LOS PRIMEROS OTROS VIENTOS Primera parte /II y última
YUCATAN
Arriba, una hacienda como proyecto político. Abajo, la
dignidad maya despertando al otro. Por un lado, el de arriba: la resistencia
del poderoso a perder privilegios conquistados a sangre y fuego desde los
tiempos de la Conquista. Por el otro, el de abajo: la ancestral rebeldía
multiplicando sus colores. La hacienda posmoderna de la Yucatán panista
agrega al turismo y el petróleo la instalación de maquiladoras. Sobre esto
se construye el débil andamiaje de la propaganda gubernamental: aunque el
poder económico local siga pensando en el siglo XVI, Yucatán explota estos
suelos (y a su gente) con métodos del siglo XXI. Este es el proyecto
político del Partido Acción Nacional: una mentalidad de encomendero
dirigiendo una industria. Faltaba más, éste es "el gobierno del cambio". El
resultado real rompe con la frágil escenografía panista: despojos de
tierras, privatización del patrimonio histórico, explotación fabril,
destrucción de la naturaleza, migración. En el Yucatán rural se aprecia
mejor esta verdad: la destrucción del campo mexicano no es producto de la
impericia de los gobiernos, sino que es su objetivo principal. Se trata de
un plan estratégico que consiste, en términos simples y llanos, en una
guerra, una guerra de reconquista. Pero esta guerra no es de un solo lado,
también abajo suena la resistencia. Y aparecen entonces los guardianes que
dejan claro que no en su nombre se legislará el olvido a los originarios de
estos suelos; los artesanos mayas que se resisten al desalojo de la memoria
hecha piedra de sus ancestros, Chichen Itzá; los pescadores de Puerto
Progreso, de la cooperativa Camarón Vagabundo, que denuncian que, si
trabajan, se convierten en delincuentes por culpa de una ley, tienen que
pagar por que les den permiso para trabajar y ni así, y, además, los
inspectores les roban el producto; los ejidatarios de Oxcum que señalan que
los quieren despojar de tierras para un aeropuerto; la banda que sufre
persecución por hacer y promover otra cultura. Y con lengua, color y modo
maya, la rabia y la indignación buscan a los lados, y encuentran a l@s otr@s
que también repiten, aunque separados, ese "¡ya basta!" Aparecen aquí, junto
a colonos, estudiantes, artesanos y académicos, los homosexuales, su Oasis
de San Juan de Dios y su lucha triple contra el sida: contra el virus,
contra la sociedad que los discrimina y segrega y contra el gobierno que se
desentiende del problema. Agregados que se suman a la lucha por el respeto a
la diversidad sexual. Tod@s dicen, repiten, insisten: no nos vamos a dejar,
ya no, ya basta. Y ahora se escucha ya no sólo el dolor en las voces de
abajo, también una alegría, la de quien empieza a darse cuenta de que no
está solo, la de quien, al escucharse y escuchar, encuentra al compañero, a
la compañera. Pero el rebelde viento peninsular no se detiene aquí, y sigue
a... CAMPECHE Arriba, la destrucción como plan de gobierno. Abajo, la
rebelión de los colores. En Bekal suenan las primeras voces y, ya desde ahí,
empiezan a alertar sobre lo grande de levantar un movimiento del pueblo en
todo el país. Se hace el recuento: ejidatarios acosados por líderes
corruptos, por el gobierno y por los grandes propietarios. Ahora hay que
pagar por trabajar la propia tierra, o sea, pagar por ser pobre. En el
puerto de Campeche sigue la voz, y la escucha está organizada
fundamentalmente por jóvenes. La injusticia tiene al número dos como único
punto en común: 20 familias de ricos, 200 de cortesanos y 200 mil familias
de pobres. Los propietarios de la economía también lo son de la política:
una familia poderosa presenta candidatos por los tres partidos: PRI, PAN y
PRD. Se apropian de grandes extensiones de tierra y de playas, y los
campesinos y pescadores pasan a ser empleados de los centros turísticos o
emigran a Estados Unidos. De la mano de los ricos locales, Pemex contribuye
en la destrucción de la naturaleza. En Campeche se hace evidente una verdad:
la naturaleza es destruida precisamente por las autoridades encargadas de
protegerla. Los piratas y corsarios que antes asolaban las costas
campechanas ahora tienen cargos públicos y empresariales, y salen en las
páginas de sociales, mientras 180 mil habitantes sobreviven en condiciones
de extrema pobreza. El dolor llega hasta Xpujil (Calakmul) y Candelaria. La
vieja política priísta (a veces con bandera del PT, de Convergencia, del PAN
o del PRD) en el campo mexicano se repite: compra de líderes campesinos,
división y enfrentamiento entre organizaciones, represión, persecución,
cárcel, muerte. La migración a Estados Unidos es la única puerta que
encuentran abierta. La situación no dista mucho de la que había en los
tiempos de los chicleros. La injusticia en estas tierras indígenas es
bautizada por Carlos Salinas de Gortari como Calakmul (Edificios Gemelos)
para remarcar el afán de la neoconquista del capital: estas tierras, con
todo y la riqueza histórica que acumulan, serán de los nuevos señores del
dinero. Y en esta guerra, las mentiras ocupan lugar importante: los
programas gubernamentales de ayuda social no llegan completos, en algún
lugar se quedan esos dineros y, sin embargo, se anuncia con bombo y platillo
el avance gubernamental. El despojo moderno sigue caminos conocidos:
créditos bancarios, intereses crecientes, todo el trabajo se lo come el
banco y la deuda como quiera crece, el Procede elimina los impedimentos
legales y se embarga. Años de trabajo y, al final, sin tierra ni nada...
