Mismo apellido, pero al mismo tiempo tan diferentes y todo por culpa de aquel bastardo. En ese caso qué debería hacer. Pagar la venganza con mi propia vida y acabar con la dinastía Vardimir o sembrar el desorden y continuar
lo que hubiesen deseado mi familia no muerta.
Aprovechando el monólogo, llegué a las dos de la madrugada a lo alto de una azotea, donde podía divisar medio Tokio, y la luna la sentía más cerca como si quisiera abrazarme. También pude apreciar un pequeño local, un burdel, que empezaba a cerrar las puertas por hoy. En un abrir y cerrar de ojos me presenté detrás de una chica de buen físico. Rubia, buenas caderas y formas y una altura considerable para ser mujer.
Lo siento, tendrá que volver mañana - contestó.
Me gustaría �pillar� hoy - respondí
Entonces la infartante mujer giró su mirada, pero para entonces ya me había escondido detrás de las sombras, desde donde su ojo no apreciaba verme. Se notaba nerviosa, insegura y podía o�r como su corazón latía cada vez más deprisa, como un tren de vapor a toda velocidad, queriendo llegar lo antes posible a su destino, en este caso la muerte.
- Ya le dije... - paró con un miedo o inseguridad notable.
En aquel momento, aunque noté un aura extraña, mi deseo de sangre aumentaba por momentos, sin pensarlo, salté de las sombras sin ruido alguno con mi aspecto
transformado completamente. Aquella mujer gritó y mi placer y diversi�n subían a cada segundo, mi adrenalina explotaba como volcán en llamas y mientras la presa estaba cada vez más y más cerca.
En aquel momento, algo me detuvo, no pod�a moverme y un circulo de luz se ilumin� d�bilmente alrededor m�o.
Entonces pude ver como la mujer del burdel, salió corriendo y cuatro personas cuyo aspecto desconocía se acercaban más a m� recitando la misma frase. Una frase en latín, que traducida a nuestro idioma actual podría traducirse más o menos como: "Dios, concede de alma al vampiro".
Mi cerebro empezaba a marearse, mi coraz�n hasta ahora a falta de latidos y sentimientos empez� a latir cada vez m�s y m�s fuerte, empec� a notar una cosa extra�a corriendo por dentro de m�, que antes no se movía, y al mismo tiempo mi cuerpo empezó a sentir pequeños espasmos. Por último presencié durante un minuto mi vida entera, comenzando por mi niñez, mi adolescencia, mi vida... y por lo que podía deducir mi muerte.
Poco recuerdo de lo que pasó aquella horrible noche, donde el cazador se convirtió por una noche, en la presa. Sólo llegaron a mi memoria los recuerdos de Japón amaneciendo y yo tirado en aquel callej�n sin salida, sin nadie a m� alrededor y con fr�o. Entonces, empec� a recordar todas las atrocidades que hab�a hecho como vampiro, lo diferente es que ahora la culpa y el remordimiento de haber matado personas, separado familias y haber expandido el miedo por mi culpa azotaban cada una de las c�lulas muertas de mi ser.
As� que con los recuerdos indeseables y el sol tras de mí, intenté refugiarme en la guarida, donde esperaría a la noche siguiente para volver al castillo como pudiese,
de donde una vez creci� mi alma como vampiro para abandonar el lugar que me dio alma, como humano.
As� acaban las memorias de como en una noche recuperé el alma que una vez me fue arrebatada, tan injustamente.
Ahora, dos años después, vuelvo a estar en Italia, en el castillo donde mi familia habitó por siglos de los siglos. En el torreón más alto, me hallo. La luz de la luna
ilumina débilmente la habitación, pero, por si acaso ocho velas est�n esperando a ser encendidas, en caso que las necesite.
Espero, que, las próximas generaciones de caza vampiros lean estas memorias como fin informativo, y no como historia, ya que simplemente no me apetecía
narrar todo lo sucedido en latín, como mis antepasados hablaban o con simples complicadas palabrazas como estamos acostumbrados a leer en el barroco.
Espero que haya sido interesante y no le haya hecho perder el tiempo, querido lector.
Rob Vardamir Rowan
Este relato esta escrito por RUBMAX
Gracias por colaborar