OTHERWORLD

CAPITULO 10: "Sal�n Otaku"

Yorokobi: Vamos Heiwa, despu�s de tantas reuniones y normas estar�s cansado y aburrido, vamos a darnos prisa, est� amaneciendo y pronto despertar�n los alumnos a los que debemos seguir.
Heiwa: �Pero a qui�n vamos a seguir?

* * Yorokobi y Heiwa corren por el pasillo desde que salieron del despacho de Koimaru. Inumaru les sigue de cerca, vigilando atentamente a Heiwa.

Yorokobi: �No me preguntaste que c�mo nos divert�amos con tanto tiempo libre y sin nada que hacer? Pues una vez al a�o me dedico a ir a un sitio que seguramente te divertir�.
Heiwa: �Pero de que se trata?
Yorokobi: Es una sorpresa.

* * Una vez en el segundo piso, donde se encuentran los dormitorios, los tres esp�ritus se paran delante de una puerta.

Yorokobi: Tres, dos, uno...

* * En ese momento salen dos chicos de la habitaci�n. Van vestidos con el uniforme escolar y se dirigen hacia el comedor para el desayuno.

Heiwa: �Vamos a seguirles a clase?_ con cara de asco.
Yorokobi: Cr�eme, un d�a como hoy no van a ir a clase, aunque en un principio parezca que si.

* * Siguiendo a los chicos, llegan al comedor. All�, Heiwa, Yorokobi e Inumaru esperan junto a las ventanas a que sus elegidos terminen su desayuno, y es en ese momento cuando Heiwa se vuelve a fijar en el hombre que permanece de pie junto a la ventana, y que todav�a sigue all� desde aquella vez que choc� con �l por error.

Heiwa: �Qui�n es ese de ah�?
Yorokobi: Su nombre es Shogo. Es uno de los nuestros, pero te aconsejo que no trates de hablar con �l, acercarte a �l o relacionarte con �l, ya que ser� totalmente in�til. Es demasiado solitario.

* * No conforme con esa respuesta, Heiwa contin�a mirando al hombre, pero atento de que �ste no se de cuenta de que est� siendo observado. Mientras tanto Inumaru, aburrido, se ha puesto a jugar con Neko, que rondaba la zona, hasta que su grupo se ponga en marcha de nuevo.

Profesor Aoyama: �Venga, es hora de irse a clase, formad filas!

* * Despu�s de decir eso, el profesor se acerca a una mesa. En la mesa est�n Senshi, Kyaku y Keiko, y al seguir al profesor con la mirada, y ver a sus antiguos amigos, Heiwa clava su mirada en ellos, algo pensativo.

Inumaru: �Los echas de menos no?_sonri�ndo.
Heiwa: �Qu�? No, solo estaba viendo como le van las cosas.
Inumaru: A mi no tienes porque mentirme, soy tu guardaespaldas. No te preocupes, es mucho mejor estar muerto, pronto acabar�s olvid�ndolos.
Heiwa: Oye, no tengo intenci�n de olvidarlos.
Inumaru: Pero acabar�s haci�ndolo. Con el tiempo, todos se olvidan de sus seres queridos, aunque eso les duela a ellos.
Heiwa: Inumaru...
Yorokobi: Mira ya se van, vamos o los perderemos.

* * Yorokobi comienza a andar apresurada, seguida de Inumaru, pero Heiwa se queda en su sitio pensativo, observando a�n a sus antiguos amigos. Inumaru se da cuenta y regresa para coger de la mano al deprimido chico.

Inumaru: Vamos, lo pasaremos bien, conf�a en m�.

* * Los autobuses esperan fuera como cada ma�ana, y al ver el autob�s en el que se suben sus objetivos, Yorokobi atraviesa las paredes del autob�s y se introduce en su maletero lateral. Los otros dos hacen lo mismo.

Heiwa: �Por qu� tenemos que ir aqu� dentro si no pueden vernos?
Yorokobi: Es m�s seguro, aunque podamos atravesar tambi�n a los seres vivos, se consume mucho energ�a haci�ndolo, as� que es mejor estar separados de ellos.
Inumaru: Ya nos movemos.

* * Los autobuses arrancan y comienzan su trayecto diario hacia las clases Salen uno detr�s del otro por la carretera que comunica el jard�n del orfanato con la carretera p�blica, y tras eso contin�an recto.

* * Dentro del maletero los tres parecen pensativos y no hay mucha conversaci�n pero arriba, donde se encuentran los estudiantes, hay bastante alboroto.

