Foro sobre la Economía y la Empresa

Montevideo, octubre de 1998

Frankl y Lubich

Ponencia del Dr. Roberto Almada Carreño

Introducción

Es para mí un gran desafio sentar las bases antropológicas que servirán de referencia para las reflexiones que este Foro sobre la Economía y la Empresa, quiere emprender en estos días. Siento el desafio todavía mayor, cuando tendré que basarme en los cardinales de dos autores que se caracterizan ambos, por ser de una riqueza inagotable. Como lo es el pensamiento de Chiara Lubich, inspiradora del Movimiento Humanidad Nueva y el de Viktor Frankl quien desarrolló una nueva forma de pensar la psicoterapia a la que llamó: Logoterapia.

 Son dos personas de nuestro siglo. Chiara Lubich, italiana, cuenta hoy con 78 años, se encuentra en una fase de vida de gran creatividad y vitalidad y Viktor Frankl, austríaco, acaba de concluir su existencia el pasado año, luego de cumplir 92 años, con la satisfacción de haber concluido una vida rica de sentido y realizaciones.

No se conocieron; pero miran el mismo mundo con los ojos de la esperanza. Para ambos la guerra fue dramática; pero a ninguno de los dos se doblegó. Es más, para Lubich, en medio de los bombardeos de su Trento natal, la guerra coincide con el fulgurante descubrimiento de una nueva vida basada en los principios del Evangelio y para Frankl, quien padece la deportación a los Campos de Concentración y la pérdida de casi toda su familia, un confirmar que la vida siempre tiene sentido más allá de las más atroces circunstancias.

Ninguno de los dos tuvo miedo de innovar. Lubich con 23 años inyecta en la espiritualidad católica tradicional palabras como amor, santidad del laicado, unidad de la Iglesia, generando un movimiento espiritual muy vasto con iniciativas y realizaciones concretas al servicio del hombre, que hoy cuenta con unos 4 millones de adherentes pertenecientes a los cinco continentes, creyentes de los más variados credos y hasta agnósticos.

Frankl también quiebra con el pensamiento científico corriente de la época. El entusiasmo por la ciencia había hecho pensar, en el principio del siglo, en un hombre condicionado desde su organismo y determinado por su pasado o su realidad social. Frankl rompe con este concepto. El hombre es más que una cadena de oxidación, más que un conjunto de conductas aprendidas, más que energía sexual canalizada, el hombre para Frankl comienza a aparecer justamente allí donde nada lo condiciona, donde era donde es un ser que decide libre y responsablemente.

Tienen en común un optimismo casi obstinado.Comparten también una mirada religiosa de la vida. Frankl judío, vive su religión en forma privada, íntima, reflexiva, familiar; Chiara, cristiana católica, mística y comunicativo, anuncia y comparte su creencia sin un vano proselitismo pero con firmeza y audacia.

Ambos fueron reconocidos con premios y doctorados "honoris causa", a pesar de no ser personas amantes de aparecer en la vida pública y en los medios de comunicación. Son dos personas de nuestro siglo. Chiara Lubich, italiana, cuenta hoy con 78 años, se encuentra en una fase de vida de gran creatividad y vitalidad y Viktor Frankl, austríaco, acaba de concluir su existencia el pasado año, luego de cumplir 92 años, con la satisfacción de haber concluido una vida rica de sentido y realizaciones.

Frankl dice que el servicio mayor que podemos hacerle a la psicoterapia no es dotarla de nuevas técnicas sino el de darle una antropología que encuadre su accionar. Creo que extrapolando lo mismo se podría decir de la economía. Y es por eso que no falté a la cita cuando me propusieron este tema. 

De todas formas siendo la tarea encomendada tan vasta, me referiré solamente al hombre como ser en relación, aspecto antropológico que puede dar un gran aporte a la economía que tiene como objetivo la felicidad del hombre a través del intercambio de bienes. Es un tema largamente tratado y sentido por los autores que nos ocupan. No existe un paralelismo y es impropio hacer un concordismo. Los imagino comunicándose, entusiasmándose el uno del otro y sumando en la diversidad. Chiara diría que Dios nos dio como un regalo la diversidad para que pudiéramos deseamos y amarnos y en esa relación de consenso y de diversidad escuchamos sus ideas. 

El hombre, ser en relación

Livia di Cagno en uno de sus estudios titulados "El neonato y su mundo relacionar" cumple un riguroso y agudo análisis de la relación madre - neonato en los primeros cuatro días de vida. Esta relación se la observa en numerosos videos grabados sobretodo en el momento del amamantamiento. Sus conclusiones son revolucionarias. La científica subraya fuertemente la reciprocidad de las relaciones niño - madre a través de procesos de exploración y estimulación que son específicos de esos primeros días de vida.

