La alta carga impositiva impuesta por el gran capital a consecuencia del endeudamiento gubernamental, ha conducido al país a un callejón sin salida; pues los intereses que cobra la banca internacional ata de manos al gobierno y le imposibilita para destrabar la problemática del crecimiento económico y del empleo, llegando a constituirse en un verdadero polvorín social y acelerando la inconformidad y el malestar social que tiene como válvula de escape la emigración de mexicanos a los Estados Unidos de Norteamérica; se estima oficialmente, que cerca de medio millón de mexicanos se quedan a trabajar a pesar de la repatriación voluntaria e involuntaria, de las barreras policíacas y bardas que se construyen para evitar que esto suceda. Los programas oficiales que existen en ambos lados de la frontera corren en sentido contrario a las necesidades de los migrantes, que enviaron remesas de dinero superiores a 14 mil millones de dólares sólo durante 2004.
Estas remesas permiten al gobierno federal mantener liquidez ante sus compromisos externos. Otros recursos de los trabajadores que permiten que el gobierno federal se pueda financiar, lo constituyen las AFORES, pues en el presente se estiman tales ahorros en unos 500 mil millones de pesos; esto es, alrededor de 45 mil millones de dólares, de los cuales el 80% está invertido en títulos gubernamentales, que representan el 9% del PIB. En una palabra, los trabajadores financian al gobierno.
Cada vez es más evidente que el aparato productivo está quebrado en dos segmentos: uno, el sector de exportación y de franca apertura hacia los mercados foráneos; otro, un raquítico aparato productivo orientado al mercado interno, con severos problemas de recesión y caída de sus ventas, con ello muchas empresas pequeñas y medianas no tienen posibilidades de crecimiento ni de creación de empleos.
Los procesos de formación de capital muestran con claridad cómo cada vez cobra mayor importancia el ahorro de los trabajadores, pero contienen un vicio de origen que consiste en que los trabajadores no tienen poder de decisión alguno sobre sus ahorros, pues son las financieras bancarias y de fondos de inversión las que dictan en que debe invertirse, con la complicidad del gobierno, que legisla en contra de los intereses de millones de trabajadores.
Por otra parte, las ganancias que generan las empresas trasnacionales salen del país sin haber impactado positivamente en la creación de nuevas empresas que respondiesen a un posible desarrollo económico-social. Los grandes capitales (80 mil millones de dólares en el mercado bursátil de renta variable) y sus utilidades, sirven para aumentar la especulación financiera en las bolsas de valores del mercado global.
Los procesos de formación de capital global distan mucho de producir impactos positivos en la redistribución del ingreso; por eso es que la crisis social se agrava con el paso del tiempo. Pero simultáneamente imponen modalidades de trabajo, como las del sector no estructural de la economía, que representan en términos cuantitativos una mayoría comparable con los trabajadores del sector formal manufacturero.
La heterogeneidad de la clase trabajadora mexicana es resultado de una formación social que responde a un bajo nivel de acumulación interna, pero sobre todo de un proceso de desinversión productiva.
Una reflexión sobre los siguientes datos oficiales del INEGI, de desempleo abierto, es suficiente para entender la magnitud de la recesión. En lo que va de la presente administración, el desempleo ha crecido 171%, lo que significa que un millón setecientas mil personas no tienen empleo a pesar de buscarlo, afectando más a jóvenes que tienen una carrera profesional y/o técnica.
Datos oficiales de los Estados Unidos revelan que cada año se incorporan 400 mil mexicanos migrantes como fuerza de trabajo al mercado americano y que más de un millón pasan la frontera y dos terceras partes son retachadas a su país.
Un sector de los trabajadores lo constituyen los obreros y empleados del sector maquilador, datos del INEGI indican que la fuerza laboral en el presente ascendió a un millón ciento cuarenta y tres mil seiscientos cuarenta y cuatro personas:
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OBREROS |
904,351 |
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TÉCNICOS |
144,983 |
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ADMINISTRATIVOS |
94,310 |
|
TOTAL |
1,143,644 |
La planta laboral del sector manufacturero se redujo a un millón doscientos cuarenta y ocho mil ciento ochenta y dos personas, de los cuales:
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OBREROS |
857,677 |
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ADMINISTRATIVOS |
349,505 |
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TOTAL |
1,207,182 |
Este sector manufacturero acumula cuatro años de pérdida de empleos, que alcanza los 248 mil empleos perdidos en cuatro años.
De los trabajadores mexicanos en los Estados Unidos, emigraron y trabajan del otro lado de la frontera norte 450 mil anualmente (trabajadores indocumentados); mientras que los que trabajan con documentos (migrantes legales) son en promedio 90 mil.