Senshi: Keiko, �est�s segura que deber�as haber venido?
Keiko: S�, no quiero quedarme sola en casa, prefiero salir y distraerme.
Kyaku: As� se habla.
Senshi: �Vas a ir hoy a verlo?
Keiko: S�, voy todos los d�as.
Senshi: Si quieres hoy podemos acompa�arte.

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Inumaru: No escuches lo que dicen o ser� peor_ lanzando una sonrisa tranquilizadora a Heiwa.
Yorokobi: S�, tiene raz�n, hablemos de lo realmente importante. �Te gustan los comics?
Heiwa: �Y a que viene eso?
Yorokobi: Responde, �te gustan?
Heiwa: Bueno pues alguna vez he le�do algunos... si, supongo que tienen su gracia.
Yorokobi: As� que eres un otaku.
Heiwa: Bueno, no tanto, no me compares con esa extra�a panda de frikis que se pasa el d�a leyendo y dibujando con la esperanza de ser alg�n d�a algunos mangakas.
Inumaru: Jajaja, Yoro, te acaba de describir.
Yorokobi: No, no me ha descrito a m�..._ guardando unos segundos de silencio_ porque yo si que llegu� a publicar varios comics de historias cortas_ri�ndo.
Heiwa: As� que eres uno de ellos.
Yorokobi: En vida gastaba siempre mis ahorros en comprar comics y material para dibujar. Supongo que una de las ventajas de estar muerta es que puedes leerte los comics de otros sin tener que pagarlos.
Heiwa: �T� tambi�n puedes tocar objetos?
Yorokobi: Cualquier ser medio decente puede.
Heiwa: Yo no.
Yorokobi: Eso es porque no te esfuerzas y crees que no puedes. Ni siquiera lo has intentado verdad?
Inumaru: Ya hemos llegado.

* * Los tres bajan del maletero y observan la vida diaria de todos los estudiantes. Chicos y chicas bajando del autob�s, saliendo y entrando del edificio, aparcando sus bicicletas� Y todos ellos ignorando por completo a los tres polizones del autob�s. Heiwa no puede evitar mirar hacia donde los chicos que siempre abusaban de �l, le esperaban cada ma�ana, pero esta vez no hab�a nadie. �Tendr�a su muerte algo que ver con que no estuviesen ah�? �O simplemente ya no ten�an a nadie a quien esperar?

Yorokobi: Mira, ah� est�n nuestros chicos.

* * Corriendo tras ellos no tardan en alcanzarlos y descubrir que los dos se dirig�an al ba�o de hombres. Esperando en la puerta, no tardan en verlos salir de nuevo y contin�an su persecuci�n.

* * Los alumnos salen del ba�o con gabardinas que tapan todo su cuerpo, y comienzan a alejarse del edificio, con evidente intenci�n de saltarse las clases. Yorokobi los sigue escondi�ndose tras las esquinas y objetos a su paso, como un soldado sobre sus v�ctimas que no espera ser descubierto. Pero Heiwa camina tranquilamente a su lado, sin intenci�n de esconderse de los chicos, y cogiendo de la mano a Inumaru, que camina distra�do por la calle.

Heiwa: Yoro, no pueden vernos _ cara de indiferencia.
Yorokobi: Ya lo s�... Gracias por estropear mis ilusiones. Qu� pocos comics has le�do, pobre de ti.
Heiwa: Nada, nada, entonces sigue con lo tuyo.

* * Y siguiendo con lo suyo, caminan unas manzanas tras los j�venes estudiantes hasta llegar a una amplia plaza llena de gente, delante de un gran edificio.

Heiwa: Un momento...

* * Heiwa sospecha de algo. Mira a su alrededor y contempla a varias personas disfrazadas.

Heiwa: �Un Doraemon? �Y ese de Pikachu?_ finalmente gira su cabeza hacia una gran pancarta que cuelga sobre la puerta principal del edificio_ ���Es un sal�n del manga??? _ cara de cat�strofe_ �me has tomado por uno de ellos?
Yorokobi: Lo eres. Aunque a�n no lo sabes. Ya veras como te lo pasas muy bien ah� dentro.
Heiwa: �Crees realmente que voy a entrar?

* * Los tres entran salt�ndose las largas colas de chicos y chicas que esperan con su entrada en la mano, y muchos de ellos disfrazados de sus personajes favoritos.

Heiwa: Vale ya estoy dentro, has ganado. Mira unos pocos comics y nos vamos a casa.

