Joseph Conrad

Bibliografía
El corazón de las tinieblas

Biografia

Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Joseph_Conrad (2015-01-28)

Józef Teodor Konrad Korzeniowski, más conocido como Joseph Conrad (Berdyczów, entonces Polonia, actual Ucrania, 3 de diciembre de 1857 – Bishopsbourne, Inglaterra, 3 de agosto de 1924), fue un novelista polaco que adoptó el inglés como lengua literaria. Conrad, cuya obra explora la vulnerabilidad y la inestabilidad moral del ser humano, está considerado como uno de los más grandes novelistas de la Literatura Universal.

Biografía

Como dice Carlos S. Sánchez Rodrigo en el prólogo a la edición de Notas de vida y letras, no es fácil acercarse al solitario a menos que él lo propicie. Pero ese aire distante no es lo único que define al personaje y al autor literario ya que Conrad se empeñó, algo contradictoriamente, en abordar la vida, la literatura y el arte desde una apasionada independencia, lo que desde el punto de vista literario lo ha situado al margen de estilos y escuelas, y desde el punto de vista de su trayectoria biográfica lo llevó al exilio y a abrazar un idioma extraño, siempre preservando celosamente en penumbra ciertos aspectos de su biografía, lo que algunos atribuyen a su invencible pudor o a su carácter proverbialmente reservado, aunque otros lo consideran sólo un artificio literario con el que mantener vivos el interés y la curiosidad de sus lectores y críticos.

Su nombre polaco original era el de Józef Teodor Konrad Nałęcz-Korzeniowski, aunque al tomar la nacionalidad británica adoptó el de Joseph Conrad. Nacido en el seno de una familia pertenenciente a la baja nobleza en Berdyczew, Podolia el 3 de diciembre de 1857, en una ciudad hoy situada en Ucrania y por entonces perteneciente a la Polonia sujeta al ocupante ruso. Su padre combinaba la actividad literaria como escritor y traductor de Shakespeare y de Víctor Hugo con el activismo político del nacionalismo polaco, objeto de la represión del régimen zarista, actividades que le acarrearon una condena a trabajos forzados en Siberia. La madre de Josef murió de tuberculosis durante los años de exilio, y cuatro años más tarde el padre, al que se le había permitido volver a Cracovia.

Al quedar huérfano a los doce años, Conrad hubo de trasladarse a la casa de su tío Thaddeusa a Lvov, ciudad entonces bajo administración del imperio austro-húngaro, y luego a Cracovia donde estudió secundaria. Pero a los 17 años, hastiado de la vida estudiantil, viajó hasta Italia y luego a Marsella para terminar enrolándose como marinero a bordo del buque "Mont Blanc" (1875). Esa experiencia cambiaría su vida ya que con ella nacería una pasión, que no abandonó jamás, por la aventura, por los viajes, por el mundo del mar y por los barcos.

De los siguientes cuatro años apenas se conocen datos. De esa etapa, que él se empeñó siempre en mantener en penumbra, se ha documentado, no obstante, un viaje por el Caribe, su apoyo activo al legitimismo bonapartista, cierto asunto de contrabando de armas a favor de los carlistas españoles (del que extrajo algún pasaje para su relato de El tremolino) y, según parece, hasta un intento de suicidio por razones amorosas.

En 1878, para escapar al reclutamiento militar ruso, se trasladó a Inglaterra, trabajando como tripulante en barcos de cabotaje en los puertos de Lowestof y Newcastle, ocupando sus ratos libres a bordo con una afición un tanto sorprendente para un joven marinero extranjero, la lectura de Shakespeare, lo que le permitió ya a los 21 años un amplio dominio del idioma inglés, lengua en la que escribió toda su obra y en la que se consagraría como uno de sus autores clásicos. En palabras de Javier Marías, "el inglés de Conrad se convierte en una lengua extraña, densa y transparente a la vez, impostada y fantasmal, (...) utilizando las palabras en la acepción que les es más tangencial y por consiguiente en su sentido más ambiguo".

