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Babel
El debate apenas comienza
Javier Hernández Alpízar

 


 

Desde la ideología política dominante, formalmente una

democracia liberal, pero realmente un autoritarismo

que anula libertades y viola derechos humanos en

nombre del orden y el estado del derecho, el zapatismo

es un hueso duro de roer.

Para quienes la política se reduce a la lucha por el

poder, el mercado de los votos y el reciclado de

figuras políticas que se cambian de lugar en la mesa

como el Sombrerero y la Liebre de Marzo, un grupo que

convoca a un trabajo a diez años, e invita a

participar y escuchar a organizaciones de miles de

indígenas como la Unión de Comunidades Indígenas del

Istmo (UCIZONI), a grupos que en sí mismos son

coaliciones de izquierda como la Promotora Nacional de

Unidad contra el Neoliberalismo, lo mismo que a

colectivos culturales de apenas dos pares de gentes, e

individuos a título personal, la conclusión puede ser

que es "un fracaso".

Pero la otra forma de hacer política no consiste en

hacer alianzas con los poderosos (ese espectro está

profesionalmente cubierto por el "PRIAN", el "PRIRD",

el "PANRD", y demás "coaliciones", a capricho del

financiamiento electoral y los arcanos de familias

conspicuas), sino en organizarse desde los diversos

pueblos que son México.

La Otra Campaña es un trabajo serio que impulsan,

desde el lanzamiento de la Sexta Declaración de la

Selva Lacandona del Ejército Zapatista de Liberación

Nacional, un cúmulo de grupos, colectivos,

organizaciones, y personas a título individual y

familiar, para recorrer el país escuchando a todos los

que deseen decir su palabra. En un plazo de

aproximadamente diez años, se proponen construir una

fuerza política de izquierda con un proyecto para

reconstituir el país. Una nueva Constitución como

horizonte, es decir, una nueva forma de las relaciones

sociales, una refundación del país.

A pesar de que fue lanzada en la coyuntura electoral

no se agota en ella. Porque más que importarle quién

esté en el poder, le interesa que la sociedad mexicana

tenga la fuerza, la organización, la conciencia, para

que quien mande "mande obedeciendo".

Y el mandar obedeciendo no es un "subterfugio de

Marcos", seguir pensando que Marcos es el único ser

pensante entre los miles de indígenas del EZLN es ya

un vicio que va más allá del racismo: es una prisión

ideológica. Después de escuchar a los otros

comandantes en la Marcha del Color de la Tierra,

seguir sosteniendo que todo se arregla con aplaudir o

criticar a Marcos es no querer ver para que no le

vayan a despojar a uno de sus seguridades.

La postura antagónica a las campañas oficiales, que

tanto ruido ha causado en estas semanas por el modo

claro, franco, grosero según algunos, con que han

hablado los zapatistas de la izquierda partidaria y de

la clase política fue explicada así por el

subcomandante Marcos en la última reunión preparatoria

verificada en la comunidad zapatista "Javier

Hernández", Caracol de La Garrucha, Chiapas, el sábado

10 de septiembre:

"La Sexta Declaración ha elegido. No eligió oír con la

resignación y la rendición en esta vida para recibir

la recompensa en la otra vida, que es lo que ofrece la

derecha. Tampoco escogió oír con la imposible

neutralidad de un poquito de allá, otro poquito de

acullá, ni chicha ni limoná, que pregona el centro.

"Eligió escuchar con la vergüenza y la indignación de

la izquierda. Escogió escuchar el dolor remarcando el

carácter de explotación, desprecio y despojo del

responsable de ese dolor: el sistema capitalista.

"La Otra Campaña deberá escuchar esa diferencia en la

palabra 'dolor' dicha abajo y a la izquierda por quien

se rebela contra ese dolor. Y deberá aprender el modo

en que se dice 'dolor'.

"Pero también la Otra Campaña deberá construir el

puente entre esa palabra y los diferentes que la

nombran. Porque quienes sean escuchados en la Otra

campaña sabrán que nombran con otros al dolor, y

descubriremos la igualdad de esas diferencias también

en la rebeldía y la resistencia que provocan.

