¿La modernización-globalización de PEMEX implica la entrega de sus activos a manos extranjeras y la cotización de sus acciones en las bolsas del mercado mundial? Es la corrupción un lastre o su función.
¿Cómo va la globalización? ¿Bien?
¿Y el campo que?
Alberto Gómez, Coordinador del movimiento global “La vía campesina de América Latina”, denunció la escalada de aumento de los precios en los fertilizantes usados para la producción en el campo. Citó como ejemplo el aumento del 66% en el fosfato de amonio, en tan sólo un año (06-07), con un precio de 432.5 dólares por tonelada; la urea pasó de 223.4 dls/tonelada a 309.4, es decir, 86 dólares más cara. Con ello apunta en el sentido de que los pequeños y medianos productores no podrán sembrar debido a los altos costos de los insumos para la producción.
Con un acento optimista dice Alquisiras Burgos de la UNORCA: “Todavía estamos haciendo el cálculo, pero muchas hectáreas se quedarán sin sembrar y ello reducirá la producción nacional.
El Banco Mundial reportó el incremento en el fosfato de amonio, de septiembre de 2006 a marzo de 2008, el precio creció seis veces en el mercado Internacional y la urea ha crecido una y media veces su valor. La crisis de los alimentos es resultado del modelo industrial de agricultura dependiente de los hidrocarburos, advirtió Miguel A. Altieri, Investigador de la Universidad de California en Berkeley.
Hemos de recordar cómo el desmantelamiento de la industria petroquímica en los noventas llevó a los vendepatrias (Salinas, Zedillo, Fox) a privatizar las empresas paraestatales como Fertimex, Cordemex, Pronase, Conasupo, etc. Ahora en manos de transnacionales como Cargill, Archer Daniela, Bayer, etc. Empresas extranjeras que venden a precio de oro los insumos para el campo.
Si la idea consistía en pensar que con los aumentos a los granos básicos se recuperaban las ganancias y el campesinado sería el beneficiado, con esto que nos dicen resulta que los campesinos ya no podrán sembrar, por los altísimos costos de producción. Ya puede usted imaginar, amigo lector, a quiénes benefician los aumentos generalizados de alimentos (oleaginosas) y de los insumos para la producción, obviamente, a las empresas transnacionales monopólicas.
Un reporte de precios de ultima hora da los siguientes precios: Arroz, $13.00 pesos por kilo; Frijol, $15.00; Maíz, $3.50. Digo esto porque ahora resulta que el aumento en el precio del petróleo está en 112.06 dólares por barril al 21 de mayo del 2008, como es su carrera alcista no sabemos en qué momento tocará su fin y vendrá la debacle en que está aposentada la economía mundial. Por eso les recuerdo a mis amigos campesinos a volver a la tradicional siembra orgánica sin esperar “ayuda gubernamental” que conduce a mayor endeudamiento.
Indudablemente que el alza en el precio del petróleo trae aumentos en todo el sector energético, y por lo tanto, en todos los sectores de la economía, que lo usan como insumo, incluyendo el campo. También es cierto que un proceso de desregul ación económica, o de desaparición de las políticas económicas que permitían un control de los precios internos fijos o precios de garantía de los fertilizantes y de diversos insumos, ha desaparecido como política publica a cambio de otorgar limosnas (programas como Pronasol, Vivir mejor, Solidaridad, etc.) a una población trabajadora menguada moralmente por la falta de trabajo, por la demagogia de los gobiernos, y porque ve que cada vez es más lejana la aplicación de las leyes en su beneficio.
De hecho, a las organizaciones campesinas que han recurrido al gobierno en demanda de dialogo y renegociación del Tratado de Libre Comercio se les han cerrado las puertas diciéndoles que no hay renegociación y que acepten lo que se les ofrece, las limosnas que se les dan, y que no hay más.
En resumidas cuentas, una economía mundial petrolizada amenaza con sus aumentos a todos los precios de las mercancías, situación que hace más ricos a aquellos que resultan monopolizadores y controladores del mercado del petróleo, llámense EXXON, TEXACO, MOVIL OIL, etc., estas transnacionales y sus incondicionales gobiernos locales, poseedores del petróleo, como los países árabes y México, haciéndole el juego de “la oferta y la demanda”, cuando en realidad sabemos que la escalada de precios altos es un asunto político, es decir, de políticas transnacionales especulativas que sólo perjudican aquellos países que no cuentan con “el oro negro”.
Particularmente, una economía local como la mexicana, subordinada a las políticas imperialistas norteamericanas, con un gobierno entreguista y sumiso, una oligarquía apegada a la chiche de la globalización, no tiene otro camino que el afiliarse-alinearse al “dictum” del imperio.
