EL 3ER OJO Y LA INTUICION :
EL OJO SAGRADO Y LA INTUICION-EL 3ER OJO SEGUN LOS ROSACRUCES -COMO DESPERTAR EL 3ER OJO-EJERCICIOS.
EL OJO SAGRADO Y LA INTUICION :
Una de las hipótesis más fascinantes, sostenida durante
milenios en la antigüedad e incluso contenida en textos de
Ciencia Hermética y que hoy parece tomar cuerpo y explicación
en algunas de las más avanzadas investigaciones
parapsicológicas, es la del "tercer ojo", órgano
ignorado por científicos y profanos, pero existente en el cuerpo
humano, más o menos camuflado dentro de la gran maraña de
tejidos cerebrales cuyas verdaderas funciones no se conocen
suficientemente bien.
Este Tercer Ojo estaría atrofiado, dormido o por desarrollar en
la mayoría de nosotros. De forma que, aunque examinando el
cuerpo de un hombre o una mujer se diera con dicho órgano de
"visión", a nadie se le ocurrirá identificarlo como
tal. Sólo así es posible que este Tercer Ojo exista y haya
existido siempre, ya que de haber sido descubierto y conocida su
función no estaríamos ahora tratando de desentrañar el
misterio.
Por otra parte, al menos en las leyendas y las ciencias ocultas,
se da por sentado que en tiempos remotos los seres, humanos o no,
poseían un Tercer Ojo. Se dice, en la cultura egipcia por
ejemplo, de ciertos reptiles o serpientes. Hay pruebas
pictóricas de este Tercer Ojo en algunas interpretaciones de
dioses hindúes (llamado "tilka" y figurado con una
gema), como Shiva. Y las divinidades se han representado con ojos
humanos: el Sol, la Luna, Dios, etc. Y así se da el ojo de
Osiris en el Antiguo Egipto, el ojo de Drama o Mahatma en el
tantrismo hinduista, budista y jainista. En mascarillas
funerarias, estatuillas y figuras de las culturas olmeca, maya y
otras. En México se encuentran muestras de este Tercer Ojo en la
frente de máscaras rituales, aunque este "ojo"
misterioso no responda luego en dichas culturas al órgano que
buscamos de la visión clarividente y extrasensorial, pero sí
constituya un antecedente, como indicio de la respuesta que
intentan hoy los estudios parapsicológicos. En Egipto, en cambio,
el ojo sagrado de Osiris se encuentra, a veces, en escenas
iniciáticas como un triple ojo, símbolo de la trinidad
ocultista del dios Thot, y que concedía la visión directa de
cosas invisibles, como podían ser las reencarnaciones sucesivas
del mismo individuo.
Y también en Egipto, sobre muchos sarcófagos así como en
estatuas, la visión de lo "sobrenatural" se simboliza
por una serpiente enrollada en espiral sobre la frente como el
poder oculto que poseían faraones (el "urus") y otras
jerarquías del estado. Los ojos de la serpiente cobra, falsos o
verdaderos (en realidad un "sensor infrarrojo" que le
permite orientarse hacia la presa por el calor que ésta emite)
pero claramente dibujados como marcas blancas o negras en su
caperuza y que le han merecido el apodo de "cobra de
anteojos" son otros símbolos utilizados en los misterios de
la religión del Nilo. Y la realidad confirma este simbolismo, ya
que de las doce especies de cobras existentes en la actualidad,
la llamada "cobra egipcia" y algunas otras poseen estas
características simuladoras de ojos en su caperuza expandida. Y
de lo que no cabe duda es que los egipcios antiguos tomaron a la
cobra como símbolo de la visión extrasensorial y sobrenatural.
Existen numerosas teorías sobre la existencia de un Tercer Ojo
en la especie humana en tiempos muy antiguos, o en planos de
existencia distintos al nuestro... Este Tercer Ojo por alguna
razón se atrofió en determinado momento (como ocurrió con otro
órgano primitivo con su función perdida: el apéndice), se
retrotrajo y escondió dentro del cráneo y vive adormecido en
esta cavidad. Algunos científicos creen entender que este Tercer
Ojo podría volver a cumplir sus funciones antiguas y otros
parecen demostrar que, al menos en algunos individuos, se ha
podido conseguir reactivar esa visión. Estamos hablando,
lógicamente, de la no menos famosa "glándula pineal".
Lo veremos todo ello por su orden; al fin y al cabo, los dos ojos
que actualmente tenemos no son sino terminales nerviosas
perfeccionadas y desarrolladas en un órgano de visión. Y de la
misma manera que hoy existen dos, nada impide proponer, siquiera
como hipótesis de trabajo, que en otro momento podrían haber
existido tres.
La tesis de Bardasano
El biólogo José Luis Bardasano, hijo de un célebre pintor y
profesor él mismo de la Facultad de Medicina de la Universidad
Complutense de Madrid, realizó, en 1971, una tesis para dicha
universidad, sobre "Epífisis de un quelonio", en la
que exponía sugestivos argumentos sobre el desarrollo biológico
de la glándula pineal. El profesor Bardasano, desde entonces, ha
estudiado el tema exhaustivamente; está en condiciones, por
tanto, si no de afirmar categóricamente que la glándula pineal
sea el Tercer Ojo buscado por la Parapsicología, sí de esperar
que las actuales investigaciones puedan conducirnos algún día a
tal afirmación.
Los escritos y comunicaciones de Bardasano en libros y congresos
se multiplican después de su tesis, hasta culminar con una serie
de estudios con un equipo de la Universidad de Alcalá de Henares,
España, cuyos resultados aún están por confirmarse, en orden
de establecer que la glándula pineal puede ser la sede y el
fundamento anatómico y funcional de la percepción
extrasensorial. De confirmarse esta tesis, coincidiría con la
que han sostenido muchos ocultistas y clarividentes de todas las
épocas.
El ojo adivinatorio
Por otra parte hay pruebas de que, en algún momento, han
existido seres humanos con un solo ojo central, síntesis de los
dos que naturalmente existen. Sea por error de la naturaleza,
como en el caso de los monstruos, sea porque alguna raza pudo
desarrollarse así (a despecho de un proceso de selección
natural y supervivencia del más apto que conspiraría contra su
perennidad, ya que con dos ojos se estima mejor la distancia de
una presa o un agresor que con uno solo), el caso es que esta
realidad está ahí. En las islas Canarias, por ejemplo, se han
hallado indicios de la existencia de unos seres extraños, con un
solo ojo. Tal vez sean los herederos de los cíclopes, aquellos
seres gigantescos y con un solo ojo que Homero cita en la Odisea
como residentes en una isla, la misma que algunos han querido
identificar con una de las Canarias, o restos de la sumergida
Atlántida. Los científicos consideran hoy que todo mito y toda
leyenda tienen un trasfondo de verdad y como en el caso de Troya,
ciudad mítica hasta que en el siglo XIX fuera descubierta por el
arqueólogo aficionado alemán Heinrich Schliemann, algunos
quieren ver este mito de los cíclopes, hijos de Poseidón (el
océano) y Anfitrina (la tierra) como otra realidad localizable
en la geografía más allá de las Columnas de Hércules, lo que
hoy llamamos estrecho de Gibraltar.
La Doctrina secreta, el popular libro de Helena Petrovna
Blavatsky, en su volumen tercero, "Las razas con tercer ojo",
revela tan curiosa como fantástica teoría sobre esta materia.
Son hipótesis de teósofos y ocultistas fundamentadas en
leyendas de la historia hindú, las mismas que reconociendo la
existencia sucesiva de diversas razas humanas en la "cadena
planetaria", identifican a algunas de ellas, como la de los
hermafroditas, con cualidades como tres ojos en la cabeza o
cuatro brazos en el tronco. Dice textualmente: "... en ellos
el Tercer Ojo, petrificándose gradualmente pronto desapareció,
hundiéndose profundamente en la cabeza...". Este Tercer Ojo,
sin embargo, es un órgano de visión extrasensorial, no un mero
tercer ojo para ver cosas físicas y contemporáneas, sino el ojo
adivinatorio, telepático. Y en busca del desarrollo del mismo,
diversas culturas acometieron incluso la práctica de las
trepanaciones craneanas, que desde el Paleolítico por lo menos
ha practicado la humanidad en lugares muy diversos y distantes
del universo de la historia, en el tiempo y la geografía. Muchos
interpretan hoy que esas trepanaciones craneanas tenían como
finalidad, además de la quirúrgica y sanatoria, otra "mágica",
mediante la cual se reactivaba ese Tercer Ojo petrificado del que
hablaba La doctrina secreta. Actualmente, aún existen yoguis a
los cuales se les ha practicado este tipo de trepanación. Y de
cuyos conocimientos y utilización del Tercer Ojo dormido y
activado cuesta mucho dudar.
