| Reciben
el nombre común de liebres al menos 35
especies pertenecientes a la familia Leporidae,
siendo llamadas el resto "conejos" de
forma común. Tal división de Leporidae
no es científica pues no responde a una
realidad desde el punto de vista evolutivo, sino
a observaciones sobre su aspecto y hábitos.
Por lo general, se dice que las liebres son aquellos
lagomorfos con las orejas y ojos más desarrollados,
son más veloces en la carrera (algunas
especies llegan a los 70 km/h), no construyen
madrigueras sino simples encamamientos en hondonadas
del terreno y paren crías provistas de
pelo y con los ojos abiertos. No obstante, existen
excepciones a algunas de estas reglas, como son
por ejemplo los conejos del género Sylvilagus,
que no construyen madrigueras como los conejos
europeos pero que nadie considera liebres por
el resto de razones.
Por
lo general las liebres son animales de silueta
estilizada y patas traseras muy desarrolladas
para la carrera. Las orejas, generalmente largas,
varían en longitud de unas especies a otras,
siendo mucho más largas y amplias en aquellos
animales que viven en climas desérticos
como la liebre de California (llamada popularmente
jackrabbit en Estados Unidos), mientras que en
los de climas polares, como la liebre ártica,
éstas son proporcionalmente más
pequeñas y se asemejan a las del conejo
europeo. En todas las especies el oído
es un sentido hiperdesarrollado y probablemente
el principal a la hora de detectar a los eventuales
depredadores, aunque la vista y el olfato tampoco
le van a la zaga. Al mínimo indicio de
peligro, el animal inicia una frenética
carrera que en algunas especies como la liebre
europea incluye constantes cambios de sentido
y rodeos con el objetivo de confundir al agresor.
La longitud y el color del pelo varía en
cada especie, pero siempre tiene un objetivo como
camuflaje. La liebre ártica o polar varía
su color cada año, de pardo en primavera
y verano a gris en otoño y blanco en invierno.
La dieta es completamente vegetariana, muy similar
a la de los conejos.
Las
liebres son solitarias, aunque no les importa
lo más mínimo la presencia de otros
congéneres en los alrededores. Tan sólo
se producen peleas durante la época de
celo (variable según especies), que pueden
llegar a ser hasta cierto punto cómicas
en algunas especies. Las liebres europeas de sexo
masculino apenas comen durante este periodo de
tiempo (primavera) y pasan el día luchando
con sus rivales, golpeándose con las patas
delanteras en una especie de boxeo ritual. En
Inglaterra, el dicho popular Estás más
loco que una liebre en marzo tiene su origen en
esta conducta. Curiosamente, las hembras que no
acceden a aparearse luchan con los pretendientes
rechazados de la misma manera en que estos se
deshacen de sus competidores.
Lo
que todas las liebres tienen en común entre
sí es el hecho de parir crías muy
precoces y ser especies muy prolíficas.
Entre 3 y 8 crías nacen en cada parto y
cada hembra produce de ordinario más de
4 camadas al año. Viven en todos los continentes
salvo Oceanía (aunque en Australia han
sido introducidas en tiempos recientes) y la Antártida.
Las
liebres son cazadas por multitud de mamíferos
carnívoros y aves de presa, y son una especie
cinegética para los hombres en todo el
mundo. En algunas zonas, las liebres han sido
transmisoras de la tularemia, una enfermedad infecciosa
que también afecta a los humanos.
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