Cap�tulo 1
Hac�a un d�a soleado. El Sol, se encontraba en lo alto del cielo azul que estaba despejado de nubes. Las flores resplandec�an y se ondeaban todas con el viento. A veces, alguna mariposa se posaba encima de una flor, y algunos p�jaros volaban jugando entre ellos, mientras que otros cantaban canciones posados en la rama de alg�n �rbol.
-Hermanos, nos hemos reunido todos hoy en el funeral de�- Evidentemente aquello era un cementerio. Un sacerdote, algo ancho de huesos, dicho sea de paso, presid�a la reuni�n, mientras a un lado, estaban los familiares de la fallecida.
Delante, hab�a una se�ora, un hombre y un ni�o peque�o que no dejaban de llorar desconsoladamente, mientras que atr�s hab�a una multitud de caras muy diferentes. Todos vest�an de negro.
Al otro lado, una multitud de chicos y chicas adolescentes que estaban de pie. Todos con la cabeza mirando hacia suelo -�Tampoco debes olvidar a tus compa�eros de clase, jam�s te olvidar�n, porque con ellos�-.
- �No te intriga como muri�? � susurr� uno de los chicos con cara de grandes rasgos, colmillos marcados y mirada juguetona a CJ, un chico de pelo largo oscuro, ojos negros y una peque�a perilla, como un seguidor de alg�n grupo de heavy metal.
- C�llate, idiota � le respondi�.
�ste solt� una peque�a carcajada y continu� � Se dice que el demonio la posey�. Y se puso a gatear por la pared, mientras no dejaba de articular sonidos guturales. Y una vez estaba arriba del techo, todas sus v�sceras y sangre, explotaron y se desparramaron por la habitaci�n.
- Cada d�a te superas de idiota. � le contest�.
- � Pero este no es final, se�ores, la vida de esta muchacha, continua. La muerte no es fin, es el principio de otra vida, donde nuestro Se�or, la acoger� con los brazos abiertos�- Y despu�s de un largo discurso, cogi� un recipiente plateado, brillante y ech� sobre el ata�d unas gotas de agua.
Pero cuando dispon�a a darse la vuelta para terminar la ceremonia, el ata�d empez� a arder. Y una mano, rompi� por dentro la tapa de roble macizo de color haya claro.
Todos los invitados alzaron la mirada r�pidamente para ver el hecho. Todos ten�an una facci�n en la cara de sorpresa y disgusto. Hasta el mismo sacerdote puso una cara de no comprender qu� era lo que pasaba.
Entonces, la muchacha, con un ojo del rev�s, la nariz rota y una cara amorfa se alz� del ata�d. -�Todos morir�is dentro de poco!- Mientras solt� una carcajada que poco a poco se convert�a m�s y m�s varonil, hasta hacerse pesada y frustrante.
El sacerdote, cogi� el agua bendita y le dijo -�ret�rate al mundo de las tinieblas y deja que esta muchacha descanse en paz!- y acto seguido, arroj� todo el contenido del recipiente encima del cuerpo de la muchacha, que empez� a arder y a moverse de un lado para otro.
Este relato esta escrito por RUBMAX
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