SNTE

Sección XVIII

Michoacán

 

 

Educación y Cultura

Boletín

 

Febrero del 2000

Número Especial

 

 

Presentación

 

 

 En el camino hacia el I Congreso Estatal Popular de Educación y como un evento importante de su preparación, se realizó el día 28 de enero del presente año, el 1er. Foro Estatal Popular de Educación: “Diagnóstico de la Política Educativa Estatal”; en dicho foro se llegó a importantísimas conclusiones sobre la naturaleza y el desarrollo de la política educativa nacional impuesta por el neoliberalismo, en el ámbito estatal, así como sobre el desempeño del Sistema Educativo Estatal bajo la dirección del gobierno del estado, y más concretamente, bajo el control de la Secretaría de Educación en el Estado (SEE).

 

El presente documento contiene específicamente la visión, la concepción crítica del pueblo michoacano sobre la educación pública estatal, organizada en ocho grandes rubros o ejes de análisis evaluatorio:

 

 
Teoría Educativa

 

Normatividad

 

Financiamiento

 

Currículo

 

 

Su contenido se alcanzó después de innúmeros eventos de diagnóstico realizados a lo largo de los últimos dos meses desde el ámbito de los centros de trabajo, las delegaciones sindicales, los municipios y las regiones, hasta llegar al foro de carácter estatal, con la participación de numerosos padres de familia, estudiantes, diversas organizaciones sociales, así como de algunos representantes de partidos políticos y funcionarios municipales de gobierno y del magisterio todo del estado.

 

Los propósitos generales del I Congreso Estatal Popular de Educación son:

 

 

 

1)      Conocer cómo está la educación en el estado

 

 

2)      Cómo debe ser la educación que construyamos desde las propuestas populares y

 

 

3)      La formación de la conciencia social del pueblo para constituirse en el sujeto de la transformación educativa y social en general, del estado y del país. El primer propósito ha sido alcanzado.

 

Los resultados de este 1er. Foro, servirán de sustento para los planteamientos de lo que debe ser la educación michoacana y nacional, y en particular, en la próximas semanas en el marco del 2º Foro Estatal Popular de Educación: “Hacia la construcción de la propuesta integral de educación para Michoacán”.

 

Este importante y colectivo esfuerzo por acercarnos a conocer el estado real de la educación en Michoacán, se entiende como parte de la lucha social emprendida hoy por las y los trabajadores de la educación para crear una nueva patria. Esta creación requiere la realización de tareas simultáneas que van desde la elaboración del propio diagnóstico educativo y la generación de propuestas concretas, hasta la participación comprometida en todos los frentes sociales, populares.

 

En este 1er. Foro, se avanzó sustancialmente en el conocimiento de la realidad, aunque la complejidad del Sistema Educativo hace que dicho diagnóstico sea entendido más como un proceso continuo de conocimiento que como un producto único y acabado. Es a través de una serie de acercamientos que comprenderemos el complejo fenómeno educativo; posiblemente algunos aspectos del presente diagnóstico no presenten aún el grado de profundidad deseado, ni la rigurosidad científica necesaria.

 

Se intentó también aplicar el juicio crítico a dimensiones distintas pero igualmente importantes: lo que sucede en el aula, es decir, las situaciones concretas y cotidianas en que se desarrolla la vida escolar (dimensión micro) y, al mismo tiempo, los aspectos generales del Sistema Educativo y su vinculación con el proyecto de país (dimensión macro).

 

Estas reflexiones contribuyen a visualizar más puntualmente los cambios necesarios que deben darse para generar el proyecto de país que pensamos las y los trabajadores;  y pueden motivar también, el desarrollo individual de una actitud crítica y responsable, la necesidad de re-significar nuestra función educativa y más aún, pueden enamorarnos de la sola idea de desplegar toda nuestra creatividad y nuestra ética.

 

 

Tema 1

 

Teoría Educativa

 

Introducción

 

Como parte de nuestra lucha social, las y los trabajadores de la educación, en unión con el pueblo de Michoacán, hemos iniciado un proceso de conocimiento, reflexión, discusión y propuestas en torno al sistema educativo de la entidad y del país.

 

Dicho proceso de trabajo está organizado en tres grandes etapas para plantear:

 

 

Cómo vemos las cosas   =   1er. Foro de Diagnóstico

 

Qué podemos hacer   =   2º. Foro de Propuestas

 

Qué resolvemos y cómo nos comprometemos   =   1er. Congreso Popular de Educación

 

 

Así, este 1er. Foro Popular de Educación: “Diagnóstico de la Política Educativa Estatal”, tiene el objetivo fundamental de diagnosticar el estado actual de la educación, es decir, de aclarar cómo vemos las cosas desde nuestro hacer cotidiano.

 

El texto que aquí se presenta, reúne las apreciaciones iniciales que sobre Teoría Educativa (su diagnóstico) hemos planteado las y los trabajadores de la educación de Michoacán de las distintas regiones de la entidad, enriquecidas en los trabajos de este Foro Estatal.

 

En general, aunque declaramos la gran importancia que representa la Teoría Educativa para nuestra función social como educadores y para el Sistema Educativo en su conjunto, nos damos cuenta de que, en nuestros espacios educativos prevalecen actitudes que contribuyen poco a la transformación de la realidad y sobre todo a la autotransformación. Pareciera estar ausente la disponibilidad al cambio y a la renovación de nuestro hacer educativo, de nuestra práctica docente; reconocemos que es nuestra responsabilidad y compromiso el allegarnos teorías, pero nos resulta muy difícil encontrar las mejores maneras para lograrlo y llegamos a sentir una gran frustración por nuestro propio desempeño. En ocasiones, incluso, transferimos toda la responsabilidad de nuestro ‘fracaso’ e ineficiencia a los alumnos y a los padres de familia; nuestro malestar se traduce en agresiones hacia los demás y en limitaciones para reconocer nuestras propias incapacidades. Nos falta explorar colectivamente muchos ámbitos de la educación y para ello es necesario desplegar más y mejores esfuerzos.

 

Teoría Educativa

 

 

Entendemos que la teoría es la generalización de los conocimientos adquiridos en la práctica, el resultado de la praxis social y que expresa conceptualmente la práctica generalizada y la esencia de los fenómenos.

 

En este Diagnóstico, al referimos a la teoría educativa no hablamos de los aspectos técnicos ni procedimentales o metodológicos, sino de los problemas, aspectos y procesos generales y más profundos de la educación; es decir, la teoría como conjunto de conocimientos, de concepciones armónicamente construidas que sirven para establecer conceptualmente, un orden determinado de los fenómenos y cuya función fundamental es explicar, esclarecer y apoyar la investigación de la realidad produciendo los conceptos correspondientes.

 

Creemos que si integramos a nuestro pensamiento y a nuestra acción referentes más amplios de lo que es la realidad, podremos ubicar cualquier problema en su esencia y actuar de manera correcta. En ese sentido, entendemos la teoría como un gran mapa, como un sistema general de coordenadas, como un amplio panorama de ciertas problemáticas básicas de la educación; este marco amplio enriquece la comprensión, el análisis, la evaluación, etc., de las situaciones concretas de nuestro hacer cotidiano.

 

Ahora bien, en la sociedad mexicana actual, como en toda sociedad capitalista, las teorías sociales -y en este caso particular la teoría educativa- se encuentran permeadas por las contradicciones clasistas propias de dichas sociedades. Es necesario comprender las teorías educativas que corresponden a los intereses de los capitalistas, de los intereses neoliberales y las teorías educativas que corresponden a los intereses populares. Poseer una teoría, en nuestro caso una teoría social, una teoría educativa de acuerdo con nuestros intereses de clase trabajadora, con nuestra condición de pueblo, potencia la posibilidad de transformar la correlación de fuerzas de dichas clases y la propia realidad en favor de los trabajadores, desde el punto de vista de la educación y en general.

 

 

Algunos aspectos de la Teoría Educativa

 

 

Muchas disciplinas del conocimiento humano tienen vinculación con el terreno educativo, de éste amplio espectro conocido como Ciencias de la Educación, hemos elegido sólo los siguientes campos o áreas de la teoría educativa por considerarlos los más significativos: Filosofía de la Educación, Sociología de la Educación, Política Educativa, Psicopedagogía. Debemos entender que -cada uno de- estos campos no son puros sino que se entremezclan, y comprometen recíprocamente sus objetos de estudio, su lenguaje, sus herramientas de conocimiento e investigación, etc.; cada campo o área aporta una parte de la visión global teórica. Estas perspectivas parciales adquieren relevancia según el problema o la situación concreta de que se trate.

 

 

Filosofía de la Educación

 

 

La significación etimológica de la filosofía es “amor por la sabiduría”. Implica una tendencia al estudio teórico de la realidad para obtener un conocimiento unitario acerca de ella; es una explicación del mundo que utiliza un método racional. En su relación con la educación nos permite comprender los objetivos educativos prioritarios en función de las necesidades sociales.

 

La filosofía de la educación es útil como ciencia porque se esfuerza por conocer los principios y las causas de los fenómenos educativos; permite conocer los aspectos más generales de la educación.

 

Su preocupación es la relación entre el mundo objetivo y subjetivo. Cómo es que el sujeto y el objeto se crean, se enriquecen y transforman simultáneamente a partir de la acción. Ayuda como coordenada teórica que permite hacer comparaciones entre modelos educativos de distintos contextos históricos (con ayuda de la Historia de la educación).

 

La filosofía educativa se pregunta sobre la naturaleza del conocimiento mismo, sus características y las formas en que se construye, así como las relaciones del ser humano respecto al mundo natural y social que le rodea, lo que constituye la teoría del conocimiento, la gnoseología y la epistemología, por ejemplo.

 

La filosofía educativa se ocupa del conocimiento, su descripción como fenómeno, su posibilidad, su fundamento, sus formas posibles. El conocimiento entendido como reflejo, como resultado de la acción del ser humano sobre el mundo y lo que va imprimiendo a su vez en el propio ser. El conocimiento como algo cultural depende de la acción humana. Se preocupa de los valores, su ‘valía’, su objetividad, su polaridad, sus cualidades, su jerarquía, etc.; nos permite reflexionar sobre cuáles son los valores promovidos por la educación y que tanto nos acercamos a ellos, la igualdad, la participación democrática, la solidaridad, el amor y el respeto, el trabajo como un valor supremo e incluso el grado de júbilo, de alegría, de elevación del ser humano, etc., que entran en juego en los procesos educativos (reflexiones que derivarían en asuntos metodológicos específicos).

 

Aunque reconocemos la importancia de la teoría educativa en general y de la filosofía de la educación en particular, actualmente, en la mayoría de los espacios educativos públicos prevalece una filosofía de la educación, que refleja más los intereses de los grupos dominantes que los intereses de la inmensa mayoría de la población

 

así, encontramos una concepción utilitarista del ser humano que se corresponde con la lógica neoliberal que impregna el modelo de país impulsado por el Estado.

 

Se educa para el capitalismo y se impone una cultura enajenante al pueblo, es decir, el objetivo de la educación no está en función de las necesidades sociales sino en función de los intereses del gran capital; se educa para la competencia y se fomenta la individualidad y el eficientismo productivista.

 

Por ejemplo: en nuestras aulas se promueve y premia permanentemente a “los listos” mediante concursos, diplomas, notas laudatorias, etc. mientras que a aquellos que evidencian una discapacidad se les excluye, ‘la fila de los tontos’, ‘la ridiculización del que no sabe’, etc. Así, los estudiantes aprenden a sobrevivir en los áridos espacios educativos, aún a costa de ‘aprender’ y practicar toda clase de triquiñuelas, copiar en el examen, denunciar a sus compañeros, fingir el interés que el maestro espera, etc. En cuanto a los educadores, más o menos seguimos el mismo modelo de comportamiento, véanse las actitudes que evidenciamos en la competencia por sobrevivir en Carrera Magisterial, o nuestro simple trato con las ‘autoridades’.

 

Aunque en algunos de los trabajadores de la educación aún persisten aspectos de la “vocación” de enseñar, por ejemplo: paciencia, dedicación, participación y amor a los niños. Es evidente que hemos perdido aspectos como la confianza, la solidaridad, el arraigo a la comunidad. Sufrimos una pérdida de valores: responsabilidad, solidaridad, honradez, libertad, justicia, etc., parecen ya sólo palabras de diccionario; en contraposición el estado impulsa y desarrolla valores como la competencia, la individualidad y la productividad. Hemos perdido nuestros valores culturales y de identidad nacional. No existe una filosofía humanista que guíe nuestra práctica. Nuestros espacios escolares –y de vida en general- son cada vez más inequitativos y excluyentes.

 

Los seres humanos necesitamos sustentar nuestra existencia en un significado profundo, en un ‘sentido’ de vida, en una ‘razón de vivir y servir’ a los otros. Cuando este sentido de significación se ve frustrado, es natural que evidenciemos un gran malestar, que puede provocar incluso, depresión, angustia, neurosis, etc. Los ritmos de vida, de convivencia cotidiana de los contextos en que estamos inmersos –escolares, o no- donde el ser humano es degradado, donde la potencialidad de las personas, su florecimiento, su desarrollo integral, su armonía, su paz ... no son los objetivos primordiales; estimulan el desarrollo de los aspectos más negativos del ser humano.

 

La causa de este ‘malestar’ no debe buscarse sólo en la actitud del educador, las condiciones tan adversas y poco estimulantes en que debemos desarrollar nuestra tarea educativa –condiciones generadas desde los ámbitos económico, político, social y cultural- contribuyen a entramparnos en un círculo vicioso que resulta muy difícil de romper. Sin embargo anida en nuestras expectativas como educadores la ilusión de una patria diferente y esta ilusión nos da fortaleza para encarar críticamente nuestras deficiencias y afrontarlas; a pesar de los intentos del estado aún conservamos la ética profesional

 

A los docentes nos falta convencernos de que la educación es el mejor medio de superación individual y social y nos falta el ingenio para aprovechar los recursos que nos brinda. También resulta que la mayoría de las veces desconocemos los sustentos teóricos disciplinarios de la educación y cuando los conocemos no logramos llevarlos a la práctica.

 

No hemos construido al interior de las instituciones superiores un conjunto de elementos filosóficos, sociológicos y epistemológicos, que nos permita ofrecer un servicio educativo congruente con los principios que nos deben guiar. Tenemos un escaso conocimiento sobre teorías educativas; no discernimos los elementos teóricos del modelo educativo actual, ni estudiamos la teoría educativa a partir de la teoría social, carecemos de los espacios de reflexión que nos permitan construir un marco teórico rico y sólido para sustentar nuestra práctica. El propio concepto de profesión tiene un carácter más ideológico que una base científica.

 

No hemos logrado que la educación sea parte de una gran cultura democrática y aunque a veces nuestro discurso reconoce estos elementos, no mostramos una actitud consecuente en la vida y en la escuela. Todavía nos faltan elementos para definir y concretar el perfil de hombre y de mujer que queremos para el cambio social.