El biólogo Ariens Copes ha desarrollado una teoría según la
cual las glándulas pineal y parapineal pueden considerar como la
base de un sistema que funciona como un reloj biológico,
mediante el cual los animales que lo poseen se adaptan a las
condiciones ambientales. Este sistema sería el conductor de las
aves migratorias, el guía de las palomas mensajeras, el
adaptador de los animales salvajes a la cautividad, etcétera.
En las glándulas pineal y parapineal se recibe información a
través de distintos órganos y fibras del organismo; del olfato,
de las vísceras, del área preóptica, y en ciertos animales
como los vertebrados inferiores, las fibras del tacto
proyectarían sobre la epífisis sensaciones ópticas. Así, la
glándula pineal o epífisis determinaría los ritmos de la vida
del animal, como la relación de la perioricidad actividad-descanso
en relación con la luz del ambiente. La intensidad de la luz
ambiente regula a través de la epífisis, por ejemplo, la puesta
del huevo en las gallinas. De forma que, si se le enciende la luz
de noche, la gallina cree que ya es de día y vuelve a sus
funciones diurnas de comer y poner huevos.
Las palomas "magnéticas"
El profesor Bardasano ha experimentado con su equipo de Alcalá
de Henares en la línea férrea Madrid-Guadalajara, como las
palomas mensajeras desvían su vuelo o se detienen agazapadas sin
cruzar el tendido eléctrico, mientras el tren no se aleje
suficientemente del lugar. El paso del tren produciría
alteraciones electromagnéticas captadas por la paloma a través
de su glándula pineal, que "desorientan" el mapa de
sus vuelos. Algunas investigaciones han demostrado que estos
animales necesitan un régimen alimenticio que incluya
partículas de hierro, junto a granos de avena que contengan
minerales ferromagnéticos. ¿Se explicarían así las
peculiaridades migratorias de estas aves?.
La vuelta del Tercer Ojo
En los mamíferos y en el hombre la glándula pineal o epífisis
está situada en el centro geométrico del encéfalo y hasta
ahora no se han descubierto sus funciones con una unanimidad que
merezca el nombre de científica. Pero algunos biólogos están
interesados en su estudio y todo lo obtenido hasta ahora parece
orientar hacia que esta glándula, como traductor fotoendócrino,
no ha sido suficientemente conocida.
Se supone que, sin embargo, la glándula pineal tiene funciones o
puede tenerlas de mayor envergadura, pero que por alguna causa
desconocida se ha atrofiado o adormecido. Empero, algunos piensan
que esta glándula puede ser reactivada mediante ciertos
estímulos como la luz, y volver a ser lo que la naturaleza
dispuso para ella.
El biólogo ruso Shuskin ha desarrollado una hipótesis según la
cual el individuo puede producir variaciones de adaptación que
le llevarán a una diferenciación celular en un órgano
determinado. En otras palabras: Shuskin afirma categóricamente
que caracteres que han desaparecido de la estructura de un animal,
órganos que han atrofiado y casi perdido su naturaleza, pueden
volver a funcionar ya que se pueden desarrollar de nuevo si
están inscriptos en el código genético del individuo o de la
especie.
En definitiva, como se ha dicho siempre que la función crea al
órgano, en la teoría de Shuskin se dice que un carácter
depende de la utilidad y tiene lugar cuando aún existe. Por lo
tanto, si un órgano creado en su día por una función ha dejado
de "funcionar" y se ha atrofiado o al menos "adormecido"
por falta de utilidad, puede volver a la actividad total si es
nuevamente necesario y útil y en tanto no haya desaparecido por
completo en la ontogénesis.
Se trataría, pues, de la vuelta al funcionamiento ordinario de
la glándula pineal como Tercer Ojo. Ello sería posible si se
dieran las condiciones que supuestamente se dieron cuando tal
circunstancia se produjo. Según la biología, la glándula
pineal admite dos funciones: como receptor de estímulo y como
órgano secretor. Actualmente predomina la segunda función, pero
podría volver a ser criptorreceptor, es decir, tercer ojo, si
llegase a recibir luz.
Consideramos hoy en día la glándula pineal como un transductor
neuroendocrino: traduce información recibida de unas células
para trasladarlas a otras, pero podría volver a ser Tercer Ojo y
de hecho se piensa que en algunos individuos no ha dejado de
serlo, siempre que dicha utilidad fuese creada por el ambiente.
Algunos piensan que tal reactivación de las funciones
fotoendócrinas de la glándula pineal como Tercer Ojo no depende
más que de una conveniente iluminación de dicha glándula, lo
que podría conseguirse mediante la tepranación del cráneo,
como parece que ya se vino haciendo en la antgüedad sobre
ciertos y determinados individuos, posiblemente dentro de
ceremonias iniciáticas. Ciertamente, con la ley de Shuskin,
"... la apertura de una ventana craneal permitiría el paso
de la luz hacia el encéfalo y podría inducir sobre los
pineocitos en evolución el desarrollo de segmentos externos con
polaridad fótica".
Esta teoría sobre el Tercer Ojo fundamentado sobre la glándula
pineal no es una hipótesis que haya desarrollado simplemente
algún místico o una serie de ocultistas cuyos principios
científicos pudieran no ser del agravio de todos.
Pero de todo esto, un elemento me parece altamente revelador:
más allá de la credibilidad que el lector otorgue a las
teorías esotéricas de esta glándula, es un hecho histórico
que desde la más remota antigüedad se le llama "tercer ojo",
asignándole funciones ópticas. Ahora bien: si la neurología y
la oftalmología son científicamente confiables desde tiempos
sólo recientes, si los antiguos eran tan ignorantemente
supersticiosos y carentes de toda tecnología científica,
¿cómo sabían entonces que en ciertos animales era un "fotorreceptor"?.
¿Cómo diferenciaban las células si es que supieran de
las mismas- sensibles a la luz de las que no lo son?. ¿Cómo
sabían de las primitivas relaciones nerviosas entre las
funciones corticales y la epífisis?.
LA GLÁNDULA PINEAL
La glándula pineal se observa en la ilustración en la parte
iluminada. Esta glándula aparenta cesar su función física
aproximadamente a los 14 años de vida. La medicina desconoce su
función total. Sin embargo la relacionan con el desarrollo
sexual, algo que los místicos han enseñado de forma consistente.
El "fuego de kundalini" energía sexual sube a través
de la columna vertebral utilizando el sistema nervioso para subir
y llegar hasta la región del cerebro donde estas glándulas (
pituitaria y pineal ) son impactadas por el calor de la energía
reproductiva. Esto hace que las glándulas comiencen a vibrar
soltando una secreción de la cual la medicina aún no comprende
plenamente. Al ocurrir esto ciertas células del cerebro que
están "adormecidas" son cargadas con este tipo de
energía. Así pues se expande la capacidad de la conciencia al
igual que la capacidad cerebral y el individuo puede mediante
este estado percibir ciertos elementos que no son visibles bajo
un estado ordinario de la mente.
La combinación del uso de la facultad de la glándula pituitaria
y de la glándula pineal es lo que se conoce en misticismo como
"el tercer ojo." Esta es la región a la cual se le
refiere como el chakra de la corona. Las glándulas son físicas,
pero los chakras no lo son. Los chakras son centros de energía
localizados en el cuerpo etérico. Chakra es una palabra
sánscrita que significa vórtice o rueda de energía. Sin
embargo estos centros energéticos se encuentran cerca de estas
regiones. Los niños infantes ven personajes mayormente durante
los primeros 7 años de sus vidas; al igual que ven colores y
testifican tener amigos que entran en los cuartos, etc. Algunos
padres incomprensibles regañan a sus infantes por éstos
declarar que ven "amigos" o seres de otros planos.
Algunos padres le hacen pensar a sus infantes que tales
personajes no existen. Esto crea un estado de inseguridad y
confusión en el infante. Sin embargo los niños están
conscientes de la existencia de estos personajes ya que los han
visto con sus propios ojos.
EL 3ER OJO SEGUN ROSACRUCES :
MENSAJE DE LA GRAN LOGIA
Por Pedro Raúl Morales, F.R.C.
Conferenciante Internacional
El tercer ojo es actualmente un tema de preferencia de muchos
estudiantes de misticismo, pero desafortunadamente la
información que se da al gran publico no es la mas correcta,
sino un tanto deformada.
