INTRODUCCIÓN

¿Quién no se ha preguntado alguna vez hacia dónde nos lleva la evolución, que nos depara ese lejano futuro de millones de años en que muchos de las especies que comparten con nosotros el mundo actual habrán dejado de existir para siempre, y otras nuevas se habrán hecho un espacio en este duro y brutal edificio que es la subsistencia en el planeta Tierra?. He visto dibujos de seres futuros, por supuesto mera especulación, algunos con cierta base científica, los más, simples disparates de imaginación visionaria; he visto libros completos dedicados al tema, interesantes y divertidos, no cabe duda, pero al fin y al cabo sin más credibilidad que la predicción del tiempo en un día concreto dentro de diez mil años; he visto documentales, hasta de cadenas tan serias como la BBC, donde se han utilizado las más modernas técnicas de animación para dar vida a esos seres nacidos de nuestros deseos de predecir un futuro que no entendemos ni controlamos, dentro de millones de años, cuando en realidad ni tan siquiera somos capaces de predecir los avatares de la economía mundial (que se supone debería ser mucho mas predecible y controlable ya que la mueve únicamente el propio ser humano) para dentro de los próximos pocos meses.

Yo mismo también he especulado sobre el tema, varias veces, y es indudablemente un ejercicio intelectual lúdico y gratificante. Pero en la vida se me ocurriría siquiera pintarlo con una pátina científica, o pretender que lo que hago es algo más que un crucigrama interesante y divertido. En realidad, cualquier especulación lo es. Al final, puede que esa especulación sea la luz que marca un sendero que al final llega a una verdad científica (es decir, probada), pero mientras eso no ocurra, el juego especulativo no deja de ser simplemente un pasatiempo ingenioso.

En otro momento tal vez me detenga con ése tipo de entretenimiento, pero mi intención ahora no es inventar nuevos dragones de tierra o peces rapaces que caen desde las nubes abatiendo su presa, sino concentrarme en algo más abstracto, y por lo tanto, hablando de adivinanzas (que es de lo que hablamos), mucho más creíble. Porque además, si nos mantenemos en el terreno de las tendencias y no de las formas, hay dos principios fundamentales que soportan esta línea de especulación: el mantenimiento de las tendencias basadas en hechos pasados, y la construcción caótica del orden en un experimento infinito. Pero antes de presentar los argumentos, analicemos los hechos.

HISTORIA DE LA EVOLUCIÓN ORGANIZATIVA

La vida celular apareció en la tierra hace 4.000 millones de años. Por supuesto, se trataba de seres unicelulares que se reprodujeron y se diversificaron en un número incalculable (y en este caso nunca mejor dicho) de formas de vida que nunca dejan de sorprenderme. Los primeros seres pluricelulares aparecieron hace unos 1.000 millones de años (o probablemente algo más tarde). Eso quiere decir que durante mas de 3.000 millones de años, es decir, mas de las tres cuartas partes de la historia de la vida en la tierra, sólo hubo seres unicelulares. Es curioso que cuando hablamos de los seres vivos pensamos tan sólo en animales y plantas (bueno, también en los hongos, ya que si tu interés por la biología es tanto que hasta estás leyendo esto, espero que tengas claro que los hongos y setas no son ni animales ni vegetales), pero nunca nos paramos a pensar en la inmensa masa biológica que suponen los seres unicelulares. Si han estado evolucionando y compitiendo por el planeta durante 4.000 millones de años, 3.000 de los cuales sólo existían ellos, cualquier mente medianamente lúcida sospecharía que su número y diversidad es varios grados superior a la de los seres unicelulares. Y así es. Durante todo este tiempo estos pequeños seres invisibles no han perdido el tiempo, y han explotado todas las formas de vida imaginables, y muchas inimaginables. Los seres pluricelulares dependemos exclusivamente de la fotosíntesis clorofílica (y por lo tanto de la luz solar) para sobrevivir. Es cierto que la mayoría de los seres unicelulares también, pero no sólo. Existen bacterias que son capaces de extraer su energía de los vapores sulfurosos que manan de la tierra, las hay que…, incluso las hay que son capaces de vivir y alimentarse de los óxidos metálicos. Incluso las que dependen de la luz del sol han sabido diversificarse y el laboratorio clorofílico no es la única opción para fabricar materia orgánica a raíz de la luz solar.