Tras obtener la nacionalidad inglesa, pudo presentarse a los exámenes de aptitud de oficial de la marina mercante británica, navegando en el "Duke of Sutherland", "Highland Forest", "Loch Etive", "Narcissus" y "Palestine" y luego obtuvo el título de capitán, cargo que desempeñó en los barcos "Torrens" y "Otago", éste último de bandera australiana.

En el último cuarto del siglo XIX, al llegar el imperio británico a su máxima expansión, las necesidades del comercio a gran escala y a larga distancia por vía marítima entre la metrópoli y el rosario de colonias, factorías y puertos que se extendía por todas las costas del mundo, junto con las nuevas tecnologías de la siderurgia y el perfeccionamiento de la máquina de vapor, produjo una crísis en la técnica secular de la navegación impulsada por el viento, debido a que los barcos de vela, pese al romántico canto de cisne de los rápidos clippers, era incapaz de competir en velocidad, capacidad de carga y mayor fiabilidad del transporte en los grandes vapores de acero. Enfrentado a la encrucijada de esos dos mundos que se cruzan sin comprenderse e ignorándose, uno, el dominado por el imprevisible capricho del viento, el de la dura y secular técnica de la navegación a vela que tan magistralmente aparece descrita en "El bello arte" y, el otro, el de la esclavitud por la tiranía de la puntualidad y la deshumanización de la vida a bordo, Conrad toma partido ardiente por el primero, aún sabiendo que está irremisiblemente condenado a sucumbir legándonos, ese es su mayor valor, esa irrepetible galería de tipos humanos, armadores, oficiales, capitanes, marineros, etc., que lo han convertido en uno de los clásicos de la literatura del mar, a la altura de Melville y Stevenson. Como reconoce en el prólogo a la edición de El espejo del mar, fue gracias al bagaje vital adquirido durantes sus años como marino, los episodios vividos durante esa época, los tipos humanos que pudo conocer y las historias que oyó en puerto o durante las tediosas horas a bordo, los que modelaron ese universo geográfico y moral en el que el individuo aparece confrontado en solitario a las fuerzas desatadas de una naturaleza hostil o amenazadora, junto a una fuerte carga de pesimismo respecto a la condición humana y en relación al papel de la civilización, esto último objeto de su relato El corazón de las tinieblas, en el que narra de forma oblicua las atrocidades que se estaban cometiendo contra la población indígena en el Estado Libre del Congo, por cierto denunciadas de forma mucho más abierta y decidida por el diplomático irlandés Roger Casement, con el que tuvo cierta amistad personal.

Tras lograr la nacionalidad británica (1886) y escribir su primera novela La locura de Almayer, en 1894, a la vuelta de su último viaje a Australia, conoció a su futura mujer, Jessie George, con la que se casó dos años después, residiendo en los años siguientes en el sur de Inglaterra, ya dedicado exclusivamente a su labor literaria, trabajando para la Editorial Unwin, más tarde para el editor Pinker y después para la English Review. Se publican Un paria de las islas (1896), al año siguiente, Salvamento, El negro del Narcissus y Una avanzada del progreso.

Durante estos años conoció a Rudyard Kipling, a Henry James y a H.G. Wells, colaborando con Ford Madox Fox en la novela Los herederos. En 1898 pasa dificultades económicas debido a su afición al juego, por lo que trata infructuosamente de regresar a la marina. En 1900 escribe Tifon y Lord Jim, novela en la que evoca el traumático accidente que sufrió a bordo del vapor "Palestine", y que estuvo a punto de costarle la vida.

Los años siguientes verán la publicación, con suerte desigual, Tifón, Nostromo, El espejo del mar y de El agente secreto. No obstante sufre de depresiones y de otros problemas de salud, además de continuar sus dificultades económicas. En 1913 lo visita Bertrand Russell y él devuelve la visita viajando a Cambridge. En 1914, durante un viaje por Polonia, estalla la primera guerra mundial y los Conrad tienen que regresar a Inglaterra por Austria e Italia. En 1916 el Almirantazgo le encarga diversas comisiones de reconocimiento por varios puertos británicos.