Descubre, entonces, elementos comunicación y expresividad a través de un comportamiento vocal, visivo y mímico con alternancia de tumos en la vida psíquica de las primeras horas. Estos estudios dejan atrás el concepto de una supuesta fase autística simbiótica en el recién nacido que recién se comenzaría a superar pasados los primeros 5 / 6 meses.

Como vemos estos estudios hechos con rigurosidad científica comienzan a orientarnos hacia un hecho fundamental que ya la filosofía antropológica desde su propia metodología, alejada de los laboratorios, había enunciado: ser hombre significa ser en relación: relación con el mundo, relación con los otros, relación con Dios.

1- Relación con el mundo

Diré como premisa que para Frankl, siguiendo el camino de Max Scheler, el mundo no es un habitat para el hombre. 0 con otras palabras, no es un lugar de estímulos que generan, provocando en forma condicionada por la naturaleza, la acción de éste.

Para Viktor Frankl la esencia del hombre está en su autotrascendencia que le permite abrirse a su mundo. Por ello podemos decir que ser persona es estar volcado hacia algo o hacia alguien. En otras palabras, la esencia de lo humano está en el comprometerse integralmente con una tarea, con un amigo, con la persona amada, etc. De esta concepción resulta un claro compromiso con los otros, con la comunidad, con el mundo, a través de la realización de valores, libremente elegidos. Y de elección se trata. El hombre frankliano es un hombre creativo, en cada momento al tomar una decisión rescata del mundo de las posibilidades un hecho que queda "eternizado" en la historia, como de la misma forma deja caer en la nada la circunstancia no elegida.

El mundo de este hombre frankliano es un mundo vivo que pregunta, que ofrece posibilidades y que pide respuesta. Y gracias a que este ser hombre está imbuido de libertad y de responsabilidad.

Sintetizando ser en relación con el mundo para el profesor vienés, es autotrascendencia como respuesta comprometida a través de los valores creativos.

¿Y qué es el mundo para Chiara Lubich? "Todo es sustancia de amor". Todo entonces, las plantas, los animales, el cosmos y también la creación del hombre, con el trabajo, las ciencias, el arte, la política, etc.

Y no sólo las cosas son sustancia de amor sino que están en comunión de amor. "Y Dios bajo las cosas hacía de manera que ellas no fueran así como nosotros las vemos; estaban todas conectadas por el amor, todas - por así decir - enamoradas la una de la otra, Por lo cual si el arroyo acababa en el lago era por amor. Si un pino se erguía junto a otro era por amor".

En forma análoga al Dr. Frankl, pero con un lenguaje centrado en lo teológico místico, expresa que la relación del hombre con el mundo es una relación de paternidad. Así se expresa: "Todo debe ser tratado con el amor del Padre hacia el Hijo. ¡Qué corazón ancho y que sonrisa de Dios sobre las cosas a través de nuestros ojos!".

Los psiquiatras distinguimos una intuición mística de una idea sobrevalorada patológica por la concreción posterior en la persona que la produce y a su alrededor, Podríamos entonces decir que la prueba de genuinidad de estas intuiciones de Chiara está en el desarrollo posterior de innumerables iniciativas políticas, sociales y económicas, de compromiso ecológico, de trabajo por la paz y la difusión de esta nueva mentalidad con vasto alcance.

2- La relación con los otros

Este mundo, diría Frankl, es un mundo rico de tareas para realizar y de seres para amar. Y digámoslo con franqueza el mundo de los otros nos fascina de tal manera opaca a veces el mundo de las cosas. Martin Buber, el filósofo judío, expresa maravillosamente esto en sus apuntes biográficos:

"Si cuando era joven, me hubieran pedido de elegir entre una relación sólo con hombres o sólo con libros, me hubiera pronunciado ciertamente a favor de los segundos. Pero luego mi opinión cambió decididamente. No es que haya hecho experiencias más positivas con los hombres que con los libros - al contrario, en mi camino encontré más frecuentemente libros que hombres capaces de ofrecerme un placer puro -, pero las muchas experiencias negativas con los hombres alimentaron mi vitalidad como no lo pudo lograr el libro más noble, y las positivas transformaron delante de mi, la tierra en un jardín.