sólo la rabia. Pero en el Campeche de abajo hay rebeldes provenientes,
además de acá mismo, de la mayoría de los estados de la República. Así que
la rebeldía toma muchos colores en todo el estado. Como se multiplican las
injusticias, también se multiplican las rebeldías inteligentes y
organizadas. El Otro Campeche suma artesanos, campesinos, grupos
ecologistas, colectivos culturales y de análisis teórico, apicultores,
cooperativistas, indígenas en su mayoría. Much@s vienen de las comunidades
eclesiales de base y el cristianismo comprometido. Y tod@s coinciden en el
hartazgo, la rabia, la indignación, la rebeldía. Pero no ahí se quedan, sus
organizaciones se forman y educan en la lucha, y ahí identifican al enemigo
y al compañero, al oportunista y al pasajero momentáneo. En el Otro Campeche
resuena el viento y repite: "¡Ya no!", y el eco es tan potente que alcanza a
llegar al otro país que, abajo y a la izquierda, vela la noche, para, en
otra madrugada, seguir su paso a Tabasco, Veracruz, Oaxaca y Puebla.
INTERMEDIO A su paso y con su paso, la Otra empieza a convertirse en una
opción, en otra cosa, en otra alternativa a la desesperanza. Mientras allá
arriba van y vienen los ruidos (y los dineros para simular discusión y
debate, donde sólo hay espots publicitarios), en las otras voces de abajo
resuena un eco que no termina, que comienza a definirse a sí mismo en
colectivo: la Otra está uniendo luchas y pensamientos. El "yo soy" se
empieza a transformar, paulatinamente, en "nosotros somos". Varios puntos en
común en los primeros vientos: - La liga descarada entre empresarios y
políticos de todos los partidos. - El despojo de tierras. - La privatización
del patrimonio histórico. - La destrucción premeditada del medio ambiente. -
La represión, persecución y cárcel como respuesta a quien lucha socialmente.
- El alto costo de la vida, particularmente de la energía eléctrica. - La
migración a Estados Unidos. - La crisis de la educación en todos sus niveles
y, al final, el precipicio del desempleo. - El hartazgo con la clase
política y la crítica a los partidos políticos institucionales. Y así
empiezan a tenderse los puentes entre los que abajo somos los que somos. El
primero de ellos, la lucha por l@s nuestr@s: la libertad de tod@s l@s pres@s
polític@s y la cancelación de todas las órdenes de aprehensión en contra de
luchador@s sociales. Pero no sólo, empiezan a emerger también propuestas: la
huelga general de pagos a la Comisión Federal de Electricidad hasta que se
acuerden tarifas justas, según el criterio de que el rico paga más y el
pobre paga menos o no paga; el rechazo general campesino al Procede; el
bloqueo nacional a la política oficial de destrucción del medio ambiente; la
defensa nacional del patrimonio histórico ante su creciente privatización;
la construcción de una nueva opción para los futuros migrantes que consiste
en un grito: ¡quédense a luchar!; otro 1º de Mayo de los otros trabajadores;
y los primeros síntomas de otras realidades y demandas, de las que daremos
cuenta más adelante. Video Click: la Semana Arriba y Abajo Hay diferencias,
arriba y abajo, en ver el transcurrir de la semana. Allá arriba siempre es
lunes, incluso para aquellos que se presentan como la alternativa electoral.
