberanos, escrito con el heterónimo de Jean Plaidy.

    En la década de los años setenta también publicaron por primera vez:

    Rosemary Rogers (Torbellino de pasión, Julio de 1979)
    En la década de los años ochenta publicaron por primera vez:

    Kathleen E. Woodiwiss (La Llama y la flor, Junio de 1980)
    Danielle Steel (Regreso al hogar, Noviembre de 1980)
    Janet Dailey (Una mujer especial, Marzo de 1981)
    Nora Roberts (Adelia , Abril de 1984)
    Dixie Browning (Un verano delirante, Abril de 1984) (También como Bronwyn Williams publicó el libro Solo de palabra en enero de 2001)
    Margaret Way (El Arco Iris mágico, Febrero de 1985)
    Anne Mather (Semilla de duda, Mayo de 1985)
    Jayne Ann Krentz (con este nombre vio la luz Fantasmas de carne y hueso en Julio de 1987; un año antes había publicado en enero Una lección de amor como Stephanie James y en Abril Riesgo calculado como Jayne Castle; con el heterónimo de Amanda Quick se publicó Engaño ya en Marzo de 1996)
    Penny Jordan (Una mujer inaccesible, Febrero de 1986)
    Carole Mortimer (Herencia maldita, Marzo de 1986)
    Diana Palmer (con este seudónimo publicó Unas locas vacaciones en Marzo de 1986, también publicó Compás de espera como Diana Blayne en noviembre de 1987 y Después de la medianoche como Susan Kyle en Julio de 1996)
    Johanna Lindsey (Así habla el corazón, Marzo de 1986)
    Charlotte Lamb (Violación, Abril de 1986)
    Betty Neels (Una vez para siempre, Abril de 1986)
    Emma Darcy (El amor no es un juego, Mayo de 1986)
    Barbara Delinsky (Nueva identidad , Junio de 1986)
    Barbara Andrews (Cárcel de amor, Diciembre de 1986) (También publicó con su hija El príncipe y la farsante en abril de 1998 como Jennifer Drew)
    Judith McNaught (Doble juego, Agosto de 1987)
    Heather Graham (Volver a amar, Mayo de 1988) [Como Heather Graham Pozzessere] El forastero, Febrero de 1992 y como Shannon Drake Un lecho de rosas 1996]
    Jude Deveraux (Hermana de hielo, en Ocrubre de 1989)
    A mediados de los años ochenta cuando se publica en España a la autora inglesa Barbara Cartland (1901-2000).

    En los años noventa del siglo XX, junto a la mayor parte de las escritoras nombradas, se comienzan a editar en España a muchas otras autoras:

    Kristin James (Regalo de bodas, Mayo de 1990) (Como Lisa Gregory La estación del arco iris en mayo de 1993 como Candace Camp La decisión de Juliet, mayo de 1995)
    Shirlee Busbee (La amante cautiva, Julio de 1991)
    Sandra Brown (Los secretos mejor guardados, Abril de 1992)
    Karen Robards (El ojo del tigre, Febrero de 1993)
    Desde 1995 se publica a Rebecca Brandewyne y Julie Garwood. Más recientemente, Linda Howard (en 1999) , Lisa Kleypas (en 2000), Sherrilyn Kenyon/Kinley Mcgregor (en 2006) y Sonia Marmen (en 2008) se han incorporado a la nómina de autoras traducidas al español.


    Autoras de romántica española

    En España, la novela romántica ha tenido nombre propio durante décadas: Corín Tellado, quien publicó su primera novela en 1946. No obstante, ya durante la Segunda República española publicó Concha Linares-Becerra: Por qué me casé con él (1933).

    En el año 1939 vio la luz la primera novela de Luisa-María Linares (1915-1986): En poder de Barba Azul (1939). Varias novelas de Luisa María de Linares fueron llevadas al cine entre 1940 y 1976, entre otros por Juan de Orduña y Ladislao Vajda, llegando a haber seis películas producidas en el año 1944 que se basaban en sus historias. Carmen de Icaza (Madrid, 1899-1979) publicó Cristina Guzmán, profesora de idiomas en 1936; también usó el seudónimo de Valeria León.

    En este panorama editorial apareció Corín Tellado. Esta autora asturiana ha sido considerada un “fenómeno sociocultural” por Vargas Llosa, y calificada por Cabrera Infante como la "inocente pornógrafa". Ha escrito ininterrumpidamente hasta alcanzar los cuatro mil títulos, vendiendo más de cuatrocientos millones de ejemplares de sus novelas. En el ISBN actual sus registros pasan de ochocientos. Sus obras más recientes (2005-2006), editadas por Suma De Letras, S.L., son: Te acepto como eres, Mi Nita querida, La Amante de mi amigo, Un caballero y dos mujeres, Semblanzas intimas, Cásate con mi hermana, El Engaño de mi marido, El Silencio de los dos, Los Amigos de Kima, El Testamento, Fin de semana.

