La noche era silenciosa y una perfecta luna llena empezaba a alzarse en el cielo. El viento, mov�a las hojas de los árboles y era la única voz que se atrevía a romper el silencio que la oscura noche hab�a producido. Solamente hab�a algunos coches en la entrada del instituto. Mientras, todas las luces permanec�an apagadas.
-Según los antiguos libros de profecías el mugido se presentará de un momento a otro- dijo César.
-Estaremos preparados para cuando el momento llegue- interrumpió Rub�n de pronto.
-�Cómo se supone que ocurrir� todo?- preguntó Ana a César -�Vendrá una cabra que nos llevaré al centro y entonces el mismo Lucifer hará presencia ante nosotros, sus� -Callad- avisó Rubén que miraba desconfiado desde la ventana.
A lo lejos un cabrito blanco con ojos rojos se dirig�a hacía donde estaban ellos. Rub�n caminaba con paso temeroso pero decidido al mismo tiempo y firme. Cogi� una ballesta con flechas, algunas estacas y su fiel estoque que relucía más que nunca. El cabrio le esperaba en la puerta principal del instituto y le tendió la garra a Rubén. Él, desconfiado, le dijo -ya sé quién eres, cuanto más rápido acabemos mejor, olvídate de caballerosidades-. Empezaron a caminar mientras Ana y César contemplaban la escena esperando a que Rubén diese la señal para cuando fuese la hora en que ellos tenían que actuar.
Cuando Rubén y el falso animal llegaron al punto adecuado una barrera de fuego salió del fondo de la tierra creando un círculo, mientras, pequeñas ascuas creaban un signo que aparec�a en los libros de demonolog�a que tanto sol�a leer el bibliotecario de su escuela. Rubén cada vez se ponía más nervioso porque sabía que el momento hab�a llegado y ya era imposible volver atrás. Una vez que el círculo se hubo completado, el cabrio empezó a deteriorarse poco a poco. Parecía que se derritiese. Su piel, sus huesos y sus v�sceras, iban arrugándose mientras su propio cuerpo se consumía como por arte de magia.
Un terremoto sacudió la zona y el medio del círculo se quebró. Pum, pum, se o�a. Era un sonido constante y siempre hac�a el mismo ritmo. Empez� como un sonido leve, pero poco a poco, el extraño ruido era más cercano. El miedo se iba apoderando de Rubén. Pum, pum. No paraba de imaginarse cómo ser�a la criatura que saliéra de allí. Pum, pum, pequeños seísmos se producían, cada vez m�s intensos, a medida que los pasos se o�an más fuertes. Pum, pum. Rubén pudo ver como unos cuernos empezaban a asomarse por el agujero. Unos cuernos cubiertos de sangre. Y unos ojos, llenos en sangre, luminosos que s�lo llevaban a un fondo oscuro. Una nariz parecida a la de un cerdo. Y una boca con mil colmillos, limandos especialmente para este evento. Un cuerpo de cabra con piernas de león y rabo de escorpión apareció. En su mano derecha, llevaba un martillo, de aspecto pesado, manchado de sangre, mientras que en su mano izquierda podía apreciarse un cetro acabado en punzantes pinchos que sosten�an un cráneo de una persona desconocida, deteriorada.
-En los libros parecías más guapo- dijo Rubén intentando disimular su miedo. La bestia lanzó un ensordecedor grito. Alzó su cetro y todas las llamas desaparecieron. Y rápidamente, nuestro protagonista comprendió que la hora había llegado. Rubén cogió su espada y embistió a la bestia. Él ni se inmutó. Y se abalanzó sobre su objetivo intentando clavarle el cetro y Rubén lo bloqueó con su espada. Entonces un agudo punzado atraves� el estómago del muchacho que le hizo caer al suelo, derrotado.
Abrió los ojos. Y vio un nuevo cielo. Y una nueva tierra verde. Y escuchaba los aleteos de personas, que hablaban con voces agudas, como el ruido que hacen dos cristales al golpear. En ese momento, cayó una pluma encima de su frente y vio unos seres que nunca antes había visto. Eran personas aladas. Con cabellos preciosos y ojos tan cristalinos y puros como el agua. Y cada persona resplandecía y emanaba una luz, que transmitía seguridad y calma. Entonces Rubén comprendió que eran ángeles. Esos seres que volaban tan delicadamente y estaban cuchicheando alrededor de él, eran ángeles.
