
por Roberto Segundo L�pez
I.- Introducci�n
En la segunda d�cada del siglo XXI, medido el tiempo por el calendario occidental, las profec�as de muerte y destrucci�n lanzadas por los m�s catastrofistas al final del segundo milenio fueron haci�ndose realidad una tras otra. El terror milenarista se tom� su tiempo en hacerse realidad, pero finalmente golpe� con una fuerza arrolladora. Las hambrunas redujeron a peque�as aldeas las megaurbes del tercer mundo, y un mar cada vez m�s grande merced al cambio clim�tico acab� por inundar todas las poblaciones costeras. A todo esto se uni� una terrible crisis energ�tica que sumi� a la econom�a planetaria en un terrible caos. En realidad, a partir de 2025 s�lo subsisti� un estado digno de tal nombre: Los Estados Independientes de Neuro Am�rica (EINA), con capital en NeoChicago, la �nica gran ciudad que hab�a sobrevivido al �xodo de las gentes a los campos del interior.
En la l�gica confusi�n de aquellos tiempos pocos notaron la iron�a que los eventos mostraban. Durante el siglo precedente la humanidad hab�a aventurado, descrito y novelado distintos futuros posibles; algunos ut�picos y otros catastrofistas. Sin embargo, todos ellos parec�an haberse mezclado en NeoChicago. La m�s avanzada tecnolog�a de las zonas altas de la ciudad se hallaba a tan s�lo unos kil�metros de las comunidades n�madas de las praderas cercanas, que subsist�an gracias a la caza de peque�os depredadores. Algunas partes de la ciudad combinaban tecnoimplantes corporales con la suciedad y la delincuencia m�s abyectas, mientras que algunos barrios desarrollaban distintos sistemas ut�picos, desde el socialismo al anarquismo, en distintos grados de tecnolog�a.
El poder en los EINA estaba en manos de una oscura organizaci�n llamada LOAD. El significado de tales siglas era un misterio para la inmensa mayor�a de los ciudadanos del �nico pa�s de la Tierra. Hab�a innumerables leyendas acerca del origen de LOAD. Algunas lo situaban en Centroam�rica y otras en el norte de �frica, pero la realidad era mucho m�s terrible.
II.- El se�or B.
"Well the milkman's a spy, and the
grocer keeps on following me,
And the woman next door's an undercover for the
K.G.B.,
And the man from the Social Security
Keeps on invading my
privacy,
Oh, there ain't no cure for acute schizophrenia
disease."
Si bien es cierto que NeoChicago era una amalgama de todas las ciudades so�adas por los hombres a lo largo de la historia, hab�a algo que la manten�a unida. Una nutrida flota de aerotaxis se encargaba de transportar a los m�s de 10 millones de habitantes de la ciudad de un lado para otro. El se�or B llevaba uno de ellos.
-Lo que yo le diga - dec�a en ese momento al su �ltimo cliente, con destino en Moore Town -En realidad Warren Ellis era un jodido extraterrestre del puto planeta Marte. Es por eso que el muy bastardo sab�a tantas cosas.
-No vuelva a coger un rodeo. Le estoy avisando -dijo el cliente algo mosqueado al ver que pasaban por la Gaiman Avenue por quinta vez -Si vuelve a hacerlo se quedar� sin propina y le denunciar� a la polic�a de LOAD.
- Mire, pues en LOAD tambi�n hay mucha tela que cortar. Resulta que s� de buena tinta qui�nes son realmente los que dirigen LOAD. Esos jodidos bastardos tienen una suerte de cojones, pero alg�n d�a se les acabar� la maldita potra. Comprender� que no pueda decirle m�s, pero entonces usted sabr�a qui�n es mi informador, y estoy seguro de que usted es otro de los bastardos que intentan joderme la vida.
-Er... mire, mejor me bajo aqu�. Acabo de recordar que tengo que hacer unas gestiones aqu� mismo.
-�C�mo? �Pero no iba a la jodida Moore Town? �De verdad quiere que lo deje en medio de este maldito descampado? El otro d�a la puta polic�a de LOAD mat� a un jodido mendigo por aqu�. Yo lo vi, estaba en el maldito...
-Por favor, pare. Le dar� una buena propina si para ahora mismo.
-Est� bien, est� bien -dijo El Se�or B. contrariado -Jodido bastardo -a�adi� cuando el pasajero ya hab�a bajado.
Y as� pasaba sus d�as el Se�or B. Ante la sociedad efervescente de NeoChicago, �l no era m�s que otro aerotaxista que llevaba a la gente de un lado para otro, pero eso no era todo lo que el Se�or B. hac�a. Su trabajo le permit�a conocer a mucha gente, ya fueran pasajeros o perdedores en las calles. Y con todos hablaba, y de cada uno sacaba un nuevo dato que le iba acercando a la verdad. Ya estaba llegando al final, algo se lo dec�a.
