CORRIDO Y NOTA ROJA        Ernesto Martínez Frausto

No, no es ninguno de los BERRiNcHuDoS, aunque algunos se parecen; se trata de una especie de galería criminal de principios del siglo pasado.     Ubiquémonos en los inicios del Siglo XX, cuando los medios de comunicación no tenían el desarrollo que ahora poseen. Para señalar con mayor claridad, realmente no existían. La tradición oral era eb algunos casos no sólo la más popular, sino la única forma para expresar algún acontecimiento.

     Batallas, levantamientos, asesinatos, hazañas heroicas, y todo tipo de acontecimientos era común que aparecieran reseñados, en algunas ocasiones exagerando su dimensión, en todo tipo de pequeñas impresiones que iban circulando de mano en mano y en ocasiones, debido al alto número de personas que no sabían ni leer ni escribir, en esas hojitas sólo aparecían dibujos por medio de los cuales se daba a conocer algún importante acontecimiento.

     En su libro “Historia de la Música Popular Mexicana”, la investigadora Yolanda Moreno Rivas explica que fueron Venegas Arroyo y Eduardo Guerrero quienes con un grabado explicativo y memorable que realizaba José Guadalupe Posada, daban por enterados a los habitantes de aquél México ávido de saber qué ocurría en su entorno. Por un mínimo precio se podía disfrutar de una sátira política, una critica de costumbres o un simple punto de vista sobre hechos históricos.
Pero, ¿qué ocurre cuándo —como decíamos líneas arriba—, la gente no sabía ni leer ni escribir, o simplemente no podía comprar aquellas hojitas impresas? Antes de la Revolución Mexicana aparece el corrido. En su archinombrado y fusilado (aquí nos incluimos) libro “El Corrido Mexicano”, Don Vicente T. Mendoza, afirma que este género es “no sólo un descendiente directo del romance español sino aquél mismo romance trasplantado y florecido en nuestro suelo”. Aunque Ignacio Manuel Altamirano, autor de “El Romancero Nacional”, afirma que el corrido ya se cantaba antes de 1810.

     El corrido revolucionario fue un extraordinario medio para dar a conocer ideales y contó con la colaboración de un ejército de poetas anónimos.

     Los diversos expertos e investigadores ubican al corrido en tres principales periodos históricos: El primero abarca desde la independencia hasta el ascenso de Porfirio Díaz; el segundo, desde principios de la dictadura hasta 1910 y el tercero desde inicios del movimiento armado hasta nuestros días. Sin embargo hay quien en la actualidad afirma que bien puede agregarse un cuarto periodo, dominado hoy en día por creaciones de corridos dedicados a personajes del presente, aunque mayormente dominados por narcotraficantes, capos y otros mafiosos.

sucesos sangrientos      Sea como sea, el corrido nos ha ayudado a entender y a complementar la idea o conocimiento que de algún hecho tenemos. Pero el corrido antiguo no sólo cuenta hazañas de revolucionarios, también fueron dedicados a momentos de la historia a quien faltaba a las leyes. De esta forma, conocemos la historia de Joaquín Murrieta “El Patrio” en la frontera de México con Estados Unidos; de esa misma región resaltaban las andanzas de Gregorio Cortez quien al igual que Murrieta hizo frente a la justicia “americana” convirtiéndose en héroe fronterizo. Otros personajes fronterizos fueron Jesús Cadena, los hermanos Federico y Manuel Hernández quienes murieron, según el corrido, sentenciados a la pena capital.
Cantantes fronterizos de inicios de 1900 llevaron al disco verdaderas tragedias como la historia de la niña June Robles, quien había sido plagiada en Tucson, Arizona; sin olvidar la triste vida de Bonifacio Torres quien en Jarales, Nuevo México y en 1930 “por no verse esclavo prefirió morir”, según cuentan los hermanos Banuelos en un corrido grabado precisamente ese año de 1930 en un disco de 78 r.p.m.; otra historia de drama es el corrido de Juan Reyna quien perseguido por la justicia gringa se suicidó en la prisión de San Quintín. Los cantantes Nacho y Justino lo dan a conocer en el corrido “Suicidio de Juan Reyna” grabado en Los Ángeles en 1931.

     A los corridos revolucionarios hay que agregar, entonces, los corridos regionales, que como los fronterizos, tienen una particularidad que contarnos. Figuras tan seguidamente señaladas como los malos de la película, en los corridos, se reivindican, como el propio Porfirio Díaz, a quien los trovadores Dueto Acosta (José Moriche y Víctor Rosales) elevan a la categoría de haber sido el más grande presidente del gobierno mexicano. En un corrido grabado en Nueva York en 1924 cantan que Díaz luchó por la libertad y en treinta años de gobierno fue su honradez sin mancilla, y México fue de Maravilla.


    Al general Obregón, el Trio Luna le cantaba en 1924 un corrido en el que calificaban al manco como un patriota, pero por otra parte, en 1929 los Trovadores Tapatíos en un corrido llamado “Corrido de Toral” alaban al asesino del general Álvaro Obregón al llamarlo un mártir de su religión; mientras tanto, en el corrido “El Radiograma”, cantado por Guadalupe Guzmán y J. Rosales, grabado en El Paso en 1931, en un apartado se apunta:

—¿Qué haremos con este manco
desleal, infame y traidor?
Y les dijo Lucio Blanco,
Mándenlo al Diablo Mayor...


     Así pues, el corrido también tiene una fuerte dosis de parcialidad y amarillismo según quien lo cuente. Lo importante es comprender el momento histórico que se vivía al momento de ser compuesto, porque no es lo mismo vivir el acontecimiento que verlo desde años después.

INICIO




Hosted by www.Geocities.ws

1