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Las
plantas de interior se debilitan tanto por exceso
de riego como por falta de agua. Cada especie
tiene sus necesidades específicas, y un
cactus, acostumbrado a los desiertos, no se trata
como un papiro, que debe vivir permanentemente
con las raíces en el agua. No obstante,
existen reglas generales a respetar para regar
bien:
. La superficie de la tierra debe estar seca.
Hay que encontrar la humedad a algunos centímetros
de profundidad;
. Limite el riego durante los meses de invierno,
que corresponden a un período de menor
desarrollo de las plantas;
. Evite crear un desequilibrio entre la tierra,
y por lo tanto las raíces, empapada de
agua, y un follaje que vive en la atmósfera
reseca de la calefacción central. Esta
situación clásica, ligada a menudo
a la falta de luz, provoca la caída de
las hojas y la muerte de las plantas de interior.
. No deje nunca un exceso de agua en el platillo.
Vacíelo cuando la planta haya absorbido
la que necesite o disponga un lecho de gravilla
que aislará el fondo del tiesto;
. Las plantas cultivadas en cubetas con reserva
de agua deben tener regularmente un período
dé sequedad que permita que la tierra se
airee y que las raíces respiren. No deje
nunca la reserva llena permanentemente; cuando
la capacidad esté en lo más bajo,
espere algunos días antes de regar otra
vez. Esta técnica evitará riesgos
de putrefacción de las raíces y
de desequilibrios en el crecimiento debidos a
los excesos permanentes de humedad.
. Los aportes de abono en solución deben
realizarse siempre después de un buen riego.
No ponga jamás abono sobre la tierra seca,
porque sería grande el riesgo de quemar
las raíces, y la planta ya no se recuperaría.
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