Las Mitologías hablan acerca de razas de gigantes y de cíclopes,
que existieron hace miles de años, y que tenían una naturaleza
mas eterica que física; pero hacen énfasis en que tenían un
solo ojo en el centro de la frente.
La Ciencia Sagrada siempre ha enenado que la causa primaria de
todas las manifestaciones es el cuerpo psíquico, siendo el
cuerpo físico, como vehiculo de manifestación, la
cristalización en el plano terrenal del primero. Todo esta en
perpetua evolución, desde la conciencia del Alma hasta las
manifestaciones en el plano de las formas.
Con el tiempo y la materialización del cuerpo físico, el ojo
psíquico se convirtió en el cuerpo pineal, glándula endocrina
de secreción interna. Así tenemos que la pinael es la
exteriorización de un centro psíquico situado en la cúspide
del cráneo, en la contraparte electromagnética del Aura Humana.
Dicho centro solamente puede ser percibido por medio de la
visión psíquica o clarividencia.
Pero el error se comete cuando se cree que la visión del tercer
ojo proviene exclusivamente del cuerpo pineal, el cual fue
considerado por Descartes como el asiento del Alma. Esto debe
tomarse en un sentido alegórico, pues sabemos que el Alma esta
en todo el cuerpo y en toda célula. Por lo tanto es en el cuerpo
pineal donde ejerce sus funciones mas especiales, y viene siendo
la morada donde la conciencia del alma puede entrar y
reconocerse como Ser verdadero.
En la cabeza tenemos dos centros Psíquicos (en total son siete
en el cuerpo). Al que se encuentra en un punto que se manifiesta
entre las cejas, la Pituitaria, le son trasmitidos y concentra
cinco tipos de energía de los restantes centros: garganta.
Corazón y los tres restantes bajo el diafragma.
El centro de la cabeza (coronal-pineal). Es elevado por medio de
la meditación y del servicio, y a través de el el Alma hace
contacto con nuestra Personalidad (mente objetiva-subjetiva).
Este centro es el símbolo activo del Espíritu Santo, el aspecto
masculino positivo, mientras que el situado en el centro de la
frente, entre las cejas, es el símbolo de la materia, aspecto
femenino negativo.
El Maestro Jesús dijo: Si tu ojo esta sano, todo tu cuerpo
estará iluminado Mateo, Cáp. 6 vers. 22. Esto podía
tener relación con el fenómeno de la transfiguración,
iluminando las diversas partes etérea del cuerpo, o hacer
referencia a la relación que hay entre la vida y la conciencia.
Una de las funciones del Cordón de Plata es la de unir el cuerpo
físico y sus atributos, al Alma en el cerebro, en la vecindad al
cuerpo pineal 9Aspecto conciencia), mientras que la otra unión
la hace a nivel del corazón (aspecto vida).
En nuestro cuerpo existe cierto numero de glándulas endocrinas,
que son las emanaciones del cuerpo psíquico. Cuanto mas bajas
estén en su localización, mas cerca están de las vibraciones
del mundo físico; mientras que los centros relacionados con la
espiritualidad se localizan en la parte superior del cuerpo:
corazón, cuello y cabeza.
Recordemos que el cuerpo pineal, asiento del Alma. Tiene como
centro psíquico la cúspide de la cabeza. En cuanto al cuerpo
pituitario, esta relacionado con el centro psíquico situado en
el punto donde comienza la nariz (el centro Ajna de los hindúes).
El cuerpo pituitario esta formado por lóbulos de materia
cerebral y su función es doble en relación con el sistema
nervioso, pues uno de los lóbulos
alimenta al sistema cerebro-espinal, mientras que el otro lo hace
con el neuronegativo (simpático-parasimpático).
Auque el cuerpo pineal esta relacionado con impresiones
provenientes del Alma, no hay que confundirlo con lo que se
conoce como el Tercer Ojo, cuya función es única y particular.
Ambos están emparentados, pero no unidos. No debe confundirse a
la visión espiritual con la visión eterica.
En el primer caso, se produce los cambios psicológicos después
del contacto con el Alma. En la visión eterica o astral, la
causa no es el aspecto espiritual. Algunos animales, como el gato,
el perro y el caballo, poseen esta facultad que les permite ver
aquello que es invisible al ojo humano físico. Esto depende
esencialmente en una diferencia de la estructura del ojo, y la
Humanidad, cada vez mas, comienza a sentir el desarrollo de esta
nueva facultad. Esta nueva facultad permitirá, algún día,
conocer otro mundo de manifestación real o eterica, tal como las
emanaciones electromagnéticas de la vida, o el contacto con
otros seres superiores.
Resumiendo, Que es el Tercer Ojo? Cuando el Alma esta próxima a
unirse a la consciencia objetiva del hombre, el cuerpo pineal y
el pituitario trabajan en el proceso, y si lo hacen en perfecta
armonía, se manifiesta entonces el Tercer Ojo como resultado de
la interrelación vibratoria entre las fuerzas del Alma
activadas por el cuerpo pituitario.
Estas fuerzas positivas y negativas, se reactivan las unas a las
otras. Cuando el magnetismo entra en acción, se produce entonces
lo que es conocido como luz en la cabeza (que no es
necesariamente percibida). Esta conexión entre los dos centros
superiores se establece cuando el Alma y el Cuerpo funcionan en
la Unidad.
A fin de que el cerebro llegue a registrar y trasmitir
correctamente las impresiones de Alma, el trabajo se deberá
llevar principalmente hacia la actividad del cuerpo pituitario y
luego subordinarlo al cuerpo pineal. De esta forma, la unidad
así llevada a cabo producirá:
a) Una elevación de conciencia por el cerebro.
b) El reconocimiento de la actividad del tercer Ojo como centro
dinámico, cuyas
energías servirán a los designios del Alma para el servicio en
la acción de la
impersonalidad.
Además, el Tercer Ojo se convertirá en un instrumento para el
Alma con el fin de:
a) Ver mas allá de las formas. El Ser puede tomar contacto con
el Alma Universal
O el Cósmico.
b) Ser un intermediario entre los planos psíquicos y físicos,
con el fin de servir y amar mejor al prójimo.
c) Servir como agente de purificación para la destrucción y
purificación de las viejas formas físicas.
EL DESPERTAR DEL TERCER OJO
¿Qué es el tercer ojo?
El tercer ojo es la puerta que abre al espacio de la
conciencia y a los mundos interiores. También es el principal
órgano para gobernar y poder despertar el cuerpo de energía.
Así pues, en la práctica el tercer ojo actúa como un "conmutador"
que puede activar frecuencias más elevadas del cuerpo de
energía y, en consecuencia, conducir a estados de conciencia
más elevados.
Desde un punto de vista terapéutico, la experiencia profesional
me ha mostrado que numerosos pacientes se sentían mejor cuando
conectaban con el tercer ojo, independientemente de la naturaleza
de sus problemas. Debido a su función de conmutador, tan pronto
como se activa el tercer ojo tiende a iniciarse el movimiento de
diversas corrientes de energía. Lo cual supone el ajuste
automático de un gran número de desórdenes físicos y
emocionales, un proceso que podría definirse como una especie de
auto-acupuntura. Además, incluso el proceso inicial del
despertar del tercer ojo tiende a ponernos en contacto con los
planos más profundos de la personalidad, lo cual por sí mismo
supone una importante acción terapéutica. Por supuesto, no
estoy sugiriendo que sea suficiente conectar con el tercer ojo
para sanarlo todo, aunque el potencial de este centro es tan
grande que no me sorprendería que en las próximas décadas se
desarrollarán cada vez más las "terapias del tercer ojo".
Desde un punto de vista espiritual, tanto en la tradición
cristiana como en la hindú se encuentran textos que comparan el
cuerpo con un templo. Si pretendiéramos desarrollar dicha
analogía, equipararíamos al tercer ojo con el portal del templo.
Cruzando dicho portal se pasa de lo profano a lo sagrado, del
estado donde se lee y se piensa acerca de la vida espiritual al
estado en que se comienza a experimentar. El tercer ojo siempre
ha sido considerado por quienes buscan conocerse a sí mismos
como una de las joyas más preciosas, de ahí la piedra preciosa
que se coloca en la frente de las estatuas de los Budas.
En este capítulo describiremos cómo comenzar a establecer
una conexión con el tercer ojo (práctica 3.2), así como una
técnica de meditación (3.7) mediante la cual se puede explorar
y desarrollar aún más el tercer ojo.