 

Sociología de la Educación

 

La Sociología de la Educación nos permite entender el lugar de la educación en el conjunto general de las relaciones sociales, su función en la sociedad; a partir de esta posición es posible entender cómo las acciones transformadoras –creadoras- de la sociedad son las que más educan al ser humano; cómo es que, inicialmente, la ‘fragilidad’ del infante se suple con la cultura humana que tiene como base la sociabilidad; nos permite entender la propia complejidad del ser humano como ser social y su relación con el trabajo, el lenguaje, el pensamiento abstracto, la transformación física del ser humano, etc.; el papel de la educación en la transformación y en el desarrollo histórico de la sociedad humana.

 

Es decir, la Sociología de la Educación nos permite comprender el complejo mundo de las relaciones sociales y el doble papel que la educación juega como reproductora de las relaciones y condiciones sociales y, al mismo tiempo, como posibilidad transformadora de dichas circunstancias sociales, y nos permite aplicar la voluntad humana en la transformación social con el apoyo de la educación. Esta posibilidad –histórica- de la educación es quizá la parte sustantiva que como educadores debemos resaltar.

 

Actualmente en nuestros espacios educativos se nos impone a los educadores las decisiones de los funcionarios neoliberales. No es en base a los intereses de la gran mayoría de la población que se determinan las relaciones: educador-alumno, alumno-alumno, educador-padres de familia, educador-educador, etc., son los aspectos determinantes de la realidad (por ejemplo el de las relaciones de producción) los que las determinan. Nuestro contexto histórico social actual es de profunda crisis y ésta se manifiesta en los momentos, espacios, relaciones... concretas de nuestra vida cotidiana.

 

Los educadores nos hemos convertido más en operarios, en ‘técnicos palomeadores del libro de texto’ que en profesionales de la educación. Como también nuestros sustentos teóricos son limitados, respondemos inercialmente a la dinámica de trabajo y laboral que nos impone el esquema educativo neoliberal. Hemos perdido el reconocimiento social que el maestro tuvo en otros momentos históricos. A los ojos de la sociedad aparecemos como profesionistas intrascendentes, fáciles de sustituir (ejemplo: no hay reclamos de la sociedad cuando un grupo es atendido por jóvenes adolescentes sin preparación formal profesional, como en el caso de las ‘contrataciones’ que hace CONAFE); y en ocasiones somos víctimas de generalizaciones que la gente hace, inducida sobre todo por los medios de comunicación al servicio del Gobierno, los educadores aparecemos así como: ‘los flojos’, ‘los paristas’, ‘los responsables del rezago educativo’, ‘los desestabilizadores sociales’, etc.

 

En estos contextos tan desfavorables para el país en general y para el pueblo de Michoacán en particular, son cada vez más los grupos sociales que intentan aprender a organizarse, a resistir. Las y los trabajadores de la educación hemos encabezado en múltiples ocasiones este esfuerzo. La historia nos enseña que las luchas sociales modifican las condiciones de vida en general y el tipo de educación que brindamos en las escuelas. Por ejemplo, en la jornada de lucha de 1999, logramos ‘detener’ algunas formas de concreción de la municipalización al denunciar públicamente la intención del Gobierno del Estado para que los Ayuntamientos firmaran los ‘Convenios de Municipalización’, documentos cuyo objetivo era legitimar la descentralización del financiamiento. Junto con esta denuncia, generamos un acercamiento inicial de los padres de familia a esta problemática.

 

Acciones como éstas han sido muy significativas para generar la posibilidad de construcción del poder popular. Quizá tengamos que desplegar aún muchos esfuerzos para fortalecer nuestras propias formas de lucha. Aún tenemos una visión limitada de la importancia de nuestra participación consciente en las transformaciones sociales; somos apáticos para conocer nuestra realidad social; generamos pocos espacios para leer y comentar el periódico, o una noticia, o el problema “x” de las personas más cercanas, etc. Todavía no hemos logrado involucrar en nuestra lucha al conjunto de padres de familia y la fuerza social de otros sectores aún no está suficientemente convencida y comprometida con nuestro esfuerzo. La teoría en que se basa el sistema educativo no toma en cuenta a los diferentes sectores de la sociedad y nuestro particular desconocimiento no posibilita una visión total de la realidad. Nos interesamos poco por conocer y aprender de otras experiencias y movimientos sociales y de resistencia: de sus formas de organización, de sus tácticas y estrategias, de sus aciertos y sus errores. Necesitamos mejorar nuestros espacios de formación y reflexión política. Nuestra lucha por la defensa de la educación pública de alta calidad, quizá deba atravesar por un proceso permanente de evaluación, una comprensión clara y colectiva de nuestras estrategias y un enriquecimiento de nuestras tácticas.

 

Intuimos, más que conocemos en profundidad, la manera en que influye realmente la educación en la calidad de vida social, en las mejoras económicas, en la ampliación de espacios democráticos y en la defensa de los derechos humanos de los niños, las mujeres, las personas con discapacidad, los indígenas, etc., por ejemplo.

 

No hemos valorado aún el papel de la educación en la transformación y el desarrollo histórico de la sociedad. La acción educativa es una forma de práctica social. Nuestra profesionalización implica un colectivo de un alto nivel de formación que aún no podemos garantizar. En algunas escuelas nos falta vinculación con la comunidad. Carecemos de una cultura participativa y democrática, pues las estructuras políticas, sociales y sindicales no la hemos practicado, salvo honrosas excepciones. No hay coherencia entre el pensamiento, la palabra y el hecho.

 

Sobre todo no hemos asumido colectiva y responsablemente la tarea de elevar nuestro grado de profesionalización, entendido como un proceso de socialización profesional en el que intervienen varios elementos comunes de la ocupación laboral y que se vincula a una determinada práctica profesional. En nuestra práctica predomina un enfoque tradicional y son escasos los elementos de uno alternativo: No contamos con las suficientes destrezas y/o experiencias; no tenemos la autonomía de pensamiento y acción necesarias para tomar distancia del estado y del gobierno, para emitir juicios y realizar prácticas autónomas; nuestra organización profesional aún no cuenta con voz en la administración educativa; nuestro prestigio social y nuestra retribución económica son deficientes.

 

Será necesario reconocer que los procesos de reforma actuales nos plantean una mayor exigencia profesional: elevar la calidad de la enseñanza; reestructurar las escuelas; generar los movimientos contra la burocracia y por la auténtica descentralización que reduzca el control administrativo centralizado e incremente el protagonismo del profesorado, la escuela y la comunidad; comprender el significado de la hegemonía del desempeño femenino en la profesión docente; el status del profesorado en relación con otras profesiones es muy bajo y se tiende a su pauperización; somos reproductores y no creadores del conocimiento y es necesario elevar la institucionalización y profesionalización de la formación del profesorado y de los agentes que la llevan a cabo.

 

Los maestros somos instrumentos del gobierno y de la clase en el poder. La educación política no es parte fundamental en la formación del ser humano, o del estudiante. No existen los contenidos que permitan una actitud hacia la autotransformación que lleven a la transformación educativa. Las formas de convivencia actuales no dignifican nuestra función. No existe una teoría educativa elaborada por los trabajadores. No contribuimos a despertar la conciencia en la relación cotidiana con la población y urbana. La escuela no genera una cultura participativa y democrática. Los sectores de la sociedad tenemos nula influencia en la educación porque actuamos por separado. No alcanzamos a percatarnos de la interrelación que existe entre economía, política y educación. Hay demagogia en el discurso docente y el actual sistema educativo no forma individuos, activos, reflexivos y propositivos. El concepto y la cultura democrática no son desarrolladas desde los primeros grados de estudio.

 

 

Política Educativa

 

 

Desde el punto de vista general, la política educativa define los objetivos de la educación, el perfil de ser humano que se promueve escolar y socialmente; los ideales educativos que las distintas clases y grupos sociales persiguen, etc. Como educadores es necesario diferenciar los objetivos generales educativos que mutilan al ser humano de aquellos que lo potencian.

 

Consideramos que las explicaciones teóricas son diversas, en atención a las clases sociales que las producen, en atención a los intereses económicos políticos, culturales, etc., de cada una de estas clases. En la práctica, las interpretaciones teóricas aparecen frecuentemente como productos complejos, no puros, del conocimiento, es decir, mezclando elementos de diferente procedencia clasista.

 

En las sociedades, las clases dominantes aplican (a través de la función del Estado, es decir de su función ‘política’) la serie de medidas que van a eternizar su hegemonía de clase utilizando la naturaleza de la educación. La política educativa se plasma en todos los aspectos y medidas –mayores o menores- que tienen que ver con la concreción de estos elementos: el tipo de formación docente, los currícula, los sistemas de evaluación, las estructuras administrativas, el financiamiento, etc. La visión educativa de dichas clases tiene su aplicación práctica a través de la política educativa.

 

Comprender estos aspectos nos permite luchar más efectivamente contra la perjudicial política educativa actual y luchar consecuentemente por una sociedad más justa en el campo de la educación; desatando las mejores potencialidades del ser humano, el autodidactismo, la participación y solidaridad social, etc.

 

La política educativa está íntimamente ligada a las decisiones económicas que el Estado impulsa. En nuestros centros educativos la crisis generalizada del país y del Estado se refleja de múltiples maneras, por ejemplo: la educación en general goza de un gran desprestigio, no sólo como factor de movilidad social, sino por los elementales niveles de calidad educativa. Gran parte de la población valora la escuela y el estudio como requisitos de sobrevivencia y obligación social y no como posibilidad de crecimiento personal y del país; por lo tanto la actitud es de desenfado y desconfianza.

 

Ninguna de las promesas de elevación de la calidad educativa presentadas en los documentos oficiales que dictan la política educativa del Estado han sido cumplidas. Por ejemplo, en el Programa de Desarrollo Educativo 1995- 2000 se planteaba asignar presupuestos educativos realmente crecientes (lo mismo que en el Acuerdo Nacional para la Modernización Educativa), contrario a esto es cada vez más la miseria la que se adueña de nuestros espacios educativos, peores mesabancos, malas instalaciones sanitarias, carencias de libros, paredes descascaradas, escuelas sin laboratorios o canchas, sin equipo, incluso hasta sin los elementales pizarrones y gises.

 

Lo que si se refleja son las tendencias privatizadoras del Estado, sus manifestaciones más inmediatas son que: los padres de familia cada vez tienen que aportar más recursos para solventar la educación ‘pública’ de sus hijos, los costos de materiales escolares, de uniformes escolares, de transporte, de pago de exámenes, etc. se han elevado sustancialmente; todo esto sin contar con que los niveles de vida en general cada vez son más difíciles de sostener. La crisis económica evidente repercute en la mesa de todas las familias y por supuesto que la educación ha pasado a ser un objeto casi de ‘lujo’, una garantía de desarrollo sólo para quienes tienen condiciones económicas privilegiadas.

 

A nivel de la vida de cada municipio se reflejan también las acciones ‘descentralizadoras’ del gobierno. Los recursos asignados para obras de beneficio social son cada vez menores y la propia población ha tenido que aportar desde financiamiento hasta mano de obra para realizar por ejemplo, obras de alumbrado, pavimentación, electrificación, etc. y por supuesto, construcción y mantenimiento de espacios educativos: escuelas, canchas, bibliotecas, etc. Esto perjudica severamente a nuestras comunidades porque ni los salarios ni las fuentes de empleo se han incrementado, por el contrario, en Michoacán resulta muy evidente que nuestros hombres y mujeres tienen que emigrar a otro país para obtener el mínimo sustento familiar. Estas circunstancias corrompen y denigran en general las condiciones de vida de las familias: la violencia aumenta, la degradación social se agudiza, la corrupción alcanza todos los ámbitos y la moral social se desmorona.

 

En estos contextos, la escuela no hace sino padecer los efectos de la gran crisis. Los trabajadores hemos visto considerablemente reducidos nuestros salarios y nuestras condiciones de trabajo y laborales. Por supuesto que la calidad de vida familiar que podemos desarrollar a partir de la esclavitud que significa la ‘doble jornada’ (y hasta la ‘triple jornada’ en el caso de las trabajadoras) es cada vez de menor calidad.

 

La educación actual no contribuye a formar individuos completos, íntegros capaces de responder a las necesidades políticas, económicas en las que les ha tocado vivir, no les da los elementos necesarios que les permita sentirse orgullosos de su pasado, de sus tradiciones, y costumbres, no hay condiciones para que sean capaces de transformar el medio haciendo uso de la ciencia y la tecnología sin perjudicar el ambiente. Son en cambio las visiones de rapiña de los grandes oligarcas en voz de sus organismos de gobierno supra-nacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, etc.) las que predominan; su política de explotación permanente de nuestros recursos humanos y materiales se hace cada vez más evidente. Es en función de esa ‘lógica’ que se destinan recursos a la educación.

 

Algunos trabajadores no comprendemos aún cabalmente la política educativa en México, ni su carácter antipopular que no permite la formación de la conciencia de clase. Nos falta generar muchos espacios para formarnos, actualizarnos y profesionalizarnos diferenciando los intereses de continuidad del estado actual de las cosas que beneficia a una pequeñísima minoría de la sociedad de los intereses de la clases trabajadora y nuestra particular propuesta educativa (Proyecto Democrático de Educación y Cultura de la Sección XVIII).

 

 

Psicopedagogía

 

 

Esta disciplina estudia los fenómenos y procesos psíquicos del individuo, conscientes e inconscientes, desde el punto de vista de su interioridad y su comportamiento, en su relación con los procesos de aprendizaje y de enseñanza.

 

Nos permite comprender cuales son los mecanismos y variables que intervienen en los procesos de enseñanza- aprendizaje, desde la memoria, la comprensión, la imaginación, la fantasía, el temperamento, las capacidades, la resistencia, etc., hasta las condiciones específicas que mejor posibilitan dichos procesos como: la conveniencia del trabajo en equipos, las formas de organizar los contenidos, la consideración de los conocimientos previos y particularidades de los sujetos que intervienen, los procesos específicos del desarrollo cognitivo de los sujetos, etc.

 

El acercamiento a esta disciplina favorece la comprensión de la práctica educativa, es una herramienta útil, específica, para que los educadores nos adueñemos de nuestra materia de trabajo y modifiquemos sustancialmente nuestra práctica.

 

A partir de nuestras experiencias podemos diagnosticar que en nuestros espacios educativos prevalecen las visiones tradicionalistas del aprendizaje y la enseñanza:

 

Intentamos objetivar el aprendizaje, es decir, sólo aquél conocimiento que puede ser medido puede ser considerado conocimiento formal.

 

Categorizamos los fenómenos por diagnósticos objetivos; respuestas correctas/incorrectas, aprendizaje sin ‘errores’.

Cuantificamos y establecemos rangos sólo a partir de descubrimientos estadísticamente significativos, (conteo de frecuencia, y puntaje de pruebas); los índices de habilidades reales de los estudiantes sólo se basan en ‘pruebas diagnóstico’.