Al término de la guerra se traslada a Córcega y en 1923 viaja a Estados Unidos. Poco antes de morir, el 3 de agosto de 1924, aún tiene tiempo para rechazar un título nobiliario que le ofrece el gobierno inglés.

Conrad y España

Algunas de sus experiencias y personajes relacionados con el contrabando de armas a favor de los carlistas aparecen descritos en La flecha de oro (1919), especialmente su protagonista, doña Rita, trasunto literario de una amante española que tuvo en esos años y en el relato "El tremolino", mientras que alguna de sus escalas en la costa asturiana se describen en La posada de las dos brujas, de 1913.

Creación literaria

Algunas de sus obras se han etiquetado como románticas, aunque Conrad normalmente suaviza el romanticismo con los giros conflictivos del realismo y la ambigüedad moral de la vida moderna. Por esta razón, muchos críticos lo han situado como precursor del modernismo. Gran parte de las obras de Conrad se centran en la vida de los marineros y en el mar.

Su primera novela, La locura de Almayer (Almayer's Folly), una historia de Malasia, fue escrita en inglés en 1895. Se debe recordar que la lingua franca de la gente culta en la época era el francés, la tercera lengua de Conrad, tras el polaco y el ruso, de manera que es altamente notorio que Conrad pudiera escribir de manera tan fluida y efectiva en su cuarta lengua.

Su obra literaria colma la laguna entre la tradición literaria clásica de escritores como Charles Dickens y Fyodor Dostoevsky y las escuelas modernistas literarias. Es interesante que Conrad menospreciara a Dostoievsky y a los escritores rusos por norma general, con la excepción de Iván Turgénev. Conrad, junto al autor norteamericano Henry James ha sido llamado escritor pre-modernista, y asimismo puede enmarcarse dentro del simbolismo y el impresionismo literario.

Joseph Conrad murió de un ataque al corazón en 1924 y fue enterrado en el cementerio de Canterbury, con tres errores en su nombre en la tumba.

En su lápida se encuentran inscritos unos versos de Edmund Spenser que dicen, traducidos al español:

El sueño tras el esfuerzo,
tras la tempestad el puerto,
el reposo tras la guerra,
la muerte tras la vida harto complacen.

Novelas

Bibliografía

Sobre Conrad

El corazón de las tinieblas

LEÍDO en 2011.

Me gustó por un lado, porque por fin describe las atrocidades Europeas en Africa. Sin embargo, lo hace desde un punto de observación "europeo", sin empatía hacia los nativos que no son sino parte del paisaje. Discrepo en la crítica de abajo en que la técnica narrativa no es meramente descriptiva. para mí sí lo es, sólo que no describe solamente el mundo físico, sino también las alucinaciones de los personajes. Si queremos no considerarlo descriptivo, y darle así mas profundidad, el autor debería haber puesto mas de su propia personalidad en las descripciones, haciéndolas mas subjetivas, sumergiéndonos en sus sentimientos tal como él los siente. Yo creo que le falta ese dramatismo a la narración. Sin él, me dió la sensación de estar leyendo un periódico de la época (sorry).

Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/El_coraz%C3%B3n_de_las_tinieblas (2015-01-28)

Trama

La novela se centra en un marinero llamado Charlie Marlow, el cual narra una travesía que realizó años atrás por el río Congo, en busca de un tal Kurtz, el jefe de una explotación de marfil, y que a lo largo de la novela adquiere un carácter simbólico y ambiguo.