3.2 Primera apertura
Advertencia previa a la práctica de apertura
Esta práctica de apertura se ha diseñado para dar una
primera "pista" del tercer ojo, mediante el despertar
de una cierta sensación en el entrecejo. Se ha pensado para que
sea puesta en práctica una sola vez, o bien unas cuantas veces
durante un corto período de tiempo. A partir de entonces, el
trabajo en el tercer ojo se continuará mediante la práctica de
meditación indicada en la sección 3.7, así como con las demás
prácticas que contiene el presente libro.
Un buen modo de comenzar es elegir un día en el que no se tenga
nada que hacer, por ejemplo al principio de un fín de semana, y
enfocarse intensamente en las prácticas. Después de este fuerte
impulso inicial será más fácil seguir las restantes prácticas.
Las prácticas pueden efectuarse a solas o con amigos, en cuyo
caso la energía será más intensa. El mejor día del mes para
empezar es el inmediatamente anterior a la luna llena. Sin
embargo, no hay que preocuparse en exceso por el calendario, ya
que lo principal es hacer, más que esperar a que llegue el
momento perfecto.
Se recomienda vestir ropas de colores claros, preferiblemente
blancas. Evítese vestir de negro.
Debe recordarse que se está tratando con percepciones sutiles.
La vibración no es de esperar que sea sentida como una daga en
la frente. Aún en el caso de que solamente se sienta una vaga
titilación o presión en el entrecejo, es más que suficiente
para comenzar el proceso. Todas las demás prácticas del libro
contribuirán a intensificar y desarrollar la percepción inicial.
Recuérdese: ni imaginación ni visualización. Déjese que las
cosas lleguen por sí mismas. Una tenue vibración ya está
presente en el entrecejo de todo el mundo. El propósito es
revelar esta vibración natural, para más adelante cultivarla.
Léanse detenidamente las instrucciones que se presentan en la
siguiente sección, preferiblemente unas cuantas ocasiones antes
de ponerlas en práctica.
Preparación
Elija una habitación tranquila donde nadie pueda interrumpir
durante al menos una hora. Esta práctica puede realizarse junto
con amigos - no es necesario hacerla a solas - pero no debería
estar presente en la habitación nadie que no esté realizándola.
Enciéndanse velas alrededor de la habitación.
Despréndase del cinturón, corbata u otras prendas restrictivas.
Quítese el reloj de pulsera.
Túmbese en el suelo, preferiblemente sobre una alfombra, sábana
o manta delgada. Los brazos no deberían cruzarse, sino yacer a
ambos lados del cuerpo. Es recomendable que las palmas de las
manos miren hacia arriba.
Las piernas no deberían cruzarse.
Cierre los ojos. Mantenga los ojos cerrados hasta el final de la
práctica.
Relájese durante dos o tres minutos.
Hágase el zumbido durante cinco a diez minutos (sección 2.4).
Fase 1
Hágase consciente en la garganta. Comience a respirar con la
fricción en la garganta, tal como se explicó en el capítulo
precedente (sección 2.1).
Hágase consciente de la vibración generada en la laringe por la
fricción en la garganta.
Únicamente se trata de estar consciente, sin ninguna
concentración en particular.
Fluya con la energía. Si aparecen algunos movimientos en el
cuerpo o en la conciencia, déjese que sucedan.
Continúe durante cinco a diez minutos, respirando con la
fricción en la garganta y siendo consciente de la vibración en
la laringe.
Fase 2
Mantenga la respiración con la fricción en la garganta.
En lugar de ubicar la conciencia en la laringe, hágase ahora
consciente de la zona del entrecejo.
No hay que concentrarse. Si se "agarra" el área del
entrecejo con un foco excesivo, el proceso no podrá revelarse.
Flúyase con la energía. Sígase lo que llega espontáneamente.
Si la respiración cambia con naturalidad y se hace más intensa,
debe entonces seguirse dicha - u otra - tendencia natural de la
respiración. No obstante, hay que asegurarse de que se está
manteniendo al menos alguna fricción en la garganta durante las
primeras cinco fases de la práctica.
Permanezca "solo consciente" del entrecejo, respirando
con la fricción en la garganta durante unos cinco minutos. Para
esta práctica no es preciso controlar el tiempo con precisión,
por lo que no hay necesidad alguna de mirar al reloj.
Fase 3
Coloque la palma de la mano enfrente del área del entrecejo, sin
que la mano toque la piel, a una distancia de unos tres a cinco
centímetros.
Obsérvese que la mano no toca la piel.
Durante algunos minutos permanezca inmóvil en el suelo con los
ojos cerrados, mientras respira con la fricción en la garganta,
consciente del entrecejo y con la palma de la mano a unos tres
centímetros por encima de dicha zona.
Fase 4
Mantenga la mano frente a sí mismo, o bien vuélvala al
costado, según prefiera.
Permanezca con los ojos cerrados, respirando con la fricción en
la garganta, consciente del área del entrecejo.
Comience a esperar la aparición de una vibración en el
entrecejo, la cual puede tomar diferentes aspectos: bien una
clara vibración o picazón, o incluso una presión bastante
difusa, una sensación de peso o de densidad, en el área del
entrecejo.
No hay que esforzarse. Permanezca tranquilo, ya que hay que
permitir que las cosas sucedan naturalmente.Recuerde que los ojos
deben permanecer cerrados durante todas las fases de esta
práctica.
Fase 5
Tan pronto como perciba la más leve sensación de vibración
o picazón, presión, pulsación, peso o densidad, debe proceder
del siguiente modo: conecte la fricción en la garganta con la
sensación del entrecejo.
Conectar significa estar simultáneamente consciente, tanto de la
fricción en la garganta como de la vibración (o picazón,
densidad, presión...) en el área entre las cejas. Conforme se
procede de este modo, la conexión entre la energía de la
fricción en la garganta y el tercer ojo se va percibiendo cada
vez con mayor claridad.
A medida que se combina con la fricción en la garganta,
cambiará la vibración, haciéndose más sutil a la vez que más
intensa.
Si se siente vibración o picazón en cualquier otra parte del
cuerpo - por ejemplo en toda la frente, los brazos, o incluso en
todo el cuerpo - no hay que prestar atención a la misma. Se
trata de permanecer consciente de la vibración (o densidad,
presión...) en el área entre las cejas.
Continúe con la realización de esta fase durante unos diez
minutos, fortaleciendo la vibración en el entrecejo mediante la
conexión con la fricción en la garganta.
Recuérdese que no hay que imaginar ni visualizar nada. Se trata
de fluir con lo que venga.
Fase 6
Interrumpa la fricción en la garganta.
Ya no hay que enfocarse en la vibración.
Permanezca con los ojos cerrados, consciente únicamente del
área del entrecejo durante otros diez minutos (o,
preferiblemente, algo más).
Hay que estar absolutamente inmóvil, sintiendo la energía en
torno a uno mismo. Cuanto más inmóvil se esté, más intensa
será la sintonía.
Obsérvese si puede percibirse alguna sensación de luz o de
colores en la zona del entrecejo.
Comentarios
* No hay que concentrarse o "agarrar" el área del
entrecejo, sino mantener un foco muy suave en dicha área. Con
una concentración excesiva únicamente se conseguiría bloquear
el proceso. No se trata de "hacer", sino de
predisponerse a que las cosas sucedan por sí solas.
* Enfocarse en el área del entrecejo quiere decir, sencillamente,
estar consciente de dicha área, y no - por el contrario -
dirigir los globos oculares como si se tratara de observarla. En
el caso de que se efectuaran dichos movimientos con los ojos, se
originaría una tensión que se interpondría y distorsionaría
el curso natural de la experiencia. Es decir, los ojos no hay que
dirigirlos hacia ninguna parte en particular. Este comentario es
de aplicación para las demás prácticas contenidas en el
presente libro.
* Al principio es normal experimentar una vibración (o presión,
densidad...) en otras zonas de la frente o de la cara. Cuando
esto ocurra, no debe prestarse atención a dicha vibración, sino
enfocarse en la vibración del entrecejo, conectándola con la
fricción en la garganta. Con la práctica, todo será sencillo.
* Si se practica con amigos debe comprobarse que no se está
tocando a nadie, al objeto de evitar transferencias indeseadas de
energía.
* Si la experiencia se hace excesivamente intensa, lo único que
hay que hacer es abrir los ojos, con lo cual se volverá al
estado normal de conciencia.
Primera Apertura - Sinopsis de la Práctica
Tumbarse en el suelo y relajarse.
