El fénix simboliza el renacimiento, pero tiene un ciclo vital que reta a la biología. La realidad puede superar a la ficción.
Cualquier criatura que deba arder en llamas para seguir existiendo está destinada a captar interés.
Es un ave magnífica. Semejante a un águila muy grande con el plumaje rojo y dorado, las alas irisadas y el pico escarlata. Cuando le llega la hora, el fénix migraba hacia el oeste. A su paso por la península arábiga reunía hojas y ramas de canela, mirra y muchas otras especias antes de reanudar si viaje a Fenicia (actual LIBANO). Allí construía una pira con los materiales, frotaba el pico con un pedernal, encendía la hoguera y ardía hasta quedar reducido a cenizas.
Al día siguiente aparecía una nueva y diminuta criatura.