La solidez conceptual contenida en la Carta Magna no sólo permite y orienta la actividad económica de la iniciativa privada que se traduce en economías de mercado, sino que concede un papel fundamental al gobierno para regular la economía de las empresas paraestatales en beneficio del pueblo de México, asunto que han desconocido los gobiernos en turno de extracción neoliberal, haciendo caso omiso de la promoción del desarrollo nacional. Pero además concede la participación del sector social como actividad económica fundamental, ésta ha sido olvidada por los sucesivos gobiernos, sin subsidios, sin apoyos crediticios, éste sector ha crecido y se ha desarrollado a pesar de los obstáculos que le presenta la "economía de mercado".
En suma, nos dos los sectores de la economía sino tres: privado, público y social; dando muestra de la aptitud de perspectivas de una Constitución Política plural, incluyente y democrática, que en los hechos no sea así, requiere entender que lo que hay que cambiar son los malos gobiernos de la modernidad neoliberal para oponerse al fiel cumplimiento de las demandas populares expresadas en nuestro gran Pacto Social.
La multicitada "reforma del estado" de la administración del foxismo es una ridícula y burda maniobra para dejar en manos de las empresas multinacionales toda la actividad económica y el destino de nuestra Nación.
El chantaje político con el que se pretende amenazar por la supuesta falta de presupuesto, esconde la incapacidad del foxismo para conducir la economía en beneficio de los mexicanos.
Es evidente pues, que los tiempos del foxismo par una reforma del estado como la que han pretendido desde que empezaron a gobernar, están agotados, pues no sólo están encima los tiempos electorales, si no que Fox y sus burócratas del gabinete no cuentan siquiera con el apoyo mayoritario del congreso.
Por tanto, lejos esta pues una "reforma del estado" consensuada , como dicen. Pero la amenaza neoliberal no esta desterrada pues la mascarada príista y los sectores más conservadores permanecen al acecho en espera de mejores tiempos.
Se puede decir que la reforma del estado es el puntal del adoctrinamiento neoliberal para plasmar en lo ecónomico, los sueños del conservadurismo global.
Por nuestra parte, la sociedad civil y sus organizaciones debemos estar alertas para no permitir que un puñado de oligarcas tecnócratas pretendan destruir el patrimonio cultural y económico de nuestra Nación.
El Undecálogo neoliberal debe ser combatido con prácticas que demuestren sus absurdas doctrinas y con teorías basadas en la experiencia cultural de nuestro pueblo y su dinámica económica, lejana de las "leyes del mercado", que no es otra cosa que el capitalismo oligopólico.
Para ser más claros y precisos, debemos entender que la Carta Magna permite una economía capitalista de libre competencia y prohíbe la monopólica; aquellas economías de libre mercado, como una parte de la economía mexicana en su conjunto y la subordinación del interés privado al interés social y colectivo. De éste supuesto se deriva la tirria que los empresarios ( consejo Mexicano de Hombres de Negocios) le tienen a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Producto de las contradicciones del capitalismo oligopólico en México, por una parte; y del dinamismo que presentan las economías de subsistencia en nuestro país como movimiento social de resistencia a un capitalismo depredador, se encuentra "la economía informal", llamado sector no estructurado, que ha tenido un avance que cuestiona el camino de la pretendida globalización.