EL TLC, ¿Éxito ó Fracaso?
Para aclarar las cosas, el Tratado de Libre
Comercio, (TLC) no es en realidad un tratado de libre comercio sino que es un
paso más decidido hacia la integración financiera, industrial y comercial de
México con los vecinos del norte, Estados Unidos y Canadá. Esto es tan cierto
que ya antes de firmarse este Tratado, nuestros intercambios comerciales con la
economía norteamericana representaban dos terceras partes de nuestros
intercambios comerciales con el mundo. En la práctica esto quiere decir que
nuestro vecino era y es casi el único cliente que tenemos. ¿Éxito ò fracaso
para quién?
¿Por qué hablamos de fracaso y no de éxito en la integración?
Porque la integración, lejos de mejorar nuestras finanzas, diversificar la industria nacional y acrecentar las exportaciones agrícolas e industriales que permitiesen mejorar nuestra economía y obtener divisas de intercambio comercial favorable, cada vez más nuestro país se empobrece con tales intercambios.
Hoy por hoy ya nos somos un país monoexportador de materias primas (principalmente petróleo) como en los ochentas; como no hay trabajo en nuestra nación, a pesar de tener derecho a un trabajo digno como marca la Constitución, ahora exportamos mano de obra barata, braceros inmigrantes a los EUA, y esto sin un “acuerdo migratorio”, propuesta que se a convertido en la panacea de la actual administración. Paradójicamente, esta fuerza de trabajo, es una, la principal, fuente de divisas del mal gobierno mexicano. Esto cobra más fuerza pues acontece sin algún tipo de “política económica”. ¡Brillante Contradicción!
La otra fuente de divisas, la exportación de petróleo, experimenta una balanza comercial deficitaria; pues si a las exportaciones petroleras les restamos los gastos de importación del sector petrolero, caemos en la cuenta que no es negocio el intercambio.
Para no mal juzgar al gobierno mexicano y adelantar resultados en su contra, hay que plantear el problema desde sus términos, se trataría de evaluar a la actual administración y a las administraciones neoliberales pasadas, que están administrando un país, México, como sí fuese una empresa. Pues bien, tales gobiernos no resisten la prueba:
La contabilidad nacional arroja cifras escalofriantes:
Es frecuente que el Sr. Presidente diga que el Producto Interno Bruto (PIB), esté creciendo, pero lo que no se dice es que junto con el cacareado crecimiento, también crece el déficit de la Balanza Comercial.
Veamos los datos:
|
Año |
PIB |
Déficit Comercial en millones de dólares |
|
1998 |
4.09% |
-15,993 |
|
1999 |
3.09% |
-14,042 |
|
2000 |
6.06% |
-18,523 |
|
2001 |
-0.02% |
-17,842 |
|
2002 |
0.80% |
-13,410 |
|
2003 |
1.40% |
-8,587 |
|
2004 |
4.04% |
-8,712 |
|
Promedio |
3.01% |
-13,872 |
Lo que es absolutamente obvio es que la suerte del crecimiento económico está amarrada a un crecimiento de las deudas, y una caída de la producción no permite la reducción de las mismas.
La siguiente cuestión es cuánto aporta la Balanza Comercial al crecimiento del déficit de la Balanza de Pagos, subsanando con mayor endeudamiento. Lejos de que la Balanza Comercial contribuya positivamente a financiar las necesidades del país, es una fuente de fuga de divisas que contribuye en el largo plazo a la bancarrota financiera del país (Deuda interna, externa, pasivos de Ipab, etc.), endeudamiento que supera más de la mitad del PIB.
Desde aquí nos preguntamos: ¿Dónde está la puerta de salida al desarrollo?, pues aún con el crecimiento económico estamos cada día más jodidos; con el TLC incluido ya, por más de una década y sin los resultados prometidos por el mal-gobierno.