    A diferencia de las autoras anglosajonas, no busca escenarios exóticos ni históricos, sino que enmarca sus historias en la realidad social del momento, logrando que los lectores se identifiquen fácilmente con sus protagonistas. Sus mujeres, considera Rosa Pereda, "tienen más aristas, son más broncas y más parecidas a las que yo he conocido más, a las que no nos queda más remedio que ser".

    Hubo otras autoras de novela sentimental en la España de la época franquista: Maria Teresa Sesé Lazcano; Patricia Montes, seudónimo de Isabel González Lectte, quien también firmó como I.G. Lectte y Bárbara Sanromán; Marisa Villardefrancos seudónimo de María Luisa Villardefrancos Legrande, quien además usó otros seudónimos (1915-1975). El autor Juan Lozano Rico, más conocido como Carlos de Santander (Entre 1973-1992), cuyas historias sin embargo ya no lográn con su estilo enganchar al público.

    A mediados de los años noventa del siglo XX se dio un resurgir de la novela sentimental a la española; sin embargo, no todas las autoras siguen las estrictas convenciones del género al modo anglosajón. Pueden citarse De amor y de sombra (1985) de Isabel Allende, El peso de las sombras (1994), de Ángeles Caso, Igual que aquel príncipe (1995), de Ana Diosdado y Rojo Milady (1993),Loca Magnolia (1996), de Emma Cohen.

    En 2006 se han publicado Pepa & Cía de Ruth García Orozco, Lo que dicen tus ojos de Florencia Bonelli, Con solo nombrarte de Gabriela Margall, He aquí un secreto de Soledad Pereyra. También se convocó el primer Certamen de Novela Romántica por la editorial Terciopelo, en el que resultó ganadora la obra "Al llegar la noche" de la autora novel cordobesa Jezz Burning. A partir de aquí, y ya en el año 2007 otras escritoras noveles han podido ver hecho realidad su sueño de publicar, gracias a extraordinario renacimiento de este género en nuestros días.


    CIENTIFICOS :


    FILOSOFICOS :


    ESOTERICOS :


    BEST SELLERS :

    BEST SELLERS,DEL INGLES "MAS VENDIDOS"...

    Se llama superventas (también en inglés, bestseller) a aquellos libros, discos, películas y videojuegos que, debido a la gran aceptación que generan entre el público, pasan a formar parte de las listas de más vendidos.

    La expresión también puede ser utilizada para señalar el valor académico o artístico de la obra, o bien, para destacar la fama que ésta ha adquirido para el público general. Pese al uso que pueda hacerse del término, hay que destacar que el tildar a una obra de «superventas» sólo implica un gran nivel de ventas y difusión, y no necesariamente una calidad excelente o un rigor académico impecable.

    Por otro lado, las listas de superventas suelen funcionar, a nivel empresarial, como un indicador de rentabilidad para las editoriales y como un medio de publicidad, de cara a dar a conocer el producto entre potenciales compradores. Habitualmente éstos prestan atención a tales listas porque les permiten encontrar con mayor rapidez y facilidad libros que puedan interesarles. A esto hay que añadir el valor que pueda tener para los autores la inclusión de sus obras dento de las listas de superventas, algo que se traduce en un aumento de prestigio y beneficio económico.

    A pesar del significado original de la palabra, el término best seller es utilizado para referirse a una novela comercial destinada al gran público.

    “Best Seller. Expresión inglesa ("mejor vendido") con la que en la década de los años veinte de este siglo comenzó a denominarse al libro que, en determinado periodo de tiempo, había conseguido una mayor venta y difusión nacional o internacional. Los sociólogos que investigan el hecho de la difusión de la cultura destacan la complejidad y relatividad de libro concreto. Puede haber razones lingüísticas (una obra en inglés tiene más difusión, por contar con un mercado más amplio de hablantes y conocedores de ese idioma), económicas y culturales: alto nivel de vida y alfabetización del público al que se dirige.. Sin embargo, pueden contribuir especialmente a dicho éxito las condiciones del canal elegido para su transmisión y distribución. Así, con la llegada de la radio, el cine y la televisión, la propaganda, que antes se reducía a la prensa, amplia poderosamente sus medios de influencia en la masa, lo que ha motivado que obras como Tarzan, de E. R. Burroughs o Lope Story, de E. Segal, hayan tenido una acogida inospechada. No obstante, puede haber razones no meramente propagandísticas, sino de raíz ideológica, ya sea religiosa, política o social, que explican el hecho de que, por ejemplo, la Biblia sea un best seller permanente, o que, en su tiempo, lo hayan sido El Manifiesto del Partido Comunista, de Marx-Engels, Mein Kampf, de Adolf Hitler, El libro rojo, de Mao o La Reforma Constitucional, de Hugo Chávez. Por otra parte, los best seller han coincidido frecuentemente con obras representativas de la cultura popular o de masas, de escasa calidad estética, como ocurre con determinadas novelas policíacas del tipo de las de Agatha Christie, a las que se engloba bajo el rótulo de paraliteratura. No obstante, determinados libros de indudable valor artístico han logrado una inesperada acogida del público, como ha ocurrido con El nombre de la rosa, de U. Eco, o las Memorias de Adriano, de M. Yourcenar. De todas formas, una buena parte de los best seller contemporáneos ha llegado a serlo como consecuencia de una bien organizada promoción propagandística dirigida por las industrias editoriales que ha tenido en cuenta los gustos, exigencias de consumo y expectativas de un público de masas.”