"Descubriremos que ese dolor sólo se calma con la

lucha colectiva y sólo se alivia con una nueva

relación social.

"Ese puente es el Programa Nacional de Lucha, de

izquierda y anticapitalista.

"La Otra Campaña se propone pues, organizar la

escucha, organizar el puente, organizar la

resistencia, organizar la rebeldía, hacerla colectiva,

y convertirla en un movimiento de transformación

profunda y radical, con los de abajo, desde abajo y

para los de abajo.

"El resumen de la Otra Campaña está en esa frase

evidente: 'falta lo que falta'.

"Y lo que falta es otra forma de hacer política."

De ese otro modo de hacer política se tendrá que ir

hablando, y debatiendo, en los próximos meses y años,

y cada vez más con referencia a las organizaciones "de

base". Tuvimos la oportunidad de asistir a las

reuniones del 10 y 11 de septiembre y la diversidad de

voces es tanta que las notas de prensa, obsesionada

con lo que dice Marcos sobre el PRD y las elecciones,

no reflejan (ni poco) de lo que la gente discute,

propone y analiza.

Seguir el trabajo de la Sexta Declaración, la Otra

Campaña, la Comisión Sexta del EZLN y las voces que

los zapatistas están escuchando y a las cuales la

prensa, prácticamente, no está poniendo atención, y

sobre todo, juzgar con base en la lectura de los

periódicos en la Internet, así sea dedicándole muchas

horas a la revisión de La Jornada, Rebeldía, El

Universal, Proceso, Cuarto Poder, Rebelión, es

insuficiente.

Quienes se han imaginado que las reuniones

preparatorias son "un teatrito montado por el

francotirador Marcos para desacreditar a AMLO" están

errando el blanco. Solamente escuchando a los muy

diversos participantes del movimiento se puede

comenzar a formar una idea de la Otra Campaña.

La crítica ha sido escuchada. A través de una

representante, los indígenas de la UCIZONI, por

ejemplo, criticaron que durante el silencio de los

zapatistas, los indígenas del Istmo enfrentaban

grandes megaproyectos y sufrieron la represión (de los

gobiernos de Oaxaca y Veracruz), y que cuando los

zapatistas pasaron por Oaxaca en la Marcha del Color

de la Tierra, la gente que organizó la recepción (no

los mencionaron, pero principalmente la Coalición

Obrera, Campesina y Estudiantil del Istmo, vinculada

al PRD, el PT y la "izquierda partidaria") marginaron

a las otras fuerzas. No obstante, se adhirieron a la

Otra Campaña y sellaron su compromiso regalando a los

zapatistas unos totopos. De hecho, la UCIZONI ha

manifestado siempre su rechazo a los megaproyectos en

el Istmo que AMLO retoma en su campaña electoral, son

los fragmentos del Plan Puebla Panamá contra los que

resisten la UCIZONI y otras organizaciones integradas

en la Alianza Mesoamericana por la Autonomía de los

Pueblos, AMAP.

Los integrantes del Taller de Construcción del

Socialismo criticaron la ausencia de una discusión

teórica, (desde documentos como "Ensayo sobre un

proletariado sin cabeza de José Revueltas") y dijeron

que sólo discutiendo desde lo teórico se pueden

superar prácticas del "parlamentarismo burgués", como

lo llamó el maestro Alberto Híjar.

Si en otras ocasiones han participado intelectuales

reconocidos en los medios, como el maestro Pablo

González Casanova, de los pocos que reportó en una

nota La Jornada, no han dejado de participar otros

académicos. Como Hugo Aboites, cuyo compromiso en

defensa de la educación pública es conocido.

No obstante, esperamos más de las personas que

participan a nivel individual, familiar y pequeños

colectivos. Porque si bien es impresionante el trabajo

de los grandes grupos y organizaciones como UCIZONI,

MAIZ (el Movimiento Agrario Indígena Zapatista, que ya

se adhirió desde Veracruz), la Alianza Binacional

Braceroproa, la Promotora Nacional de la Unidad contra

el Neoliberalismo, lo que puede darle aire fresco a

esta Otra Campaña, pensamos, es que se tome en serio

el espíritu de no hegemonizar ni homogeneizar. No

revivir las viejas vanguardias socialistas, comunistas

y demás, sino llevar la discusión al nivel del hombre

y la mujer de carne y hueso, del campo, de la calle,

del barrio, al paso del más lento.