Ambos tienen dones para darme. El espíritu me dona su maná: los libros; el mundo tiene listo para mi un pedazo de pan negro con cuya cáscara puedo romperme los dientes y del cual nunca quedo saciado: son los seres humanos. ¡Ah! ¡Cómo amo a estos confucionarios y tontos! Admiro los libros - aquellos que leo verdaderamente - mucho más de cuanto podría amarlos. Mientras que de las personas más admirables recibo siempre algo más para amar que para admirar. Siempre algo más de este mundo que justamente está aquí como el espíritu no podrá nunca estar. Sin duda está por encima mío y "es", pero no está aquí. Está sobre mi en su imponencia y me pronuncia desde arriba hacia abajo la sublime sentencia: los libros.

Hay una prueba infalible. Ensimismados en los orígenes del mundo, donde estas solo, el único ser sobre la tierra, y donde podrías recibir uno de los dos: libros u hombres. Cierto, a veces siento que alguien elogia la propia soledad, pero puede hacerlo sólo porque en el mundo hay siempre otros hombres, aunque estén lejos. Yo no sabía nada de libros cuando nací del seno de mi madre, quiero morir sin libros, tomado de una mano. Es verdad que a veces cierro la puerta de mi habitación y me sumerjo en un libro, pero sólo porque puedo reabrirla y hay una persona que alza su mirada hacia mí."

Para la Logoterapia de Viktor Frankl este "ser en el mundo" significa ser el uno con el otro o ser el uno para el otro. El mundo adquiere su principal significación en el otro, en el tú. Resulta entonces evidente que el hombre se pone y se constituye como existencia descentrado, abierta, referida intencionalmente a otro, a otro fuera de sí y es entonces existencia disponible para los otros.

Con respecto a ésto, Viktor Frankl dice: "El yo es yo sólo en el tu ".. 'El sentido de la plenitud existencias que confiere el amor, radica en la autotrascendencia de un yo y de un tu en la unitaria realidad del nosotros".

La superación de la individualidad en la unidad del nosotros significa el constituirse de dos personas en un único destino interior, que no significa evidentemente disolver la singularidad o limitar la realidad o el espacio del yo.

Sigue comentando Frankl: 'El amor está marcado por un carácter de encuentro y encuentro significa siempre relación de persona a persona".

La actitud interior de quien se encuentra con otro está bien descrita por Guardini como un liberarse del espacio de la escena personal con una apertura indefensa. Para Frankl, amar es un movimiento de visión anticipadora sobre las posibilidades no realizadas del ser amado. Este abrir el "poder ser" de la persona amada habla de una intuición especial que asiste a quien ama con respecto al amado. En este sentido Viktor Frankl afirma "el amor intuye algo que no existe todavía en el otro" "el amor abre un poder ser y en su mirada de penetración espiritual intuye las posibilidades personales no todavía realizadas,, posibilidades que todavía están escondidas,".

La misma muerte, que comporta la disolución del existir de la persona humana, no mata su unicidad, su "ser así y no de otra manera", la persona amada queda como presencia existencia¡ sumergida en un halo de misterio que la hace presencia no revelada, pero presencia al fin. Es por eso es que Marcel afirma: "Amar a otro significa decirle tu no morirás". Con altura se expresa esto en uno de los más bellos pasajes del "Hombre en busca de sentido" de Viktor Frankl: ""Mi mente se aferraba aún a la imagen de mi mujer. Un pensamiento me asaltó: ni siquiera sabía si ella vivía aún. Sólo sabía una cosa, algo que para entonces ya había aprendido bien: que el amor trasciende la persona física del ser amado y encuentra su significado más profundo en su propio espíritu, en su yo íntimo. Que esté o no presente, y aun siquiera que continúe viviendo deja de algún modo de ser importante. No sabía si mi mujer estaba viva, ni tenla medio de averiguarlo, pero para entonces ya había dejado de importarme, no necesitaba saberlo, nada podía alterar la fuerza de mi amor, de mis pensamientos o de la imagen de mi amada. Sí entonces hubiera sabido que mi mujer estaba muerta, creo que hubiera seguido entregándome -insensible a tal hecho- a la contemplación de su imagen y que mi conversación mental con ella hubiera sido igualmente gratificante. "

Para Chiara "ser en relación con los otros" es amar. Desarrolla, al igual que Erich Fromm, el concepto de que amar supone un arte, una disciplina con sus leyes, una cualidad que se adquiere también con la práctica. Entre los elementos más significativos de su "arte de ama¡" está el "hacerse uno con el otro": "...¿Qué significan y que exigen estas dos pequeñas palabras (hacerse uno), tan importantes al punto de ser la forma de amar? No se puede entrar en el alma de un hermano para comprenderlo, para entenderlo, para compartir su dolor, si nuestro espíritu está rico de una preocupación, de un juicio, de un pensamiento..., de cualquier cosa. El "hacerse uno" exige espíritus pobres, pobres de espíritu. Sólo así es posible la unidad". 

