El austríaco Hermann, catedrático de Economía Nacional en la Academia Militar de Wiener-Neustadt está considerado como el inventor de la tarjeta postal. En julio de 1869 propone la creación de un nuevo efecto postal consistente en una cartulina con texto abierto y franqueo reducido, ideas básicas de lo que aún hoy es la tarjeta postal. La autoridad postal del Imperio Austro-Húngaro, convencida de la bondad del proyecto, autoriza su emisión y el primero de octubre de ese mismo año ya está en circulación.
Pero esto no es todavía la tarjeta postal ilustrada. En realidad consistía en una cartulina de 12x8,5 cms. en uno de cuyos lados había un sello impreso, algunas inscripciones y un espacio para la dirección, mientras que la otra cara quedaba libre para el texto. La tarjeta tuvo una gran aceptación y para 1871 ya la habían adoptado Alemania, Inglaterra, Suiza, Prusia, Bélgica, Holanda y Dinamarca. En 1872 Suecia, Noruega y Rusia, Estados Unidos y Francia en 1873, e Italia en 1874.
Por lo que respecta a nuestro país, en 1871 el Gobierno español dicta las normas oportunas para la puesta en circulación de las tarjetas postales pero todo queda supeditado a la emisión de las mismas y varios cambios sucesivos de Gobierno, que tan corrientes eran por aquellos años, van retrasando la cuestión. En este estado de cosas, con la normativa publicada, sólo pendiente de la emisión oficial, y las tarjetas circulando por media Europa, incluso quizás llegando ya a España, algunas personas toman la iniciativa de emitir tarjetas por su cuenta, adaptándolas a la normativa legal. En poco tiempo se emiten al menos dos docenas de tarjetas postales en diferentes lugares de España. En su mayoría están realizadas por editores y libreros, como propaganda para sus clientes, pero unas pocas se hicieron para su venta y uso público. Por fin en 1873 aparece la tarjeta oficial y quedan prohibidas las emisiones privadas. Tiene unas dimensiones de 8,9x13,5 y lleva un sello impreso de 5 céntimos, justo la mitad del precio del correo ordinario.
Durante los dos primeros años de vigencia la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (F.N.M.T.) llegó a confeccionar 3.310.500 tarjetas postales, lo que nos revela el enorme éxito de la nueva forma, sencilla y barata, de comunicarse a distancia. Multitud de notificaciones familiares y comerciales no requerian una especial confidencialidad ni tenían por que ser excesivamente largas y la tarjeta postal era mucho más barata.
En 1878 la Convención Postal Universal generalizó el uso de la tarjeta postal en todos los países civilizados y su consumo masivo se fué consolidando. Esto unido al constante perfeccionamiento de las artes gráficas durante el siglo XIX, un incipiente consumismo y la consiguiente aparición del fenómeno publicitario hicieron inevitable una transición de la tarjeta postal oficial a la tarjeta postal ilustrada, editada y comercializada de forma privada al margen de las oficinas de correos.
Ya desde 1870 aparecen en Alemania tarjetas postales adornadas con ilustraciones, confeccionadas por el litógrafo Miesler, y en 1872 en Suiza el artista alemán Borich acosado por la penuria realizó dibujos sobre tarjetas postales que puso a la venta. A la vista del éxito obtenido contrató fotógrafos que tomaran vistas de los paisajes suizos para reporducirlas en tarjetas postales. Suiza era foco de gran cantidad de viajeros y excursionistas y los grandes hoteles y balnearios comenzaron muy pronto a editar postales para sus clientes. De esta forma nació y se fué poco a poco propagando la tarjeta postal ilustrada.
España tardó un poco en incorporarse a esta nueva moda ya que la orden de 1873 prohibió la circulación de tarjetas privadas. en 1887 cuando esta orden quedó derogada algunos de los antiguos editores de postales volvieron a repetir, pero fueron al principio tímidos y suaves dibujos ornamentales de pájaros y flores. No fué hasta 1892 en que la casa Hauser y Menet introdujo en España de forma clara y definitiva la terjeta postal ilustrada utilizando fotografías reproducidas mediante la técnica de la fototipia. Hasta hace muy poco no se conocían tarjetas circuladas anteriores a 1896, pero recientemente Martín Carrasco Marqués, coleccionista e historiador de la casa Hauser y Menet residente en Madrid, posee una tarjeta circulada en 1892.
