LOS SALARIOS EN MÉXICO, EL PLUS DE LA GANANCIA PATRONAL

 

 

Anticonstitucionalidad de los salarios mínimos en México

 

En días pasados apareció una nota periodística que hacía referencia al aumento de los salarios mínimos en México para el 2006. Tal aumento fue del 4.0%, equivalente a $1.87 Centavos (un peso y ochenta y siete centavos) Algún comentarista noticioso dijo que eso no alcanzaba ni para un boleto del metro; un diputado comentó que sería bueno que desapareciera la Comisión de Salarios Mínimos (CNSM) porque ya no cumplía su función.

 

Debemos recordar que la función de la CNSM era hacer estudios para saber cuánto debían subir los salarios para contrarrestar la perdida del poder adquisitivo anual, producto del aumento de los precios de las mercancías y servicios, y así recomendar al gobierno el alza del precio de la fuerza de trabajo. Pues bien, al igual que la gran mayoría de las oficinas gubernamentales esta no está cumpliendo con su trabajo.

 

Si bien es cierto que en otro tiempo “las dirigencias sindicales charras” se congratulaban con el presidente en turno, ahora en la modernidad neoliberal, ni quien se acuerde de los salarios mínimos.

 

La pérdida del poder adquisitivo de los salarios es superior al 75.0% en términos reales, es decir, descontando la inflación; tal situación ha puesto en la indefensión a los trabajadores, pues en el presente no existe una sola oficina gubernamental en la cual se puedan quejar y mucho menos demandar que se les restituya la pérdida del valor de su fuerza de trabajo. Ni los mismos sindicatos “independientes” han podido hacer algo por sus agremiados, que se encuentran bajo la amenaza del cierre de sus empresas y la liquidación de los trabajadores inconformes.

 

El actual sistema de pagos de salarios se mide por la cantidad de salarios mínimos que se les paga a los trabajadores, cuando de acuerdo a la Carta Magna, el salario mínimo debe ser suficiente para que el trabajador pueda sostener a su familia (salario digno y remunerador como lo marca la ley), cosa que no sucede en realidad, y por lo tanto, este sistema es inconstitucional.

 

Preguntémonos a cerca de ¿qué dijeron las dirigencias y los lideres charros del Congreso de Trabajo en defensa de sus agremiados, como un tal Gamboa Pascoe, que por dedazo se dice representar al sindicalismo oficial? ¡Ni una palabra! pues ahora es el dócil y manso aliado de la oligarquía tecnócrata, al firmar el “Pacto de Chapultepec”. El otrora conocido como el “Dandy” de la clase trabajadora, enriquecido con las cuotas sindicales de sus agremiados, ha traicionado una y otra vez a los que dice representar con el beneplácito del actual gobierno conservador al estilo azul. No cabe duda que para que el sistema de corrupción permanezca es necesario que un muerto (La Güera) herede a otro muerto político (El Dandy)

 

Lo que en realidad representa el Congreso de Trabajo es un cascarón bastante caro y un bulto pesado para los trabajadores, que vive de las cuotas de sus agremiados, los sindicatos blancos y charros. Lo que en otros tiempos representó la relación sindicatos–gobierno en estructuras corporativas, pagó buenos dividendos de ambas partes, y hoy es una relación débil y en extinción, y representa un eslabón roto en la cadena de legitimidad política tanto del gobierno como de las centrales oficiales charras, como la CTM, CROC, CROM, etc.

 

El sindicalismo oficial y el independiente no han podido hacer frente a la avalancha del neoliberalismo expresada en la congelación y disminución de los salarios mínimos y reales. La clase obrera y el proletariado en general no encuentran las formas de contrarrestar su proceso de pauperización. A tal situación de disminución de salarios reales se debe añadir un proceso de desempleo creciente producto de la recesión económica que padece el país y de la ausencia de inversión física para generar nuevos empleos. El mismo sector maquilador ha visto reducir su planta laboral, como lo mostramos con los siguientes datos.