Antonio María Baggio es profesor de Etica Social en la Universidad Gregoriana de Roma y pertenece al grupo de intelectuales cercanos a Lubich y desarrolla las consecuencias sociales de esta actitud del amar. Según este autor el otro me identifica, me dice quien soy, desde un movimiento del hacerse uno recíproco. Cuando el otro llega a ser objeto de nuestra atención nos lleva a la realidad, fuera de la práctica del sistema de imágenes porque, gracias al otro, es que conozco lo distinto de mi, llego a ser consciente de la diferencia, y por lo tanto reencuentro mi punto de vista, es decir mi capacidad de ser auténticamente mi mismo y de desarrollar un proyecto para mi existencia, un proyecto que no excluye al otro, sino que lo considera indispensable para la propia realización. 

Pero para vivir en esta realidad es necesario hacerse capaz de "hacerse el otro", de vivir el otro" que, en la relación quiere decir "haberse hecho por el otro". ... si el hacerse el otro es recíproco se llega a un hacerse el uno al otro, único ser, un existir juntos (comunidad), desde la capacidad de sentir juntos (simpatía), de compartir (amistad), de considerar propios los problemas del otro (solidaridad)...

Si se llega a tomar al otro en serio, de hecho, la capacidad de conformarse a él se vuelve capacidad de comprenderlo, de vibrar junto a él íntimamente. 

( .... el otro es el camino para liberamos de todo aquello que nos es inútil; silo escucho, si lo acojo, si lo hospedo, por así decir dentro de mí, él toma su espacio, me obliga a que tire todo el resto para poder estar, Ideas y conjeturas equivocadas, miedos y prejuicios, fantasmas, están obligados a retirarse si le tomo en serio sus exigencias.

El entra y empuja contra los límites de mi disponibilidad. Estaba dispuesto a dar un poco pero las circunstancias me llevaron, de a poco a dar cada vez más.

Los límites que muchas veces ponemos a nuestra generosidad son mucho más angostos que nuestra verdadera grandeza interior, y el otro, derribándolos te hace mal pero te los hace descubrir.

El otro, en definitiva, si lo tomas en serio, te lleva antes o después, a estar "solo" contigo mismo, te obliga a que dirijas la mirada desde la dispersión del afuera hacia dentro, donde se descubre el mar inmenso de la interioridad.

Se descubre la verdadera soledad no en la separación de los otros, en la autonomía del yo sino el liberarse de la "exterioridad"... premisa necesaria para poder reconocer una profunda e íntima relación con los otros.

Tenemos entonces, que recibir nuestra identidad del otro, porque es el otro "quien nos llama por el nombre?'.

Creo que Chiara Lubich aporta a la reflexión del pensamiento 'del ser con los otros' la necesidad de la reciprocidad como punto de partida y de llegada de todo encuentro: "He sentido que yo he sido creada como don para quien está a mi lado y quien está a mi lado ha sido creado por Dios como don para mí..."

3- La relación con el mundo de lo totalmente Trascendente

Ya hemos comprendido a través de lo que fuimos hilvanando que para Chiara Lubich toda relación del hombre con el mundo de las cosas y con el mundo de los otros tiene origen en la relación ontológica con Dios. Así lo expresa: "Ahora bien, si la característica esencial del hombre está en su relación con Dios en el campo del ser (si el hombre es hombre porque es imagen de Dios), para realizarse plenamente, él tiene que vivir y desarrollar esta relación también en el campo de la existencia; dado que ha sido creado en relación con Dios, tiene que realizarse asimismo en su relación con Dios.

Cuanto más se profundiza, se vive y se enriquece la relación con Dios, esencial a la naturaleza del hombre, tanto más el proprio hombre se realiza, tanto más él es feliz. Adhiriéndose al designio de Dios sobre él, conformando su voluntad con la de Dios, el hombre se realiza plenamente como hombre".

"... el hombre, hecho a imagen de Dios que es Amor, encuentra la propia realización justamente en el amar, en el dar. Esta exigencia está en lo más hondo de su ser, sea creyente o no".

Frankl tiene un libro que en su título manifiesta su postura con respecto a esta relación, en el mismo habla de una presencia ignorada de Dios en la estructura inconsciente del hombre.