Los dos primeros tercios de la novela narran el viaje de Marlow desde Londres a África, y remontando el río Congo, hasta alcanzar la base de recolección de marfil en la que se encuentra un empleado de la compañia belga que lo ha contratado. Ese empleado, llamado Kurtz, ha tenido un enorme éxito en el tráfico de marfil, pero eso le ha granjeado la envidia de otros colegas. Marlow intuye que Kurtz ha roto con todos los límites de la vida social tal y como se conoce en Europa, lo que le repele y atrae al mismo tiempo.

En el camino, Marlow será testigo de la situación extrema en que viven los colonos europeos, su brutalidad hacia los nativos africanos, y deberá superar todo tipo de obstáculos —retrasos, enfermedades, ataques de indígenas...— hasta alcanzar su destino. Cuando finalmente se encuentra con Kurtz, cuya imagen ha ido agrandándose y mitificándose durante el proceso, descubre que se trata de un personaje misterioso, al que los nativos idolatran como si fuera un dios, pero que parece haber caído en una locura bestial. Como legado deja un panfleto en el que detalla cómo civilizar a los nativos, y que incluye una anotación brutal: "¡Exterminad a todas esas bestias!". Marlow y sus compañeros de viaje logran cargar a Kurtz, ya gravemente enfermo, en el pequeño barco de vapor que debe sacarlo de la selva, pero éste muere en el trayecto, pronunciando ante Marlow sus últimas y enigmáticas palabras: «¡El horror! ¡El horror!». El viaje de Marlow al corazón del continente africano se transforma así en un descenso a los infiernos, pero también en una crítica al imperialismo occidental y una investigación acerca de la locura.

Recepción y crítica

El corazón de las tinieblas fue escrito en una época en la que el imperialismo europeo y en especial británico, empezaba a perder su aura de misión humanizadora, y empezaban a conocerse algunos de los desmanes y brutalidades cometidos por los europeos en el continente africano.1 Marlow —basado en gran medida en las experiencias del propio Conrad— relata la brutalidad y arbitrariedad con la que los europeos tratan a los nativos, y se refiere irónicamente a la «misión salvadora» de los colonos en repetidas ocasiones, calificando, por ejemplo, a la Conferencia de Berlín de 1884, en que los estados europeos se repartieron el continente africano, como la «Sociedad Internacional para la Supresión de las Costumbres Salvajes». Sin embargo, la palabra Congo no aparece ni una sola vez en la novela, ya que Conrad no quería ser demasiado explícito en su relato.

Pese a esta visión crítica de la labor de los europeos en África, la novela de Conrad también ha sido considerada como una novela "racista", por su reflejo poco humano y casi animalizante de los nativos africanos. El primer y más famoso ataque en este sentido lo realizó el crítico poscolonialista Chinua Achebe en su ensayo Una imagen de África: racismo en «El corazón de las tinieblas» de Conrad (An image of Africa: racism in Conrad's «Heart of darkness»), donde negaba que se pudiera considerar como «obra de arte» una novela que reducía a los africanos a una condición infrahumana, negándoles incluso la capacidad de expresión lingüística o el desarrollo de una cultura.2 Esta lectura poscolonial de Achebe ha sido a su vez atacada por otros críticos por considerarla «corta de miras» y distorsionadora de la verdadera intención de Conrad, quien subvierte muchos de los tópicos eurocéntricos que Achebe le acusa de promover.3

Estudiosos como Caryl Phillips sostienen por el contrario que El corazón de las tinieblas es ante todo un producto de su tiempo. El objeto principal de la obra sería el efecto que produce en los europeos el contacto con un mundo completamente distinto del suyo, así como la duda acerca de la supuesta supremacía moral del viejo continente, por entonces dada por descontado.4

Sin embargo, y para zanjar este asunto, recordemos algunas de las motivaciones que el propio Conrad apuntó en uno de sus últimos libros :

“"Descendió sobre mi una gran melancolía cuando me dí cuenta de que las realidades idealizadas de los ensueños de un muchacho habían sido desplazadas y embrutecidas por las actividades de Stanley y del Estado Libre del Congo; por la nada santa recolección de una periodistilla sensacionalista y por el desagradable conocimiento del más vil de los saqueos en la historia de la exploración geográfica y de la conciencia humana." (Last Essays, 1926)

Es por ello que debería considerarse esta obra no como una crítica política, sino como una condena a la doble moral europea de la época. Por su parte, Hannah Arendt se inspiró en este relato para elaborar su obra Los orígenes del totalitarismo (1958).

