“Ludwika Paleta tuvo que besar a otro hombre, y nos confesó
lo que le dijo a su marido...”
“Niurka a dos meses de tener a su bebito, ya perdió
25 kilos. Te damos su dieta...”
“Araceli Arámbula: qué bikinis y qué
cuerpazo...”
“Tatiana a punto de enloquecer: sigo recibiendo amenazas
de muerte...”
Estos son titulares de una de las revistas más patéticas
existentes en el mercado, por supuesto perteneciente a la empresa Televisa.
¿Ya notaron que tienen en común? Efectivamente: los cuatro encabezados
están relacionados con sexo y violencia.
¿Quieren más?
Joven adolescente muere después de practicarse
un aborto...
Ama de casa muerta a golpes por esposo alcoholizado...
Meretriz es asaltada por uno de sus clientes...
Drogadicto casi mata a su madre a palazos porque no
le daba dinero para comprar más droga...
Tubería de baños de mujeres en Universidad
LaSalle hecha trizas por abrasivas sustancia. Investigadores concuerdan que
se trata de ácidos estomacales, provenientes de vómitos de jóvenes
bulímicas...
Estas notas son ejemplos de la violencia retratada en
periódicos de nuestra ciudad en el último mes. Y hay más,
pero ya me dolió el estómago.
Pareciera ser que en la actualidad, el papel que juega
la mujer en los medios de comunicación es el de un objeto sexuado y
violentado continuamente. Y no me digan qué es lógico que yo
piense así porque pertenezco a dicho género. Si yo dejo a un
lado cuestiones feministas, ustedes abandonen por un momento cualquier ideología
misógina... Acerquémonos al complejo mundo del amarillismo
en los medios de comunicación visto desde el ojo femenino porque una
servidora, disculpen ustedes, no puede evitar ser mujer y sentirse orgullosa
de su género.
Es innegable que los medios retratan estereotipos. Y
en ellos se encuentran inmersos, por supuesto, los de género. Pero,
¿qué es un estereotipo de género? Es el conjunto de creencias
acerca de lo que significa ser hombre o mujer. Hago énfasis: creencias,
lo que se cree, no lo que es.
A mi entender, las creencias de mayor peso son: apariencia
física, ocupación y forma de pensar y sentir. La mujer no debe
tener ni una gota de grasa en su cuerpo, bueno, sólo la acumulada en
los senos y si es rubia, aunque sea de farmacia, mejor. Además, debe
calzar chiquito, tener labios sensuales aunque el colágeno le provoque
alergias, debe ser tierna, dulce, honesta, insegura, dependiente, pasiva,
abnegada, comprensiva, coqueta, tolerante, inestable emocionalmente, infantil,
indecisa y con una constante necesidad de ayuda y aprobación; mientras
tanto, el hombre debe responder a estas características siendo musculoso,
lleno de vello, agresivo, violento, dominante, fuerte, firme, controlador,
egoísta, ambicioso, impetuoso, equilibrado, independiente, activo,
poderoso. Como ven, la percepción social de género nos da muy
poco margen de libertad.
Bueno, ¿y que tiene que ver todo esto con el
amarillismo? Si consideramos el amarillismo como la táctica de resaltar
lo escandaloso en un mensaje para despertar el morbo de la gente y de esta
manera tener más raiting, entonces ya sabemos cuales son las notas
que tendrán peso en cualquier medio, siempre y cuando sean tratadas
con amarillismo:
- Las
que hablen de mujeres con fuertes rasgos sexuales que despiertan el deseo
de cualquier hombre y/o mujer.
- De mujeres que
fueron ultrajadas en su sexualidad.
- De las que sufrieron
humillaciones y vejaciones por defender el bienestar del lugar en que deben
estar (su casa).
- De las mujeres
abnegadas que sufren acoso y violencia física, moral y psicológica
a cambio de la tranquilidad de sus hijos.
- De las que ponen
en peligro su vida porque un hombre malvado las engañó y las
dejó asustadas, sin gota de autoestima y por supuesto, embarazadas;
entre otros temas.
No podemos cerrar los ojos a la realidad, los medios
consideran a la mujer objeto sexual y consumidora en potencia y están
dispuestos a resaltan sus estereotipos siempre que se pueda, ¿cómo?
Por supuesto, de manera amarillista. Quiero comentar un caso que realmente
me han hecho reflexionar por el carácter con que fue tratado.
La marca de lencería Vicky Form sacó al mercado
hace algunos años, una campaña donde despertaban el morbo del
público con la imagen de una mujer casi esquelética y con grandes
senos vestida sólo con ropa interior, una imagen altamente sensual
donde la dama en cuestión emite una mirada dispuesta a despertar el
deseo. “Como te ven te tratan”, “Más vale que sobre y no que falte”
y “El fin justifica los medios”, fueron frases publicitarias que explotaban
el doble sentido basado, por supuesto, en el deseo sexual. Digan si no está
más que claro que el sexo es uno de los argumentos que de manera más
fácil despiertan el interés del público, digan si no
fue una campaña amarillista dispuesta a llamar la atención
despertando un morbo público de una manera más que obvia. El
resultado: protestas de grupos encarnizados de feministas y ligas de buenas
costumbres que pedían retirar los espectaculares de las calles del
Distrito Federal. Cierto, los anuncios fueron retirados, pero no antes de
que Vicky From hubiere cumplido su cometido. El mensaje quedó en el
subconsciente de más de dos incautas y más de cinco pervertidos
se regodearon con aquella sugestiva imagen. ¿Aumentaron sus ventas?
La empresa dice que si, que su objetivo fue alcanzado, así que el
amarillismo se anota otro punto a su favor. Y mi pregunta ¿dónde
carajos queda la palabra dignidad? Créanme, en mi sostén de
seda, con varillas y relleno, por supuesto marca Vicky From, no la van a
encontrar.
Para reflexionar: en una tarde aburrida, piensen en
la manera en que ustedes harían una campaña —en el medio de
su preferencia—, para divulgar el artículo 1 de la Convención
de Belem do Para que cito a continuación: “...debe entenderse por violencia
contra la mujer cualquier acción o conducta, basada en su género,
que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico
a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”.
A mi se me ocurre presentar a una mujer voluptuosa con escasa ropa (y cerebro)
caminando por una gran avenida mientras un pequeño número de
hombres con lenguaje florido la persiguen para cometer atentados al pudor
sobre su carnal persona. ¿Y el artículo 1 de la Convenc...?
Qué importa, si la información no es amarillista, jamás
va a vender.
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