LEÍDO en Enero de 2014.
Claro ejemplo de la nueva novela
negra del siglo 21, comenzada por los suecos y seguida por islandeses,
noruegos, danese, y otros tal vez menos renombrados, donde la trama del crimen
se entrelaza con los problemas personales y la vida parroquiana sazonada con
las costumbres locales. Dolores, sin embargo, resalta de este panorama por su
original escenario y su dinámica forma de contar la historia. En el platillo
negativo de la balanza, demasiadas apariciones y caras de Bélmez. No tengo nada
en contra de la novela fantástica ni contra el realismo mágico (de hecho, me encantan), pero
si de éso es de lo que querías escribir, Dolores, haberlo hecho y deja
tranquila la novela negra. El crimen (o parte de él) no pueden descubrirlo los
aparecidos, éso lo estropea todo, yo espero que se resuelva gracias a la
sagacidad del inspector (o inspectora), o a su tenacidad, o a las técnicas del
CSI. Incluso me vale el coñazo de Colombo. Pero después de leer "el guardián"
ya puedo creerme que Chávez se le aparece a Maduro en forma de pajarito.
LEÍDO en Febrero 2014.
Confirmo lo dicho para "El guardián invisible", aunque el desarrollo de la historia parece mas interesante que en aquel. Como puntos positivos el ambiente de misterio con que se envuielve no sólo la narración, sino también los escenarios y los personajes. Y por supuesto, que algunos puntos que en la parte 1 parecían acabados " de cualquier manera", ahora se entiende por qué acabaron así. Como puntos negativos que, con tal de conseguir ciertos golpes de efecto, se proponen ciertos planteamientos ciegos (por no decir estúpidos), como por ejemplo que la autora nos quiera hacer creer al final que xxxx podría irse de rositas, a pesar de las toneladas de pruebas en su contra que Dolores obvia en un momento dado (la filmación de las cámaras de vídeo, los " filetes" de los asesinados en su frigorífico, el historial de pacientes suyos que asesinan y se suicidan, y un largo etcétera), Pero en conjunto, apasionante y sugerente. En cuanto a los puntos oscuros (que al final resultan ser bastantes) prefiero no pronunciarme, porque espero que se resuelvan en la tercera parte.