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Año |
Migrantes legales |
% |
Migrantes indocumentados |
% |
Total Por quinqenio |
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1980-84 |
180 000 |
82% |
40 000 |
18.0% |
1 100 000 |
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1980-85 |
205 000 |
72.0 % |
80 000 |
28.0% |
1 450 000 |
|
1990-94 |
110 000 |
30.0% |
269 000 |
70.0% |
1 850 000 |
|
1995-99 |
105 000 |
20.0% |
400 000 |
80.0% |
2 500 000 |
|
2000-04 |
90 000 |
15.0% |
485 000 |
85.0% |
2 400 000 |
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1980-04 |
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9 300 000 |
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AÑOS |
PROMEDIO ANUAL |
TOTAL MILLONES |
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1980-1989 |
130 000 |
1.3 |
|
1990-94 |
450 000 |
2.2 |
|
1995-99 |
750 000 |
3.6 |
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2000-04 |
700 000 |
3.1 |
|
1980-04 |
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10.2 |
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POR PAÍS DE ORIGEN |
MILLONES |
PROMEDIO TOTAL |
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MEXICANOS |
5.7 |
57.0% |
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AMÉRICA LATINA |
2.5 |
24.0% |
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DE ASIA |
1.0 |
9.0% |
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DE EUROPA Y CANADÁ |
0.6 |
6.0% |
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AFRICA Y OTROS |
0.4% |
4.0% |
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TOTAL |
10.2 |
100.0% |
FUENTE: Pew Hispanic Center
Estimates of the size and Characteristics
Of the indocumented Population
Como se puede apreciar en el cuadro, la tendencia desde los ochentas es hacia el crecimiento relativo y absoluto de la emigración de mexicanos. Se destaca que a partir de los años noventa crece desaceleradamente la población de indocumentados teniendo como posible explicación el endurecimiento de la frontera (muro de contención y aumento de la policía y vigilancia, pero además la reducción de las visas y artimañas para consentimiento a la legalidad por parte de ambos gobiernos).
Es inexplicable cómo es posible que se firme un acuerdo de libre comercio, TLC, y se cierre el paso a los sujetos demandantes del trabajo. O bien, que se abra el comercio de trabajo, es decir, a la compra y venta de fuerza de trabajo. ¿Acaso no es esto una incongruencia de la dichosa globalización? ¿En dónde está el libre comercio?
A pesar de todo, no ha sido posible contener la emigración de mexicanos que por necesidad van en busca de una oportunidad de trabajo. Parece ser que ya pasaron aquellos años del “sueño americano”, pues hoy por hoy existe una comunidad mexicana fuertemente arraigada en los EUA.
Los trabajadores del sector informal de la economía o del sector no estructural son poco más de tres millones, y otro tanto de trabajadores por su cuenta se encuentran en el ambulantaje engrosando las filas del sub-empleo, o lo que es lo mismo, enmascarando el problema del empleo formal, por la incapacidad del aparato productivo; léase en términos de clase, por la irracionalidad de la oligarquía financiera local, de preferir la especulación bursátil internacional que invertir en la creación de empleos. Mejor los trabajadores mexicanos invierten en empleos, como es el caso de la ahora cooperativa de llantas, antes trabajadores de la “Continental” ó como los trabajadores zacatecanos que con su dinero, producto de su trabajo como migrantes, decidieron crear una empresa tequilera “Tequilera Weberi”, (ver nota de La Jornada del 16/05/05 pág. 44)
Estos ejemplos nos dan una idea de por dónde camina la historia y el futuro para los mexicanos que aman nuestra Patria, y no una oligarquía que tiene puestos sus ojos en figurar en las listas de Forbes, ocupando los primeros lugares, una oligarquía satisfecha con las políticas económicas gubernametales que les permite las manos libres para esquilmar y robar a nuestro pueblo hasta la saciedad.
La gráfica que mostramos hace evidente como el aparato productivo cuestionadamente “nacional”, presenta una dicotomía pues por un carril corre el sector maquilador de exportación que en su ciclo da muestras de recuperación (7.3%), y por el otro, el de la industria de la transformación con una recesión del (-6.4) en lo que va del 2005. Una estructura de mercado dominante oligopólica y globalizada va a estar sometida a los imperativos del mercado foráneo (norteamericano)
Desde el punto de vista conceptual, se hace más claro el dejar de hablar de la “economía mexicana” como si se tratara de una economía nacional de características monópolica y oligopólica, pues ésta esta dominada por el capital extranjero, lo cual significa que ha dejado de existir un capital nacional de características independientes en cuanto a la planeación, toma de decisiones en las prioridades para un posible crecimiento económico-financiero.
La heterogeneidad estructural de un aparato productivo en el cual subsisten miles de pequeñas empresas con unas cuantas firmas oligopólicas o grupos económicos (no más de 30 familias), no da por resultado una “economía mexicana”, sino una formación social que enfrenta contradicciones internas con intereses antagónicos desde el punto de vista de la producción y el mercado.
De aquí que se pueda entender cómo es posible que surjan nuevas pequeñas empresas de producción, mientras que las multinacionales tengan que fusionarse con otras para poder subsistir. El caso más sonado recientemente es la fusión de la Minera Cananea ó Minera México, (como recordará usted, amigo lector, ésta empresa propiedad del estado en los ochenta, fue vendida o reprivatizada en 1989 por uno de tantos gobiernos vendepatrias), sus actuales propietarios ven como única salida fusionarla con la Southern Perú Corporation, en el momento en que los precios del cobre se han ido al alza ante la creciente demanda del metal por parte de China. Independientemente de lo que suceda con la fusión, habrá que examinar si esto es legal, es decir, de acuerdo a la Constitución, ya que la propiedad del subsuelo para la explotación de minera está concesionada a unos “mexicanos”, entre ellos la familia Larrea, pero ahora esto pasaría a manos y dominio de extranjeros. ¿Es esto posible desde el punto de vista legal?
También ha sonado la fusión de Altos Hornos de México (altamente endeudada por administradores rateros) con una empresa de origen Ruso. ¿Será posible? Esta última fusión parece menos riesgosa por lo menos desde el punto de vista legal.
Hablar de la fusión de empresas monopólicas y de nacientes pequeñas empresas ¿es la misma cosa? Parte de la, miticamente, llamada economía mexicana, aunque desde el punto de vista legal tengan un mismo marco de globalización y desregulación, se haga a un lado la Constitución para que solamente queden los intereses de las grandes corporaciones a expensas de lo que pudiese decir un pueblo y sus necesidades.