Introduccion





La Logica y la Realidad



La lógica de Aristóteles es inseparable de su actitud crítica frente a Platón y de una concepción de la realidad que será calificada de realista.
El principal reproche de Aristóteles a su maestro se resume en lo siguiente: Platón a separado las ideas de la realidad, confiriéndoles un estatuto autónomo en un mundo perfecto y divino; Platón ha profesado un realismo de las ideas: éstas son reales en un mundo diferente del mundo del movimiento en que vivimos. Para Aristóteles las ideas solo existen en el pensamiento humano, aunque con un fundamento en la realidad sensible; lo que las caracteriza es su estatuto de universalidad, dimensión ausente en la realidad concreta que es singular, pero que la inteligencia puede captar y abstraer porque esas realidades concretas poseen rasgos comunes (perro, león, serpiente,..., = animal).
El problema que surge para Aristóteles consiste en saber cómo puede operar la inteligencia para conocer y utilizar esas nociones universales sin error; para ello propone una disciplina que será un instrumento eficaz de la operatividad del pensamiento, un órgano de la inteligencia: éste es el sentido de su lógica. Pero una inteligencia determinada por un principio fundamental “que es evidente por sí mismo” (un axioma pues, al no necesitar demostración): “Es imposible, en efecto, que un mismo atributo se dé y no se dé simultáneamente en el mismo sujeto y en un mismo sentido”. Este es el llamado “principio de no contradicción”, en el cual Aristóteles expresa claramente la subordinación del pensamiento a la realidad, y especialmente al “principio de identidad” de cada realidad con ella misma, es decir, a la sustancia.
Este principio es para Aristóteles el claro punto de unión entre realidad y pensamiento, al mismo tiempo que la expresión de una relación de subordinación del segundo a la primera. Esta perspectiva debe ser tenida en cuenta en todo análisis de la lógica aristotélica.



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