1) Fricción en la garganta + conciencia en la laringe
2) Fricción en la garganta + conciencia en el entrecejo
3) Como en 2) + palma de la mano frente al tercer ojo
4) Fricción en la garganta + buscar la vibración, picazón,
presión, densidad... en el área del entrecejo
5) Conectar la fricción en la garganta con la vibración en el
entrecejo
6) Quietud absoluta - conexión con la energía en torno a uno
mismo
3.3 Experiencias varias
En el Capítulo 10 se puede consultar un resumen de las
experiencias que es más frecuente encontrar cuando se empieza a
trabajar con el tercer ojo de acuerdo con los principios y
técnicas desarrolladas en el presente libro.
En lo que concierne a esta primera apertura, lo único que
importa es la vibración (o picazón, o densidad...) en el área
entre las cejas y la luz, si es que se perciben. La mejor actitud
es no prestar atención a ninguna otra manifestación que pueda
ocurrir mientras se implementa dicha práctica.
Cuando se trabaja con el tercer ojo y con energías etéricas,
especialmente al principio, puede que tengan lugar otras
manifestaciones menores tales como la picazón, o incluso
sacudidas, en diferentes partes del cuerpo, o bien imágenes que
se instalan de repente en la conciencia. Déjese que vayan y
vengan, ya que no tienen demasiado significado. Limítese a
seguir la técnica como si no sucediera nada.
Puede ocurrir que la vibración, la picazón, la densidad o la
luz que se sienta en el entrecejo sea bastante intensa; pero
realmente no importa si son un tanto tenues o borrosas. Como se
verá más adelante, la intensidad de la energía puede variar
mucho de un día a otro para una misma persona; y bien puede ser
que se haya intentado la "primera apertura" en un día
de baja intensidad energética. Sin embargo, independientemente
de lo tenues que puedan ser dichas cualidades, son el primer hilo,
y en el transcurso del presente libro se irá introduciendo de
forma gradual una técnica sistemática para transformarlas en
una percepción clara del tercer ojo.
3.4 Referencias experienciales
vibración <=> etérico (fuerza vital)
colores, luz <=> astral
luz púrpura <=> espacio astral
A medida que se practiquen las diversas técnicas que trabajan
con el tercer ojo, podrá principalmente encontrarse con tres
tipos de experiencias en el área del entrecejo: 1) vibración, 2)
colores y luz, 3) luz púrpura. La primera indica una activación
del plano etérico, la segunda del astral y la tercera - la
percepción de la luz púrpura - indica que se ha establecido una
conexión con el espacio astral (los términos "etérico"
y "astral" serán más adelante desarrollados con
amplitud).
Por supuesto, estas indicaciones son excesivamente simples como
para poder ser exactas. Pero desde un punto de vista experiencial
proporcionan una referencia útil para facilitar la búsqueda del
propio camino en la etapa inicial.
1) Vibración, picazón, sensación de presión, peso o
densidad, tienen el mismo significado cuando se sienten en el
entrecejo. Indican que se ha activado algo en la parte etérica
del tercer ojo. El cuerpo etérico es el plano o estrato donde se
contiene la fuerza vital, equivalente al prana de la tradición
hindú o el qi de la medicina tradicional china. (El tercer ojo
no es un órgano físico, sino que es predominantemente etérico
y astral).
La vibración (o cualquiera de sus equivalentes, como picazón,
pulsación, presión, peso, densidad...) es la sensación por la
que se percibe el etérico. Siempre que se sienta en cualquier
parte del cuerpo, indica que el etérico está activado en dicha
zona. Por consiguiente, la percepción de la vibración en el
entrecejo no es otra cosa que la percepción de la parte etérica
del tercer ojo.
Dado que la picazón, presión, densidad o peso tienen más o
menos la misma significación, a efectos simplificatorios nos
referiremos a todas ellas en conjunto con una sola palabra:
vibración. Por lo tanto, siempre que se lea "vibración"
en el presente libro, se debe interpretar que nos estamos
refiriendo a todo el conjunto de sensaciones citado. Por ejemplo,
"construir la vibración en el entrecejo" significaría
construir la modalidad que sea más natural en uno mismo:
vibración, presión, densidad... En cualquier caso, transcurrido
cierto tiempo la vibración se percibirá como si fuera todas las
modalidades citadas al mismo tiempo.
Hay diferentes niveles de vibración, al igual que existen
diferentes niveles de energía etérica, unos más sutiles que
otros. La intensidad de la vibración puede variar de un día a
otro. Además de las variaciones cuantitativas, también la
cualidad de la vibración tiende naturalmente a diferir de un
día a otro. En consecuencia, es importante no apegarse a ninguna
modalidad, sino fluir con lo que venga cada día. Tras algún
tiempo, la experiencia se hará más estable y los movimientos de
la energía estarán más bajo control.
2) El segundo tipo de experiencia que puede tener lugar en el
entrecejo es la de luces (no físicas) de varios tipos, desde una
vaga neblina, nube o brillo hasta colores y formas organizados.
Estas variadas manifestaciones pueden considerarse como
equivalentes, e indican que algo se está activando en la parte
astral del tercer ojo. Para simplificar, nos referiremos a todas
ellas con el término "luz". Así, cada vez que se lea
"luz" en el presente libro, implica que nos estamos
refiriendo al conjunto de manifestaciones mencionado (neblina,
colores, formas luminosas, puntos brillantes, brillos...).
Elíjase la que llegue con más naturalidad a uno mismo,
permitiendo que se vaya refinando gradualmente hasta convertirse
en una luz cada vez más brillante.
El cuerpo astral es el plano de la conciencia mental y de las
emociones. La ecuación "luz (no física) = astral" no
es absoluta, ya que ciertas frecuencias elevadas de luz provienen
de planos muy por encima del astral. Pero, como pronto se
aprenderá a discernir, las luces y colores que normalmente
aparecen en el entrecejo cuando se "activa" el tercer
ojo son un claro indicador de que la parte astral del tercer ojo
se está activando.
3) La luz púrpura es a menudo percibida como el fondo de las
otras luces o formas de color. Da la sensación de una extensión
o espacio que se extiende frente al tercer ojo. Cuanto más
profundamente se contacte la luz púrpura, más se percibirá
como un espacio que no solo está enfrente sino también
alrededor de uno mismo. Este espacio se corresponde con lo que
los esoteristas denominan espacio astral.
Este espacio de conciencia no siempre se percibe como púrpura,
sino también como azul oscuro e incluso negro. Lo que más
importa es la sensación de espacio, independientemente del color
de fondo que se perciba. Por tanto, emplearemos el término
"espacio" para indicar la extensión oscura al fondo
del tercer ojo, cualquiera que sea su color.
Obsérvese que la percepción del espacio púrpura es bastante
sencilla, así como que muchas personas lo han experimentado (particularmente
durante la infancia) sin haberse dado cuenta de su verdadera
naturaleza.
3.5 Cuando no se siente ninguna vibración
A continuación se exponen unas cuantas indicaciones para
quienes no puedan sentir ninguna vibración en el entrecejo
mientras realicen los ejercicios.
Es posible, y no es infrecuente, que la vibración esté pero que
no se registre. Puede que se esté esperando algo extraordinario
o muy intenso. Tal vez sea demasiado simple. Esta vibración ha
estado siempre en el entrecejo y nunca se le ha prestado la
atención suficiente.
Puede que se esté bloqueando el proceso por practicar con
vehemencia. Asegúrese de que no hay concentración, déjese que
las cosas sucedan por sí mismas. No hay que buscar la vibración,
hay que dejar que venga. Continúe con la práctica, insista;
pero con el espíritu de dejarse llevar.
Hay otra razón por la cual puede que no se sienta ninguna
vibración: tal vez se esté teniendo luz en lugar de vibración.
Recuérdense las referencias:
vibración <=> etérico
luz <=> astral
Si se está percibiendo luz en alguna de sus formas (desde un simple haz borroso y desdibujado hasta un maravilloso espacio púrpura, pasando por diversos tipos de colores y formas), en ese caso se está ya en el astral, y por tanto ya no se está en el etérico. No se puede (al principio) estar dentro y fuera de la casa al mismo tiempo. Consecuentemente, si se está teniendo luz, es bastante posible haber soslayado el nivel de la vibración. En dicho caso, continúe la práctica con la luz en vez de con la vibración. En el plan de meditación que se sigue en el presente libro (sección 3.7), esto supone pasar de la fase 2 a la fase
3. No hay que preocuparse por la vibración, sino conectar la
vibración en la garganta con la luz.
Después de haber efectuado estas prácticas con cientos de
estudiantes de Clairvision School, nunca he visto a nadie que no
lograra sentir la vibración después de unas cuantas prácticas.
