|| LAGRIMAS EN EL CIELO ||
"My tears in heaven..."

ODA XVI
"La historia de Aliena"

"El pa�s de los pozos"

escribe: Aliena Matsushita (concursante)
pa�s de origen: Jap�n
revisiones del autor: 2 de 2
promedio de calificaci�n: 9.3
tema de la obra: Reflexi�n
puesto obtenido: 1

NOTA: El cuento ha sido copiado del original. Dado que se trata de un tema de reflexi�n, est� disponible para aquellos que pretendan usarla con esa finalidad. Un saludo a las comunidades cat�licas de j�venes de las que alguna vez form� parte :D

* * * * * * * * *

Era el pa�s de los pozos. Cualquier visitante extra�o que llegara a aquel pa�s no ver�a m�s que pozos: grandes, peque�os, feos, hermosos, ricos, pobres... Alrededor de los pozos apenas se ve�a vegetaci�n; la tierra estaba reseca.

Los pozos hablaban entre s�, pero a distancia; siempre hab�a tierra de por medio. En realidad, lo �nico que hablaba era el brocal: lo que se ve a ras de tierra.

Y daba la impresi�n de que, al hablar, sonaba a hueco. Porque claro, proced�a de lugares huecos...

Como el brocal estaba hueco, en los pozos se produc�a una sensaci�n de vac�o, v�rtigo, ansiedad...

Y cado uno tend�a a llenarlo como pod�a: con cosas, ruidos, sensaciones raras, y hasta con libros y sabidur�a...

Entre los pozos los hab�a con un gran brocal en el que cab�an muchas cosas. Las cosas pasaban de moda: entonces los pozos las cambiaban, y continuamente estaban llenando el brocal de cosas nuevas, diferentes... Y quien m�s ten�a era m�s respetado y admirado...

Pero, en el fondo, no estaban nunca a gusto con lo que ten�an. El brocal estaba siempre reseco y sediento...

�He dicho "en el fondo"?

Bueno, s�: la mayor�a, a trav�s de los entresijos que dejaban las cosas, percib�an en su interior algo misterioso... sus dedos rozaban en ocasiones el agua en el fondo.

Ante aquella sensaci�n tan rara, unos sintieron miedo y procuraron no volver a sentirla.

Otros, encontraban tanta dificultad a causa de las cosas que abarrotaban el brocal, que se rindieron pronto, y optaron por olvidar aquello que hab�a �en el fondo�.

Tambi�n se hablaba �en la superficie� de aquellas �experiencias profundas� que muchos sent�an... Pero hab�a quien se re�a, bastantes, y dec�an que todo eso eran ilusiones... que no hab�a m�s realidad que el brocal y las cosas que entraban en el hueco.

Pero hubo alguno que empez� a mirar hacia dentro... y, entusiasmado con aquella sensaci�n que experimentaba en su profundidad, trat� de calar m�s.

Como las cosas que hab�a ido acumulando le molestaban, prefiri� librarse de ellas, y las arroj� fuera de s�. Y el ruido lo fue eliminando, hasta quedarse en silencio.

Entonces, en el silencio del brocal, oy� burbujear el agua all� abajo... y sinti� una paz enorme, una paz viva, que ven�a de la profundidad.

Y ya no eran s�lo las manos, sino los brazos, y... todo el pozo, el que se refrescaba y saciaba su sed en el agua.

Entonces el pozo experiment� que �aquello� justamente era su raz�n de ser; all�, en el fondo, se sent�a �l mismo. Hasta entonces hab�a cre�do que el ser pozo era el tener un gran brocal, muy rico y adornado, bien lleno de cosas.

Y as�, mientras otros pozos trataban de agrandar su brocal, para que el hueco fuese mayor y cupieran m�s cosas, �ste, buceando en su interior, descubr�a que lo mejor de s� mismo estaba en la profundidad, y que era �m�s pozo� cuanto m�s profundidad ten�a...

Feliz por su descubrimiento, intent� comunicarlo, y comenz� a sacar agua de su interior, y el agua, al salir fuera, refrescaba la tierra reseca y la hac�a f�rtil y pronto brotaron las flores alrededor del pozo.

La noticia cundi� enseguida. Las reacciones fueron muy variadas: unos se mostraron esc�pticos ante el descubrimiento; otros sintieron la nostalgia de algo que, en el fondo, tambi�n ellos percib�an. Otros despreciaron aquel �alarde de poes�a�, como lo llamaron. Hubo a quien le pareci� una p�rdida de tiempo aquel trabajo de sacar agua de su interior...

Y la mayor�a opt� por no hacer caso, pues la verdad es que estaban muy ocupados rellenando de cosas el brocal, y ya se hab�an acostumbrado a la satisfacci�n que el tener les produc�a, y se sent�an a gusto en el ruido, y estaban contentos con las sensaciones que experimentaban desde fuera...

Sin embargo, algunos intentaron la experiencia, y, tras liberarse de las cosas que les rellenaban, encontraron tambi�n el agua de su interior.

A partir de entonces las sorpresas para �stos fueron en aumento: comprobaron que, por m�s agua que sacaban de su interior para esparcirla en torno suyo, no se vaciaban, sino que se sent�an m�s frescos, renovados...

Y, al seguir profundizando en su interior, descubrieron que todos los pozos estaban unidos por aquello mismo que era su raz�n de ser: el agua.

As� comenz� una comunicaci�n �a fondo� entre ellos, porque las paredes del pozo dejaron de ser l�mites infranqueables. Se comunicaban �en profundidad�, sin importarles como era el brocal de uno o de otro, ya que eso era superficial y no influ�a en lo que hab�a en el fondo.

Eso s�: en cada pozo el agua adquir�a un sabor, incluso unas propiedades distintas: era lo caracter�stico del pozo.

Pero el descubrimiento m�s sensacional vino despu�s, cuando los pozos que ya viv�an en su profundidad llegaron a la conclusi�n de que el agua que les daba la vida no nac�a all� mismo, en cada uno, sino que ven�a para todos de un mismo lugar... y bucearon siguiendo la corriente del agua...

Y descubrieron... �el manantial!

El manantial estaba all� lejos: en la gran Monta�a que dominaba el Pa�s de los Pozos, que apenas nadie percib�a su presencia, pero que estaba all�, majestuosa, serena, pac�fica... y con el secreto de la vida en su interior.

La monta�a hab�a estado siempre all�: unas veces apenas visible, entre brumas; otras veces radiante, siempre vigilante y d�ndose cuenta de todo lo que ocurr�a en torno suyo...

Pero los pozos hab�an estado muy ocupados en adornar su brocal, y apenas se hab�an molestado en mirar a la monta�a.

La monta�a tambi�n hab�a estado siempre aqu�, en la profundidad de cada pozo, porque su manantial llegaba hasta ellos haciendo que fueron pozos.

Desde entonces, los pozos que hab�an descubierto su ser, se esforzaban en agrandar su interior y aumentar su profundidad, para que el manantial pudiera llegar con facilidad hasta ellos...

Y el agua que sacaban de s� mismos hac�a que la tierra fuera embelleciendo, y transformaban el paisaje...

Mientras all� fuera, en la superficie la mayor�a segu�an ocupados en ampliar su brocal y en tener cada vez m�s cosas.

ANALOGIAS

  • El pozo: Cada quien
  • El brocal: El ego
  • La gran monta�a: Dios
  • El agua: La sabidur�a

arigato Amy, arigato Haruka... xD

|| Cap�tulo 17 ||

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