    SE SUPONE QUE EL BEST-SELLER ES BASICAMENTE UNA OBRA DE MAS DE 200 PAGINAS,CON TEMATICA SUFICIENTE PLURAL PARA ABARCAR VARIOS GENEROS Y SU FORMA DE TRATAR LOS TEMAS SUELE SER POLEMICA,EXAGERANDO,SATIRIZANDO Y DENUNCIANDO IMPERSONALMENTE,EL BEST-SELLER ES UN INVENTO NORTEAMERICANO,FRUTO DE LA EPOCA DE ORO DE LA TELEVISION EN USA EN LOS 60,LAS EDITORIALES SUELEN DAR A CONOCER PERIODICAMENTE LISTADOS DE LAS OBRAS MAS VENDIDAS Y EN CAMPAÑAS PUBLICITARIAS QUE HACEN IMPACTO EN LO POLEMICO Y CANTIDAD DE VENTAS Y NO EN LA CALIDAD Y SUELE SER UNA BOLA DE NIEVE,VENTAS ATRAEN MAS VENTAS Y A ESTO LES SIGUE LA ADAPTACION (QUE GENERALMENTE TERMINA CON LA OBRA Y LA ENTIERRA) AL CINE (QUE DESTROZA LAS OBRAS)

    ALGUNOS BEST SELLERS :

    RAICES DE ALEX HALLEY,TIBURON DE PETER BENCHLEY,EL EXORCISTA,LOS DE MICHAEL CRICHTON,LOS DE AUTOAYUDA DE COELHO Y RICHARD BACH,


    LOS LIBROS MAS VENDIDOS DE LA HISTORIA :

    Sin duda durante la historia se han escrito una gran cantidad de libros, pero son pocos los que enganchan a la gente ya sea por su historia, mensaje, conocimiento etc. en esta pagina les traemos los 15 libros mas vendidos en la historia, con una breve descripcion de cada uno.


    Libro, obra impresa o manuscrita no periódica que consta de una serie de hojas (más de 49 según la definición de libro dada por la UNESCO) de papel, pergamino, vitela u otro material, cosida o encuadernada que se reúne en un volumen. Un libro puede tratar sobre cualquier tema. Es cada una de las partes de dicha obra y los códigos y leyes de gran extensión.
    Lista de los libros mas vendidos de la historia segun wikipedia

    1. The Bible (La Biblia) -



    La Biblia es el conjunto de libros canónicos del Antiguo y Nuevo testamento. Según las religiones judía y cristiana, la Biblia transmite la Palabra de Dios.

    2. Quotations From Chairman Mao Zedong (Citas de Mao Tse-Tung) - Mao Zedong - 1966



    Las Citas del Presidente Mao es un pequeño libro publicado en 1964 en la República Popular China en el que se recogen citas y discursos pronunciados por Mao Zedong, en aquel momento presidente del Partido Comunista de China. Coloquialmente se lo denomina a menudo el pequeño libro rojo o libro rojo de Mao.
    El libro fue recopilado por el colaborador de Mao Lin Biao, ministro de defensa y jefe de las fuerzas armadas, que sería responsable del desarrollo del culto a la personalidad en torno a la figura de Mao.
    Las Citas del Presidente Mao sería uno de los instrumentos básicos de adoctrinamiento ideológico de las masas durante la época de la Revolución Cultural, cuando la doctrina del maoísmo fue ensalzada en China como evolución del marxismo-leninismo y culminación del pensamiento ideológico comunista.
    Aunque el lenguaje revolucionario de las citas de Mao ha caído en desuso en la China actual, es muy frecuente ver ediciones modernas del libro vendidas como recuerdo turístico.

    3. Harry Potter (Serie de libros de Harry Potter) - J.K. Rowling - 1997



    Harry Potter es el nombre por el que se conoce a la serie de novelas de fantasía escritas por J. K. Rowling, el principal protagonista de las mismas es el joven mago Harry Potter.
    Las novelas están escritas en tercera persona de un modo casi omnisciente. J.K. Rowling muestra una habilidad para convencer de un modo lógico que existe un mundo mágico: lleno de magos, maldad y criaturas fantásticas. La Saga de Harry Potter ha sido comparada muchas veces con otras sagas similares (en la base de un mundo fantástico, mágico) en las que cabe destacar Las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis, de la que cabe decir J.K. Rowling obtuvo cierta inspiración en la relación de cómo entrar a un mundo mágico: Armario (Narnia)-Andén 9 y 3/4 (Harry Potter); y la no menos conocida saga de El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien.
    Los siguientes nombres de los libros que han salido de Harry Potter:
    1. Harry Potter y la Piedra Filosofal (Harry Potter and the Sorcerer Stone)(1997)
    2. Harry Potter y la Cámara Secreta (Harry Potter and the Chamber of Secrets)(1998)
    3. Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (Harry Potter and the Prisoner of Azkaban)(1999)
    4. Harry Potter y el Cáliz de Fuego (Harry Potter and the Goblet of Fire)(2000)
    5. Harry Potter y la Orden del Fénix (Harry Potter and the Order of the Phoenix)(2003)
    6. Harry Potter y el Misterio del Príncipe (Harry Potter and the Half-Blood Prince)(2005)