Si hemos sido tan generosos asignando reinos a los seres que vemos, basándonos en diferencias aparentemente tremendas (como por ejemplo entre una jirafa y un abedul), cuando en realidad sus formas de vida están basadas en principios muy similares, ¿qué hacer cuando nos encontramos ante esta variedad tan asombrosa que en muchos casos ni siquiera sus principios vitales se asemejan?. Está claro que la clasificación de los seres vivos en tres reinos (animal, vegetal y hongos) que aprendimos en la escuela se ha quedado extremadamente corta. Hoy en día se reconocen al menos xx reinos, algunos de ellos tan diferentes entre sí que hay que clasificarlos a su vez en varios “mega-reinos” o dominios. Hoy en día se reconocen tres dominios de seres (uni o pluri) celulares: Las Bacterias, Las Arqueas y las Eucariotas. Al dominio Bacteria se le reconoce hoy en día xx reinos, todos de seres unicelulares. Las Arqueas tienen xx reinos reconocidos, también todos unicelulares. Las Eucariotas comprenden xx reinos, yy de seres unicelulares, y los restantes xx comprenden tanto seres unicelulares como pluricelulares.

Si me detengo en todo esto es para poner en perspectiva la aparición de seres pluricelulares. En primer lugar, es importante tener claro que éstos representan tan sólo una pequeñísima porción de todos los seres vivos. En segundo lugar, aparecieron muy, muy tarde (en términos geológicos), comparados con el momento de aparición de la vida, y por lo tanto la mayoría del tiempo los seres unicelulares han sido los únicos habitantes de este excepcional planeta capaz de albergar la vida.

Si ya ha quedado mas o menos claro el cuánto y el cuándo, un punto no menos importante es el cómo. Durante 3.000 millones de años, los seres unicelulares prosperaron en la Tierra, reproduciéndose de varias maneras, casi universalmente por bipartición. Cuando un ser se dividía en dos, los nuevos dos seres eran genéticamente idénticos a su progenitor, y por lo tanto entre sí, o sea, cada uno era un clon del otro. Estos dos hermanos clónicos podían separarse e irse cada uno por su lado, o habitar en la cercanía del otro. En este segundo caso, y tras varias biparticiones, un número mas o menos grande de individuos quedarían viviendo juntos formando una colonia. Las colonias se formaban porque de alguna manera esta forma de vida cooperativa (o al menos compartitiva) tendría ciertas ventajas, bajo ciertas circunstancias, sobre la vida en solitario. La colonia crecería hasta que el número de individuos es tan grande que las desventajas empiezan a superar a las ventajas. Al fin y al cabo, así es como funciona la evolución: si te decantas por las desventajas a la hora de competir, desapareces borrado del planeta Tierra.

Seguro que estos comportamientos (solitario y colonial o gregario) ocurrirían casi desde el principio de la vida, pero hicieron falta X.000 millones de años para que se produjera el primer salto cualitativo. Ése primer salto fue cuando las células coloniales, al bipartirse, decidieron que ya que iban a vivir junto a sus hermanas clónicas el resto de su vida, no merecía la pena separarse físicamente por completo, de forma que la colonia quedó formando una especia de mora (en términos científicos se la llama mórula) de células clónicas e idénticas (es decir, indiferenciadas). Desde un punto de vista conceptual, acababan de nacer los primeros seres pluricelulares (ya que consistían en varias células), pero puesto que todas las células eran idénticas, no puede aún hablarse de tales desde un punto de vista organizativo, ya que ninguna célula podía ofrecerle a otra algo que ésta no fuera capaz de hacer por sí misma. Sin embargo, a pesar de no ser seres pluricelulares desde el punto de vista organizativo, ya se había formado el embrión del cambio.