 

Suponemos que el aprendizaje siempre debe ser secuencial, basado en la ‘modificación de la conducta’, y en estrategias de aprendizaje predeterminadas sólo por el docente; aunque a veces nuestra práctica ni siquiera se acerca a estos niveles de ‘racionalidad’ de la enseñanza.

Construimos un currículo basado en las deficiencias del estudiante; entrenamiento aislado de las habilidades, educación basada en hojas de tareas.

Usamos instrumentos predictivos, la predicción está basada en medidas cuantitativas de condiciones iniciales y sobre la creencia de la posibilidad de control externo sobre los procesos; búsqueda de causalidad por diagnósticos, aunque la respuesta a los problemas necesite más investigación, ‘más datos’.

 

Buscamos las causas particulares de los problemas de aprendizaje. Conexión causal entre diagnóstico e instrucciones. El aprendizaje ‘siempre’ debe estar bajo control y la enseñanza debe ser con precisión. Las instrucciones deben ser ‘directas’, es decir, educación ‘individualizada’ (con el mismo significado para todos los estudiantes) y el aprendizaje ‘neutro’ (descontextualizado).

Practicamos el conductismo, el control de estímulos-reforzamiento; controlamos unidireccionalmente el currículum.

 

Todo esto porque en nuestra concepción de la realidad existen varias posiciones erróneas o incompletas: suponemos que la realidad es ‘objetiva’, que puede ser estudiada separadamente y creemos que el conocimiento sólo se orienta al control de la naturaleza; ponderamos sólo el acercamiento simbólico-matemático. Nuestra visión es reduccionista en tanto suponemos que la dinámica de la totalidad puede ser entendida por partes, y cada parte es vista como teniendo una realidad independiente. Así, el propósito del conocimiento es obtener conocer y controlar las partes; la totalidad la interpretamos sólo como la suma de las partes; creemos que podemos precedir y conocer con certeza la naturaleza.

 

La metáfora que nos guía es la de la máquina (lo más eficiente y productiva posible) y la del desarrollo lineal (no integral ni dialéctico). Somos deterministas al suponer que el progreso tiene siempre causas directas y consecuencias (no aplicamos visiones holísticas, ni materialistas dialécticas). Creemos que los hechos responden siempre a una secuencia acumulativa, continua (no comprendemos ni integramos los contextos históricos específicos, ni los accidentes, complejidades y contradicciones de la realidad). Así la naturaleza de los seres la consideramos reactiva a los estímulos del medio.

 

No consideramos a los estudiantes (a veces ni a nosotros mismos) como sujetos creativos, constructores de su propio conocimiento, inmersos en contextos históricos específicos y particulares y con pasiones, pulsiones, contradicciones, ilusiones, frustraciones...; seguimos viendo al alumno como un ser pasivo, creemos que su aprendizaje sólo es mecánico y memorista; por eso damos un trato estandarizado cuando ‘enseñamos’, no consideramos la riqueza de la pluralidad y la individualidad (por ejemplo: no tomamos en cuenta las características culturales de los diferentes grupos étnicos, tampoco impulsamos los valores que prevalecen en estos grupos).

 

Como las posibilidades de desarrollo integral de los alumnos tienen relación con los métodos, la forma de organizar los contenidos, las formas de evaluación, la organización interna de los grupos, etc., y nosotros generalmente no basamos nuestra práctica en las aportaciones psicopedagógicas y científicas, los contextos cognitivos que generamos casi nunca potencian el desarrollo integral. A pesar de que los programas y planes de estudio están fundamentados en la teoría constructivista nuestra práctica docente sigue siendo tradicional; existe una concepción pragmática que deshumaniza la práctica docente.

 

Aunque nos resulta difícil establecer la relación entre los que sucede en los procesos de enseñanza-aprendizaje y los aspectos del sistema educativo y más allá de ellos, en el entramado social, cultural, político y económico, estamos seguros que ‘la culpa’ no es solamente de los educadores. Cuando echamos un vistazo a nuestras condiciones laborales y de trabajo, nos damos cuenta que muchos aspectos nos resultan desfavorables. Generalmente no contamos ni con los recursos, ni con los espacios para formarnos, capacitarnos, actualizarnos, etc. permanentemente, como verdaderos profesionales. Tampoco contamos con estas condiciones cuando estamos ya en servicio, antes bien, nos vemos abrumados por una serie de tareas, actividades y cargas que nos impiden la sola reflexión de los problemas psicopedagógicos, ya no digamos su solución.

 

Puede entenderse porque los educadores no siempre sabemos planear adecuadamente tomando en cuenta todos los factores de la realidad. Parece que desconocemos nuestra materia de trabajo, vemos nuestra práctica como algo aislado de la práctica y el contexto social y casi nunca aprendemos a diagnosticar y resolver los problemas de manera colectiva. Como no cumplimos con nuestra función social de investigadores, tampoco desarrollamos en nuestros espacios escolares la serie de propuestas que los trabajadores mismos hemos sistematizado durante años y que podrían constituir un proyecto educativo realmente alternativo. Reconocemos que es urgente incorporar a nuestras formas de razonamiento y a nuestra práctica, elementos teóricos que nos permitan plantear las mejores soluciones a la problemática educativa.

 

 

Conclusiones

 

 

Aunque pudiera parecer un diagnóstico muy elemental y rudo, este esfuerzo de valoración de lo que sucede en la realidad de nuestras aulas es por si sólo un gran aporte a la construcción de un sistema educativo de mayor calidad. Creemos sin embargo que no basta para transformar a la sociedad, es apenas un inicio de todo un proceso que debe culminar en metas claras, en propuestas y programas de trabajo detallados y en un compromiso colectivo robustecido y en permanente evolución.

 

Miramos la transformación radical de nuestros escenarios de vida individuales y colectivos –privados y públicos- como un proceso donde la educación y la cultura pueden adquirirse, transformarse, acrecentarse, y utilizarse en beneficio social.

 

La educación es por excelencia un factor estratégico, determinante, para posibilitar la adquisición de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes para formar a los individuos de manera que tengan sentido de solidaridad social e integren una cultura del respeto a la vida y del engrandecimiento del género humano.

 

Las y los educadores dignificamos nuestra función social cuando comprendemos, cuestionamos y proponemos mejores formas de convivencia social. Si conocemos y utilizamos el conocimiento de lo que es el ser humano, los fenómenos sociales y el potencial que significa el campo educativo, contamos con más elementos para transformarnos a nosotros mismos y a la realidad. La teoría educativa es una de las fuentes primordiales para adquirir, recrear y multiplicar esos conocimientos.

 

 Volver arriba

 

TEMA 2

 

NORMATIVIDAD

 

 

En el mundo, actualmente la globalización es una problemática presente en la forma mediante la cual el capital monopólico internacional diseña el nuevo mapa del mundo, en lo imaginario y en la realidad contra los intereses de los pueblos. La lógica de la “aldea-fábrica global” sugiere una transformación, progresiva y contradictoria, cuantitativa y cualitativa del capitalismo, más allá de todas las fronteras, subsumiendo formal o realmente a las naciones y a los individuos, a través de la modificación de todas las formas de organización social y técnica del trabajo, de la producción y la reproducción ampliada, del capital, abarcando la producción material y espiritual.

 

Poco a poco, las más diversas esferas de la vida social son burocratizadas, organizadas en términos de calculabilidad, contabilidad, eficacia, productividad, lucratividad. Al lado del mercado, la empresa, la ciudad, el Estado y el derecho, también los sistemas educativos son reconfigurados. Por medio de las más sorprendentes y complejas situaciones, junto con las relaciones, los procesos y las estructuras propias del capitalismo, ocurre el desarrollo de formas (racionales sólo desde el punto de vista de los intereses del capital) de organización de las actividades sociales en general, que incluyen las políticas, económicas, jurídicas, religiosas, educativas y otras.

 

En dicho contexto globalizador, la normatividad, el sistema jurídico nacional de todos y cada uno de los países como conjunto total de leyes es, cada vez más, un instrumento de legitimación de la dominación capitalista. Constituye, junto con otros elementos, un punto estratégico de los planes generales de gobiernos empecinados en someter a los pueblos a los intereses del gran capital financiero internacional.

 

En el país, también se hace cada vez más evidente la contradicción existente entre dos grandes fuerzas, la del capital monopólico transnacional representado fundamentalmente por el gobierno Zedillista y el priísmo aunado al panismo, bajo las banderas del neoliberalismo, por un lado y, por el otro, el pueblo de México, que comprende a obreros, campesinos, intelectuales, artistas, estudiantes, pueblos indígenas y pequeños, medianos e incluso grandes empresarios nacionalistas, urbanos y rurales. Dicha contradicción se da en todos los terrenos de la vida social. En lo político, la lucha se expresa particularmente en la intención de la oligarquía financiera de imponer su voluntad al pueblo de México, legitimada en forma de leyes, de normatividad, la cual obviamente, no es neutral. La oligarquía financiera, para legitimar sus intereses, ha venido transformando todo el orden jurídico existente, al grado que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, ha sufrido más de 200 reformas de 1982 a la fecha.

 

Los gobiernos de Miguel De la Madrid, Salinas y Zedillo, atendiendo los intereses del capital financiero, han enajenado las riquezas naturales del país y la economía toda del pueblo mexicano, al que han empobrecido y lanzado masivamente al desempleo como nunca antes; han humillando nuestra soberanía e independencia y encadenado el país a los dictados de los centros mundiales  de poder;  han militarizado el país y provocado una cínica guerra civil; han generado en última instancia la violencia y la inseguridad cotidianas contra personas  y bienes; han puestos en manos de negociantes rapaces la seguridad social y la educación, la cultura y el deporte...

 

Los cambios jurídicos neoliberales son francos atropellos al pueblo, entre estos se encuentra la monstruosa Ley de las Afores; la Ley del IVA que encarece cada tortilla que comemos; los atracos salinistas al Artículo 27 que abre el camino para el dominio absoluto de los neolatifundistas sobre las tierras comunales y ejidales; además de las leyes decretos y acuerdos que penalizan las protestas y legitiman instancias represivas como la Coordinación de Seguridad Nacional, etc.

 

En la última década, a partir de los dictados de los organismos supranacionales al servicio del gran capital financiero transnacional como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Grupo de los Siete, la DEA, el Tesoro Norteamericano, etc., en el campo de la educación, la normatividad ha sufrido modificaciones importantes. Fundamentalmente en lo concerniente al Artículo 3º Constitucional, la Ley General de Educación, la Ley Estatal de Educación (y por supuesto la Propuesta de Ley Estatal de Educación de la Sección XVIII del SNTE), el Acuerdo Nacional para la Modernización de Educación Básica, los Estatutos del SNTE, etc.

 

En este proceso de cambios normativos, jurídicos, la Ley de Educación para el Estado de Michoacán, ha ocupado un lugar especial para la entidad. La Sección XVIII ha denunciado que para su formulación y posterior aprobación se hizo caso omiso de las principales aportaciones del magisterio y el pueblo michoacano, imponiéndose por el contrario las visiones no sólo de la tecno-burocracia oficialista, sino de los grupos empresariales y de los grupos oligárquicos del capitalismo financiero transnacional.

 

El conocimiento de dichas modificaciones y el de las medidas de política educativa que de ellas se derivan es de suma importancia para todos los implicados en las actividades educativas y, de manera particular, para los trabajadores de la educación.

 

En este documento presentamos una síntesis del trabajo realizado durante el 1er. Foro Estatal Popular de Educación, cuyos objetivos primordiales eran diagnosticar el estado actual de la normatividad educativa y acercar las visiones de las y los trabajadores de la educación con el pueblo de Michoacán.  l

 

 

INTRODUCCIÓN

 

 

En México, a lo largo del último siglo, encontramos, como antecedente inmediato del Artículo 3º de la Constitución de 1917,  las reformas educativas realizadas durante el porfiriato. Reformas que dieron origen a la educación laica y positiva que proclamó la abstención en los problemas ideológicos, que cuestionaba el cientificismo y la deshumanización del laicismo positivista.

 

En la Constitución de 1917, en el Artículo 3º, quedó asentado el derecho social de todos los mexicanos a una educación libre, laica, gratuita, impartida por la Estado y la obligatoriedad de la Primaria. Dicho Artículo ha sido reformado en diversas ocasiones para legitimar los reajustes impuestos al sistema educativo, para armonizarlo con las necesidades del capital.

 

La primera reforma al Artículo 3º Constitucional, se dio en 1934 con Lázaro Cárdenas, medida que podemos considerar como el basamento general sobre el que se ha levantado la práctica educativa de los gobiernos  hasta 1982. Durante el cardenismo, se definieron los perfiles del Sistema Educativo Nacional (SEN) que abarca la educación normal, tecnológica, investigación científica, las bellas artes, la educación física, la educación militar, la antropología, la educación rural e indígena, entre otras. Todo el conjunto de esas actividades apareció como componente de un proyecto integrador de la nacionalidad y el desarrollo autónomo que se venía proclamando.

 

En 1946 el Artículo 3º se vuelve a reformar para hacerlo congruente con la política de la "Unidad Nacional" impulsada por el presidente Manuel Ávila Camacho. Así, se suprime el término socialista y se le da ahora el carácter de educación integral, nacional, democrática, científica y solidaria. Con esta reforma se supera el riesgo, que el interés de los empresarios veía, en seguir señalando como socialista la educación del país.

 

En 1980, debido fundamentalmente a las movilizaciones de los trabajadores de las universidades, se le adiciona un apartado para garantizar la autonomía de dichas instituciones, así como para reafirmar que las relaciones laborales de los trabajadores universitarios se regirían por el Apartado A, del Artículo 123 Constitucional.

 

En 1992, Carlos Salinas de Gortari, avanzando en sus medidas neoliberales comenzadas con las reformas Constitucionales al Artículo 27 (que permite la privatización del ejido) y al 130 (que da seguridad jurídica a las iglesias), reforma nuevamente el Artículo 3º, suprimiendo lo relativo a la exclusión de las iglesias en la impartición de la educación obligatoria. De alguna manera el terreno fue preparado con las amplias movilizaciones y campañas de los medios electrónicos durante las visitas papales (habida cuenta de que más del 90% de los mexicanos dicen profesar la fe católica).

 

En 1993, nuevamente Salinas profundiza la orientación neoliberal en la educación, modificando el Artículo Tercero para quedar en su versión actual, en la cual se les da seguridad jurídica a los particulares que impartan educación de todos los tipos, niveles y modalidades, se amplia la obligatoriedad a la educación secundaria, se precisa que el Estado impartirá educación básica y que atenderá y fomentará los otros tipos educativos, la difusión cultural y la investigación científica y que preservará el carácter laico y gratuito de la educación que imparta.

