BELCHITE (ZARAGOZA ,espa�a) Desde los finales de los a�os cincuenta se han ido acumulando numerosas experiencias relacionadas con el fen�meno "Psicof�nico". Cient�ficos como J�rgenson, Raudive o Hans Bender dedicaron muchos a�os de su vida a esta investigaci�n con resultados impresionantes, pero sin llegar a darle una completa respuesta a su origen. La raz�n de esas voces y sonidos del "mas all�" tiene distintas hip�tesis, pero la investigaci�n no cesa. Corr�a el a�o 1986 en Zaragoza, y mi programa "4� dimensi�n" en radio aumentaba vertiginosamente su audiencia debido a los interesantes temas que en �l se abordaban. Magia, misterios, fen�menos extra�os y, por supuesto, experiencias psifonicas. Un gran especialista en las mismas, el profesor German de Argumosa, nos visito en varias oportunidades, aport�ndonos sus experiencias con grabaciones realmente espeluznantes. Voces descarnadas de las cuales se desconoc�a su origen y otras que incluso entablaban un dialogo con el experimentador. Ante tanto enigma, mi equipo y yo, emprendimos la tarea de investigar estos fen�menos. Castillos, monasterios, casas, cementerios, en todos estos sitios fuimos recabando informaci�n y experiencia. En casi todos obten�amos resultados muy alentadores y curiosos, voces o sonidos extra�os que luego al o�rlos en las cintas magnetofonicas nos dejaban perplejos, amen de las an�cdotas que en cada caso ocurr�an. Pero si un caso desbordo todas nuestras perspectivas fue la psicofonia den el pueblo viejo de Belchite. La Luna Nueva, la que no se ve en el cielo, del mes de Octubre de 1986, fue la fecha astrol�gicamente determinada ara realizar la experiencia. Sobre las once de la noche lleg�bamos el equipo de "4 dimensi�n" al pueblo viejo. Al silencio t�pico de un lugar abandonado se sumaba el triste espect�culo de los centenares de casas y edificios destruidos a base de fuego y bombas durante la guerra civil. El fri� intenso de la cerrada noche remarcada el paisaje fantasmag�rico del lugar. De forma muy ordenada, y con la luz de unas linternas, empezamos a colocar todos los aparatos de grabaci�n. Entre Ricci, Juan Carlos, Teresa y yo empezamos a tirar cables y a hacer conexiones en el lugar elegido para ello. �ste, que nos atrajo desde un principio, fue el interior de la antigua iglesia del pueblo que, a pesar de estar semidestruida, segu�a manteniendo su halo de solemnidad. Dispusimos dos micr�fonos a una distancia de sesenta metros el uno del otro. Todos los cuidados eran pocos. Los protegimos del aire, de las posibles vibraciones, en fin, de todo aquello que nuestras muchas horas de experiencia en el tema nos hab�an ense�ado. Dispuesto todo ya para iniciar el experimento, y en el mas absoluto silencio, nos desplazamos al interior del veh�culo que all� nos condujo a la espera de los acontecimientos. Durante la media hora de grabaci�n que duraba la cara de cada lado de la cinta nos limit�bamos solo a observar el sombr�o y desnudo paisaje de ruinas que nos rodeaba. Toda nuestra atenci�n estaba centrada en que si o�amos alg�n ruido cercano o lejano deb�amos anotarlo para luego no llevarnos sorpresas en la psicofonia. Pero pasaban las horas y el silencio en el lugar era sepulcral. Eran ya las cinco de la madrugada, casi agotados por la falta de sue�o y sin helarnos por los sorbos de unos caldos de la tierra, decidimos un�nimemente irnos directamente a los estudios de la radio para analizar, segundo a segundo, las varias horas de grabaci�n. Colocadas las cintas en los aparatos dimos comienzo a la escucha. Por medio de una amplificaci�n de las mismas iban pasando los minutos que se hac�an eternos, y ah� no sal�a nada. Comenz� en nosotros a cundir algo de desanimo, aunque no era la primera vez que pod�a suceder esto en este tipo de experimentos. El sonido de fondo que llegaba a nuestras cabezas a trav�s de los auriculares presionaba aun mas el sopor que acus�bamos, pero de repente, un estrepitoso ruido hacia mella a nuestros t�mpanos� �cielos!...gritamos, paralizados al un�sono� �Qu� ha sido eso?... Inmediatamente retrocedimos la cinta, la volvimos a escuchar una y otra vez, no hab�a duda, era el exacto sonido del caer una bomba. Y bomba fue lo que segu�a en la grabaci�n. Casi ininterrumpidamente se suced�an sonios de metralla, bombas, fuego, disparos y el planear, en actitud b�lica, de un avi�n. Sinceramente, de no haber estado todas esas horas apersonados en el lugar y siendo testigos directos, nos costar�a creer lo que est�bamos escuchando. Analizamos el total de la cinta una y otra vez, llevamos �sta a un Departamento de Ac�stica de la Universidad, para que los expertos la estudiasen. Resultado, ah� no hab�a ning�n truco, es mas, cuando emitimos la psicofonia por la radio en el programa "4 dimensi�n", invite entre otras personas a conocedores de este hecho hist�rico y a veteranos pilotos militares que supieron incluso por el sonido, determinar el tipo de avi�n que era, de motor de pist�n t�pico de aquella �poca. El tema que hab�a pasado esa �poca de horror, nos llamaba en directo por tel�fono a la radio diciendo que se les saltaban las l�grimas al escuchar la psicofonia. Para ellos, dec�an, era como volver en el tiempo, como resucitar viejos fantasmas. A los pocos d�as, muchos medios de comunicaci�n se hac�an eco del evento, peri�dicos, revistas, hasta el propio canal de televisi�n de "Tele 5 "desplazo un equipo de filiaci�n al pueblo viejo de Belchite para dramatizar todo all� ocurrido durante la grabaci�n. Posteriormente saldr�a a nivel nacional en sus informativos. Que las psicofnias con un hecho cient�fico o no carece de sentido el discutirlo, eso esta ah� y es la evoluci�n de la ciencia la que tarde o temprano lo dilucidara. El mismo Edison, cuando invento el fon�grafo, tuvo una gran decepci�n, pues lo que realmente hab�a estado buscando era un dispositivo que pudiera captar y retener, al mismo tiempo, as voces y pensamientos de sus seres queridos que le hab�an precedido en la vida. Mas tarde, Marconi, premio N�bel en 1909, contin�o y profundizo en esa l�nea de investigaci�n. Hoy son muchos los serios investigadores que en el mundo dedican su tiempo en ello. Pero al margen de todo esto, la psicofonia de Belchite nos hace vibrar interiormente hacia todo aquello que, en principio, escapa de nuestras manos y control, pero que nos recuerda, a trav�s del tiempo y del espacio, errores y horrores que no debemos volver a repetir.
La cuarta dimensi�n Enviado por: Pitu
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