Si, el embrión del cambio estaba ahí, pero aún hicieron falta x.000 millones de años para el salto definitivo. Hoy en día existen unos pocos seres morulares, pero en aquellos tiempos es de suponer que se reprodujeron y se evolucionaron en miles de especies. No es de extrañar que en un momento dado, las células clónicas, sin dejar de ser clónicas (es decir, todas genéticamente iguales), se diversificaron para hacer trabajos distintos dentro de la colonia. Las que estaban mas hacia el exterior, probablemente se recubrieron de membranas mas resistentes a los agentes medioambientales. Las mas internas, se especializaron en funciones digestivas para extraer alimento de las partículas que entraban en el interior de la “colonia”, y pasaban parte de este alimento a las externas, dedicadas completamente a funciones defensivas. Lo mas curioso es que todas seguían siendo copias clónicas, es decir, idénticas genéticamente, lo cual quería decir que cualquier célula podía desarrollarse como “defensora” o “digestiva”, y su especialización sólo dependía del sitio que le tocaba dentro de la colonia. Bastaba con cambiarla de sitio para que desarrollara la otra especialización. ¿Por qué sabemos esto?. Por la sencilla razón de que sigue siendo así hoy en día para todos los seres pluricelulares, incluídos los seres humanos (al menos si se cambian de sitio en los primeros días del desarrollo fetal, cuando el feto es aún una mórula de células que no han empezado a diferenciarse aún).

El caso es que el experimento de las “mórulas con células especializadas” debió de ser un éxito, porque de repente la especialización se disparó a un grado de complejidad inexistente hasta entonces, multiplicándose en miles de soluciones distintas que a su vez produjeron otras miles de soluciones derivadas, y así, y así, y así tantas veces hasta dar con la inmensa variedad de seres pluricelulares que existen y han existido desde entonces. Es cierto que tan sólo son una pequeña fracción de los unicelulares, pero una vez la naturaleza “exploró la solución pluricelular” y “comprobó que funcionaba”, descubrió una nueva dimensión para la evolución, un nuevo plano vacío hasta entonces que podía también llenar de seres vivos. Ya sólo quedaba explotarla, como así lo hizo.

Me gustaría recapitular en este momento y resaltar las tres lecciones fundamentales obtenidas durante estos 4.000 millones de años:

  1.   La naturaleza termina encontrando y explorando todo tipo de nuevas soluciones, y entre ellas están las soluciones de complejidad organizativa creciente. Por lo tanto, la naturaleza con el tiempo tiende a diseñar seres más y más complejos desde el punto de vista organizativo (y, por supuesto, también seres menos y menos complejos, e igual de complejos, y de todo, pero eso ahora es irrelevante).
  2.  La Naturaleza necesitó una cantidad ingente de tiempo (3.000 millones de años) para encontrar una nueva solución en un nivel organizativo de orden superior (o sea, la solución pluricelular) al existente hasta entonces (i.e. la solución “unicelular”).
  3. Los seres que adoptaron esta nueva solución (“pluricelular”) son mucho menos numerosos que los de la solución original (“unicelular”).

LA SITUACIÓN ACTUAL

Bien, pues basándonos en los tres puntos comentados, podemos preguntarnos si un nivel organizativo de un orden superior al de los seres pluricelulares es o no posible. En otras palabras:

  1.   ¿Podrían aparecer organismos complejos cuyas unidades sean seres pluricelulares?.
  2. ¿Serían estos organismos complejos entonces individuos en sí mismos, con fines propios por encima de los fines individuales de sus “unidades pluricelulares”?.

Si la respuesta a ambas preguntas es afirmativa, podríamos llamar a estos organismos complejos "supra-organismos biológicos individuados" (SOBIs). La palabra individuado la acabo de inventar, para recalcar la idea que una comunidad se ha convertido en un individuo. Así como las unidades de los seres pluricelulares son las células, las de los SOBIs son seres pluricelulares a los que llamaré “pluriceluloides”.

Retornando el hilo de la discusión a las dos preguntas anteriores, su respuesta es que es muy posible, puesto que de hechocomunidades muy parecidas a los SOBIs existen ya en la actualidad. Pero antes de cometer equivocaciones obvias basadas en simplificaciones excesivas o en paralelismos superficiales, quisiera discutir los organismos que no pueden considerarse SOBIs ni de lejos, aunque mentes poco despiertas pudieran en una primera instancia considerarlos como tales.