 

 

LA REFORMA NEOLIBERAL

 

 

El aspecto más significativo de las reformas a la Ley General de Educación de 1993 tienen relación con la implantación del régimen neoliberal. Las grandes transformaciones que en los terrenos económico, político, social y cultural implantaba el gobierno (para reformar al Estado) requerían, a su vez, de una profunda reforma del sistema educativo; reforma emprendida con la supervisión permanente de la oligarquía nacional y extranjera. De ello dan cuenta los lineamientos impuestos por los organismos financieros internacionales y los criterios y ordenamientos establecidos en los tratados y cartas de intención firmados por nuestro país, así como el comentario directo de los funcionarios en turno.  En octubre de 1989, Manuel Bartlet afirmaba: “De particular importancia  - para la reforma educativa- ha sido la colaboración de las organizaciones sociales del sector privado... Sus representantes se reunieron con las autoridades educativas de una manera frecuente y franca, para hacer patente sus demandas y su voluntad de sumarse a la modernización educativa” (Diario La Jornada, 10-Octubre 89).

 

Toda la reforma educativa corresponde, cabalmente, al ejercicio del poder neoliberal, al establecimiento del nuevo régimen de dominación y a las necesidades de la reproducción capitalista; para comprender el impacto y el nivel de aplicación de dicha  reforma es preciso revisar algunas de sus líneas más significativas:

 

 

Ø      La nueva conceptualización de los principios del Artículo 3º Constitucional.

 

Ø      La reestructuración o reorganización administrativa del Sistema Educativo Nacional (SEN).

 

Ø      La legalización de los nuevos criterios laborales.

 

Ø      La legitimación de nuevas fuentes de financiamiento.

 

Ø      La implantación de  un nuevo currículo.

 

 

Como es de suponerse los principios de los cambios estructurales que se impusieron al campo educativo desde 1992, atraviesan todos los documentos normativos, así el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB 1992), la Ley General de Educación (LGE, 1993), la Ley de Educación para el Estado de Michoacán (LEE, 1998) y los documentos de ellos derivados, representan una misma orientación y sólo difieren en los marcos de injerencia.  Aunque no precisemos en detalle cada documento, al comprender los principios en que se sustentan, podremos comprender su orientación general e inferir la significación de estas normas para el bienestar del pueblo mexicano.

 

 

LA NUEVA CONCEPTUALIZACIÒN DE LOS PRINCIPIOS DEL ARTÍCULO 3º CONSTITUCIONAL

 

 

El carácter gratuito -de la educación que imparta el Estado, reducida ahora a la educación básica- está también muy desfigurado. Actualmente dicho carácter significa pagar salarios bajos a los trabajadores de la educación (muy lejos aún del nivel histórico alcanzado a fines de los 70s y principios de los 80s), construir y equipar a medias los edificios escolares, dotar de libros de texto a los alumnos (aunque con muchas resistencias para entregarlos a los estudiantes de secundaria) y otorgar algunos apoyos (becas, desayunos, material didáctico, etc.) a alumnos y comunidades con altos niveles de marginación socioeconómica (aunque muchos de ellos condicionados a apoyos político-electorales o incluso desviados para ayudar a los amigos o parientes de los funcionarios). La referencia de la gratuidad significa proporcionar no una educación básica integral, sino una educación mínima parcial; algunas implicaciones se relacionan con el uso intensivo de los edificios para albergar hasta tres turnos escolares; la reducción de la jornada escolar; la ampliación de la jornada laboral del magisterio (para desarrollar tareas importantes fuera del horario de trabajo y sin pago, o para trabajar hasta diez horas diarias con el pago de ocho, tal como lo hacen los maestros con doble plaza).

 

El incumplimiento por parte del Estado del precepto de gratuidad, y la necesidad de los alumnos y sus familias de alcanzar altos niveles educativos, ha ocasionado que cada vez más la obligación estatal de financiar la educación, tenga que ser asumida por las propias familias. Lo que debiera ser un derecho social –la educación de alta calidad- se convierte en una ‘obligación’. Para garantizar las condiciones mínimas para la estancia de los alumnos y maestros en las escuelas, las familias tienen que aportar recursos crecientes para la construcción, el mantenimiento, el equipamiento, la dotación de material escolar y didáctico y hasta para el pago de personal.

 

El carácter integral también se convierte en una mera intención. El poco tiempo que los alumnos pasan en la escuela, aunado a las difíciles condiciones en que lo hacen (hacinamiento, incomodidad, etc.) no basta sino para medio aprender a leer, escribir y hacer cuentas y para adquirir una cierta formación valoral que, aunada al bombardeo cotidiano de los medios de comunicación al servicio de los intereses del capital financiero, se traduce por lo regular en una aceptación casi fatalista del orden social en que nos ha tocado vivir. La experiencia escolar a menudo se reduce a la adquisición de algunas habilidades -elementales en la lógica del mercado- memorización y mecanización; poco se atienden aspectos del desarrollo físico y/o del afectivo.

 

El carácter integral del desarrollo del individuo está ausente; prevalece el individualismo que, sólo quizá por cierta identidad histórica que el pueblo de México ha venido construyendo en el transcurso de sus luchas, no se ha exacerbado aún a mayores grados.

 

El carácter democrático -considerando a la democracia como forma de vida fundado en el bienestar del pueblo- es sólo ‘realidad virtual’. Pocas decisiones en materia de política educativa son tomadas por los alumnos, los maestros y los colectivos escolares. Las autoridades educativas, casi todas impuestas por los gobiernos en turno, imponen también las orientaciones y tareas fundamentales: determinan los presupuestos, las normas, los currículos, los criterios de evaluación, etc. Los actores fundamentales son considerados prácticamente como operarios. El sistema educativo funciona más con criterios burocráticos (normas que limitan la creatividad y el desarrollo) y eficientistas (‘hacer más con menos’) que con criterios democráticos. Se oculta información estratégica (recursos financieros) y se informan banalidades o se culpa a los trabajadores de la educación, a los alumnos y a sus familias de los bajos niveles de aprovechamiento. Cada vez son más los funcionarios de la educación que, más que un perfil académico y pedagógico, tienen un perfil de guardianes de los tesoros o de policías persecutorios de los maestros.

 

El carácter nacional se va desfigurando también. La idea de la rectoría del Estado en materia educativa se ve extremadamente debilitada cuando tiene que ajustarse a los dictados de los organismos financieros transnacionales. Los programas educativos de alcance nacional están siendo, cada vez más, financiados con los ‘préstamos’ del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI); dichas instancias ‘sugieren’ dónde y cómo gastar los recursos para los programas compensatorios como el PARE y el PRODEI; cuánto y de qué modo distribuir los fondos de apoyo a la educación superior y a los programas científicos y tecnológicos; etc. La nación está en peligro de extinción. Los planes y programas pretenden uniformar los contenidos en todo el país, pero cada vez más esos planes y programas son ajustados para poder ‘integrarnos – subsumirnos’- en la globalización. Los mexicanos esperamos que nos evalúen en relación con las expectativas planteadas por los organismos que están por encima de las naciones, como la UNESCO, la que a su vez está controlada por quienes con más recursos financieros la apoyan (no por casualidad el BM).

 

 

LA REDUCCIÓN DEL GASTO EDUCATIVO Y LA LEGITIMACIÓN DE NUEVAS FUENTES DE FINANCIAMIENTO

 

 

Con una racionalidad técnica y eficientista, el nuevo régimen neoliberal se propuso reducir al mínimo el gasto educativo y trasladar los costos de la educación pública a los padres de familia y a la sociedad misma; tal y como lo dijera el “flamante” Jesús Reyes Heroles, “(...) En lo económico hay que hacer más con menos, gastar mejor y nada más” .

 

El gasto educativo, en el período  de Luis Echeverría alcanzó  un 3.1 % del Producto Interno Bruto (PIB), y de modo excepcional, llegó al 5% al final del gobierno de José López Portillo, período en el que el promedio fue de poco más del 4%; ya con Miguel De la Madrid, alcanzó sólo 2.8%. Esta drástica reducción del presupuesto tuvo que ser compensada con las cuotas y faenas de los padres de familia. Aportaciones que se fueron incrementando con la cancelación del carácter tripartito de las obras de construcción, mantenimiento y equipamiento de las escuelas (aportaciones federales, estatales y sociales) y la aparición del programa salinista de Solidaridad. A la fecha, la gran mayoría de las obras son bipartitas (aportaciones municipales y sociales) y normadas por el Ramo 33, que ejercen directamente los gobiernos municipales. Dicho manejo municipal de los recursos educativos quedó normado en la Ley General de Educación (LGE), decretada el 13 de julio de 1993 por el gobierno salinista, en su Artículo 26, que a la letra dice: “El gobierno de cada entidad federativa, de conformidad con las disposiciones aplicables, proveerá lo conducente para que cada Ayuntamiento reciba recursos para el cumplimiento de las responsabilidades que, en términos del Artículo 15, estén a cargo de la autoridad municipal”.

 

En realidad la Ley General de Educación sólo legitima legalmente una serie de modificaciones estructurales en el terreno educativo implantadas con la firma del “Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica” (ANMEB) en 1992. Por ejemplo, el carácter gratuito de la educación se violenta cuando se establece que “La modernización hace necesario transformar la estructura, consolidar la planta física y fortalecer las fuentes de financiamiento de la acción educativa”. Esta legitimación de la tendencia privatizadora se hace más explicita en la LGE, que en su Artículo 27 menciona: “En todo tiempo procurarán –el Ejecutivo Federal y el gobierno de cada entidad federativa- fortalecer las fuentes de financiamiento a la tarea educativa...”. En el mismo sentido, reza el Artículo 28 de la citada Ley:  “Son de interés social las inversiones, que en materia educativa realicen el Estado, su organismo descentralizado y los particulares”.

 

En esta Ley también se sientan las bases para estructurar y organizar las formas de control sobre los trabajadores de la educación al crearse figuras con fachada democrática pero con verdaderas funciones de supervisión y vigilancia policiaca: “...La creación de figuras colegiadas –Consejos Escolares Municipales y Estatales – en la que estén representados el maestro, los padres de familia, la comunidad y la autoridad. Implica también funciones de gestión ante otras autoridades, colaboración y apoyo”.

 

De manera particular en Michoacán, el Gobierno del Estado -fiel servidor de los intereses oligárquicos- ha impuesto, a través de un proceso por demás cuestionado, una nueva Ley Estatal Educación que da continuidad al proceso privatizador y de ‘legalización’ de las cuotas; así lo demuestra el Artículo 55 de la Ley Estatal de Educación (LEE), que señala:  “Los Gobiernos Estatal y Municipales, con la sociedad, estarán facultados para buscar fuentes alternas de financiamiento”.

 

Por más que el gobierno jure y perjure no tener intenciones de privatizar la educación, la Ley que ha implantado habla por sí misma; en ella justifica la permanente reducción del gasto educativo y el abandono de la responsabilidad de garantizar educación pública y gratuita para todos.

 

 

LA REESTRUCTURACIÓN O REORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA DEL SISTEMA EDUCATIVO NACIONAL

 

 

La descentralización educativa se empezó a aplicar desde el régimen de López Portillo, con el pretexto de alcanzar una mayor eficacia burocrática para administrar y controlar mejor los procesos administrativos, desconcentrando responsabilidades burocráticas secundarias, que al centralizarse excesivamente, entorpecían las políticas del gobierno. Tomar en cuenta los particularismos regionales  y sus necesidades, democratizar el ejercicio del gobierno y acercar los servicios, como el pago oportuno a los empleados, fue el discurso con que el gobierno encubrió los verdaderos objetivos de la descentralización, llamada, en ese tiempo, Reforma Administrativa. La descentralización perseguía y persigue, más bien, una mayor concentración de los mandos decisivos en manos del gabinete económico-político y del presidente, quienes por encima del poder Legislativo y Judicial, definen la política del país.

 

Uno de los primeros golpes fue la desconcentración de la Escuela Normal Superior de México, sin brindar, a partir de entonces, ninguna alternativa seria de educación Superior para los docentes, demostrando que para el sector educativo, la descentralización es parte de la ofensiva contra la educación pública y que, además de centralizar los mandos, viene desarticulando el SEN.

 

En el período  de Miguel De la Madrid, el proceso descentralizador continuó con la integración de Comités Consultivos para la Descentralización en los Estados, el cambio de las delegaciones generales de los estados en Unidades de Servicios Educativos a Descentralizar (USED), la creación de la Coordinación para la Descentralización Educativa con sus direcciones generales y los acuerdos de coordinación con los estados a partir de convenios únicos de desarrollo. Ante los múltiples obstáculos que presentaba el proceso descentralizador, el gobierno de De la Madrid expidió, en marzo de 1984, un decreto para acelerar el proceso de descentralización, que incluía la creación de Consejos Estatales de Educación y la transformación de las USED en Direcciones Generales de Servicios Coordinados de Educación Pública en los estados. Sin embargo, los movimientos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) fueron tan amplios y articulados que, en menos de un sexenio (1983-87), lograron frenar el proceso descentralizador.

 

Correspondió, en el período salinista, a Manuel Bartlet Díaz, diseñar la estrategia para la descentralización del SEN y la pulverización del SNTE. Para tal efecto, se elaboraron una serie de documentos. El primero fechado el martes 30 de enero de 1990 “Identifica y define los criterios y procedimientos educativos, administrativos,

financieros y laborales, que los gobiernos estatales deben conocer y analizar en la fase previa o simultánea a la formulación del convenio de transferencia educativa”. Otros dos documentos fueron el convenio y el Acuerdo Nacional, que debían firmar el Presidente Carlos Salinas y cada uno de los gobernadores estatales. Y un cuarto documento relativo al diagnóstico del SNTE, donde se sugiere una estrategia para evitar el rechazo generalizado o lograr el apoyo negociado de los grupos o fuerzas del sindicato de maestros.

 

En el anteproyecto de convenio de transferencia, en su cláusula decimoctava, señalaba: “Los Ejecutivos Estatales asumen, en este acto, la titularidad de las relaciones jurídicas de trabajo con los trabajadores docentes, que en los estados han venido prestando los servicios públicos, educativos, que en este acto se transfieren. Los trabajadores de las áreas de educación e investigación tecnológica, así como los no docentes de planteles u oficinas, no quedan comprendidos en la transferencia”. En la cláusula XIX, puntualiza que: “Los Ejecutivos Estatales, en este acto, reconocen y sustituyen a la SEP para el cumplimiento de los derechos laborales...”. De igual manera, señala que los gobiernos negociarán y otorgarán los próximos aumentos salariales que recomienda la Federación a través de la Secretaría de Programación y Presupuesto (SPP), que indicará los topes financieros a que se sujetarán las respuestas a los posibles pliegos petitorios que se presenten por las representaciones gremiales en la entidad. Esto es: la política salarial la seguirá fijando la Federación -vía SPP-, pero la negociación se hará en cada estado.

 

En el IV documento de diagnostico del SNTE (noviembre de 1989), se señala que el obstáculo  que más preocupa al titular de la SEP, es el problema político. Señalando que “Resulta previsible que el anuncio de la transferencia educativa provoque una respuesta heterogénea y posiciones encontradas entre los diversos grupos que se expresan dentro del SNTE”. 

