| Marcacion
del territorio
El marcaje de territorio es una forma de comunicación
social. Cuando vemos que un animal roza con su
barbilla, costados o cabeza, está realizando
la forma más típica (y más
tolerada)de marcar el territorio.
Marcaje territorial con arañazos
Pero hay otros tipos de marcaje, el hecho de arañar
solamente para afilarse las uñas se puede
llegar a solucionar si lo acostumbramos a que
lo haga en una madera o "rascador" adecuado;
el cual se colocará delante del mueble
u objeto arañado hasta que el animal lo
acepte. Después ya podremos colocarlo en
un sitio que consideremos más conveniente.
Cuando vuelva a arañar otro mueble, deberemos
separarlo sin brusquedad y llevarlo delante del"rascador"
adecuado.
Pero el gato puede arañar no solo para
afilarse las uñas, sino para marcar el
territorio, ya que dejará una señal
visual (arañazos) y una señal olfativa
(por las glándulas interdigitales). En
este caso, el animal lo hará como símbolo
de dominio en presencia de otros gatos. El tratamiento
será similar al utilizado en el marcaje
con micciones o deyecciones realizadas fuera de
su sitio habitual.
Marcaje territorial con micciones
Este tipo de marcaje se caracteriza porque el
gato orina las camas, sillas y todo sitio donde
el olor del propietario sea más intenso.
Posiblemente el gato querrá que su olor
quede relacionado con el olor de su protector
o cuidador. El marcaje con orina es realizado
estando de pie (no agachado como en las micciones
normales), cola levantada y va retrocediendo hacia
una superficie vertical mientras va orinando.
Generalmente serán pequeñas gotas
de orina "en spray" dirigidas hacia
atrás. Siempre acostumbran a hacerlo en
los mismos sitios ( puertas, ventanas, cortinas,
objetos recientemente introducidos, y en más
de un sitio. Frecuentemente continuará
orinando dentro de su bandeja. Es poco frecuente
que al mismo tiempo también presente el
problema de defecación en lugar inadecuado.
Esta conducta no necesariamente implica desafíos
hacia otros gatos; simplemente quiere decir: "Aquí
estoy yo". Tiene una función comunicativa
ya que las feromonas de la orina dan información
sobre la identidad y estado del gato (si está
en celo, etc).
Causas que predisponen a esta conducta: Posibilidades
de tratamiento:
Características del animal
Es una conducta sexualmente dimórfica,
será típico en machos no castrados
y sexualmente maduros (mayores de 6-7 meses de
edad). Puede presentarse en gatos castrados o
hembras pero es mucho menos frecuente. En gatas,
los estrógenos pueden estimular dicha conducta
( y los progestágenos inhibirla); ello
implica que las gatas que marcan con orina suelen
hacerlo durante la época de celos.
Factores ambientales.
Suelen ser situaciones en las que el gato se sienta
amenazado o inseguro, como: Introducción
de nuevos animales o personas en el domicilio
(los estímulos olfativos son muy importantes);
cambios de domicilio; cambios en el entorno físico
del animal; cambios en la rutina diaria a la que
el animal está habituado. En conclusión,
podemos decir que la ansiedad y estrés
pueden provocar o aumentar la frecuencia de este
problema.
-
Lo ideal sería identificar y eliminar la
causa (¿qué puede estar amenazándolo?).
Por ejemplo: Espantar o evitar la proximidad de
gatos vecinos).
- Limpiar las zonas que ha ensuciado (nunca con
productos que lleven amoníaco) y poner
su comida en dicha zona o evitar que acceda a
la misma.
- No castigarlo nunca porque aumentaríamos
su inseguridad y podría marcar aun más.
- Intentar que vaya adquiriendo más seguridad
(acariciarlo, jugar con él, prestarle más
atenciones, etc...)
- La castración del macho es efectiva en
un 80-90% de los casos. Algunos pueden continuar
marcando durante algunas semanas o meses. La edad
del animal parece no tener ningún efecto
sobre la eficacia de la castración.