Aquel 28 de Septiembre acab� de trabajar las 6 de la ma�ana. Prefer�a el turno de noche, donde los pasajeros eran mucho m�s interesantes y la gente de la calle sab�a m�s cosas. Al llegar a casa apunt� los eventos del d�a: Alguien le hab�a rallado la puerta del aerotaxi, sin duda el mismo agente de LOAD que la semana anterior hab�a intentado comerle la moral escupi�ndole desde alguna ventana del neuroedificio municipal. Luego estaban los fallos en el abref�cil de la leche de soja, que siempre que lo intentaba abrir le pon�a perdido de l�quido blancuzco. La de aquel d�a hab�a sido la quinta vez en el mes; la puta compa��a se segu�a riendo en su maldita cara con el jodido abref�cil, pero alg�n d�a se las devolver�a todas juntas. Sin olvidar el incidente con el posible agente secreto que le hab�a dado un destino para luego bajarse repentinamente en aquel descampado. El Se�or B. tomaba nota de todo aquello inusual que pasara en su vida, por trivial que pudiera parecer. Luego intentaba encontrar las conexiones de �ste evento con aquel, escudri�ando la realidad para ver su cara verdadera. Para alguien con su experiencia en la b�squeda de conspiraciones, todo lo que le hab�a pasado aquel d�a estaba meridianamente claro: LOAD segu�a sin tener ni puta idea de lo cerca de la verdad que estaba. El pasajero-agente secreto hab�a intentado tirarle de la lengua, pero �l lo hab�a sabido manejar. Tambi�n lleg� a la conclusi�n de que los NeoChicago Garrisons hab�an ama�ado el partido del s�bado contra los Miami Towsends; aquel borracho grit�n no hab�a podido ser m�s claro cuando dijo lo de "shu-bi-dua-la-la".
Es cierto, algunos tomaban al Se�or B. por un chiflado. Viv�a s�lo porque nadie estaba preparado para saber la verdad como �l la sab�a. Sus vecinos lo rehu�an porque estaban cansados de o�rle decir que el carnicero intentaba envenenarlo vendi�ndole carne podrida y otras historias que, cre�an, iba inventando sobre la marcha. Nada m�s lejos de la realidad. Algunos pocos amigos sab�an que el Se�or B. era alguien que ten�a algo que decir. Estaba Joe, por ejemplo, un borracho que frecuentaba los bares del barrio y con el que manten�a interesant�simas conversaciones acerca del movimiento de las farolas mutantes de la calle. Entre los dos hab�an llegado a la estremecedora conclusi�n de que las farolas estaban dise�adas para marear a los viandantes nocturnos, haci�ndoles vomitar (y tanto el Se�or B. como Joe hab�an sucumbido varias veces a sus malignos poderes), sin duda una maniobra de LOAD para implantar un toque de queda t�cito.
Sin embargo, el se�or B. no se guardaba estas interesantes revelaciones para si. Cuando terminaba de anotar, se conectaba a la red p�blica local de NeoChicago a trav�s del chip que, como muchos otros de sus conciudadanos, ten�a implantado en la oreja. Desde su hogar lanzaba tremendas diatribas contra las autoridades. Lo hac�a tomando todas las precauciones posibles. Para ocultar su se�al cerebral personal (SCP) utilizaba la ingesta desmesurada de un vino dulce especial que le costaba un ojo de la cara traer regularmente de una ciudad del sur de TecnoEspa�a. Su m�todo requer�a un poco de tiempo bebiendo antes de conectarse, pero era eficaz. El vino consegu�a que su SCP se transformara en una muy similar a la del genio de finales del siglo XX, Lauren Postigo, enga�ando as� a todos los servidores y netcops excesivamente curiosos. As� pudo lanzar el siguiente mensaje a todos sus amigos de la red.
"Colegas, qu� pasa! La puta Lechera Latveriana sigue haci�ndonos mal de ojo y prepara los abref�ciles para qeu nos pringuemox. Putos bastardos de mierda! Hoy me he manchado todo el jodido jersey cuando me preparaba el maldito caf�, pero juro que sacar� mi maldita bengansa. Ah� qeuda eso, so capullos!"
Pronto obtuvo una respuesta a su alegato en pro de la libertad.
"�Otra vez ese borracho molestando? Por favor, que alguien lo eche del canal de transmisi�n de datos".
