OTHERWORLD
Heiwa: �Qu�? �Va en serio? �S�lo eso?
* * Inumaru, que se hab�a sentado en el suelo a escuchar, se levanta corriendo y se acerca.
Koimaru: Inumaru posee unas habilidades espirituales muy buenas. �Recuerdas que aquella silla es del mundo de los vivos, y que ca�ste al suelo?
* * Inumaru se acerca a la silla, y sin problemas se sube a ella y permanece de pie.
Heiwa: Sorprendente.
* * Sorprendido, Koimaru se queda mirando en silencio a Heiwa durante unos instantes.
Koimaru: Est�s pensando en pregunt�rselo a Kizoku �verdad?_ sin decir palabra, Heiwa asiente_ Puede que solo sirva para obsesionarte y arrepentirte de cosas que ya no puedes cambiar. S� que la curiosidad es grande, pero �qu� piensas hacer cuando lo sepas?
* * Efectivamente, al poco rato, Yorokobi aparece por la puerta en busca de Heiwa.
Yorokobi: �Hab�is acabado ya?
* * Ambos salen veloces de la habitaci�n, y Koimaru deja de sonre�r. Se acerca a la mesa de trabajo, donde probetas, vasos de precipitados y mecheros, se hallan enlazados entre si, trabajando con un extra�o l�quido turquesa. Pero el cient�fico tiene la mirada perdida.
Koimaru: ...Consegu� un nuevo objetivo_ una sonrisa se dibuja en su rostro.
* * Inumaru comienza a caminar lentamente hacia la puerta, no sin antes volver a mirar al cient�fico, para acabar desapareciendo en busca de Heiwa.
Koimaru: Lo siento Inumaru. Solo pido que me comprendas_ sent�ndose en una silla y mirando fijamente el liquido azul.
* * En su mente comienzan a sonar ecos de voces lejanas. La voz de un ni�o riendo y la de una mujer con una voz melodiosa susurr�ndole palabras al o�do.
Mujer: �Has avanzado mucho en tu proyecto?
CAPITULO 08: "Aprender la leccion"
Koimaru: S�, podemos permanecer aqu� siempre y cuando no molestemos a los vivos. No tocar a los vivos, no comunicarnos con los vivos, no matar a los vivos� Aunque supongo que querr�s que te explique un poco m�s
Heiwa: �Has dicho, no matar a los vivos? �Se puede?
Koimaru: Naturalmente, pero empecemos por lo b�sico_ dibujando una raya divisoria en la pizarra_ Nosotros estamos en el mundo de los vivos, y esto es el mundo de los muertos. Al morir, como ya sabr�s podemos elegir entre irnos al mundo de los muertos, o quedarnos en �ste, siempre que cumplamos las normas. En el momento en que decidimos una cosa y otra somos propiedad de los dioses, pero hasta entonces los demonios tratan de unirnos a sus filas mediante la fuerza.
Heiwa: �Pero las armas que llevan pueden hacernos alg�n da�o?
Koimaru: Si morimos en vida, simplemente salimos de nuestro cuerpo material, pero si morimos aqu� tu energ�a espiritual desaparece para siempre. Su estrategia es hacer que desaparezcas para, justo en el �ltimo momento, recomponer tu esp�ritu nuevamente, pero con los cambios necesarios para que pases a ser su fiel sirviente.
Heiwa: �Y nosotros no podemos hacer eso con ellos?
Koimaru: Podemos hacer que desaparezcan con armas de este mundo, pero nadie sabe como recomponer un esp�ritu modificado. Creo que los demonios nos llevan siglos de sabidur�a.
Heiwa: �Y podemos matar a los vivos?
Koimaru: Si, si quieres infligir las normas de los dioses, aunque no me gustar�a provocar su ira, debe de ser horrible.
Heiwa: �Pero...?
Koimaru: La clave est� en el esp�ritu. Si concentras tu esp�ritu en alguna parte de tu cuerpo, esa parte se vuelve lo suficientemente s�lida como para comunicarse con el mundo de los vivos. Pero eso no se puede aprender, simplemente tienes que tener un esp�ritu muy entrenado en vida, y conseguir esa habilidad en la muerte. Inu, ven.
Heiwa: Si.
Koimaru: Inu-chan, s�bete a ella.
Koimaru: Inumaru no entren� en vida ning�n tipo de arte marcial que hubiese podido desarrollar su esp�ritu, por lo que estoy estudiando su caso, estudiando el porqu� alguien como �l, que solo es un ni�o posee habilidades que un adulto tras una larga vida de entrenamiento no posee.
Heiwa: Y supongo que haciendo cosas como esas puedes intervenir en la vida de los vivos_ pensando en la vez que Inumaru at� los cordones de los zapatos al polic�a, o cuando sac� la pelota de los ni�os de la fuente.
Koimaru: Supones bien. Aunque me temo que no tengas esa habilidad. Lo �nico que te queda hacer de momento es esperar al d�a de la elecci�n.
Heiwa: Oye, �puedo preguntarte algo?
Koimaru: Claro.
Heiwa: �Tu sabes la causa de tu muerte?
Heiwa: No estoy seguro. Pero puede que eso influya a la hora de decidir si me quedo o me voy.
Koimaru: Si est�s tan seguro, preg�ntaselo. Yo lo hice. Al principio me arrepent�, pero despu�s aprend� mucho de ello, y consegu� un nuevo objetivo.
Heiwa: No creo que sea tan malo que te digan la verdad_ guarda silencio pensativo_ �y qu� me dices de Inumaru? �Tambi�n lo pregunt�?
Koimaru: _riendo_ no lo s�, el estaba aqu� antes que yo.
Heiwa: �En serio? �Es m�s viejo que t�?
Koimaru: Si en edad. Pero su esp�ritu permanecer� siempre joven, igual que nuestro maestro, pese a tener incontable a�os, sigue teniendo apariencia joven. Apuesto a que tampoco eres capaz de adivinar mi edad.
Heiwa: �500 a�os?
Koimaru: _Con cara de odio_ no te pases.
Inumaru: Alguien se acerca.
Koimaru: Puede que s�, puede que no.
Yorokobi: _ignorando a Koimaru_ Heiwa, �recuerdas la conversaci�n que tuvimos en el jard�n acerca de c�mo gast�bamos el excesivo tiempo libre que ten�amos?
Heiwa: Si.
Yorokobi: Pues si hab�is acabado, tengo la soluci�n perfecta para que te olvides un poco de todo esto y te relajes. Acabo de enterarme gracias a los chicos de mi cuarto. Pero tiene que ser ya. Son las 7 de la ma�ana y ellos se van a las 8.
Heiwa: �De qu� se trata?
Yorokobi: _Cogi�ndole de la mano_ Ven, seguro que te lo pasas bien, y aprovechas tu excesivo tiempo libre.
Inumaru: _ Acerc�ndose por detr�s_ �Est�s bien?
Koimaru: _sobresalt�ndose_ pens� que te hab�as ido. Claro que estoy bien, no te preocupes. Ve con Heiwa o lo perder�s de vista.