Síganse los Oxyrhynchus Sayings of Jesus, donde se habla acerca
de aquellos cuya búsqueda no cesa hasta que encuentran, "y
cuando encuentren se quedarán atónitos". Persevere,
persevere, persevere... y todo llegará.
3.6 Otros comentarios acerca del tercer ojo
Es práctico considerar el tercer ojo como si fuera un parche
o moneda grande en el centro de la frente (área del entrecejo).
En realidad, el tercer ojo es más bien como un túnel o tubería
que va desde el área del entrecejo hasta el hueso occipital, en
la parte posterior de la cabeza.
El túnel del tercer ojo
A lo largo de dicho túnel existen varios centros de energía,
mediante los cuales se puede conectar con diferentes mundos y
áreas de conciencia. Esto explica por qué distintos sistemas
pueden "ubicar" el tercer ojo en sitios diferentes:
cada uno elige uno de los centros de energía que se emplazan a
lo largo del túnel como punto de referencia, o incluso a veces
una estructura de energía adyacente al túnel del tercer ojo.
Otro punto importante a tener en cuenta es que el tercer ojo no
es físico. La parte más material del tercer ojo es una
estructura de energía que se integra en el cuerpo etérico, o
plano de la fuerza vital. El cuerpo etérico tiene múltiples
conexiones con el cuerpo físico y por lo tanto el tercer ojo, al
ser el "conmutador principal" del cuerpo etérico,
está asimismo estrechamente conectado a ciertas estructuras del
cuerpo físico, como por ejemplo las glándulas pituitaria y
pineal.
Sin embargo, sería simplista decir que el tercer ojo es la
glándula pituitaria o la glándula pineal, como se afirma en
ciertos libros. Como se ha explicado anteriormente, el túnel del
tercer ojo no es físico. El tercer ojo impacta su energía en
varias estructuras del cuerpo físico, incluyendo el seno frontal,
los nervios ópticos y sus ramificaciones, los nervios de la
placa cribiforme del hueso etmoides, las glándulas pituitaria y
pineal, algunos de los núcleos en el centro del cerebro, los
ventrículos del cerebro y otras más. Sería en exceso simplista
y limitador tomar una de estas estructuras y etiquetarla como
"tercer ojo". Insistimos una vez más en que el tercer
ojo no es físico, sino que es un órgano de energía. Puede
tener conexiones privilegiadas con determinadas estructuras
físicas, aunque no puede limitarse a ninguna de ellas.
Al principio no hay que preocuparse de ninguna otra parte del
túnel, sino estar consciente en el entrecejo. Hay que empezar en
algún punto, y este centro en particular, en el área entre las
cejas, posee la gran ventaja de crear una energía protectora
alrededor del aura tan pronto como es activado. Más adelante se
hará la introducción a otros centros del "túnel".
Así pues, en el presente libro, siempre que hablemos de "el
ojo" nos estaremos refiriendo al área del entrecejo (entre
las cejas). Lo cual, por supuesto, no implica que el entrecejo
sea el tercer ojo en su totalidad. Aunque, en las etapas
iniciales de aprendizaje, es el área que se usará y
desarrollará como conmutador principal, el lugar donde se
permanecerá consciente constantemente. Si se tienen sensaciones
en otras áreas de la cabeza no debe tratarse de suprimirlas, ni
tampoco de prestarles atención todavía. Manténgase el foco en
el entrecejo.
3.7 Meditación en el tercer ojo
Ahora comenzaremos con nuestra principal técnica de
meditación. Los estadios iniciales de este proceso de
meditación no pretenden la proyección a estados de
transcendencia espectaculares, sino trabajar en la construcción
sistemática del tercer ojo, para más adelante lograr el
verdadero silencio interior. Como se analizará en el Capítulo 9,
relativo a la toma de conciencia, uno de los principios de
nuestra aproximación es que uno no puede luchar mentalmente
contra la mente. No puede forzarse a la mente a permanecer en
silencio. Pero puede construirse una estructura que transcienda
la mente, desde donde la mente pueda dominarse. En tal sentido,
el tercer ojo puede ser comparado a una torre de control,
semejante a la del vigésimo hexagrama del I Ching. Las primeras
fases de este proceso de meditación pretenden la estructuración
del tercer ojo y su integración en el propio sistema, tan
tangiblemente como sea posible.
Las fases 4 y 5 tratan del espacio interior y de los vórtices
misteriosos. Durante las primeras semanas de la práctica, para
simplificar, puede decidirse obviar la fase 5 (el vórtice),
yendo directamente desde la fase del espacio a la "no-técnica",
o meditación propiamente dicha, cuando se está "solamente
consciente" por encima de la cabeza.
Preparación
Quítese los zapatos, el cinturón, la corbata y el reloj.
Siéntese en el suelo con las piernas cruzadas, o en una silla,
con la espalda vertical. No es preciso estar en el suelo; pero la
espalda ha de estar muy recta y vertical. Si se está sentado en
una silla es preferible no apoyar la espalda en el respaldo, de
modo que se permita el libre flujo de las energías.
Meditación, fase 1: la laringe de energía
Cierre los ojos. Mantenga los ojos cerrados hasta el final de la
meditación.
Comience respirando con la fricción en la garganta (sección 2.1).
La respiración con la fricción genera una vibración en la
garganta. Hágase consciente de la vibración en la laringe.
Utilice la fricción en la garganta para intensificar la
vibración en la laringe.
La vibración en la garganta se compone de dos partes: una
física, creada por una acción mecánica de la respiración, y
otra más sutil, como una picazón, que puede percibirse aún
después de interrumpir la respiración con la fricción en la
garganta.
Emplee la fricción en la garganta para intensificar la picazón
no física.
Ajuste la posición de la columna. Busque la verticalidad
absoluta. Alinee el cuello con el resto de la espalda en busca de
una postura perfectamente vertical. Asegúrese de que la cabeza,
el cuello y el resto de la espalda están perfectamente alineados
y verticales.
Observe cómo se intensifican la vibración en la laringe y el
flujo de energía en la garganta cuanto más próximo se está a
la postura de perfecta verticalidad.
Cultive la quietud.
Meditación, fase 2: vibración en el ojo
Siga respirando con la fricción en la garganta; pero deje que
descienda la conciencia de la garganta. Hágase consciente de la
vibración en el entrecejo.
Conecte la vibración en el ojo (i.e. en el entrecejo) con la
fricción en la garganta.
Si no se está suficientemente seguro de lo que significa 'conectar',
limítese a permanecer consciente de ambos centros al mismo
tiempo: la respiración con la fricción en la garganta y la
vibración en el entrecejo. Pronto se evidenciará el hecho de
que hay una cierta interacción entre la garganta y el ojo. Esto
es lo que significa conectar.
La fase 2 consiste en usar la fricción en la garganta como un
amplificador, para cultivar y la vibración en el ojo.
Si se puede elegir entre una densidad pesada o una sutil picazón,
es preferible quedarse con la picazón. Evite la sujeción de la
mente. Mantenga la experiencia ligera.
Meditación, fase 3: luz en el ojo.
Mantenga la fricción en la garganta. (Los ojos permanecerán
cerrados hasta el final de la meditación).
Haga descender la conciencia de la vibración. En vez de esto,
empiece a buscar en el entrecejo una niebla o neblina, o un
brillo, o cualquier tipo de luz o color. Todas ellas pueden
integrarse como diferentes modalidades de "luz", lo
cual, naturalmente, en el contexto del presente libro, no hace
referencia a una luz física sino espiritual, la cual es
percibida con los ojos cerrados.
Un principio esencial del trabajo es:
¡No trate de ver la luz, trate de sentirla!
Recuerde, no hay que imaginar ni visualizar - solamente hay
que tener conciencia de lo que está frente a uno mismo.
Tan pronto como se perciba alguna de esas modalidades de luz (neblina,
brillo, color...), aunque sea vagamente, conecte con la fricción
en la garganta. Así como en la fase 2 se conectaba la fricción
con la vibración en el entrecejo, ahora se está conectando la
fricción con la luz. En vez de amplificar la vibración, ahora
se trabaja para amplificar la luz.
A medida que se avanza en la práctica se percibirán partes de
la luz cada vez más brillantes. Se ha de descender
paulatinamente la conciencia de las partes más neblinosas para
enfocarla en las más brillantes. Conecte la fricción
amplificadora con las partes más luminosas de la luz.