Rub�n se puso lentamente de pie y vio que su cuerpo era ligero. No pesaba. Y por primera vez en mucho tiempo, se sent�a bien. Había alcanzado un punto extremo de bienestar y tranquilidad. Y su corazón en vez de batir sangre, batía paz que llegaba a cada extremo de su cuerpo.
Entonces, un ángel bajó y se puso a su lado. Le tocó la frente, con delicadeza, y le dijo que no debía temer más, todo lo malo había pasado y que el destino del mundo ya no podía salvarse. Un ligero recuerdo le vino a la mente, sobre los últimos momentos que vivió, mientras luchaba contra la bestia. Entonces le preguntó: �Dónde estoy? Y una hermosa mujer de cabellos dorados y ojos de color miel, se puso a su lado y le hizo una suave caricia en la mejilla al muchacho y esbozó una suave sonrisa. -Estás donde el tiempo se para y donde nunca más hay problemas- le contestó la mujer. -No entiendo- respondió él.
Acto seguido, la mujer lo acercó a una especie de lago de cristal que parecía no tener fondo. Y un grupo de ángeles se agruparon para ver. Entonces ella hizo un delicado gesto con su mano y apareció en el lago una especie de ventana que estaba enseñando el mundo, la tierra, su hogar. Vio que todo estaba en tinieblas y las calles vacías. Y en un rincón estaba él. Su cuerpo yacía allí sin alma, sin poder.
Se sobrecogió, pero ni siquiera llegó a tener miedo. Se giró para ver a la mujer con alas, y comprendió, nada m�s con la vista, lo que había ocurrido. Pero -�cuál será el destino que le espera al mundo?- Preguntó rompiendo el silencio. -El mundo ya consumió sus años. La vida no es perecedera y ya ha vivido demasiado, el tiempo de los hombres ya acabó. Es tiempo de que un nuevo poder resurja y transforme todo para hacer una nueva vida.- Le explicó ella amablemente. -No es posible-. Respondió él. -Comprende que esto tenía que ocurrir tarde o temprano. - Pero no conmigo-. Interrumpió con cólera y tras una peque�a pausa, enseguida preguntó -�No hay manera de tener una oportunidad m�s?- Ella negó con la cabeza.
Entonces un ángel se acercó y susurró algo al ángel.-Hay una forma�- Contestó ella. -En estos momentos la cuenta atrás para la tierra ha empezado, y los dogmas que reinaban sobre nosotros han sido liberados y ya, no hay nada rija la vida. Como asesino, tendrás una oportunidad más. Diferente al trato que han tenido todos tus antepasados, pero sólo lo llevaremos a cabo si tu aceptas. De todas formas, lo único que queda ahí abajo es dolor y sufrimiento y ya nada importa.- Rubén afirmó con la cabeza. El ángel alzó los brazos y una puerta apareció. Una puerta oscura y alta.
-�Espera!- Gritó un ángel. -�No vayas!
No podrás correr
No podrás gritar,
Los jinetes cabalgan ya
Cortan, las cabezas
De tres en tres
Cogerán las de mucha gente
Y la tuya también.
Todos se quedaron viendo al ángel, el cual, tras una pausa, soltó una escalofriante carcajada. �Llegó la hora de que la oscuridad, reine el mundo- dijo, y dejó mostrar su verdadera apariencia como demonio. Y todos los ángeles se sobresaltaron, asustados, unos volaron, otros apartaron la cara, pero todos asustados.
El caza vampiros comprendió que deb�a darse prisa, en ese momento respiró hondo, se giró mirando la puerta y caminó hacía ella, estaba preparado para volver a casa.
Abrió los ojos y se mareó. Todo lo que le había pasado lo recordaba como un sueño, incluido la vuelta a la tierra, que la recordaba con cierto desprecio. Intentó levantarse, pero se llevó la mano izquierda a la cabeza y dijo: Uf, mi cabeza�
El cielo era de un color rojizo oscuro, mientras que la tierra, estaba resquebrajada. No se oía ninguoacute;n ruido. Todo estaba muerto, sin vida.
Pero de repente oyó un ruido. Se giró y miró al horizonte, donde una luna llena empezaba a alzarse sobre el cielo rojo, y delante, una figura se alzaba de nuevo, que a Rubén ya le parecía conocida. El mal había vuelto.
-�No te das por vencido fácilmente?- preguntó.