S�, pens� el Se�or B. Realmente los estaba poniendo nerviosos con sus investigaciones. Ahora le mandaban imb�ciles alborotadores para joderle la vida, pero no lo coger�an tan f�cilmente. Ser�a m�s cuidadoso, tomar�a m�s precauciones la pr�xima vez que decidiera sacar la verdad a la luz p�blica.
III.- Un poder superior.
"I�m looking for the New World
Old order
Anybody seen it yet, the New World Order?
I bet it�s just like
the premier league
Same boring old shit, just more expensive"
El cuartel general de LOAD no estaba en NeoChicago. Eso habr�a sido demasiado obvio y habr�a hecho demasiado vulnerable a la organizaci�n. Un lugar apartado de NeuroAm�rica, cerca de las ruinas de la antigua ciudad de San Diego, serv�a tan bien como la propia capital a sus fines y garantizaba el anonimato. LOAD ten�a muchos agentes, funcionarios y servidores repartidos por todos los EINA, pero la �lite que dirig�a los designios del �nico estado civilizado de la humanidad se ocultaba en un contenedor de basuras situado en un descampado.
El procedimiento por el cual un contenedor de basuras puede contener la presencia f�sica de varias personas, material militar, equipamiento inform�tico y un sinf�n de cosas m�s ha sido explicado previamente en otras fuentes. Por hacer un resumen, diremos que los basutrones son part�culas subat�micas presentes en todo el universo pero concentradas alrededor de lo que se da en llamar basura. Los basutrones transmiten una fuerza (la quinta fuerza universal, siendo las otras la gravitatoria, la electr�nica, la nuclear fuerte y la nuclear d�bil) poderos�sima, y en altas concentraciones hacen que la materia se combe sobre s� misma, reduciendo su tama�o. Este principio era el que se usaba en el contenedor de basuras, cuyo exterior hubiera enga�ado a cualquiera que pasara cerca de �l. El interior, sin embargo, era similar al de una inmensa nave espacial. Cientos de camarotes y decenas de salas de maquinaria se api�aban en unos pocos metros c�bicos.
Alguien entr� en el centro de control del contenedor. Desde all� mismo y otras salas anexas se monitorizaban todas conexiones inform�ticas, telef�nicas y telegr�ficas con origen y/o destino en los EINA. El reci�n llegado parec�a nervioso, la frente perlada de sudor y los andares r�pidos mientras se dirig�a a un hombre vestido con una t�nica escarlata y una inquietante sonrisa llena de dientes (y no, esto no es una met�fora. Eran muchos dientes).
-L�der -dijo el que acababa de llegar -Hemos detectado otra transmisi�n del Sujeto A-101. Esta vez clama contra la compa��a Lechera Latveriana por el asunto de los abref�ciles.
-No me llames l�der -dijo el hombre de la t�nica escarlata sin dejar de sonre�r a su peculiar y multidental modo -�He de recordarte m�s veces que mi caargo es el de "PutoAmo"?
-Lo siento, l�... esto, PutoAmo -dijo azorado el subalterno../P>
-Bien, d�jame ver eso tan importante -dijo el PutoAmo mientras le�a la hojaa que le pasaba el otro -Hum... este t�o se est� columpiando demasiado. Nuestras maniobras para desmoralizarlo no han dado resultado. Pasaremos a medidas m�s dr�sticas. A partir de ahora, la captura del Sujeto A-101 ser� un objetivo prioritario de LOAD.
-As� ser�, PutoAmo.
-Que el agente M se encargue de interceptar al Sujeto y lo traiga hasta nosotros. As� podremos interrogarle y conocer de primera mano sus investigaciones, sus c�mplices y hasta qu� punto puede hacernos da�o.
-A sus �rdenes, PutoAmo -dijo cuadr�ndose el subordinado -Ser� bueno para el agente M salir a tomar aire fresco.
-Y as� me ahorrar� ver esa cosa negra todos los d�as en el aparcamiento, ocupando parte de mi sitio reservado -dijo en voz baja el PutoAmo cuando esstaba seguro de que nadie lo oir�a.
IV.- La fragoneta.
"(On the road) The bed and
breakfast and the greasy spoons
(The road) The loser bars and the noisy
rooms
(The road) The casualties that did too many lines
(The road) And
wasted talent on women and wine
I think of all the friends I�ve left
behind
Whenever it�s time to get back on the road"
El avance tecnol�gico no se hab�a detenido, ni mucho menos, con los ca�ticos eventos de comienzo de siglo. Al contrario, las diversas crisis mundiales hab�an provocado una redistribuci�n de los recursos hacia los m�s favorecidos, que tomaron conciencia de la necesidad de sacar a la luz todos los adelantos que se hab�an ido manteniendo en secreto durante la segunda mitad del siglo XX. La tecnolog�a era lo �nico que manten�a al ser humano en un estado de civilizaci�n en ciertos puntos escogidos del planeta.