Comunicacion
El lenguaje corporal de los gatos es absolutamente
magnífico, y basta observarlos detenidamente
para conocer sus emociones. Aunque el gato no
es en general, un animal que se destaque por su
sociabilidad, son muchos los recursos que utiliza
para comunicarse con sus congéneres y con
sus dueños. Su rostro, los sonidos que
emite e incluso sus olores tienen en efecto, más
"mensajes" de lo que pudiera parecer.
No hay dos gatos iguales
Cada cual tiene su propia personalidad, y si somos
capaces de conocerla bien, resultará mas
fácil interpretar sus interesantísimos
códigos de comunicación. Hay gatos
nerviosos y hay gatos seguros y confiados. Los
primeros suelen ser tímidos e introvertidos.
Los segundos son activos y juguetones. También
existen ejemplares agresivos, aunque normalmente
se muestran así para disimular su carácter
asustadizo. En la forma de ser de un gato influyen
dos grandes factores: Los congénitos y
los educacionales. Y aunque los primeros son muy
significativos, no cabe duda que la forma de criarlo
resulta más decisiva para entender la personalidad
que acabe teniendo de adulto. De ahí la
importancia de ofrecer al gato desde su primera
semana de vida, todo tipo de mimos y caricias,
tanto de los dueños como de otros gatos,
creando así un sentimiento de confianza
para su desarrollo futuro.
Por la cara
¿Cómo
saber si un gato se encuentra a gusto o tiene
algún temor? ¿Se pueden reconocer
los rasgos de su personalidad a través
de su peculiar lenguaje?. No es tan difícil,
basta con mirarle el rostro, escucharle con atención
y descubrir sus costumbres.El rostro de un gato
no es muy dado a las señales ni a los gestos.
Todo su poder de comunicación se concentra
en las numerosas posiciones que son capaces de
adquirir sus orejas y sus ojos. Las orejas de
los gatos son de una enorme movilidad gracias
a los más de 20 músculos de los
cuales están dotadas. El significado de
las diversas posiciones de las orejas es muy rico.
Si las inclina hacia delante; puede estar denotando
relajación, aunque también puede
ser que esté explorando el territorio.
Unas orejas hacia abajo indicarán agresividad,
mientras que las plegadas hacia atrás suponen
agresión y/o temor. Los ojos son también
muy expresivos. Un estado de felicidad y placer
coincide siempre con una mirada entrecerrada.
Todo lo contrario sucede cuando siente miedo;
las pupilas se dilatan ostensiblemente. Con un
poco de atención a los ojos y orejas (así
como bigotes y boca), es relativamente sencillo
averiguar si el gato está contento (ojos
casi cerrados, y orejas hacia delante), pendiente
de su dueño (ojos muy abiertos y orejas
hacia delante), asustado (orejas recogidas hacia
atrás), curioso (pupilas dilatadas y orejas
hacia delante), irritado (orejas hacia atrás,
pupilas contraídas y bigotes hacia delante),
o agresivo (pupilas dilatadas, y la boca abierta
para enseñar los dientes)
Los rasgunos como comportamiento territorial
Los
rasguños constituyen un motivo de queja
frecuente de los propietarios, su localización
generalmente sobre lugares muy visibles, puede
ser objeto de un conflicto agudo entre el propietario
y su gato.
Definición
Los rasguños son parte de marcas territoriales
en sentido estricto. Corresponden, como el marcaje
urinario, a un deposito de marcas territoriales
a la vez visuales y feromonales, las feromonas
son liberadas sobre el soporte por los cojinetes
plantares.
Características
Los rasguños asociados al comportamiento
territorial representan uno de los medios de comunicación
empleados por el gato, lo cual explica la elección
de los soportes retenidos para efectuar este comportamiento;
soporte muy visible, muy a menudo vertical. Los
otros rasguños, y en particular los efectuados
sobre soporte horizontal en secuencias de juego,
en la excitación sexual o después
de la fuga de una presa, no entren en esta definición.
Son realizados durante el trascurso de una secuencia
comportamental que el propietario puede reconocer.
Criterios de identificación de la secuencia
de rasguños:
l
gato se acerca a un soporte muy visible, a menudo
vertical
Se
acerca a la superficie que va a rasguñar
La
huele
Se observa una extensión de los miembros
y del dorso. (postura de subrayamiento)
Ejecuta un rasguño del soporte alternado
los dos anteriores.