 

Estudios de organizaciones, universidades y sindicatos señalan la pérdida del poder adquisitivo de los salarios en los últimos años; por ejemplo, en el año 2000 con un salario mínimo se podía adquirir el 21.8 % de la canasta básica y en el 2005 retrocedió al 16.9% (La Jornada 2/01/06, página 32)

 

Salario mínimo nominal Zona A

2006

$48.67

2000

$37.90

1995

$16.35

 

Durante el quinquenio 1995–2000 el incremento fue de $4.00 anuales; mientras que para el 2000-2005 el incremento fue de $2.00 por año, se muestra así la cada vez peor situación de los trabajadores, lo cual contradice la demagogia gubernamental. ¿Qué puede hacer la clase obrera con mini aumentos salariales anuales de dos pesos? ¿Acaso no se necesita romper todas esas viejas estructuras corporativas y sindicales que le atan a un destino sin futuro? La situación se empeora si tomamos en cuenta la falta de empleo y los despidos de los trabajadores. Veamos:

 

INDICADORES LABORALES DE LA INDUSTRIA MANUFACTURERA

INDICES PROMEDIO ANUAL BASE 1993 = 100%

PERSONAL OCUPADO

REMUNERACIONES REALES

AÑO

TOTAL

OBREROS

EMPLEADOS

SUELDOS

SALARIOS

PRESTACIONES

1993

100

100

100

100

100

100

1995

88.4

88.4

88.5

90.9

86.5

95.9

2000

99.8

100.8

97.6

93.6

92.4

85.1

2004

85.2

84.4

87.1

100.7

104.1

89.4

            Fuente INEGI

 

Lo que se desprende de los datos anteriores es que el nivel de empleo no se ha recuperado, pérdida del quince por ciento. Asimismo cayeron las prestaciones sociales 11%; los sueldos y salarios reales no se han movido experimentando altas y bajas conforme se presentan las crisis económicas. Siempre imaginamos que después de Zedillo ya no podría haber peor gobernante y mal administrador, pero nos equivocamos, los fríos datos nos muestran cómo ha empeorado la situación de los trabajadores teniendo como peor enemigo al ultra conservadorismo azul.

 

Es totalmente anticonstitucional, ilegal y por tanto injusto que a los precios de los derivados del petróleo estén indexados, al alza, la gasolina, el gas domestico y otros derivados del petróleo como los plásticos; además de la energía eléctrica y el precio de la fuerza de trabajo se mantenga a la baja, como lo demuestran las estadísticas oficiales. Que un gobierno mantenga la gran mentira de que estamos saliendo de la pobreza y cínicamente pregone al mundo entero “que vamos por buen camino”, cuando en realidad estamos al borde del precipicio, salvados por las remesas de dólares que mandan los mexicanos desde Estados Unidos y por la coyuntura petrolera de precios de hidrocarburos alta, al pasar de siete dólares por barril a más de sesenta en el mercado internacional.

 

El presidente sigue dilapidando recursos con pagos excesivos al capital financiero internacional  lo que constituye una gran burla al pueblo de México.

 

Quizá por este motivo, una vez que salga de la presidencia el Sr. Fox pueda ser acusado de traición a la patria. ¿Será por eso que se derogó la pena de muerte, para que los malos gobernantes: Salinas, Zedillo, Fox no puedan ser enjuiciados en una corte militar por traición a la patria, al ser ellos jefes de las fuerzas armadas?