Una de las respuestas “obviamente errónea”, y sin embargo muy frecuente, es que cualquier comunidad de seres pluricelulares podría considerarse como tal, por ejemplo, la sociedad humana (un club, una empresa, un partido político, una nación). Efectivamente, reúne las condiciones de que agrupa a un alto número de individuos (a veces varios millones), que cooperan entre sí de una forma organizada (y por lo tanto es un organismo), con una clara especialización de los individuos. Sin embargo, estas sociedades carecen de una condición fundamental para poder considerarse un SOBI: que cada individuo es genéticamente distinto de los demás. Eso hace que cada individuo actúe en general en su propio beneficio, y su fin último, salvo excepciones que confirman la regla general, no sea el bien de la comunidad. Si, es verdad la mayoría de los individuos quiere el bien de su comunidad, pero no por encima del nuestro propio. O, visto de otra forma, cada individuo quiere el bien de su comunidad porque ése bien le aportará a él un beneficio, pero desde el momento que el interés individual entra en conflicto con el de la comunidad, el individuo optará, en líneas generales, por el primero. Seguro que puedes ponerme ejemplos excepcionales que contradicen lo que acabo de decir, pero esos no valen como ejemplos por eso mismo, por ser excepcionales.

Imaginemos por contraposición un organismo pluricelular, formado por tanto por millones de células especializadas, por ejemplo el cuerpo humano. Diariamente miles de sus células mueren simplemente para hacer que el cuerpo entero funcione. Una célula en sí no busca su propia supervivencia, porque al ser el resto de sus células clones de ella misma, la supervivencia de las otras células es tan importante como la suya propia. En términos de fines y objetivos, los individuos han dejado de serlo, y el organismo se convierte en un fin en sí mismo por encima de la supervivencia celular. Y ahí está la clave, en la naturaleza clónica de todos los componentes de la comunidad.

Precisamente por ese motivo cualquiera de las sociedades comentadas anres, o una bandada de pájaros, o un banco de sardinas, no puede considerarse un SOBI, por la sencilla razón de que al  no ser los individuos clones unos de otros, la comunidad nunca será un fin en sí mismo, sino un simple medio para optimizar los beneficios individuales. Y ahí es también donde fallan las teorías comunistas y fascistas ultrapatrióticas, en que en una comunidad humana de esa naturaleza lo “natural” es que cada individuo busque el bien de la comunidad, pero no lo anteponga al de sí mismo, ya que los ciudadanos no somos clones, ni el partido ni la patria son SOBIs.

Fijémonos sin embargo cuán distintas son las comunidades de abejas, hormigas o termitas. En ellas un solo individuo, la reina, es quien genera a todos los individuos de la sociedad. Es cierto que no todos los individuos proceden necesariamente del mismo macho,  pero al menos si tienen todos la misma madre, o sea, todos los individuos son hermanos o hermanastros. No son exactamente clones, genéticamente idénticos entre sí, pero si algo relativamente cercano a ello. No son por lo tanto aún SOBIs, pero si algo parecido. Lamémosles OBC's (Organismos biológicos comunitarios). Es importante entender que genéticamente casi idénticos no quiere decir morfológicamente casi idénticos, igual que en nuestro cuerpo una célula hepática no es igual a una célula ocular. Genéticamente casi idénticos quiere decir que todos tienen casi los mismos genes, por lo que cualquiera de los individuos podría haber tomado cualquiera de las formas (obrera, soldado, …), y el haber tomado una forma u otra depende de factores externos. En las células de un organismo era la posición en la mórula primaria, en un OBC pueden ser causas muy variadas, como la alimentación que se le proporciona, o la proporción de una determinada hormona que se distribuye por la comunidad. Algunas veces he leído que a la reina de tales comunidades no habría que llamarla tal, ya que se convierte en una esclava, inmóvil y dependiente de los demás seres de la comunidad para sobrevivir, sin poder hacer otra cosa que poner huevos sin parar durante toda su vida. Otros autores insisten en llamarla reina, ya que al fin y al cabo no realiza ninguna de las pesadas tareas cotidianas, y siempre tiene una corte de súbditos alrededor de ella que son los que sufren la realidad cotidiana para facilitarle la vida. Siento disentir de ambos planteamientos por considerar que enfocan el problema desde una óptica equivocada. Siguen pensando en los “pluriceluloides” como individuos en sí mismos, cuando en realidad los OBC's parecen haber emprendio ya el largo camino evolutivo para convertirse en SOBI's, y por lo tanto sus pluriceluloides no son sino unidades de un individuo superior, el SOBI mismo. La reina es su órgano repoductor, la comunidad de soldados el órgano defensivo, la comunidad de obreras el órgano recolector. El SOBI es un fin en sí mismo, y los pluriceluloides han asumido ése fin. El hormiguero, el termitero o la colmena llevan camino de convertirse en individuos en sí mismos.

