Fue así como lo pregonaron
Sin maíz no hay país
De diferentes tendencias ideológicas y políticas, militantes de diversas organizaciones, así como productores agrícolas, bloquearon los accesos en la frontera norte del país para protestar por los daños que ha causado el Tratado de Libre Comercio (TLC), sobre todo porque el primero de enero del 2008 se abrieron las puertas irrestrictamente a la libre importación de productos agrícolas, dañando con ello a los productores nacionales de trigo, frijol, maíz, azúcar, etc.
En el contexto de la “Campaña Nacional en Defensa de la Soberanía Alimentaría y la Reactivación del Campo Mexicano”, bajo la consigna de “Sin maíz no hay país”, las trescientas organizaciones campesinas, ambientalistas, de derechos humanos, participaron en la formación de una muralla humana en al menos cinco puntos fronterizos de Ciudad Juárez, en el Estado de Chihuahua.
Sin duda alguna debemos recordar que desde la firma del ALCA (Acuerdo de Libre Comercio con América del Norte), en enero del 94, la denuncia zapatista de las nefastas consecuencias que acarrearía un tratado comercial como el mencionado, no fue escuchada por los sectores gubernamentales; hoy, a catorce años de distancia, se renuevan las demandas de rechazo a los acuerdos firmados por la cúpula gubernamental a espaldas del campesinado en su conjunto.
El diagnóstico del campo es escalofriante
Existen en todo el país cientos de pueblos fantasmas, producto de la emigración de trabajadores, hombres y mujeres pauperizados por la falta de apoyos para la producción; las tierras de temporal que en otro tiempo daban maíz y frijol para mal comer, ya no dan nada pues el cambio climático ha hecho que las tierras áridas lo sean más aún. ¿Se ha preguntado usted, amigo lector, como yo, dónde quedó aquel organismo llamado: “Comisión Nacional de Zonas Áridas”?, ¿dónde quedaron los precios de garantía para los productores de oleaginosas?, ¿dónde quedó FERTIMEX y todas las empresas paraestatales que constituían un apoyo indirecto para el campesinado? Efectivamente, la política neoliberal arrasó con todo.
Está visto, pues, que de un capitalismo de intervención estatal y de una manipulación del campesinado a través de organizaciones campesinas como la CNC (Confederación Nacional Campesina), y de otras más que el gobierno fue cooptando para su legitimación, como la CCC y la UGOCEM, etc. pasamos a un capitalismo de “libre mercado” donde se abandona la noción de rectoría del estado en materia económica; así que más bien es en realidad un capitalismo monopólico mundial. Deja de existir una “Banca Nacional” para permitir que el sistema financiero mundial haga y deshaga a sus anchas. La industria nacional se declara en quiebra ante las maquiladoras trasnacionales, y ante los planes de la industria chatarra indeseable, la industria que requiere mano de obra barata y de bajo valor agregado, etc.
El campo mexicano compuesto por pequeños productores prácticamente ha dejado de existir, de la misma manera que ya desapareció la parcela ejidal.
Y sin embargo se mueve
La lucha por la tierra pareciera una utopía, ya que la tierra, por sí misma y sin recursos para sembrar y sin perspectivas de alguna utilidad, evidenciaría su falta de valor. Pero, ¿qué creen?, que no. Hoy como antes, los voraces capitales siguen al acecho para apropiarse de más tierras ya sea para construir complejos turísticos y comerciales, ya sea para ampliar las fincas de terratenientes y productores para la exportación en las tierras de riego.
Los años han pasado y los malos gobiernos siguen hablándonos de sus bondades contrariando toda la realidad.
En este mes de abril del dos mil ocho se dieron muchas movilizaciones en diferente Estados de la República, en contra el libre comercio y la apertura del campo a la voracidad del capital, que trae como consecuencia un intercambio desigual y una Balanza Comercial negativa, es decir, importamos más maíz, frijol, trigo, etc., alimentos básicos, y exportamos menos. La política de autosuficiencia alimentaria fue enviada a la basura y cambiada por una de “libre mercado”, que a la postre, incrementa la dependencia del exterior.
El campo mexicano, en otro tiempo tutelado por el Estado, ha sido abandonado a su propia suerte, el campesinado ve con tristeza y coraje el ninguneo de que es objeto por parte de gobiernos corruptos asociados al narcotráfico.
Las protestas seguirán, las marchas se multiplicarán, pero el campesinado sin organización nacional no podrá avanzar; lo que hoy en día existe no es suficiente como para poner en jaque al mal gobierno y derrotar sus políticas económicas neoliberales.
Los eternos dirigentes de las centrales campesinas charras, asociadas y subordinadas a los gobiernos en turno, no pueden ser quienes enarbolen la bandera democrática y de reivindicación del campesinado en su conjunto.
Se hace necesario dar una lucha plural, independiente y apegada a las demandas más sentidas de nuestro campesinado.
En mi opinión, en estos tiempos no se puede pactar acuerdos con el gobierno de extrema derecha, porque sus intereses son contrarios a los del campesinado; dos razones lo evidencian: una mayor militarización del país, en busca de no sé qué narcotráfico; y llamados a la seguridad nacional en defensa de los monopolios trasnacionales norteamericanos, para garantizar la seguridad del gran capital.
Éste gobierno derechista ha dicho no a la revisión del TLC, ha dado un no a toda posibilidad de diálogo, pretendiendo con sus políticas económicas, someter a los productores agropecuarios. Y a cambio promete limosnas a aquellos que se le subordinen.
Hace años cuestionaron la lucha armada como forma de hacerse escuchar, luego fueron negociaciones, hoy son formas de protesta civil y pacífica, y cuáles son los resultados obtenidos por eso…
¿Lo qué está en cuestión son los métodos de lucha, ó más bien el propósito gubernamental es que no exista lucha social?