Es frecuente la experiencia de minúsculas partículas brillantes
de luz, esparcidas por el espacio frente a uno mismo, moviéndose
aleatoriamente en todas direcciones. Conforme se conecte la
fricción con dichas partículas luminosas, algunas de ellas
entrarán en uno mismo e irán directamente al corazón,
alimentándolo con una energía preciosa.
Meditación, fase 4: conciencia en el espacio
Permanezca en el ojo, entre las cejas.
En lugar de enfocarse en la propia luz y en sus partículas
brillantes, hágase consciente del fondo de la luz. La penumbra o
luz púrpura al fondo de todos los colores dará una sensación
de espacio, el cual se extiende frente a uno mismo.
El espacio puede aparecer como púrpura, azul oscuro o incluso
únicamente oscuro. Más que su color, lo que importa es la
sensación de extensión.
Limítese a permanecer consciente en el espacio. Déjese absorber
en él.
En este punto la fricción en la garganta puede disminuirse o
incluso interrumpirse. Reanude la respiración con fricción si
la mente divaga con pensamientos.
Meditación, fase 5: pivotando en el espacio
Comience a pivotar en el espacio frente a sí mismo, haciendo
espirales hacia adelante y en el sentido de las agujas del reloj,
como si estuviera cayendo hacia adelante en un túnel.
Pivote como si estuviera atrapado en un vórtice o remolino.
El vórtice está ahí, en el espacio, esperando. No debe tratar
de inventarse un movimiento en espiral. Más bien se trata de
dejarse coger por el vórtice y ser arrastrado por su movimiento
natural.
A medida que se gira, a veces cambiarán las cualidades y el
color del espacio, como si fuéramos proyectados a un área
completamente distinta. Únicamente se trata de ir reconociendo
las diversas sensaciones y sentimientos y continuar con el
vórtice.
De vez en cuando - o incluso constantemente si se desea - puede
emplearse la fricción en la garganta para amplificar el efecto
del vórtice.
No-técnica
Deje caer cualquier conciencia de la respiración, del ojo,
del espacio...
Hágase consciente únicamente por encima de la cabeza.
No haga nada, no busque nada, esté "sólo consciente".
Ni siquiera esté consciente de sí mismo - únicamente
consciente.
Permanezca extremadamente inmóvil.
Practique el arte de perder el control.
Permita que la conciencia despegue, por encima de la cabeza.
Vuelva y finalice la meditación
Vuelva a estar consciente en el entrecejo.
Escuche los sonidos de afuera.
Hágase consciente del cuerpo. Haga unas cuantas inhalaciones
prolongadas.
Emplee cuanto tiempo desee para volver por completo, y entonces
chasquee los dedos de la mano derecha y abra los ojos.
Comentarios, fase 1 (vibración en la laringe)
* No importa si al principio se encuentra difícil separar la
vibración física de la no-física. Es suficiente con tener un
vago sentido de la vibración, tanto de la física como de la no
física, para que el proceso siga su curso. De cualquier modo, si
se tratara de ser en extremo preciso, la mente probablemente se
interpondría en el camino y bloquearía el proceso.
Todo cuanto se relaciona con la vibración probablemente quedará
más claro después de leer los Capítulos 4, 6 y 8 y practicar
las técnicas de las circulaciones energéticas.
* Al principio puede servir de ayuda colocar la mano cerca de la
garganta, a unos 2 ó 3 centímetros de distancia, al objeto de
aumentar la sensación de energía en dicha área. Con el tiempo,
ello ya no será necesario.
* Para esta práctica, así como para cualquier trabajo en la
laringe de energía, es crucial que el cuello esté tan vertical
como sea posible.
¿Cuáles son las diferencias más obvias que pueden observarse
entre los cuerpos de los animales y los de los seres humanos? Una
diferencia importante es que la columna vertebral humana es
vertical, mientras que los animales suelen vivir en posición
horizontal. Asimismo, cuando los animales tienen laringe, esta no
es vertical. Esto nos da una pista acerca de la importancia que
tiene la verticalidad para que la laringe pueda alcanzar su
status cósmico en conexión con el Espíritu. Puede hallarse
otra pista percibiendo lo que sucede cuando se efectúa la
primera fase de la meditación: tan pronto como se consigue una
posición del cuello absolutamente vertical tiene lugar una
intensificación súbita de la vibración en la laringe.
Comentarios, fase 2 (vibración en el ojo)
* La laringe de energía actúa como amplificador y moldeador
(da forma). Al conectarse el área del entrecejo con la fricción
en la garganta, se trabaja en el fortalecimiento del tercer ojo.
Respecto a la experiencia, cabe decir que la intensificación de
la vibración en el tercer ojo que tiene lugar tan pronto como se
conecta con la fricción en la garganta, indica que está
teniendo lugar la acción de la laringe.
* Como se ha explicado anteriormente, la vibración puede
asimismo sentirse como una picazón, una presión, una densidad...
Esta fase es el trabajo de construcción del plano etérico del
tercer ojo.
Comentarios, fase 3 (luz en el ojo)
* Al principio, conectar la luz en el ojo con la fricción de
la garganta simplemente significa sentir ambos simultáneamente.
Entonces, se produce automáticamente un intercambio entre los
dos, por el cual la energía generada por la fricción en la
garganta se comunica con la parte del (tercer) ojo que percibe la
luz. En la práctica, la experiencia es bastante simple: la
fricción parece que "alimente" la luz, haciéndola
más tangible y brillante, lo cual es otro ejemplo de cómo la
laringe puede usarse para "dar forma".
* La mayor parte de los estudiantes que creen que no pueden ver
la luz, en realidad la ven; pero no la reconocen. Se ha de
aceptar que, al principio, la sensación de luz puede ser débil,
como un haz algo borroso o difuso, por ejemplo. Pero incluso este
tenue brillo es el primer hilo. Emplee el efecto amplificador de
la laringe para desarrollarlo. Practique, practique, practique...
y el humilde brillo se transformará en una luminaria.
Comentarios, fase 4 (el espacio)
* Una experiencia corriente cuando se alcanza la percepción
del espacio púrpura es la de un sentimiento de inmenso desahogo
en el corazón, como si de repente se hubiera liberado un peso
enorme. Tan pronto como se contacta el espacio interior, el
corazón se siente inmensamente más ligero. Algunas
explicaciones de este hecho podrán encontrarse en la sección 3.10.
Comentarios, fase 5 (el vórtice)
* El sentido de las agujas del reloj no debe tomarse como algo
sistemático y obligatorio. Como siempre, se ha de seguir la
energía del instante, ya que algunas veces es posible que se
pivote hacia atrás o en dirección contraria a la de las agujas
del reloj. Sin embargo, cuando ningún viento o corriente en
particular nos lleve hacia atrás, es preferible moverse hacia
adelante y en el sentido de las agujas del reloj.
* El vórtice es tanto un remolino como un túnel al mismo tiempo.
Es preferible no tener ideas preconcebidas acerca de cómo
aparecerá, sino dejar que la percepción emerja gradualmente por
sí misma.
* Pivotar en el espacio conduce a la elaborada ciencia de los
vórtices, mediante la cual se puede viajar lejos en el espacio y
en el tiempo. Introduce una forma de viajar en la que el
propósito no es proyectarse fuera del cuerpo, sino sumergirse
internamente con tal profundidad que ya no hay nada de que
escaparse. El efecto vórtice, el cual conduce de un espacio-tiempo
a otro, se utiliza con profusión en ISIS, las técnicas
Clairvision de regresión.
* Hay que aproximarse al vórtice con gran respecto y reverencia,
como si nos acercáramos a un arcángel muchos eones más mayor
que nosotros, y el vórtice nos introducirá en extraordinarios
misterios.
Pensamientos durante la meditación
Si emergen pensamientos durante la meditación no hay que
prestarles atención, hay que limitarse a seguir con el proceso.
Pronto se notará que una fuerte vibración en el entrecejo
tiende a aquietar la mente y reducir de forma significativa su
continuo flujo de pensamientos. Por tanto, no se precisa luchar
mentalmente contra los pensamientos. Basta con no enfocar la
atención en ellos. Cada vez que un pensamiento distraiga, basta
con volver al tercer ojo y continuar el ejercicio. Persevérese
en el proceso y, a medida que se desarrolle el tercer ojo, los
pensamientos serán, cada vez más, un problema menor. A partir
de cierto nivel de desarrollo, el tercer ojo proporciona la
capacidad de escaparse por completo de la mente, y por
consiguiente de los pensamientos, a propia voluntad.