-Total, tendré que morir igualmente, sólo estoy aplazando el momento durante un tiempo- contestó.
El monstruo se rió. �Sé sensato, muchacho, aún est�s a tiempo de entregarme tu alma y salvarte. �No te das cuenta? Ya no queda nada que salvar en este mundo. �Para qué sigues luchando? �Luchas por las personas, por la humanidad, por el amor? �Ja! No queda nada de eso en este mundo corrompido. Un nuevo mundo ha nacido, con nuevas reglas. Únete a nosotros, antes que nosotros acabemos contigo.
-Lo único que sobra en esta tierra eres tú- replicó mientras miraba al ser con cierto desprecio.
Rubén empuñó de nuevo su espada en plan de ataque. Y el demonio, empuñó también su arma. Durante un tiempo, se quedaron mirando el uno al otro, sin hacer ningún movimiento, paralelos a una distancia m�s que prudente, con la Luna al fondo de ambos.
En ese momento, Rubén corrió hacía la bestia con la espada por delante a tanta velocidad como pudo y el monstruo le repitió el movimiento. Ambos, se bloquearon con su arma y empujaron con fuerza, ambos esperaban a que el contrario se debilitase y aprovechasen ese momento para vencer. �Ríndete ahora- dijo el villano. �Ni loco- contestó el asesino. Entonces el monstruo azotó la tierra con su rabo, lo que provocó un pequeño temblor en el suelo, que hizo que Rubén resbalase un poco, pero rápidamente, hizo una finta hacia tras y de nuevo se puso en posición de ataque.
De nuevo, embistió contra su enemigo, pero este lo volvió a bloquear. Entonces, agitó su cornamenta, intentando dañar a nuestro salvador y este se agachó rápidamente, esquivándolo. En vano, Rubén, cogío una estaca e intentó clavarsela a la bestia entre la frente, pero eso sólo consiguió enfurecerle más.
Una vez más, se separaron. Rubén se encontraba agotado y tenia la sensación de que tarde o temprano, debía huir. Ten&oiacute;a ganas de llorar y de que todo acabase �Por qué he de estar yo aquí, porqué no hay otro en mi lugar? Pensaba. Un sentimiento de miedo le recorrió el cuerpo �Seré yo el último en morir en este mundo? �Cómo estarán todos, papá y mamá� mis amigos� De qué servirá que gane esta batalla?
-Tú- dijo mientras alzaba la cabeza y mirando con rabia y furia al monstruo volvió a decir �Maldito bastardo, tú tienes toda la culpa-.
-Vampyr obscure retornat. Ego obligo- empezó a susurrar una y otra vez. Su espada empezaba a emitir una luz de color blanca y brillante. Y se abalanz� otra vez hacía el bicharraco endemoniado, al mismo tiempo que susurraba esas palabras en latín.
El monstruo, se sentía feliz, porque veía que por más que el muchacho lo intentaba, no conseguía hacerle el m�s m&�acute;nimo dolor. Sin embargo, continuaba repitiendo sus palabras en latín. Rubén cogió una flecha, y haciendo una voltereta sobre el brazo de la bestia, consiguió clavársela en el ojo. El monstruo se estremeció.
R�pidamente, se quitó de en medio y se puso detrás de la bestia, y de una estocada, le quitó la cola, de la cual empezó a salir una sangre de color negra, que empapó las manos del caza vampiros. Entonces, subió por su espalda, y una vez se subió arriba del todo, empu&mtilde;ó su espada hacía arriba divisando al mismo tiempo todo el horizonte, y dijo �Aqu� es donde acaba tu pequeño mundo- y le clavó la espalda en toda la columna vertebral, que hizo que el monstruo cayera desparramado al suelo. Del golpe, Rubén se cayó también al suelo y se quedó tumbado de medio lado, observando a la bestia.
-Recuerda, que mientras haya un Dios bueno, siempre reinará un Dios malo- dijo lentamente el monstruo. El muchacho empuñó otra vez más la espada, y con paso lento pero firme, se dirigi� hac�a el monstruo. Levantó la espada una vez más y le dijo: -�Hasta otra!- y de un golpe, decapitó al monstruo. Entonces pensó �lo he conseguido�, �le he derrotado�. Y cayó destrozado al suelo. Con los labios cortados, heridas por los brazos y las manos ensangrentadas.
Este relato esta escrito por RUBMAX
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