Significado del comportamiento de los rasguños
La función de comunicación, por
el depósito de marcas asociadas, es admitida
por la mayoría de los autores como función
mayor de los rasguños. Son marcas depositadas
(visuales y feromonales) que incitarían
al animal a regresar al mismo lugar. Los rasguños
permiten en el gato, señalar ante todo
su territorio.
Inhibición de los rasguños
Se usan feromonas en polvos, sintetizadas, que
no están presentes en nuestro país.
Dichas pulverizaciones debes ser realizadas una
vez al día, durante 28 dias. En el caso
de problemas de desestabilización emocional,
se debe buscar la causa que causa esa transgresión
territorial y tratar de corregirla.
Conclusión
La observación del comportamiento de los
gatos permite en consecuencia diferenciar distintas
poblaciones. Existe una población de gatos
en que los rasguños son un componente natural
del comportamiento territorial; el comportamiento
de rasguños puede ser interrumpido (en
particular en el lugar que molesta al propietario)
pero un rasguñador apropiado deberá
ser colocado cerca de los lugares inicialmente
rasguñados por el gato. Esta población
se trata de gatos que han tenido un desapego (retiro
de sus madres) en forma precoz, antes de las seis
semanas. Existe otra población para la
cual los rasguños se presentan en desestabilización
emocional puntual; el comportamiento de rasguño
puede entonces ser suprimido definitivamente ya
que los rasguños no son inherentes a la
necesidad comportamental del gato. En esta población
encontramos gatos que en un principio no fueron
rasguñadores, pero luego por problemas
de trasgresiones territoriales o sobrepoblación
han adoptado este hábito.
Escapadas callejeras
Las incursiones callejeras del gato comienzan
con cortas y cercanas salidas alrededor de los
6 a 8 meses de vida, momento en que se produce
la pubertad, y obedece principalmente a su mandato
genético reproductor y predatorio (obtención
de presas) y a la necesidad de delimitar un territorio
que será el lugar para sus encuentros sexuales.
Aunque el gato tenga cubierta su cuota alimenticia
en la casa que comparte con los humanos, no se
inhibe totalmente su conducta predatoria, ya que
sus mecanismos son independientes, en otras palabras,
la saciedad no inhibe la conducta de cazador.
Las incursiones se hacen más frecuentes
en primavera y verano debido al aumento de la
actividad sexual de la especie en esta época.
Esta práctica "natural" en el
gato muchas veces bien vista por sus dueños,
y que supone diversos grados de contacto directo
con otros gatos de vida libre o semilibre, lleva
implícita una serie de riesgos y peligros
potenciales para el mismo gato (peleas territoriales
o por los contactos sexuales, contagio de enfermedades),
para sus propietarios (zoonosis o enfermedades
transmisibles al hombre), para otros gatos de
la zona y para la salud pública en general.
En los gatos que tienen vida semilibre (tienen
dueño y casa, pero acostumbran salir a
pasear) o callejera, la posibilidad de contraer
enfermedades infecto-contagiosas y de soportar
agresiones, alteraciones ambientales, caídas,
heridas y traumatismos violentos causados por
todo tipo de vehículo, hace que se acorte
su esperanza de vida, la cual generalmente no
sobrepasa los 8 a 10 años, y que disminuya
la calidad de la misma debido a las sucesivas
enfermedades adquiridas en la calle. Los gatos
que viven toda su vida dentro de las viviendas
humanas (casas, departamentos. etc.), tienen un
tiempo de vida que llega a duplicar la vida media
de un gato callejero. Puede llegar a vivir alrededor
de 15 años, y en muchos casos sobrepasar
los 20 años de vida.
La curiosidad del gato
Los gatitos nacen sordos y ciegos. Hacia los 8
ó 10 días, el cachorro abre los
ojos, lo cual le permite empezar a descubrir el
universo. Comienza entonces a observar todo lo
que le rodea, pero a esta edad su curiosidad no
puede ser todavía perfectamente saciada,
pues entre el sueño y las mamadas, se arriesga
demasiado poco fuera de su nido. Hacia las tres
semanas de nacidos los gatitos son ya capaces
de coordinar sus movimientos. Ellos ensayan y
buscan tocar objetos y realizan sus primeras y
verdaderas exploraciones. Estas tentativas son
tímidas, y el mínimo acontecimiento
provoca un rápido retorno hacia su madre.