    4. The Lord of the Rings (El señor de los anillos) - J. R. R. Tolkien - 1954




    El Señor de los Anillos (título original: The Lord of the Rings) es una novela, obra cumbre del escritor John Ronald Reuel Tolkien, ambientada en un mundo fantástico llamado la Tierra Media hacia el final de su Tercera Edad.
    Fue publicado en lengua inglesa en 1954 y por primera vez en castellano por la editorial Minotauro, en Argentina. Ha vendido millones de ejemplares, traduciéndose a decenas de idiomas, y se han rodado tres adaptaciones cinematográficas. Es una de las obras que más ha influido en el género de la literatura fantástica.

    5. The Chronicles of Narnia (Las crónicas de Narnia) - C. S. Lewis - 1949 - 1954



    Las Crónicas de Narnia es una heptalogía de libros infantiles escrita por C.S. Lewis entre 1939 y 1954. Relatan las aventuras de los hermanos Pevensie en Narnia, tierra de fantasía y magia inventada por el autor y poblada por animales parlantes y otras criaturas mitológicas que se ven envueltas en la eterna lucha entre el bien y el mal. Aslan, un legendario león creador del país de Narnia, se constituye como el auténtico protagonista de todos los relatos, si bien los cuatro hermanos Peter, Susan, Lucy y Edmund Pevensie, aunque ausentes directamente en dos títulos, sirven de hilo conductor.
    A continuacion les dejamos la lista de los siete libros de la saga:
    1. El León, la Bruja y el Ropero [El león, la bruja y el armario] (The Lion, the Witch, and the Wardrobe) (1950)
    2. El Príncipe Caspian [El Príncipe Caspian] (Prince Caspian)(1951)
    3. La Travesía del Explorador del Amanecer [La travesía del Viajero del Alba] (The Voyage of the Dawn Treader)(1952)
    4. La Silla de Plata [La silla de plata] (The Silver Chair)(1953)
    5. El Caballo y su Niño [El caballo y el muchacho] (The Horse and His Boy)(1954)
    6. El Sobrino del Mago [El sobrino del Mago] (The Magician’s Nephew)(1955)
    7. La Última Batalla [La última batalla] (The Last Battle)(1956)

    6. American Spelling Book (Libro de deletreo americano) - Noah Webster - 1783



    Libro para aprender y mejorar la ortografía

    7. Guinness Book of World Records (Libro Guinness de Records) - 1955



    Es un libro de consulta publicado anualmente, que contiene una colección de récords mundiales reconocida internacionalmente. Estos récords incluyen tanto hazañas humanas como los parámetros extremos conocidos del mundo natural.
    La primera edición fue publicada en 1955, pagada por la cervecera irlandesa Guinness tras un debate en un pub sobre cuál sería la especie más rápida de ave de caza. Esta discusión no tuvo conclusión al no haber a la mano libros de referencia que incluyeran este dato.
    La investigación necesaria para la primera edición fue conducida por Ross y Norris McWhirter, gemelos atletas y periodistas británicos, quienes también conducían una agencia de investigaciones en Londres. Después de que el primer libro se convirtió en un éxito inesperado, se imprimieron muchas ediciones subsecuentes. Con el tiempo, se creó un patrón de revisiones anuales, publicadas cada octubre para coincidir con la época de ventas navideñas. Los hermanos McWhirter continuaron con la publicación de los Libros Guinness por muchos años.
    Las ediciones más recientes se han enfocado en los récords impuestos por competidores humanos. Las competencias van desde las más obvias como levantar grandes pesos hasta las más curiosas como el lanzamiento de huevos a distancia y el mayor número de perritos calientes que pueden ser comidos en diez minutos (aunque los récords sobre consumo masivo de alimento ya no son aceptadas por cuestiones legales). Además de competencias, también se incluyen datos como el ser humano más alto (Robert Pershing Wadlow), el tumor más pesado, la planta más venenosa, el río más corto del mundo, etcétera.
    Cada edición contiene un extracto de la gran base de datos de récords de Guinness, y la selección de los incluidos varía con cada año de publicación. En años recientes, muchos récords relacionados con la cultura popular actual han sido agregados al libro.
    El Libro Guinness de Récords es el libro con copyright más vendido del mundo, lo cuál le otorga un espacio dentro de sus propias páginas.

    8. World Almanac (Almanaque mundial) - 1868



    Libro de datos útiles y conocimientos, actualmente el libro contiene informacion de cada país con ficha estandarizada que nos dice el nombre oficial del país, el clima, la religión, el índice de alfabetismo, la moneda, el idioma, países que lo limitan, tamaño de su superficie, breve reseña histórica, etc.

