|| TINIEBLAS ||
Cap�tulo IV
.�. No sab�amos lo que busc�bamos, pero algo deb�a de haber en aquella casa que nuestro, o mejor dicho, nuestros enemigos quer�an. Empec� a abrir todos los cajones y armarios buscando un doble fondo o algo parecido, pero solo encontraba c�maras y micr�fonos rotos, como si un lobo los hubiese mordisqueado con rabia.
.�. Mientras tanto, Inteligencia se encargaba de oler todos los muebles, en busca de alg�n olor extra�o o alguna pista nueva, pero por lo visto no ten�a mucho m�s �xito.
Marcus: Mirar� en el dormitorio.
.�. Al acercarme a la puerta una repentina presencia vino a m�.
Marcus: �Valmont?
Valmont: Marcus, que sorpresa, llevo un buen rato busc�ndote. �Qu� ha pasado aqu�? La casa est� hecha un desastre.
Marcus: �Qu� est�s haciendo aqu�?
.�. Mis palabras sonando duras, cegadas por la rabia de solo pensar que �l, amigo de muchos a�os, pudiese ser el traidor.
Valmont: Solo vine a ofreceros mi ayuda. Termin� la misi�n que ten�a encomendada y ped� permiso al Pr�ncipe para ayudarte.
Marcus: Tenemos la sospecha de que hay un traidor que est� ayudando a nuestro enemigo. �C�mo sabemos que no eres t�?
Valmont: �Un traidor? �Por qu� dices eso? Si realmente estuviese colaborando con �l, no habr�a sido tan est�pido de volver aqu� �no?
Marcus: �Y si hubiese algo en la casa que necesitaras?
Valmont: �Qu� voy a necesitar yo de aqu�?
Marcus: Eso mismo te estoy preguntando.
Valmont: Oye, si quieres creerme, aseg�rate. Llama al Pr�ncipe, el podr� decirte que he estado en una misi�n que �l mismo me encarg�. Toma, te dejo mi m�vil.
.�. Me alivi�, pero por otro lado me decepcion�. Estaba claro que un traidor no iba a proponerme que llamase con su propio m�vil para asegurarme de que no ment�a. Sin embargo esperaba haber encontrado al traidor para poder interrogarle sobre tantas cosas que a�n desconoc�amos.
Marcus: Lo siento, ya no se en quien puedo y no puedo confiar.
Valmont: No te preocupes, cu�ntame que sab�is, o aquello en lo que os pueda ayudar, y lo har�. �Qu� le ha pasado a la casa?
Marcus: Estaba llena de c�maras. El traidor prepar� la casa con c�maras y micr�fonos para tenernos vigilados, as� que hemos tenido que mudarnos a las alcantarillas para estar seguros de que no somos vigilados.
Valmont: �Y qu� hab�is hecho con la chica?
Marcus: Est� all� a salvo, no quiero que salga herida despu�s de...
Valmont: �Has dejado all� a la chica sola?
Marcus: No recuerdo haberte dicho nada de ninguna chica.
.�. Su expresi�n cambi� por completo. Su cara, anteriormente mostrando preocupaci�n e inocencia, se transform� en una cara diab�lica con una sonrisa que dejaba ver perfectamente sus colmillos.
.�. Aprovechando mi sorpresa, me asest� un fuerte golpe en la cara que me tir� de espaldas al suelo. Justo en ese momento vi saltar por encima de m� al lobo que hasta ahora hab�a estado expectante. Trat� de agarr�rsele al cuello, pero solo consigui� morder un brazo, que no tard� en soltar cuando sinti� una patada en las costillas.
Valmont: Vaya, pero que tenemos aqu�, la dama en apuros.
.�. Gir� r�pidamente la cabeza deseando que no fuese verdad, pero lo era. No s� como, Rose hab�a conseguido desatarse, y nos hab�a seguido hasta all�.
Marcus: Al�jate Rose. �Vete!
Rose: Pero t�...
Marcus: �Te he dicho que te largues!
.�. La chica empez� a correr, y por suerte Valmont no le prestaba el m�s m�nimo inter�s. Segu�a pateando al lobo con rabia, hasta que �ste acert� a agarrarle la pierna. Aprovech� ese momento para levantarme y golpear con fuerza a aquel vampiro que anta�o hab�a significado tanto para m�. Quer�a pensar que ten�a un motivo para traicionarnos, pero todo parec�a indicar lo contrario.
.�. Tras recibir el pu�etazo, su boca comenz� a sangrar, pero su risa reson� a�n m�s fuerte por la habitaci�n.
Valmont: Jaja jaja, creo que es la hora de acabar con vosotros dos de una vez por todas.