Por ejemplo, el transporte terrestre hab�a evolucionado terriblemente en los �ltimos diez a�os. La falta de petr�leo hab�a desatado una denodada b�squeda de combustibles org�nicos alternativos. LOAD, con su cuartel general en un cubo de basuras, era l�der indiscutible en el campo. Se probaron diversos residuos org�nicos, y algunos ingenieros brillantes como el agente M desarrollaron motores de combusti�n mucho m�s potentes a los convencionales de gasolina o gas�leo. LOAD dispon�a de veh�culos que pod�an recorrer dos mil neuromillas a un tercio de la velocidad del sonido con apenas dos kilos de basura. La fragoneta era el m�s avanzado de todos ellos, y el agente M hubiera matado a cualquiera que se atreviera a poner sus manos en el volante.
El agente M ten�a una biograf�a peculiar. Nacido en los antiguos Estados Unidos de Am�rica, luch� por su pa�s en diversas guerras. Sin embargo, un desgraciado incidente en el sudeste asi�tico lo llev� a la c�rcel. Fue acusado junto a otros tres compa�eros de interferir en los bombardeos con napalm para evitar que su plantaci�n de marihuana fuera incendiada. Todos los prejuicios de la sociedad americana de la �poca salieron a la luz durante el simulacro de juicio al que fueron sometidos. Uno de sus compa�eros era un l�der individualista y rebelde, reacio a cumplir �rdenes que no compart�a. Otro era un seductor que cometi� adulterio con varias esposas de miembros del alto escalaf�n militar. El otro era un genio desequilibrado. Finalmente, el propio agente M era de raza negra y grande. Sus enemigos nunca perdonaron al cuarteto sus diferencias con el resto de la sociedad y consiguieron que les condenaran a dos cadenas perpetuas cada uno. Como era previsible, se escaparon gracias a sus m�ltiples habilidades y comenzaron una azarosa vida como mercenarios en pro de las causas perdidas. All� fue donde el agente M pudo desarrollar toda su habilidad como ingeniero. Aprendi� por s� mismo a hacer casi cualquier cosa. Una vez incluso construy� un potente ordenador con la colecci�n de chapas de un chico junto al cual hab�a sido secuestrado. Luego aquellos tiempos de vivir a salto de mata se acabaron. El grupo se deshizo y el agente M entr� en contacto con LOAD. S�lo guardaba de sus tiempos de mercenario su querid�sima fragoneta.
La fragoneta hab�a empezado siendo no m�s que una furgoneta ordinaria. El agente M hab�a empezado por pintarla de negro, con una raya roja a lo largo, para reivindicar su etnia. M�s tarde le hab�a ido a�adiendo distintas mejoras que acabaron por convertirla en el veh�culo m�s r�pido, mortal y resistente que los siglos vieran. La fragoneta pod�a derrotar f�cilmente a un portaaviones en su mismo h�bitat, pues sus neum�ticos pod�an inflarse de helio y permitir la navegaci�n. Tambi�n pod�a volar, si era necesario. Pero el agente M era un hombre de carretera, no le gustaba ir por el aire como si tal cosa, y se aferraba al suelo casi tanto como a sus millones de cadenas de oro, que siempre llevaba colgadas como parte de su entrenamiento f�sico. Disfrutaba como nadie del placer de la conducir por las solitarias autopistas de neuroam�rica, con sus cintas de Los Chunguitos (un grupo al que se hab�a aficionado desde su entrada en LOAD) y su cart�n de leche en el asiento del copiloto. A veces deseaba que la fragoneta fuera un poco m�s lenta para alargar el viaje.
Sin embargo, la fragoneta era r�pida. Parti� del cuartel general de LOAD apenas comenzada la noche y al amanecer ya llegaba a las afueras de NoChicago. Hizo all� una parada para repostar (puso un par de cartones de leche vac�os y algunas hierbas secas en el dep�sito de combustible) y comprobar que el equipo que deber�a usar para la captura del sujeto A-101 estuviera en perfecto estado. Acto seguido volvi� a poner en marcha la fragoneta y se dirigi� a la delegaci�n de LOAD en la capital de los EINA, donde ten�a concertada una cita con el enlace local.
-Hola, agente M -dijo la mujer nada m�s verlo llegar- Me alegra verte, jur jur jur.
-�Recibiste el mensaje del PutoAmo relativo a mi misi�n? -dijo el agente M, que siempre se pon�a nervioso cuando ten�a que tratar con la encargada de vigilar por los intereses de LOAD en NeoChicago.