Técnica narrativa

Mas allá del contexto histórico en que se desarrolla el relato, la obra de Conrad ha sobrevivido al paso del tiempo como un anticipo a la narrativa moderna. El estilo narrativo no es meramente descriptivo, sino que traslada al lector a un descenso al inconsciente, al conocimiento personal, y todo ello con una asombrosa capacidad para alejarnos de la realidad. El autor juega de forma magistral con los dobles planos, que se superponen o se contraponen: luz y oscuridad, quietud y movimiento, el bien y el mal, razón y locura, la verdad y la mentira. Conrad utiliza la técnica del subtexto: la precisión descriptiva va perdiendo peso en el relato para acercarnos a la sospecha de lo que va a desplegarse ante nosotros; todo son alusiones, sobreentendidos, suposiciones...

La novela sigue una estrategia dual como dos ríos cuyo destino es el abismo: por un lado, el viaje de Marlow a lo más profundo de la jungla; por el otro, el descenso del hombre al interior de su alma. Otra característica del cuento es el uso de una narración enmarcada. El autor utiliza dos narradores; un primer narrador que inicia el relato y nos presenta al grupo de marineros que escuchan la narración de Marlow, quien se apropia de la historia a partir de ese momento.

Además, sus múltiples niveles de lectura permiten encontrar ciertas referencias implícitas a Freud, Jung, Nietzsche y a mitos como el pecado original. Es por ello que esta obra constituye también una reflexión sobre el arte de narrar un relato intenso en pocas páginas.

Adaptaciones a otros medios

Francis Ford Coppola se basó en este breve relato para su película Apocalypse Now, que si bien estaba ambientada en la Guerra de Vietnam, mantenía el espíritu y la estructura del relato de Conrad. Otros directores también quisieron llevar a la gran pantalla la novela de Conrad. Román Chalbaud dirigió el El corazón de las tinieblas en el año 1990. Orson Welles, por ejemplo, la eligió para su primer proyecto, pero finalmente no lo llevó a cabo. En 2009 en Colombia se desarrolló el rodaje de una nueva versión, situada en la selva de dicho país y con el conflicto armado de fondo. El título de esta película será Viene el Jaguar y el equipo responsable detrás del proyecto es el mismo que recientemente se llevó varios aplausos en el Festival de Cine de Sundance por la película Perro come perro.

En 2002, la narradora Karim Taylhardat la adaptó al medio historieta (Ediciones Sinsentido, col. Sin Futuro, núm. 5, Madrid), con imágenes de Pablo Auladell, Miguel Ángel Díez, Luis Manchado y Francisco Marchante, y coordinación de Jesús Cuadrado.

En 2009, sirvió de inspiración en la trama del videojuego de disparos en tercera persona Spec Ops: The Line.

También, hacen referencia de este libro en la serie de anime Psycho pass, siendo este sostenido por el personaje Kougami Shinya mientras se encontraba en una cama de hospital.

Referencias

  1. Knowles, Owen (2007). «Introducción». En Penguin Classics. Introducción a Heart of Darkness (en inglés). Londres: Penguin Books. pp. xvi–xvii.
  2. Chinua Achebe (1977). «"An Image of Africa: Racism in Conrad's Heart of Darkness (en inglés). Consultado el 21 de mayo de 2009.
  3. Conor Wyer. «"Two Readings of Heart of Darkness"» (en inglés). Consultado el 21 de mayo de 2009.
  4. Caryl Phillips. Introduction to Heart of Darkness. Modern Library, New York 1999. ISBN 978-0-375-75377-0

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