Hormigas y abejas están íntimamente relacionadas, y no sería de extrañar que tuvieran antepasados comunes que ya constituían OBCs. Las termitas, sin embargo, representan un caso mas curioso, ya que no tienen nada que ver con los dos grupos anteriores. Eso quiere decir que han evolucionado en la misma dirección, o sea, adquiriendo un nuevo nivel de complejidad orgánica, de forma paralela e independiente de los grupos anteriores. Teniendo en cuenta que los tres grupos aparecieron hace xxx millones de años, y durante este tiempo han prosperado y se han diversificado en miles de especies, es de suponer que esta nueva solución, la “solución SOBI” a la que parecen dirigirse, es altamente eficaz, al menos en las circunstancias en que estos seres se prodigan.

Y bien, ¿cuál parece entonces ser la tendencia actual?. ¿Serán los SOBIs organismos excepcionales, experimentos de escaso éxito donde sólo unas pocas especies consiguen malvivir como desterrados en un plano nuevo pero inhóspito donde no se aventurarán nuevos colonos, o por el contrario son pioneros en un nuevo nivel vital que espera casi virgen a ser explorado y explotado por mas y mas colonizadores?. Pues bien aquí es donde empieza la especulación.

LA LÍNEA ESPECULATIVA

Mi apuesta es claramente por esta segunda alternativa. Los OBCs han emprendido el camino el camino evolutivo para convertirse en SOBIs, igual que las mórulas establecieron el inicio de lo que fueron los seres pluricelulares. Mi línea especulativa es que cada vez mas y mas seres explotarán la solución SOBI y, si esperamos los suficientes millones de años, veremos un mundo donde los SOBIs constituirán poblaciones interactuando entre sí, como si de individuos fueran (porque en realidad, a su nivel superior, lo son), desarrollando relaciones ecológicas entre ellos, interactuando y evolucionando en nuevos tipos de SOBIs (donde una nueva taxonomía podría definirse), tal vez adquiriendo conciencia de sí mismos, incluso asociándose entre sí para constituir a su vez comunidades de SOBIs que, quién sabe, tal vez un día den el siguiente salto cualitativo para constituir meta-organismos cuyos individuos sean a su vez SOBIs (a los que podríamos llamar MOBIs, meta-organismos biológicos individuados).

¿Puedo demostrar esta afirmación?. Por supuesto que no; si pudiera, no sería especulación sino ciencia entera y verdadera. ¿Puedo al menos argumentarla?. Bien, eso si que puedo. Y los argumentos son los que he esgrimido en la introducción:

  1. El mantenimiento de las tendencias basadas en hechos pasados

    La exposición de los hechos anterior ha dejado clara que la tendencia de los organismos vitales es la de organizarse cada vez de forma mas y mas compleja. Los seres unicelulares se organizaron en seres pluricelulares, y éstos han empezado a organizarse en OBC's. No parece descabellado por tanto que continúen haciéndolo, y cada vez con mayor complejidad y nivel de integración. Y al igual que los seres pluricelulares son sólo una fracción de los pluricelulares, los SOBIs es de esperar que sean también sólo una pequeña fracción de los pluricelulares. Pero eso no les quitará su grandeza, la grandeza de conquistar y explotar un nuevo territorio inexplorado situado en un plano de complejidad superior.

    De hecho, me gustaría constatar que aún sigue ocurriendo. OBCs muy recientes (geológicamente hablando) se han identificado en comunidades de mamíferos, por ejemplo en los ratones ciegos de la tundra (xxx xxx), a los que recomiendo buscar en google para informarse de su curiosísima forma de vida matriarcal (donde el matriarcado no es tal, sino que es en realidad un OBC). Hechos como éste parecen ser como las burbujas de agua puesta al fuego, pocas pero incesantes al principio, agua en ebullición cuando se alcanza el punto de inflexión.

