14 de septiembre del 2005.

Aaacá. Se solicita casa
La biblioteca especializada en literatura infantil y juvenil más grande de América Latina consta de 18 mil ejemplares, la ha reunido IBBY de México y no tiene casa. Tú no lo sabes, lectora lector querido, pero IBBY significa International Board on Books for Young People, organización fundada en 1953 que en la actualidad tiene presencia en 60 países. Los que trabajan generosamente en el capítulo mexicano de esta benéfica asociación civil están, sin ninguna exageración, al borde de morir sepultados en libros.

Tengo un buen número de años trabajando con ellos y la experiencia me ha resultado enormemente saludable. Su alegre e infatigable tarea para formar "mediadores" entre los libros y la rugiente infancia tenochca es admirable y replicable (a la fecha y gracias a IBBY, se han formado 21 mil mediadores). Una de las beneficiarias directas de este programa es mi hija Viruta quien, en mucho gracias a éste, no se ha abandonado a los vicios disolventes. En IBBY de México se trabaja todo el año para desarrollar un proyecto de pequeñas y portátiles bibliotecas de barrio o de municipio (bunkos), en la elaboración de un boletín cuidadoso, prolijo y razonado que anualmente da noticias de los buenos libros que hay en el mercado para moconetes y chavos navos. Horas y horas de lectura minuciosa y de redacción de dictámenes legibles y divertidos se requieren para cíclicamente darle vida al boletín y a las diversas tareas de IBBY. Me felicito de su existencia.

Hoy en IBBY enfrentamos una grave crisis: se nos está cayendo la sede encima. De ti, lectora lector querido, espero que no reacciones estilo Bush, que dejes a un lado a tu perrito, y acudas presuroso en nuestro rescate. Lo tienes que hacer por tus hijos (los legales y los no tanto) y, aunque suene levemente pomposo, por nuestro País.

Ahí te va: necesitamos una casa con 800 metros cuadrados de construcción. Tras 26 años de incesante trabajo iluminado siempre por la buena y generosa voluntad de mujeres y hombres de México, IBBY requiere ya de un lugar definitivo para su biblioteca que crece cada año en 500 volúmenes como mínimo. Necesita también aulas para impartir sus cursos, un área administrativa y espacios amplios, iluminados y gratos para que niños, jóvenes y adultos se encuentren entre sí y se reúnan al amor de los libros.

De una vez lo confesamos: no tenemos lana. La casa que necesitamos tendría que ser donada o cedida en comodato. La lana que nos cae tiene que ser para los libros y para los que pastorean esos rebaños (o hatos, o bosques) de libros. Si se asoman a nuestra actual sede (Parque España 13. Teléfono: 5211 0492) verán que su donación será una bendición para nosotros, pero también -y esto es lo más importante- para el presente y el futuro de la lectura en nuestro País. Por cierto, si en alguna de las ciudades a donde llegan estos renglones hay lectoras y lectores animosos que quieran fundar el capítulo IBBY de su ciudad o región, acá les daremos cumplida información de nuestros logros, nuestras ingenuidades y nuestros fracasos, tan aleccionadores, por cierto. Lo real es que con tanto minijumento no vamos a ninguna parte.

Acá la dama, acá el caballero: pónganse guapos y denle cobijo a tantos libros al borde de la damnificación. A nuestro benefactor o benefactora, le ofrecemos su plaquita de bronce, un busto con Botox, una estancia de 15 minutos a solas en un elevador con el ultrasexy Presidente chino y un sensual fin de semana VTP con su Charro Negro o con la Gordillo (a elegir). Por cierto, la maestra podría ser la donante ideal (se supone que alguna vez en algún lugar estuvo cerca de algún libro); pero como ella no le va a atorar, por eso acudimos a ti lectora lector generoso. Lo crean o no, es su oportunidad de pasar a la historia. Sería un bello gesto (Beau Geste) ciudadano que todos agradeceremos. ¡Háblenle! Si no lo hacen, luego no se quejen de que sus chipotes resulten más asnos que aquellos que se graduaron con Pinocho en la isla regenteada por Strómboli después de haber sido raptados por Gedeón y el honrado Juan, dos truhanes igualitos a Montiel y Madrazo (¿quieren que sus hijos salgan así?, ¿verdad que no?, pues entonces, ayuden a IBBY). Una casita por amor al renglón.

¿Qué tal durmió? DCXXIII (623)


Acapulco. Narcoviolencia. Hechos aislados, dicen los justicieros. Todo hecho es aislado. Sigan durmiendo.

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