Una y otra vez nos dicen que no hay que ir de prisa, que hay que detenerse,
caminar tan lento que apenas se simule movimiento. ¡Ah! ¡Se está tan bien
acá arriba! Espectáculos adecuados al bolsillo de plástico, cultura de
altura, autopistas y anchas calles para los vehículos, segundos pisos para
reafirmar que estamos arriba, la televisión como escenografía instantánea en
cada hogar mexicano. ¡Ah! Y de nuevo estos revoltosos de abajo, haciéndose
oír entre ellos, intercambiando historias que se veían tan bien en los
libros y ensayos pero así, hablando, como que ofenden, mi buen, como que es
de mal gusto esa democracia de la palabra de abajo. ¿Para qué estamos
entonces nosotros, los representantes populares, los líderes de opinión, los
articulistas, locutores, editores? ¿De dónde sacan eso de prescindir de
intermediarios y hablar ell@s mism@s? Y luego todavía, además de hablarse y
escucharse, se atreven a ponerse de acuerdo en levantarse. ¡Mejor súbale al
volumen de la televisión, mi buen! ¡Andele, así mero! ¿Cómo van las
encuestas? Bueno, ahí la llevamos. ¿Qué? ¿La Otra Campaña? Un murmullo, no
hay de qué preocuparse... ¿O sí? No sé por qué se desesperan y nos prometen
una cárcel. ¿Pero, quién les aconseja de que prueben a prescindir de
nosotros? ¿Ell@s mism@s? ¿Por qué mejor no se esperan? Nosotros podemos ir
dirigiéndolos, enseñarles la cautela y la prudencia que aprendimos y que,
viera usted, ¡es tan cómoda! ¿Fin de semana rojinegro? Péreme, no, mi buen,
ese color no tiene registro, no vale. ¿Cómo de que no quieren registro? ¿A
poco es posible otra política? ¿Y nosotros, los sepulcros blanqueados del
cambio pausado, lentísimo, que no se note, mi buen, porque luego se nos
espantan los inversionistas? ¿Cómo de que no quieren inversionistas? ¿Ni
políticos? Ya ve, mi buen, son taaan premodernos. Ojalá no afecten las
encuestas, ¿qué sería entonces de nuestra democracia? Sí, se veían tan
bonitos callados, detenidos, atentos a nuestra palabra, a nuestra dirección.
Sí, unos desagradecidos. No saben que no se puede hacer nada tan de prisa,
tan abajo, tan a la izquierda. Sí, poco a poco. Ahora, con el proyecto para
el Istmo... ¿Qué? ¿Lo mismo que el Plan Puebla-Panamá? No, mi buen, si esto
es de izquierda. ¡Bah! Serán unos cuantos pueblos indígenas desaparecidos y
unas pocas afectaciones de tierra. Pero habrá empleo, maquiladoras y, de
refilón, el auge de las industrias de servicios y turística. Sí, la
modernidad, pero con rostro humano, nuestro rostro. Es que esa izquierda,
¿cómo le diré?, ¿a poco no es una izquierda fea, maleducada, grosera? ¿Dónde
queda el alto nivel en el debate, nuestra habilidad para quitarle el filo a
la palabra y que todos quedemos como amigos, contentos, inmóviles? Sí,
nosotros decimos qué es debate y que no, por ejemplo, toda discusión que
derive en compromisos consecuentes no es un debate de nivel, es para ultras,
desesperados, resentidos. ¡Bah! No aguantan nada, unos cuántos indígenas
baleados, secuestrados, torturados, despojados. No mi buen, no mire para
allá abajo, ¿para qué? Acá está el camino maduro, sereno, prudente. ¿Ve cómo
casi ni nos movemos? No, mi buen, no se distraiga, míreme, escúcheme,
siéntese, espere, no se mueva, así quietecito. Mire, lo que usted tiene que
hacer es dejarme hacer a mí. Lo demás, es eso, lo "demás", lo "otro". Oiga
mi buen, ¿y son much@s? ¿Y dice usted que vienen por nosotros? ¿Por todos?
¿También por la izquierda fiel y leal al sistema? ¿Y van a tardar mucho? Es
que sabe usted, la academia, el café, el auto, el puesto, el coloquio, la
caricia que nos damos y recibimos, la invitación a comer con ese
político-empresario-líder taaan importante. ¿Otra comunicación? A ver,
dígame usted para qué, si ésta que tenemos es la que manda, la que cotiza en
las encuestas, la democrática y moderna. ¿Otra información? ¿A poco hay algo
más importante qué informar que no sea lo que a mí me preocupa? ¿Otro arte?