    Sin embargo, como he dicho antes, los OBCs aún no han llegado a ser SOBIs por la sencilla razón de que sus "individuos pluriceluloides", aunque genéticamente muy parecidos, no son genéticamente idénticos. Los pasos a dar serían los siguientes:
    1. En un primer paso, la reina tomaría el semen de un sólo macho que guardaría durante toda su vida para producir huevos. Éso haría que todos los individuos de la comunidad fueran hermanos, no hermanastros, con lo que se estaría aún mas cerca de la identidad genética. Esta idea no es descabellada, porque de hecho en la actualidad la reina toma el semen de varios machos y lo guarda durante años. Bastaría que tomara sólo el de uno.Es cierto que la comunidad aún no sería un SOBI, porque los hermanos no son genéticamente idénticos.
    2. El segundo paso sería mas complicado de dar. Vamos a anlizar el caso 2.I, que no tendría mucho éxito evolutivo, y lego un posible caso 2.II que podría funcionar bien, aunque las adaptaciones necesarias serían mas profundas.

      2.I. La reina prescinde del macho, y produce huevos por partenogénesis, por lo que los individuos serían genéticamente idénticos a ella (y por tanto entre sí). Por supuesto, la partenogénesis sólo puede producir hembras. Esta idea en sí no es imposible, y de hecho no sería difícil, ya que muchos insectos producen huevos por partenogénesis. Ejemplos son ciertas especies de insecto-palo, donde solo existen hembras. Muchos dípteros se reproducen por partenogénesis durante varias generaciones (4 o 5), y la siguiente reproducción es sexual con ayuda del macho. La ventaja de la partenogénesis es precisamente que no necesita de un encuentro (entre macho y hembra), a veces difícil de producirse. La inmensa desventaja es que prácticamente condena a la especie a una evolución muy lenta, ya que cada individuo sólo puede heredar las mutaciones de sus antepasados (10 generaciones atrás, los individuos partenogenéticos sólo tienen 10 antepasados, mientras que los sexuados tendrían 2^1+2^2+2^3+...+2^10 = 2+4+8+16+32+...+1024=2047; en 20 generaciones los partenogenéticos tienen 20 antepasados, los sexuados 2.057.151). Ése sería precisamente el talón de Aquiles de este tipo de SOBI's, que su evolución quedaría parada. Tengamos en cuenta, que todos los "individuos pluriceluloides" de todos los SOBIs serían hembras.

      2.II La hembra produce insemina uno de sus óvulos (es decir, mediante reproducción sexual), y a partir de él produce millones de individuos idénticos, exactamente mediant eel mismo mecanismo que se producen los gemelos humanos. Como vemos, sería un salto evolutivo importante, pero no descabellado ya que el mecanismo existe en la actualidad. Sería adoptar como "mecanismo estándar" lo que ahora es un "mecanismo errático". Lo curioso es que en este caso, todos los individuos pluriceluloides del SOBI serían genéticamente idénticos entre sí, menos la reina (que sería la "madre", no la ´ hermana gemela"), pero las consecuencias de ello serían mínimas. La pregunta del millón es, ¿serían los pluriceluloides producidos machos o hembras?. Pues podrían ser genéticamente idénticos, y existir pluriceluloides machos y pluriceluloides hembras. En los cocodrilos, cada individuo nace con un sexo definido sólamente por el calor recibido por el huevo durante la incubación (este fenómeno se denomina TSD, Temperature Sex Determination). En ciertos peces, ni éso, y cada individuo cambia de macho a hembra, o viceversa, varias veces durante su vida dependiendo de ciertos factores ambientales (este fenómeno se denomina ESD, Environment Sex Determination). Estos peces no son hermafroditas (seres que son machos y hembras a la vez), sino que son machos y hembras a tiempo parcial. Aparentement, tanto el TSD como el ESD sólo se dan en individuos que se reproducen sexualmente. Por partenogénesis, sólo se conocen hembras. Pero si los SOBIs usan el ESD, problema resuelto.
  2. La construcción caótica del orden en un experimento infinito