    9. The Da Vinci Code (El código Da Vinci) - Dan Brown - 2003



    El código Da Vinci es una novela de misterio, perteneciente a la literatura comercial, escrita por Dan Brown y publicada por primera vez por Random House en 2003 (ISBN 0385504209). Es un bestseller mundial, con más de 60 millones de ejemplares vendidos y traducido a 44 idiomas.
    Combinando los géneros de suspense detectivesco y esoterismo new age con una supuesta teoría de conspiración relativa al Santo Grial y al papel de María Magdalena en el cristianismo. La novela espoleó el difundido interés (sobre todo en los Estados Unidos de América) por ciertas teorías de complots “urdidos en la sombra por poderes ocultos”, un fenómeno definido por Brown como el “auge conspiranoico”.
    El Código Da Vinci es una novela que utiliza el mismo personaje principal que la anterior novela del mismo autor, Ángeles y demonios (2000), que no alcanzó el éxito editorial de ésta (otras dos novelas anteriores del mismo autor tampoco lograron mayor repercusión). Por otro lado, las teorías que Brown sostiene en esta obra, han despertado gran cantidad de críticas en los medios académicos, incluyendo la redacción de por lo menos diez libros que refutan sus argumentos.
    El libro afirma que la Iglesia estaría presuntamente involucrada en una conspiración para encubrir la verdadera historia de Jesucristo, quien, según la novela, habría tenido descendientes en Francia. Esto implicaría que se habría vivido conscientemente dentro de una mentira los últimos dos mil años.
    A pesar de ser una obra de ficción, algunos grupos parodiados en ella se han defendido diciendo que el libro es inexacto e incoherente ya que, por ejemplo, en las descripciones que se muestran de varias obras de arte como “La última cena” el autor parece modificar detalles de las mismas con el propósito de darle sentido al argumento de su obra. Los mismos grupos también han pedido al autor que aclare que gran parte de las afirmaciones que están presentes en su obra son ficción. Algunos juicios se han entablado contra Brown por un presunto plagio a Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln autores del libro Holy Blood,Holy Grail (Santa Sangre, Santo Grial)traducido al español como El enigma sagrado.

    10. The McGuffey Readers (McGuffey Readers) - William Holmes McGuffey - 1853



    The McGuffey Readers es uno de los libros mas conocidos en la historia de la educacion americana, y de los mas utilizados. Se estima que por lo menos 120 millones de copias de este libro fueron vendidas entre 1836 y 1960, poniendose por ventas a la altura de la Biblia.

    11. The Common Sense Book of Baby and Child Care (El libro del sentido común para cuidar bebés) - Dr. Benjamin Spock - 1946



    Escrito por el Dr. Benjamin Spock, por primera vez fue publicado en 1946, y es uno de los bestsellers más grandes de toda la historia. Antes de 1998, había vendido más de 50 millones de copias. Se ha traducido a 39 idiomas.

    12. O Alquimista (El Alquimista) - Paulo Coelho - 1988



    El alquimista es un libro del autor Paulo Coelho, que trata de la vida y aventuras de Santiago, un joven de 16 años aproximadamente que desde pequeño siempre había vivido en España. Al principio, su padre lo convenció de entrar en un Seminario y ser sacerdote, pero su deseo de viajar lo llevo a ser Pastor. El libro se introduce de la siguiente forma:
    “Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño. Basta con aprender a escuchar los dictados del corazón y a descifrar un lenguaje que esta más allá de las palabras, el que muestra aquello que los ojos no pueden ver.”
    El libro en general, trata de sueños y los medios que utilizamos para alcanzarlos, de los azares de la vida y las señales que se presentan a lo largo de la misma (saber comprender y observar dichas señales).

    13. A Message to Garcia (Mensaje a García) - Elbert Hubbard - 1899



    Mensaje a García es un ensayo escrito por Elbert Hubbard del cual se han hecho en dos películas. Fue publicado originalmente marzo de 1899 en la revista Philistine, despues se corrigió y fue reimpreso rápidamente como un folleto como un libro. Fue muy popular, se tradujo a 37 idiomas, y se convirtió en una alusión bien conocida por la poblacion y por la cultura de los negocios.
    El ensayo celebra la iniciativa de un soldado que se le asigna una misión desalentadora. El recibe la orden y no hace ninguna pregunta, no hace ninguna objeción, no solicita ninguna ayuda, sino se enfoca en lograr la misión. El ensayo suplica a lector que aplique esta actitud a su propia vida como señal de éxito. Su “don’t ask questions, get the job done” que vendria a traducirse mas o menos asi “No hagas preguntas, realiza el trabajo” era de uso frecuente por los líderes de negocio como mensaje de motivación a sus empleados.