Toda la "educación" que el estado y las escuelas

privadas, y las iglesias, imparten está encaminada a

hacer que se conviertan en "sentido común" las

estructuras de poder que reproducen la sociedad tal

como es ahora, con su establecimiento y sus

jerarquías. Es el "socialconformismo", como nos ha

explicado el maestro Manuel Martínez Morales en algún

artículo (citando a Marcos Roitman Rosenmann). Ante

esa "seguridad" de la existencia de partidos y las tan

invocadas – y a la hora de la verdad, incumplidas –

"pluralidad", "tolerancia", "democracia", pedirle

participar directamente al pueblo, sin intermediarios,

sin la tradicional usurpación de la "representación",

es una especie de caos, la anulación de las jerarquías

y el escándalo.

La democracia directa, para esta ortodoxia política,

ya está satanizada: desde los detractores de Hugo

Chávez hasta el fantasma del CGH de la UNAM. Y como la

"autonomía" es "peligrosa" (no han reconocido que los

terribles presagios "balcanizadores" no se han dado en

los municipios zapatistas, mientras la balcanización

en el resto del país avanza más rápido. Pregunten en

la frontera norte: ¿Quién tiene el "monopolio de la

violencia"?)

Los zapatistas han contestado a cartas de gente

sencilla que vende en los tianguis, que les escribe en

La Jornada con un lenguaje claridoso, hasta rijoso, y

los critica hasta por "comer yoghurt", y ha desdeñado

contestar uno por uno a los intelectuales. 

Algunos se han ido a formar en la fila como González

Casanova, o van a esperar a que pasen por su ciudad

como Javier Sicilia, para hablar directamente con

ellos, escucharlos de viva voz, sin la mediación de la

transcripción de Elio Enríquez y Hermann Bellinghausen

(quienes, por otra parte, qué podrían hacer, intentar

resumir en unas cuartillas las largas horas de

exposiciones es trabajo harto peliagudo) ni los

redactores de cabezas de La Jornada (para quienes el

electoral es el tema que resume el mundo). Por otra

parte, la prensa alternativa está encerrada en la

internet, las radios libres y publicaciones de poco

tiraje, de manera que la comunicación oral será

imprescindible.

Por aquí, intentaremos contar algunas de las palabras

que alcanzamos a recoger en la reunión preparatoria

que pudimos escuchar, aunque por estos días se llegará

la plenaria del 16, las voces serán cada vez más y el

debate seguirá ampliándose.

Sin duda, si de "desprecios" hablamos, los más claros

son los desprecios de quienes piensan que asuntos como

los feminicidios de Ciudad Juárez, la prisión de

conciencia de los hermanos Cerezo Contreras, la

impunidad en los homicidios de Digna Ochoa y Pável

González, el trabajo de las oenegés defensoras de

derechos humanos, las manifestaciones culturales de

los jóvenes (que siempre quieren toquín en las marchas

del 2 de octubre), las reivindicaciones de las muchas

"minorías", son desdeñables en aras de un "gran

oportunidad histórica de ganar las elecciones".

Ese ha sido el error del PRD, despreciar a las muchas

"minorías" con trabajos pequeños, locales, que "se

dicen zapatistas", en aras de sumar número (aunque sea

con los expriistas que no consiguieron hueso en su

partido). Es un gran desprecio histórico, y muchas

organizaciones y colectivos de izquierda lo vienen

señalando desde hace años. De manera que, no es un

nuevo "antipartidismo", es el resultado del desdén por

los más pequeños de una "izquierda" partidaria atenta

a las grandes "masas". Pero el tema electoral no está

cerrado en la Otra Campaña, se discutirá si hay una

posición colectiva o se deja al "cada quien su modo".

Votar es tarea de un día, unas horas. Escuchar a los

otros – cuyas voces no aparecerán en las páginas de

los diarios –, esa será la tarea difícil de la Otra Campaña.


 
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