¡Cómo! ¿Y la exquisita selección de nuestros gustos? ¿Otra cultura? Eso sí,
los charrapastrosos necesitan sus propias cosas. Se ven tan lindos con todas
esas cosas, ¿cómo se dice? Sí, eso, con su idiosincrasia, sus artesanías,
sus piercings, sus tatuajes, sus pelos parados y pintados de colores
escandalosos, sus cosas ésas de chido-guey-varo-rola, sus músicas. No, mi
buen, ése no es rock. El verdadero rock es pulcro, nice, es de "tu rock es
votar", es de "mejor cállate", es de ese inmovilismo que se mueve, brinca y
aplaude, pero de pensar... a ver, mi buen, ¿para qué? Si como quiera van a
crecer y van a madurar y van a ser como nosotr@s... ¿O no? ¿Cómo dice usted?
¿Un alzamiento? ¿Nacional? ¿O sea que no sólo es un buzón nacional de
quejas? ¿También se están uniendo, organizando? Pero eso es acelere, deben
ser sólo unos cuantos. ¿Qué? ¿Están creciendo? Oiga, pero, ¿verdad que van a
tardar todavía un buen rato? Es que mi beca, mi puesto, mi editorial, mi
ensayo, mi cátedra, mi candidatura... Interferencia no autorizada Chiapas,
Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco, Veracruz, Oaxaca, Puebla. Ocho
estados y un solo reto: la comunicación, otra comunicación. Entre las
conclusiones de este primer tercio del recorrido por el país, está la de que
eso de que "Todo México es territorio Telcel" es una mentira. A Slim hay que
meterlo a la cárcel, además de por explotador, por mentiroso. Uno de los
retos es el de la comunicación con tod@s aquell@s con los que se batalla
para esto. La tecnología debe buscar también el camino de abajo para el
tejido de esta red que se hace visible en la Otra Campaña. Ahí está una
chamba para ahora, para ya. Los medios alternativos de comunicación
alternativa no debieran conformarse con mantener al día la palabra de la
"otra" con sus canales actuales. Deberían, pensamos nosotros, buscar a l@s
otr@s que no tienen los medios ni los modos para enterarse de esto "otro"
que crece abajo y a la izquierda. Poco a poco, los medios alternativos de
comunicación alternativa entienden que la Comisión Sexta del EZLN es sólo su
"back stage", un equipo de apoyo (narizón y malhumorado en esta etapa) que
algo ayuda a lo principal de esta parte de la "otra": hacer crecer la
palabra de abajo y construir el oído colectivo para ella. Pero faltan
todavía la ciencia y la técnica para enlazar a l@s compas más lejanos. Final
provisional (sólo para amplios criterios) Ya casi se va la madrugada. La luz
del sol empieza a asomarse por las rendijas y debemos volver a las oscuras
sombras que nos visten. En las manos sigue faltando la piel del deseo y la
tormenta de su pelo. Un suspiro queda pendiente en los labios. La mirada, y
la nube que la envuelve, echan de menos la luz que les hace falta. ¡Ah!, las
trampas de la imaginación: en el sueño de la duermevela, sus muslos eran
bufanda en las mejillas y prisión para la cintura; de pie, la cabalgata del
ansia terminaba, después de un breve precipicio, en una caída húmeda y
común. Y al final no había más deudas que las que se tienen con uno mismo.
¡Ah!, las ganas de mojarse en esa su lluvia. En ella saciarse y hacer crecer
la sed de ella. Amanece con la certeza de que no habrá mejor foto que la que
le tome con mis manos y labios, ni mejor audio o video que el del nacimiento
de sus jadeos y gemidos, ni mejor tocada o pintura que la de las pieles
unidas, ni mejor entrevista que la de nuestros cuerpos... ¿Otra
comunicación? ¿Otra información? ¿Otro arte? ¿Otra cultura? ¿Otra campaña?
¿Quién diablos abraza estos despropósitos? Tocan a la puerta del día. La
sombra se amarra las botas y las ganas. Hay que seguir caminando,
escuchando... Desde la Otra Tlaxcala, Sup Marcos. México, febrero de 2006.
P.D. Al 15 de febrero de este año, la Sexta Declaración y la Otra Campaña
llegaron a mil 36 organizaciones políticas, indígenas, sociales, no
gubernamentales, grupos y colectivos adherentes, tod@s de abajo y a la
izquierda. Sin más desplegados que sus voces, ni más firmas al calce que las
que sus pasos por todo el país rubrican con firmeza. Aquí estamos, somos la
Otra, la dignidad rebelde, el corazón hasta ahora olvidado de la Patria.