 

Traiciona a la patria aquel que incumple la Carta Magna y comete perjurio al decir en su toma de protesta que hará cumplir y cumplirá con los preceptos de la Constitución y una vez ahí promueve su derogación, violentando con sus acciones el estado de derecho que dijo harían valer. ¿Acaso no es traición a la patria y a los mexicanos condenarnos a la miseria en beneficio de unas cuantas empresas extranjeras? Por mandato constitucional están prohibidos los monopolios privados ¿y que decir de sus beneficiarios: Telmex, Cintra, Bimbo, Cemex, Maseca, etc.? ¿No debería de haber juicio político en contra de ellos en vez de generarle todo tipo de garantías y cínicamente pedir más, con su “Pacto de Chapultepec”.

 

¿Derechos laborales?  Ja ja ja

 

En el aspecto político están conculcados los derechos laborales de los trabajadores. Veamos:

 

AÑO

EMPLAZAMIENTO A HUELGA

HUELGAS ESTALLADAS

HUELGAS SOLUCIONADAS

SIN SOLUCIÒN

1990

28 837

100%

670

100%

618

100%

52

1994

36 017

 

472

 

263

 

209

1995

34 949

 

481

 

224

 

257

1999

31 385

 

225

 

176

 

49

2000

27 686

-4.0%

147

-78.0%

121

-80.4%

26

 

 

A este paso muy pronto se extinguirá el derecho a huelga pues cada vez son menos las huelgas que tienen solución y las huelgas estalladas se han reducido dos tercios en la década, como lo muestran los datos. Se reducen los emplazamientos y las huelgas. A todas luces es evidente que aunque esté vigente el derecho a huelga, estas han pasado a ser un instrumento poco usado para defender los derechos de los trabajadores a un salario digno y remunerador, pues de los emplazamientos a huelga, la mayoría lo son por revisión de contrato y firma por aumentos salariales.

 

La brecha existente en cuanto al número de huelgas estalladas y solucionadas es grave ya que tales huelgas quedan en la indefinición es decir, se postergan por muchos años, en detrimento de los trabajadores y con la complicidad de las autoridades laborales, es decir huelgas sin solución que en la década sumaron 1464 sin que contemos con un dato preciso del número de trabajadores que se quedaron en la indefensión y sin protección del bienestar familiar.

 

La política laboral impuesta por los gobiernos neoliberales, la cual mantiene los salarios de los trabajadores a la baja y el costo de bienes mercancías y servicios al alza, es lo que llamo una “política laboral criminal o de guerra” en contra de los trabajadores del país. De aquí que muchos de ellos tengan que emigrar en busca de trabajo, pues aquí no lo hay.

 

 

Fuerza de trabajo, abundante y productiva.

 

Ya en otras entregas he intentado mostrar quiénes son esos sujetos sociales denominados clase obrera y en general, trabajadores asalariados, que producen la riqueza del país y sin embargo viven en condiciones de pobreza la gran mayoría. A continuación doy un perfil y la cantidad de ellos que trabajan en los distintos sectores productivos. He tomado todos los datos del INEGI. Pero antes hago una mención de la relación salarios-productividad. Por supuesto que el gobierno siempre amaga a la clase trabajadora diciéndole que los aumentos salariales correrían de la mano de la productividad, esto no ha ocurrido y se ha visto como un argumento demagógico más, pues el crecimiento de la productividad depende en mucho de la tecnología, sobre todo en los sectores de orientación externa (automotriz, autopartes, electrónico, etc.) Y si bien las estadísticas internacionales hablan de que México ocupa uno de los últimos lugares en productividad, también es cierto que en lo interno la productividad se ha disparado, no así los salarios como lo demuestra la gráfica. En otras palabras, la relación trabajadores-sobreexplotación de la fuerza  de trabajo, es en términos económicos absolutamente desigual.