 

Fue hasta dos años después que la medida empezó a concretarse, iniciando con la reforma estatutaria, promovida por Elba Esther Gordillo (febrero de 1992), donde, entre otras cosas, se legaliza la negociación laboral en los estados, al respecto, el Artículo 196 de los Estatutos del SNTE, versa lo siguiente: “El Comité Ejecutivo Nacional y los Comités Ejecutivos Seccionales, discutirán en sus respectivos ámbitos jurisdiccionales las condiciones generales de trabajo, los contratos laborales y, en general, todas aquellas condiciones que regulen las relaciones laborales... El Comité Ejecutivo Nacional deberá formular lineamientos generales, orientar y asesorar a las secciones sindicales en relación a sus negociaciones”. Simultáneamente a la reestructuración del Sistema Educativo Nacional, se desarticuló ‘normativamente’ el Sindicato más grande de América Latina, el SNTE.

 

A partir de la firma del ANMEB, se traslada a los gobiernos de los estados,  la responsabilidad de garantizar el servicio educativo. El ANMEB señala: “El Gobierno Federal y los gobiernos de las entidades federativas de la República, celebran, en esta misma fecha, convenios para concretar responsabilidades en la conducción y operación del sistema de educación Básica y de educación Normal(...) Corresponderá a los gobiernos estatales encargarse de la dirección de los establecimientos educativos (...) El Ejecutivo Federal traspasa y el respectivo gobierno estatal recibe, con los elementos de carácter técnico y administrativo, derechos y obligaciones, bienes muebles e inmuebles (...)  El Ejecutivo Federal vigilará, en toda la Republica, el cumplimiento del Artículo 3º Constitucional, así como de la Ley General de Educación (...) El carácter nacional de la educación se asegura, principalmente, a través de la normatividad(...) El Ejecutivo Federal formulará, para toda la República, los planes y programas para la educación preescolar, primaria, secundaria y normal(...) Establecerá procedimientos de evaluación(...) Dicha autoridad velará por que se destinen recursos relativamente mayores a aquellas entidades con limitaciones (...)”. Como puede observarse, permanece centralizado el mando a través del financiamiento, la normatividad y la evaluación, a la par que el SEN queda desarticulado en 31 sistemas estatales, quedando pendiente el establecimiento del sistema descentralizado del Distrito Federal.

 

Los nuevos sistemas estatales de educación quedaron completamente legitimados en la nueva Ley General de Educación. Las atribuciones del Ejecutivo Federal, citadas en el ANMEB, se refrendan cabalmente en la LGE, en el Capítulo II, acerca del federalismo educativo, donde se asientan, como responsabilidades del Ejecutivo Federal: Artículo 12.-... Las atribuciones siguientes:  I. Determinar para toda la República los planes y programas de estudio... II. Establecer el calendario escolar aplicable en toda la República... III. Elaborar y mantener actualizado los libros de texto... VI. Regular un sistema nacional de formación, actualización, capacitación y superación profesional... Artículo 25.- El Ejecutivo Federal y el gobierno de cada entidad federativa, con sujeción a las correspondientes  disposiciones de ingresos y gastos públicos que resultan aplicables, concurrirán al financiamiento de los servicios educativos... Artículo 29.- Corresponde al Secretaría la evaluación del Sistema Educación Nacional, sin perjuicio de la que las autoridades educativa locales realicen en sus respectivas competencias...”.

 

Al respecto, se reafirman también las atribuciones y obligaciones de los gobiernos locales en la LGE. En su Artículo 13 menciona que: “Corresponde, de manera exclusiva, a las autoridades educativas locales... las atribuciones siguientes: I. Prestar los servicios de educación... II. Proponer a la Secretaría los contenidos regionales que hayan de incluir en los planes y programas de estudio... III. Ajustar, en su caso, el calendario escolar...”. En el Artículo 14, precisa que: “Adicionalmente... corresponde a las autoridades educativas federal y locales, de manera concurrente, las atribuciones siguientes: I. Promover y prestar servicios educativos... II. Determinar y formular planes y programas de estudio... X. Vigilar el cumplimiento de esta Ley”.

 

La tendencia no se detiene en los sistemas estatales; desde el ANMEB y, con mayor puntualidad en la LGE, se señala la intervención de los gobiernos municipales. En el ANMEB se establece la conveniencia de “(..) .involucrar a los municipios en las tareas del futuro y en promover la creación de los Consejos Municipales de educación”. A su vez, en su Artículo 15 de la LGE, señala que: “El ayuntamiento de cada municipio podrá, sin perjuicio de la concurrencia de las autoridades educativas federal y locales, promover y prestar servicios educativos de cualquier tipo o modalidad”.

 

La perspectiva, entonces, es avanzar hacia la municipalización de la educación; esto se confirma en el Capítulo Tercero de las atribuciones del estado y ayuntamiento en materia educativa, en su Artículo 21, en que plantea las siguientes obligaciones de los Ayuntamientos:

 

“I. Coadyuvar con las autoridades competentes a mantener actualizados el padrón escolar y el inventario de los recursos y bienes destinados a la educación...

 

 II. Participar en la supervisión educativa para el debido funcionamiento de las escuelas...

 

III. Cooperar con el Gobierno Estatal en la construcción, conservación, mejoramiento y mantenimiento de espacios educativos.

 

IV. Cooperar con la Secretaría en la atención de servicios de salubridad, higiene y seguridad en las escuelas de su jurisdicción. Apoyar en lo material, a las autoridades educativas y al personal docente de las escuelas, para el mejor desempeño de sus funciones.

 

 VI Prestar servicios de bibliotecas, de videotecas, de hemerotecas y fonotecas para contribuir a un mejor conocimiento de nuestra historia, cultura y sociedad y apoyar el Sistema Educativo Nacional y Estatal...

 

VII. Apoyar e impulsar la investigación educativa...

 

VIII. Impulsar el desarrollo de la enseñanza e investigación científica, tecnológica y humanística...

 

IX. Coadyuvar al logro de la equidad educativa...

 

X. Establecer y operar el consejo municipal de participación social, que contribuya a elevar la calidad de la educación y la cobertura de los servicios educativos...

 

XI. Promover la educación indígena...

 

XIII. Coadyuvar con la Secretaría, en la difusión de programas educativos...

 

XIV Las demás que les confiera esta Ley y otras disposiciones legales aplicables”.

En su Artículo 22, afirma que: “El Gobierno Estatal y los ayuntamientos podrán celebrar convenios para coordinar y unificar sus actividades educativas, a fin de cumplir de la mejor manera las responsabilidades a su cargo”.

 

El proyecto modernizador salinista reconocía el deterioro de las líneas verticales de mando en las escuelas, como obstáculo para la aplicación de un proyecto de calidad educativa, por lo que otro de los objetivos de la descentralización es acercar la fiscalización de la labor del docente. Al respecto, el ANMEB señala: “Al impulsar la participación social en el quehacer educativo, se propicia una mayor atención de la comunidad en el correcto funcionamiento de la escuela, sus instalaciones, su mobiliario, el material didáctico del que disponen los maestros y el cumplimiento de los planes y programas de estudio... y se traducirá en una verdadera contraloría social... La nueva estructura organizativa implica el cumplimiento de responsabilidades, el uso de recursos, la correspondencia con los niveles de gobierno...”

 

El proyecto descentralizador adquiere su máxima expresión con los llamados Consejos de Participación Social, que desde ahora se perfilan como claros patronatos de educación, depositarios de la responsabilidad de garantizar el servicio educativo. Esta intención se señala en el ANMEB como la nueva participación social, y en la LGE se legitima en el Capítulo VII, Sección II, Artículos del 68 al 73. Así mismo, la LEE, en su Artículo 121 señala, “La Secretaría, de conformidad con lo establecido en los Artículos 69, 70,71 y 73 de la Ley General de Educación, promoverá la participación de la sociedad en actividades que tengan por objeto elevar la calidad y la pertinencia de la educción y ampliar la cobertura de los servicios educativos”.

 

 

LA LEGALIZACIÓN DE LOS NUEVOS CRITERIOS LABORALES

 

 

La normatividad está elaborada de tal manera que abarca todos los aspectos de nuestra vida, criterios que van a beneficiar a los grandes intereses económicos nacionales y extranjeros y que legitima sus actividades sin importar que vaya en contra de la inmensa mayoría de los mexicanos y que viene siendo aplicada por los representantes de las diversas instituciones oficiales, como ejemplo se pueden mencionar a los Funcionarios del Poder Ejecutivo, a las diversas instituciones: IMSS, ISSSTE, Juntas Federales de Conciliación y Arbitraje, de Mejoraras Materiales, INFONAVIT, Comisión Nacional Bancaria, Comisión Nacional de Valores, de electricidad, de organismos descentralizados, etc., por mencionar algunos. En relación a la legislación laboral, en el Art. 123 Constitucional, se divide a los trabajadores en grupos: unos de base y otros de confianza para ser más manipulables al arbitrio del patrón-gobierno en las diversas áreas del quehacer humano, siempre en perjuicio de las mayorías. Se divide, además, a los trabajadores en dos apartados unos los de empresas privadas y otros al servicio del estado (Apartados A y B respectivamente).

 

El Artículo 123 Constitucional y la Ley Federal del Trabajo, establecen como derechos de los trabajadores, entre otros, los siguientes:

 

Percibir un salario remunerador que les permita resolver sus necesidades básicas y de sus familias en cuanto a alimentación, vestido, vivienda,  salud, educación, recreación. En el mismo sentido las retribuciones salariales se guiarán por el principio de “a trabajo igual, salario igual”.

 

Art. 69. “ Todos los trabajadores tienen derecho a formar parte del  sindicato correspondiente, pero una vez que soliciten y obtengan su ingreso no podrán dejar de formar parte de él, salvo que fueren expulsados.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

 

La medida estratégica que perfila la nueva ofensiva laboral, es la aplicación del servicio civil de Carrera, que el gobierno de Miguel De la Madrid intentó legitimar en 1984, pero que las dirigencias sindicales rechazaron. A pesar de ello, el gobierno, con el argumento de la eficiencia, agilidad y simplificación administrativa, creó la Comisión Intersecretarial del SCC, como instrumento de coordinación y asesoría, a partir del cual, quedó cancelada de facto la tradicional negociación de los sindicatos con los titulares de las dependencias. A partir de entonces, se introdujo el Catálogo General de Puestos del Gobierno Federal, se compactó a la baja el salario burocrático y se impusieron los topes salariales. Desde ese momento, los salarios contractuales quedaron sujetos a los incrementos que el Ejecutivo Federal, de manera unilateral, impusiera a los salarios mínimos, es decir, a los salarios de los no sindicalizados.

 

En el sexenio de Miguel De la Madrid se impuso al magisterio el Esquema de Educación Básica, que catalogaba las plazas de medio y tres cuartos de tiempo y tiempo completo, el Esquema recogía los criterios del SCC, en cuanto a ir diferenciando las percepciones salariales y al establecimiento de las nuevas categorías de pre-empleo, empleo y post-empleo. La primera se tradujo en la imposición de un nuevo perfil para el docente, al cual correspondió el incremento de la carrera normalista a siete años para equipararse al grado de licenciatura. El segundo implicó es establecimiento de un nuevo sistema de aplicación de salarios, que viola completamente el principio de “a trabajo igual, salario igual”, así mismo, se empezaron a transformarse las condiciones generales de trabajo y se perfilaron los nuevos criterios de profesionalización y actualización. La tercer categoría apuntaba hacia la suspensión de la relación laboral, es decir, hacia  la cancelación del derecho a la jubilación y pensión.

 

Este patrón de nuevos lineamientos laborales, se ha venido perfeccionando a partir de la legitimación del salario profesional y Carrera Magisterial en los Estatutos del SNTE de 1992, en el Artículo 11, que en su fracción III señala: “Luchar por el salario profesional”; y en su fracción IV, plantea: “Promover el establecimiento de la Carrera Magisterial”. Golpe que quedó reforzado con la aprobación del ANMEB, donde se señala: “Se acuerda el establecimiento de un mecanismo de promoción horizontal para el personal docente frente a grupo... Su propósito consiste en que esos maestros puedan acceder, dentro de la misma función, a niveles salariales superiores con base en su preparación académica, la atención a los cursos de actualización, su desempeño profesional y su antigüedad en el servicio y en los niveles de la propia Carrera Magisterial”; que a decir del CEN del SNTE, es el decreto que norma nuestra relación laboral dejándonos al margen del Apartado B del Artículo 123 y de la Ley Federal del Trabajo.

 

Es evidente que la Carrera Magisterial anula completamente el papel del sindicato, individualiza la relación laboral, transforma las condiciones generales de trabajo e impone un nuevo perfil del trabajador. En este sentido, el ANMEB es el basamento normativo a partir del cual se levanta el programa de modernización educativa, que deshumaniza la labor docente al colocar a los trabajadores en la lucha permanente por los puntos, lo que viene dividiendo y confundiendo al magisterio, generando falsas expectativas que dejan de lado la calidad educativa y dejan en segundo plano la organización sindical y la lucha por el incremento general de salarios.

 

 

LA IMPLANTACIÓN DE  UN NUEVO CURRÍCULO

 

 

A partir de la ruptura del llamado Estado del Bienestar, el régimen da por terminado el plan de 11 años, y avanza hacia la educación de diez grados. El proceso globalizador neoliberal impone a nuestro país, como parte de la nueva división internacional del trabajo, ser un país suministrador de materia primas y de mano de obra con mínima calificación.  A partir de entonces, crece escandalosamente el desempleo  y la fuerza de trabajo se vende prácticamente regalada, mientras los profesionistas se ven prácticamente desplazados. La de por sí débil producción de profesionistas y técnicos, expresa, para 1989, una profunda crisis: de 11 mil arquitectos que existen en el país, 30% se dedica a la profesión, 30% es subempleada en el ramo y el resto se dedica a otra cosa.  Los ingenieros universitarios, mecánicos, los médicos, administradores y licenciados en ciencias sociales y humanidades, resienten aún más el desempleo y la exclusión. Con esta política, la inmensa mayoría de mexicanos está condenada a recibir tan sólo una educación básica de diez años, en que la educación preescolar no tiene el carácter obligatorio; así la caracteriza Carlos Salinas en el ANMEB: “El fundamento de la educación básica está constituido por la lectura, la escritura y las matemáticas, habilidades que permiten seguir aprendiendo durante toda la vida y dan al hombre los soportes racionales para la reflexión... Estos criterios normarán una reforma integral de los contenidos y materiales educativos que habrá de traducirse en la renovación total de programas de estudio y libros de texto...”.

 

En el Artículo 3º Constitucional se obliga a impartir educación pública y gratuita sólo en el nivel básico; al respecto, la Fracción V señala: “Además de impartir la educación preescolar, primaria y secundaria... El Estado promoverá y atenderá todos los tipos y modalidades educativos –incluyendo la educación superior- necesarios para el desarrollo de la nación...” En estos criterios, se escuda hoy la ofensiva contra la universidad pública, contra la educación especial, educación física, tecnológica, artística, contra el INBA y el patrimonio cultural.

