Mario Héctor Ponce
¡¡¡Aquí llegando en safe!!! ... Transcurridos doce meses, 52 semanas, 365 días y un chin... de horas, y afresándome y recordando la niñez de mi hijo mayor, corro, vuelo, me acelero... si no saben de donde viene esta frase, ya fregué. 365 DIAS
Lo importante aquí es que éste será el número siete de uno de los fanzines que menos se lee... ¿perdón ?... que más se lee, y la verdad es que me doy cuenta que el tiempo transcurre a veces sin preocuparnos de que el tiempo es la forma de medir nuestros actos y omisiones salvo eL BERRiNcHe que se mide por números, ya que empezó queriendo ser mensual, pero acabó siendo bimestral, pero esperamos con esas ansias de que llegue la primera vez, que se haga bienal para así no tener que andar corriendo .
Así las cosas, puedo decirles que dentro de este año que ha transcurrido me he encontrado cosas chuscas, como lo fue el debate de los candidatos a la presidencia de la República; situaciones satisfactorias, como el resultado de las elecciones del dos de julio... situaciones tristes como es el triunfo del dos de julio y situaciones excepcionalmente grandiosas como es el haber conocido a la persona que amo.
Pero tratando de alejarme de esas situaciones personales, emocionales, triviales, profundas, excitantes, despreciables... ¡NO SÉ QUÉ ESCRIBIR! ... y eso me parte el bolsillo porque mi querido productor no va a querer soltar el cheque de seis dígitos que bimestralmente me envía a vuelta de mail.
En razón de lo anterior procederé a narrarles un cuento infantil quizá por todos conocido, que a continuación escribo :
Erase una vez un enorme país (nótese que no estoy peleado con la arraigada costumbre de iniciar como todos los cuentos) sus habitantes estaban desesperados, tristes y temerosos que alguien los viera (ouchhh ¡esto parece de la muñeca fea!) y estaban así porque con todo y lo grandote que era el país, ellos no tenían posibilidades de crecer, ni comiendo frijoles de Juanito... que con esto sólo lograban fuertes y olorosas flautulencias.
Pero como en todos lados siempre hay alguien que quiere sobresalir aún cuando mida 1.90 y se puso de rijoso a prometer a todo el pueblo de aquel enorme país que el acabaría con los marginados, con la corrupción, con la desestabilidad económica y social, con el narcotráfico, con la inseguridad, con la inequidad y con un chingo de madres más.
El pueblo emocionado hasta las lágrimas se dijo así mismo el cambio es “hoyyyyyy” (esta última palabra deberá leerse en forma grave y tenazmente intolerable).
Y así fue, el pueblo se volcó sobre la gran montaña llamada casilla electoral y rugió de emoción cuando las ancestrales autoridades optaron por retirarse y dar paso al nuevo líder (que todavía no le encuentro las características de líder nato, de líder creado, ni de líder creído, pero todos creían que lo era), y comenzó a hacer los cambios, los cambios que mostraban que su voluntad era única, que nadie tenía por qué razonar sus instrucciones o requerimientos, que él era la verdad (chin... también hubo uno que lo dijo hace como 2000 años), que él era justo y decía que todos éramos hermanos (por ahí siempre dice nuestros hermanos indígenas) lo único malo era que su premisa era yo lo hago, ustedes lo aceptan y todos pierden.
El problema de este cuento es que el final se los contaré el 30 de noviembre del 2006, pero todos podemos colaborar para que no sigan sucediendo tantas tonterías, expresemos nuestro malestar y no aceptemos falsos mesías ni de derecha ni de izquierda, sin ser centralistas, recordemos que el equilibrio es lo esencial para caminar, que la vista al frente es muestra de dignidad, que la voz es un arma que puede destruir estatuas y, si no están de acuerdo... me vale.
No olviden sintonizar el 1370 de a.m. todos los sábados a las 22:00 horas donde además de los acertados comentarios (ja, ja, ja) hay una música simplemente... excelsa, si me la quieren rayar escriban a divagaciones(arroba)yupimail.com ... se escribió arroba porque esta pinche máquina no tiene configurado el méndigo signito.
Byeeeeeeeee.
P.D. Como el próximo mes es de la madre, possss... saludos a las suyas
eL BERRiNcHe siete INICIO