.�. Justo cuando el lobo y yo nos preparamos para la defensa, Rose entr� con fuerza por la puerta con un trozo de tuber�a en las manos, y golpe� con toda su alma a Valmont, que comenz� a tambalearse.
.�. En ese momento, Inteligencia abandon� su apariencia animal y agarr� con fuerza al traidor por el cuello, empuj�ndolo contra la pared.
Inteligencia: Dinos que est� pasando aqu�.
.�. La herida provocada, se le cerraba con rapidez mientras volv�a de nuevo a sonre�r.
Valmont: Lo supon�a, hab�is estado cayendo en una trampa tras otra desde que llegasteis aqu�. El hecho de atacar a aquellas v�ctimas de forma similar en las mismas zonas una y otra vez era solamente para atraer vuestra atenci�n y separaros. Seguramente pensar�ais que era una trampa, y uno de los dos se quedar�a en casa por si acaso, pero nuestra �nica intenci�n era separaros. �Para qu�? Uno de los dos se quedar�a en casa y "descubrir�a" una figura sospechosa acercarse.
Inteligencia: �Qui�n era?
Valmont: S�lo una pobre v�ctima que ahora estar� caminando feliz por el otro barrio. Pero su trabajo nos ayud� para que pensaseis que quer�amos entrar en la casa por alg�n motivo. Y parece ser que funcion�. De esa forma os har�amos volver de nuevo a la casa en busca de pruebas. Una tonter�a, estar�is pensando, si pas�bamos aqu� el d�a y la noche. Pero no. Pudimos ver por las c�maras que hab�ais hecho una nueva amiga. Que buscaseis otro escondite, y la llevaseis como reh�n implicaba que tendr�ais que dejarla sola en alg�n momento. Y en ese momento nos har�amos con ella.
Marcus: Pues hab�is fallado, no contabais con que nos seguir�a �verdad?
Valmont: A decir verdad s�, teniendo en cuenta, claro est� que fuimos nosotros quien la liberamos de aquellas alcantarillas.
.�. No sab�a a que se refer�a, pero la busqu� r�pidamente con la mirada buscando una explicaci�n. Cuando la encontr�, un cuchillo de cocina se clav� en mi pecho, quem�ndome las entra�as con el fr�o acero.
Inteligencia: �Marcus!
Valmont: Parece que no soy el �nico traidor.
.�. Entre las risas de mi antiguo amigo, trat� de hablar con el dolor que ello acarreaba.
Marcus: No...no puedes matarme con un simple cuchillo.
Valmont: No, las armas no te hacen efecto, pero si las drogas. �Qu� me dijeses que el cuchillo estaba impregnado de somn�fero? De esa forma no podr� matarte, pero podr� trocearte y acabar contigo.
Inteligencia: Eso ser� si yo te lo permito.
.�. Mi ojos comenzaban a cerrarse, pero pod�a ver a Inteligencia tirar a Valmont contra el suelo y dirigirse a Rose con furia. Pero entre la bruma de mis pensamientos algo vino a mi mente... �C�mo puede ser que le asusten los cad�veres, y quiera convertirme en uno?
.�. Segu�a escuchando sonidos de golpes y forcejeo, pero ya solo pod�a ver oscuridad.
Inteligencia: �l es de tu clan. �Por qu� le haces esto?
Valmont: Por que lo odio, los odio a todos. Ese maldito clan. Quiero acabar con todos y terminar de una vez por todas con la dictadura de ese est�pido Pr�ncipe. Lo �nico que sabe es utilizar a sus miembros como sirvientes. �Qui�n le ha dado el poder a �l? ��Qui�n?! Me ali� con el asesino para librarme de toda esa escoria, y despu�s crearemos nuestro propio clan, mucho m�s fuerte, y yo tendr� el poder.
Inteligencia: �Y qu� te diferenciar� a ti de ese Pr�ncipe que tanto odias?
Valmont: Yo ser� justo con los m�os.
Inteligencia: �Qu� le est�s haciendo?
Valmont: Ya no la necesitamos para nada.
Rose: Ughh
????: Jaja, libre de nuevo gracias a ti, mi peque�o traidor.�Jajaja!
Inteligencia: �As� que era eso!
Valmont: �Sorprendido?
????: Ahora que sabes el origen de eso que los humanos han llamado enfermedad, puedes llamarme Peste. Pero no necesitar�s saber mucho m�s, pues est�s apunto de sufrir la misma suerte que tu compa�ero. Primero te dormiremos y luego pensaremos la forma de acabar contigo sin que intentes resistirte.
Inteligencia: Malditos...
Verdades ocultas
.�. Al llegar a la casa todo estaba en silencio y completamente a oscuras. Inteligencia adopt� su forma de lic�ntropo para afinar a�n m�s sus sentidos, y yo me concentr� al m�ximo para sentir la presencia de cualquier ser que pudiese haber all�.