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Cambia la historia para los cineastas independientes. Por: Jason Silverman. El
negocio de la cinematografía independiente es duro, aún
en Estados Unidos. De las más de 1.000 películas independientes
que se realizan cada año, sólo un puñado logra llegar
a los cines. Varias empresas con sede en Nueva York están intentando utilizar herramientas destinadas a la realización digital de películas para producir películas de bajo presupuesto, rentables y artísticas al mismo tiempo. La idea parece funcionar en al menos dos casos, Independent Digital Entertainment (o InDigEnt) y Blow Up Pictures. InDigEnt, una productora fundada por el director Gary Winick, el abogado John Sloss y los productores Jonathan Sehring y Caroline Kaplan, lleva terminadas y vendidas siete películas desde 2000. Cinco de ellas, entre las cuales se encuentra Tape (Cinta), de Richard Linklater, y Chelsea Walls (Muros de Chelsea), de Ethan Hawke, fueron estrenadas en salas de cine. La última realización de InDigEnt, el film de Rebecca Miller Personal Velocity (Velocidad personal), se estrena hoy en Nueva York y Los Angeles. El proceso por el que atraviesa InDigEnt tiene muchos puntos en común tanto con el de un estudio hollywoodense de las década de 1930 como con una productora independiente actual. La empresa posee cámaras y equipos de edición propios, presupuestos de producción preestablecidos, así como un equipo de producción permanente, y produce una cantidad determinada de películas por año. Una de las películas que realizaron el año pasado fue Tadpole (Renacuajo), de Winick, que terminó en manos de Miramax tras una guerra de ofertas y fue estrenada en julio pasado. "La idea de InDigEnt es brindarles a los cineastas experimentados una infraestructura, una forma de trabajar con un medio digital, la oportunidad de usarlo para contar historias," señaló Winick. No se suelen oír las palabras "infraestructura" y "película independiente" en un mismo enunciado. Para la cinematografía independiente, los íconos siguen siendo directores como John Cassavetes, Robert Rodriguez y el equipo de Blair Witch, renegados y con un estilo guerrillero. El riesgo parece ser un ingrediente esencial del juego. Pero los bajos costos de las cámaras digitales y de los sistemas de edición hacen que ese riesgo sea cada vez menor. Jason Kliot y Joana Vicente, de Blow Up Pictures ya produjeron (y vendieron con ganancias) cinco películas digitales en tres años, como Lovely & Amazing(Adorable y sorprendente) de Nicole Holofcener y Chuck and Buck de Miguel Arteta. "Chuck and Buck nos costó medio millón de dólares," aseguró Kliot. "Si la hubiéramos filmado en 35 mm habría salido 1,4 millones de dólares. La vendimos por 1.100.000, una muy buena ganancia. Pero si hubiéramos usado cinta, habríamos terminado perdiendo dinero." Otro emprendimiento innovador, Madstone Films, contrata realizadores jóvenes y produce sus óperas primas en video digital. La primera realización de la empresa, Rhinoceros Eyes (Ojos de rinoceronte), está próxima a ser terminada. Kliot opina que las películas producidas por los "mini grandes" (subsidiarias de estudios como Miramax, Fine Line y Focus) "terminan siendo cosas a mitad de camino, y no obras con una auténtica mirada independiente." Piensa que empresas como Blow Up, InDigEnt y Madstone pueden ofrecer algo más arriesgado y novedoso, como lo hizo el neorrealismo italiano a fines de la década de 1940. Los neorrealistas, según Kliot, "sacaron las cámaras de los estudios, que se encontraban bajo control del fascismo, y las llevaron a las calles." "Cuando comenzamos Blow Up, nos dijimos, 'Queremos ser un estudio,'" añadió Kliot. "Los medios de producción son nuestros. Lo que haremos es producir nuestras propias películas, terminarlas nosotros, financiarlas nosotros y dejar las decisiones sobre la edición final en manos de nuestros directores." Blow Up y InDigEnt pudieron sobrevivir y encontraron un nicho; otros emprendimientos digitales, en cambio, no lo lograron. La empresa de producción Greene Street Films eliminó su división dedicada a la cinematografía digital. Next Wave Films y su productora Agenda 2000 cerraron sus puertas este año. Por el momento, pareciera que los estudios digitales son más bien una anomalía que una tendencia. "No vamos a provocar el desmantelamiento del sistema de estudios de Hollywood," sostuvo Kliot. "Pero espero que funcionemos como una inyección en el brazo de la cinematografía independiente." Tomado
de Wired News. |