 

Como se puede observa, el régimen neoliberal ha configurado toda un complejo engranaje normativo que agrede a los trabajadores y al pueblo; corresponde a éstos diseñar las estrategias generales para frenar esta ofensiva, para construir un nuevo proyecto educativo sustentado en un proyecto de nación democrática y popular. Con todo esto se evidencia el carácter de clase que tiene las leyes y la normatividad educativa.

 

 Volver arriba

 

 

TEMA 3

 

 FINANCIAMIENTO

 

 

Introducción

 

 

Los trabajadores de la educación en el marco del 1er Congreso Estatal Popular de Educación, hemos podido arribar al estudio, conocimiento y diagnóstico sobre el financiamiento para la educación pública, aspecto tan importante de nuestro sistema educativo, que siempre nos fue presentado como una verdad dada, incuestionable e inamovible, que no debe salir a la luz pública, haciéndonos creer que es un tópico ajeno a nuestros intereses,  imposible de ser abordado por el común de las personas, aún cuando manifestáramos nuestra inconformidad por los resultados visibles contrarios a los informes presentados por las autoridades respecto a la planeación, distribución y ejercicio que sobre él hicieran las instancias correspondientes.

 

Hoy, después de varias semanas de análisis y discusión en los niveles de centro de trabajo, delegación, municipio y región, tenemos ya una aproximación diagnóstica sobre este aspecto particular de la educación en México y en Michoacán, sabemos que esto no es un final sino un comienzo y que los trabajos iniciados, nos ayudan a avanzar inteligentemente, junto con nuestra dignidad y bravuras características hacia la solución de una problemática cuyas deficiencias condenan a millones de mexicanos a la fortuna o a la desgracia.

 

Esta conciencia es la que nos ha motivado ha emprender el esfuerzo de estudio, y apropiación del presente tema, con el ahínco y la voluntad necesarias de quien sabe que las relaciones sociales en nuestro país tienen que cambiar, y que lo que hagamos hoy será el futuro de nuestro país.

 

El financiamiento es un tema de importancia nacional que responde a los intereses del modelo de país que nos han impuestos  los grandes capitales transnacionales y el gobierno mexicano y, por lo mismo, saber de él y transformar sus características actuales, implica también, cambiar el modelo actual de país y encaminarnos hacia la Patria que queremos.

 

Proceso

 

Durante los meses de noviembre, diciembre y las primeras semanas de enero se llevaron a cabo sesiones de estudio sobre el presente tema, tanto a nivel centro de trabajo, como delegación, municipio y región para pasar hoy al ámbito estatal, también se realizaron algunos Plenos por Nivel donde se analizaron los temas, y en todas las sesiones se recogieron las ponencias presentadas y las aportaciones generales para sintetizarlas en relatorías que a su vez fueron entregadas al Comité Ejecutivo de la Sección XVIII de donde se formaron comisiones para

 

agrupar y presentar los resultados de los trabajos realizados en todo Michoacán.

 

Algunos eventos se llevaron a cabo con la participación de padres de familia, autoridades municipales, organizaciones sociales, académicos  e interesados en general, pero no en todas partes se dieron estas posibilidades.

 

Algunas regiones comenzaron los trabajos rumbo al Foro desde noviembre, y algunas otras hasta enero, pero todas las regiones nos hicieron llegar sus aportaciones.

 

En términos generales los diagnósticos presentados por las delegaciones coinciden en diversos aspectos, no se encontraron visiones contrapuestas  y sí muchas contribuciones. Con la finalidad de facilitar la presentación de las aportaciones, hicimos el esfuerzo por respetar el orden en que fueron contestados los trabajos y se incluyeron los diagnósticos en los 6 grandes aspectos en los que se subdividía el tema de financiamiento, siendo enriquecidos en mucho por lo que hubo necesidad de elaborar otros subtemas.

 

Las propuestas que se presentaron en las ponencias estarán retomadas en los documentos de trabajo del II Foro Estatal Popular, “Hacia la Construcción de la Propuesta Integral de Educación para Michoacán”.

 

De los eventos que se llevaron a cabo en la entidad, obtuvimos más de 50 trabajos, entre ponencias, relatorías y aportaciones personales cuyo contenido exponemos de manera temática a continuación.

 

 

I. Del presupuesto educativo nacional y estatal, montos y estructura

 

 

De la insuficiencia del presupuesto educativo

 

Abundan las evidencias de que el  presupuesto para la educación pública  no es suficiente, no alcanza para cubrir las grandes necesidades  que hay, además de que se desvía para otras actividades no prioritarias para el pueblo, como son el rescate de los bancos, a través del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB), el pago de la deuda externa, gastos militares y otros.

 

Aunque en el discurso gubernamental se insista en que los presupuestos para la educación pública crecen, lo que la realidad de nuestras escuelas y nuestras condiciones de trabajo dibujan es algo totalmente diferente: todas las escuelas públicas tienen carencias no cubiertas y algunas están en situaciones críticas, como son aulas muy deterioradas y sin mobiliario adecuado para trabajar.

 

El gobierno mexicano no cumple con los mandatos de la UNESCO, donde se dispone que los gobiernos en general tienen que destinar el 8% del Producto Interno Bruto a la educación, y los países como los nuestros, con un alto índice de analfabetas, tienen que destinarle el 12% y no el  3 ó   4 por ciento que nuestro gobierno comúnmente asigna.

 

 

De la determinación del presupuesto

 

 

Los criterios del gobierno para determinar el gasto educativo no responden a un interés real de atender a toda la población, ni de que la educación sea de  alta calidad, tan sólo sirve para justificar su papel mínimo ante la sociedad.

 

En nuestro país son los organismos financieros internacionales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, quienes determinan en realidad  la cantidad de dinero que se tiene que destinar al gasto social y el gobierno mexicano obedece dichas determinaciones, dado que continuamente contrae préstamos condicionados con dichas instituciones.

 

 

De la administración del presupuesto

 

 

Entre las deficiencias de nuestro sistema político y de la planeación de las políticas públicas está la discrecionalidad; es decir que las decisiones últimas para el ejercicio de las acciones gubernamentales, el juicio (tantas veces estrecho) de los funcionarios, queda supeditado a la arbitrariedad total, o bien , se desvía o se sustrae, de ahí que el sistema educativo cuente con un lastre permanente como son las plazas designadas a personas que no laboran en el sistema educativo, mejor conocidos como aviadores, que abundan en la entidad.

 

Una importante limitación de nuestro sistema de gobierno, es su planeación sexenal, ya que programas y proyectos resultan demasiado estrechos en cuanto a tiempo para su realización y cumplimiento, esta situación se reproduce mecánicamente en el caso del presupuesto, donde los ciclos políticos, cercenan la posibilidad de consolidar y profundizar en las acciones así como de evaluar estas últimas.

 

El presupuesto finalmente acordado no llega a sus destinatarios finales, se queda embarrado en el truculento sistema de corrupción que merma tan profundamente nuestro sistema de administración gubernamental.

 

 

De las consecuencias derivadas por un raquítico y corrupto ejercicio  del presupuesto

 

 

Las condiciones de infraestructura escolar son deplorables y su deterioro es progresivo, la SEE  aporta cada vez menos recursos para el mantenimiento de las escuelas.

 

Todavía en Michoacán existen muchos niños que aunque quisieran ir a la escuela, no podrían hacerlo por la falta de aulas.

La falta de material didáctico variado y suficiente

Nuestro nivel salarial y de prestaciones laborales es decreciente con la inflación encima

Hay carencias de todo  tipo en las escuelas

Las becas son insuficientes en montos y en  la cantidad que se distribuye

Los muebles escolares están muy deteriorados

Las propuestas de formación para docentes presentan muchas limitaciones, incluso ha habido denuncias de que los maestros hasta tenemos que pagar “cooperando” por los cursos de UNEDEPROM  (como sucede en Pátzcuaro y en otros municipios), más aparte el costo del transporte, la estancia, alimentos y material diverso)

Toda esta situación ha llevado a pedir aportaciones de particulares, padres de familia.

 

Algo claro es que en la presupuestación no se prioriza lo educativo (como tampoco se prioriza todo lo social), comparando la proporción del presupuesto que va a otros rubros (jugosas jubilaciones prematuras para los políticos, campañas políticas, los obscenos gastos militares,  “apoyo” a banqueros, inversionistas carreteros, altísimos salarios y prestaciones de lujo para los cachorros de la nómina gubernamental...).

 

 

De la participación de los trabajadores en la definición del gasto para educación

 

 

Los trabajadores de la educación somos quienes mejor conocemos de las condiciones de las escuelas, porque cotidianamente padecemos estas condiciones pero nuestra participación es totalmente marginal para plantear los criterios y/o asignaciones de las partidas presupuesto; no se sabe con claridad sobre cuáles criterios  están basadas las decisiones y no es posible pedirle cuentas a quienes deciden.

 

Los trabajadores de la educación no conocemos cómo elabora y con que tipo de justificaciones el Secretario de Educación en turno, la petición anual de financiamiento para la educación, y menos aún los resultados de su aplicación y el correcto ejercicio de éste. No sabemos cuanto corresponde a cada nivel educativo.

 

Los trabajadores de la educación de Michoacán no sabemos porque todavía no el SNTE Sección XVIII y la SEE trabajan en una comisión sobre la determinación del presupuesto educativo para el estado.

 

 

De la vigilancia en el ejercicio del presupuesto

 

 

No existe una instancia confiable, de carácter social, popular que vigile estrechamente el ejercicio del presupuesto y que pueda promover la transparencia en el gasto.

 

Hay un manejo poco transparente de los presupuestos que se manejan en las escuelas, como en las cooperativas escolares.

 

Se carece de información puntual acerca de los recursos para educación que manejan los municipios.

 

 

II. Del financiamiento de la labor docente

 

 

De las partidas para la labor docente

 

 

La tarea docente no cuenta con partidas específicas, somos los docentes quienes con nuestro salario sustentamos los gastos cotidianos de nuestro trabajo de aula. (el concepto 39 de nuestras percepciones no alcanza para todo lo que se necesita en nuestro desempeño profesional).

 

Desde el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica se nos canceló a todos los trabajadores de la educación el derecho constitucional a tener capacitación gratuita en nuestros centros de trabajo, ya que se hizo de manera diferenciada con Carrera Magisterial y cada vez más los cursos para capacitarse cuestan, hay que hacer “aportaciones voluntarias y cooperaciones”.

 

Los trabajadores de la educación no contamos con un salario digno que satisfaga las necesidades de alimentación, vivienda, transporte, vestuario, educación y recreación. De ahí que el incremento salarial para este año deba ser del 100%, además se nos debe de otorgar un mes de salario como estímulo del día del maestro, así como una compensación anual equivalente a 90 días de aguinaldo, además de un incremento equivalente a 15 días de salario por concepto de prima vacacional. Incremento del monto por concepto de quinquenios.

 

Con la insuficiencia del salario y la condición de las prestaciones laborales no existe en México financiamiento real para el desempeño profesional, se financia un desempeño semi profesional y se promueve el chambismo y el productivismo en detrimento de la buena calidad educativa.

 

En cuanto a otras prestaciones,  los estímulos para la profesionalización son tan escasos en número como en monto, los quinquenios son raquíticos, los techos financieros siempre son muy limitados, los montos de los créditos quedan a la zaga de la galopante inflación. (Requerimos ampliar los servicios económicos de apoyo al salario, como son promociones en  servicios funerarios, y otros)

 

La condición salarial de los trabajadores administrativos está aún más limitada

 

Los jubilados y pensionados del ISSSTE han sido especialmente castigados por los dos últimos sexenios, ya que la modificación del Artículo 57 de la Ley del ISSSTE, anexó su incremento a los salarios mínimos del Distrito Federal y no se aprueban incrementos extraordinarios como ha sido el caso de los jubilados y pensionados del IMSS, por el solo hecho de no pertenecer a las AFORES. La situación material de vida de los jubilados es patética y el poco financiamiento que reciben les acorta su tiempo de vida.

 

El gobierno no ha determinado incrementos legales para los todos los trabajadores de la educación, incluidos los jubilados y pensionados.

 

Se han implementado algunas medidas como carrera magisterial que provocan desigualdades salariales en perjuicio de los trabajadores.

 

El alto cobro del impuesto sobre la renta que el gobierno nos fija a los trabajadores de la educación sería suficiente para garantizar una educación gratuita y de alta calidad para la población, siempre y cuando los fondos no se desviaran para otros gastos.

 

 

III. Del financiamiento de la labor educativa en las escuelas (por parte del gobierno).

 

 

Se reconoce que el gobierno dejó de cumplir con su obligación de mantener los centros educativos desde 1982 hasta la fecha, ya que hace 20 años se contaba, por lo menos, una vez al año, con pizarrones, mesabancos, material de papelería, pintura, vidrios y otras reparaciones, y si los padres de familia cooperaban era con la finalidad de adquirir algún bien o realizar un evento especial.

 

A partir de entonces el presupuesto directo a las escuelas desapareció en los hechos y si acaso llega a darse alguno, es de manera esporádica y ligado, sobre todo, a criterios político electorales, amiguismos, gestiones particulares y capacidades individuales.

 

Se ha presentado denuncias de grave desatención a las necesidades educativas de las comunidades, como el caso de la zona 288 de Capula, donde, hasta la fecha de realización de este evento faltaban 5 maestros desde hace cinco meses (¡!), la respuesta a las incontables solicitudes no ha llegado; es claro que a las autoridades educativas no les importa una condición tan delicada como esta. En Zitácuaro también se han presentado casos parecidos, los maestros y padres han manifestado su indignación tanto por esta situación como por la manera como los funcionarios de la Secretaria de Educación en el Estado atienden las solicitudes : primero los padres deben contar con suerte para que sean atendidos (después de pasar horas de traslado desde sus comunidades y de gastar no sus escasos recursos en el traslado), para después entrevistarse con un funcionario que puede ser amable, con corbata y perfumado, quien la mayoría de las veces ofrece respuesta a las solicitudes de manera verbal pero que no se ve reflejado en acciones posteriores que den seguimiento a los compromisos contraidos. Esta falta de maestros durante meses obliga a los padres de familia a buscar alternativas para la formación de sus hijos, hasta

 

en escuelas privadas; lo que en el mediano plazo provoca que baje la inscripción en las escuelas públicas, como fue denunciado en Tlazazalca.

 

EL gobierno ha creado estrategias que han empobrecido la educación pública, como el caso de los maestros habilitados, quienes con una recompensa económica mísera hacen el trabajo de un docente (CONAFE) o como en el subsistema de telesecundarias donde un maestros hace que el gobierno se ahorre el sueldo de doce maestros, porque uno hace lo que todos docentes harían,

 

No hay subsidio continuo para las escuelas

 

Puede haber algunos subsidios diferenciados, como es el caso del apoyo que reciben los CENDI’s en las ciudades del Estado, algunos internados, escuelas de educación especial y centros de nivel medio superior y superior, sin embargo, la educación básica está prácticamente abandonada.