Para los coleccionistas encontrar hoy tarjetas circuladas antes de 1900 no es fácil. Parece como si esa fecha marcara un hito. De 1898 y 1899 se encuentran no obstante ejemplares en colecciones especializadas, pero más atrás ya es más difícil. Esto no quiere decir naturalmente que no existieran casas editoras de tarjetas. Desde que Hauser y Menet lanzara las primeras, en 1892 como ya hemos apuntado, fueron muchos los que se aventuraron a seguirle, pero lo que llega hasta nuestros días es una ínfima proporción de lo editado en su momento y hasta 1900 no se inicia la verdadera explosión de la tarjeta postal ilustrada y lo que es más importante la costumbre social de su coleccionismo, lo que posibilitó que llegaran en mayor proporción hasta nosotros. Para hacerse una idea de lo que se dice conviene aclarar que Hauser y Menet vendió alrededor de 500 tarjetas en 1892 y en 1902 fabricaba 500.000 mensuales de una colección de 1.300 tarjetas diferentes de toda España
Este auténtico fenómeno social merece algunos comentarios. Durante las últimas décadas del pasado siglo se generalizó entre las clases pudientes la costumbre de formar álbunes con fotografías de viajes, ya fuera comprándolas en los propios lugares de origen durante el viaje en sí, o también adquiriéndolas cómodamente en las grandes ciudades europeas. Paralelamente las industrias fotográficas desarrollaron otro producto, las fotografías estereoscópicas, más populares aún que los grandes y pesados álbunes de viajes y más manejables. Las había de todos los países, con vistas de todas las ciudades, sus monumentos, pinturas, esculturas, etc. Pero la decadencia de estas manifestaciones gráficas corrió paralela al auge de las tarjetas postales ilustradas. La tarjeta postal asumió a la perfección el papel de vehículo masivo de transmisión de imágenes que hasta el momento venía desempeñando la fotografía original, mucho más cara. Coincidiendo con la perfección de las técnicas de artes gráficas, especialmente la fototipia, la tarjeta postal ponía al alcance de una gran mayoría la imagen fotográfica de cualquier parte del mundo. Recordemos que estamos en un mundo de escasas posibilidades gráficas para la mayoría de la gente. La fotografía es cara y pocos pueden permitírselo. La técnica permite ya la edición de libros y revistas ilustradas, pero los libros son caros y si son ilustrados mucho más. La tarjeta postal, con enermes tiradas de cada ejemplar, ponía el mundo de las imágenes a disposición de un número creciente de ciudadanos.
Actuar de ventana hacia el mundo para mucha gente que no podía viajar fué uno de los papeles desempeñados por la tarjeta postal, pero no el único. Recordemos también su parte de mensaje escrito. Francisco Carreras y Candi decía en 1903: "La comunicación por tarjeta postal ilustrada, puede calificarse de minimum de comunicación escrita. El que la utiliza, cuando no es por miras de coleccionista, suele aprovecharla, en la mayor parte de las veces, para salir del apurado compromiso de tener que escribirle a un persona a quien poco o nada tiene que decir".
Pensemos de nuevo en la gran cantidad de comunicaciones de tipo comercial o mercantil e incluso de sociedad que se vieron beneficiadas y fomentadas por la tarjeta postal. La enciclopedia Espasa dice, en 1928, en su artículo sobre la tarjeta postal: "La tarjeta postal ilustrada constituye una necesidad de la vida moderna y ha determinado un nuevo artículo de comercio a la vez que un ramo especial, muy importante de las artes gráficas".
Los grandes movimientos migratorios de principios de siglo contribuyeron no poco a la expansión de la tarjeta postal, pero sobre todo la costumbre del coleccionismo y su intercambio fueron en gran parte determinantes. De la bibliografía de la época y del propio exámen de las tarjetas se desprende que la mayor parte del coleccionismo estaba en manos de mujeres. Señoras y señoritas de clase acomodada encontraban en ello una distracción necesaria para llenar su ocio. El coleccionismo se efectuaba por intercambio postal, lo que realimentaba continuamente el sistema, ya que no era fácil encontrar en una ciudad vistas de otra.
