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¿Y qué tal si...? - Once años sin Freddie Mercury. Por: Erich Moncada.
La cosa más importante, querída, es vivir una vida
fabulosa.
Luis Felipe me contactó para pedirme una columna para el aniversario luctuoso de Fredie Mercury. ¿Casualidad? Desde los 11 años, que compré el Greatest Hits I de Queen, he sido un gran fanático de la banda. No tengo TODA la discografía, los lados B o una de las diez portadas blancas con la remezcla incorrecta de Seven Seas Of Rhye que Ronnie Fowler le entregó (en 1974) a Radio One para promocionarla, pero con este último dato mi credibilidad como perito la familia real queda confirmada. Sería redundante hablar sobre Queen o sobre la vida y obra de su vocalista, a pesar de que algunos de ustedes no conozcan su música o sólo algunos de los temas más populares; en este caso si existe el suficiente interés, podría escribirles en otra ocasión algo así como una guía básica. Tampoco me interesa aventarme una larga y aburrida biografía sobre Freddie Mercury; no hay nada esencialmente nuevo que pueda aportar. Interesante, eso sí, que podamos imaginar en estas líneas lo que hubiera sucedido si Mercury no hubiera fallecido víctima del SIDA.
Señales Según sus propias palabras, desde 1985 había logrado mantener una relación estable con su compañero Jim Hutton, lo que no evita suponer se contagiara en los años anteriores antes de que se diera a conocer la enfermedad. Su vida, tanto personal como profesional, no tuvo al parecer grandes cambios hasta la grabación de The Miracle, en 1988. Queen entró en un receso al final del Magic Tour de 1986, en el que los miembros del grupo decidieron tomarse unos años para dedicarse a sus familias y a sus proyectos personales. Se afirma con insistencia que Who Wants To Live Forever, (del disco A Kind Of Magic) fue el primer indicador de que el vocalista originario de Zanzíbar ya conocía su padecimiento, pero la referencia al título es demasiado casual; como bien es conocido el hermetismo sobre su vida privada jamás fue destapado de manera explícita en sus canciones, y mucho menos algo tan delicado como estar infectado de VIH. Los mensajes sobre su posible desenlace fueron claros y obvios en sus trabajos posteriores. WWTLF únicamente hace referencia al protagonista de Highlander, Connor MacLeod (Christopher Lambert). 1989 marca de manera fehaciente que el tiempo está contado: La banda se reúne de nueva cuenta para grabar el que sería su penúltimo disco con Mercury, The Miracle. Las posteriores declaraciones de Brian May corroboran que llevaban en mente que ese disco sería el final de una trayectoria que aún no llegaba a las dos décadas de existencia. Los periódicos sensacionalistas especularon sobre el demacrado estado de salud de Freddie cuando éste se negó a salir de gira, así como por su apariencia en los videos promocionales y su aparición, a finales de ese año, en la ceremonia de los BPI Awards, donde le ganaron el premio a la Destacada Contribución a la Música Británica.
Tiempo extra
Es factible que al Todopoderoso no le gustaran temas como The Invisible Man, My Baby Does Me o Rain Must Fall y decidiera darle a Freddie más tiempo en este mundo; durante todo 1990 y gran parte de 1991, Queen se dedicó a escribir y grabar la mayor cantidad de canciones posibles. Mercury habló con Decon, Taylor y May para explicarles que el final estaba cerca. Afortunadamente las sesiones de grabación fueron productivas y originaron el mejor trabajo de la banda en años, Innuendo. En él es posible encontrar verdaderas joyas como el tema del mismo nombre, I’m Going Slighty Mad, All God’s People, la poderosa The Show Must Go On y unas de las canciones más hermosas de todos los tiempos, These Are The Days Of Our Lives. Farook Bulsara, verdadero nombre de Mercury, le anunció al mundo que estaba infectado de SIDA el 23 de noviembre de 1991. Los tabloides corrieron enloquecidos con la primicia pero fueron criticados duramente cuando Bulsara falleció veinticuatro horas después, el 24 de noviembre.
Life after Freddie La reacción de los fanáticos, la prensa y de las nuevas generaciones que presenciaron el regreso de una leyenda, hizo que los miembros del grupo decidieran continuar juntos. Desde entonces se está a la espera de que editen un nuevo trabajo como trío o con la ayuda de vocalistas invitados (los Doors lo hicieron con relativo éxito); lo cierto es que la muerte de Freddie ayudó a mantener en definitiva la leyenda de la banda. Eso implica que una fuerte legión de fans seguirá desembolsando dinero, a pesar de que las posibilidades de una reunión se vean distantes o poco claras.
What if...? Tristemente los what if... son productos de una imaginación añorante del pasado y de nuestra negativa de aceptar la realidad de las cosas. Nadie podría asegurarnos con certeza que Queen hubiera seguido de no haber muerto Freddie Mercury, o que él mismo hubiera salido del closet y editado Mr. Gay Guy ante el revuelo de la prensa británica. Nadie sabe si hubiera sostenido un affair con George Michael, Boy George o Brian Molko de Placebo... Todas son suposiciones entretenidas que tarde o temprano son derrumbadas con la noticia de que la disquera del grupo editará otra compilación, ahora de baladas, éxitos número uno o un nuevo Greatest Hits, y eso es lo que en realidad nos deprime de nuestros grupos favoritos: No existe un verdadero clousure que nos deje seguir adelante; implicaría dejar de gastar nuestro dinero en un negocio que mantiene a cientos -si no a miles- de personas que se dedican a hacer de la nostalgia un producto redituable. Si no lo creen, pregúntenle a Kurt Cobain. Fue una buena lección que Robert Smith decidiera matar a The Cure mucho antes de que perdiera la magia o que muriera uno de los integrantes. Es un ejemplo de que la actitud rebelde y el party hard-party everyday también madura, crece, acepta que ha cambiado y que, tarde o temprano, tendrá que morir.
El legado |