 

 

De los apoyos condicionados

 

 

Los centros de trabajo no reciben apoyo permanente por parte del gobierno, son esporádicos, políticos y tendenciosos.

 

Los apoyos que hemos logrado a través de la lucha magisterial y de padres de familia, como son becas, desayunos, libros de texto gratuito y paquetes de material didáctico, son usados por el gobierno como instrumentos de control político y chantaje para la población; primero lo hizo con el programa de Solidaridad, y ahora lo hace con el Progresa, donde cada vez más se condiciona el apoyo económico al cumplimiento de ciertos requisitos que denigran a las personas, y les quitan derechos constitucionales, como el contar con un trabajo adecuado y bien remunerado.

 

Los condicionamientos, los amiguismos y las restricciones para obtener los recursos educativos para los centros de trabajo, afecta de manera especial a las escuelas de las zonas rurales y de las colonias populares de las ciudades, ya que su personal y padres de familia no cuentan con los recursos necesarios para hacer un traslado continuo a las oficinas y muchas veces desconocen dónde y cómo hacer las gestiones.

 

 

De las necesidades más apremiantes de los centros de trabajo

 

 

Dado que el gobierno tiene 20 años sin invertir en los centros de trabajo, y éstos han salido adelante por el aporte de los padres de familia, vemos que el 100 por ciento de las escuelas en la entidad requieren de una partida fija para su manutención, con la que no cuentan, y que menos aún, disponen de recursos y trámites ágiles que faciliten la gestión para obtener material didáctico, equipo y mobiliario, reparación, ampliación y/o construcción de espacios.

 

El mobiliario de las escuelas públicas es deplorable, hay casos, y no son pocos, donde los mesabancos tienen 20 años o más, son los mismos con lo que las escuelas iniciaron cuando nuevas; por ellos han pasado varias generaciones de estudiantes, no son raros los casos donde los padres de familia reconocen las mismas butacas que ellos usaron cuando eran estudiantes y que hoy todavía usan sus hijos.

 

 

De la planeación financiera por parte del gobierno para atender las necesidades educativas

 

 

El gobierno no tiene un plan para cada escuela que contemple: primero sus necesidades de mantenimiento, luego las de acondicionamiento y reparación y por último las de equipamiento y ampliación o construcción, así como de material didáctico y equipo y mobiliario, porque no le interesa atender los centros de trabajo de manera ordenada y con objetivos de superación, esta tarea la deja en manos de los directivos, maestros y padres de familia.

 

En los planes municipales de atención a las escuelas, tan solo se conforman con beneficiar a una o dos escuelas, y con estos hechos presentan los informes de gobierno, como grandes logros y ocultan las obligaciones que tienen con todos los centros de trabajo y sólo presentan a los que sí atienden, pero no mencionan a los que no.

 

Los presupuestos anuales para equipamiento y obra de escuelas, que elabora el gobierno municipal, no están calculados con valor real, generalmente son infladas las cifras, y en todas las obras que se hacen, desde el sexenio pasado a la fecha, la mitad de la obra la tiene que poner la comunidad, ya sea aportando dinero, mano de obra, o material.

 

 

Del incorrecto financiamiento de la labor educativa privada por parte del gobierno.

 

 

Cada vez vemos con más preocupación que el gobierno también apoya a las escuelas particulares con material, equipo y construcción, pues las mesas directivas de éstas acuden a hacer trámites a las oficinas de la Secretaría de Educación, alegando que ellos también pagan impuestos.

 

El gobierno beneficia económicamente a organismos privados como el CENEVAL pues le paga altísimas cantidades de dinero para que elabore y aplique exámenes de promoción para alumnos y maestros, cuando que esta actividad podría ser atendida por trabajadores de la Secretaría de Educación.

 

El gobierno prefiere financiar oficinas regionales y administrativas que se gastan mucho dinero en su operación diaria, que en hacerle llegar a las escuelas un apoyo directo para sus necesidades, tan sólo en 1999 tenía un gasto mensual aproximado a los 300 mil pesos en oficinas anexas al edificio de la SEE. El presupuesto con el que cuenta la oficina de la representación de la Sep en Michoacán  para el año 2000 es de un millón y medio pesos, sin que se conozca con exactitud el uso que esa cantidad tiene.

 

IV. Del financiamiento de la labor educativa por parte de los padres de familia.

 

 

La doble aportación de los padres de familia

 

Los padres de familia financian la educación pública por dos vías, a través del pago de todos sus impuestos, como son: predial, valor agregado, sobre la renta, de tenencia de autos, artículos de lujo, etc. Y por las cuotas escolares, también subsidian a la educación pública cuando cubren los gastos de transporte y alimentación de sus hijos.

 

En todos los centros de trabajo los padres de familia aportan cuotas para poder mantener el funcionamiento diario de las escuelas, su apoyo sirve para comprar: escobas, focos, jabón, jergas y demás material de limpieza, gises, borradores, hojas lápices y otro material de papelería, para pago de servicios como son agua, luz, teléfono (en algunas escuelas, urbanas sobre todo) y del carácter voluntario que tenían hace 20 años, ahora ya son obligatorias.

 

La violación continua al carácter gratuito de la educación

 

Las cuotas, mal llamadas, voluntarias son una violación al carácter gratuito del Artículo 3º de la Constitución.

 

El gobierno está anunciando que es ilegal cobrar las cuotas, pero no denuncia que él no da un solo quinto para que éstas se mantengan y que eso es más ilegal.

 

 

De los recursos económicos internos de las escuelas

 

 

Existen recursos que manejan las mesas directivas de padres de familia, junto con los directivos de los centros escolares y los recursos que se obtienen a través de las cooperativas escolares, algunas parcelas, y otros talleres productivos, por lo general este dinero es utilizado en el gasto corriente de la escuela, pero hace falta transparencia y nuevas normas que regulen su ejercicio.

 

 

De las cuotas aproximadas de aportación

 

Educación Inicial.

 

En este nivel los padres de familia dan una cuota anual avalada por la SEE, que es desde 300 pesos anuales hasta cerca de 600, según el estudio socioeconómico de los padres del alumno, el requisito para admitirlos es que sus padres sean trabajadores asalariados.

 

La cobertura del nivel es de las más, sino la más limitada en el sistema educativo, ya que tan solo se encuentra en algunas zonas urbanas del estado y la mayoría de las trabajadoras de la educación tienen que recurrir a servicios particulares que cobran entre 300 a 600 pesos mensuales.

 

Preescolar

 

En el caso de los Jardines de Niños de las zonas rurales las cuotas aproximadas son de 50 pesos anuales y rara vez aportan con más recursos, quien no tiene dinero no da la cuota. En el mismo nivel pero en zonas urbanas la cuota oscila entre $100 y $150 pesos anuales, con un promedio de 100 alumnos por centro de trabajo, lo que nos reporta un aporte durante el año escolar de 10 mil a 15 mil pesos.

 

Se menciona en este nivel el aporte extra a las cuotas anuales, para eventos deportivos, bailables, campamento, fechas festivas y la clausura de año.

 

Primaria

 

Las cuotas varían desde 25 hasta 70 pesos anuales, con un promedio de 600 alumnos por centro de trabajo, lo que nos hace suponer un subsidio anual de entre 15 mil a 42 mil pesos.

 

También en este nivel se menciona el aporte esporádico para ciertos eventos culturales, festivos y clausuras de cursos.

 

Secundaria

 

Las cuotas de padres de familia en este nivel oscilan entre 100 y 300 pesos anuales con un promedio de 500 alumnos por turno lo que significa un subsidio de los padres de familia de entre 50 mil y 150 mil pesos anuales.

 

Se reportan colaboraciones extraordinarias a través de tardeadas, viajes, y de manera más onerosa las graduaciones.

 

Telesecundarias

 

En algunas escuelas se reportó un apoyo anual por padre de familia de entre 25 y 40 pesos anuales, con un promedio de alumnos de 50, por lo que el subsidio anual de los padres de familia es de entre 1250 pesos, a 2 mil pesos.

 

En todas las delegaciones se mencionó que hay variaciones en las cuotas según el lugar y las necesidades de los centros de trabajo, pero en general se informó que los padres de familia que no pueden pagar no se ven obligados a ello. Se señalaron algunas excepciones que se localizan en las ciudades de la entidad y sobre todo en el nivel de secundarias técnicas y federales, donde la cuota se vuelve, prácticamente obligatoria.

 

De las diversas actividades de apoyo que realizan los padres de familia

 

Además de los apoyos solicitados en dinero ya mencionados en el inciso anterior se reportaron algunas actividades organizadas por las sociedades de padres de familia como son: kermesses, jaripeos, bailes, rifas, mercaditos, venta de alimentos y utensilios de segunda, con la finalidad de atender algunas urgencias de equipamiento, mantenimiento, reparación y construcción.

 

En el caso de las escuelas rurales también se mencionó el continuo apoyo de los padres de familia para la alimentación gratuita del personal docente, y en ocasiones también del pago del transporte, hospedaje y servicios, especialmente para los promotores del CONAFE.

 

 

V. De otras aportaciones de los padres de familia para subsidiar la educación.

 

 

La política neoliberal privatizadora nos ha expropiado de diversos servicios públicos que conseguíamos a bajo costo, como el transporte, alimentación, eventos culturales, material didáctico, el agua, servicio de limpieza, y otros, que coadyuvan a que un estudiante pueda acudir y permanecer estudiando, como producto de los anterior, hoy los padres de familia se ven obligados a gastar diariamente en servicios que apoyan al servicio educativo y que en verdad son un subsidio directo al financiamiento educativo.

 

Los gastos que un padre de familia de zonas urbanas está obligado a realizar para que sus hijos puedan asistir a la escuela son variable dependiendo del número de hijos, del nivel educativo donde se encuentren, del lugar de estudios al que asisten, del tipo de materiales a los que se tiene acceso en la región. Así puede ser desde una aportación desde 45 hasta 70 pesos diarios por hijo.

 

En zonas rurales también es variable el gasto que cada padre de familia tiene que realizar, ya que depende de

 

las vías de acceso, es decir, si hay transporte o si se trasladan a pie; de las condiciones socioeconómicas de la comunidad, qué tipo de actividad económica (artesanal, agrícola, pesquera, ganadera, etc.), del nivel de ingresos económicos percibidos por la familia, de las necesidades y prioridades de subsistencia. Por la diversidad socioeconómica del medio rural en el estado de Michoacán, las aportaciones de la sociedad y los padres de familia a la educación están en relación con sus posibilidades económicas reales,  encontrándose una mayoría que NO PUEDE aportar ni un centavo, contrastando con una minoría que puede aportar hasta 100 pesos diarios.

 

 

VI. De las necesidades de financiamiento para una educación de alta calidad.

 

 

Las condiciones actuales de financiamiento y por lo tanto de funcionamiento de la educación no solo no son de alta calidad, sino que son de pésima calidad, tanto para los estudiantes como para los maestros, por lo que observamos que para tener una educación de alta calidad, el financiamiento tendría que garantizar la creación de suficientes escuelas que eliminen paulatinamente los dobles turnos y con esto la implantación de la jornada escolar básica de ocho horas con los alimentos respectivos, y el aprendizaje de asignaturas artísticas, tecnológicas y deportivas con todas las instalaciones adecuadas.

 

Así mismo se requiere financiar a los trabajadores de la educación para que puedan laborar jornadas constitucionales de trabajo de 8 horas, considerando 4-5 horas frente a grupo y 4 y 3 horas para la capacitación, actualización, planeación, investigación y evaluación, con un salario constitucional equivalente a 9.6 salarios mínimos para la plaza inicial.

 

Bajo las condiciones actuales de financiamiento de la educación no vislumbramos mas que una educación mediocre y deficitaria, basada en el sobresfuerzo humano tanto de profesores como de estudiantes y padres de familia,

 

El monto destinado a la educación en el país no cubre las necesidades para el pleno desenvolvimiento de esta fundamental labor, manifestándose con toda claridad en una carencia de escuelas y maestros, pues tanto los espacios educativos, como los docentes no cubren la demanda actual.

 

Sólo al hablar de gratuidad, por comprensión estamos entendiendo que incluye: libros de texto, libretas y otros útiles, maestros, desayunos escolares, becas y uniformes, material didáctico, canchas y campos deportivos, equipos técnicos y sistemas de cómputo, internet, etc. los cuales ayuden a una educación íntegra y cabal.

 

No sólo con escuela bien equipada y maestros bien pagados, vamos a lograr una educación de alta calidad, sino que es necesario que el maestro cambie de actitud y cumpla con su labor docente, las autoridades realmente se interesen y cumplan sus funciones honestamente y los padres de familia se involucren en la problemática educativa.

 

Los maestros y padres de familia no nos hemos  preocupado lo suficiente por conocer y orientar al que no sabe de la mala distribución del presupuesto educativo y de la mala interpretación que los neoliberales hacen de la verdadera política educativa, adecuando y restringiendo dicho presupuesto, sin importarles el daño que generan a la ciudadanía al privarles el derecho a la educación y desvergonzadamente solicitan al pueblo caído y desprotegido “que apadrinen a un niño para que pueda educarse”, mientras el gobierno amasa y utiliza el presupuesto educativo en todo menos en la educación. Por esto sigue siendo importante seguir luchando en Michoacán, y no dar paso atrás  en la lucha contra el neoliberalismo y la privatización de la educación, porque con ello el gobierno seguiría burlándose de las leyes y los derechos de todos los mexicanos.

 

 Volver arriba

 

 

TEMA 4

 

 CURRICULO

 

 

El currículo es una de las partes medulares del sistema educativo; expresa  los propósitos generales de la educación. En él se establecen la graduación y secuenciación de los contenidos, las sugerencias metodológicas y los criterios y procedimientos generales para la evaluación de los procesos y resultados de la enseñanza y el aprendizaje. En el desarrollo del currículum ocupan también un lugar importante las dinámicas de grupo, los recursos didácticos y escolares y los procesos de investigación e innovación educativa.

 

El currículo representa, de manera abierta u oculta, los intereses de la clase o del bloque dominante en una sociedad determinada. Así en nuestro país desde los años 20s hasta principios de los años 80s, los diferentes currículos escolares respondían a los intereses de los capitalistas nacionales en ascenso; a partir de la década de los 80s la hegemonía en el país pasa a manos de la oligarquía financiera, con intereses transnacionales, y, en consecuencia los currículos reflejan cada vez más los intereses políticos y económicos de esa oligarquía.

 

Este documento recoge las aportaciones que en el I Foro Estatal Popular de Educación: "Diagnóstico de la Política Educativa Estatal" realizaron los trabajadores de la educación, padres de familia, integrantes de organizaciones sociales y representantes de algunos partidos políticos.