 

Reporte de trabajadores en el 2004

 

Asalariados (se conoce como PEA, Población Económicamente Activa)

Trabajadores con prestaciones laborales

15 583 244

Trabajadores sin prestaciones laborales

10 880 019

 

No asalariados

Trabajadores por cuenta propia

10 361 154

Trabajadores sin pago alguno

3 344 868

Trabajadores “Otros”

21 155

 

 

En la indefinición (se conoce como PNEA) y/o Ejército de reserva

Trabajadores en quehaceres domésticos

17 521 413

Trabajadores en otras actividades

3 368 771

Trabajadores pensionados y jubilados

1 670 144

Trabajadores y/o Estudiantes

12 907 300

Se trata de fuerzas productivas potenciales la Población activa no económica

PNEA *

 

*Nota

Datos del INEGI al cierre del 2004 indican que:

 

La población de más de 12 años sumaban alrededor de 79 millones, esta se divide en dos categorías: Una Población Económicamente Activa, PEA, quienes suman 43 millones; y por otra parte esa la Población No económicamente Activa, PNEA, que suman 37.7 millones.

 

Esta población que se le considera No económicamente activa la componen cinco subcategorías de sujetos que son: los estudiantes, las domésticas, los jubilados y pensoniados, los discapacitados y otros no definidos, pero todos desempeñando alguna actividad que a juicio de los que hacen las estadísticas, es “no económica” su actividad, por eso es que su productividad y su trabajo no cuenta.

 

Asimismo la PEA se divide en dos: La Población Ocupada PO, y la Población Desocupada, que suma 1.14 millones. La Población Ocupada, PO, compuesta por 42 millones de trabajadores, se subdivide en Población Asalariada, PA:  26 millones, y NO asalariada, 15.4 millones.

 

De esta línea de trabajadores, quedan fuera los patrones que contabilizados son 1,692,086, obviamente aunque forman parte de la PO, se excluyen porque son propietarios de medios de producción.

 

Lo que las estadísticas del INEGI nos dan a conocer es que la PEA y la PNEA, que forman la clase trabajadora en el sentido amplio y que producen la riqueza del país, son casi 77 millones de trabajadores en los cuatro sectores económicos:

 

Sector primario

6 797 745

Rural

Sector secundario

10 133 313

Industrial

Sector terciario

24 935 647

Servicios

Sector cuaternario

35 000 000

informal

 

 

La simple comprensión de este cuadro pone en evidencia la incapacidad del sistema capitalista y su oligarquía de dar trabajo a la población; pues el 50% de la población tiene que buscar su propia forma de empleo (autoempleo)

 

Las diferentes categorías en la clase trabajadora mexicana, que van desde los que trabajan gratis, más de tres millones, hasta los trabajadores rurales que reciben menos de un salario mínimo por más de 12 hrs. de trabajo, los trabajadores del sector industrial que tienen salarios de entre uno y tres mínimos, que son sobreexplotados y que en muchas ocasiones se van a huelga del año y a la que hay que seguir atentos para su desenlace y medir las consecuencias en toda la clase trabajadora. Finalmente los trabajadores del sector servicios que gozan mejores salarios y prestaciones pero que se ven amenazados por un sistema de tributación que pretende gravar sus prestaciones sociales pero que grava la especulación oligárquica.

 

 

¿Dónde están las leyes y las autoridades laborales?

 

Apenas iniciado el año del 2006, estalla una huelga de trabajadores de la industria química, se trata de más de 600 trabajadores de la empresa Polifil, S.A. de C.V. ubicada en el municipio de Ixtacuixtla, Tlaxcala. Los motivos que llevaron a que la huelga estallara, a decir de su representante, Joel Gómez Jaramillo, es que los trabajadores no han recibido el pago de sus salarios laborados desde noviembre del año pasado, llevando ya más de 10 semanas sin recibir dinero alguno, que la empresa les debe sumándose a éstas semanas sin salarios, los aguinaldos, el bono de despensa y asistencia como marca la ley.

 

Por su parte el propietario de la empresa y sus representantes “legales”, han amenazado a los trabajadores diciéndoles que si siguen así, es decir, demandando sus derechos, entonces los empresarios retirarán sus capitales; amenazan con irse y dejar en la calle a los trabajadores. Las autoridades por su parte no han hecho nada para solucionar el problema. Debido a las tácticas dilatorias de las tales “autoridades”, los trabajadores pidieron la intervención del gobernador del estado, Héctor Ortiz, para una negociación justa, que les paguen lo que la empresa les adeuda.