El cachorro se interesa por todo lo que él
descubre: Mordisquea, lame la superficie y los
objetos que encuentra, y se familiariza con su
medio cada vez más amplio. Hacia las seis
semanas el cachorro está abierto a todas
las novedades y es éste un período
importante para su socialización. Luego
su curiosidad puede apagarse o por el contrario
mantenerse. Todo depende de los estímulos
que reciba, de su frecuencia y de su naturaleza.
Es entonces importante que el hombre manipule
con frecuencia los gatitos para hacerles olvidar
todos sus temores, pues un gato miedoso no puede
ejercitar su curiosidad. Cualquier cosa es suficiente
para interesarlo y motivarlo a jugar. Un gato
que ha sido criado en confinamiento, sin contactos
con el exterior, o con otros animales o humanos,
conserva en la edad adulta una cierta reserva
con respecto a todo lo que no conoce, o por lo
menos despertará su desconfianza. El destete
es la ocasión para los gatitos de satisfacer
otra curiosidad alimenticia y gustativa. La curiosidad,
el juego y el mimetismo son comportamientos característicos
del gato, pero su instinto cazador hace que cualquier
objeto insignificante atraiga su atención
al punto de hacerle correr riesgos importantes.
No hay edad para tener curiosidad para todo. Por
ejemplo, viendo al hombre abrir una puerta, el
gato tendrá la idea de imitarlo y accionar
el mismo la manija, actitud que puede considerarse
un juego, pero que está justificada por
el interés de lo que puede encontrar detrás
de la puerta. El gato está dotado de una
gran capacidad de aprendizaje, que no podría
explicarse si no fuera porque está permanentemente
devorado por una curiosidad insaciable.
Algunas precauciones
Todo lo que tenga la forma de un hilo del que
ellos puedan tirar, llama mucho su atención,
allí el peligro consiste en que pueden
tocar o morder cables y quedar electrocutados.
Es aconsejable que todos los cables se escondan
o se tapen para que ellos no los vean, sobre todo
cuando son pequeños. Las bolsas plásticas
dentro de las cuales suelen esconderse, los bolsos,
cajas y gavetas mal cerrados también representan
peligro. Hay que tener en cuenta que para ellos
no existe la imposibilidad de subir a algún
sitio, siempre se las ingenian para trepar donde
sea, eso indica que hay que tener especial cuidado
en las cocinas y repisas donde haya lámparas
u objetos cortantes. Las lavadoras y secadoras
con entrada adelante son un peligro al que están
expuestos, es imperante revisar que no se metan
adentro.
Higiene
Un gato sano reúne algunas características
de higiene que deben ser consideradas por su dueño
como guía de su estado de salud. He
aquí las más evidentes:
-
Las orejas tienen que estar limpias y sin secreciones.
Si se las rasca permanentemente, puede ser una
señal de parásitos dentro de ellas.
-
Los ojos deben ser brillantes; el tercer párpado
ha de estar oculto y sin secreciones.
-
La boca y las encías tendrán un
color rosado pálido y el aliento debe estar
libre de olores.
-
El abdomen deberá mantenerse bajo control,
puesto que una barriga prominente podría
ser indicio de la presencia de lombrices.
-
El pelaje debe lucir lustroso y sin signos de
pulgas.
Si bien es cierto que los gatos se ocupan de su
propio aseo no está de más la ayuda
que su amo pueda proporcionarle. La higiene del
gato hecha por su amo contribuye a mejorar el
estado de la piel y el pelo, y contribuye a la
eliminación de parásitos externos;
ésta deberá extremarse cuando el
gato está mudando el pelo.
La limpieza de las orejas
Debe revisarse si hay alguna señal de obstrucción
en el canal auditivo.Si se observa inflamación
o presencia de cera roja oscura, es posible que
haya infección; ésta requiere de
tratamiento veterinario.Las orejas deben ser limpiadas
con delicadeza aplicando un suave movimiento circular
con un trozo de algodón empapado en aceite
para bebés, o ligeramente impregnado en
alcohol de 70 grados. Nunca introducir hisopos
ni ningún otro objeto. Si no se está
seguro de cómo realizar esta limpieza,
es mejor acudir al veterinario para aprender cuál
es el modo correcto para hacerla.