    Pudiera parecer que sólo puede llegarse a una solución ordenada mediante un plan previamente trazado cuyo fin sea construir dicha solución, y que pensar que dicha solución puede alcanzarse “por casualidad”, o como quien dice “realizando tareas a boleo, sin pies ni cabeza”, es de orates. Cualquier buen científico sabe que no es así, y para explicarlo analicemos el siguiente experimento. Supongamos que tenemos una mesa de billar americano tremendamente grande (por ejemplo, del tamaño de un campo de fútbol) y repleta de bolas (por ejemplo, mil bolas), y que un hombre con los ojos vendados se sube a la mesa y empieza a dar a patadas a ciegas, sin saber si atina a una bola o no, y si le da sin idea de hacia dónde la dirige. ¿Podrá, partiendo del caos original (todas las bolas desperdigadas caóticamente por la mesa), y utilizando un procedimiento caótico (dar patadas a boleo), conseguir una situación ordenada (todas las bolas metidas en los agujeros)?. Para que la respuesta sea sí, son necesarias dos condiciones:

a.       Que una vez un elemento (una bola) haya conseguido su “estado ordenado” (ser colada en un agujero), quede para siempre en ese estado.

b.      Que el experimento se repita hasta el infinito, o sea, que el pateador siga pateando ciegamente bolas durante toda la eternidad, hasta que todas las bolas hayan caído por un agujero.

Vaya gracia, puedes decirme, para ese viaje no necesito alforjas. O dicho de otra forma, tal como está planteado (pasará algo, si esperamos hasta el infinito hasta que pase?), es obvio que sí. Pero es que precisamente ése es el planteamiento que existe en la naturaleza. Una vez un grado de orden ha sido alcanzado, una vez una pequeña mutación permite un pequeño salto organizativo, ahí se queda para siempre, es decir, se transmite de generación en generación esperando a la próxima mutación, al próximo salto, a que caiga la siguiente bola. Y además el experimento es eterno, infinito, por los siglos de los siglos y durante millones y millones de años. No es de locos pensar que, si se cumple la condición a) algún día ocurrirá.

CONCLUSIÓN Y PROPUESTAS

La conclusión de esta línea especulativa es, cuando menos, inquietante: ni el hombre es la cúspide de la evolución, ni lo serán sus sucesores. Los seres humanos somos seres pluricelulares, y entre éstos podríamos considerarnos entre los de organización mas compleja. Si, pero si los seres unicelulares son el primer piso de la complejidad biológica, y los seres pluricelulares el segundo, los SOBIs constituyen el tercer piso. Hasta ahora, pocos han sido los que han emprendido el camino hacia este piso, y los hombres no nos encontramos entre ellos. Nos hemos quedado, desde el punto de vista de evolución organizativa, estancados en la segunda planta. Dentro de miles de millones de años, cuando los SOBIs pavimenten el mundo, nos verán como vemos nosotros a los microbios, organismos sencillos incapaces de asociarse para subir al siguiente nivel organizativo. Simples bacterias. Pero eso será dentro de miles de millones de años. Mientras tanto, gocemos de la ilusión de nuestra superioridad.

A pesar de lo larga que ha sido esta exposición, se me quedan en el tintero varias ideas que aún no he explotado y sobre las que, si lees esto, te invito a especular bajo tu cuenta y riesgo:

