Influencia de la política económica en la empresa:

En los últimos años se observa un periodismo no profesional que machaca un dogma monetarista -solo grato a los anunciantes en sus medios- que confunde a la opinión publica con un lenguaje de pormenorizadas operaciones monetarias; y novedades que no tienen que ver con la filosofía liberal sino con los negocios financieros del momento.

Se procura destruir al estado (juntamente con la estructura económica capaz de autofinanciar al país); libre movimiento de capitales; calificadoras de riesgo que solo piensan en el negocio financiero -juntamente con no representativas operaciones de Bolsa por solo $ 15 millones diarios- se usan como barómetro, olvidándose de los sectores reales; contrabando y subfacturacion de importaciones; industria argentina que solo rotula productos importados y no genera empleo; distribuidores que aprovechan ofertas dumping de alimentos y otros con evasión arancelaria y precios predatorios; interés oficial en importaciones dumping para bajar los precios y evitar presiones en devaluar el peso; intereses financieros en perpetuar los prestamos externos y locales a tasas elevadas, favorecidos con destruir capacidad de repago, exportación y autosuficiencia financiera local; intercambio Mercosul - también favorecido por la apertura y política monetarista- que condujo al traslado de la mitad de las fabricas a Brasil, con exportaciones de combustibles, cuero, etc. sin valor agregado, contrapuesto a importaciones de manufacturas con valor agregado.

Una alta importación de equipos no producidos localmente impulsaría la industrialización, pero debieran ser pagados con exportaciones. No es este el caso argentino, ya que no se importan equipos sino de todo (incluso alimentos) y se pagan con prestamos, que se saldan con elevadas tasas (hoy 14% vs. 4% en USA).

Parece existir algo como una confabulación de intereses financieros -y mafiosos, según numerosas denuncias- en desarmar la estructura argentina para producir y exportar, de modo que se vea obligada a importar todo y estar permanentemente endeudada pagando altos intereses.

Como drogas, se obligo a recibir prestamos para financiar los gastos corrientes del gobierno, que ante la menor actividad económica no se pueden financiar y conducen a crisis recurrentes y nuevos préstamos.

La libre importación aquí y la promoción encubierta en brasil destruyó mas de la mitad de la industria local y los exportadores fueron desalojados con el congelamiento de tipo de cambio, asegurando se paguen los prestamos de divisas con nuevos prestamos.

En 1982, previo a una devaluación, el actual ministro nacionaliza la deuda privada (con enormes traslados de fondos públicos hacia empresas privadas), llevando la deuda externa de 6 a 30 mil millones de dólares.

Se congelo el tipo de cambio, aniquilando a la exportación y promoviendo importaciones.

Se pacto con el Mercosul brasilero una total apertura y traslado de la mita de la industria hacia ese país, favorecida por sus promociones, devaluaciones y desarrollismo, contrapuesto con el monetarismo argentino. Una integración de un país liberal con otro mayor desarrollistas es un disparate inviable en cualquier contexto e ideología (y parece una entrega negociada); no hizo falta ninguna guerra para destruir la industria argentina.

Se procesa aquí el 20% del algodón, mientras que se importan 3/4 partes de los textiles; se exportan cuero crudo y se importa calzado, automotores y partes, artefactos, etc. con valor agregado (ocupación de mano de obra)

Se confundió el bienestar general (alto empleo y salarios) identificándolo con el crecimiento nominal del PBI, basado en la concentración en multinacionales y desempleo real del orden del 50%.

Mientras USA, la UE y Japón subsidian y protegen su agro e industrias y Brasil obliga a que se exporte el cuero crudo, aquí se importan fideos, fiambres, frutas, artefactos y la mayor parte de las manufacturas.

En Argentina las principales actividades con los prestamos bancarios (230 $ miles de millones o billardos); le siguen otros muchos menores: combustibles ($8); alimentos (24); químicos (10) y otros.

Se destaca ese nivel del sector financiero; sus tasas elevadas le generan ingresos por aproxim. $34 biliarios, siendo así el principal sector de actividad, que presiona persistentemente y conduce la política económica según su conveniencia.

Se hacen aquí experimentos inadmisibles en otros piases: controles privados en la aduana; traslado de fondos públicos hacia desconocidas e inseguras AFJP privadas; congelación de tipo de cambio; destrucción de la industria; incautación de depósitos privados; aliento al contrabando; proliferación de fraudes masivos con participaron oficial y corrupción judicial generalizada.

No se defiende la industria local con medidas antiduping legitimas previstas en los sistemas liberales; no se promueve la exportación con tipos de cambio normales; no se defiende el empleo y se miente oficialmente sobre las tasas de desempleo del 15%, mientras que se denuncia por un 50%; los impuestos y el IVA son abusivos y se continua prometiendo ajustes.

Las promesas electorales fueron olvidadas, tanto por peronistas como por radicales y se continua recibiendo préstamos y efectuando ajustes económicos, olvidándose de la economía real.

El ministerio de economía impulsó en estos meses puntuales medidas antidumping (duraznos griegos, chapa eslovaca y coreana, carburo, calzado, rodamientos y otros, que sólo son un ápice de lo necesario.

Su plan Competitividad solo suprimió un impuesto a la renta presunta de algunas empresas y aporto un 4% de mejora del tipo de cambio, al fijarlo con el dólar y el euro.

Es necesario: controlar las importaciones con precios de referencia y denuncias antidumping por daño y amenazas de daño. Impedir toda importación que no demuestre la ventaja comparativa con los productos regionales y/o genere daño a la industria local.

Alentar las exportaciones mejorando su tipo de cambio 30%. Renegociar y discutir la legitimidad de cada parte de la deuda externa pública y privada; confiscar los fraudes de los últimos 10 años. Rechazar todo nuevo empréstito externo y generar el repago solo con exportaciones. Exportar manufacturas con valor agregado e vez de materias primas; poner altos derechos a la exportación de materias primas sin valor agregado; reconstituir el sistema jubilatorio; la recuperación de la economía real permitirá reducir y simplificar impuestos, tasas de interés y precios. Alentar promociones industriales hacia empresa que no abandonaron el país recientemente y generen ocupación. Promover la cultura local, rechazo a la industria de la música chatarra, emisoras y canales chatarra, etc. Simplificar la burocracia legislativa provincial en regiones trasladando esos fondos a industrias regionales.

Igual que los principales países, La Argentina también necesita declamar ser liberal (y practicar un riguroso desarrollismo proteccionista) utilizando con realismo los mecanismos de defensa del trabajo local que prevé el sistema liberal y la OMC.

Los USA defiende sus intereses en forma absoluta; toleran la usura por que le conviene y procuran penetraciones comerciales con el ALCA con total prioridad para su interés y cuantas concesiones predatorias les sea posible en los demás piases. Si Brasil lo logró, también ellos tienen derecho: exportar manufacturas pero nunca importarlas (mantienen tradicionalmente un rígido sistema de prohibiciones para importación de manufacturas, así como masivos subsidios a su agro); Japón y Europa hacen lo mismo. No es Brasil el maligno por el Mercosul sino las autoridades argentinas que lo permiten.

 

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