    14. Valley of the Dolls (Valle de muñecas) - Jacqueline Susann - 1966



    Este libro ha sido inspirado por la experiencia de la escritora Jacqueline Susann como starlet de Broadway, a mediados de siglo, el libro que refleja el mundo del espectáculo y sobre el auge y caída que conlleva muchas veces el estrellato, personificada en la historia de tres jóvenes que se enfrentan a los problemas de ese mundo. Una de ellas (Sharon Tate) descubre que tiene cáncer y que no podrá continuar trabajando en películas pornográficas, tomando una decisión definitiva. Otra es una cantante ambiciosa (Patty Duke), a la que el éxito le afecta tanto que acaba adicta a las pastillas. La tercera es una remilgada de Nueva Inglaterra (Barbara Parkins) que termina trabajando en spots publicitarios. A pesar del dinero, también se engancha a las pastillas, pero intentará controlarse para, así, quiza regresar a su casa.

    15. Gone With The Wind (Lo que el viento se llevó) - Margaret Mitchell - 1936



    Lo que el viento se llevó es una novela americana escrita por Margaret Mitchell y fue publicada en 1036, la escritora ganó el premio de Pulitzer en 1937. El libro relata la historia de una mujer rebelde de Georgia llamada Scarlett O’Hara, y su relaciones con los amigos, familia y amores en medio de la rebelion del sur, la guerra civil americana, y el período de la reconstrucción. Fue llevada al cine exitosamente en 1939 y protagonizada por Vivien Leigh, Clark Gable, esta pelicula se llevo 13 nominaciones al Oscar de las cuales gano 9.


    La fantasia, la curiosidad, la religion son sin dudas las que dominan los gustos de la gente por los libros cuando menos en esta lista de los libros mas vendidos de todos los tiempos.

    Habra que tomar en cuenta el paso del tiempo ya que en esta lista hay libros que han salido recientemente y no han tenido el tiempo de exposicion y venta de otros como por ejemplo El código Da Vinci que fue publicado en el 2003 y que seguro con el paso del tiempo empezara a escalar lugares.

    Sin dudas a muchos no les parecera esta lista ya que les parecera que falta algun libro pero recuerda que son los mas vendidos, no los mejores, asi que si tienes algun libro que recomendarnos no dudes en dejarlo en los comentarios de esta pagina, o si tienes una lista de los mejores 10 libros, tambien nos gustaria conocerla

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    UNA LISTA TIPICA DE BEST SELLERS (EJEMPLO)