* * Yorokobi entra como una r�faga al sal�n, y se lanza sobre uno de los stands que est�n repletos de comics nuevos y viejos. Comienza a pasar las p�ginas de uno de ellos con desesperaci�n y con los ojos brillantes de ilusi�n.

Heiwa: Inumaru �vienes fuera a...? _gir�ndose, descubre que el peque�o se encuentra lejos de all�, mir�ndo como la gente disfrazada sube al escenario por turnos_ estoy rodeado, no hay salida...
Yorokobi: Vamos, tu haz lo mismo que yo y pasar�s desapercibido. Seguro que hay algo que disfrutas.

* * Se ve a Yorokobi contemplando m�s comics, y a Heiwa de fondo con cara de aburrido.

Yorokobi: �Seguro que no quieres echar un vistazo?
Heiwa: No.

* * Se ve a Yorokobi arrodill�ndose de emoci�n ante unos chicos disfrazados que posan para una foto.

Yorokobi: �No quieres disfrutar de los disfraces?
Heiwa: No.

* * Se ve a Yorokobi cantando con Inumaru en el karaoke, junto a los participantes reales.

Yorokobi: �Vamos Heiwa sube, no pueden verte ni o�rte!
Heiwa: Mejor espero abajo.

* * Heiwa echa un vistazo a su alrededor y distingue a los dos chicos que han estado siguiendo, y que ahora tambi�n vas disfrazados. "No se porqu� ya no me sorprende". Contin�a observando las cosas que hay por all� hasta que su mirada se detiene en unos comics "Ser� posible" Se acerca a ellos y comienza a mirarlos fijamente "�Invasores del espacio?, este comic lo le� yo hace mucho tiempo de peque�o"

* * Trata de acercar su mano para cogerlo por inercia, pero la mano atraviesa el papel como si de aire se tratase. "Bueno es igual, tampoco ten�a tanto inter�s" Pero al girarse, sus dos compa�eros de viaje est�n a sus espaldas con cara de s�dicos.

Yorokobi: Te lo dije Inumaru.
Inumaru: S�, ganaste la apuesta.
Yorokobi: Dame tu mano Heiwa_ cogi�ndole_ ahora piensa que a�n sigues vivo, y por tanto, da por hecho que a�n tienes la misma capacidad de tocar las cosas.

* * La mano de Yorokobi conduce a la de Heiwa hacia el comic lentamente, y finalmente lo deposita sobre �l. El chico se sorprende, ahora puede notar su textura y casi puede oler la tinta de las delicadas hojas de papel. Comienza a pasar las hojas y a recordar como, cuando era ni�o, su madre le compraba cosas como �sta, y �l, corriendo, iba directo a su cuarto para tumbarse en su cama y ponerse a leer, deseando saber como saldr�a su h�roe de la peligrosa situaci�n en que qued� la semana anterior. Una sonrisa se dibuja en la cara de Heiwa, y sus ojos est�n apunto de soltar una l�grima de nostalgia.

* * De pronto deja de sonre�r, cierra el tomo y se gira con cara decidida.

Heiwa: Bueno hemos venido a pasarlo bien �no?

* * Y desde ese momento, los tres se dedican a ojear todas las novedades y antig�edades; a mirar las enormes cantidades de figuritas, camisetas, y todo tipo de objetos de sus personajes favoritos; a cantar en el karaoke; a comentar todos los disfraces que se cruzan en su camino; y sobretodo, a empujar las c�maras de los fot�grafos en el momento en que vana lanzar la foto.

* * Finalmente llega de nuevo la noche, y por megafon�a se anuncia que las puertas van a cerrar, aunque la mayor�a se han ido ya a sus casas dejando tras de s� montones de papeles, pl�stico y cartones tirados por el suelo, stands vac�os, y una gran cantidad de dinero gastado.

Yorokobi: Es hora de marcharse, me temo.
Heiwa: Ahora que lo est�bamos pasando tan bien. �Est�s cansado Inumaru? _ vi�ndo que el ni�o bosteza.
Inumaru: S�.

* * Heiwa se agacha a su altura y le ofrece su espalda para llevarlo a casa. El ni�o sube a su espalda y no tarda en cerrar los ojos.

Heiwa: �No dijiste que no necesit�bamos descansar?
Yorokobi: S�, pero Koimaru lo tiene acostumbrado a dormir por las noches, estando todo el d�a despierto solo consegu�a desesperarse y aburrirse mucho m�s. Solo es un ni�o.

capitulo 11

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