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La Otra Campaña C. Rojo
Desde las reuniones preparatorias en Chiapas el año pasado, y a partir de su arranque en San Cristóbal de las Casas, el 1 de enero de este 2006, la Otra Campaña fue clara: los adherentes a la Sexta Declaración a la Selva Lacandona son libres de votar o no votar el día de las elecciones políticas del 2 de julio. Lo que no está permitido es hacer proselitismo de algún partido político en la Otra Campaña, pues aquí se busca otra manera de hacer política (abajo y a la izquierda). Tampoco, en la Otra, se ha de buscar algún cargo público o gubernamental pues en este movimiento no se pretende tomar el Poder.
Lo que se insistió, y se sigue insistiendo mucho, fue decirle a la gente que independientemente de que votara o no, lo más imparte es la crítica, el análisis de lo que pasa en nuestro país, y pensemos la forma de hacer un país más parejo, donde no haya tanta desigualdad social, por medio de la organización civil y pacífica.
Llegó el 2 de julio, día de las elecciones, y la Otra Campaña, en su afán de manifestar su mensaje al pueblo de México con respecto a las campañas electorales y la mala política del gobierno, llevó a cabo una marcha del Ángel de la Independencia al Zócalo, en el Distrito Federal. Se calcula que se congregaron alrededor de 7 mil personas (asimismo hubo manifestaciones en varias localidades en toda la República).
Los discursos en esta concentración estuvieron a cargo del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de San Salvador Atenco, Edo. de México, y por distintas voces de hombres y mujeres que leyeron el primer manifiesto de la Otra Campaña, escrito en colectivo el 1 de julio en una Asamblea Nacional de adherentes a la Sexta Declaración. El Delegado Zero, el sub Marcos, participó sólo como maestro de ceremonias.
En el manifiesto se denunció el contubernio entre los políticos, los empresarios y los medios masivos de comunicación, la explotación económica, la discriminación social y el empobrecimiento que ha causado el sistema político neoliberal del gobierno mexicano. Se señaló la brutalidad policíaca de las autoridades y se exigió la liberación de las presas y los presos políticos de todo el país. Pero lo más sobresaliente, se le informó al pueblo que la Otra Campaña es otra alternativa para la gente quiera organizarse. El objetivo fue decirle al pueblo, que más allá de las elecciones políticas oficiales, aquí está la Otra Campaña como un camino más, pero muy diferente, que anhela justicia, democracia, educación, pan, tierra, techo y libertad para todos y todas.
El camino no es fácil, nunca lo ha sido. No faltan los problemas, los tropiezos y errores. Sobre todo porque la Otra Campaña reúne una amplia diversidad de grupos y tendencias ideológicas, que, sin embargo, los asemeja su rebeldía al capitalismo y la idea común de una sociedad incluyente, con menos desigualdad social y menos deshonestidad e hipocresía en la vida política del país.
La Otra Campaña camina por debajo, si hacer tanta bulla, aunque como sea los grandes medios no cuentan lo que hace la Otra. Pero aquí está, a su paso. Los que estamos en la Otra tenemos mucho que aprender, de la crítica y la autocrítica, de caer y saber a levantarse. |