Capítulo I: Decisión
Lazos de Sangre
Por: Sunaona Shiratori

Capítulo I: Decisión

Han pasado siete años desde que los Tsufurs estuvieron en la Tierra, ahora viven pacíficamente en el planeta Segundo Plant, al cual han implementado toda sus tecnología para vivir confortablemente.

Hino se encontraba en sus habitaciones reales, sentada en la cama mientras revisaba las propuesta sobre nuevos modelos de naves y otras tantas cosas para verificar que fueran útiles para su gente. A pesar de los años aún seguía viéndose muy joven y bella, como si los años no pasaran en ella.

De pronto la puerta automática de la habitación se abrió, Hino levantó la vista para ver a un pequeño niño de cabellos rubios que se encontraba mirándola desde la puerta.

Hino: Hola Hiroshi… necesitas algo?

Hiroshi: (observó en torno de Hino para verificar que no hubiera nadie) Puedo pasar?

Hino: (sonrió) Claro pasa.

Hiroshi: (entró y se aceró hasta la orilla de la cama) Mamá!… (dijo subiendo y abrazando a su madre)

Hino: (recibiendo el abrazo) Ocurre algo?

Hiroshi: (sin soltarla) El Conde Anhers dice que necesitas de un hombre que te quiera y te proteja… pero si sabes que yo te quiero y puedo protegerte no lo necesitas a él… ¿verdad? (dijo levantando la vista hacia los ojos de su madre)

Hino: (haciendo que Hiroshi se sentara a su lado) Ya suponía que era por algo así… no te preocupes hijo… no voy a casarme con el Conde Anhers.

Hiroshi: En serio? ¡¡SI!!

En ese momento la puerta se abrió de nuevo, sin que se dieran cuenta.

Hino: Ahora ve a entrenar quieres?

Hiroshi: (Corriendo a la puerta) De acuerdo.

??????: (atrapó a Hiroshi antes de que pudiera salir) Oye! No saludarás a tu tío?

Hino: Hikawa!

Hiroshi: Hola tío (dijo mientras reía y trataba de soltarse)

Hikawa: A que se debe esa gran felicidad, eh Hiroshi?

Hiroshi: Es que mi mami no se va a casar con el Conde Anhers.

Hikawa: (observó a Hino mientras ponía a Hiroshi en el suelo) Ve a entrenar… tengo que hablar con tu madre.

Hiroshi: Si tío.

Dijo mientras corría hacia afuera de la habitación, Hikawa respiró profundo antes de dirigirse a su hermana; él tampoco había cambiado mucho, simplemente estaba más alto y quizá un poco más guapo que antes.

Hikawa: Es cierto lo que dijo Hiroshi?

Hino: Si, así es… (dijo levantándose de la cama y volviéndose a la ventana de su habitación) No voy a casarme con el Conde Anhers.

Hikawa: Hino! Pero te das cuenta de que si sigues rechazando a todos los que te proponen matrimonio te quedará soltera para siempre? Te recuerdo que ya tienes 31 años y …

Hino: (interrumpiéndolo) Y tu ya tienes 23, y aparte de Bra, no has tenido otra novia… o me equivoco?

Hikawa: (se sonrojó) Eso es diferente!… Además yo no tengo hijos, y creo que a Hiroshi le hace falta un padre!

Hino: (sin dejar de ver a la ventana) Bueno, en eso quizá tengas razón…

Hikawa: Ves?

Hino: Creo que ya es tiempo de que Hiroshi conozca a su padre…

Hikawa: Pe…pero que has dicho??!! Que Hiroshi conozca a su padre?!! Te has vuelto loca o qué?! No puedes traer a Trunks aquí! Tus súbditos no lo aceptarán, lo matarán!

Hino: Ya sé lo que los Tsufurs piensan de los Sayajines, por eso yo misma corté la cola de Hiroshi cuando nació, y me he preocupado de que no le vuelva a crecer... Pero no es necesario que Trunks venga hasta aquí…Yo iré a la Tierra.

Hikawa: Pero prometimos no volver más a cambio de que nos dejaran vivir! No sería eso faltar a tu palabra?

Hino: (se volvió para ver a Hikawa) Vegeta no tiene porqué saber que estaré en la Tierra, además de que no pienso quedarme para siempre.

Hikawa: Que pasará si todos se enteran de que tu hijo es mitad Sayan?

Hino: (Cruzó los brazos) Soy la gobernante de este planeta, y nadie debe cuestionar mis acciones! Además; ya ha pasado mucho tiempo como para que continúen odiándose unos a otros.

Hikawa: Ellos no lo entenderán…

Hino: De todos modos iré. Has que preparen una nave …

Hikawa: Hino…

Hino: Si no me ayudas, lo haré yo sola. (dijo dirigiéndose a la puerta)

Hikawa: Está bien!… te ayudaré, haré que preparen la nave más rápida, sólo tardarás tres días en llegar, así que espero que por tu bien, vuelvas en siete días.

Tras decir esto salió de la habitación, mientras que Hino continuó con sus que haceres.

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