  1. En el "segundo paso" descrito arriba en el punto 2.I, decíamos que no tendría mucho éxito evolutivo, porque todos los "individuos pluriceluloides" serían hembras que se reproducirían por partenogénesis, con la considerable desventaja evolutiva que ello supone. ¿Podría no ser así?. ¿Podría por ejemplo un/a rey/reina ejercitando su ESD producir individuos por partenogénesis para aumentar su comunidad, y por reproducción sexual para producir otros/as reyes/reina que construyan otro SOBI?. 
  2. Existen varios dis-paralelismo obvios entre los seres pluricelulares y los SOBIs. Uno de ellos es que en los seres pluricelulares, todas las unidades (células), o la inmensa mayoría, contribuyen al crecimiento del ser bi-partiéndose y generando nuevas unidades, mientras que en los SOBIs el crecimiento es una tarea que queda relegada a una sóla unidad pluriceluloide, la reina. ¿Es este dis-paralelismo significativo o es una diferencia sin importancia?. Una de las consecuencias obvias del dis-paralelismo es que, tal como se ha comentado antes, el órgano de crecimiento de un SOBI (la reina) no es un clon de las demás unidades. ¿Qué consecuencias podrían derivarse de ello?. ¿Son posibles SOBIs donde todas las unidades sean clones?. ¿Y donde todas las unidades contribuyan al crecimiento?.
  3. Otro dis-paralelismo obvio es que las unidades de los seres pluricelulares (las células) quedan siempre unidas entre sí para formar un “cuerpo”, mientras que las unidades pluriceluloides de los SOBIs (los seres pluricelulares que los forman) siguen siendo autónomas, de manera que forman una “comunidad individuada”. ¿Es este dis-paralelismo significativo, constituye una diferencia sin importancia o no?. ¿Terminarán los SOBIs formándose de pluriceluloides (seres pluricelulares) sin separarse físicamente unos de otros de manera que formen un “supra-cuerpo”?. No soy biólogo, y por tanto ignoro muchos detalles que podrían contestar a estas preguntas, como por ejemplo, ¿existen ya ejemplos de SOBIs organizados en “supra-cuerpos”, o algo parecido?.
  4. Por el contrario, ¿sería posible que organismos unicelulares, en vez de organizarse en formando seres pluricelulares, se saltaran este paso y pasaran a organizarse en SOBIs de seres unicelulares?. Dicho de otra forma, ¿podrían constituirse “comunidades individuadas” de “hermanos clónicos” de seres unicelulares?. O dicho de una tercera forma, ¿podrían existir seres pluricelulares cuyas células no estuviesen unidas para formar un cuerpo, sino que gozasen de autonomía?. Y una cuestión adicional para los biólogos mas enterados: ¿Existen ya, o algo parecido?.
  5.  ¿Cómo podrían evolucionar los SOBIs?. ¿Cuáles serían las posibles líneas evolutivas?. ¿Qué taxonomía podría establecerse entre las distintas especies de SOBIs?. ¿Serías capaz de aventurar un árbol evolutivo de los SOBIs del futuro?.
  6. Podrían asociarse diferentes especies de seres pluricelulares para formar SOBIs mas sofisticados, igual que hacen un hongo y un alga para formar un líquen?. Eviidentemente, entonces no habría identidad genética entre todos los miembros, sino que habría dos clases de pluriceluloides. Pero en cada clase, la identidad genética si existiría. En principio, ello no tiene por qué cambiar los principios explicados aquí, ya que cada especie vería a la otra como un medio necesario para la supervivencia del SOBI del que forman parte. ¿Podrías inventar alguno de estos SOBIs?.
  7. ¿Podrían ciertos SOBIs tomar conciencia de sí mismos, igual que un ser pluricelular llamado hombre lo hizo?. ¿Mediante qué mecanismo podría hacerlo?. ¿Cuál sería su “órgano nervioso cognoscitivo”?. ¿Qué unidades (pluriceluloides) lo formarían?. ¿Cómo interaccionarían esos pluriceluloides para albergar información, por encima de la información que pudiera almacenar cada uno de ellos?.
  8. La "identidad genética" entre entre los pluriceluloides de un SOBI es una propiedad necesaria para que dicho SOBI lo sea (igual que la identidad genética de las células de un ser pluricelular). El punto de especulación es si, aunque necesaria, es inmediata o no. Dicho de otra forma: si construyéramos artificialmente una colonia de seres pluricelulares genéticamente idénticos, ¿empezarían a comportarse inmediatamente como un SOBI (supeditando sus intereses individuales al interés del SOBI)?. Si la respuesta fuera afirmativa, la condición no sería sólo necesaria, sino inmediata. Si la respuesta es no, quiere decir que algo mas es necesario, y ese algo mas sólo podría adquirirse por evolución, y los SOBIs no podrían construirse artificialmente. Si estás en el negocio de la investigación biológica, ¿sabes de algún experimento en este sentido?.