Antes del año 1900 ya se comercializaron tarjetas postales en Málaga. El primer editor de tarjetas con vistas malagueñas fué Hauser y Menet, casa que ya había realizado fototipias con vistas de la ciudad desde 1891, y que en 1897 editó doce tarjetas con vistas de Málaga. Hasta veinticinco diferentes llegaron a editar de nuestra ciudad antes de 1900. También antes de este año Jorge Küstner, exportador de frutos del país domiciliado en Paseo de Sancha 15, editó al menos dos tarjetas encargadas a Hauser y Menet de su serie general, los números 69 y 184. La tarjeta circulada y fechada más antigua que se conece de Málaga es la núm. 69 de Hauser y Menet matasellada por Correos el 25 de diciembre de 1898. De 1899 ya hay más, casi todas de Hauser y Menet pero también otras, como una editada por un tal "L. Cañas", del que no se sabe nada más.
FOTOTIPIA DE HAUSER Y MENET. - MADRID |
Aquellas primeras ilustraciones se introdujeron con cierta timidez en las tarjetas postales, ocupando un tercio aproximadamente del espacio disponible. Al fin y al cabo había que dejar espacio para el texto. Sólo las tarjetas de Hauser y Menet cubrieron esta etapa en Málaga. Poco a poco fueron ganando cada vez más espacio, con lo que se reducía el del texto, ya que en la otra cara sólo podía ponerse la dirección. Esto originó en muchos casos que las imágenes quedaran garrabateadas de letras. Tal fué el problema suscitado que en 1905 la Union Postal Universal tuvo que dictar las normas precisas por las que se dividía el lado que anteriormente se dedicaba sólo a la dirección en dos partes, la de la izquierda para el texto y la de la derecha para la dirección, permitiendo de esta forma que el otro lado lo pudiera ocupar la ilustración con toda tranquilidad.
El primer editor de tarjetas postales malagueño y de cierta importancia fué el editor anónimo de la llamada "Colección Malagueña", de quien conocemos tarjetas circuladas a principios del año 1900 lo que hace suponer su existencia quizás desde 1899. También desde los primeros años del pasado siglo Ricardo Álvarez Morales, de la Librería y Papelería Álvarez, comenzó a editar tarjetas postales ilustradas. Otros editores malagueños pioneros fueron Papelería Catalana, Almacenes de la Llave, Fin de Siècle, Nicolás B. Nogueroles y Domingo del Río, todos ellos anteriores a 1905. Del período comprendedo entre 1897 a 1930, los principales editores malagueños, por el número y calidad de sus colecciones, son Colección Malagueña, Álvarez Morales y Domingo del Río.
FOTOTIPIA THOMAS. - BARCELONA |
Entre los editores nacionales que realizaron series con vistas de Málaga el más importante fué sin duda Hauser y Menet, de Madrid, pero también realizaron importantes trabajos en Málaga Thomas y Roisin, ámbos de Barcelona. De los extranjeros los más destacados en Málaga fueron los alemanes Purger & Co., de Munich y Stengel & Co., de Dresde y el suizo Photoglob, de Zurich (PZ).
Aparte de las tarjetas "geográficas", o de vistas, también eran corrientes las de dibujos, humorísticas, caricaturas, paisajes, felicitaciones, artistas y personajes, reproducciones de cuadros, las de glamour, románticas, temáticas diversas... , la variedad era enorme. Todo era poco para satisfacer la enorme demanda de los coleccionistas, muchos de los cuales llegaban a tener corresponsales en diferentes ciudades y se llegaban a enviar las tarjetas a diario. Pero a los editores locales prácticamente quedaba el asunto reducido a las tarjetas geográficas, con vistas y temas de la ciudad respectiva, el resto de temas era servido por las grandes casas nacionales y extranjeras. En Málaga no se editaron muchas tarjetas con temas no locales, pero hay algunas en la serie de Chocolates la Riojana, unas cuantas publicitarias encargadas por firmas malagueñas con retratos de artistas de la época y una serie muy curiosa sobre tauromaquia, de los primeros años, anterior a 1905, de la que no se sabe cual es el editor pero está litografiada en Málaga por Ramírez y Garcia.
Por lo que a Málaga se refiere la época dorada de las tarjetas va desde el año 1900 hasta 1920 aproximadamente. A partir de este momento inicia su decadencia hasta llegar a los años treinta en que casi se pierde por completo la afición. La progresiva implantación del teléfono, la popularización de las revistas y libros ilustrados y también determinados cambios sociológicos acaban con la costumbre de coleccionar e intercambiar postales. Los felices veinte terminan y se inicia en España un duro y doloroso período, pleno de miseria, que no acabaría hasta finales de los años cincuenta. Eran malos momentos para las tarjetas postales.