-Jejejeje -dijo �sta tronch�ndose de la risa- S�, juas juas juas. Lo recib�. Jejeje.
-�Y bien? �Tienes algo para m�?
-Jur jur jur -dijo a modo de respuesta la mujer mientras empezaba a hacer muecas con la cara y levantaba el brazo, haciendo una especie de baile �lfico, aunque quiz�s fuera f�lico. Nunca hab�a modo de aclararse con aquella mujer.
El agente M estaba a punto de perder los nervios y estrangularla cuando por fin alguien razonable vino en su ayuda. Se trataba del Se�or S, una especie de agente secreto de LOAD. A diferencia del agente M, el Se�or S. era utilizado en cuestiones que necesitaran del uso de una fuerza contundente, pero los dos ten�an tareas muy parecidas.
-Hola, M -salud� el Se�or S- Ya ves. Hum. Que yo ten�a raz�n. Cuando dije. Hace treinta a�os. Que deber�amos haber. Hum. Expulsado a. Esta imb�cil -a�adi� con una mirada de desprecio a la interfecta.
El agente M no sab�a qui�n le pon�a m�s nervioso, si la mujer con sus risitas o el se�or S. con su extra�a manera de hablar, cortando las frases.
-Mira. Aqu� Tenemos. El dossier. Del Sujeto. A-101 -prosigui�- Ser� dif�cil. Digamos que. Tan dif�cil como. Cuando consegu�. Que te enfadaras. Conmigo.
-Eso fue hace mucho tiempo -dijo el agente M- Ya casi ni me acuerdo de cuando no �ramos LOAD.
-Chit�n. No digas. Nada de los. Hum. Viejos tiempos. Sabes que. Todo eso es secreto. Incluso. En un sitio. Tan reservado. Como �ste.
-Vale, a veces se me escapan las cosas. Sabes que siempre tuve esa man�a.
-S�. Siempre. La tuviste -dijo el Se�or S. mientras entregaba a su colega el dossier con todos los datos que LOAD pose�a acerca del Se�or B, el sujeto A-101.
V.- Huyendo.
"Allways knew that they�d get me
somehow
Sooner or later
But with a bullet in the head, a knife on the
back
Not a pocket calcullator"
El se�or B. detect� la fragoneta en cuanto �sta dobl� la esquina. Se hab�a quedado dormido tras su incursi�n en la red, pero las alarmas situadas en las ventanas de su piso funcionaron perfectamente. Se asom� con mucho cuidado a la calle, intentando ver sin ser visto. Ah� estaba lo que hab�a hecho saltar los sensores: Algo parecido a una furgoneta, pero era bastante m�s grande y daba bastante m�s miedo. Negra, con una raya roja a lo largo. En ese momento dos instintos pugnaron por tomar el control del cuerpo del se�or B. El instinto de curiosidad quer�a seguir mirando, establecer conexiones entre el extra�o veh�culo y algo que el se�or B hab�a visto hac�a mucho tiempo, escribir otro cap�tulo de la historia oculta del mundo. El instinto de supervivencia gan�, y el Se�or B apenas se entretuvo unos segundos en coger una holoc�mara antes de huir como alma que lleva el diablo. El p�nico no lo paralizaba; lo hac�a correr hacia un lugar seguro. Pudo abandonar el bloque de viviendas que habitaba sin ser visto gracias al colector de basuras, que llevaba directamente al s�tano. A partir de ah� se arrastr� por el t�nel que albergaba las tuber�as y en apenas dos minutos desde que sonaran las alarmas, el Se�or B se perd�a en la red de alcantarillado de NeoChicago.
El agente M entr� en el piso del sujeto A-101 cuando ya era demasiado tarde. Al menos, pens�, se hab�a ahorrado el forzar la puerta, puesto que su objetivo, en su apresurada huida, se hab�a olvidado de cerrarla. Un registro minucioso del apartamento podr�a costarle muchas horas, y en todo caso su entrenamiento no contemplaba ese tipo de tareas. Ya se encargar�an de ello otros agentes especializados de LOAD. El agente M s�lo ten�a que encontrar al Sujeto A-101, y el tiempo era crucial. Los hombres desesperados, los que est�n seguros de que van a ser capturados pronto, tienden a hacer cosas desesperadas. Y a LOAD no le gustaba que le dispararan los �ltimos cartuchos en la cara. El agente M no debi� perder m�s de cinco minutos buscando pistas acerca de d�nde se podr�a ocultar el Se�or B. Obviamente estaba tratando con un especialista, un paranoico vocacional. No hab�a ning�n papel torpemente dejado encima de la cama que dijera "Oh, por si se me olvida. Cuando alguien me persigue me voy a mi refugio ultrasecreto que est� en el cuarto de ba�o". Pese a todo, el agente M ten�a sus propios m�todos. A fin de cuentas, no se llega a pertenecer a la c�pula de LOAD sin antes aprender un par de cosas.
