JUAN CARLOS CASTORENA
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Esto no era necesario... Y sigo insistiendo en ello. ¿Pero qué le vamos a hacer?, ya pasó y ni modo. Cosas del destino... Aunque esto no era necesario...Ella era la mujer más encantadora que hubiera conocido jamás. Mucho más joven que yo, quizá tuvo que ver el viejo dicho: para gato viejo, ratón tierno... De todos modos, esto no era necesario...
La puntualidad no ha sido una cualidad en mi persona, de hecho siempre llego tarde a todas partes. Hasta a ella llegué tarde. Cuando apareció en mi vida ella estaba libre, por lo tanto, ya le había echado el ojo. Pero me tardé, sí, me tarde y cuando al fin inicié los tramites, resulta que otro fulano ya se me había adelantado. Ella ya estaba ocupada... Pero, insisto, esto no era necesario...
Leí uno de esos libros de superación personal, de esos para elevar la auto estima, y funcionó, realmente funcionó, cuando empecé a leerlo me sentía una cucaracha, pero cuando terminé de leer el libro yo ya era otro, un superhombre, no, un semidios. Decidí entonces aplicar lo aprendido en mi lectura... Pero repito, esto no era necesario...
Todo está dispuesto en el mundo, las veredas ya están trazadas, el destino ha sido escrito de antemano y no tenemos más que seguir el camino deparado para cada uno. Y yo lo sabía, es como el guión de una película, y cada uno de nosotros sólo tiene que actuar el papel que le corresponde, justo como yo hice... Aunque repito, esto no era necesario...
El libro lo decía claramente. No debemos quejarnos de que el amor no llega a nuestras vidas, no hay por qué intentar forzar las cosas, el destino lo tiene todo previsto. Ésa persona llegará en un momento determinado, así está dispuesto, así sucederá y nadie puede evitarlo. Yo lo supe en cuanto ella apareció en mi vida, la reconocí de inmediato. El destino lo tenía todo preparado y yo sólo seguí con mi papel... Sin embargo, esto no era necesario...
Como decía, ella ya estaba ocupada. Pero el libro lo decía claramente: nadie ni nada puede interponerse entre los dos, no tenía que competir con nadie porque el destino ya tenía todo arreglado, ella y yo éramos “armónicos”, compatibles, como decía Platón, las dos mitades de la naranja que se encuentran después de tanto tiempo de estar separadas. Además, ella no hablaba muy bien de él, quizá lo aceptó por “desesperación” y no por otra cosa, después de todo, ella y yo estábamos predestinados... Pero, esto no era necesario...
Ya dije que no soy puntual, pero sí soy desesperado. Sabía que el destino haría lo suyo de cualquier modo, pero ¿por qué no darle una ayudadita? Fue entonces cuando comencé con lo mío, llamadas, pretextos que me acercaran a ella, regalitos, palabras bonitas. Ella me “daba entrada”, y no era para menos, pues todo estaba escrito... A pesar de todo, esto no era necesario...
Ella era muy noble, y le era difícil encontrar un buen pretexto para dejarlo. Él se veía muy enamorado de ella, y parecía un ser muy sensible. Si ella lo abandonaba, lo más seguro era que él se matara por la decepción... Pero, de todos modos, esto no era necesario...
En vista de las circunstancias, no hice mas que darle un empujoncito a lo que el destino tenía deparado. Él era un simple mortal y yo tenía que aprovechar esa cualidad. De cualquier manera, el destino tiene ya trazados los caminos, y ahora que lo recuerdo, hice lo que hice porque así estaba escrito, sino no hubiera podido. Así que lo hice, el pobre Jordan (así le decía yo por su afición al basquetbol), sufrió un lamentable accidente, los accidentes pasan y hay algunos muy extraños, todos se preguntaban a qué demonios estaba jugando para sufrir un accidente así, pues era muy poco frecuente que alguien muriera de estreñimiento por haberse tragado un balón inflado... Como sea, esto no era necesario...
Después de echarle la mano al destino, lo siguiente era pan comido y yo lo sabía. Pero ella, la muy inútil le hizo caso a otro güey antes que a mí. Eso era el colmo, ¡pero si el destino tenía todo preparado!, ¿por qué hizo ella eso? Seguramente me consideraba demasiado para ella, no hay otra explicación lógica. Así que volví a echarle la mano al destino. Pero no fue sólo esa vez, tuve que hacerlo en dos ocasiones más... Aunque, lo repito, esto no era necesario.
El destino tenía previsto que estaríamos juntos, pero ella era demasiado bruta como para entenderlo, si no fuera así, yo simplemente no hubiera podido deshacerme de los estorbos, eso está bastante claro.... Esto no era necesario.... Pinche destino, podrías haber puesto las cosas más sencillas.... Insisto que esto no era necesario, con que simplemente nos hubieras facilitado las cosas para hacernos novios, casarnos y tener un buen número de hijos hubiera sido suficiente. Pero no, pinche destino mamón, nos tenías reservado algo muy sofisticado. ¡Que poca madre! Mira que forzarme a comérmela viva (porque muerta no hubiera tenido chiste) cruda, entera y con todo y huesos, y con lo duros que están. Ahora entiendo como se ha de haber sentido el Jordan con el balón. Pero al fin, ella y yo estamos juntos, las dos mitades de la naranja unidas para siempre. Sólo falta hacer lo último, un balazo en la cabeza y ya estuvo, pues no puedo darme el lujo de dejar que mi amada haga digestión, echaría a perder los designios del destino, en verdad, sí, en verdad la cagaría si lo permito...
Pero insisto, pinche destino, pudiste haber puesto las cosas más fáciles, esto no era necesario... Con que ella hubiera dicho una sola vez “sí”, en lugar de su eterna respuesta “es que nomás me gustas como amigo”...
¡Pinche destino tan mamón! ¡BANG..!
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