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Egresada de la UNAM. Conductora, comentarista y entrevistadora de programas de radio y TV. Moderadora y conferencista en diversos foros. Consejera Electoral en el DF en 1997. Distinguida con el Premio Nacional de Periodismo en diferentes a�os y el Premio Ondas Iberoamericano entre otros reconocimientos. Dirige y conduce la emisi�n matutina de "Hoy por Hoy" en W Radio y el programa que lleva su nombre en CNN en Espa�ol. Colaboradora de Reforma.

La Reforma

Carmen Aristegui F.
15 Sep. 07

Como dice el maestro: las cosas hay que decirlas cuando duelen. Trabajo en los medios. Soy periodista de la radio y la televisi�n. He seguido de cerca, como muchos otros, los acontecimientos m�s relevantes de este pa�s en materia legislativa, pol�tica y social de los �ltimos a�os. Creo que frente a los ins�litos acontecimientos que hemos presenciando millones de mexicanos en los �ltimos d�as, la abstenci�n y el disimulo no tienen cabida. Me pronuncio, desde aqu�, abiertamente a favor de la Reforma Electoral aprobada la noche del mi�rcoles por el Senado de la Rep�blica. Me pronuncio en contra del despliegue de fuerza e intimidaci�n que se ha desatado en el m�s amplio espectro de los medios en el pa�s en contra de los poderes establecidos, particularmente los del Congreso, por razones que distan mucho de las esgrimidas en esta pretendida cruzada libertaria. Me preocupa el tufillo golpista que percibo en algunos de mis colegas. No comparto en modo alguno la idea de que esta reforma constitucional ponga en riesgo ni mi libertad, ni la de ning�n ciudadano de este pa�s, para expresar opiniones de ning�n tipo. S� creo que la reforma significa un paso trascendente para la vida democr�tica de M�xico. Se abordan en ella aspectos fundamentales que restituir�an a los ciudadanos -si la C�mara baja y los Congresos de los Estados votan a su favor- el m�nimo de confianza y certidumbre que requiere una elecci�n. Con ella se desmontar�a un esquema de competencia electoral que ha sido rebasado y distorsionado hasta el extremo. �O alguien cree en serio que M�xico aguanta otra elecci�n como la del 2006? �O que se pueda soportar que sigamos teniendo procesos escandalosos como el de Veracruz de hace algunas semanas? �O peor a�n, ver con impotencia la construcci�n de candidaturas anticipadas como la de Pe�a Nieto, con padrinos identificables? No, esto no aguanta m�s. Lo que est� de por medio es la viabilidad de una vida democr�tica equilibrada, exenta de intervenciones indebidas, en donde la voluntad popular se exprese simple y llanamente en las urnas, sin m�s est�mulos que los que marca la ley. Se trata -y no es poca cosa- de lo que dijo con todas sus letras, el mi�rcoles por la noche, uno de los hombres cuya biograf�a pol�tica ha cruzado, no sin heridas, por esa realidad inocultable. Santiago Creel dec�a que esta reforma "...versa sobre los l�mites que debe tener el dinero sobre las campa�as pol�ticas... es el dinero lo que ha pervertido la relaci�n entre medios electr�nicos, partidos y candidatos, donde se mezclan intereses econ�micos, comerciales, pol�ticos e informativos". Habl� de esa relaci�n "...en la que nadie o casi nadie puede arrojar la primera piedra, y hay que decirlo con claridad, yo por delante, esa relaci�n en la que pol�ticos y medios somos corresponsables". Y s�, es el dinero el que dio al traste con el modelo de competencia electoral que hoy naufraga, pero no por el dinero mismo. Pudo mantenerse el esquema actual -dise�ado hace algunos a�os en los albores de la democracia electoral- que privilegia los recursos p�blicos sobre los privados y que ha significado una parte importante de los ingresos que recibe esta industria. Pudo haber sido, si no se hubieran cometido los excesos por cuenta de unos y otros. Los partidos permitieron que la f�rmula de crecimiento de los recursos p�blicos destinados a elecciones fuera creciendo hasta convertirse en una cifra monstruosa, inaceptable, para un pa�s como el nuestro ("la democracia m�s cara del mundo"). Por su parte, la estructura de poder instalada en la esfera medi�tica llev� tambi�n las cosas al l�mite, al aprovechar indebidamente el sometimiento de candidatos y partidos en este modelo que los induce desesperadamente a la obtenci�n de recursos y espacios por las m�s distintas v�as, l�citas o il�citas. Nadie puede ahora llamarse a sorpresa despu�s de lo ocurrido el a�o pasado. El sometimiento de candidatos y partidos a un esquema de esta naturaleza y con un r�gimen de concesiones que ha permitido una de las m�s altas concentraciones en el mundo, hizo posible la aprobaci�n de leyes federales como las de radio y televisi�n y telecomunicaciones que significaron para la clase pol�tica una franca humillaci�n. El yugo del esquema nos mostr� -salvo honrosas excepciones- a una clase pol�tica disminuida y timorata que se permiti� renunciar al inter�s general. Hoy buscan su reivindicaci�n. Ojal� lo logren. Legisladores como Pablo G�mez -que carga con el estigma que le dej� la ley de medios- resurgen hoy con firmeza. La votaci�n de la reforma dijo, es un hecho emancipador. Para que no quede duda de cu�l es el punto. La reforma nos ahorrar�a esc�ndalos como los ya vividos. �Qu� fueron -si no producto de esto- los "Amigos de Fox", el "Pemexgate" o el caso Ahumada? Nadie se salva. En los tres casos, en los tres partidos, la b�squeda por recursos para competir. A costa de lo que sea. �Alguien sabe cu�ntas campa�as en el pa�s han sido financiadas por intereses inconfesables? �Sabemos hasta d�nde llega el narcotr�fico? �No ser�a suficiente con saber que por lo menos la tercera parte de los spots, transmitidos en la Rep�blica durante 2006, tienen una procedencia desconocida?

 

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