El se�or B estaba sudando. No hab�a podido utilizar su aerotaxi para llegar a su guarida, y confiaba en que la hora punta hubiera borrado su rastro a trav�s de los diversos transportes p�blicos de NeoChicago. Hab�a ido a Lavender Hill, luego cogi� el funicular a Little Latveria y se tir� desde �l para coger la cinta transportadora central en direcci�n al Constantine Plaza. Unos cuantos movimientos similares m�s le llevaron al sitio m�s seguro que se le ocurri�: El mism�simo NeuroEdificio federal, sede del gobierno de LOAD. Tardar�an algo m�s en encontrarlo en un s�tano de sus propias dependencias.
Enchuf� la holoc�mara y dispuso los cinco objetivos (uno arriba, uno enfrente, dos a los lados y un �ltimo detr�s) necesarios para que la grabaci�n en 3D fuera coherente. Lamentaba no haber podido acicalarse convenientemente. Seguramente tendr�a un aspecto horrible despu�s de todo lo que hab�a tenido que correr. Se consol� pensando en que no hab�a mucha luz. En cuanto todo estuvo preparado, comenz� a grabar.
-Ciudadanos de los EINA -se obligaba a aparentar serenidad, pero sent�a que las palabras se le escapaban como un torrente-. Mi nombre carece de importancia, pero algunos me conocen como el Se�or B.
"Este mensaje os llega ahora porque estoy a punto de morir. Quiero que lo que yo s� no se pierda cuando LOAD finalmente acabe conmigo. Llevo m�s de 30 a�os investigando el lado oculto de la sociedad, y hace unos pocos d�as consegu� averiguar finalmente qu� y quienes son LOAD. Al parecer, LOAD en realidad significa "Liefeld and Others Aggressive Defenders". Su origen se sit�a en la antigua Espa�a, a finales del siglo pasado. Originalmente eran una organizaci�n secreta dedicada a la defensa a ultranza de Rob Liefeld, ese jodido pintamonas. Su nombre castellano era ADLO! Sin embargo, tras revisar las listas de vuelos entre Espa�a y los antiguos Estados Unidos de los a�os 2002 a 2003, consegu� localizar un trayecto desde Madrid a San Diego en el que al menos un miembro de la c�pula de ADLO! constaba como pasajero. Un tal David Macho. De esto no estoy seguro, pero he o�do decir que otros importantes afiliados a esta puta organizaci�n viajaban en las maletas de Macho, huyendo de la justicia espa�ola a ra�z de una demanda presentada por alg�n preboste local del mundillo de los c�mics. El caso es que tras la gran crisis, los de ADLO! no pudieron volver a su pa�s y se esforzaron en tomar el control de este pa�s, hasta entonces el para�so de la libertad. Cuando ten�an el poder en sus manos, se dedicaron a traer al resto de sus compa�eros.
"Desde entonces, ADLO!, convertida en LOAD, ha ido desarrollando un programa dedicado a imbecilizar a la gente. Quieren que nos volvamos locos por su Dios Rob y que vivamos en un mundo feliz en el que todos se cuentan chistes gracios�simos. Es por eso que lanzo un llamamiento a la rebeli�n. �Tenemos que expulsar a esos bastardos de LOAD del poder! Si no, nos convertiremos en marionetas con dientes.
El Se�or B hubiera querido seguir un rato m�s y contar lo de la leche latveriana, pero no hab�a tiempo para cosas de importancia secundaria. A trav�s de la red el�ctrica pudo enviar la grabaci�n a su contacto en los medios de comunicaci�n. �l sabr�a que hacer con ella. Entonces se dirigi� a la puerta, rezando por tener a�n algo de tiempo para ponerse a salvo.
-Vaya, B -el agente M estaba ah� cuando el se�or B abri� la puerta- No deber�as ser tan paranoico. Llevo horas recibiendo mensajes de la polic�a local acerca de un tarado que salta de los buses deslizantes en marcha. No ha sido tan dif�cil.
-Mierda -fue todo lo que pudo decir el se�or B antes de que su cuerpo se rindiera al potente somnifero que le inoculaba el agente M.