La iniciativa de reforma energética y petrolera presentada por el ejecutivo tiene como objetivo la entrega de los recursos petroleros a manos privadas transnacionales; en estos momentos de alzas de precios suena como a pan caliente y todos quieres su tajada (diputados, senadores, políticos, presidencia, etc.), nada haría mas feliz al capital trasnacional que la aprobación de la contrarreforma petrolera y la aprobación de leyes que denigren el espíritu de la carta Magna. Sabemos bien que no sólo se tendría que remover el art. 27 constitucional, sino también aquel que versa sobre la propiedad del subsuelo; aquel otro que habla de la rectoría del Estado y otro más que trata de los monopolios. Sacar adelante este proyecto de contrarreformas constitucionales es poco menos que imposible, ya que, por una parte el partido de derecha en el poder es minoritario y tiene una gran debilidad: a los ojos de la población no tiene legitimidad, es producto de un fraude electoral, amen que a dos años de gobierno, no ha generado los empleos prometidos en campaña, lo cual cuestiona todavía mas sus huecos discursos.
Para contrarreformar la Constitución se requiere un consenso del Congreso o al menos una mayoría superior a las dos terceras partes y convocar a un “Congreso Constituyente” ¿Quién es capaz de convocatoria en estos momentos en que existe una división profunda, aún en los partidos políticos, respecto del tema energético? ¿Qué va ha decir la sociedad civil cuando se entere que la contrarreforma fue aprobada sin cambiar la Carta Magna y a espaldas de la sociedad civil organizada, cuando los que fueron convocados a una discusión sobre el futuro de PEMEX se den cuenta que fueron traicionados y que sólo fueron usados para dar la apariencia de un diálogo de la sociedad y gobierno, para tratar el tema petrolero?
¿Acaso no sucederá lo de siempre? Tapar con dinero las voces disidentes, sindicalizadas, diputados, senadores, sociedad civil, etc. para que los medios de comunicación avalen “el diálogo y la razón de Estado” que condujo a la contrarreforma.
Más allá de toda discusión por los dineros de PEMEX, ¿quién atajará la corrupción gubernamental y sindical? De aquí que más allá de ser un asunto político y económico es un problema ético.
Ante la sociedad civil y ante el pueblo en general me pregunto: ¿Quién tiene la capacidad y autoridad moral para poderles creer? ¿Qué organización u sociedad moral puede ser aval de los cambios por venir?
Me pregunto si cuando el precio del petróleo estuvo por debajo de los 10 dólares el barril se preocuparon por la modernización de PEMEX. ¿Era PEMEX rentable para el país sin los recursos adicionales de las exportaciones del crudo mexicano? ¿Por qué desde hace diez años por lo menos no empezaron a trabajar por la modernización de la paraestatal, siendo como era, la mamadera presupuestal gubernamental?
Hoy en día el precio del petróleo a nivel internacional está once veces por encima del precio de 1998, cuando advino la crisis petrolera. Si el petróleo era todavía rentable porque existía una diferencia entre el precio, el valor y los costos de producción de 3.5 dólares por barril en el pozo de Cantarell, ¿por qué se ha jugado durante tantos años a la gallinita ciega, siendo que la paraestatal era y es altamente rentable? Indudablemente que han sido los malos gobiernos (Presidente, diputados, senadores y Suprema Corte) que avalando los contratos de servicios múltiples dieron la entrada a las empresas privadas y extranjeras para que poco a poco se fueran apoderando de la paraestatal y de su rentabilidad en detrimento de la población mexicana consumidora, que paga los altos precios que imponen las gaseras y el mismo PEMEX a la gasolina.
Me parece que la discusión, si es que se le puede llamar así, sobre el futuro de PEMEX, la reforma energética, etc. es una vez más el intento gubernamental de manipulación negociada para sacar adelante la contrarreforma petrolera calderonista.
Una contrarreforma al vapor está llamada a fracasar por su escaso y limitado poder de convencimiento social. Las organizaciones civiles no oficiales, están convencidas que el intento de contrarreforma no prosperará por la debilidad de sus argumentos y porque si fuese para la modernización de PEMEX, no habría necesidad de modificaciones a la Carta Magna, ni a leyes secundarias; lo importante sería acabar con la corrupción sindical y el contubernio de la paraestatal con el gobierno y la inanidad tributaria (corrupción PEMEX-SHCP.)