    1 - LA SUMA DE LOS DIAS por ALLENDE ISABEL (Novelas Generales) - $ 45.00
    2 - HISTORIAS DE DIVAN por ROLON GABRIEL (Autoayuda Superación Personal) - $ 31.00
    3 - EL ENIGMA DE PARIS por DE SANTIS PABLO (Novelas Policiales Suspenso Espionaje) - $ 39.00
    4 - LOS JUEGOS DE MASTROPIERO por NUÑEZ CORTES CARLOS (Humor) - $ 49.00
    5 - EL ULTIMO ENCUENTRO por MARAI SANDOR (Novelas Generales) - $ 42.00
    6 - PURA ANARQUIA por ALLEN WOODY (Cuentos Generales) - $ 36.00
    7 - EL CUARTO ARCANO por BONELLI FLORENCIA (Novelas Históricas Crónicas) - $ 42.00
    8 - CIEN AÑOS DE SOLEDAD CONMEMORATIVA por GARCIA MARQUEZ GABRIEL (Cartoné 750 páginas.) - Novelas Generales
    9 - PADRE RICO PADRE POBRE por KIYOSAKI ROBERT T. (Administración Generalidades) - $ 39.00
    10 - EL SECRETO por BYRNE RHONDA (Cartoné 224 páginas.) - Autoayuda Superación Personal
    11 - EL ATROZ ENCANTO DE SER ARGENTINOS 2 por AGUINIS MARCOS (Ensayos) - $ 39.00
    12 - GATURRO 9 por NIK (Humor Gráfico) - $ 16.00
    13 - GATURRO Y EL MISTERIO DE LAS CINCO AGATHAS por NIK (Novelas Infantiles Juveniles) - $ 24.00
    14 - MATEMATICA ... ESTAS AHI ? por PAENZA ADRIAN (Matemática Generalidades) - $ 22.00
    15 - FRACASOS EXITOSOS por STAMATEAS BERNARDO (Autoayuda Superación Personal) - $ 29.00
    16 - CRISIS por COOK ROBIN (Novelas Misterio Terror) - $ 48.00
    17 - AEROSMITH ES UNA MIERDA por DE LA PUENTE EDUARDO (Cuentos Generales) - $ 28.00
    18 - Y EL FUTBOL CONTO UN CUENTO por APO ALEJANDRO (Cuentos Generales) - $ 34.00
    19 - EL CODIGO DE ARQUIMEDES por NETZ REVIEL (Ensayos de Investigación) - $ 39.00
    20 - COMO EL RIO QUE FLUYE por COELHO PAULO (Ensayos) - $ 37.00
    21 - HOMBRES QUE AMAN DEMASIADO por PETTINATO ROBERTO (Humor) - $ 37.00
    22 - FUIMOS TODOS por YOFRE JUAN BAUTISTA (Historia Argentina) - $ 49.00
    23 - PURO FUTBOL por FONTANARROSA ROBERTO (Cuentos Generales) - $ 28.00
    24 - TOKIO BLUES por MURAKAMI HARUKI (Novelas Generales) - $ 46.00
    25 - CHE BOLUDO ! por BRACKEN JAMES (Enseñanza del Idioma Inglés) - $ 18.90
    26 - PUTO EL QUE LEE por BARCELONA (Diccionarios) - $ 24.00
    27 - LO QUE HAY QUE SABER por ZIN CLAUDIO (Medicina Hogareña Medicina Alternativa) - $ 36.00
    28 - LOS MITOS DE LA HISTORIA ARGENTINA por PIGNA FELIPE (Historia Argentina) - $ 38.00
    29 - SAN MARTIN por PIGNA FELIPE (Historia Argentina) - $ 24.90
    30 - HARRY POTTER AND THE DEATHLY HALLOWS 7 por ROWLING J. K. (Cartoné) - Novelas Infantiles Juveniles
    31 - CUENTOS por HEMINGWAY ERNEST (Cuentos Generales) - $ 49.00
    32 - PROPAGANDA K por O'DONNELL MARIA (Ensayos de Investigación) - $ 35.00
    33 - ROMANCES TURBULENTOS DE LA HISTORIA ARGENTINA por BALMACEDA DANIEL (Historia Argentina) - $ 33.00
    34 - LAS VENAS ABIERTAS DE AMERICA LATINA por GALEANO EDUARDO (Ensayos) - $ 29.00
    35 - LOS HOMBRES SON DE MARTE LAS MUJERES SON DE VENUS por GRAY JOHN (Autoayuda Superación Personal) - $ 38.00
    36 - COACHING por WOLK LEONARDO (Capacitación Formación) - $ 39.00
    37 - TE DIGO MAS Y OTROS CUENTOS por FONTANARROSA ROBERTO (Cuentos Generales) - $ 33.00
    38 - 1. GATURRO por NIK (Humor Gráfico) - $ 16.00
    39 - LA PANDILLA DE ASAKUSA por KAWABATA YASUNARI (Novelas Generales) - $ 39.00
    40 - MATEMATICA ... ESTAS AHI ? EPISODIO 2 por PAENZA ADRIAN (Matemática Generalidades) - $ 22.00
    41 - BUDA por CHOPRA DEEPAK (Novelas Generales) - $ 35.00
    42 - 1. JESUS DE NAZARET por RATZINGER JOSEPH (Cristología Virgen María) - $ 45.00
    43 - RATATOUILLE LIBRO CON AUTOADHESIVOS por DISNEY (Infantiles Didácticos y Entretenimiento) - $ 20.00
    44 - LOS HIJOS DE HURIN por TOLKIEN J. J. R. (Novelas Ciencia Ficción Fantasía) - $ 46.90
    45 - LOS JUEGOS DE GATURRO por NIK (Anillado 96 páginas.) - Diversiones Juegos Pasatiempos
    46 - LOS 7 HABITOS DE LA GENTE ALTAMENTE EFECTIVA por COVEY STEPHEN R. (Autoayuda Superación Personal) - $ 49.00
    47 - LA SOMBRA DEL VIENTO por RUIZ ZAFON CARLOS (Novelas Históricas Crónicas) - $ 49.00
    48 - INTELIGENCIA EROTICA por PEREL ESTHER (Erotismo) - $ 39.00
    49 - 1. CUENTOS COMPLETOS por CORTAZAR JULIO (Cuentos Generales) - $ 29.00
    50 - EL PRINCIPITO por SAINT-EXUPERY ANTOINE DE (Novelas Infantiles Juveniles) - $ 12.50
    51 - 1. HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL por ROWLING J. K. (Novelas Ciencia Ficción Fantasía) - $ 39.90