 

En términos generales, y desde el punto de vista de los trabajadores de la educación, los currículos actuales presentan importantes limitaciones e incongruencias: no cumplen con las necesidades, expectativas e intereses de la mayoría de nuestra sociedad; no contribuyen sustancialmente a la formación integral de los educandos (en sus esferas cognoscitiva, afectiva, social, física, etc.); no resuelven adecuadamente los problemas implicados en la construcción, transmisión y apropiación de los contenidos educativos; no establecen los criterios apropiados para resolver las contradicciones entre lo formal y lo real, entre lo planteado y lo vivido; etc.

 

La elaboración de los currículos se realiza sin la participación de los directamente involucrados en el proceso educativo (docentes, padres de familia y alumnos),  únicamente participan los funcionarios de gobierno, y los técnicos de la educación al servicio de los intereses oligárquicos.

 

 

I. Objetivos

 

 

Los objetivos educativos tienen un doble sentido, lo real y lo oculto, que de manera consciente o inconsciente  perseguimos en el trabajo escolar cotidiano, al desarrollar los planes y programas educativos. Con las nuevas políticas económicas aplicadas en nuestro país, es claro que los objetivos que persigue la educación, van encaminados a formar seres individualistas, deshumanizados, acríticos, pasivos, mecanicistas, receptivos, etc.; es decir, nuestra educación es alienada y alienante.

 

Uno de los objetivos más reiteradamente expresados en los programas oficiales de los diferentes niveles educativos, es el de favorecer el desarrollo integral del educando; sin embargo esto queda solamente como un planteamiento demagógico, pues muy lejos está la educación actual de contribuir verdaderamente al desenvolvimiento de los educandos en las esferas de ciencias natural y social, de la tecnología y el trabajo, de las humanidades, de la ética y la moral, de la estética y el arte y del deporte y la salud.

 

Las deficientes, a veces pésimas condiciones laborales y escolares, la falta de recursos, de espacios educativos y culturales, la gran carga administrativa que el docente debe cumplir ante las autoridades, etc., provocan el frecuente incumplimiento de los objetivos planteados en los programas oficiales, los cuales, ya de por sí son inadecuados para brindar una educación verdaderamente integral. De los objetivos institucionales se cumplen sólo aquéllos que requieren de muy pocos recursos materiales, financieros y humanos y que no impliquen tiempo extra del docente. Además, esto se concreta gracias a las aportaciones que los padres de familia se ven obligados a hacer a efecto de que sus hijos puedan disponer de las más elementales condiciones de estudio.

 

 

II. Contenidos escolares

 

 

Muchos de los contenidos educativos se quedan solamente contemplados en los currículos. Los alumnos no alcanzan a apropiarse de todos los conocimientos que en las escuelas se imparten o debieran impartirse: la presión del tiempo hacia los maestros por revisar todos los contenidos del programa, las comisiones que cumple el docente dentro y fuera la escuela (cooperativa, mercaditos, etc.), la desnutrición de los educandos, la influencia de los medios de comunicación (televisión), el trabajo infantil, los hábitos y las condiciones económicas familiares, entre otros.

 

En el nivel de preescolar, el programa oficial no contempla contenidos predeterminados, solamente se presentan sugerencias metodológicas para cada bloque de juegos y actividades, invitando a las educadoras a que propongan otras, tomando en cuenta los intereses del niño y las condiciones de estudio y trabajo disponibles en cada jardín de niños.

 

La “flexibilidad” en los planes y programas sólo existe en abstracto; en la práctica, se han establecido criterios y mecanismos que presionan a que los docentes los cumplan casi al pie de la letra: visitas de supervisión que van marcando el ritmo en el avance programático, exámenes estandarizados basados exclusivamente en los contenidos oficiales (que además sirven para premiar o castigar a alumnos y maestros), entre otros. La cultura local se ve seriamente desvalorizada, en el mejor de los casos, y anulada casi siempre.

 

Por otro lado con las medidas planteadas en el programa de integración de niños con discapacidad a las escuelas regulares, y con la reorientación de los servicios de educación especial, a los docentes de preescolar, primaria y secundaria les tocará adaptar los planes y programas de su nivel para atender a los niños con requerimientos educativos especiales y que por supuesto los programas regulares no los contemplan.

 

III. Estrategias/ métodos/ técnicas/ formas de organizar al grupo para el trabajo

 

 

Aunque frecuentemente hay intentos por imponer principios y estrategias metodológicas por parte de las autoridades, éstas no llegan a concretarse, y cuando llegan a ponerse en práctica fracasan por los escasos o nulos apoyos con que se cuenta en las escuelas.

 

Además de que los métodos que la SEE sugiere han sido experimentos que se han realizado con niños que sufren de retraso mental, un ejemplo de ello es el método de lecto-escritura de Margarita Gómez Palacios, que se trabaja en PRONALES, en el nivel de primaria.

 

Por lo común los docentes no trabajamos con una metodología única; es decir, cada maestro aplica la metodología que mejores resultados le ofrece, que más le acomode o que más le facilite su labor.

 

El llamado "método de proyectos" es considerado por la mayoría de las educadoras como una propuesta que ayuda a favorecer la vida democrática en los jardines de niños, pues además de promover la expresión de los intereses y necesidades de los educandos los hace partícipes de la definición de contenidos y actividades. Sin embargo existe el riesgo de que se consideren legítimos y auténticos ciertos intereses de los niños que no son más que expresión de la sociedad que los envuelve.

 

La actitudes positivas de la educadora hacia la investigación y el respeto a las manifestaciones de la conducta infantil, juegan un papel importante en los procesos formativos de los niños; sin embargo, en las condiciones de trabajo prevalecientes y con las nuevas formas de actualización (cursos fuera del horario laboral, autofinanciados y de contenidos limitados a aspectos meramente instrumentales), desarrollar tales actitudes se torna una labor difícil.

 

Dentro del aula el maestro tiene la posibilidad de organizar a su grupo de acuerdo a las condiciones, necesidades y contenidos programados. Regularmente en preescolar se trabaja de tres maneras individual, en pequeños grupos y en grupo general, cada una de estas formas de organización tiene sus respectivas ventajas. En los niveles de primaria y secundaria, se tiene libertad para implementar una organización de grupo de acuerdo a las características y condiciones en que se encuentra éste, el trabajo puede ser colectivo o individual existiendo algunas condiciones que no permiten la implementación de otras estrategias o técnicas para su desarrollo, como son los grupos numerosos, el mobiliario inadecuado, los espacios reducidos, la falta de material didáctico, la incomprensión de los directivos  al limitar el trabajo en determinados espacios, el poco tiempo de trabajo escolar,  por mencionar algunos.

 

 

IV. Recursos didácticos: libros de texto, útiles escolares, auxiliares didácticos, etc.

 

 

El incumplimiento del gobierno para dar una educación totalmente gratuita, y de alta calidad para toda la población, ha dado como resultado que en las escuelas los docentes no tengan sino los recursos y materiales didácticos y de papelería  mínimos indispensables para el trabajo con los niños. Es a partir de las aportaciones económicas de los padres de familia, de los mismos docentes y de la comunidad que se obtienen los recursos para solventar los gastos de los gises, borradores, pizarrones (porque ni eso otorga la Secretaría de Educación a todas las escuelas públicas), láminas, mapas, juegos de geometría,  etc. El incumplimiento es tal que se anula toda posibilidad de tener acceso a los avances tecnológicos que facilitan la labor educativa.

 

Los libros de texto gratuitos han constituido un apoyo de gran significación a los procesos de enseñanza y aprendizaje en las escuelas públicas y, en muchos casos, en las comunidades. Para miles de familias representan prácticamente la única biblioteca que pueden llegar a tener.

 

Aunque la elaboración de los libros de texto gratuitos cada vez va incorporando los aportes de las más recientes investigaciones psicopedagógicas, de la participación de equipos interdisciplinarios y de los desarrollos tecnológicos en el diseño, la ilustración y la impresión, aún no han logrado superar escollos como los de las visiones reduccionistas, mecanicistas y conductistas. Además, muchos de sus planteamientos metodológicos no han sido cabalmente asimilados por los docentes, a quienes se les imponen sin haber sido adecuadamente capacitados en su uso.

 

En el nivel de preescolar no hay libro de texto; se cuenta con un libro de juegos y actividades que grandes ventajas no tiene. El mismo libro se utiliza para los tres grados (regularmente en el medio rural donde los jardines de niños son unitarios), por tal razón los niños se enfadan de utilizarlo todo el tiempo que permanecen en el jardín; frecuentemente las educadoras  solicitan a los padres de familia que compren algún otro libro de ejercicios de lecto-escritura o matemáticas, que consideran útiles para favorecer el desarrollo de algunas habilidades. Por supuesto que los mercaderes de los libros de texto son quienes se ven más favorecidos, ayudando con ello a privatizar aún más la educación.

 

Muchos maestros de primaria consideran que los libros de texto gratuitos no son suficientes para que los alumnos consoliden sus aprendizajes y piden a los padres de familia compren otros (las guías o complementos didácticos); pero resulta que éstos libros son de muy mala calidad y prácticamente no rebasan las exigencias intelectuales mínimas de la memorización y la mecanización (exigencias que habrán de poner muy contentos a los verdaderos amos del país).

 

En el nivel de secundarias los libros de texto han sido un logro de la lucha de los padres de familia y el magisterio; sin embargo, al ser comprados por las autoridades de la Secretaría de Educación en el Estado prevalecen en ella los criterios mercantilistas (los más baratos, o los que mejores comisiones les dejan), descuidando los aspectos académicos sustanciales de los mismos. Hasta ahora no han considerado los comentarios y las propuestas de los docentes, los cuales tienen que afrontar serios problemas a la hora de planear, dosificar y desarrollar los contenidos educativos.

 

 

V. Evaluación de los procesos de enseñanza y  aprendizaje

 

 

Debido a la carga excesiva de trabajo administrativo (llenado de documentos diversos, muchas veces inútiles e intrascendentes) se realiza la evaluación sin el mayor cuidado, sin reportar realmente los avances del alumno, es simplemente un requisito administrativo más.

 

No hay una comunicación entre los docentes de un grado educativo y otro, entre una asignatura y otra, para hacer las valoraciones pertinentes y que por lo tanto los conocimientos de los alumnos se ven fragmentados al ingresar al siguiente grado educativo.

 

Hay una tendencia generalizada a poner un énfasis mayor en la evaluación de los productos o resultados y a descuidar los aspectos relacionados con las condiciones y los procesos de enseñanza y aprendizaje. Además, tales resultados se obtienen mediante la aplicación de instrumentos que han sido duramente cuestionados, pero que aún gozan de bastante popularidad en las escuelas: las llamadas "pruebas objetivas". Esta práctica ha sido bien aprovechada por los mercaderes de la educación que hacen grandes negocios con la venta de tales pruebas; además, ha sido el substrato sobre el cual el Centro Nacional de Evaluación (CENEVAL) camina en la educación básica.

 

Como una estrategia conductista para hacer que los maestros se presionen para lograr mejores niveles de aprovechamiento escolar en sus alumnos, el gobierno les ha impuesto un esquema de evaluación (que tiene por factores la antigüedad, el grado académico, los cursos de actualización recibidos, el desempeño profesional, el aprovechamiento escolar de sus alumnos y las tareas de apoyo educativo), que más que derivar en un sistema de estímulos se convierte en un arbitrario sistema de premios y castigos, en donde se ve drásticamente afectado su nivel salarial y, en última instancia, su nivel de vida.

 

 

VI. Investigación e innovación educativa

 

 

Los docentes carecemos de una cultura de la investigación y la innovación educativa acordes a las exigencias del desarrollo social, político, económico y tecnológico que estamos viviendo. Dicha cultura no se ha promovido en serio por parte de las autoridades educativas. Es notoria la falta de recursos para estas actividades.

 

Las instituciones de educación superior son las que más han procurado incorporar en sus planes de trabajo las tareas de investigación, pero por lo general tienen serias dificultades para concretarlas: disponen de escaso presupuesto y el que hay sólo se aplica si se presentan proyectos que, para aprobarse, deben seguir un arduo camino burocrático y ser evaluados generalmente siguiendo criterios eficientistas; la mayoría no dispone de acervos bibliográficos y documentales, ni de los servicios de consulta a bancos de información computarizada que apoyen los procesos investigativos; es reducida la planta de profesores de tiempo completo que pueden destinar a la investigación la mayor parte de su tiempo contratado debido a que son excesivas las cargas de docencia; la formación para la investigación es aún precaria y generalmente los que intentan desarrollar dicha actividad se sienten abandonados a su suerte que regularmente optan también por abandonar los esfuerzos investigativos; etc.

 

En la educación básica la situación es todavía más crítica: las carencias que se observan en la educación superior aquí quedan reducidas prácticamente a la nada.

 

Hay un discurso que considera que los docentes deben ser al mismo tiempo investigadores. Este discurso ha tenido buena aceptación entre los docentes, sin embargo no se ha concretado debido a la falta de recursos para hacerlo. Sólo el proyecto TEBES (Transformación de la Educación Básica desde la Escuela), auspiciado por la UPN y la SEE ha tenido alguna continuidad, más debido a los esfuerzos de los participantes y a su voluntad, que a los recursos que se les proporcionan (que sí los hay, pero marcadamente insuficientes).

 

Otro mecanismo, que más que para promover la investigación y la innovación educativa, ha sido diseñado para el cumplimiento eficiente de los programas oficiales de educación básica, es el de los cursos y demás servicios ofrecidos por los Centros de Maestros (CEDEPROM). Hasta ahora todos los servicios que ofrecen tienen un componente marcadamente burocrático y sus contenidos no rebasan las orientaciones acríticas sobre la sociedad, la naturaleza y el conocimiento. Es más, a veces más que estimular la creatividad, lo que logran es disuadir al magisterio de preocuparse por su actualización continua pues le exigen desplegar arduas tareas fuera de su ámbito de trabajo, con altos costos económicos y, en general, en condiciones de mucho sufrimiento para ellos y sus familias.

 

Anteriormente se distribuían discrecionalmente (por amistad, por compromiso o para resolver momentáneamente algún conflicto) algunas becas-sueldo o becas-comisión entre los trabajadores de la educación. A partir de las orientaciones del Proyecto Político Sindical de la Sección XVIII del SNTE, se han logrado establecer criterios y procedimientos transparentes para su otorgamiento, así como ampliar el número de beneficiados. A pesar de ello, el número de becados sigue siendo mínimo; el seguimiento de los mismos no ha sido adecuado y generalmente cuando regresan a sus centros de trabajo no aplican los conocimientos adquiridos, ni en la docencia, ni mucho menos en la investigación y la innovación educativas.

 

Morelia, Mich., 28 de enero del 2000

 

 Volver arriba

 

      Continúa

 

 

 

 

SNTE

Sección XVIII

Michoacán

 

 

Volver la inicio del sitio

 

 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1