La limpieza de los ojos
Examinarlos primero para detectar algún
signo de supuración que deberá ser
diferenciado de la normal acumulación de
secreción lacrimal que se acumula en el
pelo que rodea las pestañas. Limpiarlos
con un trozo de algodón humedecido en una
solución de ácido bórico
al 3 %, en el sentido de la oreja a la naríz,
cuidando de no tocar el globo ocular. Limpiar
también los contornos y secar con gasa.La
limpieza ocular deberá realizarse diariamente
o día de por medio.
Limpieza de los dientes
Para evitar el desarrollo de placa dental, es
recomendable cepillarle los dientes una vez por
semana. Esta rutina debe comenzarse cuando el
gato es aún joven ya que cuanto antes se
acostumbre la tarea será más fácil.
Para comenzar, colocar un poco de crema dental
(específica para animales) o bicarbonato
de sodio sobre los labios del gato, para acostumbrarlo
al sabor. Seguidamente frotar las encías
de crema dental con un hisopo, preparándolo
así para el cepillo de dientes. Finalmente
intentar el cepillado. En lo posible debe lavársele
la boca con agua y limón. Si es de los
que no permite hacerlo es necesario consultar
con el veterinario en qué estado está
su dentadura ante la posibilidad que necesite
una remoción de la placa. Para realizarla
se suele administrar un calmante.
Los gatos un mundo fascinante
Los gatos al nacer no pueden ver ni oír,
pero sí pueden tocar y oler, reconocen
a su madre por medio de estos dos sentidos, de
hecho, el sentido del olfato jugará un
papel primordial en sus vidas. La alimentación
es crucial en este momento, un gato recién
nacido duplica su peso en sólo 5 días,
cada gato tiene su propio pezón, al que
vuelve por medio del olfato cada vez que quiere
comer. Este mecanismo de la naturaleza evita disputas
entre las crías por el alimento. Dependen
de la madre de una forma vital, no sólo
por el alimento sino también por el abrigo,
dado que los gatitos recién nacidos no
pueden controlar su propio calor corporal, por
lo que sin el contacto y el calor materno morirían
en menos de una hora. Los cachorros abandonan
el seno materno en cuatro semanas. A las cinco
semanas tienen perfectamente desarrollado el oído.
La vista la desarrollan plenamente a los cinco
meses. No conocen el miedo hasta las seis semanas
de vida. Si los gatos no entran pronto en contacto
con humanos no podrán ser mascotas y crecerán
como felinos salvajes recelando de nosotros. Esto
no quiere decir que tengan que ser necesariamente
arrancados de su madre, sino que se acostumbren
desde pequeños al contacto y la compañía
humana. A los cinco meses un gato es adulto y
autosuficiente. Al año, todos los sentidos,
fuerza muscular y coordinación física
están plenamente desarrollados.
El cuerpo
Las características del cuerpo de un gato
serían la envidia de cualquier deportista.
Tienen 40 huesos más que el hombre repartidos
entre la columna y la cola principalmente, lo
que les da una flexibilidad excepcional. También
los discos entre las vértebras son más
gruesos que los humanos y se estiran, giran y
contraen mucho más, lo que les posibilita
adoptar posturas casi imposibles. Pueden aumentar
la longitud de su cuerpo en un 11%, recorren cinco
veces la longitud de su cuerpo de un salto, lo
que equivale a cruzar de un salto el equivalente
humano del ancho de una piscina y, mientras las
patas de atrás ejecutan el salto por medio
de un estallido de fuerza bruta, las delanteras
recuperan el equilibrio en una décima de
segundo. El torso es estrecho, lo que posibilita
que las patas delanteras puedan colocarse muy
juntas, utilizando la cola para mantener el equilibrio,
si este equilibrio se pierde tienen un sistema
exclusivo de alarma: El líquido del oído
interno chapotea y desencadena un reflejo autocorrector
que les asegura casi siempre caer de pie, una
vez en el suelo, vuelven el líquido a su
sitio con un rápido movimiento de cabeza.
