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Continuación El Cheyk, Caguaman y el Columpio Pacheco.
Años después tuve la oportunidad de convivir al calor de unas heladas con el Cheyk en el buen Bar Pluma Blanca y me sumé a los reclamos por el regreso de las aventuras de Caguaman y el Columpio y va diciendo el caricaturólogo que simón, que ya está en proceso de volver Caguaman... la neta no supe si creerle o no porque ya con siete caguamas no distingo bien entre una rola de Pink Floyd y una de Miguel y Miguel. A vuelta de unos meses aparece de nuevo el Caguaman, curadamente igual, con nuevas aventuras y personajes, buen regreso ahora que andamos soportando idioteces como el Compayito, el Derbéz, al Payaso Traidor, Adal Ramones y esas mamadas... El Caguaman regresa, junto con las solicitadas crónicas del Papazul en el hebdomadario Párrafos hasta la flecha. Entre otras caricaturas que he visto del Cheyk están las aventuras de Batman, pero un Batman antihéroe al que no todo le sale bien (aventuras de las cuales hubo versión fotográfica). Yo creo que esta parodia de Batman era un preludio a la aparición de Caguaman pues las circunstancias y los planteamientos en los personajes son parecidas... aunque no se, mejor pregúntenle al Cheyk. Las participaciones del Cheyk en otras revistas o suplementos lo han hecho experimentar de acuerdo al medio, por ejemplo en la revista literaria Oasis hemos visto una que otra caricatura pacheconceptual: un tipo se está preguntando sobre las dimensiones infinitas del universo y termina pidiendo un trago de cerveza (todo esto -a webo- con unos dibujos profundos y cósmicos); en el suplemento Wakabake, en medios informales, en las publicaciones académicas o gacetas de la Universidad de Sonora, en la mesa de una cantina o en el periódico Cambio donde le entra a la caricatura política entre otros.
El Cheyk entre otras cosas le ha entrado machín a eso de lo gráfico-visual, más allá de la caricatura le ha hecho a los murales (en la Unison hizo uno experimental), al grabado (hace poco montó una exposición con grabado y caricaturas en el Centro de las Artes en la Unison), a la pintura y hasta la literatura o la ilustración de libros... ahora que me acuerdo no se por qué no agarré la materia de comunicación gráfica que el Cheyk impartía cuando estaba en la carrera de Comunicación, debí llevarla, pero en fin...
La otra vez platicando con un compa diseñador gráfico me decía que no le gustaban la técnica y los dibujos del Cheyk, enseguida pregunté por qué, y solo me dijo que los trazos de las caricaturas con las que colabora en el periódico Cambio estaban bien simples. Después descubrí que el compa no conocía a Caguaman y al Columpio Pacheco, ni al Batman a la Cheyk, ni al Hombre Invisible, mucho menos al Polacas, y que además le gustaba ciegamente la música electrónica y la animación digital era su verdad universal... enseñarle este texto sería como intentar enseñar a hablar a un pelícano, pos nomás no... y como dice el autor del libro sensacional de diseño mexicano: “hay a quienes les gustan las nuevas tendencias, yo prefiero las viejas corrientes”.
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