Cuando el nivel de los pensamientos llega a ser molesto, pueden a
menudo aquietarse mediante la intensificación de la fricción en
la garganta, la cual tiene el efecto de reforzar la vibración en
el ojo. Pero recuérdese que en nuestra meditación el propósito
no es mantener la mente silenciosa - un ejercicio notablemente
desesperanzador - sino construir el tercer ojo. Cuando esto se ha
logrado, los pensamientos ya no importarán nunca más.
Sinopsis de la meditación del tercer ojo
Preparación: siéntese con la espalda recta y vertical
1) Fricción en la garganta + vibración en la laringe
2) Fricción en la garganta + vibración en el entrecejo
3) Fricción en la garganta + luz en el entrecejo
4) Espacio
5) Pivotar en el espacio: el vórtice
No-técnica: solo estar consciente por encima de la cabeza
Tiempos sugeridos para cada fase
* Para una meditación de treinta minutos: cinco minutos para
cada una de las cinco fases, más cinco minutos por encima de la
cabeza.
* Para una meditación de sesenta minutos: Fase 1, cinco minutos.
Fase 2, diez minutos. Fase 3, diez minutos. Fase 4, de diez a
quince minutos. Fase 5, de quince a veinte minutos. Más cinco
minutos por encima de la cabeza.
* Para una meditación de diez minutos: tómense unos dos minutos
para cada fase.
La Fase 1 no debe obviarse nunca, incluso si el tiempo disponible
es escaso, dado que es una componente esencial del proceso.
Práctica 3.8: más zumbido
Esta técnica emplea el zumbido que se practicó en la
sección 2.4. Siéntese con la espalda recta y vertical y hágase
consciente en la garganta. Repita las fases 1, 2 y 3 de la
meditación del tercer ojo, aunque haciendo un zumbido en lugar
de la fricción en la garganta.
Déjese sumergir en el espacio, tal como se vio en las fases 4 y
5, empleando el zumbido de vez en cuando para penetrar en el
espacio con más profundidad.
Comentario
* Estos zumbidos proporcionan un medio poderoso para
proyectarse en el espacio. No dude en recurrir a los mismos en
cualquier ocasión en que los pensamientos o actividades mentales
molesten o se interpongan durante la meditación.
3.9 Cómo organizar la práctica
Durante los primeros días de práctica haga tanta meditación
como le sea posible, repitiendo la práctica de la primera
apertura (sección 3.2) y usando la meditación del tercer ojo (3.7),
así como su equivalente con el zumbido (3.8) y cualquier otra
técnica contenida en el presente libro. Este fuerte impulso
inicial hará que sea más fácil seguir el resto del proceso.
A partir de entonces, un buen método de proceder es dedicar
algún tiempo todas las mañanas a la práctica de la meditación
del tercer ojo (3.7) y otros ejercicios. Por ejemplo, medite
durante unos veinte o treinta minutos y entonces practique los
ejercicios de circulaciones energéticas (Capítulos 4, 6 y 8)
durante diez minutos, las técnicas de visión (Capítulos 5 y 7)
durante diez minutos, y las técnicas de protección (Capítulos
18 y 20) durante diez minutos. Haga una práctica nocturna (Capítulos
13, 14 y 15) cada noche antes de dormir, y quizás también por
la tarde o al comenzar la noche, por ejemplo si se está cansado
al llegar a casa después de trabajar.
Si se dispone de más tiempo, ciertamente es posible, y
beneficioso, dedicar largos períodos a los ejercicios. Aunque
debería quedar claro que las técnicas Clairvision se han
diseñado para personas que viven en el mundo, y no invitan a
retirarse de las actividades cotidianas sino a comenzar a
realizarlas con una nueva conciencia, tal y como se analizará en
el Capítulo 9.
El secreto del éxito no consiste en pasar largas horas meditando,
sino en incorporar cada vez más estas prácticas en las
actividades cotidianas. La piedra angular de nuestro método es
mantener una conciencia permanente en el tercer ojo (en el área
entre las cejas), independientemente de lo que se esté haciendo
(aparte de dormir). Lo cual no se refiere a la luz o el espacio,
que deben dejarse para los momentos de meditación, sino a
mantener constantemente una conciencia de la vibración en el
entrecejo. Así se alcanzará un doble propósito: por una parte,
se estará gradualmente más presente en las propias acciones,
más centrado; y por otra parte, el tercer ojo se nutrirá de
dicha conciencia y se desarrollará como un centro de energía
poderoso. Todas las técnicas contenidas en el presente libro
pueden considerarse como ocasiones para cultivar una nueva
conciencia. El primero y principal beneficio de nuestras
técnicas de visión es que al implementarlas hay que permanecer
consciente y presente en el área entre las cejas.
Si se dispone de escaso tiempo, puede muy bien seguirse el
proceso indicado (técnica 3.7) de meditar tan solo de cinco a
diez minutos cada mañana, e incorporar las restantes prácticas
en las rutinas diarias. Pero dichos cinco a diez minutos de
meditación matutina son esenciales para el desarrollo del tercer
ojo. Si la "agenda" es tal que el período de práctica
es por la tarde en vez de por la mañana, debe asimismo tratarse
de mantener de cinco a diez minutos de meditación matutina a
ultranza, ya que ello asegura la reconexión del tercer ojo,
modificándose por completo la energía para el resto del día.
Independientemente del formato que se decida adoptar para la
práctica, recuérdese que esta parte del camino tiene que ver
con la construcción - construcción del cuerpo sutil -, por lo
que cuanto más se practique antes se concluirá el edificio.
3.10 Los misterios del espacio
Mientras se practica ISIS - las técnicas Clairvision de
regresión - no es raro volver a experimentar la condición del
embrión durante los días que siguen a la concepción. El feto
puede sentirse "bañándose" en el espacio púrpura. El
espacio púrpura lo rodea por completo, como si fuera un mar. El
embrión es diminuto y el espacio alrededor da la sensación de
ser inmenso. Dicho espacio no es distinto del espacio púrpura
que se percibe en el tercer ojo, durante las fases cuarta y
quinta de la meditación del tercer ojo.
Para el embrión, el espacio está fuera y alrededor de sí mismo.
Pero para nosotros el mismo espacio está dentro. Para entrar en
el espacio, uno se ha de retirar hacia dentro y atravesar el
portal del tercer ojo. En los Upanishads, el ser humano es
comparado con una ciudad con diez puertas. Nueve de dichas
puertas abren hacia afuera y sólo una hacia adentro. Las nueve
exteriores son los dos ojos, las dos orejas, las dos fosas
nasales, la boca, el ano y el órgano generador. La décima
puerta es el tercer ojo o ajña-cakra, el cual no está abierto
al mundo externo sino al espacio interior.
Así que, lo que estuvo fuera para el embrión, ahora está
dentro para nosotros. Durante el proceso embrionario por el que
se construye el feto tiene lugar una interiorización del espacio
astral. Es una inversión fascinante, mediante la cual el
interior se convierte en exterior y el exterior se convierte en
interior. Y en la muerte sucede todo lo contrario: lo individual
se reintegra en el espacio.
Esto nos conduce a un entendimiento más profundo de la palabra
"existencia", empleada para describir el período de
vida en la Tierra. En latín ex significa fuera y sistere
significa tomar posición. Existencia, por lo tanto, significa
tomar posición fuera, esto es, salir del espacio. Existir es la
salida temporal del espacio que se experimenta entre el
nacimiento y la muerte.
Ahora puede entenderse la sensación de alivio y desahogo que se
siente en el corazón cuando uno se sumerge en el espacio
púrpura durante la meditación. Es como si de repente el
corazón fuera liberado de todas las presiones de las distintas
encarnaciones vividas, de todos los problemas de la existencia -
¡suficiente para sentirse mucho más ligero!-. Uno de los
resultados de la iniciación es establecer una conexión
permanente con el espacio sin perder el anclaje con la Tierra. Se
puede disfrutar de la paz del espacio cósmico y, al mismo tiempo,
permanecer plenamente involucrado en las actividades diarias.
Pasado un determinado nivel, esta alegre ligereza se queda para
siempre en el corazón, sin importar lo que pueda suceder afuera.
Debe quedar patente que el propósito del estilo de trabajo de
Clairvision no es sacar al individuo fuera de la encarnación
para llevarlo a un paraíso flotante y feliz, sino prepararle
para el trabajo de alquimia interior, la transformación de la
sustancia íntima de sus cuerpos. El propósito es conseguir la
iluminación aquí y ahora, en medio del embrollo cósmico que es
la vida moderna. Paradójicamente, conectando con el espacio se
crea una libertad interior que nos permite estar en el mundo de
una manera más plena.