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Lagomorfos
Familia: Leporidos
Género: Oryctolagus
Especie: Oryctolagus cuniculus
(Linnaeus, 1758)
Subespecies presentes: .Una sola
especie en al Península Ibérica.
Aun cuando otros estudios taxonómicos más
recientes consideran la presencia de 2 subespecies:
la Oryctolagus cuniculus algirus, con presencia
limitada a Galicia, Portugal y la mitad del suroeste
peninsular, y es de tamaño corporal algo
más pequeño que la otra especie,
la Oryctolagus cuniculus cuniculus, que ocupa
el resto del territorio peninsular, subspecies
de la que se considera proceden todas las razas
de conejo doméstico. Longitud del cuerpo:
entre 40 y 45 cms.
Longitud de la cola: de 4 a 6
cms. Longitud de las orejas: De 7,5 a 9 cms.
Alzada a la cruz: De 15 a 20
cms.
Peso: De 900 a 1.500 gramos.
Status de la especie: Especie cinegética
que no se encuentra amenazada, ni en peligro.
Popular
mamífero de mediano tamaño, pelo
suave y corto, orejas largas y rabo corto, es
una especie fundamentalmente crepuscular y nocturna.
El conejo es una especie muy antigua, de modo
que por los estudios fósiles se ha podido
determinar que antes de la última glaciación
abundaban en una amplia zona de Europa, que incluía
a países como Francia, Bélgica,
Alemania o la isla de Gran Bretaña. El
posterior enfriamiento del continente los fue
desplazando hasta el sur, quedando acantonados
en la Península Ibérica y Norte
de África, de donde volvió a extenderse
hasta el norte. En el S. III los romanos los llevaron
a Italia, pero en el S. XVI todavía no
existían en Alemania, aunque sí
han sido citados en algunos conventos, como animales
de corral de las comunidades religiosas.
Una
de las características más importantes
del conejo, es la de su extraordinaria fecundidad
y capacidad para reproducirse. De modo que se
ha calculado que la descendencia de una sola pareja,
que no tenga interferencias negativas para su
desarrollo, puede alcanzar la increíble
cifra de 1.848 individuos (W. G. Foster, 1972).
Clásica en la literatura científica
es la cita de un granjero australiano que tuvo
la fatal ocurrencia de introducir en Australia
tres parejas. A los tres años de su introducción
y debido a que el conejo no tenía en ese
continente depredadores naturales, los descendientes
de aquellos conejos eran ya 14.000.000 de individuos.
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