¿Régimen parlamentario y/o autoritarismo Imperial?

 

 

 

En los inicios del siglo XXI enfrentamos un cambio en las relaciones de poder intrapartidos: De un partido mayoritario como el PRI, pasamos a un equilibrio de fuerzas partidarias representadas por los tres principales partidos políticos, el PRI, PAN  y el PRD; la política palaciega se transformó en un sistema tripartidista de gobierno. El sistema presidencial  se trastocó en un sistema parlamentario por negligencia y estupidez del propio poder presidencial... “El ejecutivo propone  y el Legislativo dispone”... diría en sus inicios de gobierno el Sr. Fox. Pero más allá de las disputas palaciegas me pregunto si ello ha servido para lograr un mejor gobierno, ó, más bien nos estamos acercando al autoritarismo político y a un Estado de Sitio permanente, con la consecuente suspensión de las garantías individuales y colectivas reconocidas en la Carta Magna. La reciente aprobación de una ley que permite el allanamiento domiciliario por la simple razón de una sospecha o por la denuncia de “alguien” (algún soplón) pagado por la policía, o por la siembra  de algún estupefaciente,  sabiendo cómo se las gasta la policía y sus anexos con el narcotráfico. ¿Estará la población  mexicana tranquila?

 

¿Acaso no es evidente que con tales leyes totalmente anticonstitucionales el Estado Mexicano se acerca cada vez más a un Estado de Terror, con y bajo el pretexto del combate al narcotráfico, subsidiado y apoyado por el gobierno de George Bush y los republicanos enquistados en el aparato de poder norteamericano.

 

Cada vez se mira con más claridad que en los inicios de la administración de Felipe Calderón el “papel” del presidente se enfoca a servir a sus amos  norteamericanos,  y la seguridad nacional como doctrina imperial se extiende en nuestro territorio sin importar que las nuevas leyes aprobadas por los diputados  embrutecidos por el alcohol  y el deseo de poder, golpeen a la mayoría de los mexicanos. Ya no se trata de si la ley indígena fue rechazada por los indios, si las reformas laborales son rechazadas por los trabajadores, si la reforma a la seguridad social del IMSS e ISSSTE se perpetró sin el consentimiento de los involucrados, si la reforma a la ley de medios estuvo atada a la reforma electoral, en repudio total tanto de la burocracia como de los empresarios de los medios comunicación; los afectados fueron simple y llanamente ignorados por los diputados, que fanfarronearon con su triunfo a espaldas de la sociedad civil. Y qué decir de la ley  anti derechos humanos y la reforma hacendaria que obligará  a pagar mayores impuestos a medianos y pequeños empresarios, por encima de sus posibilidades financieras, con el consecuente quiebre de empresas.

 

El gobierno de Felipe Calderón no sólo es ilegitimo por que emanó de una elección fraudulenta con menos de un tercio de los votos totales, es un gobierno débil porque tiene que buscar el apoyo que no obtuvo en las urnas. Las contrarreformas constitucionales lo ponen con la espada en el cuello y con la espalda contra la pared, pues no puede hablar de un Estado de Derecho cuando introduce contrarreformas en  apego a la seguridad nacional imperial.

 

No existe un Estado Mexicano fuerte aunque el gobierno que detenta el poder sea apoyando por la jerarquía eclesiástica y por el Ejercito Mexicano, que a todas luces se da cuenta (por lo menos la élite militar, unos quinientos generales y los altos mandos Diplomados del Estado Mayor Presidencial) que la intervención Norteamericana en los asuntos nacionales está yendo más allá de la firma del Tratado de Libre Comercio.

 

La globalización está tocando las puertas genofóbicas anti mexicanas allende las fronteras del Río Bravo, y acá, de este lado, la corrupción alcanza niveles insospechados: diputados, senadores, militares de alto rango, obispos y sus subordinados, asesores, afiliados a la narcopolítica como mejor trampolín para acceder a mayores cuotas de poder, ostentado por una treintena de oligarcas  dueños del país.

 

El día 4 de diciembre, en el marco de la Convención Nacional de Delegados de la Profeco, en Sn. Juan del Río, Querétaro, el Secretario  de Economía dijo: “y a doce meses (de gobierno) podemos decir con absoluta contundencia, que tenemos un país con diferentes perspectivas de lo que teníamos hace un año.” La obligada pregunta ante tal exabrupto es ¿qué acaso no era parte de la administración  anterior? ¿Qué sucedió?

 

Como usted recordará, amigo lector, el Sr. Sojo cubrió todo el sexenio anterior  el puesto de Secretario, y hasta la fecha se sabe de su incapacidad para negociar  con los  campesinos  y sus organizadores, se sabe también que en el terreno de  la política  económica arremetió contra el campo, permitiendo  la importación de oleaginosas sin control alguno y en detrimento del mercado interno. ¿Por qué personajes tan nefastos para el país pueden mantenerse a flote? Indudablemente son los que pueden repetir, sin importar los costos  políticos  y económicos  que los  mexicanos tenemos que pagar.

 

Para mostrar qué tanta originalidad tiene en su cerebro leamos la lista de propuestas para eficientar PEMEX.

 

1.-Abrir candados y dejar entrar la inversión privada (IP).

2.-Ampliar la inversión extranjera directa (IED).

3.-Creación de alianzas estratégicas entre PEMEX y la (IP).

4.-Reformas legales en materia energética.

 

Creo que no necesitamos ser demasiado memoriosos como para recordar que sus propuestas son añejas demandas de I.P.

 

Entre de las confusiones que el Sr. Sojo padece está la de confundir la I.P. con la oligarquía financiera internacional, pues dice: “Ecopetrol y Petrobras tienen como accionistas a sus propios ciudadanos, ¿esa es la propuesta para PEMEX.? ¿Qué los mexicanos compremos acciones de PEMEX para influir en el Consejo de Administración? ¿Qué hace un recalcitrante conservador  aspirante de empresario en un sector estratégico del gobierno, predicando a los cuatro vientos  los beneficios del capital extranjero?

 

¿Acaso  las Secretarías  de Estado no son puestos públicos? Me gustaría saber  quién es en realidad el que puso a ese señor en la administración de la Nación si resulta que públicamente defiende intereses extranjeros. ¿Qué no tienen vergüenza y dignidad los panistas y su espurio Presidente de una republica bananera a la que aspiran?

 

Indudablemente que la fiebre por el petróleo ha rebasado cualquier argumento  de razón. Querer privatizar la extracción de crudo es lo último que podría esperarse, sobre todo si las ganancias están cercanas al mil por ciento. La mentalidad  privatizadora  y trasnochada  del gobierno no alcanza a entender  que si vende la única fuente de sus ingresos se pone al borde del suicidio.

 

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