VI.- Liefeld and Others Aggressive Defenders
"Empec� haci�ndome el gracioso
en uno de tantos foros
Fui a dar una vuelta por slpash.com
Con mi 486, m�s
cascado que una nuez
La cabeza llena de golpes y los ojos echando
chiribitas
V� c�mo un dibujante llamado Rob me sonre�a de modo extra�o
Y
me dije "�eso es!, coger� a cuatro pringados y le lameremos el culo
Al bueno
de Rob"
La entrada del se�or M y el retenido apenas turb�
el fren�tico ajetreo
del cubo de basura.
Tras aparcar la fragoneta en la tercera planta del aparcamiento, el se�or M acompa�� al prisionero a trav�s de los pasillos de LOAD. Atravesaron los distintos departamentos, intern�ndose en el coraz�n de LOAD, pasando por delante y en ocasiones por en medio de los distintos ministerios, secciones, departamentos y divisiones que compon�an la tenebrosa organizaci�n. El Se�or B a�n confiaba en que podr�a escapar en un descuido y sacar a relucir todo lo que estaba viendo, as� que procur� no perder detalle. Al salir del ascensor que hab�an tomado en el garaje pasaron ante una puerta con el letrero "Departamento de L�gica, Fen�menos Paranormales y Programaci�n de Televisi�n" junto al que alguien habia puesto una peque�a placa "La Verdad est� Aqu� Dentro -desde 2013- " Una cabeza asomo tras la puerta.
-Veo que. Al final. Hum. Has logrado. Dar con. Tu objetivo. Felicidades. Se�or M
-Gracias. �Vas a participar en el interrogatorio?.
-No me deja. El Putoamo. Despues de. El incidente en. Vancouver. Nunca ha. Soportado. Que...
El Se�or M reanud� el paso y dejo al Se�or S hablando solo, relatando una de sus batallitas, sobre c�mo hab�a descubierto, gracias a una colilla en su coche, que el Productor de Conspiraciones era �l, pese a ser tambi�n el encargado de descubrirlas. O algo as�. En realidad el Se�or B no se enter� muy bien de lo que pasaba.
Despues anduvieron entre una multitud de mujeres morenas que al parecer hab�an sido llamadas por el Ministro de Pruebas y Pasteles de Crema. El Se�or B segu�a sin entender nada.
De la Secretar�a de Comunicaci�n sal�an voces, casi gritos, que el Sr. B supuso de los dos co-secretarios, enfrascados en un comunicado de prensa sobre el asunto de las lecheras.
-���UN COMUNICADO DITIR�MBICO !!!
-No. PA ha dicho en el Mem. 3/15 que los Com. para desmentidos deben seguir el Art. 16 del LEPCLODA, siempre que no contravengan las disposiciones del RSFALDOC o que el Txt exceda los 16 caracteres.
-���UN CONTUBERNIO!!!, ��� ESTO ES UN CONTUBERNIO!!!
El Se�or B segu�a sin entender nada.
En una de las salas pon�a "Asilo". En ella dos se�ores de avanzada edad discut�an a bastonazos por alguna cosa. El se�or B los reconoci� como los disidentes que hab�an discutido por ser los fundadores y acabaron encerrados como locos.
En ese momento se acercaban a una
oficina con el r�tulo "Reclamaciones"
en la puerta. Fuera, esperando en una
silla hab�a un miembro de LOAD
sentado.
-�A�n no te he llegado?- pregunt� el se�or M
-No, a�n nada, pero el Se�or X me ha
prometido que para la semana que
viene llega.
El Se�or B les observ� durante el
breve intercambio de palabras, pero no
entendi� a que se refer�an. "Sin duda
a alg�n arma devastadora" concluy� para s�.
Aprovechando la distracci�n traz� un inteligente plan de escape. Era un plan muy elaborado, discreto e inteligente para el que trat� de apoderarse del bol�grafo del Se�or M. Como el se�or M no tenia bol�grafo decidi� salir corriendo por las buenas.
Corri� como un poseso por los diferentes pasillos, con las manos atadas, la mirada extraviada y sin saber como salir. Por suerte no llam� la atenci�n a nadie, porque all� nunca hubo mucha cordura.
En una de las habitaciones, de tama�o reducido, encontr� un tel�fono. El tel�fono ocupaba casi toda la habitaci�n, as� que supuso que era una cabina. Logr� abrir el dep�sito de dinero a cabezazos; por suerte tenia una cabeza dura, fruto de a�os de entrenamiento y de gran cantidad de golpes desde su m�s tierna infancia. Con el dinero obtenido puso en marcha el aparato y llam� al Servicio de Seguridad Necional.
-Buenos D�as.
