Al
recorrer los grandes espacios naturales
de América del Sur y penetrar
en las estancias que los jalonan, Philippe
Bourseiller pudo captar, con extrema
sensibilidad, el retrato de esos hombres
que luchan por preservar un modo de
vida único y sus costumbres
ancestrales, en una tierra inhóspita.
El fotógrafo rinde así un
homenaje a los pobladores de la Patagonia
aún desconocida. Jean-François
Chaix describe una región que
no deja de extenderse, desde la Pampa
hasta Tierra del Fuego, esfumando mágicamente
el tiempo. En la Patagonia, las rutas
y los vacíos corren hacia la
terra nullius, el vacío geográfico
que todavía acosa la imaginación
de los viajeros, tres siglos después
de que Magallanes descubriera el laberinto
donde termina.
La línea recta de los alambrados
se pierde en el infinito y en la amplitud.
Los paisanos conservan toda la nobleza
de su austeridad y su silenciosa condición
de hombres libres. El libro sigue los
pasos de Nereo Corso, un gaucho de
buena ley que debe cabalgar durante
horas para encontrar un trabajo o un
vecino. El cuidado solitario de los
rebaños y el esfuerzo compartido
durante la época de la esquila
muestran su deambular a través
del ciclo de la cría de ovejas,
la principal fuente de ocupación
en los campos de estepa. Además,
el libro expone las vicisitudes que
los gauchos afrontaron, desde siempre,
en la Patagonia donde, a pesar de los
cambios que fue imponiendo la vida
moderna, continúan siendo los
soberanos del desierto.
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