En la Casa del Estudiante “Lenin”
Morelia, Michoacán
4 de Abril de 2006
Compañeros, compañeras de la Casa Lenin, gracias por habernos recibido, por
darnos el hospedaje y la alimentación en estos días que vamos a estar aquí en
Morelia, es un honor para nosotros estar en la Casa de ustedes, precisamente no
sólo porque ustedes la habitan y la hacen vivir, sino también por el nombre que
lleva.
Lenin resolvió de una forma acertada tres de los grandes retos que tienen
aquellos que quieren transformar la realidad en la que estamos. Una, la
producción teórica, la teoría y la discusión y el debate con las ideas de los
que están arriba; otra, el análisis concreto con esos elementos teóricos, el
análisis de la realidad en la que uno está luchando; y la tercera, que es la más
difícil para quienes empiezan a agarrar las herramientas de la teoría y del
análisis concreto, que es la práctica, la lucha. Hay más aspectos en la vida de
un luchador, de alguien que quiere transformar, que tienen que ver con el
corazón, con la cultura, con el estudio de las ciencias y las artes, con el
humor, con las relaciones interpersonales. Pero esas tres primeras, el análisis
y la discusión y el debate teóricos; el análisis concreto y también la práctica,
la lucha; Lenin es un referente que viene a pelo con lo que está pasando ahora
en nuestro país.
Por un lado, intelectuales que piensan que la producción teórica es el único
espacio donde se puede desarrollar una transformación social, y en ese espacio
de la discusión teórica se dedican a hacer concesiones cada vez más grandes a
las ideas que vienen desde arriba; en este sentimiento de ciertos intelectuales
de que hay que respetarse, ser educados, ser bien portados y tener la piel
frágil, la piel muy débil, debaten y se confrontan con las ideas del poder, sin
enfrentarlas con la radicalidad, la decisión y la firmeza con las que han hecho
tantos intelectuales que han transformado el mundo, entre ellos Lenin. Y por
otro lado quienes se dedican al análisis concreto, que se van tan en concreto
que se olvidan tanto de los elementos teóricos como de la lucha de
transformación, y así podemos encontrar análisis concretos que dicen “la lucha
de clases en Morelia, en la calle insurgentes, número 69, interior 7″, y
escriben un ensayo, una tesis sobre eso, como un elemento de producción teórica;
y por otro lado quienes practican y lucha por transformar la sociedad y sienten
un profundo desprecio por la producción teórica y por los análisis concretos.
Entre esas tres grandes líneas, aquel, aquella que se propone transformar la
sociedad tiene que buscar el equilibrio; tan es necesaria una cosa como la otra
para poder transformar esto que queremos hacer. Necesitamos la discusión y el
debate teóricos, necesitamos los análisis concretos y por supuesto que
necesitamos la lucha en la práctica cotidiana.
El mañana, el mañana que estamos por producir, va a nacer en las calles, en las
montañas y en los campos de este país; pero las ventanas para asomarse a ellos,
a ese mañana, están en la teoría, en los análisis concretos, en la cultura, en
la música, en el canto que escuchamos y en el baile que contemplamos. Aquellos
que queramos realmente transformar las cosas deberemos convertirnos en personas
que puedan manejar todo, que sean duchos, por ponerlo en alguna forma, para
todas estas disciplinas, artes y sobre todo para la lucha.
La Otra Campaña va a estar rozando uno y otra vez, esos extremos, el de sólo la
discusión teórica entre intelectuales, el de sólo el debate sobre análisis
concretos, si están incorporados ciertos datos o no, o el de la pura práctica
sin ninguna reflexión teórica sobre lo que se está haciendo. En otras partes
hemos dicho que lo que está haciendo al Otra Campaña no tiene precedentes,
reclamábamos una producción intelectual acorde con esta realidad que está
surgiendo, reclamábamos también análisis concretos, los más brillantes, los
mejores, han sido los que han dicho la gente abajo y humilde sobre su propia
realidad, y sigue otra vez apareciendo y seguirá apareciendo la lucha que
ilumina las calles, las montañas y los campos de este país; un día lo vamos a
juntar todo y lo que vaya a producirse de aquí asombrará al mundo, no sólo en la
teoría, no sólo en análisis concretos, ni sólo en la práctica, sino también en
la cultura que podamos producir, en el humor que podamos levantar como bandera y
en que podamos relacionarnos entre nosotros de otra forma o con otro modo.
Gracias compañeros y compañeras de la Casa Lenin, vamos a estar bien aquí,
estamos seguros.
Es todo