-Joder, hostias, estoy retenido, preso de esos jodidos bastardos de LOAD. La situaci�n est� mal de cojones, y si no vienen pronto no doy un euro por mi capullo, as� que coja de los huevos a su jefe y que traiga echando leches un puto comando de SWATs o no va a quedar de mi un trozo mayor que un pez�n. Maldita Est�pida, te estoy hablando a ti, Zorra Fr�gida. HAZME CASO, OSTIAS. ���QUE ESTO ES URGENTE DE PELOTAS!!!
El se�or M le sac� de la holocabina, le mir� a los ojos y dijo:
-�Se puede saber que haces habl�ndole a una grabaci�n?
Sac� de nuevo el cloroformo y se lo aplic� mientras en la cabina continuaba el soniquete mon�tono: "Si es un delito de robo pulse el 1, si es un asesinato pulse el 2, si es un timo pulse el 3, si es un caso de violaci�n pulse el...."
VII.- Haciendo Historia
"He aqu� la historia del Se�or
B
El hombre al que las autoridades quisieron culpar
De algo que nunca
hizo, pero hubo una vez
En la que pudo haber sido el campe�n del
mundo"
-Feliz despertar, so�ador.
La dolorida y repetidamente narcotizada cabeza del se�or B escuch� estas palabras incluso antes de abrir los ojos. Estas tres palabras daban vueltas y vueltas dentro de su cabeza. Habitualmente espeso, en esos momentos su pensamiento habr�a podido parar balas.
-AaaaaH. �Quiere coger algien de una puta vez el jodido tel�fono, panda de cabrones?
Abrio los ojos, y vio una Mano que pulsando un bot�n paraba el timbre de alarma. La Mano parec�a estar pegada a un brazo. Sigui� con la mirada las partes del cuerpo hasta que lleg� a la cabeza.
El PutoAmo en persona. Le miraba, con cara de alegr�a. "�Te has despertado ya?" dijo esbozando una sonrisa que le hel� la sangre al mostrar los miles de dientes, afilados y brillantes, que la formaban.
La resaca de las drogas a�n cegaba a B. En realidad, �l no estaba en contra de las drogas, las consideraba art�sticamente estimulantes, buenas puertas para expandir el entendimiento y hacerse uno con el universo. De hecho, algunos de sus boletines fueron escritos bajo sus efectos. Pero, eso si, nunca aspiraba el humo.
El PutoAmo not� que no dec�a nada. Se acerc� con algo en las manos. �l no lo pod�a ver porque decidi� cerrar los ojos y hacerse el dormido. Lo que si pudo fue oirle decir "Adelante".
Al instante una potente cascada de im�genes aparecieron en su cabeza. Eran vi�etas de Youngblood. Realmente, prefer�a la tradicional ducha fr�a.
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH. Joder � no podr�ais ponerme un manual de Karate en vez de esta puta mierda?
Haciendo caso omiso a los ruegos, el agente M continu� con la descarga. El se�or B sollozaba como un ni�o mientras la transferencia ten�a lugar. Sin embargo, no se ve�a rastro alguno de la sonrisa que atacaba a todos los que eran convertidos a la fe en Rob.
-No podr�is conmigo, malditos bastardos -dijo el se�or B con las pocas fuerzas que le quedaban- Mis convicciones son demasiado profundas.
-S�, en efecto -le respondi� el Puto Amo- Cont�bamos con eso. No importa. Si tu cerebro no cede, sencillamente tendr� que dejar de funcionar. Esperaremos a ver que pasa. M, empieza ahora con la patrulla de Lobdell.
-A sus �rdenes, PutoAmo.
-�Ser�is hijos de puta!- alcanz� a decir el Se�or B.
-Mire, PutoAmo -dijo un agente de LOAD mientras activaba la holovisi�n- ya ha empezado el programa �se que tanto le gusta.
-Bien, lo veremos mientras �ste se muere.
La imagen de la holovisi�n se form� en el centro de la estancia s�bitamente. El Se�or B se observ� a si mismo apenas unas horas antes.
-Este mensaje os llega ahora porque estoy a punto de morir...- se oy� decir desde la holovisi�n.
El Puto Amo mir� a los dos Se�ores B de la habitaci�n y sonri� de un modo extra�o. Claro que, como se ha dicho ya antes, no ten�a mucho repertorio en cuanto a sonrisas se refiere.
-Jodeos todos bastardos- escupi� agonizante el Se�or B a sus captores con inmensa satisfacci�n.
Y as�, mientras el se�or B mor�a de un modo poco digno, todos en el contenedor de basuras siguieron viendo el programa, "Los holov�deos m�s divertidos de Am�rica", hasta la salida del sol. El nuevo d�a amaneci� exactamente igual que el anterior. Para bien o para mal. O para regular. Lo cierto es que no tiene demasiada importancia y nadie le prest� la menor atenci�n al asunto.
� FIN ?