Periplo artificial; orgullo de familia.

 

   La convivencia familiar, seguida de un desconocimiento de los problemas y necesidades reales de la persona con discapacidad, es un problema interno de las familias, el cual, en demasiadas ocasiones, se suele mantener en secreto, se intenta ocultar, evitar a toda costa, que el problema atraviese los muros del hogar. Mientras tanto, gente de a pie y vecinos, ajenos al problema real que se vive en la familia en cuestión, tiende a pensar que todo va bien; sin embargo, la persona directamente afectada, el discapacitado, va sufriendo en silencio la tortura de vivir el día a día con carencias tales como no disponer de unos simples asideros en la mesa, al lado de la cama, lo cual facilitaría en un 75% al menos la incorporación diaria de la persona con problemas de movilidad de forma autónoma.

    La falta de cosas tan básicas en la sociedad en la que me ha tocado vivir, como por ejemplo, no disponer de agua caliente en plenas fechas navideñas, época en la que las temperaturas, a pesar de vivir en zona de buen clima, suelen ser, pues eso, de invierno (y no precisamente cálidas). Esta carencia hace que, por ejemplo, tenga uno que lavarse la cara todos los días con agua fria; que tenga que recurrir a un método caro e innecesario a la hora de afeitarme, habiendo tenido que comprar una maquina de afeitar eléctrica, teniendo, como tengo habilidad suficiente para afeitarme con cuchilla manual, material éste del que dispongo en gran cantidad

  

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