Mirador..... Armando Fuentes Aguirre Jean Cusset, ateo con excepción....
De politica y Cosas Peores... Caton Serenidad y Discrecion.....
La gaceta del Charro.. German Dehesa SCROOGE.....

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MIRADOR

Armando Fuentes Aguirre

6 Nov. 07

Jean Cusset, ateo con excepción de las veces que escucha un disco de Casals, dio un nuevo sorbo a su martini -con dos aceitunas, como siempre- y continuó:

-Quevedo inventó un verbo que por desgracia la Academia no recoge. Ese verbo es "deshombrecer". Significa quitarle a alguien su dignidad de hombre, de persona humana. Aquel que calumnia a otro comete un acto ruin de deshombrecimiento. Pero también se deshombrece él mismo, pues se infama y envilece en tal manera que se priva a sí propio de toda humanidad. No deshombrezcamos a nadie. Sólo así no nos deshombreceremos. Esto que parece trabalenguas es en verdad una verdad de amor.

Así dijo Jean Cusset. Y dio el último sorbo a su martini, con dos aceitunas, como siempre.

¡Hasta mañana!...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DE POLÍTICA Y COSAS PEORES

Serenidad y discreción

Catón

6 Nov. 07

Capronio, sujeto ruin y desconsiderado, le dijo a su mujer con tono hiriente: "Si tuvieras más firmes las bubis no necesitarías usar brassiére con soporte". Sin hacer caso de la expresión dolida de su esposa le dice en seguida con acento igualmente burlón: "Si tuvieras más firmes las pompis no necesitarías usar faja de doble resistencia". Harta ya de aquel maltrato le dice entonces ella: "Y si tú tuvieras más firme aquello que te platiqué yo no necesitaría llamar al vecino cuando tú no estás"... Al cumplir su primer año de casados, la esposa se dirige a su marido. "Pitoncio -le dice-. Ya hay bastante confianza entre nosotros. Dime sinceramente: ¿con cuántas mujeres has hecho el amor?". Responde él, cauteloso: "Si contesto tu pregunta ¿me prometes no enojarte?" "No me enojaré" -asegura ella. "Bien -replica el tipo-. Entonces voy a decirte, por orden cronológico, el nombre de las mujeres que he tenido: Clorilia... Herenia... Gémina... Tú... Crispa... Damaciana... Alberina... Téspera... Sulpicia..."... De todas partes vengo y a todas partes voy. No sé si algún cantor argentino haya dicho eso, pero yo lo digo ahora. Ando en la lengua siempre, y en esa ruta venturosa me lleno la pupila con el paisaje espléndido de este País, el nuestro, tan lleno de hermosuras. Y me lleno las cuatro salas en que está dividido el corazón con el cariño de la gente. Y -también esto hay que decirlo- me lleno la barriga con las innumerables maravillas de la cocina mexicana (de las mil y una cocinas mexicanas) y de los infinitos bebestibles que el mexicano sabe hacer. Precisamente ayer me tomé un par de copas de un sabrosísimo sotol que se hace en Parras de la Fuente, solar amado de mi natal Coahuila, de donde salen no sólo vinos tan buenos como los mejores que la Europa da, sino también esta bebida recia nacida en el desierto. Aquel sotol que dije, cuyo espíritu todavía me anda por el cuerpo, se elabora en las nobles y antiguas Bodegas de Perote, y tiene un lindo nombre: "El Mejicano", así, escrito con jota, como querían don Alfonso Junco y don Francisco J. Santamaría. Beber ese sotol es como beberse el desierto coahuilense con toda su bravía belleza, con toda su hondura y su misterio. Pero ése no es mi tema. Será, acaso, mi toma. Mi tema es el de los caminos a donde me llevan mis andanzas de juglar. En esas veredas, y en las posadas, oye uno muchas cosas. Y quiero decir hoy que Felipe Calderón y su señora esposa, doña Margarita, se sentirían contentos al oír las cosas buenas que la gente dice de ellos. Del Presidente se alaban su prudencia, su serenidad, el tino político que ha mostrado durante el tiempo que lleva al frente del Gobierno. A la Primera Dama se le elogia por su discreción, por su modestia, por el decoro con que actúa en todas las ocasiones en que participa. Las comparaciones no son buenas. Ya lo dice la sabiduría popular: Si se compara, alguien repara. Imposible es, sin embargo, dejar de hacer un parangón entre esta pareja y la otra que en el anterior sexenio padecimos y que en éste seguimos padeciendo. Y más no digo, porque al recordar a esa pareja pasada, y al pensar en sus dares y tomares -más tomares que dares-, me pongo en trance de encaboronamiento... Sigue ahora un cuento que no entendí. Me dicen, sin embargo, que es de muy alto contenido sicalíptico... Un hombre joven llegó a la farmacia y pidió un condón. Hoy es el cumpleaños de mi novia -le dice al farmacéutico-, y voy a hacerle un regalo. El de la farmacia sonríe, y le pregunta: "¿Quiere usted que se lo envuelva para regalo?" "No -responde el muchacho-. El condón es la envoltura del regalo"... (No le entendí)... FIN.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GACETA DEL CHARRO