Con un poco de memoria podemos regresar a los tiempos de “La Quina”, Joaquín Hernández Galicia, líder sindical hasta la llegada de Salinas al poder. El sabía muy bien que de no sacudirse a la entonces cabeza del sindicato petrolero, su gobierno, de la misma manera que el de Calderón, se tambalearía entre la Ilegitimidad y la sospecha del fraude electoral; por eso desde los pinos se tomó la decisión del “Quinazo”, fue así como la nueva “dirigencia sindical” arribó al poder, traicionando a su antecesor, con el apoyo decidido de la presidencia. Este hecho fue la prueba mas contundente del contubernio entre el gobierno y la traidora dirigencia sindical presidida por Romero Dechamps, que de vendedor de playeras a las afueras de la refinería Azcapotzalco, pasó a ser millonario y socio de Banorte. Entre otra de sus “lindezas”, se cuenta cómo financió la campaña de Labastida con dinero de PEMEX, cómo se embolsó las propiedades del sindicato, y cómo desfondó la cuenta de los ahorros de miles de trabajadores petroleros. ¿Quién le pide cuentas a este bandido? ¡Nadie! Goza de impunidad gracias a ser el dictador del sindicato petrolero, gracias a una curul, pero sobre todo gracias a que cuenta con la amistad de los gobernantes en turno. ¿Se acuerdan que Fox habló de meter a la cárcel a las ratotas? ¿Dónde está Fox y dónde Romero Dechamps? Le respondo, amigo lector, gozando de los dineros mal habidos de PEMEX; porque también hemos de recordar que, gracias a los precios del petróleo, la administración Foxista pudo capotear y taponar la crisis del país, entregando el petróleo.
¿Ustedes creen que nos vamos a tragar eso de la iniciativa de reforma energética y petrolera, cuando en realidad PEMEX es el botín de la administración en turno, y que resultan salpicados de tal corrupción diputados y senadores y hasta ministros de la Suprema Corte, como se ha venido demostrando. Me pregunto ¿quién entonces, quiere una reforma de PEMEX, si así “salpica bien” a todos aquellos que la idolatran? ¿Qué es mejor para PEMEX: sacudirse la corrupción o modernizar la corrupción sobre todo ahora que, en esta coyuntura, deja más billetes verdes?
Claro que la presente administración calderonista opta por modernizar PEMEX para que sean pocos los beneficiados, unas cuantas empresas transnacionales.
Ahora se ve mas claro que la trasnochada iniciativa calderonista llega muy tarde y sin consensos, porque PEMEX está enrolado en la globalización aportando alrededor de 1.5 millones de barriles diarios de exportación; y si por algún motivo no llega a cumplir con la cuota de exportación, los primeros en reclamar son los vecinos del norte: Estados Unidos y Canadá. Porque también debemos hacer memoria, cuando los precios del petróleo eran bajos y por falta de divisas nuestro país cayó en la incapacidad de hacer frente a sus compromisos con el exterior (léase Norteamérica) y nuestro mal gobierno firmó la entrega de las facturas petroleras para garantizar el pago de sus compromisos.
De aquí que puede apreciarse correctamente cuáles son los nexos entre PEMEX y el mercado Internacional. De hecho, la negativa de la actual administración para que se revise el TLC tiene mucho que ver con la supuesta modernización, ya que significaría trastocar los intereses yanquis en PEMEX. La modernización de PEMEX trata de garantizar el abasto de crudo a las transnacionales extranjeras y de paso garantizar contratos a empresas privadas nacionales y extranjeras en detrimento del patrimonio nacional. Aunque los diputados y senadores se den golpes de pecho, esto ya se está haciendo, sólo que con temor y temblor; y con la iniciativa calderonista sería de una manera cínica y descarada, violentando toda LEGALIDAD al tenor de la Carta Magna y no como se ha venido haciendo, como lo mandan los gobiernos imperiales.
De consumarse la iniciativa vendepatrias, de inmediato se reflejaría en precios más altos de combustibles como la gasolina, el petróleo, el diesel, el gas, etc. En una escalada alcista de precios como la que ya estamos viendo y de la cual hablábamos al principio.
De sacar adelante la iniciativa calderonista, y esto es con mucho dinero (llámese corrompiendo al que se deje) cebando y chayoteando al congreso, equivaldría en la práctica a la reprivatización de la hasta hoy en día paraestatal mexicana; aunque sabemos bien que las políticas públicas y petroleras se dictan desde el exterior, desde los altos mandos del imperialismo yanqui, las empresas petroleras trasnacionales que le hicieron la guerra a Irak y Afganistán, asociados a los intereses de los Bush, promueve una política de seguridad hemisférica llamada “Plan Mérida”