ALMACENES LA LLAVE. - MÁLAGA |
En primer lugar si estamos trabajando con tarjetas postales siempre podremos mirar su dorso. Si está dividido en dos partes es posterior a 1905. En cambio si su rayado es horizontal, sin dividir verticalmente, es anterior a esa fecha. También habrá que tener en cuenta que algunos editores usaban antiguos negativos para hacer sus tarjetas. De manera que una cosa es la antigüedad de la tarjeta y otra la de la imagen. A continuación tienes algunas claves para datar fotografías malagueñas. Estan basadas en las fechas de construcción, desaparición o modificación de varios elementos urbanos de esta ciudad.
Puente de Tetuán. El puente antiguo fué construido en 1860 y podemos distinguirlo fácilmente en las fotografías porque el puente propiamente dicho es más estrecho que los basamentos de piedra que lo sustentan. Entre 1913 y 1916 se construyó un nuevo puente de hierro más ancho que el anterior y como quiera que se aprovecharon en parte los sustentos antiguos, quedan éstos por tanto más estrechos que el puente. También en esta fecha se realizaron las escalinatas de acceso al barrio del Perchel.
Puente de Santo Domingo. El antiguo puente de madera se lo llevó la riada de 1907, construyéndose el de los alemanes en 1911.
FOTOTIPIA DE HAUSER Y MENET. - MADRID |
Puente de la Aurora. También el puente antiguo, sólo peatonal y de madera, se lo llevó la riada de 1907, siendo el actual inaugurado en mayo de 1930.
Puente de Armiñán. Fué inaugurado en marzo de 1913.
Fuente de Génova. Estaba situada desde el siglo XVI en la actual plaza de la Constitución. En 1807 se traslada al extremo oriental de la Alameda, aproximadamente donde está hoy la estatua del marqués de Larios. Precísamente con motivo del proyecto del monumento al marqués se traslada en 1896 al otro extremo de la Alameda, el occidental, junto al puente de Tetuán. Durante las reformas urbanísticas de 1924/27 se traslada al parque, para por último en el año 2000 trasladarse de nuevo a la plaza de la Constitución.
Fuente de las Tres Gracias. (o Tres Ninfas) En 1878/79 se encarga e instala en la plaza de la Constitución. En 1901 se desmonta y se lleva a la Cortina del Muelle, aproximadamente donde está hoy la fuente de la plaza de la Marina, donde permaneció mucho tiempo hasta que terminó finalmente donde hoy está, al final del Parque.
Plaza de la Constitución. En 1902 tras haberse trasladado un año antes la fuente de las Tres Gracias se coloca en el centro una gran farola que el periodista Manuel Altolaquirre bautizó como "el sonajero".
Tranvías. En 1905 se sustituyen los tranvías de mulas por los eléctricos.
Monumento al marqués de Larios. Se inaugura el 1 de enero de 1899.
EDICIONES ARRIBAS. - ZARAGOZA |
Alameda. En 1925 el paseo central deja de ser peatonal y se abre al tráfico rodado.
Parque. En 1897 se inician la obras del Parque en el nuevo terreno cedido por el Puerto y recientemente ganado al mar.
Farola. Se construyó en 1817, en 1909 se le agregó la segunda planta al cuerpo bajo la torre.
Alcazaba. Su rehabilitación comenzó en 1933.
Ayuntamiento. El actual edificio municipal se construyó en 1919.
Casa Correos. El antiguo edificio, en el Parque, se terminó en 1923.
Damos a continuación las fechas de construcción o terminación, sin más comentarios, de diferentes edificaciones.
Banco Hispano Americano. En la esquina de la Alameda con la calle Córdoba, 1906/14.
Jardines de Pedro Luis Alonso y de Puerta Oscura. 1937/49.
BENZAQUEN & Co. - GIBRALTAR |
Hotel Príncipe de Asturias. (más tarde Hotel Miramar) 1921/26.
Hotel Caleta Palace. 1920, desde 1943 hospital 18 de julio.
Fábrica de electricidad de la Malagueta. 1897/98.
Pantano del Agujero. 1911.
Barrio de Ciudad Jardín. 1927.
Estación del ferrocarril. 1862.
Palacio de la Tinta. (Hoy sede de la Confederación Hidrográfica) 1908.
Estación ferrocarriles suburbanos. (Hoy en Muelle de Heredia, dentro del Puerto) 1911.
Edificio sede de la Junta de Obras del Puerto. 1932.
Plaza de Toros. 1876.
Hospital Noble. 1870.
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