 

No cabe la menor duda, los empresarios no quieren pagar ni siquiera los salarios a sus trabajadores, a pesar de ser los salarios más bajos del mundo. Me pregunto si los empresarios querrán que los trabajadores laboren de a gratis. Bueno, pues según las mismas estadísticas oficiales, existen más de tres millones de trabajadores que no reciben pago alguno por su trabajo, o sea que son, en este régimen capitalista, un sector de trabajadores esclavos, ó cómo explicar que trabajen ¡de gratis y por su voluntad!

 

¿Qué clase de trabajares está creando un sistema capitalista y una oligarquía que vive en la impunidad, sin el menor respeto a las leyes laborales y a la libertad laboral?

 

En la actualidad, de cada dos huelgas estalladas una se queda sin solución. ¿Será esta la cadena de la injusticia laboral?

 

Según las mismas estadísticas de INEGI la población en desempleo abierto, de la Población Económica activa, es poco más de un millón de personas; pero la población no econonómicamente activa PNEA, son casi treinta y seis millones, de los cuales la mitad (18 millones) son subocupados o se encuentran trabajando en la informalidad. Luego entonces ¿por qué se les clasifica como población no económicamente activa?

 

Las “autoridades” han dicho que estas economías (las informales) generan alrededor del 10.0% del Producto Interno Bruto (PIB), es pues evidente que sí tienen algún tipo de actividad (por ejemplo, el ambulantaje) y sí son económicamente activas; y claro, el gobierno está pensando las formas de hacer que estas economías de subsistencia paguen impuestos.

 

Las implicaciones que tiene este tipo de economía permiten entender el porqué no se han dado estallidos sociales a causa del desempleo, y es uno de los mecanismos para paliar la pérdida de los ingresos familiares. Consecuentemente la informalidad ha mitigado el hambre de las familias. La necesidad de conseguir ingresos para la familia ha llevado a muchos profesionistas a emplearse como chóferes y guardias de seguridad e incorporarse a los cuerpos policiales dentro de los cuales sólo resultan ser carne de cañón, porque no tienen capacitación para enfrentar en el terreno de los hechos al hampa organizada por las mismas autoridades policíacas o en contubernio con las mafias del narcotráfico. Otra de las salidas del desempleo es la delincuencia y el tráfico de drogas que a la fecha ha alcanzado índices alarmantes.

 

Desde la perspectiva de las formaciones sociales, existe una policromía dentro de la clase trabajadora. Millones de trabajadores del sector informal que forman la parte potencial de la fuerza de trabajo y que no son tomados en cuenta, porque el capitalismo global decadente es incapaz de hacerlo, y esto bien lo sabe la Oligarquía, que como clase social dominante intenta paliar la situación ofreciendo “capacitación” y becas para el trabajo. La filantropía oligárquica ofrece limosnas a la clase trabajadora para silenciar la situación de crisis y su conciencia religiosa.

 

Me pregunto si en esta reconfiguración de la clase trabajadora en el México del siglo XXI, en la cual los trabajadores de los sectores de servicios son la fracción de clase más consciente, como los maestros, los del sector eléctrico aglutinados en el SME y la UNT, el Frente Sindical Mexicano, promotores y convocantes al Tercer Dialogo Nacional, me pregunto si esta clase trabajadora mexicana tendrá la capacidad y el poder de enfrentar colectivamente la arremetida neoliberal y/ó estará dispuesta a formar un frente unido con los campesinos y los zapatistas en defensa de la Nación y de la Carta Magna en contra de los apátridas oligarcas firmantes del “Pacto de Chapultepec”?

                                  

 

 

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