Luego de un primer capítulo introductorio en el que explica su análisis existencias de la persona basándose en su búsqueda de sentido, aborda la idea del hombre como ser responsable. Dice: "Hemos de afirmarlo, el ser responsable o, en su caso, el tener responsabilidad es la base fundamental del ser hombre en cuanto constituye un algo espiritual, y no meramente impulsivo; el análisis existencias tiene por objeto el ser hombre precisamente no como ser impulsado, sino como ser responsable; dicho de otro modo, la existencia (espiritual!)".

Esto lo lleva a la idea de que existe un inconsciente espiritual: "el inconsciente no se compone únicamente de elementos ¡repulsivos, tiene asimismo un elemento espiritual; el contenido del inconsciente aparece así fundamentalmente ampliado, y el inconsciente mismo clasificado en impulsividad inconsciente y espiritualidad inconsciente".

Luego considera el problema de "la existencia espiritual frente a la facticidad piscofisica", que en su psicoterapia tiene relevancia práctica: "Efectivamente en la psicoterapia se trata en todo momento de movilizar y hacer valer una y otra vez la existencia espiritual, precisamente en el sentido de un estado de responsabilidad libre que nos ponga dicha existencia ante los ojos, contraponiéndola a la condicionalidad, sólo en apariencia tan fatal, de la facticidad psicofisica. Frente a esta facticidad es menester, pues, despertar la conciencia de libertad, de esa libertad y responsabilidad que constituye lo propio del ser hombre". Concluye que la persona "tiene" un algo psicofisico y "es" algo espiritual.

Dedica luego un capítulo a la interpretación analítico existencias de sueños demostrando la existencia de una religiosidad inconsciente.

Sigue con un análisis existencias de la conciencia en relación con su trascendencia: "Toda libertad tiene un 'de que' y un 'para que ' es libre el hombre, la respuesta es: de ser impulsado, es decir que su yo tiene libertad frente a su ello; en cuanto a 'para que' el hombre es libre, contestaremos: para ser responsable. La libertad de la voluntad humana consiste, pues, en una libertad de ser impulsado para ser responsable, para tener conciencia". Y sigue: "sólo podría ser siervo de mi conciencia si, al entenderme a mí mismo, entiendo esta última como un fenómeno que trasciende mi mero ser hombre, y por tanto me comprendo a mismo, comprendo mi existencia, a partir de la tendencia".

Basándose en esto, debe aceptar la instancia "extrahumana" que si bien reconoce no poder definirla, la considera de un forzoso carácter personal. Concluye, basándose en este "inconsciente trascendental", que habría siempre en los hombres una tendencia inconsciente hacia Dios (de ahí el título del libro: "La presencia ignorada de Dios"). 

La relación del hombre con lo Trascendente es entonces prototipo de toda relación para Chiara Lubich y 'frente a Quién ético' para Frankl. 

Conclusiones

El hombre como ser en relación plantea centrar la existencia en diálogo. El hombre padre y servidor de las cosas, alteridad que vincula e identifica en los otros, tu genuino de la Trascendencia. ¡Cómo no imaginamos una forma económica basada en estos principios! Juan Pablo 11 dice que sólo quien tiene grandes ideales construye la historia y por lo tanto este Foro supone un augurio.

Me explico, Frankl refiriéndose a la conciencia como órgano de sentido dice: "...el significado no puede ser dado arbitrariamente sino que debe ser encontrado responsablemente. Habría podido decir que debe ser buscado en la conciencia. La conciencia se puede definir como la capacidad intuitiva de descubrir el significado único y singular escondido en cada situación. Desde el momento que este significado es único, no cae bajo una ley general, es una capacidad intuitiva de la cual la conciencia es el único medio para tomar el significado gestáltico.

Además de ser intuitiva, la conciencia es creativa. Frecuentemente la conciencia ordena al hombre de hacer algo que contradice lo que la sociedad pide o el grupo al cual pertenece. Supongamos estar en una tribu de caníbales. La conciencia creativa de un individuo puede llegar a la conclusión que en esa situación, es más significativo ahorrar la vida de un enemigo que matarlo. De esta forma la conciencia puede dar comienzo a una revolución, en cuanto que aquello que en un comienzo es un significado único, puede llegar a ser un valor universal: <no debes matar>. El significado único de hoy es el valor universal de mañana'.

Entonces mi augurio, que podamos desde estas intuiciones, realizaciones pequeñas o grandes, desde esto que es sumamente significativo para nuestras consciencias, construir el valor universal de mañana'.

 

 

 

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