Los
sentidos
En cuanto a sus sentidos, tanto el de la vista
como el del oído están bastante
más desarrollados que en los humanos. Por
ejemplo, en el oído de un gato el tictac
de un reloj suena cuatro veces más fuerte.
Su oído también puede diferenciar
a hombres y mujeres, de hecho sienten más
agrado por los tonos altos como el femenino. Pueden
oír simultáneamente cientos de sonidos
que ni el hombre ni el perro podrían ser
capaces de detectar y analizar por separado y
ni mucho menos juntos. Poseen más de veinte
músculos en cada oreja, lo que les permite
moverlas independientemente a fin de localizar
sonidos con total precisión, son incluso
capaces de oír la corriente eléctrica
residual, esa que va por los cables eléctricos
incluso con los electrodomésticos apagados.
Toleran una cacofonía de sonidos que a
nosotros nos resultaría ensordecedora.
Su oído es tan fino que pueden localizar
la posición exacta de una presa en tan
sólo 1/16 parte de segundo.
La vista
Su otro sentido especialmente desarrollado es
la vista. Para ellos la vista es crucial para
la caza, tanto como el oído. Sus ojos se
concentran en la presa excluyendo todos los demás
objetos. En ese momento es lo único que
ven con total nitidez. Lo demás es una
masa borrosa. Sus ojos funcionan casi con la misma
eficacia de día que de noche. La visión
nocturna de los gatos es 5 veces mejor que la
humana. Poseen gran cantidad de células
receptoras de luz, el precio sin embargo es una
cierta pérdida de nitidez. La visión
se ve mejorada por un mecanismo de reflexión,
en la parte posterior del ojo tienen una capa
de cristales reflectores que envían de
nuevo a la retina la luz no utilizada. Cuando
la oscuridad es total los bigotes sustituyen a
los ojos. Todos los objetos producen perturbaciones
en el aire que los rodea, aun en las noches quietas
los bigotes pueden percibir mínimos cambios
en la atmósfera. Este radar le permite
caminar entre objetos que apenas ve, como si sus
bigotes fueran otro par de ojos y a pesar de no
ver a su presa, pueden determinar por este medio
y sobre todo por el oído, su posición
exacta con un error de sólo unos centímetros
a una distancia de decenas de metros.
El gusto
Un sentido que tienen poco desarrollado es el
gusto, que es bastante inferior al del humano,
de hecho poseen un 25% menos de papilas gustativas
que nosotros y, al revés que los perros,
no son golosos. En cuanto a la comida, detestan
la comida fría de la nevera, lo que más
les gusta es que se encuentre a la temperatura
de la presa, en torno a 36 grados. Poseen no obstante
un sentido a medio camino entre el gusto y el
olfato, tienen un órgano en el paladar
que no tiene el hombre, los olores entran por
la boca y ascienden por dos orificios situados
detrás de los dientes delanteros y que
conducen a una diminuta cámara donde se
concentran y se absorben, lo que significa que
los olores pueden, literalmente, saborearse.
El olfato
Su olfato, por otra parte, es 14 veces más
sensible que en los humanos, si bien está
menos desarrollado que en los perros. Este es
un sentido que utilizan para comunicarse, no para
cazar. Es probable que nos reconozcan más
por el olfato que por la vista, de hecho, ellos
no reconocen su propia imagen en el espejo porque
carece de olor. Un gato posee doscientos millones
de células olfativas, mientras que el hombre
sólo cinco millones, además el área
de cerebro reservada al olfato es también
mayor que en el hombre. Pueden saber quien ha
estado en una habitación y cuando se ha
ido sólo olisqueando el aire.
El tacto
Otro fino sentido que poseen es una especie de
tacto, pero no de la forma que nosotros lo entendemos.