Scrooge

Germán Dehesa

6 Nov. 07

Todos los comerciantes se van a ir al infierno; no hemos terminado de recordar a nuestros muertitos, cuando ya están celebrando la Navidad y las ventas de Navidad. Todos al infierno. Así decía una ilustrísima tía mía que se consideraba guardiana de los Evangelios y enviada personal (tripersonal, habría que decir) de Dios para mantener cada tradición dentro de su cauce. Mi tía ya está dando lata en otra parte, pero he quedado yo para intentar, año tras año, de contener las demasías, visiones y cursilerías a las que da pie la Navidad.

Debo confesar que mis intentos no han dado demasiado fruto, pero esto ocurre por la condición cobardona de los maridos quienes particularmente en esta época del año se dejan ordenar, gobernar y zarandear por esa fiera consumista con la que comparten el lecho, pero no esos cuentones de la tarjeta que comienzan a llegar en enero.

Señores: el Club de Scrooge entra en sesión permanente, misma que durará hasta el 15 de febrero una vez que hayamos dado frontal y denodada batalla contra el mamucas de San Valentín. Por supuesto que tenemos abiertas las inscripciones, pero de los recién ingresados, los catecúmenos, esperamos disciplina, constancia, intrepidez y docilidad cuando el Presidente Vitalicio, que soy yo, los mande por unas tortas.

Esta apertura de sesiones llega después de un domingo grisáceo donde en todos los rincones de esta capital hacía frío. Por la mañana fui al estadio para acompañar a nuestro Rector en su último partido de futbol que él podrá ver desde ese palco. La próxima vez, si es que la hay, será un partido de post-temporada y, como ya comenté, la tendremos que compartir con el sector canino de la tribuna donde opera una gavilla de malandrines comandados por un contador xalapeño. Este destino nos espera.

Por lo menos, nuestra despedida del palco fue gloriosa. La potente escuadra jarocha conoció la ira y la garra pumas y quedó irreconocible. Nomás ocho tiros le dimos y esto me hace sentir pena por mis paisanos, pero una indecible alegría por mis Pumas que, al parecer, ya se encontraron. Luego se verá.

Además del frío, este domingo de muertos nos atormentó con la omnipresente tragedia de Tabasco. Ese Tabasco que alucinaba a Graham Greene por la amenaza permanente contra su condición británica que Tabasco representaba. Tabasco era (¿seguirá siendo?) la ausencia de civilización. Bueno, pues esa agua tabasqueña humedeció la conciencia de todos y no hubo manera de resguardarse de ella. Está ocurriendo lo conmovedor y lo terrible simultáneamente. Un amigo querido y cercano me contaba de su visita al centro de acopio del Estado de Tabasco (Berlín No. 33 esquina Marsella) y de lo que ahí vio. Los cientos de capitalinos, en su mayoría de clase baja, donando con una generosidad conmovedora y entregando lo que a ellos seguramente les hará falta. Esto es lo que redime a México, el milagro de su generosidad. En cuanto su Charro Negro vea de qué modo es útil allá, me lanzo a trabajar en Tabasco. Nadie, creo yo, puede quedarse afuera y decir que a él no le incumbe. Conste que el que avisa no es traidor: me largo a Tabasco.

De regreso a la Capital paso a contarles que la elección del nuevo Rector se está poniendo sabrosa. Todo mundo dice que será Narro el sucesor de Juan Ramón. Pues que así sea, pero, desde hace meses, mi candidato para el cargo es Serrano Migallón, o dicho de otro modo, mi gallón es Serrano que es un universitario cabal y apasionado.

De los toros y del juego Patriotas-Potros mañana les cuento. Hoy el día se está yendo y yo con él.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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