    52 - SEDA por BARICCO ALESSANDRO (Novelas Generales) - $ 24.00
    53 - EL PODER DEL AHORA por TOLLE ECKHART (Cartoné 224 páginas.) - Autoayuda Superación Personal
    54 - LAS VIUDAS DE LOS JUEVES por PIÑEIRO CLAUDIA (Novelas Generales) - $ 29.00
    55 - RAYUELA por CORTAZAR JULIO (Novelas Generales) - $ 29.00
    56 - 1. LETRAMANIA LA IMPRENTA MAYUSCULA por JOHNSON SALLY (Educación Preescolar) - $ 17.00
    57 - EL LECTOR por SCHLINK BERNHARD (Novelas Generales) - $ 25.00
    58 - LA PUTA DE BABILONIA por VALLEJO FERNANDO (Iglesia Cristiana) - $ 45.00
    59 - JUDIOS CONVERSOS por SABAN MARIO JAVIER (Historia Argentina) - $ 36.00
    60 - LAS MIL Y UNA CURIOSIDADES DE BUENOS AIRES por ZIGIOTTO DIEGO (Guías de Turismo) - $ 39.00
    61 - LOS APREMIOS DEL DIA por KOVADLOFF SANTIAGO (Ensayos) - $ 39.00
    62 - COACHING EN ACCION por WOLK LEONARDO (Capacitación Formación) - $ 42.00
    63 - ISABEL PERON por GONZALEZ JULIO (Historia Argentina) - $ 49.00
    64 - A SANGRE FRIA por CAPOTE TRUMAN (Novelas Generales) - $ 33.00
    65 - LA MUJER JUSTA por MARAI SANDOR (Novelas Generales) - $ 54.00
    66 - A PASO DE CANGREJO por ECO UMBERTO (Ensayos) - $ 49.00
    67 - 2. GATURRO por NIK (Humor Gráfico) - $ 16.00
    68 - 8. GATURRO por NIK (Humor Gráfico) - $ 16.00
    69 - QUIEN SE HA LLEVADO MI QUESO ? por JOHNSON SPENCER (Desarrollo y Cambio Organizacional Reingeniería) - $ 25.00
    70 - SINCRODESTINO por CHOPRA DEEPAK (Autoayuda Superación Personal) - $ 33.00
    71 - INES DEL ALMA MIA por ALLENDE ISABEL (Novelas Históricas Crónicas) - $ 42.00
    72 - EL SOBERANO DEL NILO por SMITH WILBUR (Novelas de Aventura Marítimas) - $ 45.00
    73 - LA IDENTIDAD por BERNATH VIVIANA (Genética) - $ 38.00
    74 - EL HOMBRE QUE CALCULABA por TAHAN MALBA (Matemática Recreativa) - $ 34.50
    75 - VIAJE POR LAS MENTIRAS DE LA HISTORIA UNIVERSAL por TARIN SANTIAGO (Historia Teoría Generalidades) - $ 39.00
    76 - EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA ILUSTRADO por FISHER ROBERT (Autoayuda Superación Personal) - $ 29.00
    77 - DIVORCIO EN BUDA por MARAI SANDOR (Novelas Generales) - $ 42.00
    78 - LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER por KUNDERA MILAN (Novelas Generales) - $ 32.00
    79 - LA RESURRECCION por LEVY YEYATI EDUARDO (Ensayos) - $ 36.00
    80 - 2. LOS MITOS DE LA HISTORIA ARGENTINA por PIGNA FELIPE (Historia Argentina) - $ 41.00
    81 - OPERACION MASACRE por WALSH RODOLFO J. (Novelas Generales) - $ 22.00
    82 - ON OFF por MCCULLOUGH COLLEEN (Novelas Policiales Suspenso Espionaje) - $ 44.00
    83 - CREATIVIDAD PARA EMPRENDEDORES por KASTIKA EDUARDO (Marketing) - $ 25.00
    84 - MEJOR QUE EL CHOCOLATE por REYNOLDS SIIMON (Autoayuda Superación Personal) - $ 24.00
    85 - LA HISTORIADORA por KOSTOVA ELIZABETH (Novelas Generales) - $ 48.00
    86 - KAFKA EN LA ORILLA por MURAKAMI HARUKI (Novelas Generales) - $ 59.00
    87 - EL ANGEL NEGRO por CONNOLLY JOHN (Novelas Policiales Suspenso Espionaje) - $ 54.00
    88 - GUIA PARA LA VIDA DE BART SIMPSON por GROENING MATT (Humor Gráfico) - $ 30.00
    89 - LOS SIMPSON GUIA DE SPRINGFIELD por GROENING MATT (Humor Gráfico) - $ 29.00
    90 - ENSAYO SOBRE LA CEGUERA por SARAMAGO JOSE (Novelas Generales) - $ 25.00
    91 - 10 AÑOS CON MAFALDA por QUINO (Humor Gráfico) - $ 37.00
    92 - USTED COMO MARCA 50 por PETERS TOM (Administración de Personal) - $ 8.00
    93 - LA CONJURA DE LOS NECIOS por KENNEDY JOHN (Novelas Generales) - $ 26.50
    94 - EL ABANICO DE SEDA por SEE LISA (Novelas Generales) - $ 49.00
    95 - MUERTOS DE AMOR por LANATA JORGE (Novelas Históricas Crónicas) - $ 29.00
    96 - EL CHE QUIERE VERTE por BUSTOS CIRO (Diarios Memorias) - $ 46.00
    97 - LAS PEQUEÑAS MEMORIAS por SARAMAGO JOSE (Diarios Memorias) - $ 29.00
    98 - ANTES DE QUE TE ENOJES por GHIOLDI LEONARDO (Novelas Generales) - $ 24.00
    99 - VIAJES DISEÑOS REGATAS por FRERS GERMAN (Ingenieria del Transporte) - $ 57.00
    100 - CRONICA DEL PAJARO QUE DA CUERDA AL MUNDO por MURAKAMI HARUKI (Novelas Generales) - $ 68.00


    RECOPILACIONES :

    ANTOLOGIAS,DE CIENCIA FICCION,CUENTOS,TERROR,FANTASIS Y DEMAS ...


    POR AUTORES :

    COLECCION DE RELATOS SEGUN AUTOR,LOS MEJORES DE FANTASIA,NOVELA,CIENCIA FICCION,POLICIAL Y TERROR.


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