Las sensibles almohadillas de sus patas registran
cualquier vibración. Esto lo utilizan ellos
como un sistema de alarma. Los gatos, por este
medio, son capaces de percibir un terremoto días
antes de que suceda, registran incluso los que
no son capaces de registrar los modernos aparatos
científicos de medición. Todavía
no se ha encontrado explicación a esta
peculiaridad. En cuanto al resto de su piel, el
pelo les protege del exceso de calor, por ello
toleran temperaturas extremas, es fácil
verlos durmiendo plácidamente muy junto
a estufas, chimeneas, etc. a una distancia que
a nosotros nos resultaría insoportable
o cuando menos, incómoda, mientras que
ellos perciben un agradable calorcillo. También
toleran en gran medida el dolor, debido a un elevado
número de endorfinas que generan cuando
les son necesarias. Tienen un excepcional sentido
de la orientación, muchos han recorrido
cientos de kilómetros para volver a su
territorio. Se cree que se orientan por una combinación
del sol y el campo magnético de la tierra.
Más difícil es explicar cómo
algunos gatos han recorrido distancias enormes
para reunirse con sus dueños tras una mudanza
cuando ellos no han estado ahí nunca. La
ciencia actual no puede explicar en su totalidad
la magia felina. Quizás sus sentidos estén
mucho más desarrollados de lo que pensemos
o posean sentidos que aún desconocemos.
La
anorexia felina
La anorexia, o falta de interés por la
ingesta de alimentos indica la presencia de alguna
patología en los gatos más que en
otras especies. El gato puede estar anoréxico
debido a un rechazo del alimento en sí;
esto se debe generalmente a que los gatos son
muy exigentes en sus gustos alimenticios y cualquier
cambio de comida es suficiente para provocar aversión
por ella durante algún tiempo. El paladar
del gato sabe valorar el sabor, color y consistencia
de los alimentos, por lo que volver a la dieta
anterior o intentar otras marcas comerciales,
suele ser suficiente para solventar el problema.
También cualquier cambio en la dieta por
prescripción médica debida a enfermedad
puede provocar ese mismo rechazo y la consecuente
anorexia. En este caso, el dueño nunca
deberá caer en la tentación de complacer
al gato permitiéndole no seguir la dieta
indicada, pero sí le podría preguntar
al veterinario cómo elaborar una dieta
casera que le provea sus requerimientos nutricionales
durante la enfermedad. Otras causas de la anorexia
son: Procesos metabólicos, gastrointestinales,
inflamatorios, infecciosos, tóxicos, dolorosos,
enfermedades tumorales o terminales, además
del stress. En estas situaciones se impone una
visita al veterinario para conocer el estado de
salud del animal en base a los síntomas
(hay enfermedades fácilmente detectables
por su sintomatología) o recurriendo a
los exámenes de laboratorio u otros métodos
de diagnóstico, porque la anorexia como
síntoma o consecuencia debe ser atendida
inmediatamente
El sida felino
El virus de la inmunodeficiencia felina afecta
a gatos domésticos y vagabundos a nivel
mundial, provocando un síndrome muy parecido
al SIDA en los humanos. Suele ser más frecuente
en machos y generalmente en felinos mayores de
5 años. Se manifiesta en tres fases: La
fase aguda, caracterizada por inflamación
palpable de los ganglios, fiebre, malestar general
y algunas veces por diarrea o signos de anemia.
A esta fase le sigue una latente, de duración
variable y más bien asintomática,
pero también puede hacerse presente la
inflamación de los ganglios (adenopatía).
Finalmente se establece la fase crónica
cuyas características son:
Inflamaciones
bucales (estomatitis, gingivitis, periodontitis)
Infecciones
de las vías respiratorias
Infecciones
de la vista (rinitis, conjuntivitis, queratitis)
Fiebre
Adelgazamiento
Modificación
de la conducta
Gesticulaciones
faciales
Desarrollo
de tumores
Para su detección se utilizan las técnicas
IFI, ELISA, etc., y deberá establecerse
un diagnóstico diferencial con enfermedades
de síntomas similares tales como la anemia,
la leucemia felina y la leucopenia. El gato con
inmunodeficiencia felina deberá ser recluído
en su hogar para evitar que contagie a otros.
No existe vacuna ni tratamiento para esta enfermedad.
Sólo se procura aliviar el estado general
del gato enfermo atacando las infecciones y la
anemia. Se intenta reducir el replique del virus
mediante el AZT. Dentro de los 2 primeros años
se sucede un 20 % de mortalidad, pero si la enfermedad
está avanzada cuando es descubierta, la
esperanza de vida no supera el año.
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